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  • En peleas de comadres se conocen las verdades
    Si nos atenemos a la
    opinión de los Doctores Perry y Hommes, la situación financiera del gobierno
    está bastante complicada.
    La pelea entre el Doctor
    Hommes y el Doctor Perry está para alquilar balcón.  El Exministro de Hacienda en su columna del
    sábado nos trata de convencer que entregó la economía cero kilómetros el año
    pasado mientras que al día siguiente, el futuro Exministro y actual titular de
    la cartera de Hacienda trata de convencemos que le dejaron una economía
    totalmente descuadernada.  De esta pelea
    entre destacados exponentes del partido liberal lo único que queda claro es que
    las dos últimas administraciones han buscado elevar el nivel de gasto público,
    uno con el propósito de mejorar la justicia y la seguridad nacional y el otro
    con el deseo de acabar en cuatro años con la pobreza.
    Como lo muestra el poco
    éxito en la lucha inflacionaria las dos administraciones no han logrado manejar
    realmente el gasto público.  El
    crecimiento del gasto público ha estado muy por encima del rápido crecimiento
    de los recursos tributarios y hoy como hace cuatro años nos enfrentamos a la
    perspectiva de incrementos adicionales en los tributos.  Si nos atenemos a la opinión de los Doctores
    Perry y  Hommes, la situación financiera del gobierno está bastante complicada.  El país se enfrenta a una situación
    coyuntural bastante compleja por el bajo crecimiento de los recaudos del
    impuesto a la renta y a problemas estructurales bien complejos causado por un
    proceso de descentralización que ha tenido serias implicaciones para las
    finanzas nacionales.
    Como lo demuestra la poca
    acogida que tuvo la iniciativa de una nueva reforma tributaria en la pasada
    legislatura, la alternativa de incrementar los recursos del gobierno no parece
    viable y menos cuando el Presidente está pensando en volver a los gobiernos de
    partido.  Es muy difícil pensar que una
    reforma tributaria pueda pasar sin contar con el apoyo de los dos partidos
    tradicionales.
    El gobierno tiene que
    comenzar a buscar nuevos recursos que le permitan afrontar el faltante
    presupuestal.  Una de las pocas
    posibilidades que le quedan es la venta de sus activos.  El gobierno nacional no puede continuar con
    la práctica perniciosa de pagar favores regalando sus bienes a los que lo
    apoyan.  Regalar algo tan valioso como
    las nuevas frecuencias de FM a los periodistas amigos es sin lugar a duda una
    mala señal en épocas de austeridad.  El
    proceso de subasta utilizado en la telefonía celular ha demostrado ser no solo
    una fuente de recursos importantes, sino que también ha logrado impulsar la
    competencia entre los inversionistas.

  • Un osito de felpa

    Lo que debe entender el público es que la inflación no ha bajado, por que el gobierno no está dispuesto a pagar el costo político de hacer, una verdadera campaña para reducir el incremento en el costo de la vida
    Este gobierno parece estar de malas. Después de haber hecho un tremendo oso con la supuesta captura de uno de los personajes más buscados, a los pocos días tiene que enfrentarse al público para comunicarles que la meta de inflación que alcanzó en junio no era la de 1995, sino que a duras penas estaba alcanzando la de dos años atrás.  En efecto, a junio de 1995 la tasa de inflación anual es apenas similar a la de 1993 y como en esa época, a duras penas es inferior al tan anhelado 22 por ciento.

    Las cifras de junio, sin lugar a dudas, muestran que el dieciocho por ciento no se puede cumplir.  Más aún, es probable que si el gobierno no toma los correctivos necesarios, terminemos, como en 1993, con una inflación al final del año superior a la alcanzada en junio. El gobierno debe dejar de buscar culpables de la inflación en donde no están.  El presidente tiene que entender que el alto nivel de gasto público tiene más culpa de la inflación que el incremento de los precios de la vivienda.
    El equipo económico tiene que explicarle a su jefe y al país lo que les enseñaron en sus primeras clases de economía.  Una cosa es el incremento generalizado de los precios. conocido técnicamente como la inflación. y otra es el cambio en el precio relativo de los bienes.
    Si la vivienda sube más rápidamente que el promedio de los precios. es porque existen condiciones especiales en el mercado de la vivienda que hacen que el precio de los inmuebles crezca a un ritmo diferente al de los otros sectores. El crecimiento generalizado de los bienes obedece a condiciones de carácter macroeconómico que tiene que ver con la demanda agregada de la economía.
    Si creyéramos que el incremento de los precios de la vivienda fuera uno de los causales de la inflación, podríamos afirmar que los Ángeles y Nueva York, ciudades caracterizadas por un desenfrenado ritmo de crecimiento de los precios de la vivienda, deberían ser sitios de alta inflación.  Estas dos grandes ciudades norteamericanas pueden tener infinidad de problemas pero nadie puede decir que la inflación es uno de ellos.  El análisis del ‘rápido crecimiento de los precios de la vivienda en estas dos ciudades. tiene que hacerse mirando las condiciones de oferta y demanda. tratando de establecer porque la demanda ha crecido más rápido que la oferta, El desentrañar los efectos de las altas tasas de interés en el incremento de los precios es una labor completa, pues afecta tanto la demanda a través de las condiciones de las hipotecas. como la oferta a través del incremento en los costos financieros y disponibilidad de recursos para los constructores.

