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  • Consultores: aprendan de los agricultores

    He pensado aprovechar esta columna para recomendarles que traten
    de imitar a nuestros sufridos agricultores, que ya gozan de un tratamiento que
    puede ser la salvación de los consultores colombianos.
    En esta semana la
    Asociación de Ingenieros Consultores celebra su evento anual para el cual ha
    invitado a distinguidos conferencistas. Indudablemente, la ocasión es bien
    propicia para analizar la práctica profesional de la ingeniería de consulta, y
    además, temas de actualidad como el empeño del gobierno en una política de
    modernización de la economía para lo cual ha adoptado una política de apertura.
    Estas políticas tan
    claves para la economía en general y para los consultores en particular, se han
    traducido en un nuevo plan de desarrollo que será expuesto por el Jefe del
    Departamento Nacional de Planeación.
    Además de estos temas
    de importancia general, la reunión de los consultores será aprovechada para
    hacer algunas reclamaciones de carácter gremial. Indudablemente, los
    consultores y especialmente los del Ministerio de Obras Públicas le pedirán al
    gobierno que les cancele las deudas por los servicios ya prestados. También, le
    pedirán al gobierno que no los obligue a acudir al ICONTEC, para que les expida
    certificados de calidad, por los cuales tienen que pagar un millón de pesos; y
    aprovechando la oportunidad de estar reunidos no faltará quien solicite muy
    respetuosamente al gobierno que les reajuste las tarifas de consultoría. Estos últimos
    pondrán de presente que es totalmente irreal mantener unos topes que ni
    siquiera llegan a los mil dólares mensuales.
    Evidentemente, no
    faltarán algunos consultores que presenten propuestas geniales que mejorarán la
    práctica profesional. Teniendo en cuenta que no voy a asistir a la reunión, he
    pensado aprovechar esta columna para recomendarles que traten de imitar a
    nuestros sufridos agricultores que ya gozan de un tratamiento que puede ser la
    salvación de los consultores colombianos.
    En primer lugar, deben
    solicitar que se ponga en práctica la iniciativa del actual Gerente del Fonade.
    El Doctor Villate con muy buen criterio, está empeñado en que FONADE se
    convierta en una especie de FINAGRO para financiar a los consultores.
    Indudablemente, el poder tener acceso a un crédito fácil, y ojalá baratico,
    ayudaría a sobrellevar el problema creado por los atrasos en los pagos.
    En segundo lugar, los
    consultores deben pedir que se cree un IDEMA para estudios.  Este Instituto fijaría unos precios de sustentación,
    establecería unas especificaciones que deberían cumplir dichos estudios y
    compraría todos los estudios que cumplieran con estas especificaciones y que no
    fueran adquiridos por el resto de la economía.
    Con estos dos
    institutos, los consultores podrían dedicarse a trabajar en lo que saben sin
    tener que dedicar el tiempo a actividades que pueden ser muy improductivas. Si
    existe el FINAGRO  para consultores estos
    no tienen que estar acudiendo a prestamistas ni tienen que estar espantando
    culebras, pues pueden tener una situación financiera menos débil que la que
    tienen actualmente.
    Si existiera un IDEMA
    para estudios los consultores no tendrían que estar dedicados a preparar
    inscripciones y a elaborar propuestas, sino que podrían dedicar el tiempo a hacer
    los estudios que es realmente la esencia del negocio de la consultoría.

    Sin lugar a dudas, si
    los agricultores tuvieran que operar como los consultores, los colombianos hace
    mucho que hubiéramos muerto de inanición pues, la producción agropecuaria hubiera
    desaparecido. Entonces, no es de extrañar que hoy en día el país no esté
    produciendo todas las innovaciones que se requieren, pues a los que las
    producen o sea, a los consultores no se les incentiva de la manera adecuada.
  • El retorno de las golondrinas

