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  • Política Fiscal Colombiana

    A pesar
    de los grandes avances logrados en los ochentas el sistema fiscal colombiano
    tiene algunos problemas que deben ser corregidos poco a poco.
    El miércoles de la
    semana pasada se desarrolló en Bogotá un seminario sobre Política Fiscal
    Colombiana en donde se presentaron dos trabajos de destacados economistas
    colombianos. En el seminario, la mayor discusión se concentró en la relación
    existente entre la política fiscal y la estabilización de la economía. Para uno
    de los ponentes, el haber adoptado Colombia una política fiscal  anticíclica, ha sido una de las causas de la
    relativa estabilidad de su política macroeconómica, aún ante la presencia de un
    sector externo oscilante.
    Los dos ponentes, Jorge
    Ospina y Eduardo Sarmiento a pesar de las claras diferencias en sus enfoques,
    estuvieron de acuerdo en que el caso colombiano se ha caracterizado por un
    manejo discrecional de la política fiscal. Esta discrecionalidad, la mayor
    parte de las veces, se ha empleado para ayudar en la estabilización. Por
    ejemplo, las cifras muestran que fue posible revertir las tendencias negativas
    imperantes en 1984, mediante una sano proceso de ajuste macroeconómico en el
    que la política fiscal fue un protagonista importante.
    El paquete de medidas
    que lograron este pequeño milagro económico no solo fueron de carácter fiscal,
    sino que también incluyeron medidas cambiarias y monetarias que facilitaron el
    ajuste en los frentes externo e interno. Los estudios retrospectivos muestran
    la importancia de haber conseguido un nivel adecuado en la tasa de cambio real
    de la economía colombiana.
    A diferencia de las
    reformas anteriores, los cambios ocurridos en los ochentas fueron puestos en
    marcha sin tener que acudir a misiones fiscales lideradas por expertos
    extranjeros. Estas reformas, “made in Colombia”, tuvieron un carácter
    pragmático y buscaron simplificar las relaciones entre el contribuyente y la
    administración. Para Jorge Ospina, el buen resultado de las reformas fiscales
    colombianas se ha debido en buena parte a su carácter gradual. El público está
    dispuesto a aceptar cambios cuando estos son pequeños y frecuentes. Los grandes
    cambios asociados con la elaboración de estudios exaustivos liderados por
    reconocidos expertos extranjeros parecen entonces, ser menos efectivos que una
    serie de ajustes sugeridos y puestos en práctica por expertos nacionales.
    A pesar de los grandes
    avances logrados en los ochentas el sistema fiscal colombiano tiene algunos
    problemas que deben ser corregidos poco a poco. En primer lugar, es necesario
    disminuir la participación de los tributos sobre las importaciones. Para poder tener
    éxito en el proceso de apertura se requiere bajar los aranceles y los recargos
    a las importaciones. Obviamente para lograr mantener una estabilidad
    macroeconómica es necesario apelar a aumentos en otros tributos.


    En segundo lugar, será
    necesario controlar las transferencias hacia los municipios. El Impuesto al
    Valor Agregado que podría generar recursos adicionales está limitado por la
    necesidad de transferir el 50 por ciento a los municipios. Si bien, en
    principio, sería posible transferir responsabilidades adicionales a los
    municipios, en la práctivca esto es imposible. La realidad política colombiana
    es que la descentralización ha venido acompañada de un aumento en el déficit
    del nivel central. Los gastos transferidos han sido siempre menores que los
    recaudos transferidos. Las fórmulas utilizadas para ejecutar las transferencias
    no solo no han sido rígidas sino que no han incentivado un mayor esfuerzo
    local. Si la constituyente que elegimos el 9 de diciembre suprimiera las
    fórmulas específicas del situado fiscal, dandole un manejo más flexible a las
    relaciones fiscales intergubernamentales, habría contribuido notablemente a la
    mejor marcha de la nación. 
  • No hay pesos

