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  • Inflación: ¿manejo sin credibilidad?

     El gobierno del
    Presidente Gaviria recibió como herencia del gobierno anterior una política de
    apertura con pocas horas de vuelo y una tasa de inflación cercana al 30 por
    ciento. Entre sus primeras determinaciones tuvo que decidir si realizaba un
    programa de estabilización o si por el contrario se olvidaba un poco del
    control de la inflación y más bien se dedicaba a promover la apertura.

    Este dilema que
    enfrentó en sus primeros días ha sido objeto de estudio por destacados
    economistas como los Profesores Edwards y Dornbush que nos visitaron a finales
    del año pasado. Edwards recomendó a los
    países con inflación menor al 30 por ciento darle preferencia a la apertura,
    olvidándose un poco del control de la inflación. La apertura misma y la
    competencia que ella generaba pueden contribuir, en una etapa posterior, al logro
    de una disminución en el ritmo de crecimiento de los precios.

    Dornbusch, asesor de varios gobiernos latinoamericanos, puso de manifiesto que el control
    de la inflación no debería ser una prioridad muy grande. En su opinión, la
    inflación no presenta serios problemas para la política mientras no se llegue a
    tasas muy altas.

    A pesar de esos argumentos el Gobierno prefirió iniciar primero
    la lucha contra la inflación antes de consolidar el proceso de apertura. Más
    aún, una vez comenzada la batalla contra la inflación perdió de vista el tipo
    de acciones que se han debido tomar, en el campo macroeconómico, para poner en
    pleno funcionamiento la política de apertura.

    Al concentrarse en la evolución
    del índice de precios, el gobierno descuidó el nivel de la tasa real de cambio.
    Según los mismos autores, la
    experiencia muestra que el proceso de apertura falla cuando el tipo de cambio
    real se revalúa. Así, la obsesión con las metas de inflación nos
    alejaron de la posibilidad de abrir la economía.

    Un dilema real.

    El programa de
    manejo macroeconómico que permite una apertura con estabilización debe mantener
    la tasa de cambio real alta y debe compensar los efectos expansivos mediante un
    manejo cuidadoso de la demanda agregada. En estas circunstancias, un programa
    coherente de manejo de la demanda agregada es aquel en el que el ahorro del
    sector público y el ahorro privado permiten absorber los recursos generados por
    un superávit cambiario inherente en el proceso de la apertura. El verdadero
    programa de estabilización no es el que asegura que los precios no crezcan sino
    aquel en que el exceso generado por el superávit externo es absorbido por
    incremento en el ahorro del sector privado y en el ahorro del gobierno.

    Al fijarse unas
    metas de inflación, el gobierno se concentró en una manifestación de ese
    equilibrio o sea en el aumento del nivel de los precios. Perdió de vista que lo
    importante era permitir que el sector externo creciera moderando el crecimiento
    del gasto del gobierno y aumentando el ahorro privado. 

    El manejo fiscal
    se vuelve crítico en un programa de apertura con estabilización. En primer
    lugar, es necesario compensar la disminución de los impuestos al comercio
    exterior que se reducen en el proceso de apertura. En segundo lugar, es
    necesario aumentar los recaudos o disminuir los gastos para compensar el efecto
    expansionista del aumento en las exportaciones. Estos aumentos deben cubrir no
    solo los impuestos sino también deben influir en el precio de los servicios
    públicos, la gasolina y otros precios bajo el control del gobierno. En tercer
    lugar, y en el caso colombiano, los recaudos deberían aumentar para compensar
    el aumento en las transferencias ordenadas en la nueva constitución.
    Finalmente, el superávit del gobierno serviría para que el margen monetario
    pudiera dedicarse al crecimiento de las reservas internacionales y a la
    financiación del sector privado.

    El sector privado
    tendría un papel muy restringido como generador de ahorros. La fijación del
    precio interno del café es tal vez uno de los pocos instrumentos con que cuenta
    el gobierno para contrarrestar el efecto generado por el superávit externo. La
    congelación del precio interno permitiría entonces controlar el déficit del
    Fondo Nacional del Café. Adicionalmente, el gobierno podría utilizar a los
    bancos privados como un instrumento para hacer pagos anticipados de deuda
    externa. La salida de las divisas correspondientes al pago anticipado de la
    deuda externa aliviaría las presiones sobre la balanza de pagos.

    Para diseñar su programa
    de estabilización el gobierno usó como modelo el utilizado por el gobierno del
    Presidente López para el manejo de la bonanza cafetera de 1976. Sin embargo, las
    situaciones de 1990-91 eran muy diferentes a las del 76. En esa ocasión era
    necesario contrarrestar el efecto del auge imprevisto de las exportaciones. Al
    final este auge se neutralizó mediante una revaluación del peso. Por el
    contrario, el programa de estabilización de este gobierno tenía como objetivo
    mejorar la competitividad externa y por lo tanto no podía usar la política
    cambiaria como instrumento de estabilización.

    Paradójicamente,
    el programa de estabilización que se ha debido usar en el 90-91 tenía mas
    semejanzas con el exitoso programa de estabilización puesto en marcha por el
    Ministro de Hacienda Roberto Junguito durante el gobierno del Presidente
    Betancur. Las circunstancias actuales tienen muchos elementos comunes con la
    coyuntura de 1984-1985. Ahora, al igual que en esa época era importante tener
    una alta competitividad externa y realizar el ajuste fiscal. La combinación de
    estímulo externo y ajuste fiscal utilizada en esa época puso, otra vez, a la
    economía colombiana en la senda del crecimiento rápido.

