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  • Ahorro en Verdes

    El
    Modelo de Desarrollo en que esta empeñado el nuevo gobierno, en donde los
    sectores de exportación van a desempeñar un papel protagónico, no tiene todavía
    un esquema financiero muy definido.
     Como se demostró con la
    puesta en Marcha del Plan de Desarrollo de Las Cuatro Estrategias, el éxito de
    un plan depende en buena parte en lograr movilizar los recursos para llevarlo a
    cabo. El Modelo de Desarrollo en que esta empeñado el nuevo gobierno, en donde
    los sectores de exportación van a desempeñar un papel protagónico, no tiene
    todavía un esquema financiero muy definido. Si bien se ha hablado de buscar
    financiación externa no se ha mencionado la importancia de lograr movilizar
    recursos internos para esto.
    Uno de los elementos
    que se han contemplado es la repatriación de capitales. Para un economista es
    fácil pensar que mientras no cambien las condiciones que afectan la decisión de
    invertir en el exterior y no en Colombia no va a tener éxito la medida. La
    experiencia diaria muestra que algunos de los que han sacado su dinero han
    buscado un medio de conservar el poder adquisitivo de sus ahorros. La
    devaluación y las tasas de interés pagadas por los bonos del gobierno americano
    han hecho muy atractivo el ahorro en dólares. Aún el caso de una cuenta
    corriente con intereses es bastante atractivo pues paga la devaluación y algún
    pequeño retorno manteniendo una relativa liquidez.
    Así como el haber
    reconocido la tasa de interés real medida en pesos para financiar bienes
    locales como la vivienda fue una medida buena, ahora parecería razonable
    establecer esquemas para financiar la apertura con base en tasas de interés en
    dólares. No solo la gente desearía tener sus ahorros en Colombia sino que
    muchas instituciones que requieren proteger sus reservas técnicas podrían hacer
    uso de estos instrumentos.
    Las entidades de
    previsión social encontrarían muy atractivo colocar sus excedentes en estos
    bonos en dólares para contar con unas reservas que mantengan su poder
    adquisitivo medido en dólares. La desconfianza natural de los afiliados a las
    promesas del gobierno se podría evitar si el garante de estos bonos fuera el
    Banco de La República.
    Alternativamente, se
    podría dar la opción al afiliado del Seguro Social para trasladar sus ahorros a
    fondos pensionales privados. El valor de los ahorros en los fondos privados de
    pensiones debería estar ligado al dólar. Las nuevas contribuciones de los
    trabajadores ya no se harían al Seguro Social sino al fondo de pensiones
    privado.
    Para incentivar el uso
    de estos recursos por los empresarios colombianos, el gobierno debería
    incentivar la creación de mecanismos de protección del riesgo cambiario. En el
    largo plazo, el éxito del nuevo esquema financiero indudablemente dependería
    del logro de un crecimiento acelerado. Si nuestro ingreso percápita crece
    rápidamente en dólares y si  las
    inversiones que se hacen son rentables el sector productivo podrá pagar los
    préstamos.
    Indudablemente, es
    mejor deberle a ahorradores colombianos que a bancos internacionales que muchas
    veces exigen cosas que el país no está en posibilidades de cumplir. Es mejor
    incentivar a que los colombianos financiemos nuestro déficit fiscal a seguir
    contribuyendo con nuestras medidas, a que a través de la fuga de capitales
    financiemos el déficit fiscal de los Estados Unidos.