    En este
    momento las medidas tomadas pueden tener consecuencias demasiado graves, pues
    pueden hacer abortar el proceso de apertura.
    Durante esta semana el
    dólar negro ha tenido una fuerte caída, el diferencial entre el dólar negro y
    el oficial se ha ampliado. Hoy en día el dólar negro tiene una cotización
    bastante errática. Los hoteles que atienden a los turistas muestran
    cotizaciones muy diferentes. Un día mientras que uno estaba pagando el dolar a
    512 pesos había otro que pagaba 534 pesos por dólar. Más aún, en una de las
    casas de cambio del Centro Internacional, no estaban recibiendo los dólares y
    afirmaban que se les habían acabado los pesos.
    En los almuerzos de los
    clubes se especulaba la razón de este comportamiento tan extraño. Algunos
    aducían como posible excusa que habían llegado dineros calientes a financiar
    las campañas de la constituyente mientras otros hablaban de diversas
    posibilidades.
    La verdadera razón de
    esto es que obedece a una política del gobierno. Como se sabe, con el objeto de
    controlar el dinero las autoridades monetarias decidieron diferir por un tiempo
    el pago de los dólares por concepto de servicios. Este cierre temporal de la
    llamada ventanilla siniestra unido a la alta restricción monetaria ha hecho que
    se desplace la demanda del sector oficial hacia el paralelo.
    Como consecuencia de
    las medidas el peso ha tenido una revaluación real. Además, se ha establecido
    una tasa de cambio diferencial pagando menos por los dólares provenientes de
    los servicios. Estas medidas poco ortodoxas, de revaluar y de establecer tasas
    diferenciales de cambio no son nuevas. El distinguido economista Eduardo
    Sarmiento, cuando era Asesor de la Junta Monetaria del Gobierno de López, hizo
    uso de este tipo de medidas.
    En esa época como
    ahora, el principal objetivo fué controlar la oferta monetaria. En los 70 la
    causa de las perturbaciones monetarias fué la bonanza cafetera y marimbera. Hoy
    en día el desorden monetario se debe a un aumento no contemplado en las
    reservas internacionales aparentemente causado por las incertidumbres asociadas
    al proceso de apertura.
    En el pasado este tipo
    de medidas, si bien en el corto plazo ayudaron a un control más efectivo de la
    inflación, en el largo plazo tuvieron consecuencias muy graves en la situación
    competitiva internacional de la economía colombiana y sembraron la semilla de
    la crisis financiera de comienzos del 90.
    En este momento las
    medidas tomadas pueden tener consecuencias demasiado graves, pues pueden hacer
    abortar el proceso de apertura. La lógica económica enseña que al disminuir las
    restricciones para importar y al disminuir los incentivos a la exportación se
    debe hacer una devaluación compensatoria. Si no se devalúa se pierde la ventaja
    competitiva del sector externo.
    Como nos lo han
    recordado recientemente los Profesores Edwards y Dornbusch, todos los paises
    que han logrado culminar exitósamente un proceso de apertura han mantenido una
    tasa real de cambio alta. Las principales fallas del proceso de apertura, han
    estado asociadas a la revaluación del tipo de cambio. Es evidente entonces, que
    el incentivar una revaluación del peso en estos momentos no solo tiene efectos
    negativos en el proceso mismo, sino que están indicando que el gobierno ha
    perdido interés en el proceso de apertura. Los agentes económicos apostarán que
    no va a haber apertura lo que conducirá a que los opositores cobren fuerza y a
    que los defensores de la apertura pierdan confianza en la voluntad política del
    gobierno. Adicionalmente, pueden pensar que el gobierno está dispuesto a apelar
    a políticas heterodoxas, como el control de precios, con efectos negativos en
    la asignación de recursos.

    Si el Ministro Hommes
    me hubiera pedido un consejo, le hubiera repetido el que me dió el Subgerente
    Financiero de la EEEB respecto al proyecto Guavio, “no atrasemos el
    Proyecto Guavio por que el proyecto se atrasa sólo”. Yo le diría al
    Ministro, no revalúe pues el dólar cuando se abran los mercados de capital se
    revalúa sólo.
  • La buena economía también funciona en el trópico

    En eventos recientes como el Foro Lauchlin Currie,
    realizado hace pocos días en Bogotá, para celebrar el lanzamiento del Libro
    Vida y Política Económica de Lauchlin Currie, y en el Simposio sobre Mercado de
    Capitales los conferencistas con un mensaje más claro y relevante para la
    situación colombiana fueron dos profesores de universidades de los Estados
    Unidos.
      