    Credibilidad o
    ingenio

    El programa de
    estabilización del gobierno encontró un eco en la opinión pública. Los agentes
    económicos aceptaron las propuestas del gobierno realizadas durante su luna de
    miel. Todo el mundo estuvo de acuerdo con la conveniencia del modelo de
    apertura y con el control de la inflación.

    Luego, la fijación de
    unas metas de inflación bastante ambiciosas puso a pensar a la gente en si
    sería posible cumplirlas. Los pronósticos iniciales de los institutos de
    investigación y de los comentaristas económicos dieron su veredicto en contra
    de las metas del gobierno. Las dificultades de control de la oferta monetaria reforzaron la
    creencia de los agentes económicos de que no se podría alcanzar la meta.

    A medida que las
    autoridades apelaban al arsenal de medidas heterodoxas utilizadas en el pasado,
    la confianza en la solidez de la propuesta del gobierno se esfumaba. Los
    cambios múltiples, la revaluación de la tasa de cambio surgieron como
    alternativas para un gobierno que tenía como objetivo controlar la inflación. El éxito a corto plazo suplantó como propósito al crecimiento hacia
    afuera. El programa de estabilización que se inició como un instrumento para
    poder realizar la apertura se convirtió poco a poco en un fin que justificaba
    todos los medios.

    La pelea entre Hommes y Samper y sus asesores, unida a los cambios
    frecuentes en la política acabaron poco a poco con la credibilidad del programa
    de estabilización. 

    A partir de ese momento los agentes comenzaron a
    apostar acerca de la próxima jugada del minhacienda. Y apostaron a que se sacrificaría la política de apertura al
    control monetario: venía la revaluación.

    Para ello aceleraron el reintegro de divisas, hicieron sus cambios en la
    ventanilla en el Banco de la República y se endeudaron en el exterior. El lento crecimiento de las importaciones y el aumento de los reintegros por exportación alcanzaron a confundir a muchos analistas. 

    Moneda o Fisco

    En 1990 se apeló fundamentalmente a la política monetaria a diferencia del programa 84-85 que uso la política fiscal. Los
    ajustes fiscales de ahora solo buscaron compensar la disminución
    de los impuestos al comercio exterior. Los ajustes en las tarifas de servicios públicos pasaron a segundo plano cuando se identificaron más como un
    incumplimiento del pacto social que como un elemento generador de ahorro
    del gobierno.

    A comienzos del año, se impuso el encaje marginal del cien por ciento, para sorpresa de todos. Los primeros cinco
    meses del año pasaron sin que el crecimiento de los medios de pago
    disminuyera, pues el apretón del crédito se compensó con el incremento en las reservas
    internacionales. Este comportamiento de los medios de pago, dejo sorprendidos a todos.

    La impotencia
    de las autoridades monetarias para controlar el dinero, en buena parte se
    explica por el régimen de tasas de cambio imperante en Colombia. En un caso
    como el colombiano en el que las autoridades monetarias fijan la tasa de
    cambio por lo que deben comprar y vender todas las divisas que demandan los residentes
    del país. Bajo estas condiciones y cuando hay una movilidad alta de capitales,
    las restricciones monetarias dan lugar a ingresos de divisas que compensan las
    restricciones impuestas por las autoridades.

    En estas
    circunstancias, en que el dinero no es controlado por la autoridad monetaria,
    el instrumento básico que le queda al gobierno es el control del crédito. En
    consecuencia, las autoridades únicamente controlan la parte del dinero que es
    de origen interno y el resto o sea el de origen externo, es determinado por los
    requerimientos de liquidez del público.

    En resumen: el gobierno al no poder controlar los medios de pago, adoptó como su principal instrumento el
    control del crédito interno. La restricción del crédito interno afectó la
    actividad económica sin lograr un impacto importante sobre la inflación. El
    resultado del apretón se redujo a un aumento en las reservas internacionales.

    Desafortunadamente,
    el aumento en las reservas internacionales ocurrió en un mal momento. 

    La verdad es que el programa de
    estabilización se enfrentó a una entrada de divisas de tal magnitud
    que neutralizó completamente el efecto contraccionista de la imposición de un
    encaje marginal del ciento por ciento. Para contrarrestar el efecto monetario
    de la entrada de capitales el gobierno estableció tasas de cambio diferenciales
    para los pagos de servicios, fijó comisiones para la compra de divisas definió
    una retención en la fuente para las transacciones en moneda extranjera y
    finalmente estableció un certificado de cambio que a la vez que congela dinero
    hace una revaluación nominal para todos los ingresos de exportación.

    Poca fortuna

    La selección entre
    las diferentes alternativas de política analizadas no fueron muy afortunadas.
    La apertura económica fue una de las principales víctimas. El desarrollo a
    largo plazo se sacrificó en aras de una estabilización que nunca se logró. La
    oportunidad de avanzar en las metas de largo plazo se perdió. 

    El primer año del
    gobierno del Presidente Gaviria no fue muy exitoso en el frente de
    estabilización.
    La aprobación de
    la constituyente y los avances en los procesos de paz y en la lucha contra el
    narcotráfico pueden brindar una segunda oportunidad para diseñar una política
    económica más coherente.

    Los componentes de esta política parecen claros. Una
    política de apertura basada en una competitividad externa que sea apoyada por
    un ajuste fiscal. Un manejo ortodoxo de la economía en la que el sector privado
    pueda planear sus inversiones y aventurarse en la conquista de mercados, con la
    confianza en que el gobierno no va a cambiar la política cada semana.

