Blog

  • Bogotá al comienzo de la década

    Las cifras de población
    de Bogotá tienen una gran flexibilidad. Para algunos políticos la capital de
    Colombia está cercana a los siete millones de habitantes. Para todos los
    alcaldes menores su zona tiene un millón de habitantes y por tanto el total de
    la ciudad puede llegar fácilmente a los veinte millones. Las Proyecciones de
    Población de la ciudad han tendido a sobreestimar el crecimiento de Bogotá.
    Algunas inversiones en servicios públicos se han tenido que enfrentar a
    demandas inferiores a las previstas con el consecuente exceso de capacidad de
    las inversiones realizadas.
    Las verdaderas cifras
    demográficas de Bogotá hoy en día pueden estar un poco por debajo de los cinco
    millones de habitantes. Según los estimativos del DANE para mediados del año 90
    habrá en Bogotá 4’909.589 habitantes y 5’636.515 habitantes en el año 95. De
    acuerdo con las proyecciones del Dane durante el período del próximo alcalde
    habrá un incremento de 280 mil habitantes en la capital del país. La
    administración Distrital en el corto lapso de dos años tendrá que dotar de
    servicios públicos y vías a una población equivalente a la de Pasto.
    Pero más importante que
    conocer las cifras agregadas de población 
    de Bogotá hoy en día es examinar su distribución al interior de la
    ciudad. Las proyecciones de población por zonas de la ciudad requieren de un
    conocimiento de los patrones de ocupación de las grandes ciudades. Este
    conocimiento es relativamente escaso. Por regla general, las cifras
    desagregadas se conocen únicamente en los años censales.
    Bogotá cuenta con
    proyecciones de población a nivel desagregado, La Empresa de Acueducto realizó
    un estudio en 1982 sobre la Dinámica Sectorial de Bogotá para el período 1972
    -2000.[1] Una
    evaluación rápida de las proyecciones de este estudio muestra que las cifras globales
    resultaron un poco por encima de los resultados censales. La distribución por
    anillos concéntricos obtenidos en el estudio se aproxima bastante a la
    observada en el Censo de 1985 indicando que los patrones de población pueden
    predecirse con relativa aproximación.
    La proyecciones
    desagregadas de población no solo permiten una planeación de las inversiones de
    las empresas públicas sino que permiten confrontar el posible crecimiento
    poblacional con el área disponible en la ciudad. Las proyecciones del Acueducto
    mostraban que para el año dos mil el crecimiento de Bogotá desbordaría el
    actual perímetro de servicios. Para acomodar el posible crecimiento poblacional
    sería necesario incorporar tierras que hoy en día están por fuera del
    perímetro. Aunque para establecer una fecha de saturación del área del Distrito
    se requiere de un estudio detallado es posible pensar que dentro de unos
    veinticinco años todo el crecimiento del Area Metropolitana de Bogotá se esté
    dando por fuera del perímetro urbanizable del Distrito. Como se puede observar
    en los paseos dominicales, buena parte del crecimiento se está dando por fuera
    del Distrito. Este patrón se reforzará en el futuro lo que implica unas
    necesidades de coordinación entre Bogotá y los municipios de la Sabana.


        [1]Sonia de Hernández, Dinámica Sectorial de Bogotá
    D.E. 1972-2000
    Febrero de 1982, CCRP-EAAB
  • Industrialización o catástrofe

    La consulta liberal ha
    logrado desplazar de las campañas las discusiones de carácter económico. En
    contraste con otros países donde en las campañas presidenciales se discuten las
    diferentes alternativas de manejo económico, en Colombia se está hablando sobre
    el posible número de votos que van a obtener los diferentes precandidatos
    liberales. La importancia de fijar unas políticas económicas que contribuyan a
    un rápido crecimiento económico deberían obligarnos a comenzar un análisis
    serio de las posibles estrategias de desarrollo del
      próximo gobierno. Los resultados de la
    economía colombiana en los ochenta muestran un notable estancamiento del desarrollo
    industrial. La dinámica industrial que se manifestó al comienzo de los setenta
    perdió toda su fuerza dando como resultado un sector industrial en retirada.
    Aunque el conocimiento
    del sector industrial se ha visto enriquecido por estudios sectoriales
    promovidos por el Ministerio de Desarrollo y el Banco Mundial, las causas del
    mediocre desempeño del sector industrial colombiano no son enteramente claras.
    Los estudiosos no han logrado producir un consenso en cuanto a las principales
    razones del estancamiento industrial. Para algunos las causas son de origen
    macroeconómico. El retraso cambiario, las políticas comerciales, el mal
    holandés y otras perturbaciones macroeconómicas han sido identificadas como
    posibles  causas del poco dinamismo
    industrial colombiano. Para otros los orígenes del estancamiento industrial
    deben buscarse en el campo microeconómico. Los altos costos laborales, las
    deficiencias en la infraestructura de transporte y la ineficiencia de las
    industrias son algunas de las posibles causas aducidos por los
    microeconomistas.
    Ante la carencia de un
    diagnóstico sólido la formulación de las posibles políticas de desarrollo
    industrial ha tenido que basarse muchas veces en la experiencia de otros
    países. Las experiencias de las economías asiáticas, escandinavas,
    latinoamericanas han sido utilizadas por algunos analistas como base para sus
    propuestas de cambios en las políticas vigentes en Colombia. El respaldo de
    estas propuestas en algunas ocasiones es bastante sólido mientras que en otro
    es bastante precario pues el proponente tiene conocimientos vagos de los
    verdaderos efectos de las políticas en el desarrollo industrial.
    Para los interesados en
    el desarrollo industrial y el crecimiento una fuente valiosísima son los
    estudios del Profesor Hollis Chenery y sus colaboradores. El Director de la
    famosa Misión de Empleo desarrolló una serie de investigaciones con algunos de
    sus colaboradores del Banco Mundial que se resumen en un libro titulado
    Industrialization and Growth: A Comparative Study.
    La lectura cuidadosa
    del libro mencionado es de gran utilidad para los asesores de los candidatos a
    la presidencia pues resume estudios interesantes sobre las relaciones entre el
    cambio estructural y el desarrollo económico. El libro explora una serie de interrogantes
    de permanente actualidad. Algunas de las preguntas como ¿
    cuáles son
    las causas principales de las uniformidades observadas en la transformación
    estructural?;
    ¿cuáles son
    los efectos de los factores que se pueden esperar que causen secuencias
    diferentes de industrialización tales como la disponibilidad de recursos
    naturales, tamaño del mercado y políticas externas? y ¿
    cómo se
    asocia el crecimiento de la 
    productividad con la
    reasignación de los recursos entre sectores? tienen una respuesta en este
    trabajo.
    Los estudios del
    Profesor Chenery y de sus colaboradores dan soporte a algunas generalizaciones
    sobre los determinantes del crecimiento industrial. Tal vez uno de los
    hallazgos más importantes de esta investigación es que las diferencias entre
    países se concentran en dos factores externos la expansión de las exportaciones
    y la substitución de importaciones. Si se controla por los diferentes niveles
    de ingreso hay muy poca variación entre los factores de carácter doméstico: las
    demandas finales e intermedias.
    El libro muestra que
    los recursos naturales y la política comercial son los mayores fuentes de las
    diferencias observadas en el proceso de transformación. La orientación hacia
    afuera o promoción de exportaciones usualmente está acompañada por la expansión
    de la industria ligera. La tasa de crecimiento del producto disminuye en un 15%
    al cambiarse de una política de promoción de exportaciones a una de
    substitución de importaciones. Según el trabajo de Chenery los efectos
    benéficos de una reorientación del crecimiento hacia el mercado externo tiene
    un efecto mayor cuando la economía se ve enfrentada a rigidices de carácter
    estructural. Los economistas asociados con el pensamiento cepalino van a
    encontrar este hallazgo como algo sorprendente pues siempre han dado como
    argumento para la protección a la industria la existencia de rigideces en los
    mercados.
    La importancia de
    mantener flujos de divisas que apoyen los esquemas de apertura magnifica
    significativamente el efecto de mayores exportaciones y ayuda a explicar la
    aceleración del crecimiento en Corea y Taiwan. Aun cuando los autores no lo
    dicen es posible inferir que la salida de divisas ocasionadas por el problema
    de la deuda externa han influido negativamente en el desarollo industrial de
    algunos países con problemas de deuda.
    En el trabajo de
    Chenery se explora también las interrelaciones entre el crecimiento de la
    productividad y el crecimiento de la economía. Según los autores la evidencia
    de un diferencial entre países es más fuerte que la de diferencias entre
    sectores. Según ellos se  comprueba la
    hipótesis de una correlación positiva entre las tasas de crecimiento y el crecimiento
    de la productividad. Una posible explicación de este fenómeno podría ser la
    posibilidad existente de trasladar la fuerza de trabajo de sectores de baja
    productividad hacia sectores de alta productividad.

