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  • Bienvenido Mr Camdessus

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    La entrada de la Unión
    Soviética al Fondo Monetario puede ser el comienzo de una nueva era en las
    relaciones económicas internacionales.

    El mundo da muchas
    vueltas. En los años sesentas los intelectuales de izquierda no podían ver ni
    en pintura el nombre del Fondo Monetario Internacional. Para la izquierda, el
    FMI era el instrumento del sistema capitalista para acabar con la riqueza de los
    países de la periferia.
    En los noventas, por el
    contrario, las enseñanzas del Fondo comienzan a ser aceptadas en los centros de
    enseñanza. en los que ha predominado las tendencias antiimperialistas. La
    Universidad Nacional coloca anuncios en la prensa promoviendo cursos sobre
    programación financiera. Como bien se sabe, la programación financiera es un
    empaque sofisticado de las recetas utilizadas por el Fondo en sus programas de
    ajuste. Perú que durante la época de Alan García tuvo un enfrentamiento total con
    el Fondo, ha firmado un acuerdo con este organismo multilateral.
    Pero el cambio de
    percepción del papel del Fondo no solo ocurre en el trópico. El Señor Gorbachov
    después de pensarlo mucho, encuentra que la solución de los problemas de su
    país puede venir de la calle 19 de Washington D.C. sede del Fondo. Como primer
    paso de este proceso ha solicitado su ingreso al Fondo como miembro pleno.
    Lo interesante del
    momento es que no solo los países están cambiado su manera de pensar sobre los
    temidos organismos multilaterales de crédito. El Fondo está siendo más sensible
    a la situación de los países miembros. Las publicaciones de este organismo
    dejan ver cierta simpatía por los países altamente endeudados.
    La entrada de la Unión
    Soviética al Fondo Monetario puede ser el comienzo de una nueva era en las
    relaciones económicas internacionales. El sometimiento del anterior llamado
    Segundo Mundo a las reglas de la economía del mercado y a las de las
    instituciones multilaterales encargadas de promoverlas indican un fuerte deseo
    de cambio. El apoyo que pueda darle Occidente a los cambios en Europa Oriental
    es muy importante.
    Las economías
    latinoamericanas indudablemente van a sentir el efecto de un acercamiento
    económico entre el Occidente y el Oriente. Los recursos de los organismos
    internacionales se desviarán hacia otros rumbos. Sin embargo, en el largo plazo
    Colombia, al igual que otros países del tercer mundo, pueden beneficiarse del
    resurgimiento del mercado en el oriente. Estas economías pueden convertirse en
    el futuro en grandes importadores de nuestros productos.
    Los países de oriente de Europa además de comprar café nos comprarán
    otros productos manufacturados con mayor contenido de mano de obra. Además, por
    nuestras compras recibiremos dólares en vez de productos “Made in
    URSS”. En el futuro no tendremos que apelar al ineficiente sistema de
    trueque en el que nos tocaba aceptar artículos de dudosa calidad a cambio de
    nuestros productos. El Wartburg, llamado en los sesentas el cariño verdadero,
    por aquello de que ni se compra ni se vende, y el trolley rumano traído a
    comienzos de los ochenta entrarán a la galería del recuerdo como ejemplo de lo
    que conocemos como “huesos”. 
  • Es mejor con un viejo amigo

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    La lucha contra la
    inflación comenzada por el actual Ministro de Hacienda se volverá una
    responsabilidad del Banco Central.

    El último número de la
    revista Business Week en su sección de economía 
    informa sobre la confirmación de Alan Greenspan como Presidente del Sistema de
    la Reserva Federal de los Estados Unidos. El Presidente Bush prefirió continuar
    trabajando con sus amigos. Los esfuerzos del Ministro de Hacienda de los
    Estados Unidos en promover a E Gerald Corrigan resultaron infructuosos. A pesar
    de algunos errores de manejo de la política económica el Presidente Bush
    decidió que “más vale malo conocido que bueno por conocer”
    Con la confirmación de
    Greenspan se espera que se reduzca la inflación en los Estados Unidos. Los
    analistas piensan que al final de los cuatro años del segundo período del Señor
    Greenspan haya desaparecido totalmente la inflación.
    Como todos sabemos, la
    constitución del 91 ha cambiado radicalmente el manejo de la Banca Central
    colombiana. El Banco de la República va a gozar de una autonomía considerable.
    Los miembros de la Junta Directiva van a tener períodos fijos y van a elegir al
    Gerente del Banco. El Doctor Francisco Ortega actual Gerente estará viviendo en
    estos momentos una experiencia similar a la que vivió su colega de la Reserva
    Federal.
    En estos momentos de
    efervescencia y calor las intrigas por forma parte de los nuevos quíntuples
    deben estar en su apogeo. Las columnas “confidenciales”  de las revistas han comenzado a lanzar
    nombres para conformar la nueva Junta Directiva del Banco. Nuestros más
    destacados economistas estarán actualizando sus C.V. y haciendo planas con su
    firma para ver como luciría su autógrafo en los nuevos billetes.
    Cualquiera que sea la
    decisión del Presidente Gaviria en la escogencia de los nombres que van a
    conformar la plana mayor del nuevo Banco Central, es claro que la tarea a que
    se van a enfrentar es bien importante. La lucha contra la inflación comenzada
    por el actual Ministro de Hacienda se volverá una responsabilidad del Banco
    Central.
    Los resultados
    preliminares de la lucha contra la inflación han mostrado que esta no es una
    tarea fácil. Ante una mayor movilidad de los capitales golondrina, consecuencia
    de las reformas cambiarias, la política monetaria ha perdido su potencia. El
    gobierno ha tenido que apelar a la utilización de la política cambiaria para
    poder controlar el efecto monetario del ingreso de capitales. Esta medida que
    puede servir en el corto plazo para efectos de control monetario tiene serias
    consecuencias para la política de apertura.
    La nueva Junta deberá
    entrar a diseñar un manejo monetario que permita mantener una situación
    competitiva internacional. Para ello deberá contar con un fuerte apoyo de la
    política fiscal. Para poder mantener un control de los medios de pago será
    necesario disminuir el déficit fiscal. El dos por ciento del PIB es una cifra
    incompatible con un manejo monetario sano. En las circunstancias presentes será
    necesario lograr un superávit en las finanzas del sector público.
    El nuevo Banco de la
    República tiene ante sí un reto importante. Para bien de Colombia esperamos que
    tenga éxito en su difícil misión de manejar la política monetaria, crediticia y
    cambiaria del país.
  • El Desafío del Desarrollo