    Al hacer el análisis de la inflación. el país debe dejar de preocuparse por lo que los economistas llaman el cambio en los precios relativos y realmente concentrarse en las políticas macroeconómicas.  Lo que debe entender el público es que la inflación no ha bajado por que el gobierno no esta dispuesto a pagar el costo político de hacer una verdadera campaña para reducir el incremento en el costo de vida.  El presidente lo ha manifestado claramente al afirmar que la recesión si puede tumbarlo, mientras que no cree que la inflación lo vaya a tumbar.  El gobierno no ha bajado la inflación por no arriesgarse a producir la temida recesión.  Lo triste es que una falta de credibilidad en el gobierno puede llevarnos al peor de lo dos mundos: una recesión con inflación.
  • Eliminemos de verdad las restricciones al comercio internacional

    La presencia de nuestros profesionales en el exterior señala un filón importante de nuestras divisas en la
    que Colombia podría utilizar las cuantiosas inversiones realizadas en el pasado en la formación profesional

    Las nuevas teorías del desarrollo destacan la importancia de contar con trabajadores altamente capacitados.  Colombia, afortunadamente. cuenta con un grupo de profesionales altamente calificados que está buscando oportunidades de trabajo en el resto del mundo.  En los vuelos a Venezuela, Ecuador y Perú se nota la presencia de una serie de profesionales que se desplazan a los países vecinos a prestar sus servicios.  Para un observador optimista la presencia de nuestros profesionales en el exterior señala un filón importante de nuevas divisas en la que Colombia podría utilizar las cuantiosas inversiones realizadas en el pasado en la formación profesional.

    Sin embargo, este dinamismo que se .observa en el flujo de viajeros internacionales no se refleja en las cifras del comercio internacional.  Las exportaciones, castigadas por la revaluación del peso originadas en las altas tasas de interés y el excesivo gasto del gobierno muestran un estancamiento preocupante. Unas exportaciones estancadas unidas a una importaciones que crecen aceleradamente son, sin lugar a dudas, la causa de un déficit comercial del país que ha llegado a niveles insostenibles.

    Al tratar de indagar por qué la exportación de servicios no se ha traducido en un renglón importante de exportación surgen algunas pistas importantes.

    En primer lugar, los profesionales colombiano,, a pesar de sus habilidades tienden a ser discriminados.  El pasaporte colombiano sigue siendo un obstáculo grande.  Los colombianos que viajan con cierta frecuencia son objeto de sospechas por las autoridades de migración.  En los países en que se requiere la visa, [as autoridades son severas con los colombianos y especialmente si por razones de trabajo tiene que pasar por Honduras, Perú o Bolivia.

    En tercer lugar, algo tan sencillo como hacer pago en moneda extranjera se vuelve una labor de titanes. Pagar la inscripción a una universidad norteamericana o pagar una suscripción a una revista que no admite pagos a través de la tarjeta de crédito requiere hacer una especialización en Comercio Exterior y tomar cursos en el diligenciamiento de una serie de formularios, todos ellos extremadamente complejos.  Lo que en un país civilizado se puede hacer con una llamada telefónica, en Colombia requiere los servicios de un mensajero y un profesional durante dos o tres días.

    Finalmente y    no por ello menos importante, el querer orientarse hacia el exterior se convierte en un mal negocio.  El gobierno con el fin de castigar a los malos y prevenir el lavado de dólares ha establecido una retención en la fuente, del diez por ciento a los ingresos por exportaciones de servicios.  Esto quiere decir que si un profesional va a vender los dólares recibido,, por los pagos de sus servicios, el banco le paga un diez por ciento menos.  En lugar de recibir los ochocientos ochenta pesos que le cobran por los giros al exterior recibe apenas setecientos noventa pesos.  El diferencial cambiario se convierte en u impuesto muy alto que unido a la revaluación real del  peso tiene como consecuencia la decisión de no exportar servicios y mejor dedicarse a atender el mercado local.