    Finalmente, un proceso de apertura comercial rápido que ha comenzado ya,pero también  creíble. 
    Publicado el unes 30 de septiembre en El Tiempo página 2B
  • Un programa en busca de candidato

    La premisa básica para el nuevo gobierno sería NO MAS IMPUESTOS

    Dentro de un mes
    estaremos en vísperas de elecciones. Los electores del partido liberal tendrán,
    no sólo que escoger entre todo un avispero para el senado y un amplio abanico
    para la Cámara, sino que además deberán elegir entre ocho (siete si el Doctor
    Mario Suárez se retira) precandidatos a la Alcaldía de Bogotá.
    En este último mes los
    precandidatos a la Alcaldía de Bogotá van a intentar trasmitir a sus electores
    sus futuros programas. Como no he pensado engrosar la lista de precandidatos,
    quiero aprovechar esta oportunidad para exponer lo que pienso que podría ser un
    programa que atraiga al electorado.
    Pienso que los
    bogotanos estamos cansados de que nuestros menguados salarios sean manejados
    por el gobierno distrital. En consecuencia la premisa básica para el nuevo
    gobierno sería NO MAS IMPUESTOS. En especial me comprometería a archivar por
    tres años la nefasta contribución de valorización por beneficio general. El
    manejo que se le está dando a la valorización es a todas luces excesivo. Es
    inconcebible que se diga que es necesario apelar a esta para hacer en dos años
    lo que de otra manera llevaría 25, cuando lo que se le debería decir al
    electorado es que se les va a cobrar en dos años lo que por lo general se
    cobraría en veinticinco.
    Como diría el imitado
    locutor de Radio Super ¡
    Increíble!, qué se  aumenten los impuestos para pagar gastos,
    para los cuales se ha conseguido financiación del Banco Mundial. El caso de la
    Troncal de la Caracas es apenas una muestra del absurdo manejo que le ha dado
    esta administración al transporte. Por no haber seguido los procedimientos del
    Banco Mundial, la Troncal que era el proyecto estrella del programa, no pudo
    ser financiado con recursos del préstamo. Los proyectos del plan bienal tampoco
    podrán ser financiados con el préstamo del Banco, por cuanto la Administración
    ha decidido contratar el diseño y la construcción simultáneamente. Esta
    práctica, que se suponía archivada para siempre, es la manera más directa de
    encarecer las obras públicas.
    En mi programa se daría
    énfasis a la mejora administrativa de las Empresas de Servicios Públicos. Para
    poder mejorar la eficiencia de las empresas, crearía un grupo que pudiera
    dirigir realmente a las empresas. No aceptaría que los Gerentes actuaran cada
    uno por su lado sin responder a unas prioridades claras. Adoptaría sin
    necesidad de que me lo impusieran, los contratos de gestión entre la
    Administración y las entidades descentralizadas.
    El grupo de asesores a
    nivel central, modelado en la manera como operan los conglomerados bien
    manejados, tendría a su cargo la definición de los negocios que deberían pasar
    a otras manos. Por ejemplo, la construcción de nuevas hidroeléctricas se
    dejaría al gobierno nacional. Los fracasos en la construcción de Mesitas y
    Guavio son de tal magnitud, que debería convencernos de que el gobierno
    distrital no es bueno para estas labores. El grupo corporativo estudiaría la
    mejor manera de vincular capital privado para el desarrollo de las
    telecomunicaciones.
    El programa reflejaría
    el sentir de los bogotanos dando prioridad al buen servicio de las
    instalaciones existentes. La desaceleración del crecimiento demográfico en
    Bogotá permite mejorar considerablemente las condiciones en que se prestan los
    servicios. El mantenimiento de las calles puede hacerse con los recursos
    existentes si se hace de una manera eficiente. Si cuando estuve en la Empresa
    de Energía pudimos iluminar completamente a Bogotá en quince días pienso que no
    sería difícil en 3 años tapar los huecos de las principales calles. Esa experiencia
    me mostró que cuando se unen los funcionarios, los medios y los ciudadanos para
    hacer algo importante, esto se puede hacer.
    La seguridad de los
    ciudadanos tendría una alta prioridad en programa ideal. El derecho a la
    protección no solo debe cobijar a los funcionarios y concejales, sino que debe
    llegar a todos los ciudadanos. La muerte de amigos tan queridos como Hernando
    Loboguerrero no puede seguir ocurriendo en Bogotá. La solución no es vender el
    Trooper, ni permanecer encerrado en nuestros hogares, sino que debe ser una
    mejora real en los sistemas de seguridad.
  • Política monetaria modelo 1991

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    La nueva Junta
    Directiva del Banco de la República ha mostrado interés de comenzar a
    rectificar las decisiones poco acertadas de la administración gubernamental
    .