    Un buen resumen de los
    hallazgos de Chenery está dado en los siguientes párrafos del libro.
    “Encontramos que las economías que tuvieron una estrategia de promoción de
    exportaciones en contraposición de estrategias de substitución de
    importaciones, crecieron más rápido, se industrializaron más pronto, tuvieron
    tasas de crecimiento de la productividad total mayores y tendieron más
    rápidamente a una estructura de insumo producto de países avanzados.
    Especulativamente se podría decir que se requiere desarrollar una cierta base
    industrial y un conjunto de habilidades técnicas para poder exportar productos
    industriales. En particular las tasas de crecimiento de la productividad total
    de los factores son una parte necesaria del éxito de la estrategia hacia
    afuera. Si una economía incurre en fuertes endeudamientos para adquirir
    materias primas y bienes de capital que se requieren para alimentar el proceso,
    la falla eventual de que se materialicen en un crecimiento de exportaciones
    dejará la economía con serios problemas de deuda externa”.
  • Televisión: Licitar de Verdad

    El
    divertido Extra-Terrestre contribuye a mejorar la audiencia del hombre de las
    nieves amigo de Generoso el Guajiro
    .
    La principal diversión
    de los colombianos es la televisión. De acuerdo con el estudio de ANIF sobre
    uso del tiempo en Bogotá, las mujeres mayores de 18 años dedican
    aproximadamente dos horas de su tiempo a ver televisión los días laborales.
    Aunque un poco menos apegado al televisor, el bogotano promedio ve 100 minutos
    de televisión entre semana, 137 minutos el sábado y 170 minutos el domingo.
    Este pasatiempo es de común ocurrencia pues tres cuartas partes de las
    bogotanas mayores de 18 años y un poco más de las dos terceras partes de los
    bogotanos ven televisión. Por cada bogotana que lee periódicos existen 15 que
    ven televisión.
    La vida diaria de los
    economistas como el del resto de los mortales gira muchas veces en torno a la
    televisión. Los programas de televisión y el estado del tiempo son temas
    obligados de conversación en las reuniones. El último remedio para animar las
    conversaciones suele ser la última telenovela. Los dichos de los personajes de
    la televisión se vuelven populares entre los colombianos y forman parte de su
    lenguaje escrito y hablado.
    Por el contrario, la
    televisión no aparece casi en la vida profesional del economista. Las columnas
    semanales que por lo general siempre tratan los mismos temas ignoran
    completamente todo lo relacionado con los medios de comunicación masiva en
    general y con la televisión en particular. La televisión por su parte les paga
    con la misma moneda pues ignora las noticias económicas. Como un intento de
    colonizar el campo de la televisión para la economía se harán algunas reflexiones
    sobre el tema favorito de muchos colombianos.
    La licitación de
    televisión que hace cada gobierno al comenzar su período de gobierno es un
    evento importante que suele decidir el futuro de las programadoras. La
    adjudicación de la licitación de turno es objeto de controversias y al igual
    que en las ferias cada uno habla como le fue en ella. El esfuerzo considerable
    de INRAVISION para seleccionar la mejor programación se pierde al poco tiempo
    pues se introducen tal cantidad de variaciones que al final cualquier parecido
    con la programación original es pura coincidencia.
    Aunque aún no es tiempo
    para hablar de la próxima licitación es conveniente ir haciendo algunas
    precisiones relacionadas con ella. La primera observación es la conveniencia de
    utilizar mecanismos de precios para asignar los espacios. Los cuadros de los
    grandes pintores no se adjudican al comprador potencial que presente la mejor
    propuesta del sitio donde lo va a exhibir sino a quien ofrece más por él. La
    manera actual de juzgar los méritos de algo que todavía no existe por parte de
    un jurado calificador es similar a elegir a las reinas de belleza a partir de
    las fotografías de sus madres. El adjudicar al mejor postor tendría beneficios
    para el Estado por que la puja por los espacios de mayor audiencia lograría
    indudablemente mayores ingresos. Las ganancias adicionales que hoy llegan a los
    afortunados que les han adjudicado un espacio de alta sintonía llegarían a las
    arcas del Estado.
    Si bien la línea
    general debería ser el asignar un espacio a quien esté dispuesto a pagar más
    por él, debería ponerse alguna salvaguardia en el tipo de programa que se puede
    transmitir en determinados horarios. Obviamente, el Estado también debe tomar
    medidas que le protejan en caso en que el espacio no tenga el éxito previsto.
    Una protección se lograría exigiendo suscribir pólizas que garanticen el pago
    cumplido. Sería conveniente además fijar un rating mínimo para cada programa y
    sacar de la programación aquellos que tengan un rating inferior al fijado. Esto
    permitiría asegurar que los ingresos de las programadoras van a ser suficientes
    para cubrir los pagos a INRAVISION.
    Por otra parte existen
    restricciones artificiales en cuanto se refiere a la programación que no tienen
    mucho respaldo económico. Existe prohibiciones que ignoran realidades
    económicas. Por ejemplo, el período de vacaciones de diciembre es una época de
    baja sintonía y como consecuencia de baja pauta. No se puede pretender que en
    esa época se pasen programas de alto costo. En esta época se debería permitir
    la posibilidad de pasar programas ya exhibidos anteriormente. Se debería
    establecer entonces temporadas de altas y bajas audiencias manejándolos de
    manera diferente. En Estados Unidos se reconoce que la televisión tiene
    diferentes audiencias durante el año. La temporada comienza en septiembre y se
    termina en abril y se permite repetir los programas durante los otros seis
    meses. Esto no solo reconoce un hecho sino que disminuye los costos de las
    programadoras por que obtienen dos programas por el precio de uno.
    La licitación debería
    permitir cierta flexibilidad en cuanto a las franjas propuestas. La razón
    básica para permitir este tratamiento más flexible es el arrastre que tiene un
    programa sobre el siguiente. Una programadora estaría dispuesta a pagar más por
    una franja continua que por espacios separados. Como muestran las cifras de
    audiencia los rating de una telenovela se mejoran cuando el programa anterior
    es atractivo. El divertido Extra-Terrestre contribuye a mejorar la audiencia
    del hombre de las nieves amigo de Generoso el Guajiro. Cuando las programadoras
    tienen espacios contiguos y pueden aprovechar los efectos del arrastre, los
    televidentes también ganan pues las programadoras pueden ofrecer espacios más
    atractivos.