    Es tan alto e injusto el impuesto a la exportación de servicios que todo el mundo trata de evadirlo.  La manera más sencilla es la de recibir el pago en efectivo y convertir los dólares a peso en las casas de cambio. reduciendo de esta manera el impuesto a cargo del exportador de servicios.  Todo el esfuerzo hecho por el país para legalizar las transacciones en dólares como base par una apertura de la economía. se ha venido perdiendo pues en cinco años de apertura no se ha logrado que el colombiano pueda integrarse a la economía mundial.  Si realmente queremos integrarnos a la economía mundial debemos permitir a los colombianos honestos que tengan parte de sus activos en dólares y que puedan convertirlos libremente a una moneda de sus preferencias.  La lucha contra el lavado de dólares se puede hacer manteniendo unas tasas de cambio uniformes que no discriminen a los exportadores de servicios,
  • Un año perdido

    La poca credibilidad que ha despertado la política económica del gobierno es, sin lugar a dudas la principal causa de los problemas que se están viviendo.

    Está para cumplirse el
    primer aniversario del nombramiento del actual Ministro de Hacienda y es hora
    de comenzar a hacer el balance de la gestión realizada en estos doce meses. Las
    noticias aparecidas recientemente en los periódicos confirman la opinión de
    los críticos del Doctor Perry. El clima de los negocios se ha deteriorado de
    manera tan grave que si 
    aplicáramos el indicador R desarrollado por la famosa
    revista The Economist, deberíamos concluir que nos enfrentamos a una penosa
    recesión. Para los que no conocen los secretos de la medición económica, debo
    aclararles que este indicador R se obtiene contando el número de veces que
    aparece mencionada la palabra recesión en los medios de comunicación.
    Un repaso a los
    indicadores confirman de manera fehaciente el tremendo fracaso de la política
    económica. Las metas de inflación parecen incumplibles. Las medidas adoptadas
    por el gobierno han sido insuficientes para lograr contener la inflación. El
    pacto social solo ha sido de obligatorio cumplimiento para las empresas de
    servicios públicos. El grave deterioro en sus finanzas que han puesto al país
    en peligro de un nuevo apagón no han servido de ejemplo para el resto de los
    agentes económicos. Los maestros, médicos y los productores en general, no han
    aceptado ajustar el crecimiento de sus ingresos a las metas fijadas en el Pacto
    Social.
    La desaceleración de la
    inflación lograda ha sido mínima y de ninguna manera compensa la revaluación
    del peso. Mientras que en el último año la inflación ha sido de casi un 
    veintidós por ciento la devaluación del peso no llega ni a un cuatro por
    ciento. En junio de 1994 cuando fue elegido Samper la tasa representativa era
    de 842 pesos por dólar mientras que la semana pasada casi un año después la tasa
    representativa era de 875 pesos por dólar. Si suponemos una inflación externa
    de cuatro por ciento y le añadimos la devaluación del cuatro por ciento
    tendremos que los exportadores están recibiendo hoy un ocho por ciento más que
    hace un año mientras sus costos han subido un veintidós por ciento. Esta
    pérdida de catorce por ciento en la competitividad externa del país contradice
    las promesas hechas por el gobierno a los exportadores y explican en buena
    parte el mal desempeño de la economía colombiana.
    El poco control sobre
    los precios y la revaluación real del peso tienen su origen en los altos
    niveles del gasto público. En una economía abierta la revaluación de la moneda
    y el incremento de los precios domésticos tienen su origen en un alto nivel de
    gasto público. La contracción monetaria solo tiene efectos transitorios sobre
    la economía pues la elevación de las tasas de interés atrae capitales que
    repercuten en incrementos en la oferta monetaria y en la revaluación de la
    moneda. En las economías abiertas, el incremento del gasto del gobierno termina
    desplazando, tanto el gasto en inversión privada como la demanda del resto del
    mundo.
    La poca credibilidad
    que ha despertado la política económica del gobierno es, sin lugar a dudas la
    principal causa de los problemas que se están viviendo. El público está
    pensando que los niveles de gasto público son incompatibles con una meta de
    inflación del 18 por ciento, con una devaluación del 15 por ciento y unas tasas
    de interés que permitan mantener altos niveles de inversión. La necesidad de
    replantear la política económica para asegurar un crecimiento dinámico de la
    economía debería ser evidente para el gobierno. Pretender desviar la discusión
    hacia la autonomía del Banco Central y a la necesidad de una coordinación mayor
    entre el Banco de la República no ayuda mucho. El gobierno debería poner su
    casa en orden aceptando que sus deseos de gastar están muy por encima de las
    posibilidades reales de la economía colombiana.