  • Acordémonos del Profesor Laffer

    La
    Empresa de Energía para concientizar a los ciudadanos debería comenzar a
    publicar información periódica sobre el valor de este gigantesco programa de
    distribución del ingreso.
    En
    estos días uno de los temas de discusión ha sido el alza de las tarifas de
    energía. Infortunadamente, los comentarios sobre el tema han ignorado
    aspectos muy importantes. En primer lugar, los comentaristas han desconocido
    aspectos importantes del esquema tarifario de la Empresa de Energía de Bogota.
    En segundo lugar, han ignorado los efectos que tendrán las medidas en el
    consumo de los bogotanos.
    Aunque
    la presentación de la noticia sobre las tarifas de energía han resaltado el
    impacto en los diferentes estratos, la realidad es que las tarifas de energía
    están ligadas al consumo y en mínima parte al estrato. El barrio donde se vive
    prácticamente no afecta el cobro de la tarifa de energía eléctrica. La gran
    diferencia en las cuentas se debe a variaciones en los consumos.  En el caso bogotano, las grandes diferencias
    en la facturación se pueden explicar por el hecho de cocinar o calentar el agua
    con electricidad y no con gas. Una familia de un estrato alto si utiliza el gas
    para calentar agua y para cocinar puede tener una factura notablemente menor
    que otra de su mismo nivel de ingresos que utiliza la electricidad para cocinar
    y calentar el agua.
    Por
    otra parte, las noticias tienden a destacar el papel de las Empresas.
    Curiosamente, hoy en día cuando se vive un proceso descentralista el gobierno
    nacional tiene más influencia en la fijación de tarifas que nunca.
    Anteriormente, las Juntas Directivas de las Empresas de Servicios fijaban sus
    propias tarifas. Anteriormente, la Junta Nacional de Tarifas tenía un poder de
    veto sobre las decisiones de las Empresas de Servicios Públicos y de sus Juntas
    Directivas. Desde mediados de los ochentas las políticas de tarifas comenzaron
    a ser fijadas por la Junta Nacional de Tarifas dependiente de Planeación
    Nacional. Las Empresas lo único que pueden hacer ahora es conseguir
    aplazamientos en algunas medidas que no pueden ser puestas en práctica
    inmediatamente.
    Más
    aún, como se ha mencionado en esta columna, el gobierno nacional buscando
    proteger a los estratos bajos ha distorsionado la estructura de las tarifas de
    la Empresa de Energía de Bogotá. Las tarifas para los sectores productivos
    están muy por encima del costo de producción mientras que las tarifas para
    bajos consumos son muy inferiores a su costo. 
    Está gran distorsión de las tarifas ha convertido a las Empresa en un
    competidor del Instituto de Bienestar Familiar cobrando impuestos a las
    empresas para darle a los pequeños consumidores energía eléctrica muy barata.
    La
    solución del problema estructural de las tarifas creada por las políticas
    distributivas del gobierno nacional requiere un aumento considerable a los
    pequeños consumidores y una rebaja sustancial a los sectores productivos. Como
    lo muestran las últimas medidas sobre tarifas, donde no se han tocado las
    tarifas de los pequeños consumidores, ni se han rebajado las tarifas del sector
    productivo este gigantesco programa de impuestos y subsidios no es fácil de
    desmontar a pesar de estar causando serias distorsiones.
    Como la
    ciudadanía no está muy consciente de la existencia de este problema no existe
    ninguna presión para llegar a una estructura tarifaria más adecuada. La Empresa
    de Energía para concientizar a los ciudadanos debería comenzar a publicar
    información periódica sobre el valor de este gigantesco programa de
    distribución del ingreso. Como el objeto social de la Empresa no es propiamente
    el de quitarle a los ricos para darle a los pobres en sana lógica quien debería
    financiar este benemérito programa sería el gobierno nacional.
    Los
    aumentos de tarifas no son una verdadera solución a los problemas de las
    Empresas. Si bien los ingresos pueden responder, en el corto plazo, a un
    aumento en las tarifas, en el largo plazo su impacto en las finanzas de la
    Empresa no es muy considerable. Como bien se sabe, cuando el precio de un bien
    sube el consumidor trata de economizar sus uso. Al subir el precio de la
    energía eléctrica el usuario tiende a disminuir su consumo. Apaga las luces,
    deja de usar la secadora eléctrica, lava a mano, se levanta temprano a prender
    el calentador, deja de ver la televisión.Si esto no es suficiente, cambia a
    otros energéticos y compra aparatos que utilicen más eficientemente la energía.
    Todo esto tiene como consecuencia que el consumo de energía disminuya y que el
    recaudo de la empresa no sea proporcional al aumento de las tarifas.
    Estudios
    de famosos economistas de los Estados Unidos han encontrado que por cada diez
    por ciento de aumento de las tarifas de energía el consumo disminuye en el
    mismo diez por ciento. Como consecuencia del comportamiento de los usuarios las
    empresas terminan como el famoso comercial de la cruz roja con los mismos
    quinientos pesitos.
    Esta
    respuesta del consumidor al aumento de las tarifas es mucho más fuerte a nivel
    de los grandes consumidores que tienen consumos discrecionales. Los pequeños
    consumidores tienen menos margen de maniobra pues sus consumos tienden a ser
    esenciales. Como nos lo ha enseñado Marshall la demanda de los consumidores es
    menos elástica cuando la fracción del ingreso gastado en el bien es menor.
    No hay
    que olvidar que las pérdidas no son una consecuencia únicamente de una mala
    administración sino que también se afectan por las altas tarifas. Los hechos
    recientes muestran que el mantener tarifas elevadas incentiva el fraude. Así como
    los altos aranceles incentivan el contrabando y la expansión de los San
    Andresitos, las altas tarifas incentivan el fraude y la aparición de empresas
    paralelas que logran reducir milagrosamente las facturas de la empresas y de
    los altos consumidores.
    Finalmente,
    no debemos olvidar que para las tarifas de los servicios públicos al igual que
    para los impuestos también se da la curva de Laffer. Para una tarifa de cero el
    recaudo es cero y para una tarifa muy alta el recaudo de la empresa también es
    cero. En un rango de la curva puede suceder que el aumento de la tarifa esté
    asociado con una disminución del recaudo.
  • Menú de alzas: Café y gasolina

