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  • Chile: veinte años de experimentos

    Indudablemente, el reto del próximo gobierno chileno es seguir un
    rumbo en el que se mantengan los aciertos del gobierno anterior y en el que
    rectifiquen los excesos y equivocaciones. Sería un desacierto tremendo el botar
    el bebé junto con el agua sucia. Por otro lado, el reto de los colombianos que
    encuentran atractivas algunas innovaciones de la política económica chilena, es
    diseñar unas medidas que se puedan poner en práctica dentro de un marco
    democrático.


    El próximo mes de
    diciembre se van a realizar las elecciones presidenciales en Chile. Después de
    16 años, el gobierno dirigido por el General Pinochet tendrá un sucesor. Los
    electores chilenos tendrán la oportunidad de dar su veredicto sobre un gobierno
    que ha sido objeto de amplios debates por parte de los economistas del mundo.

    Realmente, Chile ha
    sido un país donde en los últimos veinte años se han observado interesantes
    experimentos económicos. El entusiasmo de una generación que creyó en la
    posibilidad de realizar un experimento socialista democrático en un país
    Latinoamericano, se puso de manifiesto en el Chile de Allende. Jóvenes, y no
    tan jóvenes, de Colombia se trasladaron a Santiago  a estudiar y a observar este experimento
    económico.

    Sin embargo, el
    Gobierno de Allende, con su manejo alegre de la oferta monetaria, logró demostrar
    que los fenómenos inflacionarios tienen siempre un origen monetario. Las cifras
    sobre crecimiento de medios de pago e inflación sirvieron de ejemplo en varias
    universidades del mundo para ilustrar la estrecha relación existente entre
    estas dos variables.

    Los efectos negativos
    del control de precios fueron observados en los comienzos de los setentas por
    la población chilena y por los visitantes de otros países. El desabastecimiento
    de productos junto con el deterioro de los equipos de transporte fueron eventos
    del diario vivir de los chilenos en ese período.

    Los experimentos del
    régimen de Pinochet también han sido objeto de intensos debates. Algunas de sus
    políticas, aunque muy elogiadas en su época, hoy en día son criticadas por la
    mayoría de los economistas. El experimento con las tasas de cambio fijo, que en
    un principio contribuyó a la disminución de la inflación, hizo crisis en 1983
    precipitando al país austral a una severa recesión. El retraso cambiario
    chileno, al igual que el colombiano, produjo una severa crisis. Las enseñanzas
    de Mundell fueron funestas para el experimento chileno. Solamente en la segunda
    mitad de los ochentas, la introducción de la devaluación como instrumento de
    manejo de la economía chilena, contribuyó notablemente a su recuperación y
    permitió mantener un ritmo alto de crecimiento.

    El manejo de las
    políticas sectoriales ha tenido interesantes consecuencias y ha servido de
    modelo para muchas de las propuestas de los candidatos a la presidencia en
    otros países del continente. La apertura de la economía es sin duda una de las
    políticas más controvertidas. De una economía totalmente protegida, vigente al
    comienzo de los setentas, se ha pasado a una con claras orientaciones hacia el
    exterior. Las exportaciones de frutas han tenido un crecimiento impresionante
    en este período y constituye un buen ejemplo de desarrollo a partir de sus
    ventajas comparativas. De acuerdo con críticos colombianos, el costo de la
    apertura  ha sido considerado como muy
    alto, aunque es difícil precisarlo dada la dificultad de realizar una medición
    real de los costos y beneficios de dicha política.

    Las reformas en la
    prestación de algunos servicios sociales han sido exitosas en términos de
    eficiencia económica. Los costos de provisión de viviendas de interés social se
    han reducido en forma radical. El ICT chileno ha suprimido las labores de
    diseño, compras de terreno e interventoría y se ha dedicado a contratar
    unidades llave en mano. Este sistema de contratación ha permitido reducir los costos
    de la vivienda en forma dramática. La vivienda ha sido subsidiada hasta en un
    75 por ciento logrando llegar a estratos realmente populares.

    La participación del
    Estado en la producción se ha disminuido considerablemente. En la provisión de
    la seguridad social, los incentivos del mercado se han puesto al servicio del
    interés público. Se han creado fondos de pensiones para incentivar el ahorro de
    las familias.

    Podría afirmarse que la
    experiencia chilena de los últimos veinte años es de gran utilidad para los
    encargados de formular las políticas económicas. Un análisis desapasionado de
    esta experiencia, si bien difícil de hacer por la fuerza de los sentimientos
    relacionados con los dos gobiernos chilenos, es de vital importancia para
    pensar en adoptar lo que ha sido exitoso y tratar de evitar lo que realmente
    puede ser nocivo para el desarrollo del país.

    Indudablemente, el reto
    del próximo gobierno chileno es seguir un rumbo en el que se mantengan los
    aciertos del gobierno anterior y en el que rectifiquen los excesos y
    equivocaciones. Sería un desacierto tremendo el botar el bebé junto con el agua
    sucia. Por otro lado, el reto de los colombianos que encuentran atractivas
    algunas innovaciones de la política económica chilena, es diseñar unas medidas
    que se puedan poner en práctica dentro de un marco democrático.

  • El Retorno de los Brujos

    La búsqueda de la
    fórmula mágica que convierta nuestro atrasado país en una economía desarrollada
    ha sido tema de innumerables ensayos. El alquimista de turno, en busca de su
    piedra filosofal, es el conocido economista Eduardo Sarmiento. Su última obra
    Los Nuevos Desafíos del Desarrollo ha sido objeto de una Mención de Honor en el
    Premio de Ciencias Alejandro Angel Escobar. Eduardo Sarmiento es uno de los más
    serios investigadores de la realidad nacional. Sus trabajos han tratado de dar
    un sólido marco teórico a las recomendaciones frecuentemente propugnadas por
    los partidarios de una gran intervención del Estado. Su obra indudablemente es
    digna de resaltar y el premio obtenido
     
    nos ha alegrado mucho a sus amigos. El libro del Decano de Economía de
    la Universidad de los Andes trata tres temas importantes. La primera parte
    analiza las complementariedades en la teoría del Desarrollo. En la segunda, el
    autor se concentra en el crecimiento de las economías donde los recursos
    naturales son abundantes y en la tercera presenta las bases para un nuevo
    modelo de desarrollo.

    El fenómeno de la
    complementariedad aparece recurrentemente en los trabajos de Sarmiento.  A diferencia del enfoque empleado por el
    autor, el tratamiento tradicional de los libros de texto tiende a ser de
    carácter eminentemente práctico. La complementariedad en la demanda de dos bienes
    suele ilustrarse con casos como el café y el azúcar. Como se enseña en los
    tratados elementales, la demanda de azúcar se aumenta cuando el precio del café
    (bien complementario) disminuye. Después de habernos ilustrado con algunos de
    sus ejemplos preferidos, el autor explora, en los Nuevos Desafíos del
    Desarrollo, algunas de las implicaciones teóricas de la existencia de bienes
    complementarios.

