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  • El año perdido

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    Si los años ochenta
    fueron para Latino América la década perdida, para Colombia, el 1991 puede
    pasar a la historia como el año perdido.

    Si don Rip Van Winkle
    viviera en Colombia y si en lugar de haber tenido su sueño de veinte años, se
    hubiera echado su motosito de un año, al despertarse ni se habría dado cuenta
    de que había pasado todo el 91. En efecto, al levantarse y leer los periódicos
    encontraría que las autoridades económicas estarían hablando del mismo
    veintidós porciento y, que los analistas estarían vaticinando  que no se cumplirían las metas del gobierno y
    que la inflación superaría el veinticinco por ciento.
    En el frente fiscal
    seguimos lo mismo que antes. El gobierno nos sigue prometiendo que este año si
    va a ser el del verdadero ajuste. El Presidente, ha reiterado que las tarifas
    de servicios públicos deben ajustarse por encima de la inflación para poder
    contar con los recursos necesarios para financiar su expansión. La
    privatización de TELECOM y las otras empresas del sector de las
    telecomunicaciones, sigue siendo motivo de anuncios sin que el gobierno hubiera
    dado un paso importante.
    En lo referente a la
    apertura comercial, las importaciones siguen detenidas esperando la próxima
    baja del arancel. La incertidumbre creada por los permanentes cambios en las
    políticas gubernamentales unida a las expectativas de revaluación, han formado
    un dique formidable a la esperada avalancha de productos importados. La poca
    dinámica de las importaciones, si bien ha protegido al productor colombiano, ha
    contribuido de manera importante al espectacular incremento de las reservas
    internacionales.
    Si los años ochenta
    fueron para Latino América la década perdida, para Colombia, el 1991 puede
    pasar a la historia como el año perdido. La política económica al comenzar el
    año 1992 se ve enfrentada a los mismos problemas del año pasado. La experiencia
    de perder un año puede llegar a ser valiosa cuando aprendemos de nuestros
    errores.
    Las autoridades
    económicas han aprendido durante el presente año que en una economía abierta,
    con alta movilidad de capitales, es imposible controlar los medios de pago. Más
    aún, el drástico control del crédito doméstico tampoco sirve mucho para el
    control de la inflación. Las autoridades colombianas se han convencido, después
    de un año de frustraciones, que lo único que se logra con el control del
    crédito es atraer un torrente de divisas que compensan la disminución de la
    liquidez de la economía.
    El año viejo nos dejo
    unos cambios importantes a nivel institucional. Por el lado positivo, se creó
    una autoridad monetaria independiente y se nombraron destacados profesionales
    para dirigir el nuevo Banco Central. Por el lado negativo, al dividirse el
    antiguo Ministerio de Desarrollo en dos se ha perdido la unidad de comando tan
    necesario para un verdadero proceso de apertura económica.
    El cambio institucional
    del manejo económico requiere de importantes complementos en el próximo año. El
    nuevo congreso tiene por delante una ardua labor para poner a funcionar
    realmente la nueva constitución. Para los agentes económicos es de vital
    importancia conocer lo más pronto posible la nueva manera como se operará en el
    campo económico para poder empezar a planear sus actividades lo más pronto
    posible.
  • Inflación y Desempleo, Modelo 1992