  • Una entrevista para coleccionar

     La página de la edición
    dominical del diario bogotano debería ser coleccionada por todos los
    académicos, en ella los profesores de principios de economía encontrarán un
    ejemplo muy útil para ilustrar la falacia de la composición.
    Ayer en las páginas
    económicas de uno de los diarios bogotanos, el Doctor Augusto López Valencia,
    con toda la autoridad que le da su formación académica, llegó a la conclusión
    que no podemos estar en recesión. La cabeza del grupo Santodomingo basó su
    diagnóstico en las conclusiones de una reunión con noventa y dos presidentes
    del grupo, indudablemente todos con amplia experiencia en la medición de la
    actividad económica, convocada especialmente para estos propósitos.
    Aún aceptando que la
    experiencia como jefes de las compañías del grupo les de una buena visión del
    estado de sus negocios, lo único que se sigue de las conclusiones de la reunión
    es que al Grupo le está yendo bien. Pretender que se puede generalizar de la
    situación de un Grupo, por poderoso que sea, a la situación del país es caer en
    la llamada falacia de la composición en la que se pretende hacer válido para el
    todo lo que es únicamente válido para alguna de las partes. Al presidente de la
    compañía más grande del mundo que dijo alguna vez que lo que era bueno para la
    General Motors era bueno para el país, la opinión pública nunca se lo perdonó.
    Su autor no solo entró a la galería de los grandes imprudentes sino que para su
    compañía fue el comienzo del final como la firma más grande del mundo.
    La página de la edición
    dominical del diario bogotano debería ser coleccionada por todos los
    académicos, en ella los profesores de principios de economía encontrarán un
    ejemplo muy útil para ilustrar la falacia de la composición. Con ayuda de tan
    buen material las primeras sesiones serán más interesantes y los alumnos
    entenderán la importancia de aprender a razonar de una manera correcta.
    Los jóvenes
    coleccionarán esta página para ilustrar los dos nuevos mandamientos. Entre los
    ejemplos de no dar papaya encontrarán, el ya comentado de la afirmación de que
    lo que es bueno para el Grupo es bueno para el país. El segundo ejemplo es
    hablar sobre la competencia desleal de sus competidores citando como ejemplo el
    de no permitir al consumidor elegir entre la cocacola y la pepsicola cuando
    cualquier persona con buena memoria sabe que tanto Avianca como Presto dos
    empresas del Grupo mantuvieron esa práctica cuando sus rivales de ahora tenían
    inversiones en algunas de las Empresas del Grupo. Si el restringir la libertad
    es hoy tan importante, por qué aceptó el grupo Santodomingo utilizarlas en las
    dos Empresas. Será que hubo algunos cambios en la ley que convirtió en ilegal
    lo que antes si se podía hacer.
    La falta de seguimiento
    a las preguntas por parte del periodista encargado es un ejemplo de no
    aprovechar el papayazo o los papayazos que le brindo el Presidente de Bavaria.
    Ilustra y clarifica el sentido del décimo segundo mandamiento: “No
    desaprovechar los papayazos”. Un medio independiente debe adoptar la
    defensa del público en general y no inclinarse a los poderosos que pretenden
    utilizarlos para difundir sus pensamientos. Los autoelogios deben dejarse a los
    avisos publicitarios y ni siquiera deben permitirse en medios satélites de los
    grupos económicos.
    Si realmente se quiere
    preservar la competencia económica debe pensarse seriamente sobre la
    independencia que deben tener los medios de comunicación. El país tiene que ver
    con preocupación que los nuevos negocios que prometen alta rentabilidad queden
    en manos de los poderos que en sus palabras son los únicos que pueden financiar
    una inversión de cien millones de dólares. Si pretendemos conseguir miles de
    millones de dólares para el sector eléctrico y otro tanto para las carreteras,
    que nunca pueden convertirse, casi por definición, en buenos negocios, como
    podemos pretender que rsulte muy difícil conseguir cien millones de dólares y
    que por lo tanto el país tenga que seguir sufriendo de relaciones incestuosas
    entre el poder económico y los medios de comunicación. El romper estos vínculos
    non santos debería ser la labor prioritaria de la Administración Samper después
    de haber logrado la exitosa captura del Jefe del Cartel de Cali.
  • La privatización de los servicios públicos.