    En Colombia existe la creencia de que la economía que se estudía en
    los países avanzados no tiene mucha aplicación para países similares al
    nuestro. La realidad parece ser muy diferente. En eventos recientes como el
    Foro Lauchlin Currie, realizado hace pocos días en Bogotá, para celebrar el
    lanzamiento del Libro Vida y Política Económica de Lauchlin Currie, y en el
    Simposio sobre Mercado de Capitales los conferencistas con un mensaje más claro
    y relevante para la situación colombiana fueron dos profesores de universidades
    de los Estados Unidos. El profesor Rudiger Dornbusch, conferencista estrella
    del Foro Lauchlin Currie, es sin lugar a dudas una de las vedettes de los
    círculos académicos de Estados Unidos. Sus contribuciones al tratamiento
    teórico de las economías abiertas han sido muy importantes. Su libro sobre
    macroeconomía intermedia es uno de los más utilizados tanto en los Estados
    Unidos como en muchos países latinos.
    Su amplia capacidad analítica en épocas recientes la ha dedicado al
    estudio de los problemas económicos latinoamericanos. Sus impresiones sobre la
    estabilización y el ajuste estructural de nuestros países y su relevancia para
    el caso Colombiano fueron los principales temas de su conferencia en el foro
    Lauchlin Currie.
    Para Dornbusch la estabilización de la economía debe ser atacada de
    manera inmediata. No debe esperarse que la economía llegue a un estado crítico
    para tomar las medidas correctas. Estas medidas por lo general deben iniciarse
    con el ataque al déficit fiscal. Para el ilustre Profesor del MIT, lo primero
    que hay que hacer en este frente es aumentar los impuestos. No puede haber
    estabilidad mientras no se recauden impuestos. Dentro de su visión, cualquier
    impuesto es preferible a gravar la tenencia de dinero pues los únicos que no se
    pueden defender del impuesto inflacionario son los pobres.
    Dornbusch recomienda que despúes de aumentar los recaudos se comiencen
    a eliminar los subsidios imperantes. Los precios políticos de los servicios
    públicos del combustible deben desaparecer. Para Dornbusch la venta de las
    Empresas del Estado es muy importante para lograr la estabilización. Recomienda
    seguir el ejemplo chileno de hacer la privatización al comienzo del proceso de
    estabilización. Si no se hace al comienzo al final es muy probable que el precio
    que se pueda obtener por las empresas sea menor.
    Algo sorprendente en la exposición de Dornbusch fue oir su opinión
    sobre lo que se puede considerar como una meta de estabilización. Considerando
    su origen alemán y sus estudios en Chicago, se podría pensar que su propuesta
    de una meta de inflación para Colombia debería ser muy cercana a cero. Su
    apreciación personal sobre posibles costos y beneficios de una estabilización
    para una economía con inflación del 30% le llevo a proponer valores del orden
    del 20%.
    El Profesor Dornbusch está muy de acuerdo con el desmonte de las
    licencias de importación. Considera que para la economía es terrible mantener
    un sistema de licencias. Sin embargo, no es muy partidario de rebajar
    rápidamente los aranceles pues considera que unos aranceles muy bajos pueden
    llegar a afectar negativamente la balanza de pagos.
    Los análisis realizados por los profesores Currie y Dornbusch, el
    primero en el campo de la estabilización y crecimiento y el segundo en lo
    referente a estabilización, han demostrado que la situación de los paises
    latinoamericanos puede ser evaluada bajo los desarrollos teóricos efectuados en
    otras latitudes y no solamente bajo una visión nacionalista.

    La similitud de las recomendaciones sobre la estabilización hechas por
    Rudy Dornbusch en el foro y las recientes políticas de Rudy Hommes podrán
    servir para corroborar la aplicabilidad de estas teorías en la economía
    colombiana. Si las medidas de política económica que están siendo tomadas por
    el Ministro de Hacienda logran sus objetivos, comprobaríamos una vez más la
    aplicabilidad de las enseñanzas que se imparten a orillas del Charles River. 
  • El orden de los factores puede alterar el producto

    De
    acuerdo con el libro de McKinnon y con la experiencia estudiada por el Profesor
    Edwards es importante realizar la liberación de la cuenta de capital de la
    balanza de pagos a lo último.
    El libro Dinero y
    Capital en el Desarrollo Económico, escrito por el Profesor Ronald McKinnon,
    fue uno de los mas comentados en los primeros años de los setentas. El fundador
    de FEDESARROLLO, el Doctor Rodrigo Botero y algunos de los que estuvieron
    encargados de la política económica en los primeros años del gobierno de López,
    utilizaron el diagnóstico del Profesor McKinnon sobre la existencia de una
    represión financiera como uno de los principales problemas de ese entonces y
    propendieron por una liberación del sector financiero. La reforma financiera de
    López, inspirada un poco por McKinnon, extendió a otros papeles los cambios
    introducidos en el Plan de las Cuatro Estrategias para la financiación de la
    vivienda.
    Curiosamente y después
    de casi veinte años el libro de McKinnon toma nueva actualidad. En su magnífica
    exposición en el Simpsosio sobre Mercado de Capitales, que con éxito organizó
    la Asociación Bancaria en los primeros días de este mes, el Profesor Edwards
    previno sobre las dificultades que podrían surgir en el proceso de apertura en
    caso de que la secuencia en que se realice la liberalización no sea la
    adecuada. 
    De acuerdo con el libro
    de McKinnon y con la experiencia estudiada por el Profesor Edwards es
    importante realizar la liberación de la cuenta de capital de la balanza de
    pagos a lo último. La experiencia ha mostrado que para lograr una
    liberalización exitosa es necesario mantener durante todo el proceso una tasa
    de cambio real alta, para permitir mantener unas exportaciones competitivas y
    para compensar la disminución de la protección arancelaria y para-arancelaria.
    La liberación de la
    cuenta de capital de la Balanza de pagos ha dado lugar en muchos casos a la
    entrada de capitales “especulativos”. El influjo de capitales ha
    contribuido en algunos casos a una revaluación de la tasas de cambio real. Esta
    versión del Mal Holandés ha sido una de las causas de los problemas que
    sufrieron algunos países del Cono Sur en su proceso de liberalización.
    Mi interpretación de la
    evidencia aportada por el Profesor Edwards es un poco distinta a la de tan
    distinguido académico. Para poder crecer, el país necesita contar con los
    recursos que los Colombianos tienen en el exterior. Tarde o temprano es
    necesario terminar con controles que son evadidos totalmente. La experiencia
    colombiana ha mostrado que los controles al movimiento de capitales no han
    servido ni para impedir la fuga de capitales, ni para impedir la entrada de
    esos capitales “especulativos”. La existencia de 18 mil millones de
    dólares en el exterior son testigo de la inutilidad de los controles a la
    salida de capitales. La revaluación del peso a finales de los setentas y el
    rápido crecimiento de los precios de la finca raíz, han mostrado que los
    capitales “especulativos” pueden entrar a Colombia independientemente
    de si la ventanilla siniestra se abre o se cierra.