    La constitución del 91
    asignó a la Junta Directiva del Banco de la República la responsabilidad de la
    política monetaria, cambiaria y crediticia. En días pasados ha comenzado a
    tomar importantes decisiones en este campo. El desmonte del encaje marginal del
    cien por ciento ha sido un buen comienzo de sus labores. La junta ha mostrado
    un deseo de acertar y sobre todo de comenzar a rectificar las decisiones poco
    acertadas de la administración.
    Esperamos que la Junta
    continúe por este sendero y desmonte otras medidas infortunadas que si bien han
    sido útiles en el corto plazo son totalmente contraproducentes en el largo
    plazo. Obviamente, no todas tienen una solución tan sencilla como la del
    desmonte del encaje marginal.
    El desmonte de los
    certificados de cambio, es sin lugar a dudas una de las más complejas. En
    parte, porque no sólo es una revaluación disfrazada, sino que también es una
    medida de ahorro forzoso de una gran magnitud. El poder convertir este ahorro
    forzoso en ahorro voluntario o canalizarlo al sector financiero es bastante
    difícil.
    El nivel de las tasas
    de interés es otro de los grandes problemas que tiene que enfrentar el Banco de
    la República. Sería muy triste que se aceptara la tesis de los que están
    recomendando una intervención directa en las tasas de interés. Los que vemos a
    los directores como los defensores de una sana ortodoxia monetaria nos
    sentiríamos frustrados con una medida de este tipo.
    La reapertura del
    crédito indudablemente será muy útil para eliminar cierta presión sobre las
    tasas de interés. La disminución de las expectativas de inflación serán también
    una de las principales fuentes de disminución del nivel de tasas de interés.
    Evidentemente, el
    principal conflicto de la política monetaria en esta encrucijada, será entre el
    control de los medios de pago y el nivel de las tasas de interés. Las
    autoridades monetarias deberán mirar con detenimiento tanto el crecimiento de
    los medios de pago como el nivel de las tasas de interés pueden llegar a la
    conclusión de que la política es muy estricta, pero si miran el crecimiento del
    dinero se pueden dar cuenta que existe demasiada liquidez en la economía.
    En estas circunstancias
    muchos están aconsejando un tratamiento “pragmático” es decir tratar
    de llegar a un compromiso entre los dos objetivos. Esto puede ser un error. Es
    importante frenar la entrada de capitales eliminando sus causas; la primera de
    las causas es la expectativa de revaluación, y la segunda es el diferencial
    entre la tasa de  interés de paridad
    (interés internacional más la tasa esperada de devaluación) y la tasa de
    interés nacional. Sería un gran error tratar de aumentar la tasa de interés de
    paridad mediante un aumento en la tasa de devaluación. Mientras no se dé el
    ajuste fiscal, el aumento en el ritmo de devaluación se puede traducir en un
    aumento en la inflación.
    Lo recomendado en estos
    momentos, es escoger, como objetivo de la política monetaria el mantenimiento
    de la tasa de interés doméstico al nivel de la tasa de interés de paridad. La
    recomendación friedmaniaca de mantener una tasa de crecimiento estable en la
    cantidad de dinero, no es recomendable en circunstancias, en que existen serios
    desequilibrios en la tasa de interés.
    Otra de las enseñanzas
    que nos ha dejado el experimento de 1991 es que la autoridad monetaria ha
    perdido el control de la oferta monetaria. Como dicen algunos economistas, la
    oferta monetaria se volvió endógena y por lo tanto ha escapado al control de la
    autoridad monetaria. El crédito doméstico y la tasa de interés, se convierten
    en estas circunstancias, en los objetivos de la política monetaria. Para que
    podamos hacerle caso a Friedman en cuanto a mantener una tasa de cambio
    flexible, en el que el precio de la divisa se determine libremente sin ninguna
    intervención del Banco de la República.

  • ¿Continuarán los cambios en el gobierno?

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    Los anuncios hechos recientemente están aclarando notablemente el
    panorama económico.

    Los resultados de agosto en el frente inflacionario no han sido muy
    favorables para el plan de estabilización del Ministro Hommes. El acumulado de
    los primeros ocho meses está llegando a la meta que se había fijado el gobierno
    para todo el año. La política económica se encuentra en estos momentos en la
    encrucijada. Hoy en día, todo el mundo está de acuerdo con la necesidad de
    hacer un replanteamiento en el manejo de la política económica. El instrumento
    monetario seleccionado por el gobierno para lograr la estabilización ha
    mostrado su incapacidad. La restricción del crédito, fue totalmente
    ineficaz.  La financiación que no otorgó
    el sistema financiero fue suplida, con creces, por la entrada masiva de
    capitales.

    Todo parece indicar que la política monetaria pasará a un segundo
    término en el programa de estabilización. Por una parte, como ya se dijo, las
    medidas monetarias han mostrado menos eficacia que la esperada. En segundo
    lugar, con la nueva constitución el ejecutivo ha perdido la dirección de la gestión
    monetaria, pasando ésta a la Junta Directiva del Banco de la República. Un
    ajuste fiscal más estricto, será sin lugar a dudas necesario para poder reducir
    las presiones inflacionarias.

    El gobierno ha comenzado a dar señales de cambios importantes. Lo más
    atractivo para el sector privado es que parece que se van a dejar de utilizar
    las herramientas heterodoxas como el encaje marginal, los cambios múltiples y
    otras medidas similares. El poco efecto que producían estas medidas se
    contrarrestaba por la incertidumbre que creaban.

    Los anuncios hechos recientemente están aclarando notablemente el
    panorama económico.  La eliminación del
    encaje marginal del cien por ciento planteada por el gobierno a la Junta
    Directiva del Banco de la República es una buena nueva. La posibilidad de que
    el público vuelva a contar con crédito del sistema financiero va a eliminar una
    de las principales razones para la entrada masiva de capitales.

    La eliminación de las restricciones en el crédito otorgado por el
    sistema financiero se han tomado en un momento oportuno. Con una mayor
    liquidez, las tasas de interés pueden bajar. En la medida en que se logre un
    equilibrio en el mercado financiero las tasas de interés locales pueden llegar
    a su nivel de paridad. En circunstancias normales, las tasas de interés podrían
    llegar a niveles del 35%, muy inferiores a los actualmente vigentes.

    La disminución de las tasas de interés eliminarían otra razón para la
    entrada de capitales.