    El enfrentamiento de programas
    debería reconsiderarse en la próxima licitación. Las cifras de los rating
    parecen mostrar que la audiencia total aumenta cuando existen dos programas
    fuertes enfrentados. La calidad de las películas del cine del Domingo mejoraron
    notablemente desde que se autorizó el enfrentamiento y la audiencia total
    aumentó. 
  • Ayudas Académicas

    Con el fin de ayudar a los posibles comentaristas el profesor George Stigler ha hecho una recopilación de algunos comentarios que se pueden utilizar en una de esas reuniones
    En los últimos días de diciembre se reune la Asociación de Economistas Americanos. Este evento reune a los más destacados economistas de Norte América y allí se discuten temas de interés para la profesión. Las ponencias de los economistas se publican posteriormente en uno de los números de la Revista Económica Americana (American Economic Review). Este número de la revista se diferencia del contenido habitual pues es más accesible a los economistas profesionales. 

    Es usual en estas conferencias comisionar a destacados economistas para hacer comentarios sobre los trabajos presentados. Al igual que en Colombia esta labor de comentarista puede tornarse muy dispendiosa pues se espera que el comentarista haga importantes contribuciones que permitan una discusión constructiva de las ponencias presentadas. 

    Con el fin de ayudar a los posibles comentaristas el profesor George Stigler ha hecho una recopilación de algunos comentarios que se pueden utilizar en una de esas reuniones. Estos comentarios debidamente codificados aparecen en su libro “The Intellectuals and the Market Place” en un artículo titulado  El manual del Conferencista (The Conference Handbook). Con muy fino humor el Profesor Stigler propone que si estos comentarios son adoptados por todos, bastaría indicar los números de los comentarios para hacer más expeditas las conferencias.

    Para ayudar a los conferencistas colombianos presentamos a continuación una traducción de los comentarios codificados por el Profesor Stigler.

    Para la introducción:


    A.El trabajo es una espléndida revisión de la literatura que, infortunadamente no abre derroteros nuevos.
    B.El autor ha resuelto brillantemente el problema planteado, infortunadamente escogió el problema equivocado.
    C.Es una lástima que la erudición y el ingenio del autor estén tan mal orientados.
    D.Reconozco que soy solo un aficionado a estos temas y por lo tanto mis comentarios deben ser considerados como tentativos. Sin embargo, hasta un novicio encuentra material suficiente para sus críticas.
    E.Debo mostrar mi simpatía por el autor pues hasta hace dos años yo pensaba lo mismo.
    F.Es muy bueno que un neófito en el campo estudie el problema. Siempre existe la posibilidad de desarrollar un punto de vista novedoso, sin embargo y como de costumbre en este caso las ventajas de la división del trabajo se reafirman nuevamente.
    G.El documento contiene muchas novedades y muchos puntos bien tratados.
    H.Aunque el documento se debería entregar hace tres semanas lo recibí cuando estaba entrando a este recinto.

    Algunos comentarios:


    1Adam Smith ya lo había dicho.
    2 Infortunadamente, hay un problema de identificación, que no ha sido suficientemente analizado en el documento.
    3Obviamente, los residuos no son mormales y la especificación del modelo es incorrecta.
    4El desarrollo de una teoría no es útil en este momento: se necesita realizar una serie de estudios de caso.
    5Si bien los estudios de caso nos pueden ilustrar, es imposible avanzar hasta no desarrollar un modelo del proceso.
    6Las consideraciones del segundo-mejor obviamente viciarían la argumentación.
    7Este es un problema de números índices.
    8)¿Ha intentado utilizar el método de los mínimos cuadrados en dos etapas?
    9Las conclusiones cambian si se introducen condiciones de incertidumbre.
    10)¿No utilizó el análisis probit?
    11Yo ya había demostrado los principales resultados en un trabajo publicado hace varios años.
    12El análisis se torna confuso por no haber distinguido entre los componentes permanentes y transitorios.
    13El mercado, obviamente, no puede responder satisfactoriamente cuando se presenta esa externalidad.
    14)¿Qué pasaría si los costos de transacción no son iguales a cero?
    15Ello se deduce del teorema de Coase.
    16Obviamente, si se permite la inversión en capital humano, el panorama cambia completamente.
    17Obviamente, la función de demanda es bastante inelástica.
    18Obviamente, la función de oferta es altamente inelástica.
    19El autor utiliza un martinete para cascar una nuez.
    20)¿Qué resultados empíricos estarían en contra de su teoría?
    21El argumento central no solo es una tautología sino además es falso.
    22)¿Qué pasa si se extiende el período de análisis hacia atrás (hacia adelante)?
    23La motivación de los individuos es tan increiblemente egóista que no puede representar el comportamiento de personas de carne y hueso.
    24El fofo actor económico en este modelo impresionístico debe ser reemplazado por un individuo que maximice su función de utilidad.
    25)¿Tuvo algún problema invirtiendo la matriz singular?
    26Es una lástima que se hubiera equivocado al elegir entre M1 y M2.
    27Eso es correcto desde el punto de vista teórico pero no opera en la práctica (úsese ocasionalmente).
    28El conferencista todavía cree en los refrigerios gratuitos.
    29El problema no se puede tratar por métodos de equilibrio parcial: se requiere de una formulación de equilibrio general.
    30El documento se encasilla en el paradigma neoclásico y por lo tanto no puede estudiar partes importantes de la realidad.
    31La conclusión se basa en la hipótesis de gustos invariables, infortunadamente los gustos han cambiado.
    32El problema básico de la situación actual es que no se han asignado los derechos de propiedad.
  • El que es caballero paga dos veces

    A diferencia del norteamericano que está consciente de que el sistema se sostiene por el pago de sus impuestos, el colombiano está convencido de que el Estado y los políticos le están haciendo un favor al prestarle los servicios. Nunca siente que tiene voz en las decisiones que le atañen a el y a su familia.
    El colombiano tiene fama de impaciente. Sin embargo, en algunos casos su paciencia supera cualquier límite razonable. Aunque la Constitución consagra su derecho a obtener educación primaria gratuita, no tiene el menor inconveniente en sacrificar muchas comodidades para financiar el pago de pensiones de sus hijos. No se pone a pensar que está pagando dos veces por formar a sus hijos: directamente al colegio e indirectamente a través de sus impuestos.