    La apertura en que esta
    empeñada Colombia cuenta con un respaldo importante. Las medidas del equipo
    económico liderado por el Ministro Hommes tienen hoy en día el apoyo de
    académicos y hombres de negocios. La ocasión es propicia, las principales
    medidas se están tomando y deben recibir el respaldo de todo el país. Lo único
    que no podemos los defensores de la apertura es dejar de analizar si los
    argumentos de Edwards y McKinnon sobre la secuencia que se debe seguir en el
    proceso de liberalización son acertados. 
  • El que peca y reza empata

    Afortunadamente,
    el Alcalde Caicedo ha visto la necesidad de enfrentar el problema laboral del
    Distrito. Sería muy importante para la 
    ciudadanía que se mantuviera firme en sus
    propósitos para lograr resolver tan difícil problema.
    El tema laboral estuvo
    presente en las noticias de la semana que terminó. Los sufridos usuarios del
    solo hueco bogotano nos vimos enfrentados a considerables demoras el miércoles
    pasado por las protestas de los trabajadores distritales. El motivo de estas
    protestas fue la divulgación de un estudio a nivel distrital sobre la
    estructura de los salarios de la administración central y sus entidades adscritas.
    Además, las comunicaciones han venido padeciendo permanentes bloqueos por los
    trabajadores de TELECOM que han protestado por las reformas introducidas por el
    gobierno nacional. Más aún, los viajeros han tenido que sufrir demoras en el
    aeropuerto por la operación reglamento llevada a cabo por los controladores
    aéreos.
    Estas protestas son sin
    lugar a dudas prácticas de calentamiento del movimiento sindical como
    preparación para el paro nacional anunciado para mañana. El gobierno distrital
    con su anuncio les ha dado una magnífica oportunidad de mostrar la fortaleza
    del movimiento. Inortunadamente, la protesta los sorprendió fuera de base
    pues no lograron neutralizar el impacto perturbador de estos movimientos de
    protesta.
    Además de haber errado
    en la oportunidad del anuncio, la forma como se ha presentado el estudio, con
    un ánimo un poco sensacionalista citando casos aberrantes, ha desviado la
    discusión hacia temas un poco marginales. En primer lugar, no es importante
    definir si la actual administración Distrital es la primera en enfrentar el
    problema de los elevados salarios. La realidad es que en el pasado ha habido
    ocasiones en las que el manejo laboral del Distrito y sus Empresas ha sido
    serio y responsable. Los Gerentes han manejado las negociaciones colectivas de
    una manera profesional protegiendo el interés de la empresa y de la ciudadanía
    en general. En este proceso de negociación han contado con la colaboración de
    eficientes funcionarios y de asesores externos altamente calificados. El impacto
    de las demandas sindicales es evaluado y su efecto en las finanzas actuales y
    futuras de las Empresas es cuidadosamente cuantificado.
    Además, no debe
    olvidarse que las negociaciones colectivas son tripartitas pues cuentan con la
    presencia de los delegados del sindicato, de la administración y del ministerio
    de trabajo. Aunque uno pudiera pensar que el delegado del Ministro es por
    naturaleza un árbitro imparcial, la realidad es que muchas veces los mejores
    aliados del sindicato son los delegados del Ministerio. Esto llegó a extremos
    aberrantes en el caso del Ministro Carrillo quien utilizó su Ministerio para
    promover una central obrera. En esa época, los fallos del Ministerio siempre
    estaban sesgados hacia los sindicatos y se conocían primero por los representantes
    de los trabajadores que por la administración de las empresas.
    La gestión de los
    Ministros de Trabajo ha tenido profundos impactos en la estructura de los
    costos laborales de las Empresas Distritales. El actual Alcalde de Bogotá se
    empeño durante su corta gestión en hacer cambios en el régimen de pensiones. En
    la Ley Caicedo se indexaron las pensiones de los trabajadores de manera total.
    Si bien esto fue de indudable justicia para algunos pensionados,
    desafortunadamente está causando considerables costos a las Empresas del
    Distrito y a la Administración Central.

    Afortunadamente, el
    Alcalde Caicedo ha visto la necesidad de enfrentar el problema laboral del
    Distrito. Sería muy importante para la 
    ciudadanía que se mantuviera firme en sus
    propósitos para lograr resolver tan difícil problema. Es preocupante, eso si,
    ver que han comenzado a surgir voces muy autorizadas dentro del partido liberal
    que critican a los gobiernos Nacional y Distrital por las medidas de ajuste que
    están llevando a cabo. Ojalá, que las angustias de los candidatos a la
    constituyente no logren desviar el curso acertado de unas políticas. 
  • ¿Cuántos MBA podemos contratar a 4 millones y medio por mes?