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    La economía tradicional
    es ahora aplicable a los problemas de los países en desarrollo.

    El Banco Mundial ha
    publicado recientemente su Informe sobre el Desarrollo Mundial. La elaboración
    del décimo cuarto número correspondiente a 1991 estuvo a cargo de un destacado
    equipo de profesionales encabezado por Vinod Thomas. El Doctor Thomas fue uno de
    los economistas principales de la División de Colombia del Banco durante el
    período de ajuste de mediados de los ochenta. Su vinculación al país ha sido
    muy fructífera. El libro de Vinod Thomas, Macroeconomía y Política
    Agropecuaria: La Experiencia Colombiana, en el que se presentan los principales
    resultados de sus trabajos en Colombia es una referencia obligada sobre el tema
    agropecuario.
    El Informe de 1991
    trata cinco temas. En el primero de ellos se analiza la importancia que tiene
    para el desarrollo los factores de origen interno y los de carácter externo. En
    el segundo se estudian cuáles han sido las fuentes del crecimiento en los
    últimos años. El tercer tema tratado en el informe es el del desarrollo de los
    recursos humanos. El cuarto tema se relaciona con la política económica. El
    tema final es el de la reforma del Estado.
    Si bien el crecimiento
    de los países en desarrollo está condicionado en buena parte por las políticas
    de los países industrializados, también depende de las políticas internas. El
    proteccionismo de los países avanzados es una causa importante del poco
    dinamismo del sector exportador de las economías en desarrollo. Los países en
    desarrollo podrían obtener unos 55 mil millones de dólares adicionales como
    ingreso de exportación si se permitiera el libre acceso a los mercados de los
    países industrializados. Esta cifra es equivalente al monto de la ayuda que
    reciben los países en desarrollo en la actualidad.
    Según el informe, tanto
    el crecimiento de los factores productivos como el aumento en la productividad
    total de los factores explican el crecimiento de la producción mundial. La
    inversión realizada en bienes de capital explica más del cincuenta por
    ciento del crecimiento del producto durante el período 1960-1987. La rentabilidad
    de las inversiones del sector público explican en buena parte la diferencia
    entre las economías que crecieron satisfactoriamente y las que no lo hicieron.
    La inversión en
    recursos humanos en general y la mejora de la educación en particular, ha sido
    una de las causas que explican el crecimiento de la economía de los países en
    desarrollo. La eficiencia de la inversión en los recursos humanos es muy
    importante para lograr un buen desempeño. La educación primaria debe tener
    prioridad sobre la universitaria. La expansión de los servicios de atención
    primaria debe hacerse antes de dedicar considerables fondos a los sistemas
    costosos de atención curativa.
    Entre las mejoras que
    deben hacerse en el manejo de la economía el informe destaca la apertura
    económica. El abrir la economía a la competencia internacional y el dar
    prioridad a la inversión en recursos humanos puede ser, según el autor del
    informe, la combinación de política que permita a todos los países del tercer
    mundo encontrar su camino al futuro.
    El encontrar el balance
    justo entre el estado y el mercado es el tema final del Informe sobre el
    Desarrollo Mundial. La experiencia mundial ha mostrado que los países donde la
    intervención del gobierno ha sido baja, han crecido a tasas relativamente
    altas. Algunos países donde la intervención del Estado ha sido intensa  han crecido. En estos países la intervención
    ha sido selectiva y flexible.
    La presentación del
    informe realizada en la Universidad de los Andes el viernes pasado, ha iniciado
    una discusión importante sobre el tema del desarrollo. El lanzamiento del nuevo
    plan de desarrollo cuyos elementos esbozó el Subdirector de Planeación será
    otra oportunidad para analizar tan importante tema. Todos los economistas
    tendrán la oportunidad de participar activamente en estas discusiones pues
    parece que la teoría del desarrollo ha pasado a mejor vida. La economía
    tradicional es ahora aplicable a los problemas de los países en desarrollo.
  • En espera de un nuevo “revolcón”