    La mejora en la
    rentabilidad medida en pesos ha logrado que algunas de las golondrinas que se
    habían refugiado en el exterior hayan vuelto a los balcones colombianos.
    Con ocasión del
    seminario sobre la iniciativa Bush para las Américas, se ha vuelto a mencionar
    el problema de la Deuda Externa colombiana. El control de la inflación había
    desplazado el tema de la deuda externa de las discusiones económicas. A fuerza
    de repetirnos que la situación colombiana era muy diferente a la de otros
    países altamente endeudados, los defensores de la política del manejo de la
    deuda externa colombiana habían logrado disminuir el interés por tan importante
    tema.
    La posición dogmática
    del gobierno anterior, había hecho perder oportunidades de realizar buenos
    negocios comprando deuda que se conseguía en el mercado con descuento. Además,
    había impedido renegociar mejores plazos para las deudas contraídas y
    reducciones de intereses, que otros países latinoamericanos como México,
    Ecuador y Venezuela si habían conseguido.
    Con la aprobación del
    crédito Hércules entre el bolsillo el Gobierno ha comenzado a discutir sobre la
    posibilidad de utilizar el aumento en las Reservas Internacionales para
    realizar compras de la deuda colombiana y para pagar anticipadamente algunos
    préstamos.
    Indudablemente, la
    mejora de la situación de endeudamiento externo que se logrará con el pago
    anticipado de algunas deudas permitirá en un futuro conseguir mejores
    condiciones de los préstamos, pues el riesgo del país habrá disminuido. Lo
    interesante de esta situación, es que los recursos para el pago anticipado de
    la deuda provienen en buena parte de colombianos que habían decidido buscar
    mejores climas de inversión. La mejora en la rentabilidad medida en pesos ha
    logrado que algunas de las golondrinas que se habían refugiado en el exterior
    hayan vuelto a los balcones colombianos.
    El gobierno, mediante
    las medidas de restricción monetaria, logró “convencer” a los que
    tenían dinero en el exterior para que lo trajeran y se lo dieran a cambio de
    billetes del Banco de la República.  Con
    la decisión de dedicar los dólares al pago de la deuda externa, el gobierno ha
    eliminado la necesidad de hacer una contracción de la base monetaria para
    contrarrestar los efectos inflacionarios de la compra de los dólares.
    Los dólares que han
    traído los colombianos se pueden o bien reexportar pagando deuda externa o
    monetizar, lo que tiene que venir acompañado de una emisión de títulos del
    Banco de la República, lo cual implica que el Banco tiene que pagar altas tasas
    de interés a los usuarios reduciendo de paso, el efecto contraccionista buscado
    por la emisión de los títulos.
    Por tanto, al hacer el
    pago anticipado de deuda externa, no solo se habrá evitado que el Banco de la
    República pague intereses en los títulos que emita, sino que además se va a
    obtener un efecto benéfico al mejorar la situación de endeudamiento externo.
    El manejo monetario y
    crediticio en que está empeñado el gobierno, se va a facilitar en la medida en
    que se hagan pagos anticipados de la deuda. Sin embargo, el ministro tendrá que
    tener sumo cuidado en que el peso no se revalue en el proceso, pues esta
    revaluación podría ser fatal para la política de apertura. Por otra parte, el
    dedicar el aumento de las reservas para pagar la deuda requiere que el capital
    golondrina haga su nido en Colombia.

    Por lo menos dos
    condiciones se deben dar para que esta entrada de capitales no sea flor de un
    día. En primer lugar, es necesario crear un clima de inversión productiva
    atractivo para los colombianos. Este capital financiero debe convertirse en
    aportes en empresas productivas. En segundo lugar, es necesario que la política
    de restricción en el crédito se mantenga por un tiempo considerable. Si la
    restricción monetaria no se mantiene, los inversionistas sacarán sus ahorros
    cuando surja cualquier problema. 
  • Bogotá- crisis de control

    En el Distrito, como en los conglomerados mal manejados, cada entidad opera por su cuenta. Las decisiones se toman al nivel de cada empresa sin que conduzcan al beneficio general de la sociedad en su conjunto

    Si por cualquier circunstancia a la Alcaldía de Bogotá llegara algún día un experto en administración, es muy probable que en la primera semana de su gestión se diera cuenta de lo caótico de los arreglos institucionales imperantes en el Distrito.  Cuando comience a mirar el organigrama del Distrito se va a dar cuenta que como Alcaide Mayor tiene que asistir a 31 juntas directivas.  Como la mayoría de las juntas se reúnen cada quince días y cada una dura por lo menos dos horas, tendrá que dedicar a esta labor 62 horas cada quince días o sea un poco más de 120 horas al mes.

    Es evidente que para poder participar efectivamente en la dirección de estas empresas, debe dedicar a la preparación de las juntas, por lo menos un tiempo igual al gastado en las mismas.  Por tanto, nuestro alcalde administrador debería dedicar por lo menos unas 240 horas al mes para manejar las entidades descentralizadas del Distrito.  Desdichadamente, esto copa todo el tiempo disponible, pues aún en el caso de que trabajara los 30 días del mes, tendría que dedicarle todas las ocho horas hábiles para el manejo de 31 entidades descentralizadas.
    El Alcalde que asiste a las 31 juntas y que se lee todos los documentos que se presentan a la consideración de cada una de estas, muy pronto se frustraría por cuanto en las juntas directivas la mayor parte del tiempo (por no decir que todo), se dedica a las adjudicaciones de contratos.  Muy pronto el Alcalde se dará cuenta que está asistiendo a 31 juntas de licitaciones y que el tiempo no sólo debe dedicarlo a la adjudicación, sino que debe además atender las reclamaciones asociadas con dichas adjudicaciones.