    La
    reacción de la medida se puede explicar en parte porque el efecto del aumento
    en el precio interno es un poco opaco mientras que el del aumento en el precio
    de la gasolina es bastante transparente.
    En
    agosto el gobierno aprobó un incremento en el precio de la gasolina. El día 3
    de septiembre el gobierno aprobó un alza de 9.500 pesos en el precio interno
    del café. Para sorpresa de un observador imparcial estas dos alzas han causado
    reacciones muy diferentes en el público. El aumento del precio interno del café
    es un tema de especialistas que al común de la gente no le despierta interés.
    Más aún, los pocos colombianos que no forman parte de las 300.000 familias
    asociadas a la explotación de nuestro tradicional producto de exportación,
    tienden a mirar el aumento del precio interno del café como algo favorable. Sin
    duda, los industriales y comerciantes que sirven a la zona cafetera se
    benefician de cualquier aumento porque la demanda para sus productos y
    servicios aumenta.
    Por el
    contrario, el aumento en el precio de la gasolina es ampliamente comentado por
    todo el mundo y es objeto de protestas que en casos extremos degeneran en
    disturbios callejeros, quema de buses y saqueo de almacenes. Con la excepción
    de la esposa de un amigo –a quien no le preocupa el aumento, pues dice que lo
    único que no le afecta el presupuesto es la gasolina, porque siempre va a la
    bomba y le pone los mismos mil pesos de gasolina a su carro– todo el mundo se
    siente perjudicado por estos aumentos.
    La
    reacción de la medida se puede explicar en parte porque el efecto del aumento
    en el precio interno es un poco opaco mientras que el del aumento en el precio
    de la gasolina es bastante transparente. El aumento del precio del café no deja
    ver todos sus efectos pues algunos de estos se aislan del grueso público. Hasta
    hace muy poco, el precio del café para consumo interno se mantenía por debajo
    del nivel internacional y por lo tanto el consumidor no se veía afectado por la
    fijación del precio de compra. Sin embargo, hoy en día se ha eliminado el mal
    llamado subsidio al consumo interno y el precio al consumidor tiende a subir
    con el precio interno de compra. Nuestras amas de casa están pagando en el
    supermercado un precio de casi un dólar por libra.
    Por el
    contrario, el alza en el precio interno de la gasolina tiene un efecto
    percibido por todo el mundo. Por existir una indexación, de facto, en las
    tarifas del transporte colectivo, no solo los usuarios de los carros sino
    también los que montan en buses, busetas y colectivos sienten el impacto del
    precio de la gasolina. La gente sabe muy bien que los buenos deseos expresados
    por algunos alcaldes elegidos popularmente de no aumentar las tarifas no se
    pueden cumplir pues para poder prestar el servicio los transportadores deben
    obtener una ganancia. Los alcaldes de las ciudades pequeñas donde no hay
    transporte colectivo no desaprovechan la ocasión para ganar puntos con los
    periodistas y con sus electores anunciando que en sus jurisdicciones no se va a
    permitir el aumento de las tarifas. Finalmente, al aumentar el costo de
    transporte, el precio de los alimentos y de los otros bienes que componen la
    canasta familiar tiende a subir.
    La
    diferencia entre las dos alzas en el público, también se puede explicar por su
    impacto en los ingresos familiares. Los estudios realizados en Colombia
    muestran que el impuesto a la gasolina y las tarifas del transporte colectivo
    tienen un carácter regresivo. Esto quiere decir que los cambios en el precio de
    la gasolina y del transporte colectivo afectan más a los grupos de menores
    ingresos. Dada la amplia distribución de la propiedad cafetera el efecto del
    precio no se percibe como una dádiva a los grupos poderosos de Colombia.
    Los dos
    tipos de alzas son vistos por los Ministros de Hacienda de manera diferente.
    Por una parte, el alza en el precio del café afecta negativamente las finanzas
    del Fondo Nacional del Café y por lo tanto desde el punto de vista fiscal, todo
    peso concedido al caficultor tiende a aumentar el déficit fiscal. Por otra
    parte, el aumento del precio de la gasolina afecta positivamente las finanzas
    nacionales pues aumenta el impuesto a la gasolina y aumenta los ingresos de
    ECOPETROL. El aumento del precio interno hace que aumenten los recursos en
    poder del sector privado mientras que el aumento en el precio de la gasolina
    tiende a disminuir el poder de compra del sector privado. El Ministro Hommes al
    referirse al impacto negativo del aumento del precio de la gasolina se estaba
    refiriendo entonces, al efecto contraccionista del aumento del precio de la
    gasolina.

    Sin
    embargo, la discusión sobre las alzas ha ocultado un punto muy importante. El
    público debería estarse preguntando más bien si el precio de estos dos
    productos es el adecuado. El precio de la gasolina siendo sigue bajo en
    comparación con el precio de los otros países y el precio interno del café
    sigue siendo alto comparado con el de otros países cafeteros. Tarde o temprano
    el gobierno deberá tomar las medidas necesarias para ajustar el precio de estos
    dos productos a sus niveles internacionales. 
  • El colombiano si tiene quien le escriba, pero…

    Ahora
    cuando se quiere cambiar el modelo de desarrollo abriendo la economía a la
    competencia internacional no podemos mantener el sector de comunicaciones en el
    deplorable estado en que se encuentra.
    En estos días de cambio
    en que unos están estrenando Mercedes oficial, escoltas y otros aditamentos del
    poder, otros han tenido que volver a hacer cosas que hace mucho tiempo no
    hacían. Tal vez de lo más complicado es tener que volver a hacer colas. Algunas
    de estas colas evidentemente se podrían evitar si como en los Estados Unidos
    los pagos se hicieran por correo. El Ministro Casas debería considerar entre
    los candidatos para manejar nuestra ADPOSTAL a quien haya tenido que sufrir los
    inconvenientes de un mal servicio de correo.
    El estado de nuestros
    correos no es el mejor. La confiabilidad del servicio es muy pobre. La
    correspondencia manejada por el correo nacional proveniente del extranjero
    presenta una notable falta de confiabilidad. Es marcado el contraste entre el
    servicio de Time y de Business Week que utilizan otros medios y el de revistas
    como el PC Magazine que envían directamente sus publicaciones a través del
    correo. Las entregas de las revistas TIME y Business Week son bastante
    regulares pues llegan con un retardo mínimo y además siempre llegan en el orden
    en que se enviaron. Por el contrario, las publicaciones que se reciben a través
    del correo nacional, como las películas de cine de pueblo, tienen un carácter
    muy aleatorio. La demora real se puede apreciar en el gráfico adjunto. La
    demora en la recepción de una publicación americana ha oscilado entre 34 y 135
    días. El promedio ha sido de 81 días.
    Estas demoras pueden
    tolerarse en una economía cerrada. Ahora cuando se quiere cambiar el modelo de
    desarrollo abriendo la economía a la competencia internacional no podemos
    mantener el sector de comunicaciones en el deplorable estado en que se
    encuentra. Los anuncios recientes del Señor Ministro de Comunicaciones sobre
    una mayor participación del sector privado en el sector dan una esperanza de
    que el servicio de correos pueda mejorar. La proliferación de servicios caros
    muestra que las personas están dispuestas a pagar por una calidad mucho mejor.
    La rápida expansión de los servicios de courier y el aumento considerable de
    los propietarios de FAX señalan la existencia de una demanda considerable y el
    interés del sector privado en realizar las inversiones requeridas.
    Desafortunadamente, el
    dejar que cada colombiano resuelva su problema de comunicaciones por su cuenta
    es muy costoso. Por ejemplo, la compra de un FAX puede resolver a una persona
    su problema de comunicaciones a un costo relativamente alto. Sin embargo,
    existen alternativas menos costosas que permiten la transmisión de mensajes. En
    los Estados Unidos, no es necesario contar con un FAX para transmitir el
    mensaje sino que esto se puede hacer utilizando el micro-computador. Los
    servicios como el MCI-Mail y Compuserve permiten transmitir mensajes a un costo
    relativamente bajo y no requieren de una inversión en equipo. Unicamente se
    requiere comprar un MODEM y adquirir un software de muy bajo costo. Las
    impresoras existentes pueden servir de salidas.
    Para el colombiano, es
    muy frustrante recibir la última versión de programas desarrollados en los
    Estados Unidos que incluyen módulos de comunicación que aquí no se pueden
    utilizar. Las revistas técnicas como el PC-Magazine ofrecen la posibilidad de
    obtener gratis algunos de los programas reseñados en la publicación. Los costos
    de estos programas se reducen al valor de una llamada local. El colombiano
    tiene que sentarse a teclear el listado del programa para poder utilizarlo.
    Los columnistas
    colombianos tenemos mayores dificultades que los americanos. Ellos envían sus
    artículos por MODEM a las revistas para que sean incorporados en la
    publicación. En Colombia hay que comprar el FAX para poder eliminar el
    mensajero. El columnista que posee el aparato símbolo de status, escribe sus
    artículo en el computador, lo imprime, manda el FAX que se recibe en el
    periódico para que allá lo vuelvan a levantar.