    Ante la falta de ganas del gobierno nacional para acelerar el proceso de privatización, las grandes ciudades y en especial Bogotá deben tomar la iniciativa. 
    Es ampliamente conocido que el Salto Social presenta serios problemas de financiación. Los encargados de la política económica tienen la esperanza de que el sector privado colabore en la financiación de los servicios públicos y la infraestructura de transporte. Los resultados de los tímidos intentos realizados por el Gobierno no han tenido el éxito esperado. 
    El sector privado ha encontrado muy riesgoso el participar bajo las condiciones impuestas. El pequeño tamaño del mercado de capitales y la imposibilidad de asumir el alto riesgo que ha querido transferir el gobierno al sector privado ha impedido una financiación de todas las inversiones que se requieren para garantizar la competitividad internacional que necesita el sector privado colombiano.

    El poco éxito obtenido en la financiación de las nuevas inversiones en servicios públicos y en la infraestructura de transporte debería llamar nuestra atención hacia el problema básico de que es mucho más riesgoso enfrentarse a un nuevo negocio que manejar uno ya existente. 

    Los que hemos participado en el proceso de privatización de puertos y en el estudio de nuevos puertos podemos apreciar la gran diferencia que existe entre el diseñar y promover un puerto y el de privatizar unas instalaciones existentes. El proceso de privatización de puertos colombianos ha avanzado con notable éxito y hoy en día las instalaciones portuarias colombianas se manejan de manera eficiente y han podido servir una demanda de importaciones que en cuatro años se ha duplicado. 

    Al mirar hacia atrás con el fin de sacar experiencias para acelerar el proceso de privatización que necesita la economía colombiana, queda claro que entre los factores claves del éxito de la privatización de los puertos se deben mencionar por lo menos dos. El primero de ellos es un cambio en la normatividad vigente que incentive la participación del sector privado. No solo se debe aceptar el hecho de que el sector privado tiene un legítimo derecho a obtener una ganancia sino que también se debe buscar establecer condiciones de competencia. El consumidor sigue igual de mal con un monopolio privado que con un monopolio público. 

    El segundo factor clave del éxito de la privatización es reconocer que el sindicato se ha convertido en prácticamente el dueño de las empresa y que debe ser compensado por los derechos laborales adquiridos. El gobierno debe como primera medida hacer un cálculo de los pasivos laborales de la empresa y debe conseguir los fondos para pagar las indemnizaciones a los trabajadores. Las empresas deben quedar saneadas porque el sector privado nacional e internacional no está interesado en comprar problemas. 

    Esto no quiere decir que el gobierno comience a feriar sus activos y que se olvide de los consumidores. La introducción de la competencia y la vigilancia del Estado, así como la fijación de un plan de inversiones que aseguren que los servicios se presten a los más necesitados son condiciones importantes para que el proceso de privatización tenga éxito.

    Ante la falta de ganas del gobierno nacional para acelerar el proceso de privatización, las grandes ciudades y en especial Bogotá deben tomar la iniciativa. El Alcalde Mayor de Bogotá que, tal como lo he venido sosteniendo, es el dueño del mayor conglomerado económico de Colombia debería crear un cuerpo asesor de alto nivel para que le ayude a pensar en el mejor manejo de las empresas distritales y en la conveniencia de emprender el camino de la privatización.
  • Mejoremos la información económica

    La trimestralización de las cuentas nacionales debe venir acompañada de mejoras considerables en la medición de la actividad económica
    Los titulares de los medios de comunicación presentan dos versiones contradictorias del acontecer económico.  Cuando se registran las declaraciones del Gobierno, la situación económica siempre se muestra como bastante positiva.  Los representantes de los gremios y la mayoría de analistas, por el contrario, advierten de los peligros de una recesión, cada bando esgrime cifras aparentemente válidas.  El Gobierno presenta los indicadores positivos como la disminución del desempleo, mientras que los medios tan gobiernistas como Semana y El Tiempo apelan a la baja de la construcción, el deterioro de la cartera bancaria que suelen ser señales altamente peligrosas.