    La
    experiencia ha mostrado que no solo se requiere una buena política económica
    sino que también se requiere de personal altamente calificado.
      
    Colombia está buscando
    aumentar su grado de competencia en los mercados internacionales. El proceso de
    apertura, en buena hora comenzado en Colombia y que en la última semana tuvo un
    nuevo impulso al imponerse la opinión de los representantes de la nueva
    derecha, necesita para su éxito, personal con amplios conocimientos en los
    negocios internacionales. La experiencia ha mostrado que no solo se requiere
    una buena política económica sino que también se requiere de personal altamente
    calificado. El buen resultado del proceso de apertura depende de que los
    empresarios logren competir con éxito en los mercados internacionales.
    Es apenas natural que
    los nuevos administradores de las empresas colombianas tengan una educación
    internacional con una experiencia que trascienda los cuatro grados de latitud
    en que se encuentra ubicada la capital del país. Las escuelas de negocios de
    los Estados Unidos son un campo en el que los futuros ejecutivos pueden
    experimentar de una manera relativamente sencilla sus estrategias frente a colegas
    de otras partes del mundo.
    A diferencia de otras
    carreras para las que existen ayudas, los interesados en una especialización en
    administración usualmente deben financiar su carrera a menos que tengan la
    fortuna de tener progenitores ricos. El último número de la revista Business
    Week presenta en su tema central la evaluación de las más famosas escuelas de
    negocios de los estados Unidos. Quienes estén interesados en la posibilidad de
    estudiar administración en los Estados Unidos deben leer la publicación
    mencionada.
    Cuando se mira la parte
    de los costos de la educación la primera impresión es obviamente negativa. La
    matrícula para los dos años en las escuelas más afamadas cuesta 34.000 dólares.
    Esto en pesos de hoy día es un poco más de 18 millones y medio, casi dos veces
    el valor de un carro intermedio. En términos de salarios mínimos, el costo de
    la matrícula es mas de 450 salarios mensuales. O sea que para pagar la
    educación de un master en administración se requieren 39 años de salario
    mínimo. 
    Cuando se mira el lado
    de los beneficios, o sea el salario que devengan los nuevos administradores, la
    situación se vuelve bastante atractiva. Los egresados de Harvard y Stanford
    ganan casi ochenta mil dólares al año. Más aún, la quinta parte de los egresados
    de Harvard ganan salarios por encima de los cien mil dólares al año. Estos
    salarios de seis cifras en dólares son apabullantes. Quienes se ganan los cien
    mil dólares obtienen al año lo mismo que 110 colombianos de salario mínimo.
    El análisis Costo-Beneficio
    para un estudiante en los Estados Unidos parece bastante favorable. La tasa
    interna de retorno  parece ser alta, los
    aumentos en los ingresos derivados de la educación en una buena universidad de
    los Estados Unidos muy probablemente compensan los costos de matrícula y el
    costo de oportunidad de retirarse del mercado por dos años. Para un Banco el
    riesgo de prestarle a un estudiante para los gastos de matrícula no es muy
    grande pues con lo que gana en cuatro meses puede pagar el valor del préstamo.

    Para un estudiante
    colombiano el estudio costo-beneficio es mucho menos claro. Si decide volver a
    Colombia a trabajar, sus ingresos se reducen considerablemente. Con un sueldo
    de siete cifras requeriría trabajar año y medio para poder pagar los costos de la
    matrícula. El acceso al crédito es también mucho más difícil y los Bancos
    estarían muy poco dispuestos a prestar para este tipo de actividades. 
  • Constituyente y burocracia