    El aumento en la
    responsabilidad del Estado y la transferencia de funciones a los niveles
    locales puede representar una magnífica oportunidad para mejorar el nivel de
    vida de los colombianos.
    Después de cinco meses
    de arduos trabajos, el 4 de julio se promulgó la nueva constitución. La
    Constitución del 91 consagra unas nuevas prioridades del gasto público. La
    nueva carta de navegación muestra una mayor prioridad en el gasto social que
    refleja el sentir ciudadano.
    La nueva constitución
    no solo reorienta las prioridades del gasto sino que cambia la responsabilidad
    de la prestación de muchos de los servicios sociales. La ejecución del gasto
    público se transfieren de la Nación a los Departamentos y Municipios.
    La transición hacia el
    nuevo orden constitucional puede causar algunos traumatismos. El aumento en las
    transferencias del gobierno central a las entidades territoriales va a causar
    un impacto negativo en las finanzas del gobierno central. Pues el monto de las
    transferencias a los gobiernos locales es superior al ahorro en los gastos
    transferidos a los niveles inferiores del gobierno.
    Para cubrir este faltante
    será necesario elevar los tributos a nivel nacional.  Infortunadamente, este aumento en los
    impuestos ocurre en una época en la que las finanzas públicas están siendo
    fuente de inestabilidad macroeconómica. Con ocasión de la visita del Fondo Monetario
    Internacional, el gobierno encontró que en lugar de tener unas finanzas
    equilibradas tenía un hueco del dos por ciento del PIB.
    Además de cubrir los
    gastos recurrentes que implican las nuevas responsabilidades, el gobierno
    central deberá contar con recursos para respaldar los pasivos de los
    trabajadores que se transfieran a los Departamentos y Municipios. El proceso de
    ajuste también va a implicar el pago de indemnizaciones a los empleados
    redundantes existentes hoy en día.
    El aumento en la
    responsabilidad del Estado y la transferencia de funciones a los niveles
    locales puede representar una magnífica oportunidad para mejorar el nivel de
    vida de los colombianos. Para esto es indispensable que el aumento del
    cubrimiento de los servicios venga acompañado de importantes aumentos en la
    eficiencia en la prestación de los servicios a cargo del Estado. Los cambios
    ordenados por la nueva Constitución, deberán por tanto, ser el resultado de un
    sistema en el que se minimice la ineficiencia natural del Estado. Este sistema
    debería tener al menos los siguientes elementos. Primero, en lo posible, el
    gobierno debería ser el financiador del gasto más bien que el responsable de la
    prestación de los servicios. Por ejemplo, sería deseable que el gobierno en vez
    de ampliar los cupos en los colegios oficiales, otorgara becas para que los
    jóvenes de escasos recursos asistan a colegios privados. La gran diferencia
    entre los costos reales de los dos tipos de instituciones educativas permitiría
    que con el mismo dinero se atendieran un mayor número de estudiantes si estos
    van a los colegios privados.
    Segundo, la eficiencia
    del gasto aumentaría en la medida en que el gobierno central estableciera un
    mecanismo de transferencias ligado a los resultados. Bajo este esquema, los colegios
    oficiales recibirían un reembolso por estudiante matriculado, en vez de obtener
    recursos para cubrir todos los gastos. En la medida en que los padres de
    familia tuvieran la libertad de elegir entre el sector privado y el público se
    introducirían factores de competencia que permitirían mejorar la eficiencia del
    gasto público.

    El revolcón en la
    prestación de los servicios públicos podría llegar a ser espectacular. Si los
    estudiantes de la Universidad Nacional recibieran directamente los subsidios
    del gobierno y lo pudieran gastar en cualquier Universidad del país es muy
    probable que muy pocos decidirían continuar en el claustro dirigido por el
    excéntrico Doctor Mockus.
  • Un Centavo para el Peso

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    Los eventos recientes en el manejo de la economía colombiana nos evocan esta situación en que ya casi cuando estábamos esperando cantar victoria tenemos que contentarnos con esperar a la próxima oportunidad