    Siendo un poco injustos
    con el tratamiento extenso dado en el libro a este tema y en beneficio de los
    políticos y ejecutivos que no van a tener tiempo de seguir el razonamiento del
    Dr Sarmiento, puede decirse que el mensaje que nos quiere transmitir el autor
    es que la existencia de complementariedades invalida el paradigma neoclásico y
    valida el modelo estructuralista. Sin embargo, una lectura cuidadosa de la
    evidencia aportada apenas permitiría decir que la complementariedad es la
    excepción que confirma la regla de la amplia gama de opciones de substitución
    presentes en la vida práctica.

    El tratamiento del crecimiento
    de los países con amplios recursos naturales presentado por Sarmiento
    contribuye a difundir en el país un tratamiento teórico de la llamada
    Enfermedad Holandesa. Hasta hace pocos años no existía un marco conceptual para
    poder explicar la aparente paradoja de que la mejora de los términos de
    intercambio, por ejemplo la subida del precio del café, podría tener un impacto
    negativo en la economía del país. Como se muestra en el libro el aumento de los
    precios de los recursos naturales no solo tiene un impacto inflacionario por la
    acumulación de Reservas Internacionales sino que tiende a inducir un retraso
    cambiario y a causar impactos negativos en la asignación de recursos.

    Según el análisis
    presentado, gran parte del problema se origina al permitir que los ingresos
    adicionales generados en las bonanzas queden en manos de los dueños de los
    recursos naturales. La política seguida en Colombia en la segunda mitad de los
    setenta recordada con el lema de “La Bonanza es de los cafeteros” es
    pues cuestionada al final de los ochenta por un economista que tuvo una
    importante participación en la fijación de dicha política económica.

    Las considerables
    demoras entre la elaboración de un manuscrito y su publicación algunas veces
    juegan una mala pasada a los autores. El notable esfuerzo de utilizar un modelo
    para analizar el manejo de una bonanza se ve disminuido cuando el libro aparece
    en épocas de vacas flacas. Aun que el tratamiento presentado no requiere sino
    de arreglos de presentación para analizar el caso de las caídas de los precios
    el esfuerzo está fuera del alcance del lector impaciente.

    La tercera parte del
    libro está llamada a causar un impacto importante. Buena parte del material
    presentado será motivo de discusión en la próxima campaña presidencial. El
    diagnóstico presentado resume las principales críticas hechas por el Dr
    Sarmiento al “Modelo de Infraestructura Física y Productos Básicos”.
    Como todos los diagnósticos que buscan llegar a una amplia audiencia, el
    presentado en el libro resalta unos puntos e ignora otros. Además, muchas veces
    es imposible distinguir en la presentación entre lo que se encuentra soportado
    por evidencia incontrastable de lo que es únicamente una hipótesis de trabajo.

    Las prescripciones del
    libro serán compartidas por muchos. Indudablemente, habrá un consenso
    importante en el fomento de la industria manufacturera. Los ochentas han sido
    una frustración tremenda para el desarrollo colombiano especialmente en lo que
    respecta al crecimiento industrial. El empleo y el valor agregado se han
    mantenido por debajo de los valores máximos obtenidos en 1979.


    Como lo han mostrado
    los trabajos del Profesor Chenery no existen casos en que una economía llegue a
    un nivel de desarrollo sin que su sector industrial se convierta en el generador
    de divisas y en líder de la transformación estructural  de la economía.
    Por otra parte, la
    confianza expresada por Sarmiento en la bondad de la intervención del Estado,
    es difícil de compartir por observadores imparciales de los tremendos errores
    de política seguidos en Latino América en los ochentas. Como muy bien lo dice
    en su libro, es sorprendente observar que las terapias propuestas por los
    estructuralistas han tenido efectos tan mediocres a pesar de basarse en
    diagnósticos más cercanos a la realidad. Según lo reconoce el autor las
    prescripciones neoclásicas han sido mejores. El trabajo de Sarmiento tendrá
    indudable importancia en el futuro próximo. No hay duda que se convertirá en un
    Clásico. O sea un libro del que muchos hablan sin haberlo leído.
  • Vivienda: Recordando a Currie

    Cursa en el Senado un
    proyecto de ley que busca subsanar algunas fallas que le quedaron a la Reforma
    Urbana. El proyecto sometido por el gobierno a la consideración del Congreso
    era muy sencillo. Buscaba cambiar la definición de vivienda de interés social para
    permitir que las Corporaciones de Ahorro y Vivienda pudieran financiar un
    segmento importante del mercado que se había quedado sin financiación.

    El Senador Rojas
    Morales, ponente del Proyecto de Ley y quien se ha caracterizado por su trabajo
    serio, le ha introducido al mencionado proyecto una serie de reformas que han
    venido siendo criticadas por los gremios de la construcción. Algunas de estas
    reformas como el esquema de dos créditos complementarios, constituye una
    solución ingeniosa a algo que ya resolvió el Sistema UPAC de una manera más
    clara y operativa. Sin entrar a discutir en detalle el Proyecto es indudable
    que su aspecto más preocupante es la complejidad. Puede afirmarse  que estamos ante una solución compleja de un
    problema aparentemente sencillo.  En la
    solución propuesta por el Senador Rojas es difícil establecer claramente quien
    va a cargar con el peso económico de la reforma. El argumento de que no va a
    haber subsidio a la vivienda porque los fondos se van a obtener a tasas de
    interés muy bajas, genera dudas entre los economistas.

    Para los que tienen
    algo de memoria este argumento no es enteramente nuevo. El sistema de
    financiación de la vivienda imperante en el pasado en Colombia, se sustentaba
    en la premisa de que era posible conceder créditos a tasas de interés bajas
    siempre y cuando se consiguieran fondos de bajo costo. Si bien algunas familias
    afortunadas podían solucionar su problema de vivienda, el sistema veía
    disminuir sus recursos pues el valor real (descontada la inflación) era cada
    día menor.

    El Profesor Lauchlin
    Currie, quien ha influido positivamente en la fijación de políticas en el
    sector de la vivienda, ha logrado convencer al País de la importancia de tener
    un sistema de financiación de la vivienda en el que los recursos mantengan su
    poder adquisitivo en términos reales. El Sistema de Ahorro y Vivienda diseñado
    en Colombia por el Profesor Currie durante la Administración del Presidente
    Pastrana hoy es admirado por el resto de Latino América. El sistema logró,
    mediante reajuste del principal y planes de amortización innovadores, mantener
    accesibilidad a la vivienda cobrando tasas de interés reales positivas. Dentro
    del sistema UPAC, el reajuste del principal permitió el cobro de cuotas
    crecientes sin que esto constituyera un pago de intereses sobre intereses.

    Como bien nos lo hizo
    ver el Profesor Currie en su oportunidad, una de las ventajas del sistema UPAC
    es el utilizar las tasas de interés como una herramienta para incentivar el
    ahorro de las familias y para hacer que las empresas utilicen mejor su
    liquidez. Por el contrario, castigar al ahorrador pequeño pagándole tasas de
    interés bajas, en aras de una política de subsidios, no solo lo trata
    inequitativamente sino que lo incentiva a realizar gastos en el presente, desestimulando
    el ahorro.