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    Las perspectivas para
    el año entrante parecen ser poco halagadoras, se esperará una disminución en la
    inflación con unos costos mayores en lo referente al desempleo.
    Cuando a uno le preguntan ¿Cuáles van
    a ser los dos problemas macroeconómicos para 1992? tiene uno que contestar con
    la respuesta de cajón de que van a ser el desempleo y la inflación.
    El control de la
    inflación a pesar de la visión un poco optimista del Ministro Hommes y de las
    publicaciones gobiernistas sigue teniendo una importante vigencia. Si algo es
    enteramente claro para el analista de la situación económica es que el manejo
    actual de la demanda agregada colombiana es muy complicado.
    La política monetaria
    se ha vuelto impotente para frenar la inflación. Por tanto, el control
    inflacionario requiere de un manejo integral; es necesario lograr un control
    sobre el déficit fiscal y disminuir el ingreso de capitales del exerior para poder llegar a
    un crecimiento de los medios de pago que estén de acuerdo con las metas
    inflacionarias del gobierno.
    El Gobierno, a pesar
    del cierre del crédito, no pudo bajar el crecimiento de los medios de pago. La
    inflación permaneció por encima del treinta por ciento mientras la autoridad
    monetaria mantuvo una paridad real del peso constante, solamente cuando se
    revaluó la inflación comenzó a ceder.
    Entonces, ante la
    desaparición de la holgura en la tasa de cambio real, en 1992 el control de la
    inflación deberá basarse preferiblemente en un control estricto del gasto
    público. El ajuste en las empresas públicas deficitarias debe ser una prioridad
    importante. Igualmente, debe apelarse a un ajuste en los gastos de
    funcionamiento; lamentablemente, el aumento de las dietas parlamentarias
    introduce un factor que va a distorsionar las negociaciones salariales de todo
    el sector público. Es muy difícil pedir moderación cuando a los senadores
    revocados se les ha premiado con un aumento de dos millones de pesos mensuales.
    La otra posibilidad,
    para mantener un moderado crecimiento de los medios de pago que permitan una
    reducción de la inflación, es el incremento de las importaciones. El gran
    aumento de las reservas internacionales en el presente año, se debió en buena
    parte al inesperado estancamiento de las importaciones. Por el contrario, en
    1992 es muy probable que las importaciones se desborden y que por ende, las
    reservas internacionales presenten una disminución.
    Si bien esta
    disminución de las reservas puede permitir un mejor control de la inflación, va
    a tener un efecto negativo en la actividad económica, pues en la medida en que
    las importaciones que compiten con la producción local aumenten, sin lugar a
    dudas el efecto recesivo se magnificará.
    En consecuencia, las
    perspectivas para el año entrante parecen ser poco halagadoras, se esperará una
    disminución en la inflación con unos costos mayores en lo referente al
    desempleo. Las autoridades económicas deberían mantener un estrecho seguimiento
    de los indicadores económicos con el fin de ejecutar muy pronto las
    rectificaciones que se requieran en la política económica. No podemos continuar
    manejando la economía sin conocer su estado real. Parece increíble que se
    maneje una economía tan compleja como la colombiana sin tener mediciones
    trimestrales del PIB. Se está terminando un año, en el que se han ensayado una
    serie de drásticas medidas sin poder conocer su efecto en términos de los
    cambios en la actividad económica.
  • ¿Qué pasó en 1991?

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    Cuando se hace un
    análisis retrospctivo de las las políticas y metas económicas el resultado es
    muy desalentador.
    Al finalizar el año es
    útil hacer un análisis retrospectivo de lo que pasó en los últimos doce meses.
    Este análisis retrospectivo suele venir acompañado de una confrontación de lo
    realizado contra los que se había planeado al comienzo del año. Cuando se hace
    este ejercicio con las políticas  y metas
    económicas el resultado es muy desalentador. La meta de inflación que el
    gobierno de manera optimista fijó en el 22 por ciento no se pudo cumplir. Los
    resultados hasta noviembre muestran que la inflación terminará entre el 27 y el
    28 por ciento.
    A pesar de todo el
    esfuerzo de restricción en el crédito, no se pudo controlar el crecimiento de
    los medios de pago. Al comienzo del año los medios de pago estaban creciendo a
    una tasa anual de más del 30 por ciento. La triste realidad es que al final del
    año se conserva la misma tasa de crecimiento del dinero. Las restricciones del
    crédito tuvieron como consecuencia un aumento considerable de las reservas
    internacionales muy por encima de lo que se había proyectado al comienzo del
    año.
    Estos últimos quince
    meses no solo se han perdido en el control inflacionario sino que además han
    pasado en vano en el frente de la apertura. Como se quejan los amantes del buen
    vino, los precios de los bienes importados se han resistido a descender al
    mismo ritmo en que lo han hecho los aranceles. El poder monopólico de algunos
    importadores les ha permitido apropiarse de las rentas que antes iban al
    Estado. El consumidor sigue enfrentado a las mismas opciones. Los precios de
    los bienes producidos en Colombia no se han alterado en respuesta a una mayor
    competencia de los bienes importados. A pesar de las rebajas en los aranceles
    de los vehículos, nuestros carros siguen siendo los más caros del mundo.
    La privatización ha
    sido una gran frustración. Realmente en un año no se ha avanzado en este
    proceso. Las presiones sindicales han impedido avanzar en la privatización de
    las telecomunicaciones. Los servicios públicos locales siguen siendo manejados
    ineficientemente y continúan en manos del Estado. La privatización del servicio
    de recolección de las basuras en Bogotá se frenó a pesar de los óptimos
    resultados obtenidos. En la privatización de los ferrocarriles y de los puertos
    los costos de la liquidación de los trabajadores al servicio del Estado ha sido
    elevado. En el corto plazo los egresos por liquidación de personal han
    sobrepasado los ahorros en costos de operación. Los únicos ingresos a las arcas
    del gobierno debidos a la privatización se han originado en la venta de algunos
    bancos oficiales.
    La expedición de la
    nueva constitución si bien promete una mejora en el nivel de vida tiene un alto
    costo fiscal para el gobierno central al haber aumentado considerablemente el
    monto de las transferencias. Los cambios son de tal magnitud que van a requerir
    de un largo proceso de ajuste al nuevo marco normativo.
    Si el año 91 se perdió
    en muchos aspectos esperamos que el próximo sea mucho mejor. Hoy en día el
    equipo económico es mucho más homogéneo. Las peleas entre los integrantes del
    equipo económico parecen una cosa del pasado. El manejo macroeconómico
    evidentemente ha ganado con la creación de la Junta Directiva del Banco de la
    República. El asignarle las funciones de control monetario y cambiario a la
    nueva Junta Directiva de nuestro Banco Central indudablemente ha hecho más
    creíble la política de estabilización.
     