    Este esfuerzo de atender las reclamaciones es considerable.  Baste recordar que hoy en día, se está discutiendo la adjudicación de los puentes de la avenida ciudad de Quito, las del embalse de San Rafael y las del Instituto de Recreación y Deporte.

    Nuestro hipotético Alcalde, experto administrador, muy pronto se da cuenta que 61 no puede manejar las 31 Empresas del Distrito y que realmente no puede ejercer ningún control sobre la gestión de las diferentes unidades.  En el Distrito, como en los conglomerados mal manejados, cada entidad opera por su cuenta. Las decisiones se toman al nivel de cada empresa sin que conduzca al beneficio general de la sociedad en su conjunto.  Esta crisis de control por la que atraviesa el Distrito no puede ser resuelta dentro del esquema organizacional existente.  Como nos lo han enseñado los estudiosos de la organización, la superación de la crisis se logra a través de cambios profundos en la organización.
    Para lograr un mayor control no sólo se requiere contar con los afamados “tableros de control”, sino que también se requiere transferir muchas de las funciones del nivel operativo en cada una de las Empresas, al nivel de coordinación general del grupo.

    Los recursos financieros tienen que ser manejados al nivel corporativo lo que implica que todas las ganancias ingresen a un fondo común y que todas las unidades compitan por los recursos de inversión.  El procedimiento en que las decisiones de inversión se hagan al nivel de cada empresa, tiene que ser cambiado por un esquema mucho más eficiente en el que se analicen las mejores oportunidades para la ciudad.

    Las políticas de personal también tienen que ser definidas a nivel central.  No es posible continuar con 31 políticas de personal específicas para cada una de las 31 entidades descentralizadas del Distrito.  Estas políticas de recursos humanos no solo deben cubrir la remuneración sino también deben contemplar la capacitación y el desarrollo profesional de los empleados.

    El cambio organizacional también debe venir acompañado de la eliminación de algunas entidades que ya no tienen ninguna razón de ser.  La consolidación de las entidades es clara cuando uno se da cuenta que el 87 por ciento de las entidades manejan únicamente el 12 por ciento de los recursos.  De estas 27 entidades que manejan tan poco presupuesto hay 13 fondos rotatorios que no deberían existir como entidades pues muchas veces sus labores se reducen a girar cheques.

  • ¿Como será 1991?

    En
    estos días aparecen en diversas publicaciones internacionales estudios sobre lo
    que pasó en el año que terminó y sobre la posible evolución de la economía en
    1991. Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional acaba de publicar una
    actualización de su Panorama Económico Mundial en el que se hace un análisis
    muy interesante de lo acontecido en el mundo y de sus perspectivas para el año
    que comienza. Como se puede ver en el Cuadro Anexo el Fondo Monetario prevé que
    el año 91 va a ser un poco mejor que el 90. Según las proyecciones del Fondo el
    producto mundial va a crecer en 1991 al 2.4% cifra ligeramente mejor que la
    lograda en 1990. La principal explicación del mayor ritmo de crecimiento se
    encuentra en le crecimiento latinoamericano que pasará del -0.4% al 3.6% y en
    Europa que pasará de una tasa del -3.1% a una tasa del 2.1%.
    El
    analista norteamericano además de disponer de publicaciones como el Panorama Económico
    Mundial encuentra en sus publicaciones semanales como el Business Week análisis
    prospectivos muy interesantes. El analista colombiano por no disponer de
    informaciones sobre la posible evolución de la economía colombiana se encuentra
    en la paradójica situación de tener mejor información de lo que puede pasar en
    el mundo de lo que va a pasar en Colombia.
    Para
    suplir esta falta de información algunas publicaciones especializadas tienden a
    realizar encuestas sobre lo que opinan los analistas y los empresarios sobre la
    posible evolución de la economía. Estos futurólogos dan sus estimativos sobre
    algunas variables de interés como son el crecimiento de los medios de pago, la
    tasa de inflación, la tasa de crecimiento del PIB, el crecimiento del ingreso disponible
    de las familias y algunos componentes de la demanda como las exportaciones.
    Desde que la economía colombiana comenzó a ser seguida con detenimiento por el
    Fondo Monetario, el gobierno nacional elabora estimativos sobre los planes
    macroeconómicos que también ayudan a prever el futuro. Sin embargo muchas veces
    el plan macroeconómico es más una expresión de deseos que una meta realista y
    congruente con los instrumentos de política.
    Desafortunadamente,
    en Colombia no se cuenta con modelos econométricos que permitan hacer unas
    predicciones más precisas. Sin lugar a dudas una de las razones por las cuales
    no se hayan podido desarrollar es la carencia de una base informativa con
    periodicidad menor que la anual. Por otra parte las series anuales existentes
    sobre Cuentas Nacionales no son enteramente compatibles. Hasta 1964 las Cuentas
    Nacionales calculadas por el Banco de la República utilizan una metodología
    diferente a la empleada actualmente por el DANE. El DANE, el DNP y el Banco de
    la República están realizando esfuerzos para poder presentar estimativos
    trimestrales de las Cuentas Nacionales que esperamos puedan ser publicados para
    beneficio de los interesados en los asuntos económicos.
    En este
    momento nadie está preocupado por compatibilizar las series del Banco de la
    República con las Cuentas Nacionales del DANE. El lograr contar con una sola
    serie de Cuentas Nacionales sería un estímulo muy importante para el desarrollo
    de los modelos econométricos necesarios para elaborar predicciones sobre la evolución
    futura de la economía colombiana. La fundación del Banco de la República le
    podría regalar a los colombianos una publicación en la que se rehicieran las
    series anteriores a 1965 bajo la metodología del DANE. Este esfuerzo sería muy
    útil si además se presentaran estimativos trimestrales para el período
    1950-1964. Roque Musalem y funcionarios de planeación ya intentaron producir
    unos estimativos del producto trimestral por métodos aproximados que podrían
    muy bien retomarse incorporando los avances metodológicos logrados en la
    trimestralización de las Cuentas Nacionales para el período 1965-1989.