  • Contra Discriminación: Oportunidad

    Según las investigaciones del Doctor Mohan en 1978
    las mujeres bogotanas ganaban el 60 por ciento del promedio del salario horario
    de los hombres.
    Los latinos han sido caracterizados como machistas. La mujer latina ha
    estado sometida muchas veces a tratos discriminatorios e injustos. La
    cuantificación económica del grado de discriminación de la mujer en Colombia es
    bastante difícil.
    No hay una evidencia reciente de la discriminación existente. Los
    resultados empíricos más cuidadosos para la ciudad de Bogotá fueron hechos por
    el economista hindú Rakesh Mohan cuando estaba al servicio del Banco Mundial.
    Según las investigaciones del Doctor Mohan en 1978 las mujeres bogotanas
    ganaban el 60 por ciento del promedio del salario horario de los hombres.
    Parte de la diferencia del salario entre hombres y mujeres se explica
    por que, en promedio, las mujeres bogotanas han tenido menos oportunidades que
    los hombres para adquirir educación, tienen menos experiencia laboral pues
    muchas veces han tenido que interrumpir sus carreras laborales para atender los
    requerimientos familiares y han tenido menos oportunidades de capacitación.
    Estas diferencias en lo que la literatura se conoce como la dotación de capital
    humano, se traducen en un salario 23 por ciento menor. Esto es un hombre con
    las mismas habilidades que la bogotana promedio, ganaría el 77 por ciento del
    salario del bogotano promedio. 
    El resto de la diferencia de salarios entre hombres y mujeres en
    Bogotá, se explica por que el empresario tiende a discriminar a la mujer
    pagándole menos de lo que le paga al hombre. La discriminación en contra de la
    mujer bogotana llega entonces a un poco más del 20 por ciento del salario que
    obtendría si no existiera esta discriminación. Esto implica que por el hecho de
    ser mujer, en Bogotá se está pagando apenas el 80 por ciento del salario que le
    correspondería a un hombre.
    El problema de la discriminación a la mujer fuera de Bogotá no ha sido
    estudiado cuantitativamente. Es probable que sea más grave en otras partes. Las
    grandes ciudades al tener una base económica más variada, tienden a ofrecer
    unas oportunidades mayores a las personas contra las que existe cualquier tipo
    de discriminación.
    Para contrarrestar la discriminación, en algunas ocasiones se ha
    apelado a dar un tratamiento preferencial al grupo que ha venido siendo
    discriminado. Estas oportunidades que a veces se expresan a través de cuotas,
    han servido para dar acceso preferencial a la educación superior, a contratos
    con el gobierno o a algunos puestos. En Colombia, en los últimos años se ha
    mirado con muy buenos ojos la participación de la mujer en algunos puestos con
    buenos salarios. El sector financiero y en especial las Corporaciones de Ahorro
    y Vivienda, han ofrecido importantes oportunidaes a las mujeres. Observadores
    imparciales que visitan a Colombia se sorprenden muchas veces por la
    participación que tiene la mujer colombiana en el gobierno. Comparado con otras
    latitudes el caso colombiano es realmente notable.
    Indudablemente una de las medidas más importantes para mejorar la
    suerte de las mujeres en el gobierno, fue la tomada por el Presidente Betancur
    al nombrar  Vice-Ministras durante su
    período presidencial. Esta medida logró impulsar de manera notable la tendencia
    existente en el pasado.
    Lo importante de la medida no solo fue darle una oportunidad a un
    brillante grupo de profesionales que contribuyeron especialmente a la buena
    marcha del gobierno, sino que logró mostrarle al País a una serie de prestantes
    profesionales que posteriormente han ascendido a los ministerios.