    Lamentablemente, la
    separación del Ministerio de Desarrollo en dos partes va a dificultar el manejo
    económico. Después de mucho tiempo el Ministerio de Desarrollo había logrado
    establecerse como una verdadera fuerza importante que podía liderar el proceso
    de apertura. El poder contar con el equivalente colombiano al legendario MITI
    japonés estaba comenzando a verse como una contribución importante en el
    proceso de apertura. La creación de un nuevo Ministerio en estas circunstancias
    puede llegar a convertirse en una serie de conflictos innecesarios para la
    inserción de Colombia en la economía mundial.
  • Los mormones

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    Hay conciencia de que
    las políticas del Ministro Cavallo han logrado quebrarle el espinazo a la
    inflación argentina. Desafortunadamente, la estabilización se ha logrado a
    niveles muy elevados de precios

     

    En días pasados tuve la
    oportunidad de viajar a Uruguay y Argentina. En los pocos días que estuve en
    Argentina me pude dar cuenta de que el problema de la inflación estaba bajo
    completo control. Hay conciencia de que las políticas del Ministro Cavallo han
    logrado quebrarle el espinazo a la inflación argentina. Infortunadamente, la
    estabilización se ha logrado a niveles muy elevados de precios.
    El turista muy pronto
    comprueba mediante la comparación entre artículos de uso común que Buenos Aires
    es mucho más caro que Bogotá. Un Cassette de música popular cuesta 13 o más
    dólares en Argentina mientras que en Colombia se puede conseguir por 7 dólares.
    El tradicional bife en un restaurante popular vale doce dólares mientras que en
    Bogotá se puede conseguir por menos de 5 dólares. Los vestidos tienen precios
    inalcanzables. Los libros tiene un precio dos o tres veces más alto que en
    Colombia.
    Teniendo en cuenta que
    todas las economías latinoamericanas están en plan de apertura le sorprende a
    uno encontrar tales diferencias de precios. Los costos de transporte y las
    barreras a la entrada hacen que no se eliminen las diferencias de precios. Si
    bien hay algunos libros colombianos en las librerías de Buenos Aires, estos
    tienen unos precios no fijados por el precio en Bogotá sino más bien por el
    precio en Buenos Aires. Los libros populares colombianos en Argentina tienen un
    precio fijado en comparación con los libros argentinos para evitar la competencia.
    Esto hace que los distribuidores que muchas veces son los mismos editores no
    estén dispuestos a competir con sus propios productos.
    Precisamente, esto hace
    que las políticas macroeconómicas deban ser complementadas por cambios
    importantes a nivel microeconómico. No solo es necesario abrir la economía sino
    que es necesario romper muchas de las barreras a la entrada de nuevos
    competidores. En días pasados el gobierno argentino sorprendió al público con
    unos cambios profundos en la regulación de la actividad económica.
    El tratamiento dado a
    esta noticia en las revistas argentinas muestran la forma como opera el equipo
    económico argentino. Allá el Ministro Cavallo realmente opera con un verdadero
    equipo en el que tiene una serie de colaboradores que la prensa argentina llama
    los mormones por su gran espíritu de sacrificio y trabajo y austeridad. La
    revista Somos los describe de la siguiente manera. “Casi nadie los conoce,
    pero su trabajo cambiará tarde o temprano la vida cotidiana de los argentinos.
    Obedecen a Cavallo ciegamente, y son los protagonistas de la verdadera historia
    del decreto de desregulación. La mayoría trabaja más de los normal y no asiste
    a fiestas. Son tenidos como incorruptibles y eficientísimos. No parecen buscar
    dinero, sino la gloria de figurar en los manuales de historia”.
    Sin lugar a dudas una
    de las razones para el éxito de la política económica es el poder contar con un
    equipo económico que ha venido trabajando conjuntamente en los últimos quince
    años. El problema de la poca competitividad externa argentina es sin lugar a
    dudas algo que debe ser resuelto para poder emprender una senda de alto
    crecimiento.
  • Visión retrospectiva de cinco proyectos en Santa Marta

    El Departamento
    Nacional de Planeación, a quien la nueva constitución le ha encomendado algunas
    de las labores de evaluación, ha presentado en Santa Marta las experiencias de
    cinco Proyectos de inversión.