  • Pronósticos para 1994.

    Al llegar al último año
    del período del presidente Gaviria, la economía estará mejor que nunca. La
    inflación habrá bajado al 13% y la tasa de crecimiento de la economía alcanza
    un 8%.
    En días pasados
    FEDESARROLLO presentó sus pronósticos para 1991. En ellos se mostraba que los
    resultados para el presente año iban a ser peores que los que estaba esperando
    el gobierno. La meta del 22 por ciento de inflación no se podía cumplir y el
    crecimiento iba a ser menor del 2.5%. Estas predicciones estaban basadas en un
    modelo de equilibrio general, de más de doscientas ecuaciones, que trataban de
    representar la economía colombiana.
    Este resultado obtenido
    por los investigadores de FEDESARROLLO debe haber desvelado al Ministro Hommes
    e indudablemente habrá puesto contentos a los críticos de la actual política
    económica. A algunos  observadores
    interesados en el acontecer macroeconómico nos puso a pensar si nuestros
    modelos más pequeños, de tres ecuaciones con tres incógnitas, estarían de
    acuerdo con las predicciones del famoso Instituto de Investigación.
    Después de haber
    gastado una media hora en hacer las predicciones correspondientes, obtuve unos
    resultados similares. Según el modelo presentado en un texto intermedio
    calibrado para la situación colombiana, el resultado para este año sería una
    inflación de 27 por ciento y un crecimiento negativo del uno por ciento. Los
    pronósticos para 1992 no son muy brillantes. La inflación sería de casi el 20%
    y el producto interno bruto permanecería constante.
    Lo que sorprende es que
    a partir de 1993 la situación mejora considerablemente. En ese año la inflación
    se reduce a menos del 15 por ciento y la economía crece al cinco por ciento. Al
    llegar al último año del período del presidente Gaviria, la economía está mejor
    que nunca. La inflación ha bajado al 13% y la tasa de crecimiento de la
    economía alcanza un 8%.
    Una conclusión de estos
    resultados, que indudablemente no pueden ser tomados sino como una primera
    aproximación de lo que puede pasar, es la importancia que tiene el mantener una
    política económica. Los beneficios que se esperan de una política de ajuste
    suelen ocurrir con una demora considerable. Por lo tanto, no es conveniente
    estar cambiando la política económica si los resultados de dicha política
    durante el primer año no son muy buenos.
    Más aún, es conveniente
    tomar las medidas de ajuste en el momento en que comienza el período
    presidencial. La recuperación que se obtiene una vez se haya realizado el
    ajuste, indudablemente contribuye a mejorar la imagen con que termina un
    Presidente y su equipo económico el período presidencial.

    Los gobiernos que han
    tomado el ajuste en sus primeros años, como el de López Michelsen y Ronald
    Reagan, han terminado su período con muy buenos índices. Los partidos políticos
    de estos gobernantes lograron sostenerse y los encargados de la política
    económica al final del mandato salieron con elevado prestigio. Por el
    contrario, los gobiernos que tomaron la decisión del ajuste en mitad de su
    período, se quedaron con el pecado y sin el género. Los resultados electorales
    de su partido no fueron muy buenos y los elogios tuvieron que compartirlos con
    los dirigentes del equipo económico del gobierno que los sucedió.
  • ¿Interés en Cuentas Corrientes?