    Esta falta de consenso en cuanto a lo que verdaderamente está pasando no solo muestra una situación que debe ser objeto de atención por parte de las autoridades económicas, que se muestran más preocupadas por castigar a los altos funcionarios de la administración Gaviria que por tomar las medidas más aconsejables, sino que revela una seria deficiencia en la información producida por las mismas instituciones del Estado.  Como ya lo he anotado en esta misma columna en ocasiones anteriores, es necesario que el Dane comience a producir resultados trimestrales de las cuentas nacionales.  Mientras esto no suceda, no sólo seguiremos hablando de la economía como los ciegos de la fábula hindú sino que las autoridades económicas con su característico sesgo optimista esperarán hasta muy tarde para adoptar medidas que enderecen el rumbo de la economía.
    Los que conocemos y admiramos la labor del Dane estamos convencidos que el trimestralizar las cuentas nacionales no es muy fácil.  El Departamento de Estadística cuenta con un equipo directivo que conoce muy bien la importancia de contar con buenas estadísticas.  Mis aún, el proyecto de trimestralización de las cuentas nacionales está dentro de los propósitos de la actual administración.  Lo que se necesita ahora es llevar a cabo este proyecto de manera prioritaria.
    La trimestralización de las cuentas nacionales debe venir acompañada de mejoras considerables en la medición de la actividad económica.  El grave problema que atraviesa el campesino colombiano se ha originado en buena parte en la carencia de buena información sobre el sector agropecuario.  Es inconcebible que el último censo agropecuario, bien hecho, fuera en 1960.  La carencia de información sobre el sector agropecuario ha hecho que el Gobierno de turno no tenga elementos para definir las políticas.  Ante la ausencia de información seria sobre el sector agropecuario las discusiones entre el Gobierno y los gremios se reducen a un pliego de peticiones imposibles de cumplir.  Un Gobierno como el actual, tan inclinado a dejar contento a todo el mundo, termina haciendo demasiadas concesiones.  La pérdida de competitividad del sector cafetero por problemas de la broca debe ser cubierto por el Fondo del Café, causando de paso serios problemas de carácter fiscal sin contribuir a una mejora en la eficiencia económica.  Por el contrario, el Gobierno está de hecho premiando el comportamiento de los Miguel Tejeiros que no han hecho todo lo posible por mantener la rentabilidad del negocio cafetero.  El mensaje no puede ser más claro: es más rentable protestar que mejorar la productividad.  El resultado ya se está viendo con la escalada de los conflictos económicos.  La solución más probable será la creación de un alto comisionado para la paz económica.

    Los otros sectores productivos, con la excepción del industrial, también padecen de falta de información.  La información sobre el comercio y los servicios es bastante escasa. El Dane se ha conformado con hacer los llamados Censos Económicos sobre industria, comercio y servicios cada diez años cuando las agencias encargadas de las estadísticas de otros países, siguiendo recomendaciones internacionales, lo hacen cada cinco años.  La importancia de un censo económico más frecuente, no sólo se debe al hecho obvio de producir una información actualizada cada cinco años sino que además permite que el sector público y el sector privado monte un sistema de encuestas periódicas para recabar la información económica en el período intercensal.  El poder contar con información sobre los sectores productivos facilita enormemente el manejo de nuestras grandes ciudades.  La planeación de los servicios públicos y el transporte requiere de información a nivel bastante desagregado.  Los estudios de los temas urbanos tienen que ejercitar su imaginación para poder inferir a partir de los resultados del Censo Económico de 1990 la posible evolución de la actividad productiva en nuestras grandes ciudades.
    El necesario refuerzo del sistema estadístico nacional debe venir acompañado de una mejora considerable en la manera como se presentan las estadísticas.  Hoy en día, el costo de la información producida por el Dane es muy alto y la manera como se entregan las estadísticas limita innecesariamente su acceso.  Las políticas del Dane en materia de precios son incomprensibles.  Como gran novedad ofrece al usuario la información en medios magnéticos pero para poderla entregar el usuario tiene que llevar sus propios medios magnéticos.  Las instrucciones para su utilización son prácticamente inexistentes y cuando uno logra tener acceso a ellas tiene que contratar a un ingeniero de sistemas para que le explique que puede hacer con ellas.  En otras ocasiones la información no es más que una imagen de las publicaciones en las que aparecen hasta las rayitas que separan las columnas y las filas de un cuadro.  Y, cosa de volverse locos, el precio de la información en medio magnético es considerablemente más costoso que el de la publicación.  La cartografía de una ciudad en pianos vale casi cuatrocientos mil pesos, mientras que en medio magnético puede costar diez veces más.  La utilización eficiente de los recursos dedicados por el país a producir información estadística de fácil acceso es imposible mientras persista esta economía de la exclusividad.  El Gobierno debe apoyar al Dane en los proyectos que buscan mejorar el sistema estadístico nacional, como contraprestación el Dane tiene que ofrecer mis y mejor información a un precio razonable y debe también mejorar las posibilidades de acceso al público en general.
  • La reelección de Domingo Cavallo

    La gestión económica del Gobierno Menem no sólo se ha destacado en el campo de la estabilización sino que ha logrado importantes logros en el campo de las reformas estructurales

    E1 14 de mayo el pueblo  argentino reconoció que la gestión del presidente Menem y su Ministro de Economía Domingo Cavallo, habían sido exitosas y que valía la pena prorrogar su mandato por cuatro años más.  La gestión realizada por este binomio de oro ha sido enormemente exitosa.  La economía que estaba pasando por una tremenda hiperinflación logró estabilizarse y llegar a cifras que usualmente eran encontradas en las economías avanzadas.  Lograr bajar la perenne inflación argentina a niveles de un sólo dígito en tan corto tiempo es, sin lugar a dudas una proeza digna de ser reconocida.