    A los hinchas de las Medias Rojas de Boston nos ha pasado en repetidas ocasiones que el triunfo que hemos esperado con tanto anhelo se nos escapa en el último momento. La Serie Mundial de 1975 ante los Rojos y la de 1986 ante los METS se han perdido en el último out del último inning. Los colombianos seguidores de la selección nunca se olvidaran del momento en el que Robert Milla le arrebata el balón a Higuita y convierte el gol que nos elimina de Italia 90. Los comentaristas deportivos describen muy bien esta situación diciendo que tanto a las Medias Rojas de Boston como a la selección Colombia le quedó faltando el centavo para completar el peso.
    Los eventos recientes en el manejo de la economía colombiana nos evocan esta situación en que ya casi cuando estábamos esperando cantar victoria tenemos que contentarnos con esperar a la próxima oportunidad. Las políticas económicas fijadas por el Presidente Gaviria y su Ministro de Hacienda nos dieron la impresión de que si bien no nos iban a conducir al futuro por lo menos nos sacarían del pasado y no ubicarían en el presente.
    La apertura económica comenzada en el gobierno anterior parecía un instrumento idóneo para crecer a un ritmo suficiente para poder mejorar el nivel de vida de los colombianos. Las importantes reformas aprobadas en el anterior período legislativo parecían dar una base mucho más sólida al futuro desarrollo económico.
    El equipo económico del Presidente Gaviria en sus primeros meses tuvo un desempeño bueno. Tomo muchas medidas valerosas que si bien le hicieron perder puntos con el ciudadano común contribuyeron a mejorar el panorama económico.
    Infortunadamente, en el momento clave el equipo económico perdió el control de la política económica. El principal error fue sin duda demorar el proceso de apertura comercial. Las presiones de los gremios, ANDI y SAC lograron demorar el momento de la apertura. Las importaciones no crecieron como se esperaba por cuanto la gente encontró conveniente esperar a que bajaran los aranceles para hacer sus compras. El ejemplo más claro se puede ver en lo acontecido en el sector automotor. Las personas interesadas en adquirir un vehículo importado se entusiasmaron cuando supieron que el gobierno iba a bajar el arancel al módico ciento por ciento. Sin embargo, encontraron más rentable esperar a que el arancel bajara al 75%. Las importaciones demoraron en concretarse y en consecuencia contribuyeron a la acumulación de las reservas. La falta de reglamentación oportuna por parte del Ministerio de Desarrollo ha sido otro de los factores que han demorado las importaciones.
    Las presiones monetarias creadas por la demora en el proceso de la apertura comercial se magnificaron al ponerse en práctica las reformas cambiarias. Al disminuirse las restricciones en el mercado cambiario se facilitó la entrada de los capitales golondrina. Bajo estas circunstancias, la elevación de las tasas de interés originada por la restricción monetaria tuvo como consecuencia una entrada masiva de capitales. El programa de estabilización se enfrentó, entonces, a una entrada de divisas de tal magnitud que neutralizó completamente el efecto contraccionista de la imposición de un encaje marginal del ciento por ciento.
    La débil situación fiscal, especialmente de las empresas públicas no permitió contrarrestar las presiones monetarias mediante un aumento en el ingreso del sector público o una disminución del gasto del gobierno. Los problemas de las empresas públicas y la inflexibilidad del manejo de las finanzas del gobierno impidieron que la política fiscal se utilizara como elemento de estabilización importante.
    El lograr un superávit hubiera sido muy importante pues, por un lado, se hubiera podido reducir el esfuerzo en el frente monetario y, por el otro hubiera podido el gobierno contar con los recursos para comprar los dólares que estaban regresando al país. Estos dólares hubieran servido para cancelar deuda externa y mejorar la situación de endeudamiento externo.
    Los tres errores anteriores, demora en el proceso de apertura, liberalización anticipada del mercado cambiario y falta de ajuste fiscal tuvieron como consecuencia que el programa del gobierno no resultara exitoso. Ante el fracaso del programa ortodoxo de estabilización se ha resucitado un menú de medidas bastante heterodoxas. Los cambios múltiples, la revaluación de la tasa de cambio han surgido como alternativas atractivas para un gobierno que quiere cumplir unas metas. El éxito a corto plazo ha suplantado como propósito al crecimiento hacia afuera.
  • ¿Cuánto tienes, Cuánto Vales?

    La medición correcta de
    la contribución del recurso humano debería ser un tema de investigación en
    Colombia. La forma como se calcula actualmente deja mucho que desear.
      