    En el gobierno del Doctor Barco se le dió la oportunidad a algunas
    Vice Ministras del Gobierno de Betancur. Distinguidas economistas como
    Florángela Gómez y María Mercedes de Martínez tuvieron una destacada actuación
    en el pasado cuatrienio. María del Rosario Sintes de Restrepo que durante el
    Gobierno Betancur tuvo un magnífico desempeño como Vice-Ministra de Obras, ha
    sido nombrada en el Ministerio de Agricultura. Conociendo sus logros
    profesionales estamos seguros que su paso por el Ministerio será exitoso.  
  • Bienvenidos al presente

    El
    presidente ha mostrado su visión del futuro, sin tener que apelar a las
    tendencias populistas e intervencionistas, que han convertido los programas de
    gobierno anteriores en una mezcla de vodka con agua bendita.
    César Gaviria expuso
    una vez más sus prioridades económicas en su discurso de posesión. Habló, entre
    otras cosas, de privatización, de reformas laborales, de la apertura económica,
    de medio millón de unidades de vivienda, de incentivar el ahorro para
    complementar las pensiones del seguro social, de dar participación a las comunidades
    en la prestación del servicio de salud, de la transformación de Proexpo en un
    Banco de Exportaciones y de la reforma del estatuto cambiario.
    Indudablemente, el
    discurso del Presidente Gaviria presentó un buen programa de gobierno, muy de
    acuerdo con los tiempos en que vivimos. Para el colombiano consciente de las
    limitaciones de lo que puede hacer un gobernante en sus cuatros años de
    mandato, la propuesta de Gaviria es bien atractiva. En primer lugar, es
    coherente. El presidente ha mostrado su visión del futuro, sin tener que apelar
    a las tendencias populistas e intervencionistas, que han convertido los
    programas de gobierno anteriores en una mezcla de vodka con agua bendita.
    En segundo lugar, ha
    identificado muy claramente los problemas y soluciones. Muchos de los que no
    votamos por el nuevo presidente nos sentimos identificados con las prioridades
    que anunció en su discurso. Las soluciones ofrecidas han venido siendo
    propuestas por distinguidos comentaristas. Lo que comenzó como unos brotes
    esporádicos del virus de Chicago, se fue convirtiendo poco a poco en la
    sabiduría convencional.
    En tercer lugar, las
    propuestas concretas del presidente Gaviria representan un magnífico marco de
    referencia, para poder realizar un control del cumplimiento de sus promesas. En
    las épocas modernas no nos podemos contentar con el cumplimiento de un voto de
    carácter general de respetar la constitución y las leyes. A los gobiernos hay
    que comenzarlos a medir por haber hecho lo que tocaba en el momento oportuno.
    Como nos lo ha enseñado Peter Drucker, el ejecutivo eficaz debe fijar las
    posterioridades o sea lo que no va a hacer. El discurso de Gaviria y la misma
    conformación del gabinete, ha mostrado una decisión de concentrase en lo
    importante sin dejar que falsas prioridades se interpongan en la realización de
    las tareas prioritarias. Puede que el Director del SENA o el rector de la
    Universidad Nacional no se sientan muy contentos porque el Presidente no los
    mencionó en su discurso. Pero el resto de los colombianos estamos un poco más
    tranquilos de que los nuevos recursos a las actividades no prioritarias tienen
    que ser ganados en franca lid. Deben convencer al gobierno que sus programas
    tienen un mérito especial.
    El discurso de Gaviria
    ha permitido exorcisar una serie de fantasmas que habían venido manteniendo una
    vigencia totalmente ficticia. La presencia de Simón Gaviria Muñoz en el estrado
    y la mención de la reforma del estatuto cambiario, nos traen a la memoria la
    fábula de las ropas del Emperador. Solo un niño puede decir claramente que
    nuestra política cambiaria está en los físicos cueros. Nuestros jerarcas
    económicos nunca tuvieron el valor de decirle a su emperador que estaba desnudo
    en medio de una multitud.

    Un buen contraste con
    gobiernos preocupados por los megaproyectos que usualmente terminan en
    inflaciones galopantes, es que las propuestas del Presidente Gaviria son de
    carácter conceptual. Mientras otros hablan en sus discursos de la guerra de las
    galaxias o de llevar un hombre a la luna, Gaviria simplemente nos promete
    llevarnos al futuro. Quedaríamos muy contentos si nos aterriza en el presente
    sacándonos de los mitos del pasado.
  • Los primeros noventa años