    La decisión de pagar
    intereses sobre los saldos en cuenta corriente
     
    tendrá que venir acompañada de una racionalización en los cobros por los
    servicios prestados por el banco.
    En los cursos de
    macroeconomía se enseña que uno de las consecuencias de una disminución de la
    inflación es hacer más atractivo el dinero. En efecto, la inflación da una
    medida del costo de oportunidad de mantener dinero y por lo tanto entre mayor
    sea el crecimiento de los precios menor será la demanda de dinero. Teniendo en
    cuenta esto, sería muy lógico pensar que una vez el ministro Hommes logre bajar
    la inflación la demanda por dinero aumente. En consecuencia, las cuentas
    corrientes se tornarán un poco más atractivas una vez se tenga una menor
    inflación.
    Sorprende entonces que
    en estos días aparezca en los periódicos la noticia que hay algunos bancos
    interesados en que les permitan pagar a sus cuenta habientes intereses sobre
    los saldos en las cuentas corrientes.
    Si el pagar intereses
    no busca, primordialmente,  proteger al
    usuario de las cuentas corrientes de la inflación es claro que este cambio se
    debe originar en el deseo de algunos bancos de mejorar su posición competitiva.
    Es claro que cuando está operando la restricción del encaje marginal del ciento
    por ciento y por lo tanto el crédito está congelado el beneficio que obtenía el
    titular de una corriente por tener acceso al crédito, ha perdido un poco su
    atractivo y por lo tanto el deseo de mantener saldos altos en cuenta corriente
    para obtener como contraprestación un crédito habrá disminuido.
    La pérdida de la
    competitividad no solo se es una consecuencia de la restricción monetaria sino
    que también se debe a que las cuentas de ahorro tradicional han mejorado su
    rentabilidad. Como consecuencia de la liberación de intereses en las cuentas de
    ahorro tradicional, algunos bancos reaccionaron agresivamente brindando
    intereses muy atractivos a sus ahorradores. Los altos intereses en cuenta de
    ahorros, liquidados sobre saldos diarios, pagados por algunos bancos que además
    permiten traslados entre la cuenta corriente y la de ahorros, a través de las
    redes de cajeros automáticos han dado una ventaja competitiva a los bancos que
    disponen de esta tecnología. Los bancos que no cuentan con esta tecnología,
    indudablemente se están quedando atrás en la carrera por los clientes que se ha
    desatado como consecuencia de las recientes reformas financieras. Estos bancos
    pueden encontrar una ayuda en la competencia en el pago de intereses sobre los
    saldos en cuentas corrientes.
    La decisión de pagar
    intereses sobre los saldos en cuenta corriente 
    tendrá que venir acompañada de una racionalización en los cobros por los
    servicios prestados por el banco. Hoy en día como los bancos no pagan
    directamente por los fondos provenientes de las cuentas corrientes deben
    hacerlo a través de servicios subsidiados de procesamiento de cheques y
    producción de extractos.
    Por otra parte si
    hacemos que las cuentas corrientes se asemejen a las cuentas de ahorro del
    sistema UPAC debemos permitir que las cuentas de ahorros de dicho sistema
    también se asemejen a las cuentas corrientes pues de otra manera el sistema de
    financiación de la vivienda perdería su competitividad lo que en últimas incidiría
    negativamente en la posibilidad de cumplir con el plan de vivienda del actual
    gobierno.

    No pareciera muy
    difícil darle una chequera a los clientes del sistema de ahorro y vivienda y
    permitir que estos pudieran girar un número reducido de cheques cada mes. Esto
    sería más lógico que la práctica actual 
    en la que el ahorrador tiene que ir a la Corporación para que allí le
    hagan el cheque. Debemos suponer que buena parte de los usuarios del sistema de
    ahorro y vivienda saben girar cheques y que por lo tanto no necesitan ir al
    banco para que un cajero muy ocupado se los haga. 
  • Pares o nones: Final feliz