    La gente es el recurso
    más valioso que tiene un país. La participación del trabajo es el componente
    mayoritaria del producto nacional. En los Estados Unidos más de las tres
    cuartas partes del ingreso se deben al factor trabajo. En Colombia el valor de
    la participación del trabajo es un poco menor. Según las cifras de las cuentas
    del Dane la participación del trabajo o sea la fracción del ingreso clasificada
    como remuneración a los asalariados es del 43% Sin embargo, esta cifra está
    subvalorada en las Cuentas Nacionales pues el ingreso de los trabajadores por
    cuenta propia así como el ingreso laboral de los dueños de las empresas se
    clasifica erróneamente como excedente bruto de explotación.
    Algunos investigadores
    como el Profesor Harberger y Jorge García García han tratado de estimar la
    verdadera contribución del recurso humano al ingreso nacional. Los resultados
    obtenidos por estos distinguidos investigadores muestran que al clasificar de
    la manera correcta los ingresos medidos por el DANE, el panorama cambia. Al
    igual que en los Estados Unidos la mayor fracción del ingreso corresponde al
    trabajo y la menor al capital.
    El medir la verdadera
    contribución del capital humano no solo requiere del tipo de ajustes hechos por
    Harberger y García sino que también exige calcular la contribución del capital
    humano que no aparece en las cuentas nacionales. En especial es necesario
    valorar la inversión en capital humano hecha por los estudiantes y la
    contribución de las sufridas amas de casa.
    Las Cuentas Nacionales
    presentan un registro únicamente de las transacciones del mercado e ignoran el
    costo que tiene para la sociedad el hecho que un estudiante se matricule en una
    Universidad y deje de percibir un salario. El tiempo de los estudiantes no es
    tenido en cuenta en las Cuentas Nacionales. Las agencias encargadas de la
    Contabilidad Nacional no registran la inversión en Capital Humano realizado por
    los estudiantes. La verdadera formación de capital está entonces subvalorada
    por las agencias encargadas de llevar las Cuentas Nacionales.
    La medición de la
    inversión en capital humano en los Estados Unidos ha sido un tema ampliamente
    estudiado. En mi tesis de grado de la Universidad de Harvard se desarrolla una
    metodología y se realizan estimativos para el período de la Postguerra. Los
    resultados de la tesis actualizados y revisados posteriormente por el Profesor
    Dale W Jorgenson y por Barbara Fraumeni muestran la gran contribución del
    capital humano a la economía americana.
    La medición del aporte
    de la producción realizada en los hogares también ha sido un tema de interés
    para los investigadores de los Estados Unidos y de otros países. Los resultados
    de las investigaciones permiten tener una mejor idea de la evolución del
    desarrollo de un país. Las cifras de las cuentas nacionales tal como se
    presentan en las publicaciones oficiales tienden a sobreestimar el verdadero
    crecimiento del país. La actividad productiva realizada en los hogares hace
    treinta o veinte años era mucho mayor que la que se hace hoy en día. En
    consecuencia, la actividad no registrada era proporcionalmente mayor en el
    pasado que ahora. Esto significa que la actividad total ha crecido más
    lentamente que la actividad registrada en las cuentas nacionales.

    La medición correcta de
    la contribución del recurso humano debería ser un tema de investigación en
    Colombia. La forma como se calcula actualmente deja mucho que desear. La manera
    de hacer los ajustes necesarios se ha ensayado con éxito en otros países.
    Desafortunadamente, para hacer los cálculos para el caso Colombiano sería
    necesario mejorar considerablemente la información estadística. 

  • Seguros de Salud: Buen negocio para el sector privado pero malo para el gobierno

    Infortunadamente, la alta rentabilidad de
    las entidades privadas que ofrecen el seguro de salud no se obtiene también en
    las instituciones del gobierno. Por el contrario, el Seguro Social tiene que
    cubrir la atención médica con los aportes de los otros riesgos.
    Al sufrido usuario que
    recorre las calles llenas de huecos de Bogotá, le sorprende ver el surgimiento
    de entidades que ofrecen  seguros médicos
    voluntarios. Este boom del seguro médico voluntario parece estar mostrando que
    esta actividad debe ser atractiva para que las entidades financieras, que por lo
    general son muy cautas en entrar en nuevos campos decidan hacer inversiones en
    un nuevo negocio.
    Infortunadamente, la
    alta rentabilidad de las entidades privadas que ofrecen el seguro de salud no
    se obtiene también en las instituciones del gobierno. Por el contrario, el
    Seguro Social tiene que cubrir la atención médica con los aportes de los otros
    riesgos.
    Es tan grande el
    problema del Seguro Social que el Gobierno nos está anunciando un aumento del
    100 por ciento en los riesgos de Invalidez Vejez y Muerte. La contribución va a
    pasar del 6.5 del salario al módico 13% Nuevamente nos consuelan a los
    trabajadores con el anuncio que únicamente nos va costar la tercera parte
    porque el patrono generosamente va a aportar las dos terceras partes.
    Como nos enseñan en el
    primer curso de economía y como adecuadamente se registra en las cuentas
    nacionales, las contribuciones salariales son parte integrante de la
    remuneración de los asalariados. El aumento, por lo tanto va a recaer en los
    sufridos trabajadores que verán disminuidos sus menguados ingresos.
    El aumento en la
    contribución al seguro social no tendrá como contraprestación ningún aumento en
    los beneficios pensionales. Simplemente, vienen a tapar unos huecos creados por
    un régimen pensional que fue aumentado generosamente en la administración Barco
    y a cubrir el mal manejo que se le ha dado a los administradores de los bonos
    de valor constante.
    Los créditos baratos,
    las malas inversiones y las políticas generosas han ido acabando con los
    recursos del ISS. Más aún, el gobierno no ha hecho los aportes presupuestales
    para cubrir los huecos dejados por los errores en el manejo de estos fondos.
    Al pensar que este aumento pueda seguir el mismo camino que el que han
    tomado las contribuciones anteriores, no puede uno menos que lamentar que el
    Congreso no hubiera aprobado la privatización del manejo de las pensiones. Muy
    distinto sería la actitud de los trabajadores hoy en día, si los recursos
    adicionales pudieran colocarse en la institución financiera de sus preferencias
    con la seguridad de que todo lo que se ahorra va a contribuir una vejez digna.