    Infortunadamente, la aceleración de la apertura ha llegado un poco
    tarde. La situación en el frente cambiario ha sufrido notables deterioros en el
    último año. El manejo de corto plazo primó sobre la estrategia de desarrollo.
    La existencia de cambios múltiples ha introducido una serie de incentivos para
    la entrada de capitales y para el endeudamiento en dólares. La revaluación del
    peso le dió un gran golpe a los exportadores y premió a los que jugaron a que
    el precio del dólar bajaría.

    Si bien el desmonte inmediato del certificado de cambio y de los
    cambios múltiples es bien complicado, el mantener la situación actual tiene
    unos altos costos. Mientras que exista una gran discrepancia entre el dólar
    oficial y el dólar libre habrá un gran incentivo a subfacturar importaciones y
    sobrefacturar exportaciones y a endeudarse en dólares.

    Los anuncios de los cambios en la política son como una pequeña luz al
    final de un oscuro túnel. El gobierno podría iluminar el panorama si realiza el
    cambio en el equipo económico lo más pronto posible. El gobierno tiene buenos
    candidatos en la banca; Carlos Caballero y Armando Montenegro podrían ser
    buenos reemplazos del Doctor Samper. No parece razonable esperar hasta después
    de las elecciones para anunciar los nuevos protagonistas de la política
    económica.
  • Los Dos Seguros Sociales

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    Como muy bien lo dijo
    la Directora, es muy importante recordar que el Instituto de Seguros Sociales
    debe cumplir dos funciones bien diferenciadas. La primera se relaciona con la
    atención médica y la segunda con el pago de las pensiones.

    En estos días la
    dinámica directora del Seguro Social madrugó a defender el aumento en las
    cotizaciones del ISS. En los espacios de 6 AM a 9 AM estuvo pronta a contestar
    los interrogantes de los periodistas y de los oyentes. De acuerdo con las
    preguntas, la audiencia preocupada por los recientes anuncios sobre las
    investigaciones en el Seguro, parecía convencida de que era más prioritario
    terminar de sanear el Instituto antes de pensar en aumentar las cotizaciones.
    Como muy bien lo dijo
    la Directora, es muy importante recordar que el Instituto de Seguros Sociales
    debe cumplir dos funciones bien diferenciadas. La primera se relaciona con la
    atención médica y la segunda con el pago de las pensiones. Los problemas de
    corrupción primordialmente tienen que ver con la atención médica, mientras que
    el aumento de las contribuciones se hace para mejorar la situación financiera
    del pago de las pensiones.
    Aceptando por el
    momento, esta separación en dos Institutos de Seguros Sociales, se me hace
    importante hacer algunas precisiones sobre el manejo de las pensiones. Primero,
    el Seguro Social adolece de serias fallas en este campo; los computadores del
    Seguro son manipulados por empleados deshonestos quienes crean beneficiarios
    ficticios que no han hecho los aportes correspondientes. Es importante tapar
    estas troneras por las cuales se escapan el ahorro de los trabajadores.
    Segundo, al Seguro
    Social no le ha ido muy bien en el manejo de las contribuciones de los
    trabajadores.  El IFI y el ICT utilizaron
    los recursos del Seguro para propósitos muy loables pero de retornos muy
    mediocres. Las malas inversiones del IFI y los desastres financieros del
    antiguo ICT, redujeron considerablemente los ahorros de los trabajadores colombianos.
    La experiencia anterior
    en el manejo de los recursos lleva a la inevitable conclusión de que el Estado
    es peor administrador que el sector privado. No cabe duda que el
    microempresario obtiene un mejor retorno cuando invierte en su propia empresa que
    cuando le entrega sus ahorros al Seguro Social. Los trabajadores pueden esperar
    un mejor retorno de una inversión segura como los Títulos del Banco de la
    República, que en los retornos de los fondos a cargo del Seguro Social.
    Tercero, el desorden
    administrativo del Seguro es tan grande que llega hasta el punto en que ni el
    trabajador ni el mismo Instituto saben cual es el aporte que ha hecho en el
    curso de su vida laboral. Todos estamos acostumbrados a que cada mes nos llegue
    un extracto en el que se nos informa cual es el saldo en nuestras cuentas
    corrientes y en nuestros depósitos de ahorro. En los recibos del ISS se informa
    mes a mes cuanto debe contribuir pero nunca se informa cuanto es el monto de
    los ahorros.
    Este caos
    administrativo ha llegado a los extremos de que para poder uno gozar de la
    pensión tiene que conseguir la certificación de todos las contribuciones. Esto
    es tan absurdo como si para retirar nuestros ahorros de una corporación
    tuviéramos que adjuntar copia de todos los recibos de consignación que hemos
    hecho desde el momento en que abrimos la cuenta.
    Adicionalmente, el
    momento no es el apropiado para un aumento de las contribuciones. Como dice el
    dicho, el palo no está para cucharas. En estos momentos en que la economía está
    en recesión y en que el poco aumento de los salarios ha sido devorado por la
    inflación, es demasiado pedir un nuevo sacrificio.
    Finalmente, no debe
    olvidarse que por más que uno crea en las capacidades de la nueva directora uno
    debe darse cuenta que los problemas del país requieren de soluciones
    institucionales. No se puede esperar que el buen desempeño de una burocracia
    dependa de la presencia de genios. El cambio institucional del Seguro
    indudablemente debe venir acompañado de una mayor participación del sector
    privado. El monopolio de la seguridad social no puede mantenerse en manos del
    gobierno.
  • Impuestos y contribuciones

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    La situación fiscal deficitaria no se compadece con la iniciación de
    proyectos de gran magnitud. Ni a nivel nacional ni a nivel de las grandes
    ciudades.