     
    Esta columna no apareció en las dos últimas semanas por motivo
    de viaje de su autor. Estuve en Uruguay participando en un proyecto de vivienda
    y posteriormente hice una presentación en Santa Marta en un interesante
    seminario organizado por el Departamento Nacional de Planeación. El Seminario
    de Santa Marta sirvió para refrescar en mi memoria algunas de mis experiencias
    de trabajo.
    El tema del seminario
    era la evaluación posterior (ex-post) de los proyectos de inversión del sector
    público. Desde hace mucho tiempo el tema ha despertado mi interés profesional.
    Desde 1984 he tenido contactos, infructuosos, con algunos de los gobiernos
    Distritales para participar en la evaluación del programa de lotes con
    servicios del Proyecto financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo en
    Ciudad Bolívar.Infortunadamente, después de siete años no ha sido posible
    iniciar el trabajo de evaluación.
    Cuando estuve
    trabajando como Gerente de la Empresa de Energía Eléctrica de Bogotá le dí
    mucha importancia al tema de la evaluación ex-post. Como un paso importante
    para comenzar un nuevo préstamo de distribución con el Banco Mundial, decidimos
    hacer una evaluación del llamado sexto programa de ensanches en su primera
    etapa. Este ejercicio fue muy útil pues permitió hacer ajustes en la nueva
    etapa.
    La experiencia ganada
    en la evaluación de un programa ya terminado, la verdadera evaluación ex-post,
    nos llevó a emprender una más ambiciosa sobre el proyecto Guavio. Esta
    evaluación intermedia de un proyecto de tal magnitud permitió identificar los
    principales problemas que aquejaban al proyecto en ese momento. El documento de
    evaluación que en esa época se produjo, sirvió como elemento importante de
    discusión con los interesados en el proyecto. Este documento nos permitió una
    discusión más productiva con los organismos multilaterales de crédito y con las
    autoridades de orden nacional cuando tratamos de encontrar una solución al
    problema financiero del proyecto.
    A los asistentes del
    Seminario, que escucharon una muy buena presentación sobre el proyecto Guavio,
    les puede sorprender que estas experiencias tan importantes realizadas por la
    propia Empresa, por encima de las exigencias mismas de los contratos de
    préstamo, no se hubiera mencionado. La respuesta se puede encontrar en algunas
    de las conclusiones del consultor encargado de la evaluación del Proyecto
    Guavio. Uno de los mayores problemas del proyecto ha sido el continuo cambio en
    la Empresa de Energía que ha llevado a que la memoria institucional de la Empresa
    desaparezca.
    La importancia de
    mantener un equipo estable en la empresa fue una de mis prioridades. En efecto,
    a mi entrada a la Empresa confirmé a todos los Subgerentes, Jefes de División y
    de Departamento. Durante mi gestión, llevé a cabo una política de promoción
    interna. El único cambio a nivel de Subgerentes fue en el Proyecto Guavio pues
    el funcionario tuvo que renunciar como consecuencia de una investigación de la
    Procuraduría. Quien reemplazó dicho funcionario fue un Jefe de División con amplia
    experiencia en el campo de la construcción de obras civiles.
    El año en que estuve en
    la Empresa de Energía de Bogotá ha sido sin lugar a dudas el período de mayor
    estabilidad laboral en una empresa del Distrito. Esta estabilidad es más
    notable si uno recuerda que durante este período el Distrito tuvo tres
    Alcaldes. El gobierno que comenzó en 1986 introdujo la nefasta costumbre de
    solicitar la renuncia de todos los subgerentes de las Empresas Distritales. La
    rotación en las subgerencias de la EEB es de tal magnitud que únicamente el
    Subgerente de Operaciones ha logrado sobrevivir a los cambios ocurridos a
    partir de 1986.
    El Departamento
    Nacional de Planeación, a quien la nueva constitución le ha encomendado algunas
    de las labores de evaluación, ha presentado en Santa Marta las experiencias de
    cinco Proyectos. En opinión unánime de los asistentes a Santa Marta el
    ejercicio iniciado por el DNP debe continuar. La formulación y la posterior
    ejecución de los nuevos proyectos de gran inversión a nivel nacional puede
    ganar muchísimo de la Evaluación de Proyectos.
  • Más de lo mismo