    Los
    profundos cambios que estamos observando en Europa oriental tienen que ponernos
    a pensar en el papel que debe desempeñar ahora el estado en el manejo de las
    Empresas de Servicios Públicos.
    En el día de hoy la
    Empresa de Energía de Bogotá está cumpliendo sus primeros noventa años. Como se
    relata en Cromos del 10 de Marzo de 1945, “En la noche del 6 de agosto de
    1900 los esfuerzos de don Santiago y de sus hermanos, y también de las señoras
    de Samper, culminaron cuando, en la casa paterna de don Miguel Samper, su
    viuda, doña Teresa Brush, encendía con mano trémula las primeras bombillas de
    la nueva luz”.
    Durante estos noventa
    años el servicio de energía eléctrica de los bogotanos ha sido objeto desde la
    lucha entre los grupos económicos vivida en los años veintes, reminiscente de
    la gran pelea de Rockefeller por apoderarse de las compañías petroleras, 
    hasta el lento proceso
    de nacionalización que iniciado en 1926 concluyó en 1959. Lo que comenzó en
    1900 como Samper Brush y Compañía, se ha convertido hoy en día en la segunda
    Empresa Oficial más poderosa del país.
    Los últimos diez años
    de su primer siglo sorprenden a la Empresa de Energía en un momento por demás
    interesante. Los profundos cambios que estamos observando en Europa oriental
    tienen que ponernos a pensar en el papel que debe desempeñar ahora el estado en
    el manejo de las Empresas de Servicios Públicos. Por otra parte, el proceso de
    descentralización que está viviendo el país hace que las decisiones
    relacionadas con la EEB, sean cada vez más responsabilidad principal del
    gobierno distrital y cada vez menos del nivel nacional.
    Estos dos cambios,
    indudablemente deben influir en el rumbo futuro de la Empresa de Energía de
    Bogotá. El impacto de estos dos fenómenos contemporáneos se va a sentir de
    manera especial en lo referente a la expansión del sistema de generación. En
    adelante, la Empresa tiene que analizar cuidadosamente la manera como puede
    trabajar en concierto con la empresa privada. Sin llegar a pensar que en el
    futuro las inversiones de la Empresa sean financiadas por el sector privado, es
    posible pensar que la contratación con el sector privado pueda expandirse. El
    cambio en el régimen municipal tiene implicaciones importantes, pues cuando los
    gerentes son cambiados cada dos años la ejecución de proyectos de larga
    gestación, como los hidroeléctricos, tienden a sufrir traumas debido a la frecuente
    transición en las directivas de la Empresa.
    En estas
    circunstancias, es de vital importancia contar con un sistema de información
    que permita evaluar el impacto de los grandes proyectos. Actualmente, la
    Empresa presenta sus informaciones consolidadas y no es posible discernir lo
    que realmente está pasando. Hay tres aspectos importantes que deben
    diferenciarse claramente en la decisión de realizar una nueva hidroeléctrica.
    En primer lugar si los recursos generados por las tarifas son adecuados, en
    segundo lugar si la capacidad financiera de la empresa es adecuada y finalmente
    si la Empresa debe realizarla por su cuenta, o simplemente debe contratar su
    construcción con un experto constructor.

    Para poder tomar una
    decisión adecuada y para evaluar el desarrollo de los proyectos ya realizados,
    es necesario contar con información adecuadamente presentada. Cuando no se
    tiene la información puede sucederle lo que a una familia que se dedicó a
    construir una magnífica mansión y que después de pasar muchas angustias logro
    terminarla. Nunca se supo si los ingresos familiares eran insuficientes, si la
    casa que se construyó era muy grande o si simplemente lo que pasó es que como
    constructor fue muy malo y por lo tanto debe salirse del negocio de la
    construcción. La contabilidad  de la
    empresa tiene que obviamente permitir determinar si las tarifas son adecuadas,
    si las inversiones en generación son excesivas o si simplemente no se debe
    construir directamente las centrales que se requieren.  
  • Agenda del Ministro de Hacienda

    Aún
    cuando las circunstancias del país han cambiado en los últimos cuatro años, la
    lectura de lo que pensaba en otra época el futuro Ministro es útil para
    imaginarse lo que tiene escrito el Doctor Hommes en su Agenda en la sección de
    Cosas por Hacer.
    En junio de 1986, al
    llegar la revista Estrategia Económica y Financiera a su número 100, en su
    sección Observador Financiero el futuro Ministro de Hacienda Doctor Rudolf
    Hommes hacía unas “Reflexiones en el número 100”. Las reflexiones del
    Observador Financiero en gran parte se relacionaban con lo que debería hacerse
    en el gobierno del presidente Barco.  Al
    hacer estas reflexiones obviamente, el Doctor Hommes nunca se imaginó que el
    primer Ministro de Hacienda fuera el actual presidente de la República y que
    cuatro años más tarde el periodista se convertiría en Ministro del nuevo
    Gobierno.
    Aún cuando las
    circunstancias del país han cambiado en los últimos cuatro años, la lectura de
    lo que pensaba en esa época el futuro Ministro es útil para imaginarse lo que
    tiene escrito el Doctor Hommes en su Agenda en la sección de Cosas por Hacer.
    Es probable que entre sus prioridades, el Ministro esté contemplando poner en
    práctica el conocido lema de la propaganda del Banco de la República:
    “Conservemos nuestros billetes”. Hace cuatro años, se afirmaba en
    Estrategia: “Si no se adquiere un firme control monetario, el gobierno no
    podrá adelantar programas sociales en forma significativa porque tendrá que
    convertirse en un sector que absorbe circulante, y sus finanzas terminarán
    siendo superavitarias. Como consecuencia, se perdería la oportunidad de
    emprender inversión social más amplia que se necesita para aliviar la pobreza y
    que podría realizarse con ingresos fiscales provenientes del excedente de
    ingresos cafeteros. Y se daría como excusa para no hacerlo la necesidad de
    mantener la inflación dentro de un rango razonable”.
    Además de conservar nuestros
    billetes, el Doctor Hommes pensaba que era muy importante controlar el gasto de
    los Institutos descentralizados. Hace cuatro años, el Observador Financiero
    afirmaba: “Pero, si el gobierno gana el control real de los medios de
    pago,y de la planeación efectiva del presupuesto monetario y del gasto público
    se tendría una nueva oportunidad para crear empleo sin exacerbar la inflación:
    permitiendo que la demanda sea el principal impulsor del empleo urbano,
    mejorando la calidad de la vida urbana, y dirigiendo una buena parte de la
    inversión pública y el crédito de fomento hacia el sector rural, para inducir
    la producción de alimentos, y otros cultivos no tradicionales, reparando el
    descuido de los últimos años. Esta opción, que además sería una fuente notoria
    de empleo, por derecho propio, se ensayó parcialmente con éxito en 1978”.
    El Doctor Hommes si
    bien no mostraba en su artículo un pensamiento muy definido sobre el manejo de
    la deuda externa, insinuaba que la de las entidades del sector eléctrico debería
    reestructurarse pues era imposible solucionar los problemas financieros del
    sector eléctrico apelando al expediente de aumentar las tarifas de energía.
    Dada la amplia experiencia del doctor Hommes en el campo del financiamiento
    externo es de esperar que en su gestión se tomen decisiones importantes sobre
    todo el manejo del endeudamiento externo. Estas reformas estarán muy ligadas a
    las reformas en el sector financiero y en el manejo cambiario. 
    El Doctor Hommes debe
    tomar medidas en el campo tributario. No solo debe estudiarse una amnistía
    tributaria para que pueda operar el esquema de repatriación de capitales que el
    futuro Ministro tiene concebido, sino que se necesita subsanar el impacto
    fiscal de la disminución de los impuestos al comercio exterior.  El menú que le están planeando al consumidor
    deberá tener una mezcla de aumentos en el IVA, en el impuesto a la gasolina y
    en algunos precios de los servicios públicos.