    El camino fácil, tomado
    por el gobierno al aumentar las cotizaciones del Seguro Social antes que hacer
    los cambios y la privatización que el público esta demandando, nos ha
    desilusionado. Confiábamos en que tanto la directora del Seguro como el
    gobierno, tomarán las medidas difíciles de alta cirugía que requiere esta
    institución de Seguridad Social.
  • El dinero se resiste

    La restricción del
    crédito interno ha afectado la actividad económica sin lograr un impacto
    importante sobre la inflación. El resultado del apretón se ha reducido a un
    aumento en las reservas internacionales.
    Los primeros cinco
    meses del año han pasado sin que el crecimiento de los medios de pago haya
    disminuido. Los esfuerzos hechos por las autoridades han sido infructuosos. El
    apretón del crédito ha sido compensado por el incremento de las reservas
    internacionales. Este comportamiento de los medios de pago tiene bastante
    sorprendidos a las autoridades económicas y a los comentaristas.
    La impotencia de las
    autoridades monetarias para controlar el dinero en buena parte se explica por
    el régimen de tasas de cambio imperante en Colombia. En el caso en que las
    autoridades monetarias fijan la tasa de cambio, deben comprar y vender todas
    las divisas que demandan los residentes del país. Bajo estas condiciones y
    cuando hay un movilidad alta de capitales, las restricciones monetarias dan
    lugar a ingresos de divisas que compensan las restricciones impuestas por las
    autoridades.
    Bajo estas
    circunstancias en que el dinero no es controlado por la autoridad monetaria, el
    instrumento básico que le queda al gobierno es el control del crédito. En
    consecuencia, las autoridades únicamente controlan la parte del dinero que es
    de origen interno y el resto o sea el de origen externo, es determinado por los
    requerimientos de liquidez del público.
    Lo descrito
    anteriormente es ni más ni menos lo que está pasando en Colombia. El gobierno
    no ha podido controlar los medios de pago, ha adoptado como su principal
    remedio el control del crédito interno y ha incrementado las reservas
    internacionales. La restricción del crédito interno ha afectado la actividad
    económica sin lograr un impacto importante sobre la inflación. El resultado del
    apretón se ha reducido a un aumento en las reservas internacionales.
    Infortunadamente, el
    aumento en las reservas internacionales ha ocurrido en un mal momento. Este
    incremento ha coincidido con la contratación del famoso crédito Hércules. Esta
    infortunada coincidencia ha dificultado el control monetario y ha obligado a
    recoger dinero mediante las operaciones de mercado abierto del Banco de la
    República.
    Si el efecto de las
    medidas de contracción monetaria en el aumento de las reservas internacionales
    se hubiera podido prever con la debida anticipación, el plan de contratación de
    crédito externo se hubiera podido ajustar eliminando uno de los factores de
    expansión en la base monetaria.
    Lo grave de esta
    situación es que puede dificultar el programa de apertura del gobierno. La
    experiencia muestra que estos fenómenos de entrada de divisas muchas veces van
    ligados a una revaluación de la tasa real de cambio. Para lograr un control del
    ingreso de capitales, los gobiernos muchas veces tienen que apelar a medidas
    que hagan menos atractiva la entrada de capitales. No es entonces extraño
    observar lo que el actual gobierno está haciendo en el frente cambiario. Ha
    establecido tasas de cambio diferenciales para los pagos de servicios, ha
    fijado comisiones para la compra de divisas y recientemente, ha establecido
    retención a la fuente a las transacciones en moneda extranjera. Esto unido a un
    menor ritmo de devaluación está llevando a una revaluación real del peso
    colombiano.

    El haber liberado el
    mercado cambiario antes de haber hecho la apertura comercial sin duda ha
    complicado el manejo de la situación. Desafortunadamente, el tema del orden de
    las reformas tratado en forma tan clara por el Profesor Sebastián Edwards en el
    Simposio sobre Mercado de Capitales de noviembre del año pasado no ha tenido un
    debate amplio.
  • Transporte en Bogotá: Mucha valla y pocas obras