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    Las medidas de la Junta
    Directiva del Banco de la República son duras y van a tener efectos graves para
    el proceso de apertura de la economía. La temida recesión y el desmantelamiento
    de la industria parece que ahora si se van a dar.
                                              
    El lunes 28 de octubre
    se acabó la luna de miel que gozaron los miembros de la Junta Directiva del
    Banco de la República. Su decisión de revaluar emitiendo certificados de cambio
    a doce meses, ha levantado una gran polvareda. Los defensores de la política de
    apertura han criticado el duro golpe a los ingresos de los exportadores.
    Las medidas de la Junta
    del Banco en buena parte siguen una línea similar a la utilizada por este
    gobierno. En lugar de hacer una revaluación explícita se apela al descuento de
    los certificado para reducir el ingreso de los exportadores. En lugar de
    incentivar el ahorro de los colombianos se apela a un ahorro de carácter
    forzoso. Las medidas no atacan el verdadero problema sino que sirven para ganar
    un tiempo para hacer el necesario ajuste fiscal. Si la medicina es muy similar
    a la que nos habían estado suministrando la dosis es más fuerte.
    La necesidad de hacer
    ajustes en la tasa de cambio ha surgido de dos hechos básicos. En primer lugar,
    los medios de pago no han querido someterse al control de la autoridad
    monetaria. Las restricciones al crédito se han compensado con la entrada masiva
    de capitales. En segundo lugar, el necesario ajuste fiscal no se ha podido
    hacer por el continuo proceso electoral y la definición de la nueva
    constitución. En circunstancias en que no hay un control efectivo sobre los
    medios de pago ni hay ajuste fiscal, el único instrumento que le queda al
    gobierno es el manejo de la tasa de cambio.
    Esta realidad
    económica, tiene como consecuencia lógica que los agentes económicos comienzan
    a actuar para protegerse de la eventual revaluación. En estas circunstancias,
    la entrada de dólares no solo se explica por la mayor rentabilidad de los
    activos financieros en pesos, sino que también tiene que ver con las
    expectativas de revaluación. Cuando se espera que el dólar va a perder su valor
    todo el mundo quiere salir de él y pasarse al peso. La corrida del dólar hacia
    el peso, conocida técnicamente como la ley de Gresham, ha sido sin lugar a
    dudas una de las principales razones del ingreso de capitales a Colombia. La
    sobrefacturación de exportaciones, la subfacturación de importaciones, la
    agilización de los reintegros para exportaciones y la inercia de las
    importaciones son todas manifestaciones de esta corrida del dólar.
    El ignorar las
    autoridades económicas el alto componente especulativo de las entradas de
    capital ha tenido como consecuencia que el proceso se ha acelerado. Aumentar la
    tasa de devaluación cuando todo el mundo está esperando que el gobierno va a
    tener que revaluar es tratar de apagar un incendio con gasolina. Cerrar la
    brecha entre la rentabilidad externa y la interna con un ritmo de devaluación
    más acelerado es un buen ejercicio aritmético pero una pésima decisión
    económica.
    Las medidas de la Junta
    Directiva del Banco de la República son duras y van a tener efectos graves para
    el proceso de apertura de la economía. La temida recesión y el desmantelamiento
    de la industria parece que ahora si se van a dar. El vigor inusitado de la
    economía, que pudo aguantar diez meses de un proceso de ajuste sin llegar a una
    situación recesiva, no va a poder con la sobredosis recetada por la Junta del
    Banco de la República.
  • El problema del costo social