    Además de las medidas
    que se debe tomar en el campo económico, el futuro Ministro tendrá que mejorar
    notablemente el mismo manejo del Ministerio. Las anteriores administraciones
    han preferido ignorar el problema de manejar una economía tan compleja como la
    colombiana con un aparato institucional inadecuado. El nombrar asesores para
    temas específicos ha sido una medida que ha permitido afrontar el manejo de
    algunos problemas. Sin embargo, en el largo plazo es necesario contar con un
    ente organizado que opere en forma integral. Es indispensable tener un
    verdadero Ministerio y no una colección de Direcciones Generales operando en
    forma un tanto descoordinada.
  • Información cosecha del 90

    El
    esfuerzo de trimestralización de las cuentas nacionales, emprendido por la
    actual administración del DANE, permitirá tener una visión más clara de la
    situación coyuntural de la economía colombiana.
      
    El Departamento
    Administrativo Nacional de Estadística está comenzando en el día de hoy el
    levantamiento de los Censos Económicos de 1990 en las doce ciudades más
    importantes. Las labores relacionadas con el empadronamiento de los
    establecimientos industriales, comerciales, de servicios, de la construcción y
    el transporte se vuelven a realizar en Colombia después de veinte años. Los
    resultados producidos por el operativo censal que se conocerán en forma
    provisional a mediados de noviembre del presente año, contribuirán a mejorar el
    conocimiento de la actividad económica colombiana.
    La información
    recolectada servirá para lograr establecer una medida más actualizada de los
    niveles de producción de la economía nacional. Hoy en día, por no disponer de
    cifras recientes, el DANE tiene que estimar el volumen de la actividad
    industrial a partir de la información anual de la encuesta industrial, que
    cubre establecimientos de más de diez empleos, añadiendo un estimativo de los
    establecimientos más pequeños basado en la situación de 1970. Por tanto, los
    cambios profundos que ha sufrido la economía colombiana tienen que ser
    ignorados, al no contar con una información más reciente. Las cifras de las
    cuentas nacionales en el futuro presentarán una visión más aproximada de la
    evolución real del desarrollo industrial colombiano.
    La información del
    censo industrial permitirá además medir de una manera más precisa las
    relaciones inter-industriales que sirven de base para el cálculo de las
    matrices de insumo-producto. Los estudiosos interesados en el análisis Insumo
    -producto desarrollado por el Profesor Leontief, han tenido que contentarse con
    los estimativos presentados por el DANE. Al no poder medir exactamente los
    cambios en la estructura productiva no ha sido posible precisar la manera como
    la industria ha venido realizando el cambio tecnológico.
    El levantamiento censal
    permitirá contar con un marco actualizado para llevar a cabo las encuestas
    mensuales de industria y  comercio. Dicha
    información servirá de base para la producción de las cifras de las cuentas
    nacionales trimestrales. Este esfuerzo de trimestralización de las cuentas
    nacionales, emprendido por la actual administración del DANE, permitirá tener una
    visión más clara de la situación coyuntural de la economía colombiana.
    El conocimiento de la
    estructura de la economía permitirá además definir un cambio de la base de los
    índices de precios del sistema de contabilidad nacional. Las cuentas nacionales
    se presentan hoy en día en precios constantes de 1975. Evidentemente el manejo
    de estas cifras se dificulta pues no tiene nada que ver con los niveles de
    precios actuales.
    La información censal
    producida por el DANE constituye una base importante para la planeación de las
    ciudades colombianas. Cada día, la elaboración de los planes de desarrollo de
    las ciudades requiere contar con mayor información por sectores cartográficos.
    Un censo económico permite producir información sobre empleo y actividad económica
    a nivel desagregado. Además, la actualización de la cartografía requerida en un
    censo económico, sirve para mejorar el marco muestral de las encuestas de
    hogares.