    El
    contacto con la realidad burocrática es que simplemente la administración
    colombiana es mala, en parte, porque no cuenta con sistemas administrativos
    eficaces.
    El contacto de la gente
    con el sector público es a veces muy traumático. Por lo general se siente uno
    impotente ante e incapaz de mover las agencias del Estado. Los reclamos ante el
    ISS por cobros excesivos parecen no solucionarse nunca. Los huecos permanecen
    destapados por períodos largos. El nombre y la dirección en los recibos de los
    teléfonos, continuan saliendo a nombre del antiguo propietario a pesar de haber
    realizado todos los trámites requeridos.
    Dentro de esta serie de
    inconvenientes hay momentos en que uno se reconcilia con la burocracia, al fin
    sale el arreglo en la facturación del ISS sin tener que haber acudido a los
    colegas que están bien colocados. El hueco que se atravesaba todos los días en
    nuestro camino a la oficina, aparece tapado gracias a la campaña de un
    noticiero de la televisión y volvemos a hacer las vueltas en los teléfonos con
    la esperanza que algún día, al fin, el teléfono aparezca a nuestro nombre.
    Cualquier ciudadano
    pensaría que esto se debe a que al fin se nombró a un buen gerente y que ahora
    las cosas si se van a arreglar. Sin embargo, cuando se compara con los logros
    en otros países donde la burocracia realmente funciona, sin tener genios que
    manejen las empresas, la pregunta que surge es qué se requiere para que esto
    suceda. En estos días se podría pensar que lo que nos diferencia de los otros
    países es que donde las cosas funcionan mejor es por que tienen una
    constitución mejor. Y que el camino a una mejor administración pública es la
    constituyente.
    El contacto con la
    realidad burocrática es que simplemente la administración colombiana es mala,
    en parte, porque no cuenta con sistemas administrativos eficaces. Toda la
    administración esta concebida para que sea manejada por genios incorruptibles.
    El Estado interviene en demasiadas cosas, los funcionarios públicos tienen
    poderes discrecionales muy grandes y además no cuentan con los sistemas
    administrativos que los soporten. En otras partes, la administración pública
    está concebida para que la manejen gentes normales con una capacidad normal,
    tienen sistemas establecidos y hacen una efectivo control de gestión. En
    Colombia, por el contrario, los sistemas administrativos de la mayoría de los
    Institutos y Empresas del Estado dejan mucho que desear y por lo tanto los
    buenos resultados dependen de que en un puesto se pueda contar con un genio
    motivado y honesto.
    Infortunadamente,
    cuando aparece este genio y logra mejorar la eficiencia de las empresas,
    comienza a sufrir la persecución de los que se benefician de la marcha del
    Estado.  Los ataques de los políticos y
    de los funcionarios incapaces, hacen que muy pronto el funcionario tenga que
    dedicar más tiempo a defenderse que a realizar su labor. Si esto no fuera suficiente,
    muy pronto se da cuenta que por la errónea creencia que los funcionario
    públicos tienen que ganar sueldos inferiores a los 1000 dólares mensuales, su
    sueldo no le está rindiendo ni para atender sus necesidades básicas.

    El “Nuevo
    Estado” que va a surgir de la constituyente debe basarse en una mejor
    infraestructura administrativa. Debe buscarse la asesoría de personas y
    entidades que permitan diseñar y poner en práctica sistemas mejores y debe
    basarse en remuneraciones adecuadas. Además, es necesario limitar la excesiva
    injerencia de la clase política en la administración de las empresas públicas. 
  • ¿Qué es primero la obra o el impuesto?

    En
    Bogotá en épocas de grandes alcabaleros el proceso de la definición del
    presupuesto se invierte. Se hacen reformas tributarias que generan cuantiosos
    recursos y a partir de esto se definen las obras que se van a hacer.
    A diferencia de lo que
    ocurre con el huevo y la gallina, en los textos de las finanzas públicas, la
    definición del presupuesto es en principio muy sencilla. El encargado de las
    decisiones debe determinar primero su programa de obras, y a partir de este los
    recursos con que debe contar para su ejecución. El programa se determina,
    obviamente después de conocer las que producen la mayor rentabilidad para la
    sociedad. Una vez se ha definido el programa de inversión se deben considerar
    las posibles limitaciones que puedan surgir. En primer lugar, se deben estudiar
    las limitaciones  en la capacidad de
    ejecución de la agencia encargada. La experiencia ha mostrado que en Colombia
    la capacidad de las agencias del Estado han hecho que los programas de
    inversión no se ejecuten en su totalidad dentro del plazo previsto. Además, en
    algunas ocasiones los programas de inversióin no se pueden ejecutar por
    circunstancias de carácter macroeconómico. Los programas acordados con los organismos
    multilaterales de Crédito por lo general contienen compromisos sobre el tamaño
    del programa de inversión para hacerlo compatible con la estabilidad económica.
    Solamente cuando se ha
    definido un programa prioritario que tenga en cuenta las limitaciones impuestas
    por las restricciones internas de carácter institucional y por las que tienen
    que ver el programa macroeconómico debe comenzarse a pensar en la fuente de
    recursos para el plan.  
    En Bogotá en épocas de
    grandes alcabaleros el proceso se invierte. Se hacen reformas tributarias que
    generan cuantiosos recursos y a partir de esto se definen las obras que se van
    a hacer. Este proceso en contra vía de lo que recomienda la teoría de las
    finanzas públicas ha mostrado grandes problemas pues por una parte las obras
    seleccionadas a posteriori no reflejan una sana política de prioridades sino
    que se convierten en la feria del puente sin orejas. Además, en el largo plazo,
    las obras son substituidas por gastos en Burocracia. Como ya lo ha dicho el
    ilustre Profesor Parkinson, el número de burócratas crece hasta copar el
    presupuesto. Al aumentar los impuestos no aumentan las obras sino que aumentan
    los gastos en burocracia y los salarios de los sindicatos de los empleados
    públicos. La idea de Reagan con la inspiración parcial de Milton Friedman fue
    mantener los recursos del Estado constantes para limitar de esta manera su
    tamaño. La idea de los alcabaleros bogotanos es, por el contrario, aumentar el
    tamaño de los impuestos para terminar con un Estado gigante e ineficiente.
    Como ya lo han puesto
    de manifiesto distinguidos comentaristas como el Doctor Lemos Simmons, el
    bogotano que vive en los estratos malditos siente que le están confiscando sus
    ahorros. El beneficio potencial de las obras prometidas no tiene mucho que ver
    con el esfuerzo fiscal que se le exige. El tal beneficio general que se alega
    apenas llega al grado de coronel. El aumento en el precio de los terrenos
    obtenido como consecuencia de las mejoras en la accesibilidad producida por las
    nuevas vías indudablemente recae en unas zonas específicas. Como lo muestran
    los estudios de los economistas urbanos, el beneficio de las mejoras viales
    tiende a favorecer a las tierras ubicadas en la periferia de la ciudad. Como en
    un juego de suma cero, esta mejora es sufragada por propietarios cuyos terrenos
    pierden valor.