    Pretender que se puede
    hacer política de vivienda social ocultando los verdaderos costos de estas
    medidas es realmente preocupante, pues parecería que no se han aprendido las
    lecciones dolorosas del pasado, cuando se causaron considerables perjuicios con
    medidas aparentemente inocuas. Basta recordar las disposiciones sobre
    congelación de arrendamientos, anunciadas en 1976 con el propósito de controlar
    el costo de la vida, favoreciendo a algunos inquilinos a costa de los sufridos
    propietarios que habían dedicado sus ahorros a adquirir una vivienda. Algunos
    propietarios más pobres que sus inquilinos tuvieron que subsidiarles la
    vivienda durante casi diez años como consecuencia de una medida concebida con
    carácter temporal.

    La experiencia negativa
    con estos subsidios implícitos nos debería llevar a buscar otro tipo de
    solución. La tendencia moderna en el manejo de subsidios busca un efecto mucho
    más justo y eficaz estableciendo un esquema en que los costos son asumidos
    directamente por el Estado en forma explícita y dirigido a los grupos que
    realmente merezcan dicha ayuda. Al evitarse filtraciones de los fondos públicos
    hacia familias que no necesitan el subsidio es posible lograr efectos mayores a
    partir de fondos limitados.

    La vivienda de interés
    social debe ser subsidiada con fondos comunes provenientes de un sistema
    tributario equitativo y debe llegar únicamente a quienes no puedan alcanzar un
    mínimo de vivienda. Podría entonces pensarse en que una alternativa más clara
    es reducir explícitamente la deuda sobre la vivienda cobrando las tasas de
    interés del mercado sobre el valor del saldo efectivo de la deuda. El gobierno
    asumiría directamente el resto de la deuda. Por ejemplo, si se decide que una
    familia para vivir dignamente necesita una vivienda que en el mercado cuesta 2
    millones pero solo puede pagar la mitad de la deuda, el Estado debería
    contribuir con el otro millón. Para garantizar el pago de su parte la familia
    constituiría una hipoteca que amortizaría, a tasas del mercado, utilizando el
    plan que mejor se adapte a sus circunstancias.

    Los críticos del
    sistema UPAC han sostenido que éste no se concibió para financiar vivienda de
    interés social y en parte tienen razón. Por definición la vivienda de interés
    social es aquella vivienda cuyo valor no puede ser pagado directamente por el
    propietario. El sistema UPAC, como se mencionó anteriormente ha sido concebido
    para la conservación del valor real de los recursos dedicados a la financiación
    de la vivienda y por tanto presupone que el propietario debe cancelar el total
    del valor de la vivienda. Si se hicieran explícitos los subsidios, el sistema
    de valor constante sí podría servir para financiarle al propietario aquella
    parte del valor de la vivienda que se ha colocado bajo su directa
    responsabilidad. 

    Dentro de esta
    perspectiva, la solución técnica de este complejo problema es muy sencilla pues
    lo único que se debería discutir es cuánto financia el Estado y cuánto aporta
    el propietario. Adicionalmente, el Estado debe entonces determinar la manera
    como debe llegar el subsidio al propietario. En esto puede ayudar la ingeniería
    financiera de nuestros muchachos de la Avenida Chile. Propuestas como la de dar
    certificados de abono tributario a los beneficiarios podrían producir un resultado
    interesante. Por ejemplo, cuando se ha establecido que una familia tiene
    derecho a un subsidio de un millón de pesos, la agencia encargada expediría un
    CAT por un millón. El beneficiario buscaría dentro del mercado su vivienda y
    pagaría con su CAT y además haría una hipoteca por el resto con una Corporación
    de Ahorro. El Constructor, o el ICT, recibiría el CAT que podría entregar a la
    corporación como abono de su obligación hipotecaria. La Corporación podría a su
    vez redimirlo en bolsa o guardarlo para pagar sus impuestos de renta. 

  • Seguros de Salud: Buen negocio para el sector privado pero malo para el gobierno

    Infortunadamente, la alta rentabilidad de
    las entidades privadas que ofrecen el seguro de salud no se obtiene también en
    las instituciones del gobierno. Por el contrario, el Seguro Social tiene que
    cubrir la atención médica con los aportes de los otros riesgos.
      
    Al sufrido usuario que
    recorre las calles llenas de huecos de Bogotá, le sorprende ver el surgimiento
    de entidades que ofrecen  seguros médicos
    voluntarios. Este boom del seguro médico voluntario parece estar mostrando que
    esta actividad debe ser atractiva para que las entidades financieras, que por lo
    general son muy cautas en entrar en nuevos campos decidan hacer inversiones en
    un nuevo negocio.

    Infortunadamente, la
    alta rentabilidad de las entidades privadas que ofrecen el seguro de salud no
    se obtiene también en las instituciones del gobierno. Por el contrario, el
    Seguro Social tiene que cubrir la atención médica con los aportes de los otros
    riesgos.

    Es tan grande el
    problema del Seguro Social que el Gobierno nos está anunciando un aumento del
    100 por ciento en los riesgos de Invalidez Vejez y Muerte. La contribución va a
    pasar del 6.5 del salario al módico 13% Nuevamente nos consuelan a los
    trabajadores con el anuncio que únicamente nos va costar la tercera parte
    porque el patrono generosamente va a aportar las dos terceras partes.

    Como nos enseñan en el
    primer curso de economía y como adecuadamente se registra en las cuentas
    nacionales, las contribuciones salariales son parte integrante de la
    remuneración de los asalariados. El aumento, por lo tanto va a recaer en los
    sufridos trabajadores que verán disminuidos sus menguados ingresos.


    El aumento en la
    contribución al seguro social no tendrá como contraprestación ningún aumento en
    los beneficios pensionales. Simplemente, vienen a tapar unos huecos creados por
    un régimen pensional que fue aumentado generosamente en la administración Barco
    y a cubrir el mal manejo que se le ha dado a los administradores de los bonos
    de valor constante.

    Los créditos baratos,
    las malas inversiones y las políticas generosas han ido acabando con los
    recursos del ISS. Más aún, el gobierno no ha hecho los aportes presupuestales
    para cubrir los huecos dejados por los errores en el manejo de estos fondos.

    Al pensar que este aumento pueda seguir el mismo camino que el que han
    tomado las contribuciones anteriores, no puede uno menos que lamentar que el
    Congreso no hubiera aprobado la privatización del manejo de las pensiones. Muy
    distinto sería la actitud de los trabajadores hoy en día, si los recursos
    adicionales pudieran colocarse en la institución financiera de sus preferencias
    con la seguridad de que todo lo que se ahorra va a contribuir una vejez digna.
    El camino fácil, tomado
    por el gobierno al aumentar las cotizaciones del Seguro Social antes que hacer
    los cambios y la privatización que el público esta demandando, nos ha
    desilusionado. Confiábamos en que tanto la directora del Seguro como el
    gobierno, tomarán las medidas difíciles de alta cirugía que requiere esta
    institución de Seguridad Social.
  • ¿Café Amargo?

    Uno de los eventos
    económicos más importantes ocurrió al amanecer del viernes 20 de octubre. A las
    dos y cuarenta y cinco de la madrugada el Gobierno llegó a un acuerdo con los
    cafeteros sobre el precio interno del grano. El nuevo precio por carga de 125
    kilos quedó en 67.000 pesos. Como contraprestación al reajuste del precio
    interno, los cafeteros se comprometieron a recortar gastos del Fondo Nacional
    del Café por cuarenta mil millones de pesos.