    Su paciencia es evidente también en sus relaciones con las burocracias que administran la educación. A diferencia del norteamericano que está consciente de que el sistema se sostiene por el pago de sus impuestos, el colombiano está convencido de que el Estado y los políticos le están haciendo un favor al prestarle los servicios. Nunca siente que tiene voz en las decisiones que le atañen a el y a su familia.

    Como consecuencia de esta actitud, la calidad del servicio recibida es cada día peor. Los padres de familia no tienen ningún control sobre lo que les enseñan a los hijos. Aún más, dadas las escasas oportunidades de acceso a la educación oficial, ni siquiera puede hacer uso del derecho a protestar retirando a sus hijos de la escuela a la que fueron asignados.

    El doble cobro no solo se da en la educación primaria sino también en los otros niveles. Los padres que desean una buena educación secundaria y superior para sus hijos deben seguir pagando a los particulares y al fisco. Las universidades públicas colombianas que por mucho tiempo fueron ejemplares dentro de Latino América y que fueron instrumento importante para el surgimiento de una clase profesional vigorosa, han perdido su atractivo. Hoy en día la clase política y empresarial se está formando en las universidades privadas. 

    El deterioro relativo de la universidad pública ha ocurrido durante una época en que los costos reales han experimentado aumentos considerables. La participación de los ingresos por matrículas en las universidades públicas es muy bajo, como reflejo de los altos subsidios otorgados a los que entran a ellas. Mecanismos poco rigurosos de selección y mantenimiento de dichos subsidios, generan comportamientos de alto costo social pues incentiva la prolongación innecesaria de las carreras de muchos de los estudiantes. No es difícil encontrar en las universidades públicas “estudiantes de profesión” que permanecen por varios lustros concientizándose de los problemas del país.

    Los trabajadores colombianos también pagan doble. Para capacitarse muchas veces deben aceptar salarios temporalmente bajos en las firmas que les brindan entrenamiento. Otras deben sacrificar tiempo y dinero para estudiar en institutos de formación media. Cual quiera que sea la opción escogida por el trabajador para su capacitación, sus patronos deben girar a su nombre las contribuciones al SENA.

    La posibilidad de influir en las decisiones de esta Institución oficial encargada de la capacitación es absolutamente inexistente. Los trabajadores no tienen información sobre los cursos que se dictan. A diferencia de la amplia gama de opciones existente en el campo del Subsidio Familiar, no hay alternativas para la vinculación a las Instituciones de Capacitación. En la capacitación se repite el fenómeno observado en la educación. O se paga doble o se acepta lo que ofrece una institución distante en la que el ciudadano no tiene ni voz ni voto.

    En la salud y la seguridad social en Colombia se repite de nuevo lo observado anteriormente. El que quiere algo de buena calidad debe pagar doble y el que no tiene medios debe aceptar lo que se le ofrece. Los afiliados a las instituciones de seguridad social que se aventuran a utilizar los servicio de salud, muy pronto comprueban que a pesar de la magnífica voluntad de algunos de los empleados del Seguro, la experiencia es traumática. La institución obedece a unos objetivos enteramente diferentes a los de los afiliados. La minimización del número de empleados del Instituto y la utilización intensiva de las instalaciones, van en contravía con objetivos más racionales en el que se considere el tiempo de los usuarios y el buen estado de salud de la población. 

    La igualdad entre desiguales contribuye a la deserción de los que pueden pagar el servicio. El principio del que primero se arrodilla se confiesa, aunque plausible en algunos casos, se torna inconveniente cuando hay una gran diversidad en el valor asignado por cada trabajador a su tiempo. Al negar la posibilidad de pagar tarifas diferenciales por algunos de los servicios, se generan situaciones en las que la atención preferencial refleja la aplicación de criterios, como la amistad o el poder, que no tiene nada ver con los de equidad y eficiencia. 

    El monopolio en la prestación de servicios y la ausencia de opciones tiene efectos negativos en la eficiencia del seguro social. Los costos de prestación de los servicios de salud tienden a crecer más rápido que el de los demás componentes de la canasta familiar. Adicionalmente, la política de no cobrar por los servicios prestados contribuye a aumentar su demanda.

    La paciencia del colombiano, puede estar llegando a su límite. Los gobiernos de esta década tienen la obligación de plantear soluciones audaces a la situación del sector social. La mejora en la eficiencia y la ampliación de las opciones ofrecidas deben formar parte de las plataformas de nuestros partidos en los tres últimos gobiernos del siglo XX.
  • ¿Qué Será, Será?

    La posibilidad de utilizar computadores para hacer proyecciones de población ha permitido ampliar su alcance. Hoy en día es posible hacer predicciones del nivel poblacional y de  composición por edad y sexo a un costo mínimo.

    La cercanía a un nuevo milenio produce un deseo incontenible de viajar en compañía de Marty y su amigo el profesor a observar lo que nos depara el futuro. Ante la imposibilidad de volver al futuro el analista  debe contentarse con apelar a sus técnicas de proyección para predecir lo que va a ocurrir en el próximo siglo. Sin pretender competir con Herman Kahn y sus muchachos del Instituto Hudson que hicieron un ambicioso ejercicio de prospección a mediados de los sesenta el presente artículo presenta algunas cifras sobre lo que le espera a Colombia al comienzo del Siglo XXI.

    El proyectar el futuro es por regla general una labor con un gran riesgo pues tiene muchas incertidumbres asociadas. Las proyecciones de los ingresos de un país o de una empresa requieren conocer tres elementos claves: el precio del artículo, la demanda per-cápita y el número de personas. Una revisión del grado de acierto de las proyecciones de estos elementos muestra que el error de predicción de las variables demográficas (el número de cápitas) es menor que el de las otras variables. A los que mejor les ha ido en épocas recientes en estas labores ha sido a los demógrafos. Sin embargo, este éxito relativo es relativamente reciente.

    Las proyecciones de población tuvieron una triste historia en Colombia. Por regla general, exageraron el crecimiento y dieron lugar a inversiones sobre dimensionadas que han representado altos costos de oportunidad para la sociedad. Mi primera publicación hace más de 20 años fue precisamente una crítica a la metodología seguida en ese entonces para realizar las proyecciones de población. Las hipótesis implícitas de dichas proyecciones eran evidentemente imposibles de sostener en el largo plazo. Las altas tasas de crecimiento utilizadas para proyectar la población de las grandes ciudades colombianas se vieron desvirtuadas como consecuencia de la llamada transición demográfica. Las bajas en las tasas de mortalidad dieron lugar con un retraso a bajas considerables de las tasas de fecundidad pasándose de un régimen de altas tasas de mortalidad y fecundidad a uno de bajas tasas. Como se mostraba en el mencionado artículo publicado en el Boletín mensual de estadística al cambiarse algunos de los supuestos de proyección se obtenían resultados más de acuerdo con la realidad. 

