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  • La investigación económica en Colombia

    La Universidad colombiana debe responder al reto de
    su internacionalización.
    La semana pasada se realizó un
    seminario con la participación de la Universidad de los Andes sobre la Transformación
    de América Latina. El seminario se inició con un discurso del rector Hommes en
    donde se presentaron algunas críticas a la política económica del gobierno y en
    la que el Rector previno sobre el peligro que podrían tener algunas actuaciones
    del Incomex, encaminadas a frenar la subfacturación en la reimplantación de las
    temidas licencias previas.
    A continuación se hicieron una
    serie de presentaciones por parte de investigadores latinoamericanos y alemanes
    sobre el tema del seminario. La calidad de los trabajos presentados fue un
    tanto disímil, dejando la  duda en
    algunos segmentos de  la audiencia si la
    investigación económica colombiana está a la altura de la europea y la de otros
    países latinoamericanos. Un indicador de la improvisación  de algunas investigaciones es la tardía
    entrega de los trabajos los comentaristas. En algunos casos los comentaristas
    tuvieron que improvisar pues el trabajo se entregó la víspera después de  horas de oficina.
    La falta de competitividad de
    los académicos colombianos en el contexto mundial no deja de ser preocupante.
    Las universidades colombianas no pueden quedarse atrás en el campo de la
    investigación económica. La política económica no puede manejarse con
    conocimientos obsoletos ni con falso consenso nacido en una sociedad de elogios
    mutuos.
    Realmente preocupante, para
    los que hemos defendido las bondades de las transformaciones estructurales de
    la economía colombiana en los noventa, la debilidad de la evidencia presentada
    para sustentar la validez de la reforma. Algunos de los académicos colombianos
    que  intervinieron en el seminario se
    limitaron a recitar una serie de frases de cajón sin un soporte sólido. Los
    resultados de las investigaciones no resultaban muy convincentes como soporte
    de las afirmaciones sobre la bondad de las reformas de la apertura.
    La universidad colombiana debe
    responder al reto de su internacionalización. De ahora en adelante tiene que
    estar presente en los grandes debates y debe hacerlo con excelencia. El evento
    como el realizado en la Universidad de los Andes es el instrumento adecuado
    para poder medirnos a escala internacional. Si nuestra calidad es inferior
    debemos reconocerlo y hacer esfuerzos 
    para lograr mejorarla  no podemos
    contentarnos con estereotipos que ocultan la verdad.
    Las universidades tienen que
    hacerse una autocrítica seria y para ello deben traer evaluadores de reconocido
    prestigio internacional. La Universidad de los Andes ha dado el ejemplo con una
    evaluación de su facultad de Economía. En aras de una discusión seria debería
    levantarse la reserva del sumario, si es que existe, con el fin de evitar las
    filtraciones selectivas del informe. El espectáculo de una discusión en la que
    las antiguas y nuevas directivas de la Facultad de Economía de los Andes
    utilizan el informe Calvo para sostener posiciones contradictorias no es muy
    edificante.
    Tampoco es justo personalizar
    las discusiones. Si existe un problema en las Facultades de Economía es por
    razones estructurales, tales como la falta de incentivos, las bajas remuneraciones
    y no por la gestión buena o mala de un decano. Los centros de investigación de
    las universidades colombianas tienen que volver a ganarse el respeto que
    tuvieron en otra época. No deja de ser motivo de preocupación el relativo
    estancamiento de los principales centros universitarios frente a Instituciones
    como Anif y Fedesarrollo que hacen presencia en los debates de política
    económica. Más sorprendente aún, si se tiene en cuenta que muchos de los que
    están a dirigiendo estas instituciones estuvieron vinculados a los principales
    centros de investigación universitarios. De vital importancia para el avance de
    la investigación económica es lograr vincular a las universidades colombianas
    profesores que estén en permanente contacto con la academia extranjera.
    La participación de los
    investigadores colombianos en las conferencias internacionales debe ser una
    tarea de altísima prioridad, pues solo compitiendo en los foros internacionales
    es posible mantenerse a la vanguardia de la ciencia. No solo debemos medirnos
    con nuestras contrapartes en el extranjero sino que,  además, debemos especializarnos, pues la
    competencia a alto nivel se hace entre especialistas. Los investigadores
    colombianos para lograr sobrevivir en un mercado de dimensiones minúsculas han
    apelado al expediente de convertirse en especialistas en casi todo. Las grandes
    figuras académicas colombianas cambian de tema de investigación como quien
    cambia de camisa.
    Como consecuencia de estos
    cambios nunca se profundiza en los temas y, por tanto, los aportes de los
    colombianos son marginales. Ojalá que el seminario realizado en la Universidad
    de los Andes marque el inicio de una nueva época en la investigación económica
    colombiana, en la que se ponga como meta el competir internacionalmente.