    Si para los cafeteros
    colombianos puede parecer una “chichigua” para los de otras
    latitudes, por el contrario, les parecería el mejor regalo de navidad. En
    efecto, no deja de sorprender el acuerdo recién logrado por el gremio cafetero
    colombiano, cuando en otros países se está reajustando el precio interno hacia
    abajo, como respuesta a la peor crisis del gremio en toda su historia,
    comparable tan solo a lo vivido en los años treinta.

    Para el “hombre de
    la calle”, personaje mítico mencionado con frecuencia por el Profesor
    Currie, es poco claro el efecto del aumento sobre la economía. Las cifras
    multimillonarias mencionadas en las noticias escapan completamente a su
    entendimiento y le es difícil captar el verdadero significado de un aumento de
    ingresos de 12 mil millones de pesos. Sin embargo, cuando se dividen estas
    cifras por 300.000 familias cafeteras las implicaciones comienzan a ser más
    comprensibles. Si los 12 mil millones se dividieran equitativamente entre todas
    las familias cafeteras cada una recibiría 40 mil pesos adicionales. Podría
    decirse entonces que, en promedio, el veinte de octubre cada familia cafetera
    amaneció con cuarenta mil pesos más. Claro está que el promedio estadístico
    puede ocultar situaciones muy disímiles. Tan sólo recordemos la anécdota del
    pobre que no comió nada y del rico que comió un pollo, pero que en promedio
    comieron medio pollo. 

    Ahora bien, una
    pregunta que no se hace el hombre de la calle, pero que sí debe hacerse el
    economista, quien por regla general cree que no hay refrigerios gratuitos, es:
    a quién le toca pagar la cuenta? La respuesta parece ser muy sencilla. El Fondo
    Nacional del Café paga la cuenta. Sin embargo, la realidad es que el Fondo
    Nacional del Café no es una persona de carne y hueso sino que es una chequera
    con un gran saldo bancario que se nutre de impuestos cafeteros y cuyos cheques
    circulan únicamente en la zona cafetera.

    La conclusión obvia de
    este enunciado es que quienes pagan la cuenta, al menos en el corto plazo, son
    los mismos cafeteros. En la medida en que se pague más en efectivo por el café
    quedarán menos recursos para gastar en otras cosas. Obviamente, las obras de
    caridad financiadas por los cafeteros también sufrirán, porque este tipo de
    gastos es el primero que se elimina en épocas de austeridad.


    Como se mencionó
    anteriormente, el compromiso de los cafeteros es reducir los gastos en cuarenta
    mil millones de pesos. Entre los posibles damnificados de esta medida se
    encuentran los mismos cafeteros con mayores costos en fertilizantes, los
    inveterados bebedores de café que tendrán que pagar más por su
    “tinto”, y mis colegas y los de mi famoso homónimo que tendrán que
    buscar nuevos patrocinadores probablemente recibiendo sueldos más bajos.

    En el largo plazo, el
    impacto del reajuste cafetero afecta a toda la economía pues en la medida en
    que el Fondo Nacional del Café entre en sobregiro alguien tiene que pagar los
    cheques. El Banco de la República tendrá que hacer préstamos al Fondo Nacional
    del Café para respaldar los compromisos adquiridos causando graves problemas en
    el manejo monetario.

    Para el economista es
    también importante indagar sobre los efectos buenos o malos de la medida. La
    primera lección sobre la oferta enseña que ésta depende del precio y que entre
    mayor sea el precio mayor será la producción. Con relación al reciente acuerdo,
    obviamente, el mayor precio debería inducir una oferta adicional. Esta oferta
    adicional en el caso colombiano probablemente tendrá mayores costos y muy pocos
    beneficios.

    El efecto cuantitativo
    del aumento del precio interno, fue objeto de discusión durante el proceso de
    concertación. Por primera vez, las noticias mencionaron los resultados que
    generaría en la producción futura. Estos estimativos se obtuvieron utilizando
    modelos desarrollados por conocidos investigadores colombianos. Según estos
    modelos, la variación en los precios tendría efectos mínimos en la cantidad
    producida, es decir, prácticamente no habría consecuencias negativas por la
    fijación de un precio por encima del requerido para lograr un balance entre
    oferta y demanda.

    Una causa importante de
    la similitud de resultados se debe al proceso de formación de expectativas. Por
    lo general el precio esperado en estos modelos es un promedio ponderado de los
    observados en el pasado reciente. Indudablemente, este proceso retrospectivo de
    fijación de precios es inadecuado cuando no funciona el Pacto Cafetero. Los
    cafeteros saben muy bien que el precio externo, en ausencia del Pacto, es más
    bajo, y además que las perspectivas futuras del precio son muy inciertas.  Por consiguiente, las previsiones de precio
    interno cuando el precio externo es muy bajo dependen más de los resultados de
    la negociación entre gremio y gobierno, que del pasado. Si los resultados de la
    negociación muestran una posición fuerte del gobierno, tal como la ocurrida en
    otros países, tanto los precios internos esperados como las inversiones en
    mejora de productividad y en utilización de fertilizantes se ajustan muy rápido
    a las nuevas condiciones de precios. Si por el contrario, el gobierno muestra
    una posición complaciente, el ajuste toma mucho más tiempo. Según parece, los
    modelos existentes no han incorporado aún la formación de expectativas
    racionales; a Colombia los desarrollos teóricos llegan con retraso.


  • La Empresa de Energía de Bogotá

    El viernes 13 de
    Octubre se llevó a cabo el cambio de nombre de la tradicional empresa bogotana.
    Muere así el nombre utilizado por una entidad nacida con el siglo veinte. La
    eliminación del adjetivo eléctrica obedece al cambio en sus actividades, pues
    ahora también se dedicará a distribuir gas a los usuarios bogotanos.

    El cambio de nombre
    realizado no es ni el primero, ni será el último. Recordemos que está empresa
    nace con el nombre de Samper Brush y Compañía y que luego cambia en 1904 a
    Compañía de Energía Eléctrica de Bogotá. En 1927, al fusionarse con la Compañía
    Nacional, cambia su nombre a Empresas Unidas de Energía Eléctrica S.A. En 1951
    la Empresa se nacionaliza y pasa a ser un fideicomiso del Banco de la
    República. En 1959 se constituye finalmente con el nombre de Empresa de Energía
    Eléctrica de Bogotá, como 
    establecimiento público descentralizado del Distrito Especial de Bogotá.

    Ojalá el nuevo nombre
    venga acompañado de progreso y las nuevas actividades de distribución de gas le
    permitan aumentar su rentabilidad y mejorar el cubrimiento de las necesidades
    energéticas del pueblo bogotano. Esta ocasión debería aprovecharse para un
    análisis del papel de la Empresa.

    Si uno siguiera las
    enseñanzas de Drucker y preguntara ¿
    Cuál es
    realmente el negocio de la Empresa? tendría que contestarse que realmente
    existen tres negocios diferentes. El primero se relaciona con la distribución
    de la energía, el segundo con la generación de Energía y el tercero con la
    construcción de las plantas.