    Si el programa de estabilización basado en la introducción del llamado plan de convertibilidad se puede considerar como un gran logro, el manejo de la crisis originada por la devaluación del peso mejicano en diciembre del año pasado ha sido un ejemplo de una intervención a tiempo para lograr evitar un serio problema.  El Ministro de Economía argentino estuvo atento a respaldar su moneda y obtuvo el aval de los organismos internacionales para su plan de emergencia.  Sus anuncios y las medidas adoptadas lograron calmar la angustia de los inversionistas extranjeros y evitaron el pánico financiero que ocurrió en México.
    La gestión económica del Gobierno Menem no sólo se ha destacado en el campo de la estabilización sino que ha logrado importantes logros en el campo de las reformas estructurales.  El proceso de privatización ha avanzado notablemente permitiendo de esta manera eliminar una de las principales causas del déficit fiscal.  La desregulación de la actividad económica y la apertura han vuelto más competitiva la economía argentina.  La inversión extranjera ha participado en el proceso de privatización. En un medio mis abierto los empresarios chilenos han entrado a participar de manera importante lo que ha permitido transferir a la Argentina las experiencias del Milagro Chileno.

    La Argentina bajo la Administración Menem ha logrado tal vez su deseo más sentido.  El ‘Volver a Crecer’ de que hablaba Domingo Cavallo en uno de sus libros se ha logrado.  El estancamiento crónico de la argentina que uno sentía al pasear por la linda Buenos Aires ya es una cosa del pasado.  Los indicadores de crecimiento de los últimos años han vuelto a ser respetables.

    Los avances logrados aunque notables son apenas el inicio.  Los problemas siguen siendo graves.  El peso está sobrevalorado y muchos sectores de la economía argentino no son competitivos.  Las alternativas para solucionar este problema no son fáciles.  El continuar con la ley de convertibilidad implicaría probablemente tener que afrontar una recesión que reduzca la demanda agregada y que de lugar a un ajuste fuerte de los sectores no competitivos.  El renunciar a la convertibilidad podría acabar con una credibilidad de la política económica que ha sido ganada con gran esfuerzo.

    Conociendo la gran capacidad del Ministro Cavallo, creo sinceramente que el gobierno argentino en su segundo período puede completar con éxito la obra que ha comenzado.  Al registrar complacido el respaldo que le ha dado el pueblo argentino a su gobierno, sea la ocasión de augurarles un segundo periodo pleno de realizaciones.
  • ¿La economía? Regular, gracias.

    Los comentarios más frecuentes en las reuniones sociales tienen que ver con las posibilidades de la recesión.
    Si las cosas fueran como nos las presentan los allegados al gobierno, no existiría motivo alguno de preocupación.  Después de nueve mese tenemos un Plan de Desarrollo aprobado por el Congreso que en teoría debería servir de guía para las inversiones de los sectores público y privado.  Si le creyéramos a las proyecciones del Plan, los próximos años serian probablemente los mejores de toda la historia económica reciente.  Si se dieran lo resultados previstos en el famoso Salto Social, Colombia estaría en magnificas condiciones para enfrentarse al nuevo milenio.

    Lamentablemente, el común de la gente ve el futuro de manera diferente Los comentarios más frecuentes en las reuniones sociales tienen que ver con las posibilidades de una recesión.  L constructores se preparan para un largo período de crisis.  Los gremios del sector que siempre se han caracterizado por su optimismo están previendo un disminución del diez por ciento en la actividad edificadora.  Los ejecutivos d .las Corporaciones de Ahorro y Vivienda se han convertido en los más entusiastas admiradores del Ministro de Comunicaciones, pues ahora se puede divertir con los chistes de la Nena Jiménez durante sus largas vigilias ocasionadas por el incremento desmesurado de la cartera vencida.

    Los agricultores, en especial aquellos que se han aventurado a invertir en negocios de exportación, continúan pasando por una situación critica.  En lugar tratar de mejorar su productividad han encontrado más atractivo acudir a papá gobierno para que les ayude a salir de la crisis.  Los cafeteros que antes se contentaban con un buen precio del café y una aceleración de la devaluación están tratando de convencer al gobierno que les ayude a pagar las deudas.  Los bananeros buscan financiación para pagar nómina por cuanto los ingresos no les está alcanzando para cubrir todos los costos de producción. 