     
    Al final de la semana nos sorprendieron con dos noticias. La primera
    fue el nombramiento del Doctor Pardo como Ministro de Defensa y la segunda el
    aumento en los impuestos. El nombramiento de un civil en el Ministerio de
    Defensa era algo que se sabía iba a llegar pero se ignoraba el momento en que
    esto ocurriría. Como se había comentado en esta columna hace un año, los
    allegados al Presidente Gaviria habían enviado sus mensajes cifrados sobre la
    conveniencia de ejercer un mayor control de tan importante Ministerio.
    La importancia de hacer un ajuste fiscal había venido aflorando en los
    últimos meses. La Misión del Fondo Monetario Internacional se mostró muy
    preocupada con el panorama fiscal. El déficit del sector público encontrado fue
    superior al inicialmente contemplado en los planes macroeconómicos del
    gobierno.
    Los anuncios caribeños sobre el incremento en los impuestos y las
    contribuciones a la seguridad social están indicando claramente que la política
    económica va a cambiar. Este cambio es bastante explicable con la nueva
    organización económica nacida de la nueva constitución. Cuando se crea un banco
    central independiente del ejecutivo, este pierde los instrumentos de manejo
    monetario y cambiario. La política fiscal se convierte, entonces, en el principal
    instrumento de manejo económico.
    Todo parece indicar que el gobierno está dispuesto a tomar una serie
    de decisiones sobre las finanzas públicas. No solo habrá que considerar nuevos
    tributos y aumentos en los ya existentes, sino que será necesario afrontar la
    reducción del gasto público. El aumento en la eficiencia del estado tiene que
    acompañar la mayor carga fiscal.
    La privatización de las empresas del Estado tiene que hacerse muy
    rápidamente. Los recursos que entren a las arcas del gobierno son de vital
    importancia para cubrir los faltantes del gobierno. Estas decisiones no pueden
    esperar. El precio que el sector privado está dispuesto a pagar por las
    entidades ineficientes va a ser cada vez menor. Las entidades en problemas
    tendrán balances cada vez más malos que harán menos atractivo su privatización.
    Por otra parte, el penoso proceso de ajuste va a influir negativamente en las
    finanzas del sector privado.
    La situación fiscal deficitaria no se compadece con la iniciación de
    proyectos de gran magnitud. Ni a nivel nacional ni a nivel de las grandes
    ciudades. Obras como el Metro de Bogotá deben dejarse para épocas mejores. El
    gobierno Distrital, que prometió tomar una decisión sobre este proyecto en
    pocos meses, debería reconocer que no estamos para hacer este tipo de
    obra.  
    El Metro aumenta el gasto del gobierno por encima de cualquier meta
    razonable. La financiación del Metro con sobretasas a la gasolina, cuando el
    gobierno nacional va a incrementar considerablemente sus tributos puede ser la
    chispa que desate la revuelta de nuestro sufrido ciudadano.
  • Energía y potencia

    El desarrollo
    hidroeléctrico tiene que hacerse con mucho cuidado tratando de mantener un
    equilibrio entre la capacidad instalada o potencia y la generación de energía.
    El utilizar el criterio
    del menor costo por kilovatio instalado para la planeación del sector fue uno
    de los más grave errores cometidos en el pasado. Como se pudo demostrar con
    claridad el año pasado, el tener una capacidad instalada no aseguró un
    suministro energético confiable. La capacidad instalada sin agua fue doblemente
    perjudicial. El consumidor no pudo satisfacer su necesidad de energía y el
    productor tuvo que correr con los costos financieros de este exceso de
    capacidad.
    La utilización de este
    concepto equivocado ha llevado a inversiones de muy baja rentabilidad. El caso
    de la Hidroeléctrica de Mesitas es muy ilustrativo. La EEB emprendió la
    construcción de una segunda cadena con el argumento de que era una buena
    inversión pues era la inversión con el menor costo por kilovatio instalado. La
    capacidad de generación que utiliza las aguas del Río Bogotá se duplicó a un
    costo de más de 400 millones de dólares, que por kilovatio instalado resultó
    relativamente baja. Sin embargo, la generación de energía no se incrementó en
    la misma proporción. La contribución del Proyecto de Mesitas resultó siendo
    marginal y la rentabilidad de la Empresa en lugar de mejorar empeoró
    considerablemente. Al entrar Mesitas la EEB redujo a la mitad su rentabilidad sobre
    activos, pues con el doble de activos obtuvo ganancias muy similares a las que
    había venido obteniendo antes de la puesta en marcha del Proyecto Mesitas.
    No cabe duda de que no
    se puede continuar utilizando la falacia de un kilovatio instalado muy barato
    para impulsar un proyecto determinado. Lo que realmente importa es hacer
    inversiones que nos garanticen un suministro confiable de energía a un costo
    mínimo. Las inversiones de capacidad deben hacerse cuando se justifiquen porque
    van a permitir generar más energía. El ampliar la capacidad de generación en
    los embalses existentes que han demostrado ser insuficientes para la capacidad
    instalada actual debe mirarse con mucho detenimiento.
    El desarrollo
    hidroeléctrico tiene que hacerse con mucho cuidado tratando de mantener un
    equilibrio entre la capacidad instalada o potencia y la generación de energía.
    El no hacerlo va a llevar a malas inversiones y va a generar un círculo vicioso
    de inversiones. Inversiones malas como Mesitas mejoran la rentabilidad de un
    proyecto como el de Sumapaz pues los beneficios de traer agua a Bogotá se
    incrementan pues hay exceso de capacidad instalada en la cadena del Río Bogotá
    que permite ahora producir energía barata. Inversiones que cuando se miran en
    su conjunto no son atractivas se hacen apelando al celebre ya que. Ya que
    tenemos exceso de capacidad traigamos más agua para producir energía.