    El primero, que ahora
    podría llamarse Electrificadora y Distribuidora de Gas de Bogotá, tiene como
    objetivo distribuir la energía eléctrica y el gas a los bogotanos. Básicamente,
    su negocio consiste en comprar en bloque y vender al detal. Su rentabilidad
    está dada por el margen que logra en esta operación. Si logra comprar barato y
    vender caro sus ganancias serán elevadas, o si por el contrario opera como una
    entidad de beneficencia, comprando caro y vendiendo barato, dará pérdidas
    contables, pero obtendrá dividendos sociales.

    En la actualidad, la
    Electrificadora de Bogotá es muy rentable pues la estructura de tarifas es una
    de las más elevadas del país y los costos de la energía en bloque son
    relativamente bajos. Adicionalmente, tiene un moderado nivel de endeudamiento
    puesto que las deudas incurridas para la infraestructura de distribución son de
    dimensiones razonables y pueden ser cubiertas con los ingresos producidos por
    las tarifas.

    El segundo negocio de
    la Empresa de Energía es la generación. Actualmente se cuenta con la cadena del
    Río Bogotá y con la Termoeléctrica Martín del Corral, más conocida como
    Termozipa, pero que realmente está ubicada en Tocancipá. Se podría afirmar que
    el negocio de generación de la Empresa de Energía de Bogotá no es muy
    brillante. Las plantas de la cadena vieja no se encuentran en muy buenas
    condiciones y la demora en la entrada de las nuevas plantas de Mesitas y los
    sobrecostos incurridos en reparaciones de los túneles han influido
    negativamente en la rentabilidad de este negocio. Más aún, el hecho de que la
    cantidad de energía utilizable sea insuficiente para atender las dos cadenas de
    plantas, implicará que para operar eficientemente, deba traerse agua de otras
    hoyas cercanas. La financiación de las obras adicionales, dados los bajos
    márgenes de rentabilidad del negocio de generación, es uno de los principales
    retos que debe afrontar la Hidroeléctrica del Río Bogotá en su futuro.

    El tercer negocio de la
    Empresa de Energía es la construcción de nuevas plantas. En el momento se
    construye la Hidroeléctrica del Guavio. Esta obra, planeada desde 1930 por las
    Empresas Unidas de Energía, se inició en 1981 y ha sufrido demoras y sobrecostos
     considerables. Su entrada en operación,
    prevista originalmente para 1986, está contemplada actualmente para 1992. El
    negocio de construcción de la Hidroeléctrica del Guavio no ha sido tan positivo
    como originalmente se planeó y ha influido negativamente en los otros dos
    negocios de la Empresa de Energía. Los costos de la obra en dólares aumentaron
    por encima de lo presupuestado inicialmente y el país realizó un fuerte ajuste
    cambiario lo que se tradujo en aumentos, medidos en pesos, de gran magnitud.
    Más aún, los beneficios de la hidroeléctrica disminuyeron al disminuir los
    precios del petróleo y otros energéticos.

    Teniendo en cuenta el
    análisis anterior, qué debería hacer la nueva Empresa ?. La recomendación
    Druckeriana sería concentrarse en el negocio verdadero, o sea en la
    Distribución, y pensar en retirarse de aquellos en los que no tiene ventaja.
    Sin negar la importancia que tiene para el país la realización de nuevos
    proyectos de generación, es evidente que la experiencia de la construcción de
    los últimos proyectos muestra que este tipo de negocios está excediendo la
    capacidad financiera y administrativa de la Empresa. El tiempo de ejecución de
    los proyectos está muy por encima de la duración de los Gerentes y del
    Presidente de la Junta Directiva. Del primero de agosto de 1985 a la fecha ha
    habido cinco Gerentes e igual número de Alcaldes. Es posible que con la
    elección de Alcaldes se logre que en cuatro años haya dos Gerentes y dos
    Alcaldes, pero aún así la ejecución de un proyecto similar al del Guavio, por
    ejemplo, de 12 años, le va a corresponder a seis Gerentes y seis Alcaldes. La
    inestabilidad en la cúpula de la Empresa de Energía va a hacer muy difícil el
    control en la programación y ejecución de este tipo de Proyectos.


    El negocio de la
    generación, aunque marginalmente rentable, no es fácil de vender. No habría
    inversionista que estuviera interesado en comprar una planta cuyo producto
    tiene precios fijados por la Junta Nacional de Tarifas. La rentabilidad del
    negocio estaría sometido a consideraciones de carácter político y a la
    idiosincrasia del funcionario de turno. La solución sería el contratar con el
    sector privado la administración y mantenimiento de las plantas existentes. Si
    bien en Colombia no hay antecedentes de este tipo de solución, en otros países
    existen contratos de administración de las Empresas Públicas.
  • El bus ejecutivo

    La puesta en marcha del
    Bus Ejecutivo se ha constituido en una de las novedades más importantes
    ocurridas en el transporte urbano en Bogotá. Por primera vez los
    transportadores particulares han invertido en buses que ofrecen un relativo
    grado de confort y que presentan algunas características similares a las de los
    vehículos de servicio público de países avanzados. Es más sorprendente aún que
    en estos vehículos todos los pasajeros viajen sentados. Esto constituye un gran
    avance en opinión de los que han venido criticando el sistema de transporte
    público de Colombia por el alto grado de ocupación de los vehículos y por el
    reducido tamaño del bus. Para otros bogotanos de viejo cuño, el bus ejecutivo
    les recuerda aquella época (comienzos de los cincuentas) en que el viaje en bus
    era agradable, se recogían pasajeros únicamente en los paraderos autorizados y
    todos viajaban cómodamente sentados.

    Dentro de una
    perspectiva económica, el auge de este tipo de vehículos se explica por
    características tanto de oferta como de demanda. Por el lado de la oferta, es
    claro que cuando el transportador privado está dispuesto a invertir libremente
    en un tipo dado de vehículo, es porque encuentra una buena rentabilidad para su
    inversión. Puede entonces decirse que el nivel de tarifas fijado para los buses
    ejecutivo y superejecutivo están dando una señal clara al inversionista de que
    el transporte público es rentable.

    El haber permitido que
    los particulares entraran en las líneas ejecutivas parece haber sido una buena
    decisión, pues ha permitido una rápida expansión de este servicio. La empresa
    oficial, que durante mucho tiempo tuvo la exclusividad del servicio ejecutivo,
    se mostró incapaz de ampliar el servicio al ritmo que demandaba la ciudad. Los
    costos operativos de la EDTU y su bajo porcentaje de buses en servicio
    impidieron una expansión del servicio y contribuyeron a su deterioro. El
    contraste visual entre los buses de la EDTU y los de las empresas particulares
    es hoy en día bastante marcado. Adicionalmente, la EDTU no pudo poner a
    funcionar los vehículos que compró a finales de los setenta y tuvo que
    entregarlos al Grupo Cafetero para atender las obligaciones adquiridas.