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    El desencanto con la intervención del gobierno ha dado una nueva vida
    a las conclusiones derivadas del trabajo de Coase.
    Siguiendo el consejo de un amigo, me abstuve este año de hacer pronósticos
    sobre el posible ganador del premio Nobel de Economía. Afortunadamente, no
    recicle mi acostumbrada columna de la segunda semana de octubre de los dos
    últimos años, en donde he dado la lista de mis favoritos para tan codiciado
    galardón, pues en ella no aparecía el Profesor Ronald Coase de la Universidad
    de Chicago.
    En adelante voy a concentrarme en pronósticos sobre el desempeño de la
    economía colombiana, campo en el que he tenido más éxitos que en las
    predicciones sobre el premio Nobel de economía. En una próxima columna pienso
    presentar mis estimativos sobre el crecimiento de la economía colombiana que
    indudablemente van a poner muy contento al Doctor Hommes. Mis estimativos
    muestran, que si bien el plan del Ministro de Hacienda no logró bajar la
    inflación, tampoco tuvo efectos demasiado negativos en la producción. El 91
    parece que va ser similar al promedio de los últimos diez años.
    Aunque el Profesor Coase no estaba entre mi lista de favoritos, sus
    contribuciones al avance de la ciencia económica han sido muy importantes. Sin
    lugar a dudas, el artículo que lleva el nombre de esta columna es el trabajo
    más citado del laureado por la Academia Sueca. Este artículo, aparecido en el
    Journal of Law and Economics en 1960, se originó en un trabajo sobre la
    regulación de la televisión y la radio.
    A pesar de la importancia de los trabajos de Coase, es muy probable
    que muy pocos economistas hayan leído la versión original de los trabajos del
    ilustre Profesor. Como suele ocurrir, los trabajos pioneros requieren muchas
    veces de interpretaciones al alcance del profesional común y corriente. El
    estudiante de economía aprende de la existencia del llamado teorema de Coase en
    los libros intermedios de microeconomía. Es mucho más fácil recordar que la
    principal contribución del premio Nobel es haber demostrado “que en un
    mundo con cero costos de transacciones, el comportamiento maximizador de
    riqueza de los individuos toma en cuenta los efectos externos”, que leerse
    el artículo original de 45 páginas.
    El mundo académico americano acostumbrado a realizar sus discusiones
    en términos matemáticos tuvo muchas dificultades para asimilar los hallazgos de
    Coase. Un artículo de esa extensión, en el que no aparecen fórmulas
    complicadas, no atrajo a los jóvenes académicos americanos. Esto, combinado con
    la ideología intervencionista predominante en los sesentas, hizo que las
    enseñanzas de Coase no se difundieran más allá del campus de la Universidad de
    Chicago.
    El desencanto con la intervención del gobierno ha dado una nueva vida
    a las conclusiones derivadas del trabajo de Coase. El problema de la
    contaminación en un mundo en que el costo de las transacciones es muy bajo se
    puede resolver sin intervención del gobierno. Por ejemplo, en el caso ideal en
    que no hubiera costos de transacciones, los ríos podrían ser de propiedad
    privada y el mercado asignaría de manera óptima el uso del río. Las empresas
    contaminantes y los dueños del Río Bogotá podrían llegar a la mejor solución
    sin ninguna intervención del estado. Más aún, la solución sería la misma
    independientemente de quien sea el propietario del Río. En este mundo ideal la
    industria contaminante encontraría justificable cerrar su producción, si con
    ello lograra un mayor valor por el agua no contaminada.
  • El Idu de la Fantasía

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    No debemos olvidar que el IDU recaudó como ingresos de valorización en
    el período 1971- 1989 una cifra inferior a los ochenta y tres mil quinientos
    millones de pesos que el Alcalde de Verdad piensa cobrar en un año.
     