    Todos estos comentarios
    se hacen para poner de presente que la discusión que se ha venido dando sobre
    el desarrollo adicional del Guavio está un poco fuera de foco. No importa mucho
    el costo de los kilovatios adicionales como un criterio para tomar la decisión.
    Lo que importa es comparar el beneficio marginal en términos de energía con el
    costo marginal de construir la capacidad instalada. Antes de pensar en ampliar
    la Hidroeléctrica del Guavio, la EEB debería convencernos de que el agua
    utilizable que tiene el embalse es suficiente para operar el proyecto actual a
    plena capacidad antes de ponerse a pensar en ampliar la potencia instalada. 
  • Por favor que quedemos como estábamos

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    La coyuntura económica
    hoy en día es mucho más complicada de lo que era al comenzar el actual
    gobierno.

    Luis Guillermo Soto
    solía contar la historia de un lisiado que había hecho la promesa de subir a
    Monserrate con la esperanza de que le hicieran el milagrito de sanarlo. Un buen
    día emprendió su penoso ascenso con la mala fortuna de que cuando iba a llegar
    a la cima perdió el equilibrio rodando hasta la estación del funicular.
    Obviamente, cuando intentó levantarse su situación era lamentable. En ese
    momento le pidió al Señor de Monserrate que por favor lo dejará como estaba
    antes.
    El cuento del
    Presidente de Ahorramás toma vigencia en estos momentos en que las políticas de
    estabilización del gobierno no han tenido mucho éxito. La coyuntura económica
    hoy en día es mucho más complicada de lo que era al comenzar el actual
    gobierno. En efecto, si tuviéramos que pedir un milagro, no sería en este
    momento el poder terminar el año con la meta del 22 por ciento de inflación
    sino más bien quedar como estábamos al comienzo del año.
    Cuando comenzó el plan
    de estabilización, se podía palpar un clima favorable a la apertura económica.
    Hoy en día, por el contrario, los exportadores se encuentran pasando por una
    situación extremadamente difícil. Las empresas dedicadas a la exportación que
    comenzaban a ser rentables están hoy mostrando balances del color que tanto le
    gustaba al Doctor Barco. Las empresas que compiten con las importaciones están
    próximas a una crisis. Muy pronto se va a abrir la compuerta de las
    importaciones con aranceles bajos y con un peso revaluado. La posibilidad de
    supervivencia ofrecida por una alta tasa de cambio ha desaparecido en estos
    momentos como consecuencia de medidas extremas para controlar la inflación.
    El  crédito se ha encarecido y las empresas se
    encuentran asfixiadas por los altos costos del crédito. Las cuentas de los
    contratistas y proveedores del gobierno han aumentado hasta niveles imposibles
    de sostener. Las charlas de los ingenieros siempre caen en el tema de las
    cuentas que no les han pagado en el Ministerio y en las Empresas de Servicios
    Públicos.
    El ajuste en el frente
    fiscal se ha sacrificado en parte para limitar el crecimiento de los precios.
    La gasolina sigue siendo barata en Colombia. Por el contrario, el café que
    tradicionalmente era el producto en el que teníamos una clara ventaja
    comparativa y al que podíamos gravar, tiene que ser subsidiado. Las finanzas
    del Fondo Nacional del Café están peor que las de las Empresas de Servicios
    Públicos.
    El dejarnos como
    estábamos no va a ser fácil. Como lo pudimos comprobar la última vez que se usó
    el encaje marginal del cien por ciento, en el Gobierno de López, el
    desmontarlo es mucho más difícil que el ponerlo en funcionamiento. Eliminar las
    restricciones monetarias no es sencillo. Si en estos momentos se abre la llave
    del crédito, los recursos se utilizarían para financiar una fuga masiva de
    capitales.
    Para el bien del país,
    esperamos que ahora que han entrado tan destacados economistas a la Junta del
    Banco de la República la política económica sea más exitosa.
  • ¿Quién da más o quién dió más?

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    Los mejores espacios de televisión, son asignados a los más
    allegados a los gobernantes de turno. Cómo lo ha manifestado recientemente
    Francisco Santos, en su columna de El Tiempo, el asignar un buen espacio al
    mayor financiador de la campaña no es algo que nos pueda hacer sentir
    orgullosos.

    En el último número de
    la revista Business Week, en una pequeña nota, se comentan los problemas que ha
    tenido la asignación de las frecuencias para los sistemas de teléfonos
    celulares en los Estados Unidos. A mediados de los ochenta, la FCC realizó una
    lotería entre ricos solicitantes; los médicos, abogados y otros profesionales
    que tuvieron la buena suerte de ganarse las licencias, las vendieron por varios
    millones de dólares a las empresas que querían montar sistemas celulares.

    Recientemente, se ha
    vuelto a repetir la lotería de las frecuencias con resultados igualmente
    criticados. El Presidente de la agencia encargada de la regulación de las comunicaciones
    ha sugerido que en lugar de este procedimiento se adopte uno como el que hemos
    venido recomendando en estas columnas, para la adjudicación de los espacios de
    la televisión colombiana.

    El procedimiento
    consiste en subastar los recursos escasos (frecuencias para los sistemas
    celulares o los espacios de la televisión), asignándolos al que ofrezca el
    mayor precio por ellos. La gran ventaja del mecanismo de subasta es, que el
    dinero que los empresarios están dispuestos a pagar por los recursos escasos va
    al bolsillo que toca y no queda en el de unos afortunados que se ganaron la
    lotería. Esta injusta distribución de los beneficios se ha pensado eliminar en
    los Estados Unidos mediante cambios en la legislación que se piensan estudiar
    en este otoño.