    Si bien las proyecciones de población a nivel nacional tuvieron errores menores, no por ello dieron en el blanco. Por ejemplo las elaboradas por el CEDE en 1970 tenían un estimativo de 32’818.000 Habitantes para 1985. Según los resultados del Censo la población en 1985 era de 29’879.330 habitantes. El error de proyección para Colombia fue entonces menos del diez por ciento. Sin embargo, esta precisión es mucho mayor que la lograda en la proyección del precio del petróleo. Como se mencionó en una columna anterior, los analistas del Banco Mundial proyectaron en 1980 que el precio del barril iba a llegar a los ochenta dólares al final de la década. 


    En estos veinte años debido a las mejoras en la tecnología de proyecciones, a la relativa abundancia de cifras demográficas producidas por el sistema de encuestas periódicas y a una estabilización de las tendencias demográficas las proyecciones de población han pasado de ser el elemento de mayor incertidumbre de los planes de desarrollo y se han convertido en sus más sólidas fundaciones.  

    En el avance logrado en el campo de la demografía en Colombia han contribuido destacadas personalidades. Tal vez el pionero en este campo fue el Doctor Alvaro López Toro que no solo hizo contribuciones importantes a la teoría de las poblaciones estables y cuasi-estables sino que inició en Colombia el campo de la investigación demográfica aplicada. El Doctor López Toro y sus asociados del Centro  de Estudios de Desarrollo Económico CEDE de la Universidad de los Andes utilizaron los materiales de los Censos de 1951 y 1964 para realizar las primeras proyecciones de población utilizando técnicas modernas de análisis. 

    El gran impulso dado a la investigación demográfico en los años setenta dió origen a Institutos de Investigación dedicados al investigación en el campo de la población que fueron modelo en la América Latina. La Corporación Centro Regional de Población con sus investigaciones sobre las relaciones entre población y desarrollo contribuyó positivamente al avance del campo. 

    La posibilidad de utilizar computadores para hacer proyecciones de población ha permitido ampliar su alcance. Hoy en día es posible hacer predicciones del nivel poblacional y de  composición por edad y sexo a un costo mínimo. Los métodos de componentes pueden ser utilizados con relativa facilidad para calcular la evolución de algunos grupos de interés. No es extraño contar con proyecciones de fuerza de trabajo, de familias y de estudiantes.

    El Departamento de Estadística recientemente ha presentado unas proyecciones de población que nos permiten inferir que para la fecha en que salga este artículo habrá en Colombia 32’715.697 habitantes de los cuales 16’241.074 corresponderían al sexo masculino y 16’474.023 al bello sexo. De acuerdo con las proyecciones del DANE la esperanza de vida al nacer de los varones en 1990 es de un poco menos de 66 años. Las mujeres según el DANE vivirán casi 6 años más que los hombres pues alcanzarán a sobrevivir hasta el año 2061. A los políticos les puede interesar que de acuerdo con los estimativos del DANE existen casi 19 millones de electores. De estos 18’870.032 electores potenciales 9’201.396 son hombres y 9’666.836 son mujeres.

    De acuerdo con las proyecciones del DANE la población va a crecer en la década del 90 al 1.8 por ciento por año llegando a comienzos del siglo XXI a 39’100.000. Al comienzo del dos mil según el DANE habrá una mayoría de 357.600 mujeres.  El potencial electoral para el 2000 será de un poco más de 24 millones de electores de los cuales 11’765.000 serán hombres y 12’404.000 serán mujeres.
  • Los mejores economistas en los ochentas

    Sería muy bueno que a los Ministros de Hacienda se les pudiera pagar por su contribución a la economía pues existiría entonces un incentivo para manejar con cuidado las finanzas públicas.
    Al terminar un año es costumbre destacar a los personajes con el desempeño más brillante dentro de su respectivo campo de acción. Sin pretender a entrar a competir con los colegas del TIME, quienes nos han acostumbrado a su número de fin de año donde se destaca al personaje del año, parece bastante interesante dedicar la última columna de la década para hacer un balance de las realizaciones de los economistas colombianos. 

    Los cursos básicos de economía nos enseñan que bajo determinadas circunstancias, la manera de valorar la contribución de un individuo es a través de su remuneración. Por lo tanto, una manera sencilla de medir la contribución de los economistas es por sus salarios. Sin embargo, en algunos casos los salarios no reflejan enteramente el valor de la contribución a la sociedad de una persona. Muchas veces se aceptan puestos con baja remuneración con el fin de añadir a Curriculum del beneficiraio el título de EX. Por ejemplo, el sueldo de un Director de Impuestos no necesita ser muy alto: los servicios de los Ex-Directores se cotizan a 14 millones el concepto.

    La medición de los servicios de los economistas en algunos casos es realmente difícil. Los economistas que trabajan con el Estado se enfrentan muchas veces a remuneraciones que no tiene que ver con los resultados que producen. Sería muy bueno que a los Ministros de Hacienda se les pudiera pagar por su contribución a la economía pues existiría entonces un incentivo para manejar con cuidado las finanzas públicas. Esto también sería aplicable a todos los demás economistas que trabajan en empresas oficiales. Si se les remunerara de acuerdo con sus resultados, se estaría creando un mecanismo para incentivar una gestión mas eficiente.
    De todas maneras, si se pudiera valorar a los economistas por su sueldo, indudablemente tendríamos que considerar a algunos fuera de categoría. Los funcionarios internacionales del FMI, Banco Mundial, BID, Naciones Unidas, Grupo Andino etc. quedarían en todas las listas de remuneraciones altas. En Colombia y utilizando el sueldo como medida, podrían ser considerados como los más destacados los funcionarios del Banco de la República, Presidentes de Instituciones Financieras y los Asesores de los Cafeteros para Asuntos del Gobierno.

    Ante las fallas del mercado es necesario apelar a otros criterios. Uno de ellos podría ser la de pertenecer a la Academia del ramo. Para el caso colombiano, la Academia Colombiana de Ciencias Económicas, hasta el momento y dada su reciente fundación, congrega una muestra sesgada del espectro de los economistas, lo cual impide utilizar la membrecía en esta institución como sinónimo de excelencia. Además, puede suceder que muchos economistas digan, parodiando a Groucho Marx: “No quiero ser socio de un club que me acepte”.

    Todo parece indicar que hay una ausencia de métodos relativamente objetivos de selección de candidatos. Es necesario entonces, apelar al uso de un bolígrafo con buen criterio, para hacer la lista de los más destacados economistas de la década.

    Lauchlin Currie por su brillante trayectoria puede ser considerado como el Economista de los Ochentas. La importancia de sus planteamientos cobraron actualidad durante el Gobierno del Presidente Betancur. Su contribución a la definición de las políticas de vivienda y desarrollo en esos cuatro años fueron de indudable importancia. Durante los ochenta y una vez analizados las importantes realizaciones de los setenta, se ha logrado una aceptación de sus ideas a nivel nacional e internacional. Lo que en una época se consideró como una concepción controvertida, se ha logrado convertir en lo que Galbraith bautizó con el nombre de la sabiduría convencional. Como se recordaba en una columna anterior, a las reformas de este gobierno les ha faltado las luces de Currie. Si el Doctor Barco hubiera llamado a su antiguo asesor, indudablemente su política económica hubiera tomado un ritmo más favorable. La actividad del Profesor Currie ha sido febril y durante los ochentas las publicaciones han sido numerosas. Su deseo de investigar los temas del desarrollo ha continuado. 