    Cuando uno se pregunta
    porque no se contempló la importación  de
    gasolina para resolver el problema de desabastecimiento causado por los
    atentados a ECOPETROL encuentra dos razones.
    Los Ex-Gerentes
    usualmente miramos con simpatía a los Ejecutivos de las Empresas del Estado que
    están participando en una negociación colectiva. El Presidente de Ecopetrol,
    que recientemente enfrentó un problema “Made in USO”, puede estar
    seguro de que todos los esfuerzos que hizo por llegar a un acuerdo laboral, son
    mirados con simpatía por este columnista y por otros ex‑funcionarios que, como
    parte de sus actividades, han tenido que negociar con sindicatos fuertes.
    Sin embargo, está
    solidaridad gremial no debe llegar hasta el extremo de aceptar medidas tan mal
    concebidas como la de prohibir la circulación de los carros particulares. Si se
    admite que hay serias limitaciones en la oferta de gasolina, lo más lógico
    sería importar gasolina. Esta solución simple de suplir la oferta doméstica con
    oferta importada se ha hecho en ocasiones anteriores y ha permitido sortear el
    problema.
    Más aún, cuando el país
    tiene en ese momento un exceso de reservas internacionales que presionan el
    crecimiento de la base monetaria, la importación de alimentos ayuda al control
    monetario y facilita el manejo macroeconómico. Las importaciones masivas de
    alimentos hechas durante la Administración López, cuando era Ministro de
    Hacienda el Doctor Abdón Espinosa Valderrama, contribuyeron doblemente al
    control inflacionario. Por una parte, evitaron que el precio de los alimentos
    creciera demasiado y por otro lado, facilitaron el manejo de la demanda
    agregada.
    La coyuntura
    macroeconómica por la que estamos pasando es muy favorable para hacer
    importaciones de gasolina. Afortunadamente, una vez pasada la Guerra del Golfo
    Pérsico, el mercado del petróleo y sus derivados se encuentra de nuevo en calma
    y por lo tanto facilita el realizar importaciones de gasolina.
    Cuando uno se pregunta
    porque no se contempló la importación  de
    gasolina para resolver el problema de desabastecimiento causado por los
    atentados a ECOPETROL encuentra dos razones. La primera es que este proceso
    puede tomar un tiempo considerable y la segunda, es que no es rentable para
    ECOPETROL importar la gasolina.
    La opinión pública no
    puede aceptar como excusa posible para no poder contar con gasolina importada
    en este momento, el que las importaciones tomen mucho tiempo. Les diría a los
    encargados de la política petrolera, con sobrada razón, que han debido prever
    que las negociaciones podrían llegar a estos extremos y que a semejanza de la
    reserva estratégica que se tiene en Estados Unidos, el éxito de uná política
    depende en buena parte de poder contar con una oferta garantizada de un
    elemento tan vital para la economía como es la gasolina. Si algo se aprendió de
    la Guerra del Golfo Pérsico fue la importancia de esta política de prevención
    de una crisis energética.
    La segunda razón de no
    importar gasolina, el que ECOPETROL pierda dinero por cada galón que se
    importa, tampoco es muy válida. Desde el punto de vista económico, lo importante
    para una eficiente asignación de recursos es que el precio que paga el público
    por cualquier bien sea igual a su costo social. Afortunadamente, en Colombia el
    precio de venta al público es muy similar al costo de un galón de gasolina en
    el mercado internacional y por lo tanto el importar gasolina no tiene efectos
    negativos en la asignación de recursos.
    Todos sabemos que la
    situación en Venezuela, de donde hemos importado esta solución, es muy
    diferente a la nuestra. En la cuna del Libertador, la gasolina ha tenido un
    precio muy por debajo de la del mercado internacional. Por lo tanto, el efecto
    de la restricción es disminuir el consumo de un bien cuya demanda es excesiva,
    pues su precio es inferior a su costo de oportunidad.
    Si bien el costo para el
    país de importar un galón es muy similar al que paga el público y por
    consiguiente quien consume la gasolina termina pagando su costo sin causar
    malas asignaciones de recursos, ocurre que el balance de Ecopetrol sí se
    desmejora al hacer nuevas importaciones. La Empresa más grande de Colombia
    tiene que pagar las importaciones en su totalidad pero no recibe todo el dinero
    que paga el público, ya que debe transferir parte de esos recaudos al Fondo
    Vial.
    En últimas, la decisión
    sobre importar o no importar gasolina es un nuevo episodio de la lucha del
    sector petrolero por utilizar todos los recursos que genera. La restricción
    hubiera sido una victoria pírrica ganada por ECOPETROL a costa de una
    inconveniencia general.

    Afortunadamente, el
    Gobierno Nacional derogó el Decreto sobre restricciones al uso del vehículo
    particular evitando a última instancias un autogol de considerables
    proporciones. Contrario a lo que se pensaba a mediados de la semana anterior
    los pares o nones terminaron felizmente. 
  • Las Nuevas Políticas de Vivienda