  • Gracias a las reformas la crisis no ha sido tan grave

    La poca confianza en las cifras oficiales ha desembocado en agrias
    controversias entre analistas muy respetables
    Es lamentable que en Colombia no se disponga de cuentas nacionales trimestrales para poder seguir con cuidado la evolución de la economía y los analistas tengan que dedicar buena parte de sus esfuerzos a imaginarse el estado económico del país.  La falta de estadísticas confiables ha llevado a que entidades del gobierno como el Departamento Nacional de Planeación dediquen buena parte de sus esfuerzos a seguir la evolución de la economía.  De esta manera, entidades que deberían estar pendientes de los indicadores económicos para ajustar sus políticas se dedican a medir los resultados perdiendo buena parte de su credibilidad por actuar como jueces y partes.  El cuestionamiento de las cifras se extiende de esta manera a un cuestionamiento de la entidad que perjudica notablemente a una entidad seria y respetable como el Departamento Nacional de Planeación.

    La poca confianza en las cifras oficiales ha desembocado en agrias
    controversias entre analistas muy respetables. 
    Los defensores a ultranza del modelo de sustitución de importaciones han
    comenzado a culpar a la apertura económica de los problemas coyunturales
    causados por la crisis política.  En
    lugar de aceptar que la incertidumbre causada por la crisis política y por las
    altas tasas de interés han influido negativamente en las perspectivas de
    inversión, los defensores del modelo de sustitución de importaciones aducen
    como causa de la parálisis de la inversión el efecto retardado de la apertura.
    Los críticos de las reformas económicas realizadas a comienzos del
    noventa, tanto los que están en el gobierno como los que están por fuera,
    tratan de convencemos que la crisis del 96 es ma consecuencia retardada de los
    cambios en el modelo de desarrollo, cuando un análisis objetivo mostraría todo
    lo contrario.  En primer lugar, se debe
    observar que los sectores más sensibles han sido los orientados a atender la
    demanda doméstica.  Los únicos que
    todavía conservan su dinamismo son los sectores que atienden la demanda
    externa.  Si no hubiera sido por la
    apertura, la economía estaría paralizada. 
    El paro empresarial hubiera sido inevitable en un mercado orientado
    hacia la demanda interna pues el efecto sobre la actividad económica de una
    crisis política como la actual en una situación pre-apertura hubiera sido
    devastador.  No debemos olvidar que una
    de las principales razones para buscar una apertura es mitigar las
    fluctuaciones internas, aceptando eso si una mayor influencia externa.
    En segundo lugar, las reformas al disminuir la importancia del ejecutivo
    en la política económica y al hacer énfasis en la descentralización ha logrado
    disminuir el alcance de la crisis a nivel del gobierno central.  La independencia del Banco de la República ha
    contribuido a elevar la confianza del sector privado en momentos en que el
    Presidente y sus Ministros se encuentran seriamente cuestionados.  A pesar de sus fallas evidentes, los Alcaldes
    y Gobernadores pasan a ser los lideres más admirados por la ciudadanía y se
    convierten en factores de estabilidad institucional.  La angustia de un cambio en la cúpula del
    gobierno central, es sin lugar a dudas, mucho menor cuando no hay que pensar en
    cambiar a todos los alcaldes y gobernadores.
    Finalmente, debe decirse que así como las reformas han ayudado a
    sostenerse al actual gobierno, también la crisis de confianza generada por el
    actual gobierno ha contribuido a eliminar algunos de los principales
    desequilibrios generados por la apertura. 
    En especial, el efecto Medina y sus secuelas como el efecto Botero y
    ahora el efecto trillizos han logrado eliminar la sobre valuación del peso
    colombiano devolviendo de paso la competitividad externa que se había perdido
    por la revaluación del peso.  No cabe
    duda que una solución pronta de la crisis lograría devolver a la economía a una
    senda de crecimiento acelerado y permitiría gozar de las ventajas de una
    economía más abierta.

  • Aspectos regionales de la estanflación del 96.