    Es afortunado que esto
    ocurra en el momento en que se vaticina un cambio importante en la política
    económica. Esta base informativa servirá para establecer en el futuro los
    cambios ocurridos como consecuencia de las medidas adoptadas. Para los
    estudiosos 1990 será un año en que la cosecha informativa será memorable. 
  • Revisemos la revisión

    Bogotá
    tiene en estos momentos un sistema sui generis para la revisión de los
    vehículos. Como muchas de las cosas que se hacen en el país, la revisión de los
    vehículos es una mala adaptación de lo que funciona eficientemente en los
    países avanzados.
    La Administración del
    Distrito ha dado muestras de estar interesada en resolver el problema del
    tránsito vehicular. El Alcalde y su Secretario han realizado inspecciones sobre
    el terreno tratando de dar solución a los problemas de transporte. Además de
    las buenas intenciones, en este momento, la Administración cuenta con un
    instrumento importante para mejorar el transporte pues ha sido investida por el
    Concejo con autorización para el establecimiento de la Autoridad Unica de
    Transporte.
    La puesta en marcha de
    esta Autoridad Unica es de vital importancia para terminar de una vez por todas
    con la falta de coordinación entre las diferentes agencias del estado,
    encargadas de actividades que tienen que ver con el transporte. Ante la
    ausencia de una unidad de criterio, no solo cada entidad del Distrito actúa por
    su cuenta, sino que otras entidades del gobierno y hasta los mismos
    particulares toman decisiones de tráfico.
    Ante los problemas de
    seguridad, los dueños de los edificios como el famoso “perro del
    hortelano” que ni come ni deja comer, se las ingenian para impedir el
    parqueo de los vehículos frente a sus edificaciones y al mismo tiempo reducir
    la capacidad vial. Las calles de Bogotá están hoy llenas de canecas, cadenas,
    vallas y otros adminículos que al impedir el parqueo de los vehículos reducen
    la capacidad vial. Los retenes móviles si bien tienen una finalidad muy
    plausible, al mismo tiempo, están impidiendo la circulación fluida de los
    vehículos.
    Los encargados del
    transporte preocupados por la magnitud del problema, a veces no logran tener
    tiempo para los solucionar problemas que agobian a los sufridos Bogotanos.
    Bogotá tiene en estos momentos un sistema sui generis para la revisión de los
    vehículos. Como muchas de las cosas que se hacen en el país, la revisión de los
    vehículos es una mala adaptación de lo que funciona eficientemente en los
    países avanzados. 
    En primer lugar, la
    revisión de los vehículos en Bogotá se ha tomado como un instrumento para hacer
    que los Bogotanos paguen sus elevadísimos impuestos. En Estados Unidos en los
    sitios en donde existe la revisión el pago de los impuestos está claramente
    separado del cumplimiento de la obligación de la revisión. En el Distrito, por
    el contrario, se ha puesto como requisito para efectuar la revisión el estar a
    paz y salvo con la tesorería, con el DATT y tener vigente el famoso seguro
    obligatorio. El pretender hacer cumplir todos sus mandamientos para poder
    contar con el renombrado certificado de movilización, está produciendo un
    efecto similar al que tendría que para asistir a misa todos los domingos en
    cumplimiento de uno de los preceptos católicos, uno tuviera que haber cumplido
    con todos los otros como el olvidado de pagar diezmos y primicias.
    En segundo lugar, el
    limitar a dos sitios los lugares donde se puede hacer la revisión impone no
    solo innecesarias demoras, sino que da lugar a absurdos. En Bogotá debe ser la
    única parte del mundo en donde se requiere revisar un vehículo cero kilómetros
    recién salido del distribuidor. Es de suponer que los fabricantes están
    produciendo un vehículo que cumple con todas las especificaciones y que ofrece
    todas las garantías a la sociedad. Si las autoridades Distritales tienen alguna
    duda, deberían hacer una revisión por muestreo a las ensambladoras. Más aún los
    propietarios que hacen revisiones a sus vehículos para asegurarse que estén
    funcionando adecuadamente después de haber gastado varios miles de pesos,
    tienen que ir a hacer cola a las dependencias del Distrito para que les pongan
    una calcomanía que diga que su vehículo ha quedado bien arreglado.
    Lo más paradójico en
    estos momentos, es que el propietario que ha cancelado una buena suma de
    impuestos al Distrito y cuenta con su seguro obligatorio y no comete
    infracciones de tránsito, no puede cumplir con esta absurda obligación de
    revisar su vehículo en buenas condiciones. Como se ha publicado en los
    periódicos, la revisión de los vehículos modelo 81 en adelante se encuentra
    suspendida y únicamente se reinicia el primero de agosto. El no poder cumplir
    con la revisión, le está costando por cada mes a los propietarios varios
    salarios mínimos que van a tener que pagar a la administración, a pesar de que es
    debido a las decisiones tomadas por las autoridades por lo que no se ha podido
    hacer una revisión desde el primero de junio. Al comienzo, por que no existían
    las calcomanías en las servitecas y después, por que es físicamente imposible
    atender a todos los propietarios de los vehículos en las dependencias
    oficiales.
    Finalmente, la
    necesidad de implantar en Colombia una revisión obligatoria no es nada clara.
    Como le puede constar a quien haya vivido por algún tiempo en los Estados
    Unidos, los vehículos tienden a mantenerse en mejores condiciones en Colombia
    que en los Estados Unidos. Como se explica en las primeras clases de economía,
    los consumidores tienden a conservar los recursos caros y a utilizar más
    intensivamente los recursos más baratos. Los carros en Colombia en términos de
    horas de trabajo son veinte veces más caros que en los Estados Unidos. Los
    propietarios colombianos tienen pues un incentivo mucho más grande que los
    americanos, para conservar sus vehículos en buen estado. Más aún, los servicios
    de taller intensivos en mano de obra, son varias veces más baratos en Colombia
    que en los Estados Unidos. Todo esto hace que los colombianos cuiden más sus
    preciados carritos.

    Al final de esta
    experiencia Kafkiana se preguntará el sufrido dueño del vehículo si lo que se
    está logrando no es precisamente lo contrario a lo que se quería. El proceso
    como está concebido actualmente, está dificultando la revisión de los vehículos
    que realmente necesitan una revisión.