    No se debe olvidar, sin
    embargo, que para mantener un buen servicio de transporte debe ofrecerse una
    amplia gama de opciones, pues la demanda de transporte es muy variada. El
    sistema tarifario debe ser lo suficientemente atractivo para que los
    transportadores realicen inversiones en todos los distintos tipos de vehículo.
    Con el “boom” del ejecutivo parece estar repitiéndose lo que un  ex-gerente del Incora podría denominar el
    síndrome del vehículo estrella. En Colombia, con frecuencia, las tarifas han
    favorecido marcadamente la rentabilidad de un determinado tipo de vehículo y,
    en consecuencia, éste atrae todas las inversiones.

    Otra de las razones del
    lado de la oferta, que explica en gran parte el auge del ejecutivo, es la
    existencia de restricciones impuestas a la entrada de vehículos pequeños. Las
    autoridades, con argumentos de mejor utilización del espacio vial y aumento en
    la seguridad, han prohibido la entrada de nuevas busetas al parque automotor
    dando de esta manera una ventaja al vehículo más grande. Si bien estos
    argumentos en contra de las busetas pueden parecer razonables, debe recordarse
    que el transporte de Buenos Aires, considerado como uno de los más eficientes
    del mundo, se presta con vehículos muy similares a nuestros buses y busetas. La
    organización del transporte, basado en asociaciones de rutas, ha permitido el
    control de los despachos y ha evitado el guerreo operante en Bogotá.

    Por el lado de la
    demanda, es indudable que el gran éxito del bus ejecutivo se explica por su velocidad
    de crucero y por su comodidad. Si se toma el tiempo gastado desde el momento de
    abordar hasta el momento de bajarse del vehículo, se observa que realmente no
    hay gran diferencia entre un bus ejecutivo en la carrera séptima, y un carro
    particular, básicamente por el reducido número de paradas. Esta mayor velocidad
    del bus ejecutivo lo convierte en una buena alternativa para algunos usuarios
    del carro particular.  Para aquellos
    afortunados que viven cerca a una terminal y que van a un destino cerca a un
    paradero del bus, la decisión se inclina hacia el bus ejecutivo pues su tiempo
    de viaje en carro y en bus ejecutivo es muy similar. En este caso la gran
    ventaja del carro particular, con su servicio puerta a puerta, sobre el bus
    ejecutivo, se reduce considerablemente pues el tiempo de acceso y egreso es muy
    parecido tanto en carro como en bus.

    Para los viajeros de
    larga distancia, el viaje en ejecutivo se vuelve atractivo pues las
    dificultades generadas por mayores tiempos para tomar el bus y para llegar a su
    destino se ven compensados con el tiempo que se ahorra dentro del vehículo.
    Como consecuencia de lo anterior, es posible suponer que los viajeros de larga
    distancia utilicen el ejecutivo, mientras que los viajeros de corta distancia
    viajen en otros vehículos públicos o en su carro. Esta selección por distancia
    tiene como consecuencia una disminución considerable en el tiempo dedicado a
    subir y bajar del vehículo, lo que contribuye a un aumento importante en la
    velocidad de crucero.

    La otra característica
    importante del ejecutivo es la comodidad que ofrece el no llevar pasajeros de
    pie, lujo que usualmente no se pueden dar los pobres. El transporte ejecutivo
    obviamente va a ser preferido por gente que tenga como pagar por la comodidad
    que ofrece. Este servicio no solo es utilizado por los ejecutivos sino por
    estudiantes que valoran la comodidad y la seguridad que ofrece el servicio.

    Es evidente que la
    comodidad y la velocidad están íntimamente relacionadas. En la medida en que el
    grado de ocupación del vehículo es bajo, el número de paradas disminuye, lo que
    permite mantener velocidades comparables con los carros particulares.
    El análisis anterior
    mostró que existen fuerzas tanto del lado de la oferta como de la demanda que
    explican en gran parte el auge del transporte ejecutivo. Evidentemente, la
    situación mejora cuando las fuerzas del mercado operan y ofrecen un nuevo
    servicio que es valorado tanto por los consumidores como por los productores.
    Sin embargo, este avance en la solución del transporte puede estar ocultando
    algunos problemas. Como ya se mencionó, para que se pueda hablar de una
    verdadera solución es necesario que se mantenga una gama amplia de opciones.
    Las tarifas deben incentivar la inversión en todos los vehículos de servicio
    público y no deben favorecer a uno determinado. Por otro lado, es necesario
    aumentar la demanda por el transporte público desincentivando el uso del
    vehículo particular. Hasta ahora, el gobierno se ha preocupado por mantener un
    alto costo para la posesión del vehículo, pero ha contribuido a un bajo costo
    de operación. Para que el transporte público tenga un mayor atractivo será
    necesario cambiar los impuestos a la propiedad por cargos al uso del vehículo.
  • El empresario actual frente a la informática

    La reciente muestra de
    Compuexpo presentó algunos de los avances de la computación y fue una
    reconfortante oportunidad de ver algo que se comporta de acuerdo con la ley de
    la gravedad. En efecto, los precios de los equipos han experimentado una
    evidente disminución. En términos absolutos, lo que hace 3 años valía un millón
    de pesos hoy está valiendo un poco menos de quinientos mil. En términos
    relativos, el cambio ha sido aún más notable, pues lo que hace cinco años valía
    lo mismo que un R9 hoy día vale casi la décima parte.

    Esta disminución del
    costo de los equipos ha ampliado considerablemente el mercado para los
    programas utilizados en los micro-computadores. Este efecto ha sido positivo
    para el personal calificado, pues la demanda por gente entrenada que pueda
    manejar el equipo y sus programas ha aumentado considerablemente. La existencia
    de un mercado más amplio ofrece oportunidades para los ingenieros de sistemas y
    progamadores que han desarrollado software administrativo. Los productores de
    Software extranjero también han salido favorecidos por cuanto han encontrado
    rentable el hacer valer sus derechos de autor. Muchos de los programas que se
    podían conseguir regalados al comprar un equipo, hoy en día tienen su precio.

    Por otra parte, la
    disminución en los costos de los equipos ha afectado negativamente la demanda
    del personal de oficina de mediana calificación. Las mecanógrafas se han visto
    desplazadas de muchas de sus labores ante jóvenes profesionales que han
    aprendido a manejar los programas de procesamiento de palabra. No es extraño
    encontrar oficinas en las que los informes son escritos directamente en la
    pantalla por los profesionales. Algunos altos ejecutivos han encontrado más
    productivo utilizar el computador para escribir cartas y documentos internos,
    que apelar a los servicios de una secretaria.

    En la medida en que el computador
    personal pasa de ser un símbolo de status a ser un auxiliar importante en la
    oficina del ejecutivo, la utilidad del equipo se multiplica. Dada su mayor
    accesibilidad, es posible utilizarlo para labores rutinarias. Un buen ejemplo lo
    constituye el efectuar llamadas telefónicas por medio del computador.  Si se tiene una lista con los teléfonos en un
    archivo en disco y se utiliza un modem para poder comunicarse con cualquiera de
    los que aparecen en la lista, se está eliminando una de las actividades que más
    demandan tiempo de las secretarias.

    Otra labor que ocupa a
    muchas secretarias es el manejo de la chequera de la oficina. No solo es
    necesario llevar el saldo correcto en la chequera y escribir los cheques, sino
    que al final del mes se deben conciliar las anotaciones de la chequera con el
    extracto bancario. Esta última labor si bien fácil en principio, en muy
    contadas oportunidades se realiza bien.