    Para el columnista es
    muy agradable poder ver que las ideas que ha venido ventilando desde hace algún
    tiempo se incorporan en una política del gobierno.
    El gobierno del
    Presidente Gaviria ha iniciado recientemente la puesta en marcha de sus
    programas de vivienda. Estos programas reflejan el gran cambio en el manejo del
    sector incorporado en la Ley 3a de 1991.
    Las nuevas políticas de
    vivienda del actual gobierno presentan un considerable avance sobre lo que
    existía anteriormente. En primer lugar, el nuevo esquema de la vivienda de
    interés social aclara considerablemente el apoyo que está otorgando el estado.
    Anteriormente, era muy difícil cuantificar el monto del subsidio que estaba
    entregando el Estado a los adjudicatarios de las viviendas que entregaban los
    institutos encargados de la vivienda. Ante la dificultad en la cuantificación
    del subsidio otorgado por el ICT no era posible evaluar correctamente la
    gestión del Instituto y de las otras entidades del sector vivienda.
    La falta de información
    sobre los resultados del ICT indudablemente contribuyó a mantener un sistema
    totalmente ineficiente. Aterra leer en un documento de planeación que el ICT
    “recupera sólo alrededor del 28% del costo económico de los recursos
    consumidos.” El mismo documento muestra que los activos del Instituto se
    evaporaban en casi un 70 por ciento. En lugar de tener una cartera de 240 mil
    millones de pesos el ICT, para efectos prácticos el ICT podía contar con
    activos por solo 73 mil millones. Es increíble ver que por falta de información
    desaparecieron 167 mil millones de pesos sin que nadie se diera cuenta.
    En segundo lugar, en la
    nueva política el Estado ha perdido el incómodo papel de cobrador. Ahora como
    el acreedor es una entidad del sector financiero con amplia experiencia en el
    cobro es muy probable que recupere el total de la deuda. El sistema recuperará
    ahora el 100 por ciento de su cartera y no el 30 por ciento que se  recuperaba anteriormente.
    En tercer lugar, la
    oferta de las soluciones queda en manos del sector privado. Los sobrecostos
    incurridos por la ineficiencia del sector público se pueden eliminar en la
    medida en que el sector privado tome bajo su responsabilidad la construcción de
    las viviendas de interés social. Ahora cuando el sector privado construye las
    soluciones de vivienda se podrán agilizar de los lentos procesos de
    contratación y construcción. Las dificultades en la adquisición de terrenos daban
    lugar en ocasiones a sobrecostos considerables. El caso más patético de las
    demoras ocasionadas en la compra de terrenos es el de Ciudad Bolívar. El
    programa de lotes con servicios que iba a ser modelo a nivel mundial se
    convirtió en uno de servicios sin lotes, por cuanto los terrenos para los que
    se hizo el diseño fueron invadidos y no se pudo fácilmente comprar otros.

    Desde esta columna le
    deseamos éxitos al gobierno pues consideramos que las nuevas políticas son un
    importante avance sobre las que  existían
    anteriormente. Para el columnista es muy agradable poder ver que las ideas que
    ha venido ventilando desde hace algún tiempo se incorporan en una política del
    gobierno. Es más agradable, aún,  cuando
    esas ideas que antes eran aceptadas por una inmensa minoría se convierten en la
    verdad del momento. 
  • Plan Nacional del Transporte

    Las decisiones sobre
    inversiones en el sector transporte tienen que tomarse dentro de un esquema de
    evaluación beneficio-costo.
    Estos días de Semana
    Santa que antes se dedicaban al rezo, hoy se aprovechan para visitar a la
    familia o para ir a disfrutar de un clima más favorable que el de la capital.
    Estos viajes realizados en la temporada alta ponen de manifiesto entre otras
    cosas el conflicto entre los diferentes usuarios de las vías.
    Al turista se le hace
    lo más natural que se le de preferencia y que por lo tanto se detengan los
    camiones que transportan las mercancías. Los transportadores, por su parte
    deben encontrar un poco absurda esta prohibición pues consideran que gracias a
    sus esfuerzos es posible abastecer las ciudades y sus habitantes. Los unos y
    los otros se dan cuenta en estos días de alta congestión de que el sistema
    vial, se le ha ido quedando pequeño al país.
    El viaje de estas
    épocas no solo lo enfrenta a uno a las congestiones sino que además lo pone en
    contacto con la triste realidad que el viajar tiene su costo. A diferencia de
    lo que ocurría en épocas anteriores, el pago de peajes en un recorrido puede
    llegar a ser un poco más de la mitad de lo que se paga en gasolina.
    Al volver del viaje le
    quedan a uno varias dudas. La primera es si realmente el país está haciendo
    suficientes inversiones en el sector transporte. La segunda es si los recursos
    que están siendo destinados al sector se están empleando en las inversiones más
    productivas. Finalmente, si los recursos que se están recaudando son
    suficientes para las inversiones que necesita el país.
    El estudioso que quiere
    aclarar estas dudas encuentra que no existe un análisis lo suficientemente
    completo que permita llegar a conclusiones definitivas. Hay algunos intentos
    interesantes que han tratado de cuantificar el costo de las posibles
    inversiones requeridas para poner en práctica el nuevo modelo de desarrollo.
    Si bien es un buen
    comienzo tratar de estimar cuales son los posibles costos, para poder llegar a
    una decisión, es vital conocer los posibles beneficios de estas inversiones. Las
    decisiones sobre inversiones en el sector transporte tienen que tomarse dentro
    de un esquema de evaluación beneficio-costo.
    La falta de un análisis
    más sofisticado sobre los problemas del transporte es sorprendente cuando uno
    rescata en su biblioteca estudios que fueron pioneros en el mundo. No es sino
    ver lo que hace más de veinte años pudieron hacer los de la famosa Misión de
    Harvard para poder llegar a la conclusión de que es vital para el país realizar
    un estudio serio de planeación de transporte.
    El Ministro Hommes le
    ha prometido al país que va a conseguir dinero para pagarles a los proveedores
    del Ministerio de Defensa. Ojalá le sobre una plática para que pueda realizarse
    pronto el tan esperado Plan Nacional de Transporte.