    Roberto Junguito, por su gestión como Ministro de Hacienda de la Administración Betancur, logró un reconocimiento importante tanto a nivel nacional como internacional. Las medidas de ajuste tomadas durante su paso por el Ministerio favorecieron el crecimiento de la economía. El buen estado de la economía fue, sin lugar a dudas, uno de los activos más importantes recibidos por el gobierno del Doctor Barco. Uno de los grandes aciertos que ha tenido el ExMinistro Junguito  ha sido la selección de sus colaboradores. Desde la época de FEDESARROLLO siempre ha buscado trabajar con los mejores. Parte del éxito se debe al equipo que ha llevado a la Misión de Finanzas Intergubernamentales, a la SAC y  a los Ministerios.

    Si bien Miguel Urrutia estuvo ausente de Colombia durante gran parte de la década logró mantener un alto ritmo de publicaciones. El aporte del Doctor Urrutia a la economía durante estos años se orientó hacia una audiencia internacional y por ello no ha alcanzado una buena diseminación en Colombia. De lo conocido vale la pena destacar su columna semanal y la publicación de su trabajo sobre la evolución de la distribución de ingreso en Colombia. El paso por la Universidad de las Naciones Unidas y el Banco Interamericano de Desarrollo han contribuido a darle una perspectiva más amplia a los escritos del Director de FEDESARROLLO.

    Otros destacados economistas en los ochentas dedicaron gran parte de la década a la investigación, tratando de desarrollar teorías apropiadas a las circunstancias colombianas. Jorge Ospina, por el lado neoliberal, y José Antonio Ocampo y Eduardo Sarmiento por el lado Cepalino, han producido una serie de escritos que sin lugar a dudas resumen el pensamiento económico colombiano durante la década. El trabajo de estos tres economistas tendrá influencia en los próximos diez años.

    Finalmente, debe mencionarse a Jorge García como un pionero en la exportación de servicios. Sus trabajos sobre el desarrollo colombiano son conocidos más en el exterior que en Colombia. Jorge garcía, uno de los pocos economistas de la escuela de Chicago, ha producido trabajos con rigor científico dentro de líneas de investigación muy definidas en un medio donde se tiende a ser especialista en todo.
  • Economía, tecnología y administración

    Como siempre, la verdad suele estar en el medio. La mano invisible de
    los economistas requiere de otra visible que maneje las empresas y que produzca
    si nó un óptimo, al menos un resultado excelente. El administrador de empresas
    debe aceptar que para poder sobrevivir tiene que entender el medio ambiente en
    que se mueve su empresa

    Un economista
    colombiano que llega a estudiar a una universidad de los Estados
    Unidos a menudo se sorprende por la gran variedad de opciones existentes. En
    una buena universidad los cursos de post-grado son realmente abundantes. En los
    catálogos se encuentran los nombres de algunos de los más destacados economistas.
    Aún más, después de haber estudiado las posibilidades y creer que ya se tiene
    un programa de trabajo, se tiene la sorpresa de que también se pueden tomar
    algunos cursos en otras escuelas y aún en otras universidades cercanas. Los
    estudiantes de MIT pueden asistir también a la facultad de economía de Harvard
    y a la famosa Escuela de Negocios. Los estudiantes de Economía de la
    Universidad de California encuentran opciones interesantes en el Departamento
    de Ingeniería Industrial y pueden asistir a las bellísimas instalaciones de la
    Universidad de Stanford. 

    Este amplio panorama es
    muy distinto al existente en Colombia. En nuestro país suponemos que hay una
    gran abundancia de profesores y por lo tanto nos podemos permitir el lujo de
    tener cursos de Post-Grado con cuatro o cinco estudiantes en todas las
    universidades. No pareciera muy difícil establecer programas cooperativos entre
    varias universidades para dictar los cursos especializados abiertos a
    estudiantes de las principales universidades.

    A pesar de esta
    magnífica integración, los estudiantes en las universidades norteamericanas
    tienden a concentrarse en sus propios departamentos y en la universidad en que
    se han matriculado. Esta concentración eficiente, en términos de minimización
    de costos de traslado de un salón a otro, tiene evidentes costos en la
    formación de los estudiantes. La discrepancia entre los enfoques de las
    escuelas de negocios y el de los departamentos de economía es realmente
    asombrosa. Pareciera que estuvieran totalmente aisladas y no, como en
    Cambridge, separadas únicamente por un hermoso río.


    Para los estudiantes
    del departamento de economía las empresas son apenas una concepción abstracta,
    poco digna de ser estudiada en términos concretos. Los procesos internos de las
    firmas se consideran como poco interesantes. La maximización de las ganancias,
    las decisiones financieras, la minimización de costos se suponen realizadas de
    manera inmediata y sin costo para las empresas. Los servicios de los egresados
    de las escuelas de negocios son superfluos en este mundo ideal. 

    Por su parte, los
    egresados de las escuelas de negocios menosprecian la importancia de la
    utilización eficiente de los recursos económicos. Ignoran muchas veces la
    diferencia entre el costo para la sociedad en general y el costo para las
    firmas o consumidores. Los hombres de negocios se preocupan más por entender lo
    que pasa en el contexto más cercano, que por tratar de establecer las reglas
    que se deben seguir para llegar a un óptimo social. Para el hombre de negocios
    los economistas son casi todos unos radicales que no solo son demasiado
    teóricos sino muchas veces constituyen un lastre para los productores de la
    riqueza.

    Como siempre, la verdad
    suele estar en el medio. La mano invisible de los economistas requiere de otra
    visible que maneje las empresas y que produzca si nó un óptimo, al menos un
    resultado excelente. El administrador de empresas debe aceptar que para poder
    sobrevivir tiene que entender el medio ambiente en que se mueve su empresa y
    que en el entendimiento de su entorno económico son valiosos los conocimientos
    de sus amigos de la otra orilla del río.

    Muchos hombres de
    negocios han comprendido la importancia que para sus actividades tiene una
    mejora del conocimiento de la economía y han decidido impulsar fundaciones para
    el avance de las ciencias económicas. El National Bureau of Economic Research y
    la Brookings Institution son dos buenos ejemplos de Fundaciones de los Estados
    Unidos que han contado con el apoyo de los hombres de negocios. La Fundación
    Mediterránea en Argentina, fundada por el actual Canciller del gobierno de
    Menem, es un magnífico ejemplo de lo que pueden hacer unidos los académicos y
    los empresarios. FEDESARROLLO en Colombia ha contado con el apoyo de los industriales
    desde sus inicios. Hoy en día sus publicaciones imitadas por muchos y ofrecen
    elementos valiosos para la toma de decisiones económicas.