    En estos días Emiliani,
    en donde aumenta la oferta de televisión, vienen a nuestra memoria algunos de
    los programas que en su época tuvieron éxito. La Isla de la Fantasía programa
    producido por la cadena ABC de los Estados Unidos tuvo mucho éxito a comienzos
    de los ochentas. En él Ricardo Montalbán y su asistente Tattoo brindaban a los
    visitantes de la isla la oportunidad de vivir sus fantasías.
    El Alcalde de Bogotá
    pareciera que no ha tenido necesidad de hacer el vuelo hasta la Isla de la
    Fantasía pues el Director del IDU le ha prometido que en los últimos nueve
    meses de su mandato puede llevar a cabo todo lo que se ha imaginado. En efecto,
    le ha prometido que a pesar de tener que presidir dos elecciones puede recaudar
    en un año lo que anteriormente se recaudaba en un poco más de 19 años. No
    debemos olvidar que el IDU recaudó como ingresos de valorización en el período
    1971- 1989 una cifra inferior a los ochenta y tres mil quinientos millones de
    pesos que el Alcalde de Verdad piensa cobrar en un año.
    La magnitud del
    esfuerzo fiscal adicional con que sueña el burgomaestre bogotano puede
    apreciarse cuando se compara con los ingresos totales del Distrito en épocas
    anteriores. El Presupuesto consolidado de Bogotá en 1979, medido en pesos de
    hoy, fue inferior a un año de la contribución de valorización por beneficio
    general. Con lo que se piensa cobrar por beneficio general los bogotanos de
    1979 no solo financiaron todos los servicios sociales, las obras de la
    administración central, sino que pudieron pagar las cuentas de sus servicios
    públicos como electricidad, acueducto, teléfonos y aseo.
    Las obras que aparecen
    en su fantasía no se van a poder hacer en el poco tiempo que le queda al
    Alcalde Caicedo. Los 167 mil millones de pesos que piensa recaudar el IDU no
    van a poderse gastar en nueve meses. El presupuesto de la famosa avenida
    expresa, con todas sus obras, es de 26 mil millones de pesos. Por más que se
    quiera no se va a poder ejecutar en su totalidad, entre otras cosas porque los
    terrenos por donde pasa han sido invadidos. La Administración al final de su
    mandato podrá entregar algunos puentes de esta avenida con un costo de 800
    millonesla unidad. Si entrega cinco puentes habrá gastado apenas 4.000 millones
    de pesos.
    No parece lógico
    recaudar 85.000 millones para entregar obras por un valor de cuatro mil
    millones. Más aún, es inconcebible que haya que cobrar con anticipación unas
    obras que se encuentran financiadas. La Avenida Norte Quito Sur forma parte de
    un paquete que ha sido financiado por FINDETER. Si esta institución no lo
    hubiera aceptado, el Proyecto habría podido ser finaciado dentro del programa
    presentado a la consideración del Banco Mundial. Para que hubiera podido ser
    financiado dentro del Programa del Banco, el IDU debería presentarlo de acuerdo
    con las normas de Contratación aprobadas para dicho programa. El afán de
    terminar las obras lo más rápido posible ha llevado al IDU a contratar el
    diseño con la construcción y ha impedido que obras como la Avenida NQS y la
    troncal de la Caracas no puedan ser financiadas con los recursos del Banco
    Mundial.
    En la fantasía del
    Alcalde nunca aparecía la protesta ciudadana. La felicidad era total. Los
    bogotanos cumplían el llamado del IDU vendiendo sus lotes y hacían colas para
    entregarle el ahorro de toda su vida al Alcalde, para que éste pudiera
    inaugurar todas las obras antes del primero de junio de 1992.
  • La seguridad social

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    A diferencia de otros
    países, en donde el tema de la seguridad social ha sido objeto de investigación
    por destacados economistas, en Colombia este tema de investigación no ha tenido
    gran acogida.
     
    Una vez más se está
    agitando el tema de la seguridad social. De nuevo el público clama por una
    reforma de los Institutos de seguridad social oficial. Algunos comentaristas
    renuevan su ataque al monopolio oficial de la seguridad social. El sector
    privado solicita de nuevo que le permitan participar en los fondos de
    pensiones.
    Cuando uno trata de
    buscar información cuantitativa sobre el problema del seguro de invalidez vejez
    y muerte se encuentra con que no se cuenta con estudios sólidos que puedan
    servir de base para una toma de decisiones racional. A diferencia de otros
    países, en donde el tema de la seguridad social ha sido objeto de investigación
    por destacados economistas, en Colombia este tema de investigación no ha tenido
    gran acogida.
    Martin Feldstein, a
    quien tuve como profesor de Macroeconomía y Finanzas Públicas en Harvard ha
    sido uno de los pioneros en la investigación sobre los efectos económicos de la
    seguridad social. Algunos de mis compañeros como Larry Kotlikoff y Antony
    Pellechio hicieron sus tesis de doctorado sobre este tema y posteriormente han
    contribuido en el debate sobre la reforma de la seguridad social de los Estados
    Unidos.
    La revisión de algunos
    trabajos hechos en los Estados Unidos muestra que los problemas colombianos son
    similares a los que se presentaron en los Estados Unidos. Los argumentos y
    contra argumentos esgrimidos en Norte América son muy similares a los que se
    están oyendo en Colombia.
    La modalidad de
    reparto, o sea el que los trabajadores activos sostengan a los pensionados, fue
    criticada en los Estados Unidos con los mismos argumentos utilizados en
    Colombia. Esta modalidad ha sido criticada como injusta e ineficiente. Injusta,
    por cuanto se financia la pensión de jubilados ricos con el impuesto de
    trabajadores jóvenes y pobres e ineficiente, porque disminuye el ahorro
    nacional y de esta manera reduce el acervo de capital de la economía.
    Con el fin de ilustrar
    sobre el tipo de propuestas de reforma a la seguridad social hechas en los
    Estados Unidos es conveniente leer un artículo del Profesor Kotlikoff[1]. En
    dicho artículo entre otras cosas se proponía lo siguiente: (i) eliminar
    gradualmente las transferencias positivas a los trabajadores que están por
    jubilarse; (ii) eliminar el tratamiento preferencial a los trabajadores por
    cuenta propia; (iii) requerir contribuciones de los dependientes y (iv) exigir
    informes anuales del acumulado de las contribuciones y de los beneficios
    esperados.
    Las recomendaciones
    anteriores basadas en la experiencia del autor en los Estados Unidos, deberían
    ser objeto de análisis y de validación para el caso colombiano. La
    investigación económica en el tema de la Seguridad Social debería tener una
    alta prioridad para poder llegar a unas buenas propuestas de reforma a la
    serguridad social.