     La gravedad de la
    situación económica por la que atraviesa la economía colombiana ha sido
    reconocida hasta por el propio Presidente de la República. Ya no cabe duda de
    que los indicadores económicos muestran un franco deterioro del ritmo de
    crecimiento de la economía colombiana. Al sentir de la mayoría de los analistas
    la economía ha entrado en un período de estanflación en la que se combinan los
    graves problemas de la recesión con los de un incremento en la inflación.
    Por falta de
    información más detallada, la situación propia de las principales ciudades no
    ha sido motivo de discusión suponiendo implícitamente que todas las regiones se
    ven afectadas de manera similar. Sin embargo, la experiencia ha demostrado que
    el impacto de las recesiones es diferencial por ciudades. La relevancia de este
    acerto es fácil de mostrar con algunos ejemplos.
    Las crisis originadas
    por las devaluaciones en los países vecinos se siente con mayor impacto en los
    departamentos fronterizos. La inestabilidad causada por la devaluación
    venezolana de 1982 significó un fuerte impacto para el Norte de Santander y en
    especial para su capital. La crisis de la industria de los años ochenta afecto
    de manera más marcada a Antioquia y el Valle del Cauca por la sencilla razón de
    la importancia relativa del desarrollo industrial en estos dos departamentos.
    La presente crisis no
    ha sido una excepción. El efecto más marcado se ha dado en el Valle del Cauca.
    Los indicadores de actividad económica y en especial los relacionados con la
    actividad edificadora son muy negativos en Cali y el resto del Departamento. La
    actividad industrial del Valle también se ha resentido de manera marcada. Los
    indicadores de desempleo son bastante negativos.
    Por ser la sede del
    gobierno y por que gran parte de los actores de la crisis son prestantes
    miembros de la sociedad bogotana, pareciera que en Bogotá ha sido la segunda
    ciudad en la que se ha tenido el efecto negativo mayor. Los sectores en donde
    la capital del país ha tenido tradicionalmente su ventaja comparativa son unos
    de los más afectados. El sector financiero en el que Bogotá se ha destacado por
    su alta participación se está viendo enfrentado a una baja en su demanda y en
    un deterioro notable de las condiciones de la cartera. El sector exportador de
    flores se encuentra pendiente de las condiciones adversas causadas por la descertificación
    y por la posible pérdida de las preferencias arancelarias. Los viajes de
    negocios a Bogotá y la ocupación hotelera se han visto afectados adversamente
    por los últimos acontecimientos, lo que unido a un exceso de capacidad hotelera
    ha llevado a situaciones muy preocupantes para los inversionistas en el sector
    turismo.
    Además de una baja
    demanda del sector privado la actividad económica de la capital del país ha
    sido afectada por impulsos negativos en el sector público. El nivel de
    ejecución del plan de desarrollo es relativamente bajo. El Alcalde Mockus ha
    sido muy cauteloso en el frente de las obras públicas, concentrándose a
    terminar el plan de obras de la Administración Castro. Por otra parte, el
    incremento de los impuestos, tanto a nivel nacional como distrital, ha tenido
    un fuerte impacto recesivo en la capital del país, por la sencilla razón de la
    alta participación de Bogotá en el total de impuestos recaudados en todo el
    país. 
    Más aún, los efectos
    positivos que se notan en la economía colombiana están ausentes en la capital
    del país, pues desafortunadamente todavía no se ha descubierto petróleo en la
    Sabana de Bogotá y la capital del país tiene poca o nula representación en la
    comisión de acusaciones de la Cámara.

    De todo lo anterior se
    pueden sacar dos conclusiones. El impacto de la crisis no ha sido uniforme en
    todo el país y segundo no hay una gran información sobre la coyuntura regional
    lo que hace que los analistas económicos tengan pocos elementos para poder
    sacar conclusiones y recomendaciones. Teniendo en cuenta la posible gravedad
    para una región del país sería recomendable que entidades como las Cámaras de
    Comercio y las regionales de los gremios 
    dedicarán parte de sus esfuerzos a hacer un seguimiento de la actividad
    económica propia de su región. 
  • Los costos ocultos de la crisis