    Otra gran brecha existe
    entre los ingenieros y los economistas, especialmente en el tratamiento de la
    tecnología. Para el economista, el cambio tecnológico es muchas veces un nombre
    más respetable para la carencia de explicaciones de los fenómenos del
    crecimiento. El crecimiento de la productividad explica lo que no se puede
    asignar al crecimiento del trabajo y el capital. Los ingenieros dedican gran
    parte de su vida profesional al desarrollo de nuevas técnicas y a la adaptación
    de tecnologías a las empresas. Para el ingeniero, el proceso se vuelve muchas
    veces deseable por si mismo sin importar si el resultado es beneficioso para la
    empresa o para la sociedad.
    La comprensión del
    proceso de cambio tecnológico es muy importante pues los trabajos de los
    economistas han mostrado que gran parte de las diferencias en el crecimiento de
    dos países se explica más por el cambio tecnológico que por el crecimiento del
    capital y el trabajo. La experiencia de los científicos e ingenieros es muy
    importante pues ellos están más familiarizados con los aspectos tecnológicos.
    Las universidades colombianas deberían tratar de integrar en sus programas
    elementos de las dos disciplinas. La industria debería también apoyar la
    creación de institutos de investigación donde se tengan en cuenta los aspectos
    técnicos y económicos del cambio tecnológico. 
  • El Mundo en los Ochentas

    Las cifras del crecimiento en las dos últimas décadas muestran que
    Colombia ha crecido al mismo ritmo del mundo en desarrollo. Todo parece indicar
    que el manejo económico de nuestro país en los ochentas no ha sido tan efectivo
    como se nos ha hecho creer.
     

    Esta es una época de
    balances. Desde los estudiantes hasta los industriales están interesados en
    conocer cómo les fue. Algunos pasaron el curso mientras otros, como Querubín y
    algunas de sus amigas, les tocará repetir. En el campo económico, es necesario
    abandonar el punto de vista parroquial y analizar el desempeño de la economía
    colombiana desde una perspectiva mundial, para poder apreciar en su justo valor
    nuestros logros. Para facilitar esta labor, el Fondo Monetario Internacional
    presenta en abril de cada año el panorama económico mundial en donde se hace un
    interesante análisis de la evolución de la economía mundial.

    Este ejercicio del temido
    organismo internacional se ha venido realizando desde 1980 y permite tener así
    un panorama de lo acontecido durante esta década. Se inicia con una situación
    de desequilibrio causada por el segundo choque petrolero. Para muchos
    analistas, entre ellos los del Banco Mundial, los ochentas se iban a
    caracterizar por la persistencia de altos precios del petróleo y de la Energía.
    En el Informe del Desarrollo Mundial, publicado por el Banco, se afirmaba que
    el precio del petróleo probablemente subiría en un 3 por ciento por año en
    términos reales o 10 por ciento en términos nominales. El cálculo del precio al
    final de la década, tomando como base las hipótesis del Banco (casi ochenta
    dólares por barril), no pudo estar más alejado de la realidad. Recordemos que
    en 1986 el precio llegó a 6 dólares y que en febrero de 1989, después de una
    recuperación, se cotizaba a 16 dólares el barril.

    Los primeros tres años
    de la década fueron de ajuste en los países industrializados. El ajuste se
    completó en 1982, después de haber tenido un año de crecimiento negativo. La
    recuperación esperada en el segundo semestre se demoró por una debilidad
    imprevista en la actividad de inversión, por una liquidación rápida de los
    inventarios y por una baja en la demanda por importaciones del mundo no
    industrializado. En 1982 se logró un avance considerable en el control de la
    inflación de los países industrializados. Una consecuencia importante de este
    fenómeno fue la baja de las tasas de interés. En 1982 explotó la crisis de la
    deuda. Con la moratoria de México se ponen en evidencia los problemas del mundo
    en desarrollo y la vulnerabilidad del sistema financiero mundial. En varios
    países se presentan crisis financieras importantes.

    La locomotora
    estadounidense comenzó a impulsar la economía mundial en 1983. Las tasas de
    desempleo  que habían permanecido  a niveles altos, comienzan a descender
    primero en los Estados Unidos y luego en los principales países industrializados
    de Europa. Al dismunuír la inflación a un cinco por ciento en los países
    industrializados, arrastra en su caída las tasas de interés. Por primera vez en
    la década se obtienen tasas de interés en los Estados Unidos de un solo dígito.

    El desempeño de la
    economía mundial en 1984 resultó mejor de lo esperado al comienzo del año. El
    producto creció fuertemente en los países industrializados, especialmente en el
    Japón y los Estados Unidos; la inflación continuó descendiendo y los países en
    desarrollo contemplaron una mejora, tanto en su posición de pagos
    internacionales como en su desempeño doméstico. El temor de que la situación de
    la deuda se empeorara no se materializó.

    1985 fue ligeramente
    desilusionante desde el punto de vista del crecimiento económico. La expansión
    cayó más de lo que se esperaba en el mundo industrial y el comercio mundial
    aumentó muy modestamente. Como resultado de esto las ganancias reales de las
    exportaciones de los países en desarrollo se estancaron y su tasa de
    crecimiento económico se redujo. Esto a su vez hizo la situación de la deuda
    más difícil de manejar.

    1986 fue un año de
    cambios sustanciales en el entorno económico internacional. El precio del
    petróleo descendió considerablemente, se debilitaron los precios de los bienes
    primarios diferentes al petróleo y el dólar continuó bajando con relación a las
    principales monedas.

    Aunque la economía
    mundial continuó su expansión en 1987, la persistencia de grandes desbalances
    fiscales y externos nublaron el panorama económico mundial. Un importante
    desarrollo de 1987 fue el refuerzo de la coordinación de las políticas entre
    los países industriales más grandes. El déficit fiscal de los Estados Unidos
    cayó substancialmente, al igual que otros países grandes con posiciones
    fiscales peligrosas. Mientras tanto, se tomaron medidas para inducir el
    crecimiento de la demanda en los países con superávit. Como  resultado se lograron importantes ajustes en
    la dirección deseada de la balanza comercial de los tres países más grandes. La
    tasa de crecimiento en los países industriales se situó sobre el 3 por ciento,
    mientras que la inflación permaneció en niveles bajos. En el mundo en
    desarrollo la recuperación de los términos de intercambio en los últimos meses
    del año, unido a la continuación de los esfuerzos de ajuste, condujeron a la
    primera baja significativa en la relación deuda exportación desde el comienzo
    de la crisis de la deuda.

    Las condiciones
    económicas mundiales mejoraron significativamente durante 1988. En los países
    industrializados el crecimiento del producto se reforzó marcadamente en un
    entorno de inflación moderada. El comercio mundial se expandió a la tasa más
    alta desde 1984, lo cual tuvo importantes efectos en muchos países en
    desarrollo, particularmente los exportadores de manufacturas; Un progreso
    importante fue la reducción de los desbalances externos entre los países
    industrializados más grandes; y el agregado de la relación entre deuda y
    exportaciones se redujo en los países en desarrollo.

    Un buen resumen del
    desarrollo mundial es el crecimiento del producto durante la década. El mundo
    vio crecer su producto en 32%. Esto 
    equivale a un crecimiento compuesto del 2.8% anual. Los países
    industrializados crecieron un poco más lento que el mundo, pues su producto
    aumentó 30% en la década o 2.7% por año. Los Estados Unidos tuvieron un
    comportamiento muy parecido al promedio de los países industrializados, 29% en
    la década o 2.6% por año. En el Japón el producto aumentó un 50 %; el país del
    Sol Naciente creció a una tasa del 4.1% anual. El mundo en desarrollo en
    general, y Colombia en particular, experimentaron un aumento del 37 por ciento
    en la década, o sea 3.2% por año. La región con un crecimiento mayor fue Asia,
    con un aumento del 94% en la década y un crecimiento compuesto de casi 7%
    anual.