        [1] “Social Security and
    Welfare: What We Have, Want, and Can Afford” en Boskin, Michael, Editor The
    Economy in the 1980’s: A Program for Growth and stability
    . San Francisco:
    Institute for Contemporary Studies, 1980
  • Perspectivas automovilísticas

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    Según las cifras oficiales parece que hay alrededor de un millón y
    medio de vehículos en Colombia. Esta cifra de motorización de un vehículo por
    cada 20 habitantes es baja a nivel internacional.

    En estos días he vuelto a mirar cifras sobre vehículos. Al entrar a
    ver las cifras, los estudios y hablar con los directivos, la primera sensación
    es que ni el difunto Argos ni yo podríamos tener éxito en este campo. Pareciera
    que el primer requisito para que a uno lo acepten es que no sepa distinguir el
    genero de los sustantivos. Si uno no puede hablar del parque, del sector, del
    taller sin cambiarle el sexo de automotor a automotriz nadie le pone atención.
    Espero que no tenga que comenzar a hablar del Sector “Automotriz”y
    del Parque “Automotriz” para que los encargados de esta importante
    industria le presten atención.
    El querer averiguar cifras sobre el parque automotor es una empresa
    muy complicada. No hay cifras confiables. Los registros oficiales de las
    secretarías de tránsito dejan mucho que desear pues los carros nunca se dan de
    baja. Según las cifras oficiales parece que hay alrededor de un millón y medio
    de vehículos en Colombia. Esta cifra de motorización de un vehículo por cada 20
    habitantes es baja a nivel internacional.
    La producción de las tres ensambladoras en 1990 fue apenas de 48.694
    vehículos que unida a la importación de 2.200 unidades atendió una demanda de
    50.894 unidades. Esta demanda fue apenas el 78 por ciento de la correspondiente
    a 1988. La participación del trabajo colombiano en el valor de los vehículos es
    mínimo. Dicha participación, que en las publicaciones del sector aparece como
    costos de fabricación, no llega al 5 por ciento. El número de empleos directos
    de las tres ensambladoras apenas superó la cifra de cuatro mil personas en
    1990.
    Según el informe “Programa de Reestructuración para el sector
    automotriz” preparado por la prestigiosa firma de Booz, Allen y Hamilton
    se espera que el futuro pueda ser atractivo. El informe  proyecta en 180.000 unidades el mercado para
    el año 2000. Para realizar el cálculo supone que el precio de los vehículos va
    a bajar en un treinta por ciento y que el ingreso del país crecerá al cinco por
    ciento por año.
    Infortunadamente, los parámetros utilizados en el estudio
    mencionado, para calcular el efecto de la disminución de precios y del aumento
    del ingreso son muy diferentes de los obtenidos en otros estudios. Utilizando
    parámetros razonables el mercado es muy inferior al calculado en el documento
    de BAH.
    Además, las condiciones para el sector son más desfavorables de las
    consideradas, pues el gobierno ha decidido acelerar el proceso de apertura. La
    disminución del arancel de los vehículos importados al 75 por ciento,
    indudablemente hará que las ensambladoras tengan mayores problemas de los
    originalmente previstos.
    Si además se tiene en cuenta que en Venezuela se ha disminuido el
    arancel al 25 por ciento y se ha permitido la importación de vehículos usados,
    se puede pensar que la industria automotriz puede dejar de ser viable en
    Colombia. Parece que está llegando el momento en que es más aconsejable pensar
    en los más de veinticinco millones de colombianos que no tienen carro que en
    los 4.098 empleados de las ensambladoras.
    Así como se hizo con los empleados de puertos, de los ferrocarriles,
    de la EDTU y de otras entidades vinculadas con el transporte puede resultar más
    rentable indemnizar a los trabajadores que mantener una industria que no es
    viable económicamente. Yo estaría dispuesto a pagar los precios internacionales
    con un arancel del 25 por ciento y que el gobierno, de ese impuesto, les pague
    a los 4.098 empleados sus salarios sin
    que tengan que trabajar.