    Los que pasamos por la
    carrera séptima entre la 61 y la 73 a veces dudamos que la administración
    inventora del solo hueco, o sea un carril dedicado solo a los huecos de las
    nuevas líneas teléfonicas, pueda concluir con éxito y dentro de los próximos
    dos años un plan de la magnitud contemplada en el Acuerdo aprobado
    recientemente por el Concejo. Para bien de la ciudad esperamos estar
    equivocados. 
  • ¿Qué Nos Pasa?

    De
    manera sutil hemos pasado de una situación económica digna de figurar en el
    Libro Guinnes de los Récords por lo buena, a una en la que se requiere un
    tratamiento de choque para enderezarla.
    En los últimos días los
    medios se han vuelto a ocupar de temas económicos. Esta vez el debate se ha
    planteado en el Congreso de la República y ha tenido que ver con el manejo del
    Banco Cafetero y con el reintegro de divisas por parte de la Federación. El
    público comienza a tomar conciencia que la situación económica no era muy buena
    al comenzar este gobierno pues permanentemente han venido apareciendo problemas
    que se habían mantenido ocultos por mucho tiempo.
    No solo ha sido
    necesario, incrementar el precio de la gasolina, elevar las tarifas del
    servicio de energía y presentar al Congreso de la República un paquete grande
    de reformas, sino que se han tenido que plantear cambios en una de las
    principales instituciones financieras del país.
    El enfrentamiento entre
    el Gerente y la Junta Directiva del Banco, que desafortunadamente no ha podido
    solucionarse, no puede entenderse sino como un claro rechazo al manejo que se
    le había venido dando al Banco Cafetero. El deseo de realizar cambios en todas las
    Sub‑Gerencias estaría más en consonancia con una toma hostil como las que
    ocurren en los Estados Unidos que con un relevo entre gobiernos del mismo
    partido político.
    De los últimos
    acontecimientos se podría pensar que el equipo económico del Gobierno anterior
    no tuvo muchos aciertos. Más aún, por los titulares de las publicaciones
    gobiernistas se podría pensar que el Gobierno Barco fue muy similar al de Alan
    García. De manera sutil hemos pasado de una situación económica digna de
    figurar en el Libro Guinnes de los Récords por lo buena, a una en la que se
    requiere un tratamiento de choque para enderezarla.
    En esta como en muchas
    otras oportunidades la verdad parece estar en el justo medio. La situación no
    era tan buena como la pintaban los gobiernistas de hace seis meses ni tan mala
    como la pintan los gobiernistas de hoy, muchos de ellos también gobiernistas de
    ayer.  La ausencia de los principales
    protagonistas del gobierno pasado, no debe ser motivo para que no se defienda
    lo bueno que se hizo durante los últimos años.
    El Ministro Alarcón
    realizó una gestión que aunque imperfecta merece una calificación aprobatoria.
    Si no se pudieron alcanzar las metas propuestas y se falló en el control de la
    inflación no fue solo por culpa del Ministro de Hacienda. Las dificultades del
    gobierno con los partidos políticos, la falta de liderazgo, los problemas de
    orden público no pueden olvidarse al mirar por el espejo retrovisor. El culpar
    implícita o explícitamente al Ministro Alarcón de una situación difícil no deja
    de tener sus tintes de injusticia.
    No debemos olvidar que
    el Doctor Alarcón reemplazó como Ministro de Hacienda al Presidente Gaviria y
    que gran parte del equipo que colaboró con Alarcón está hoy en día al frente de
    la política económica. Las críticas a la gestión económica anterior, quiérase o
    no tienen que afectar al partido de gobierno y a los encargados actuales de
    conducir la economía del país y no pueden concentrarse en un funcionario que
    cumplió sus deberes con responsabilidad.