    Con el plan de
    transporte, podremos despejar muchas de las dudas que nos asaltan. Sabremos
    cuales son las inversiones más rentables, estableceremos unas prioridades de
    inversión, determinaremos la mejor manera de recaudar los recursos para
    financiar el plan y podremos comparar las inversiones del sector con las de
    otros sectores igualmente importantes. 
  • Las crisis económicas de los últimos cuarenta años

    El profesor que quiere ilustrar los conceptos macroeconómicos con ejemplos colombianos encuentra que no es fácil contar con estadísticas que cubran un período largo.
    Uno de los desafíos más importantes que tienen los profesores de teoría economica es lograr interesar a sus estudiantes en los temas del curso. Muchas veces esto no se logra por cuanto las explicaciones se hacen con modelos muy simplificados de la realidad. Por el contrario, los problemas de la vida real son complejos y exigen muchas veces tener en cuenta un sinnúmero de variables que a menudo no se pueden conocer exactamente. Aún más, como para facilitar la comprensión de la teoría se acostumbra ir introduciendo las dificultades de manera gradual, suele ocurrir que cuando el estudiante dispone de un modelo adecuado para explicar el fenómeno de interés, el tiempo asignado al curso se ha terminado. 

    En consecuencia es necesario esperar a tomar un segundo curso, éste si avanzado, para poder estudiar el tema que ha logrado apasionar al estudiante. Sin embargo, en el segundo curso el proceso se repite, pues ahora hay que enseñar al estudiante las técnicas matemáticas que le permitan llegar a conclusiones más precisas. La realidad es que el estudiante en la clase se enfrenta muy poco a situaciones en las que pueda aplicar sus conocimientos a las circunstancias reales.

    Más aún, cuando ha logrado entender lo que le enseñan los textos y ya puede aplicar sus conocimientos a temas de la vida real, se encuentra que estas situaciones se refieren a los Estados Unidos. El estudiante se siente entonces totalmente frustrado, y con la duda de si de golpe lo aprendido no tiene aplicación en esta región del trópico.

    El profesor que quiere ilustrar los conceptos macroeconómicos con ejemplos colombianos encuentra que no es fácil contar con estadísticas que cubran un período largo. Algunos catedráticos han gastado considerables esfuerzos en desarrollar estadísticas que puedan ser utilizadas para ilustrar la aplicación de los conceptos económicos al caso colombiano. Estos esfuerzos meritorios de recopilación y análisis de información muchas veces no logran culminar con éxito debido a la magnitud del trabajo que se requiere que es muy superior a lo que puede hacer el investigador.

    Entre los esfuerzos recientes de investigadores colombianos cabe destacar el de Jorge García García. En la semana anterior he recibido una copia de su trabajo titulado “Crisis Macroeconómicas, Políticas Macroeconómicas y Crecimiento Económico de Largo plazo: La Experiencia Colombiana 1950-1986”. Este magnífico trabajo de Jorge García ilustra la aplicación de la teoría económica a problemas reales. El esfuerzo de Jorge es muy notable por cuanto presenta información para un período largo y ha sido elaborado buscando una consistencia entre las diferentes series económicas. 

    Por cuanto el documento en su primera página advierte que no se debe citar, no es posible hacer referencia a los importantes hallazgos de esta investigación.  Por ahora y mientras se libera el documento, ojalá traducido al castellano para hacerlo más accesible a los estudiosos colombianos, vale la pena destacar la calidad del análisis incorporado en el estudio. Es muy grato ver como los modelos que se enseñan en los cursos de macro pueden aplicarse a la vida real y como la economía no solo es aplicable en Norte América. 

    En el futuro esfuerzos como los de Jorge García deben continuar, eso si, buscando profundizar en algunos de los aspectos que no han podido ser tratados. Este tipo de análisis requiere que este esfuerzo de manejo estadístico se institucionalice y se amplié. Por una parte, es conveniente que las instituciones del gobierno asuman la recolección y publicación de indicadores como el salario, el empleo y otros que son derivadas de modelos econométricos de instituciones de investigación. Por otra parte, es importante que las Cuentas Nacionales tengan una periodicidad menor que la anual. Si bien el crecimiento de la economía en el largo plazo puede hacerse con cifras anuales, el seguimiento de la economía requiere de datos trimestrales. El DANE, que ya ha comenzado a hacer estimaciones retrospectivas de las Cuentas Nacionales, debe culminar este esfuerzo con la publicación de verdaderos estimativos trimestrales de dichas Cuentas. Mientras esto no se haga, el manejo de la economía seguirá haciéndose por instrumentos.