    El crecimiento en el
    mundo fue en general inferior al de los años setentas, cuando mostró una tasa
    anual de 4.1%. Los países industrializados a 3.3%. Los Estados Unidos al 2.8,
    el Japón a 5.2, los países en desarrollo al 5.6%, Asia a 5.4% y Colombia a 5.7
    por ciento. Las cifras del crecimiento en las dos últimas décadas muestran que
    Colombia ha crecido al mismo ritmo del mundo en desarrollo. Todo parece indicar
    que el manejo económico de nuestro país en los ochentas no ha sido tan efectivo
    como se nos ha hecho creer. 
  • Y los Sindicatos, ¿para qué?

    En los Estados Unidos este ha sido un tema importante de investigación
    de destacados economistas especializados en los temas laborales. Los Profesores
    Richard Freeman y James Medoff de la Universidad de Harvard han publicado el
    resultado de sus investigaciones en un interesante libro titulado “What do
    Unions do”. Lo que traducido por el inolvidable Maestro Darío Echandía
    coincidiría con el título de este artículo.

    En estos últimos días
    laborales del año se reúnen los representantes de los sindicatos, del gobierno
    y de los empleadores para concertar el aumento en el salario mínimo. Este
    proceso de concertación es uno de los actos más visibles en los que participan
    los sindicatos. Parecería entonces oportuno plantear algunas inquietudes sobre
    el papel que juegan los sindicatos.

    Los estudiosos del
    movimiento sindical por lo general no se contentan con establecer cual es el
    efecto promedio, sino que tratan de determinar quienes son los principales
    beneficiados. Por regla general se encuentra que los sindicatos buscan en sus
    negociaciones favorecer a los afiliados que ganan menos. En épocas en que el
    gobierno ha establecido metas de aumentos salariales expresadas como un aumento
    ponderado dado, los resultados han sido que los trabajadores con lo más bajos
    salarios, logran mantener su poder adquisitivo en términos reales, mientras los
    que menos aumento logran son los trabajadores con salarios relativamente altos.

    En los Estados Unidos
    este ha sido un tema importante de investigación de destacados economistas
    especializados en los temas laborales. Los Profesores Richard Freeman y James
    Medoff de la Universidad de Harvard han publicado el resultado de sus
    investigaciones en un interesante libro titulado “What do Unions do”.
    Lo que traducido por el inolvidable Maestro Darío Echandía coincidiría con el
    título de este artículo.

    Según el estudio de
    Freeman y Medoff, en los Estados Unidos los mayores aumentos los logran los
    trabajadores jóvenes y los menores incrementos los trabajadores en su edad de
    mayor productividad. Los trabajadores recién afiliados tienden a gozar de un
    mayor diferencial mientras que los veteranos tienden a gozar de aumentos más
    moderados. Este patrón concuerda con el deseo de mejorar la distribución de
    ingresos que ha caracterizado la negociación sindical en los Estados Unidos y
    en Colombia.

    Los autores también muestran
    que el efecto del sindicalismo es diferencial por tipo de industria. En 13 de
    las sesenta y dos actividades industriales estudiadas se encontró un efecto
    mínimo inferior al 5 por ciento; en 17 se encontraron efectos modestos del 5 al
    15 por ciento. Efectos grandes del 15 al 35 por ciento se encontraron en 24
    industrias y efectos espectaculares mayores del 35% se encontraron en las ocho
    actividades restantes.

    La principal causa de
    estos efectos diferenciales por industria se encuentra obviamente en el poder
    monopólico del sindicato. Entre menor sea el grado de respuesta del empleo a
    las variaciones de los salarios, mayor es el poder monopólico de los sindicatos
    y más fuerte será su incidencia sobre los salarios.

    Los economistas desde
    la época de Alfred Marshall han tratado de explicar los determinantes del grado
    de respuesta de los salarios en el empleo. En su famoso libro Principles of
    Economics, Marshall identificó cuatro condiciones importantes que influyen en
    la demanda de trabajo. La primera se refiere a la posibilidad de substituir
    trabajo por otros insumos en el proceso productivo. Los médicos son un buen
    ejemplo de trabajadores de difícil substitución y también un modelo para los
    estudiantes que desean tener altos ingresos. El segundo determinante según
    Marshall, es la elasticidad de la demanda de los bienes producidos por los
    trabajadores. Los salarios de los trabajadores sindicalizados en la industria
    textil que tiene una demanda relativamente elástica suben menos que los de los
    trabajadores de la industria automovilística cuya demanda en Colombia es menos
    sensible a los precios.

    El tercer factor que
    influye en el poder monopólico de los sindicatos es la participación del
    trabajo en los costos totales. Entre menor sea la participación del trabajo,
    mayor será el poder monopólico de los sindicatos. En Ecopetrol y las Empresas
    del Sector Eléctrico, donde la participación del trabajo en los costos totales
    es muy baja, el poder sindical es muy alto. En este caso se puede decir que es
    muy importante el no ser importante. El Cuarto factor anotado por Marshall se
    refiere a la elasticidad de la oferta de otros factores.

    En el caso de la
    investigación de Freeman y Medoff, los autores dedican especial atención al análisis  de la capacidad de los sindicatos para
    incrementar el salario de sus afiliados, por encima del nivel que hubiera
    imperado en un mercado de trabajo sin restricciones. Los resultados de esa
    investigación mostraron que efectivamente los sindicatos logran aumentar el
    salario de sus afiliados por encima de su nivel de equilibrio. Este aumento se
    sitúa en los Estados Unidos alrededor de un 20 a 30 por ciento. Es pues
    evidente que al menos en los Estados Unidos el movimiento sindical está
    consiguiendo ventajas para sus afiliados.

    La evidencia sobre la
    magnitud del efecto sindical en los salarios de los trabajadores colombianos es
    relativamente escasa. Entre los pocos trabajos donde se ha tratado de calcular
    el efecto sindical está el del Economista Hindú Rakesh Mohan. En sus trabajos
    realizados para el Estudio de la Ciudad patrocinado por el Banco Mundial, Mohan
    encuentra que en 1978 había una diferencia del 6 al 8 por ciento entre el
    salario de un trabajador sindicalizado y otro que no forma parte de un sindicato.
    Este efecto es casi una cuarta parte del encontrado en los Estados Unidos por
    los economistas de la Universidad de Harvard.

    Es difícil entrar a
    determinar el por qué de esta notable diferencia, aunque es evidente que el
    poder monopólico de los sindicatos colombianos está bastante lejos de ser muy
    efectivo. Dado el proceso de concertación salarial que actualmente se inicia,
    valdría la pena preguntarse si el resultado final a que dicho proceso llegará
    debería acreditarse o culparse a la participación activa de los sindicatos.
    Recordando la fábula de Cantillon, a los sindicatos colombianos podría
    sucederles lo del gallo que a fuerza de aletear y saludar la salida del sol en
    el horizonte cada mañana, terminó convencido de que él era el único responsable
    de que se produjera la aurora.