    Programas como el
    Quicken, que no solo llevan el registro de los cheques sino que sirven para
    producirlos son, sin lugar a duda, una de las mayores contribuciones al aumento
    de la productividad de la oficina. Estos programas permiten mantener un archivo
    de todos los cheques girados lo que facilita la conciliación bancaria. Además
    de las labores rutinarias mencionadas, estos programas permiten producir
    informes con gastos e ingresos clasificados por diferentes conceptos,  e igualmente facilitan la consolidación de la
    información de tarjetas de crédito, caja menor, bancos y cuentas de ahorro con
    la de inversiones y obligaciones. 

    Lo más notable de este
    tipo de programas no es tanto el magnífico servicio que prestan sino su costo.
    El precio de lista de estos programas en Estados Unidos es de 55 dólares
    aproximadamente 22.000 pesos.

    Además, existe una
    amplia gama de opciones para llevar la contabilidad en el computador. Por un
    lado se encuentran los programas americanos de muy bajo costo y múltiples
    opciones. Por otro, se encuentran los programas colombianos de costos altos y
    especializados. Un programa americano integrado de muy bajo costo es el
    Dac-Easy. Su costo, adquirido por correo, en Estados Unidos es de 60 dólares
    (24.000 pesos). En este precio esta incluido la contabilidad general, pagos a
    terceros, cartera, inventarios y facturación. Los programas colombianos tienen
    un precio por módulo de 180.000 pesos.

    Todo este proceso de
    modernización, sin embargo, muchas veces encuentra serias restricciones para su
    cabal desarrollo. Respondiendo a la creciente demanda de sistematización y
    eficiencia, las empresas con frecuencia sobrestiman el alcance de sus
    decisiones sobre compra de equipos y programas más ágiles. Creen, erróneamente,
    que la modernización y las mejoras en productividad están también incluidas en
    el equipo recién adquirido. De hecho, mientras no se modifique la estructura
    organizacional para que responda eficientemente a la nueva tecnología en
    beneficio de la empresa, la decisión de compra no será más que eso, una adición
    al inventario.
    De otra parte, aunque
    es evidente la necesidad de capacitación del personal en el manejo de nuevos
    equipos y programas, el entrenamiento debe estar enmarcado dentro de los
    objetivos de la empresa. En primer lugar, la enseñanza de la utilización del
    equipo debe hacerse en función de los procesos básicos de interés y no ser una
    orientación de tipo general, en donde no son muy claros los beneficios que
    recibiría la empresa, en términos de productividad y eficiencia, a partir de su
    inversión en capacitación. En segundo lugar, es evidente que el entrenamiento,
    bien planificado, debe tener un efecto multiplicador en el personal. De lo
    contrario, la capacitación se limitaría a ampliar las habilidades de algunos
    privilegiados, generando un ineficiente factor de dependencia, lo cual está en
    abierta contradicción con la idea de mayor accesibilidad, característica de la
    nueva tecnología.
  • Premio Nobel 1989

    A mediados de Octubre
    la Academia Sueca hará una nueva elección del Premio Nobel de Economía.
    Septiembre es, pues, una ocasión propicia para hacer algunas cábalas sobre los
    candidatos con mayor opción a la más codiciada distinción entre los economistas
    profesionales.
    Aunque ocasionalmente
    la elección genera sorpresas, la mayoría de las veces los elegidos se han
    destacado en los medios académicos y han sido distinguidos por sus colegas.

    Entre los más
    opcionados se podrían mencionar los siguientes economistas americanos: los
    “misioneros” Richard Musgrave y Hollis Chenery, con vinculación a
    Colombia, pues ambos han dirigido “Misiones”. Musgrave dirigió un
    estudio sobre las finanzas públicas a fines de los sesentas en el gobierno del
    Presidente Lleras Restrepo y el Profesor Chenery una “Misión de
    Empleo” durante el gobierno del Presidente Betancourt. Obviamente su
    nominación al premio Nobel no será por sus trabajos en Colombia ni por la
    contribución de dichos estudios al avance del conocimiento en materia
    económica, sino por su trabajo previo a su venida a Colombia.

    El Profesor Musgrave de
    79 años, autor del clásico “La Teoría de las Finanzas Públicas”,
    expuso, por primera vez, de una manera clara y precisa, la teoría moderna de
    las finanzas públicas. Su trabajo es sin duda una de las contribuciones más
    importantes de los años cincuentas en este campo del conocimiento económico. Su
    cátedra en Harvard, aunque dictada con algún desorden, formó y motivó a muchos
    jóvenes economistas en el campo de las finanzas públicas.

    Hollis Chenery de 71
    años ha hecho importantes contribuciones al estudio del desarrollo económico,
    no sólo en el campo teórico sino que también sirvió de guía para gran parte del
    trabajo del Banco Mundial en la época de MacNamara. El trabajo de Chenery se ha
    caracterizado por su carácter cuantitativo, con un manejo cuidadoso de cifras,
    lo cual ha permitido llegar a generalizaciones importantes sobre los patrones
    de desarrollo.

    Menos conocidos en
    Colombia, pero con mayores posibilidades de lograr el Premio Nobel en 1989,
    están los economistas de Chicago Don Patinkin y Gary Becker. Don Patinkin de 67
    años es el autor de conocido libro “Moneda, Interés y Precios”. Su
    trabajo, iniciado como tesis doctoral, ha sido fundamental para el
    desarrollo  de la moderna teoría
    monetaria dentro de un marco de equilibrio general. No  solamente ha 
    estudiado los fundamentos microeconómicos de la teoría sino que logra
    una síntesis de las posiciones keynesianas y monetaristas extremas.

    La vinculación directa
    de Gary Becker de 59 años con Colombia, se ha reducido en buena parte a visitas
    esporádicas a Colombia como aquella realizada con motivo de los 25 años del
    Sena y a su contacto con algunos colombianos que asistieron a sus clases en
    Chicago. La influencia del trabajo de Gary Becker ha sido muy grande,
    especialmente para los interesados en el campo de Capital Humano, para quienes
    es absolutamente imprescindible la consulta de sus investigaciones. Su trabajo
    ha marcado la pauta para estudios posteriores en otros campos, tales como la
    economía de la discriminación, objeto de su tesis doctoral, y la economía del
    crimen y castigo.  Su incursión en el
    área de la sociología ha dada una nueva perspectiva al estudio de la familia,
    en especial a las decisiones sobre matrimonio y número de hijos.

    William Baumol, nacido
    en 1922, es conocido por sus contribuciones a la teoría de la demanda de
    dinero. En tiempos recientes ha revolucionado el campo de la Organización
    Industrial con su teoría de los mercados disputables. De acuerdo con lo
    expuesto por Baumol, la existencia de pocos competidores en un mercado no
    determina un comportamiento oligopólico, sino que se requiere además de la existencia
    de barreras que hagan imposibles la entrada de posibles competidores. Dentro de
    esta perspectiva, la existencia de competidores potenciales asegura el
    comportamiento competitivo de una industria concentrada. Una de las principales
    características del Profesor Baumol ha sido su claridad de exposición dentro de
    un rigor matemático. Su libro “Teoría Económica y Análisis de
    Operaciones” fue uno de los textos más importantes a los finales del
    sesenta en Estados Unidos. Las nuevas versiones de este magnífico libro
    incorporan los avances modernos en la teoría microeconómica a través de
    interpretaciones económicas de fácil comprensión.