    Si la introducción de
    mecanismos de subasta se presenta como una alternativa muy interesante en los
    Estados Unidos, su adopción para la asignación de los espacios de la televisión
    colombiana tendría ventajas adicionales.

    En los Estados Unidos
    la asignación se hace por una lotería mientras que en Colombia se hace a dedo.
    Los mejores espacios son asignados a los más allegados a los gobernantes de
    turno. Cómo lo ha manifestado recientemente Francisco Santos, en su columna de
    El Tiempo, el asignar un buen espacio al mayor financiador de la campaña no es
    algo que nos pueda hacer sentir orgullosos.

    Adicionalmente, en Colombia los espacios no pueden ser negociados
    libremente. En los Estados Unidos los que se ganan la lotería tienen la entera
    libertad de vender los espacios. La empresa que piense que puede prestar el
    mejor servicio buscará comprar la frecuencia y estará dispuesto a pagar el
    máximo por la frecuencia. A través de este libre intercambio, las frecuencias
    quedarán en las manos de los más capacitados.

    En Colombia, por el
    contrario, los programas quedan en la mano de los afortunados
    “licitantes”. Como no es muy claro que los que contribuyen más a las
    campañas presidenciales sean los mejores para realizar programas de televisión,
    el sufrido televidente tiene que aguantarse a los Juan Guillermo Ríos.

    Como economista, yo le
    aconsejaría al gobierno que en el futuro las licitaciones se conviertan en
    verdaderas subastas. Por el momento, como televidente, le pediría que
    permitiera vender el privilegio que se les otorgó a los licitantes.
  • ¿Contrato de Gestión o Concordato ?

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    En el caso de la
    Empresa de Energía de Santa Fé de Bogotá, más que un contrato de Gestión entre
    el Distrito y la administración, lo que se está haciendo es un convenio entre
    los acreedores, como el Gobierno Nacional, y la Empresa; es decir, el
    reconocimiento de que la segunda empresa más grande del país se encuentra en
    concordato.
    La semana anterior el
    Señor Gerente de la Empresa de Energía de Santa Fé de Bogotá, hizo una muy
    buena presentación de la situación de su empresa en un programa de la
    televisión  que se presenta a la hora en
    que las carrozas se convierten en calabazas. Entre los temas tratados el que
    más me llamó la atención fue el del convenio que se pensaba firmar entre el
    Gobierno Nacional, representada por la Financiera Energética Nacional (FEN), y
    el Distrito.
    La firma del Convenio
    marcará un hito importante en la gestión de las empresas oficiales. El Gobierno
    Nacional ha considerado importante definir una serie de compromisos que las
    Empresas deben cumplir a cambio del apoyo financiero. En el pasado, este
    trabajo sucio muchas veces se delegaba a los organismos internacionales. Las
    condiciones de aumento de tarifas, reducciones en la nómina y similares, por lo
    general aparecían en los contratos de préstamo con los organismos
    internacionales. Esta delegación del papel de malo no fue muy exitosa. El
    cumplimiento de las cláusulas de tarifas nunca fue muy estricto. En muy pocas
    ocasiones, se canceló un préstamo por incumplimiento de estas condiciones.
    Como hemos
    mencionado anteriormente, el uso de los contratos de gestión es muy
    apropiado para manejar una empresa oficial. En esencia, la administración de la
    empresa define por una parte una serie de resultados que puede cumplir y por
    otra los recursos que requiere para poder alcanzar estas metas. El dueño de la
    empresa y los administradores, formalizan estos compromisos en un documento que
    después es utilizado para el control del cumplimiento de los compromisos
    adquiridos.
    Este instrumento de
    control de gestión tiene una amplia utilización en el mundo. Electricité de
    France lo utiliza con muy buenos resultados. Las promociones de los
    funcionarios de esta entidad se hacen con base en la manera como los ejecutivos
    cumplen con los compromisos acordados en los contratos de gestión.
    Estos contratos de
    gestión, se parecen a los compromisos firmados en los concordatos. La gran
    diferencia es que en estos casos el convenio se firma entre los acreedores y
    los dueños de las empresas; a cambio de recursos nuevos de crédito los dueños
    se comprometen a tomar una serie de medidas que les garanticen el pago parcial
    de las acreencias. Muchas veces los acreedores exigen la cesión de algunos
    activos de la compañía para irse pagando lo que se les adeuda.
    En el caso de la
    Empresa de Energía, más que un contrato de Gestión entre el Distrito y la
    administración, lo que se está haciendo es un convenio entre los acreedores,
    como el Gobierno Nacional, y la Empresa. Pareciera entonces que el convenio en
    vez de mostrar una nueva era de manejo moderno de la empresa, es más bien el
    reconocimiento de que la segunda empresa más grande del país se encuentra en
    concordato.
    El Doctor Lázaro Mejía
    ha estado respondiendo a las inquietudes de la ciudadanía. El Alcalde, tal vez
    por sus innumerables compromisos no ha tenido el tiempo de explicarnos que se
    va a hacer con los activos de la Empresa de Energía. No le hemos escuchado del
    señor Alcalde por qué ha consentido en perder el fuero de nombrar al Gerente de
    la Empresa. Para el ciudadano corriente hubiera sido mejor tener una empresa
    más pequeña pero autónoma que una Empresa grande pero sometida.
    Los candidatos a la
    Alcaldía de Bogotá deberían pronunciarse sobre este importante punto. No es
    posible que cuando lleguen al poder tengan que someterse a unos acuerdos en los
    que no tuvieron participación.