    Lo que ya hicieron los
    Alcaldes y están entregando en estos días de aniversario de su mandato es casi
    la totalidad de lo que van a entregar durante todo su período; lo que intenten
    hacer en estos últimos seis meses, va a ser interpretado como una interferencia
    política.
    El Alcalde de Bogotá,
    Doctor Juan Martín Caicedo Ferrer, ha tomado muy en serio la idea de que el
    período del Alcalde coincida con el año fiscal. La frustración de recibir un
    presupuesto con un estado de avance superior a las cinco doceavas partes ha
    influido en su gestión.
    Yo encuentro muy
    justificable la posición del Alcalde, pues es evidente que los recursos
    disponibles son de vital importancia para poder llevar a cabo los planes de una
    administración. Sin embargo, siempre he pensado que en lugar de plantear un
    cambio en la fecha de la elección, sería mucho más sencillo pedirle a los
    constituyentes que cambien el año fiscal para hacerlo coincidir con el período
    del Alcalde y del Presidente. No hay una razón muy poderosa para que el año
    fiscal coincida con el año calendario. En otros países el año fiscal comienza
    en fechas diferentes al primero de enero.
    Más aún, el año fiscal
    de los Estados Unidos ha sido cambiado por motivos políticos. Hasta los setenta
    el año fiscal de los Estados Unidos terminaba el 30 de junio. En esa época los
    padres de la patria del país del norte encontraron que era más conveniente
    hacer que la feria del presupuesto, que ocurre en todas partes al final del
    período, estuviera muy cercano a las fechas de elecciones. 
    La constituyente parece
    que va a adoptar la propuesta actual del Alcalde Caicedo. Las próximas
    elecciones se están planeando para octubre. Por lo tanto, lo más probable es
    que el período del Alcalde coincida con el año fiscal actual. Lo que no se
    esperaba era que el período de los actuales alcaldes se redujera.
    Ante estos
    acontecimientos, las esperanzas de recuperar el tiempo perdido se desvanecen.
    Lo que ya hicieron los Alcaldes y están entregando en estos días de aniversario
    de su mandato es casi la totalidad de lo que van a entregar durante todo su
    período; lo que intenten hacer en estos últimos seis meses, va a ser
    interpretado como una interferencia política. No van a poder realizar cambios
    en su gabinete, ni van a poder realizar contratos grandes, pues los candidatos
    estarán muy pendientes de todas las actuaciones de los funcionarios de turno.
    Como se ha visto en
    algunas columnas, el balance de la gestión del Alcalde de Bogotá no es muy
    alentadora. En obras públicas y según se aprecia en el aviso que los
    Contratistas del IDU publicaron en los periódicos del viernes, casi todo se
    reduce al puente de la Avenida Boyacá con la Autopista del Sur y a los giros de
    la Autopista Norte. En el campo del transporte, además del cambio de nombre del
    DATT por la STT, se volvió a autorizar la utilización de las Servitecas para la
    revisión de los Vehículos. Unicamente alguien tan gobiernista como El Tiempo
    puede encontrar como una gran realización tomar una decisión tan obvia después
    de un año de gobierno. Ya en una columna del 16 de julio de 1990, se le pedía
    al Alcalde que revisara la revisión.
    Las diligencias
    relacionadas con el transporte siguen siendo complicadas. Los intermediarios
    continúan haciendo su agosto en las dependencias distritales. La semana
    anterior, para obtener un paz y salvo de multas necesario para revalidar la
    licencia de conducción, tuve que hacer dos horas de cola en las dependencias de
    Paloquemao. Los que pagaron dos mil pesos por el paz y salvo, lo obtuvieron en
    10 minutos.
    El Proyecto de
    Transporte sometido a la consideración del Banco Mundial, continua en la misma
    etapa de definición en que lo recibió el Alcalde Caicedo. Los dos años que
    dedicó la administración anterior a la preparación de este importante proyecto
    no fueron aprovechados por la actual administración. Los desembolsos del
    préstamo van a llegar para financiar las obras de la próxima administración.
    El plan de
    pavimentación ha sido criticado por la Asociación de Ingenieros Contratistas.
    Se han criticado las adjudicaciones hechas y el costo excesivo de las obras. La
    deficiencia de interventoría por parte de la SOP se ha constituido en uno de
    los mayores problemas.
    La Valorización por
    beneficio general, en la que el gobierno Distrital había puesto todas sus
    esperanzas, fue suspendida por el Consejo de Estado. Las adjudicaciones hechas
    por el IDU en la Avenida NQS fueron objetadas por FINDETER. El querer ganar
    tiempo y utilizar procedimientos de licitación llave en mano tuvo como
    consecuencia que las propuestas de los contratistas no fueran comparables.

    La Autoridad Unica de
    Transporte sigue todavía en el papel. Los estudios realizados por la
    Administración anterior se perdieron. Las perspectivas para la STT no parecen
    muy claras: Se cambio a uno de los ejecutivos del año, por una abogada experta
    en asuntos internacionales. 
  • Una luz en el campo de las tarifas de energía