    Henry Theil, Hendrik
    Houthakker y Edmond Malinvaud son economistas europeos, los dos primeros
    holandeses radicados en Estados Unidos y el último francés director del INSEE.
    Si bien sus contribuciones al avance de la ciencia abarcan campos relativamente
    diferentes, sus trabajos son bastante familiares a los econometristas. Los
    libros de Theil y Malinvaud han servido de texto en cursos avanzados de las
    universidades americanas.  Los trabajos
    empíricos y teóricos de Houthakker han sido fundamentales para el conocimiento
    de la demanda de los consumidores. Temporalmente ha interrumpido su carrera
    para servir en el Consejo de Asesores Económicos de los Estados Unidos.
    Adicionalmente, ha combinado su carrera académica con participación en las
    campañas de los candidatos republicanos a la presidencia, lo cual podría
    influir negativamente en la mente de los encargados de la selección, pues por
    regla general sus elecciones tienden a preferir candidatos que no susciten
    controversias.
    Todos los anteriores
    economistas son magníficos candidatos para el premio Nobel. Sin embargo, quien
    ha hecho una de las carreras académicas más brillantes ha sido Dale W.
    Jorgenson, Profesor de la Universidad de Harvard. Jorgenson ha sido un pionero
    en los campos de la teoría del crecimiento, mediante una investigación
    meticulosa de las fuentes de crecimiento de las principales economías. Además,
    ha hecho investigaciones importantes en el campo de la planeación energética,
    ha desarrollado sistemas de medición para el capital humano y ha construido la
    moderna teoría de la inversión. El trabajo de Jorgenson ha sido prolífico
    gracias a su gran habilidad para dirigir investigaciones de sus estudiantes y
    colaboradores. Si no fuera por su edad (56 años) Jorgenson sería un firme
    candidato para el premio Nobel de este año. La Academia Sueca tiende a nominar
    personas de mayor edad. 
  • Reformas en el sistema finaciero

    El Ministro de Hacienda
    ha anunciado recientemente la posibilidad de vender algunos de los Bancos
    Nacionalizados a los particulares. Este cambio de dueño puede conducir a una
    mayor competencia en el sistema financiero
     
    al aumentar el número de participantes en el mercado bancario. De
    acuerdo con la propuesta del Señor Ministro, se permitiría la fusión de los
    Bancos desde que la compra sea hecha por los actuales dueños de alguno de los
    bancos privados. La fusión de los dos bancos podría generar entonces un aumento
    en la eficiencia del sistema.

    El momento parece
    propicio para la privatización pues los bancos están atravesando por un período
    de alta rentabilidad. Por esta razón no será difícil encontrar comprador para
    las acciones de las dos instituciones que se piensan privatizar este año. La
    venta del Banco del Estado y del Banco de los Trabajadores podría hacerse en
    estos momentos a un precio que compense la ayuda prestada por el gobierno para
    la recuperación de estos dos intermediarios financieros y, por lo tanto,
    eliminará la queja constante de que el gobierno socializa las pérdidas y
    privatiza las ganancias.

    Este paso, aunque
    modesto, va en la dirección correcta de mejorar la eficiencia del sistema
    financiero. Desafortunadamente, se queda muy corto pues no ataca a fondo los
    problemas del sector. Como todos sabemos, los márgenes de intermediación del
    sistema bancario colombiano están por encima de diez puntos porcentuales. Estos
    márgenes son realmente superiores a los de cualquier otro país de condiciones similares
    a Colombia.

    Los costos de
    transacción en el sistema bancario son realmente altos. Un cheque está costando
    noventa pesos y las entregas de efectivo en los cajeros automáticos tienen un
    valor para el cliente de setenta pesos. En los Estados Unidos el cliente puede
    comprar sus cheques en formas continuas a un equivalente de 56 pesos cada uno,
    teniendo posibilidad de elegir la que se acomode más a sus necesidades.
    Igualmente, el cuenta-habiente en Estados Unidos recibe un pago por intereses
    sobre su saldo, mientras que en Colombia todavía subsiste la prohibición de
    pagar intereses en cuenta corriente.

    La razón de estos
    costos altos en Colombia radica, parcialmente, en la costumbre de no cobrar
    directamente por el manejo administrativo de la cuenta corriente. En los
    Estados Unidos el cargo por los servicios bancarios, compensa el costo directo
    del manejo de la cuenta corriente. Otra parte de la explicación reside en la
    falta de competencia en el sector bancario colombiano. Los bancos tienen que
    manejar sindicatos fuertes y se ven enfrentados muchas veces a altos costos
    laborales. Algunos aún tienen procedimientos ineficientes, muchas veces con
    personal redundante y prácticas obsoletas. Los sistemas de cajeros automáticos
    en algunos casos tienen tecnologías bastante anticuadas, con las que ni
    siquiera es posible consultar el saldo de la cuenta corriente.

    De otra parte, las
    reformas que deben acompañar la privatización de los bancos deben tener en
    cuenta las principales causas de los altos márgenes de intermediación. En
    primer lugar están los altos encajes y las inversiones forzosas vigentes. En
    segundo lugar, el crédito subsidiado a los sectores considerados prioritarios,
    los cuales muchas veces no logran estimular la inversión sino que se convierten
    en generadores de rentas para los afortunados que consiguen estos
    créditos.

    Es indudable que el
    cambio de dueño de dos bancos no va a mejorar el sistema financiero colombiano.
    Mientras no se hagan reformas importantes, nuestras tarjetas de crédito, al
    igual que muchas de las teorías económicas desarrolladas en el país, seguirán
    siendo “Valid only in Colombia”. Sin la posibilidad de tener
    legalmente cuenta en dólares, la competencia por los mercados mundiales va a
    ser cada día más difícil. La preparación de nuestro sector financiero para
    Europa 1992 no es ni la sombra de lo que ha sido la preparación de nuestra
    Selección para Italia 90.

    El sistema financiero
    debe privatizarse, pero el gran ganador debe ser el consumidor. El gobierno
    tiene no solo que recuperar la inversión hecha en el rescate, sino que también
    debe llevar a cabo una serie de reformas que mejoren la eficiencia del sector y
    conduzcan a un mejor servicio para el cliente. Qué bueno fuera que dentro de
    poco pudiéramos tener menores costos, personal muy productivo, mejoras en la
    tecnología del sector, consolidación de oficinas redundantes, interconexión
    real de las redes y acceso desde la oficina, disminución de cargos a los
    usuarios, pagos de intereses en cuenta corriente y eliminación del monopolio de
    los cheques!


    Cita Citable


    “En un país que ve
    las finanzas de manera tan primitiva que castiga con cárcel la posesión de
    divisas, cualquier medida que modernice sus actitudes es un motivo de
    entusiasmo” Business Week del 28 de agosto en un comentario sobre el pago
    en dólares a los agricultores soviéticos.