  • Premio Nobel 1990

    El ganador del Premio Nobel el año pasado el
    econometrista noruego Trygve Haavelmo fue una gran sorpresa. Sin embargo, la
    mayoría de las veces los elegidos se han destacado en los medios académicos y
    han sido distinguidos por sus colegas.
    A mediados de Octubre la Academia Sueca hará una
    nueva elección del Premio Nobel de Economía. Hace un año por esta fecha, en una
    columna de LA PRENSA se hicieron algunas cábalas sobre los candidatos con mayor
    opción a la más codiciada distinción entre los economistas profesionales. El
    ganador del Premio Nobel el año pasado el econometrista noruego Trygve Haavelmo
    fue una gran sorpresa. Sin embargo, la mayoría de las veces los elegidos se han
    destacado en los medios académicos y han sido distinguidos por sus colegas.
    Paul Samuelson, Milton Friedman, James Tobin, Kenneth Arrow, Lawrence Klein y
    Robert Solow, han sido premiados con la medalla John Bates Clark antes de haber
    ganado el Premio Nobel. Maurice Allais, Friedrich Hayek, John R Hicks, James
    Meade, Richard Stone, Jan Tinbergen y el mismo Haavelmo, han sido nombrados
    miembros honorarios extranjeros de la Asociación Económica Americana (AEA) con
    anterioridad al Premio Nobel. Arthur Lewis, Herbert Simon, Gerard Debreu y
    James Buchanan, fueron reconocidos como Miembros Destacados de la AEA. James
    Tobin, W Arthur Lewis, Robert Solow, Simon Kuznets, George Stigler, han sido
    encargados de dictar la Conferencia Richard T. Ely.
    Entre los opcionados para 1990 se podrían mencionar
    dos economistas americanos que han tenido vinculación con Colombia: Richard
    Musgrave y Hollis Chenery. El Profesor Musgrave de 80 años, autor del clásico
    “La Teoría de las Finanzas Públicas”, expuso, por primera vez, de una
    manera clara y precisa, la teoría moderna de las finanzas públicas. Su trabajo
    es sin duda una de las contribuciones más importantes de los años cincuentas en
    este campo del conocimiento económico. Su cátedra en Harvard, aunque dictada
    con algún desorden, formó y motivó a muchos jóvenes economistas en el campo de
    las finanzas públicas. Hollis Chenery de 72 años ha hecho importantes
    contribuciones al estudio del desarrollo económico, no sólo en el campo teórico
    sino que también sirvió de guía para gran parte del trabajo del Banco Mundial
    en la época de MacNamara. El trabajo de Chenery se ha caracterizado por su
    carácter cuantitativo, con un manejo cuidadoso de cifras, lo cual ha permitido
    llegar a generalizaciones importantes sobre los patrones de desarrollo.
    Menos conocidos en Colombia, pero con mayores
    posibilidades de lograr el Premio Nobel en 1990, están los economistas de
    Chicago Don Patinkin y Gary Becker. Don Patinkin de 68 años es el autor del
    conocido libro “Moneda, Interés y Precios”. Su trabajo, iniciado como
    tesis doctoral, ha sido fundamental para el desarrollo  de la moderna teoría monetaria dentro de un
    marco de equilibrio general. No 
    solamente ha  estudiado los
    fundamentos microeconómicos de la teoría sino que logra una síntesis de las
    posiciones keynesianas y monetaristas extremas. La influencia del trabajo de
    Gary Becker de 60 años, ha sido muy grande, especialmente para los interesados
    en el campo de Capital Humano, para quienes es absolutamente imprescindible la
    consulta de sus investigaciones. Su trabajo ha marcado la pauta para estudios
    posteriores en otros campos tales como la economía de la discriminación, objeto
    de su tesis doctoral, y la economía del crimen y castigo.  Su incursión en el área de la sociología ha
    dado una nueva perspectiva al estudio de la familia, en especial a las
    decisiones sobre matrimonio y número de hijos.
    Henry Theil (66 años), Hendrik Houthakker (66 años)
    y Edmond Malinvaud (67 años) son economistas europeos con buena opción para el
    Nobel. Los dos primeros son holandeses radicados en Estados Unidos y el último
    es francés y director del INSEE (el DANE francés). Si bien sus contribuciones
    al avance de la ciencia abarcan campos relativamente diferentes, sus trabajos
    son bastante familiares a los econometristas. Los libros de Theil y Malinvaud
    han servido de texto en cursos avanzados de las universidades americanas.  Los trabajos empíricos y teóricos de Houthakker
    han sido fundamentales para el conocimiento de la demanda de los consumidores.
    Temporalmente ha interrumpido su carrera para servir en el Consejo de Asesores
    Económicos de los Estados Unidos.

    Todos los anteriores economistas son magníficos
    candidatos para el Premio Nobel. Sin embargo, quien ha hecho una de las
    carreras académicas más brillantes ha sido Dale W. Jorgenson, Profesor de la
    Universidad de Harvard. Jorgenson ha sido un pionero en los campos de la teoría
    del crecimiento, mediante una investigación meticulosa de las fuentes de crecimiento
    de las principales economías. Además, ha hecho investigaciones importantes en
    el campo de la planeación energética, ha desarrollado sistemas de medición para
    el capital humano y ha construido la moderna teoría de la inversión. El trabajo
    de Jorgenson ha sido prolífico gracias a su gran habilidad para dirigir
    investigaciones de sus estudiantes y colaboradores. Si no fuera por su edad (57
    años) Jorgenson sería un firme candidato para el premio Nobel de este año. La
    Academia Sueca tiende a nominar personas de mayor edad.