    Colombia que en los últimos tiempos se había destacado por la calidad del manejo económico y por su fútbol ha perdido su prestigio en los dos campos. Los que han reemplazado a Hommes a Maturana, ambos trabajando en el extranjero, no han resultado tan hábiles como los líderes del pasado.  Los indicadores de la economía colombiana igual que nuestros equipos a duras penas se imponen a los de la economía venezolana.
    Los ensayos en la economía colombiana siguen a la orden del día.  El Salto Social continúa siendo apenas un mal ejemplo de una plataforma presidencial. El gobierno no abandona su actitud promesera, ni acepta que el sector privado ha llegado al limite máximo de su capacidad de contribuir a la financiación del gasto público.  Un gobierno que en nueve meses ha agotado su credibilidad se somete a un proceso de reforma tributaria en el preciso momento en el que el partido del gobierno se ve enfrentado a una de sus peores crisis políticas.

    El peligro de entrar en una recesión debe llevarnos a reflexionar si no sería el momento de entrar a discutir la posibilidad de reelección del Presidente la República.  La experiencia de nuestros vecinos peruanos y argentinos está mostrando, por una parte,  que cuando hay reelección los presidentes continúan mandando hasta el último momento y no se dedican a buscar chanfaina internacional y que además el país gana notablemente si no tenemos que estar descubriendo cada cuatro años un equipo de genios para que se enfrente a los graves problemas que nos agobian. No le tengamos miedo a reelegir a los buenos ni a darle un castigo a los malos gobernantes.
  • Bienvenida la disminución del encaje

    Aunque el verdadero impacto de la medidas solo se
    podrá apreciar con el paso del tiempo es posible prever que esta medida va a
    tener un efecto positivo en la economía.
    El cambio en los encajes del sistema financiero ha
    sido motivo de comentarios por parte de destacados analistas económicos. En sus
    columnas del fin de semana los economistas de corte neoestructuralistas han
    criticado la medida tomada por la Junta Directiva del Banco de la República.
    Estos economistas han encontrado insuficiente la rebaja en los niveles de
    encaje, considerando que el alivio concedido por la Junta no ayudará a bajar
    los altos niveles de las tasas de interés. Este punto de vista de los más destacados
    defensores de la política económica de la Administración Samper parece mostrar
    un deseo por parte del gobierno de un fuerte estímulo monetario para
    contrarrestar  los síntomas de recesión
    que se han comenzado a ver en estos días.
    Aunque el verdadero impacto de la medidas solo se
    podrá apreciar con el paso del tiempo es posible prever que esta medida va a
    tener un efecto positivo en la economía. En primer lugar, el imponer la
    disminución de los encajes sobre las nuevas captaciones disminuye el posible
    impacto inflacionario de la medida y permite controlar la expansión monetaria
    que se hubiera dado si se hubiera aplicado el cálculo del encaje sobre el total
    de las captaciones. Esta moderación del impacto expansivo de una disminución
    del encaje es absolutamente necesaria cuando se está  empeñado en una lucha contra la inflación. El
    mensaje antiinflacionario contenido en la medida es mucho más claro cuando se
    tiene en cuenta que la reducción del encaje en las cuentas corrientes ha venido
    acompañado de un aumento en los encajes en otros pasivos del sector financiero.
    la Junta Directiva del Banco de la República ha mostrado a la opinión que la
    lucha contra la inflación sigue siendo de alta prioridad que no piensa
    abandonar mientras que los indicadores del crecimiento del IPC no mejoren.
    La medida de reducción de encajes en las cuentas
    corrientes abre la oportunidad para cambios importantes en el sector
    financiero. Las autoridades monetarias y crediticias están indicando que los
    bancos tienen que intensificar la competencia en la captación de liquidez a
    través de la cuenta corriente. La intensificación de la competencia en la
    captación a través de la cuenta corriente indudablemente ha de beneficiar a los
    titulares de las cuentas. Los mayores beneficios obtenidos por los bancos se
    podrán compartir entre bancos y depositante. El pago de intereses en cuenta
    corriente podrá al fin darse con lo cual las diferencias entre cuentas
    corrientes y depósitos de ahorro en UPAC tenderán a desaparecer en la medida en
    la que las corporaciones de ahorro y vivienda se inventen métodos para que  sus usuarios puedan girar algunos cheques al
    mes.

    Una mayor competencia en el sector financiero, sin
    lugar a dudas, dará origen a la rápida adopción de importantes mejoras  tecnológicas en el sistema de pagos. Los
    clientes de los bancos podrán esperar contar con servicios que se disfrutan en
    países donde impera una verdadera competencia en el sector financiero. En
    resumen, la medida adoptada por la Junta Directiva puede resultar en un sector
    más competitivo sin afectar adversamente el manejo
    monetario y muestra una preocupación para seguir luchando contra la inflación.