    Por primera vez los
    representantes del Gobierno han hablado de establecer los subsidios a los
    usuarios de bajos ingresos en forma explícita.
    En las Jornadas de
    ACIEM (Asociación de Ingenieros Mecánicos Eléctricos y Afines) recientemente
    realizadas en Bogotá se discutió, una vez más, sobre las tarifas del sector
    eléctrico. El tema de las tarifas del sector eléctrico en general y el de las
    tarifas de la Empresa de Energía de Bogotá es bastante complejo y tiene muchos
    aspectos de interés. Para muchos analistas, el problema más grave de las
    tarifas de la Empresa de Energía de Bogotá consiste en que su nivel es
    insuficiente para cubrir los gastos de la Empresa y en especial los derivados
    del servicio de la deuda externa. Para otros, el mayor problema no se debe a
    que el nivel promedio de la tarifa es bajo, sino que más bien se origina en la
    existencia de una diferencia entre la tarifa que se le cobra a un determinado
    usuario y el costo de proveerle el servicio.
    Como se ha venido
    sosteniendo en estas columnas, la creencia de que la solución de largo plazo
    para los problemas financieros de las Empresas del Sector Eléctrico se puede
    lograr mediante el aumento de las tarifas es totalmente equivocada. Esta
    creencia se basa en la hipótesis de que el aumento de precios no afecta el
    consumo. La experiencia colombiana ha mostrado que no hay nada más alejado de
    la realidad. Los empresarios y los consumidores han cambiado su comportamiento
    como consecuencia del aumento en las tarifas. Algunos han disminuido sus
    consumos, otros han sustituido el consumo de energía eléctrica por otros
    energéticos y otros han descubierto que el fraude es una alternativa mejor que
    pagar las enormes tarifas que les han impuesto las empresas de energía.
    Aunque nadie puede
    negar hoy en día este hecho, todavía existen algunos encargados de tomar
    decisiones de política que creen que el efecto neto de un aumento en las
    tarifas puede ser positivo. Suponen que el aumento en los precios puede
    compensar el efecto causado por la reducción del consumo causado por el
    incremento en los precios.  Sin embargo,
    los estudios realizados sobre la demanda de energía eléctrica han mostrado que
    el efecto de un incremento en los precios en los ingresos de las empresas es
    prácticamente igual a cero. Esto es, un aumento de un 10 por ciento en la
    tarifa viene acompañado por una disminución del 10 por ciento en las cantidades
    consumidas.
    La triste realidad de
    que el cambio en el nivel de tarifas no va a solucionar el problema financiero
    de las Empresas del Sector Eléctrico no debe paralizarnos. Es necesario en
    primer lugar, hacer que todo el mundo cubra los costos de proveer este
    servicio. De otra manera, en el largo plazo será imposible mantener un cubrimiento
    adecuado de este servicio.
    Infortunadamente, el
    elevar las tarifas de los usuarios que están utilizando ineficientemente la
    energía eléctrica hasta hacerlo coincidir con el costo para la sociedad tiene
    el gran problema de que estos usuarios son de bajos ingresos. La solución obvia
    para llevar las tarifas a su nivel eficiente desde el punto de vista económico
    es hacer un ajuste gradual de las tarifas. Este ajuste se puede facilitar en la
    medida en que el subsidio que se ha incorporado en la estructura tarifaria se
    cambie por un subsidio explícito. Afortunadamente, parece que el Gobierno está
    contemplando esta posibilidad. Por primera vez los representantes del Gobierno
    han hablado de establecer los subsidios en forma explícita. Ojalá que lo que se
    escuchó en las Jornadas de ACIEM se convierta pronto en una realidad.
    En la medida en que
    este subsidio sea concedido directamente por el Gobierno Central la situación
    financiera de las empresas podrá mejorar. El subsidio directo o explícito
    permitirá mantener los ingresos de los consumidores de bajos ingresos sin
    afectar negativamente las finanzas de las empresas.
    Este subsidio no
    tendría que girarse mes a mes a las empresas sino que este podría abonarse como
    pago de las deudas que tienen las Empresas con el Gobierno Nacional. De esta
    manera, las Empresas que están contribuyendo a mantener un mejor clima social
    con unas tarifas subsidiadas verían recompensados sus esfuerzos con una
    disminución de la deuda que han contraído con el gobierno central para la
    refinanciación de las empresas.
    Cuando el Gobierno
    asuma directamente la financiación de este subsidio, es muy probable que
    considere que esta ayuda debe irse marchitando. Este subsidio se iría
    disminuyendo, poco a poco, hasta desaparecer totalmente con el transcurso del
    tiempo.
    Si bien es posible
    pensar que con el tiempo desaparecerían los problemas relacionados con los
    subsidios y las tarifas del sector residencial persistirían las distorsiones
    existentes en las tarifas de los sectores industrial y comercial. Para eliminar
    esta distorsión sería necesario disminuir las tarifas de los sectores
    industrial y comercial. Aceptar que estas tarifas sigan distorsionadas no solo
    mantendría una de las principales causas de los fraudes sino que también prolongaría
    los efectos negativos que tienen estas tarifas en la asignación de recursos.

    Ojalá que la discusión
    sobre las tarifas del sector nos permita llegar a la conclusión de que la
    política tarifaria no debe ser un instrumento para mejorar los ingresos de la
    empresas sino más bien uno para lograr una utilización racional de los
    recursos. La regla de oro de las tarifas debería ser que cada quien pague lo
    que le corresponde, ni un peso más ni un peso menos.