    La angustia de los
    agentes económicos es cada día más grande y la incertidumbre comienza a tener
    efectos mucho más graves que la misma descertificación
    El tema del momento es
    el costo económico de la descertificación. Los empresarios en su angustia y
    después de haber intentado, inútilmente, influir en una decisión favorable de
    los Estados Unidos se aprestan para lo más grave y están dispuestos hasta hacer
    un paro con el fin de buscar una rápida solución a la crisis de gobernabilidad
    del país. Los funcionarios del equipo económico y el Ministro de Justicia
    tratan de convencer al país de que después de todo los costos económicos no van
    a ser muy grandes. Los analistas económicos, con ayuda de poderosos modelos y
    del olfato de los que manejan estos modelos llegan a estimativos del posible
    impacto de la medida tomada por el Presidente Clinton.
    La polarización causada
    por la crisis política se refleja en el debate económico. La mayoría del país
    comienza a desconfiar del Ministro de Hacienda por sus continuos cambios de
    opinión y por dedicarse en estos tiempos de crisis a sostener una controversia
    en los medios de comunicación con su ilustre antecesor. En medio de la crisis,
    en ocasiones aparece el Consejero Antonio Hernández que trata de explicar de
    una manera clara y objetiva el impacto de la medida y expone las acciones que
    se pueden tomar para contrarrestar el efecto negativo de la descertificación.
    La angustia de los
    agentes económicos es cada día más grande y la incertidumbre comienza a tener
    efectos mucho más graves que la misma descertificación. Un país que vive
    preocupado por la tremenda crisis política no puede pensar en el futuro. La
    expansión de las empresas pasa a un segundo plano cuando es necesario pensar en
    la forma como se debe uno proteger del coletazo que va traer la
    descertificación. En estas circunstancias es más importante comenzar a
    especular contra el dólar que hacer inversiones productivas y crear empresas.
    El desvío de energías hacia la especulación financiera, unido a la discusión
    diaria sobre los últimos acontecimientos políticos deja muy poco tiempo para
    pensar en el futuro de la economía.  Los
    más destacados ejecutivos y los mejores académicos se dedican a comentar las
    últimas ocurrencias del Doctor Mogollón.
    El costo del tiempo y
    energía de los mejores colombianos que podrían estar trabajando para el
    progreso del país es una carga pesada para la economía colombiana. El mal uso de
    los recursos del Estado dedicados a premiar a los defensores del régimen es un
    despilfarro que no se puede permitir un país pobre. La repartición de los
    programas de la cadena 3, hoy llamada con mucha pompa Señal Colombia es un
    ejemplo del despilfarro de los recursos captados con la reforma tributaria.
    La apropiación de las
    empresas del Estado por parte de los sindicatos es una manera triste de
    entregar los recursos públicos a intereses particulares. La intervención
    descarada del Ministro de Trabajo en las convenciones colectivas a favor de los
    trabajadores, sin importarle el costo para el Estado no solo es un retroceso
    tremendo en el manejo de las relaciones laborales, sino que es la mejor manera
    de atizar la inflación.
    El oscuro panorama
    económico es el reflejo de una situación económica totalmente descuadernada.
    Los técnicos del gobierno han perdido el control de la economía y ahora es
    manejada con el único propósito de defender al régimen. Los economistas del
    gobierno que no pueden decir con los militares que sirven al país y no al
    Presidente deben estar muy preocupados porque muy pronto les va a tocar pensar
    en su retiro. Considero a algunos destacados economistas que en este momento
    deben estar pensando seriamente que es bueno acompañar a sus amigos hasta el
    cementerio pero que no es recomendable enterrarse con ellos.

  • Liberación parcial de precios de la gasolina

    La
    semana pasada el gobierno realizo un interesante experimento con los precios de
    la gasolina. El Ministro de Minas decidió sorprendernos con una liberación de
    los precios de la gasolina extra. A pesar del caos inicial causado por el
    experimento la medida debe ser estudiada y analizada pues puede a la larga
    tener efectos interesantes que es conveniente explorar.
    En
    primer lugar, es necesario destacar la importancia de eliminar controles
    innecesarios que lo único que hacen es limitar la competencia. La libertad de
    precios de la gasolina extra va a permitir, ahora si, establecer el atractivo
    relativo de los dos tipos de gasolina. Los consumidores van a poder mostrar sus
    preferencias por las gasolina extra comparada con la normal. Si el precio
    fijado por el distribuidor para la extra es muy alto el consumidor dejará de
    consumirla y se pasará a la corriente. el consumidor tiene en sus propias manos
    su propia defensa y no necesita que el gobierno lo defienda de un supuesto
    abuso de los distribuidores inescrupulosos. Por otra parte, el distribuidor
    tendrá la posibilidad de lograr la misma rentabilidad en las ventas de los
    diferentes tipos de gasolina y no tendrá que estar solicitando ajustes al
    Ministerio ni tendrá que apelar a protestas extremas como en el pasado cuando
    el precio de la gasolina extra sea muy bajo.
    Sin
    lugar a dudas, los distribuidores y consumidores poseen una mejor información
    que los funcionarios del Ministerio de Minas y Energía y por lo tanto están en
    mejor capacidad de fijar el precio relativo de la gasolina extra con relación
    al precio de la gasolina corriente. La solución adoptada por el Ministerio
    puede contribuir a una mejor asignación de recursos pues el precio relativo de
    la gasolina extra comparado con el de la gasolina corriente estará más en línea
    con los verdaderos costos y beneficios.
    Es
    claro que el experimento de la liberación parcial de los precios de la gasolina
    es apenas el comienzo de una racionalización de las políticas de precios de los
    energéticos. Si el experimento es exitoso la consecuencia lógica sería comenzar
    a dar libertad de precios en el precio de la gasolina corriente. Una posible solución
    sería fijar unas bandas al estilo de las usadas para el dólar que definan el
    campo en el cual pueda variar el precio de la gasolina corriente. Esta banda
    fijaría un techo por encima del cual no se podría vender la gasolina y que
    protegería al consumidor de un posible abuso de los distribuidores y fijaría un
    mínimo para proteger la rentabilidad del distribuidor. Dentro de estas bandas
    los distribuidores podrían competir por atraer clientes mediante promociones de
    precios.
    La
    flotación de los precios de la gasolina corriente dentro de una banda de
    precios debería llevar en el largo plazo a una libertad total de precios. La
    conveniencia de esta medida aconsejada por la lógica económica salta a la vista
    cuando se analizan los resultados desastrosos de una política como la
    venezolana que ha tratado de mantener precios muy por debajo de los verdaderos
    costos de oportunidad de la gasolina. Como pude apreciar en un reciente
    seminario realizado en Caracas, para todos los economistas latinoamericanos el
    mayor error de política del gobierno venezolano es mantener precios de la
    gasolina tan bajos.
    La
    profunda brecha entre el precio internacional y el precio de venta en Venezuela
    se ha constituido en uno de las principales fuentes del desequilibrio fiscal y
    que, dada su gran magnitud, no puede ser corregida fácilmente. En estas
    circunstancias un ajuste total en el precio de la gasolina llevaría a notables
    aumentos en la canasta familiar y causaría sonoras protestas a nivel popular.
    Por otra parte, y lo que es más grave produciría efectos notables en los
    propietarios de vehículos de servicio público, pues muchos de ellos han
    invertido todos sus ahorros en carros de altas cilindradas que consumen enormes
    cantidades de gasolina.

    Los
    excesos de nuestro vecino unidos a una buena experiencia con la libertad de
    precios de la gasolina deberían orientarnos hacia una política de libertad
    total de los precios de la gasolina que debería venir acompañada de una
    libertad de importar gasolina y de hacer inversiones en las refinerías. En la
    medida en que los funcionarios del Ministerio dejen de competir con el mercado
    en la fijación de precios tendrán más tiempo para dedicar a definir las
    verdaderas políticas del sector de minas y energía. 
  • Apertura del crédito externo: un paso en la dirección correcta

    Es claro que el margen de intermediación debe bajar hasta niveles
    comparables a los de nuestros socios comerciales.  El país no puede competir con una desventaja
    en el costo del crédito.
    La Junta Directiva del Banco de la República ha tomado unas medidas para
    facilitar el endeudamiento con el extranjero. 
    Ante los comentarios surgidos sobre el tema es conveniente hacer algunas
    precisiones.  En primer lugar debe
    anotarse que las ú1timas medidas no corresponden a una total apertura del crédito
    externo.  El público no puede salirse a
    endeudarse libremente en el exterior pues tiene que cumplir con unos requisitos
    que aunque menores que los que venían rigiendo, terminan elevando el costo del
    crédito por encima de los que habría si existiera una entera libertad para
    endeudarse en el exterior.
    También se ha podido apreciar que a nadie le gusta competir
    internacionalmente y que los voceros de los sectores afectados tienen el
    sagrado derecho al pataleo.  Los gremios
    que representan al sector financiero han hecho sentir sus voces de protesta por
    la medida y han puesto de presente que los costos de intermediación colombianos
    son muy altos comparados con los vigentes en los grandes centros
    financieros.  Los gremios han aprovechado
    la oportunidad para insistir en su pedido de una disminución de los encajes con
    el fin de lograr que sus márgenes de intermediación se reduzcan y puedan ser
    competitivos con el exterior.
    De lo anterior debe quedar claro que los intermediarios financieros
    continúan gozando de una protección de la competencia externa y que los
    usuarios del crédito tienen que pagar m costo adicional por el privilegio de
    utilizar el crédito externo.  Puede
    decirse entonces que la medida anunciada por el Banco Central es apenas un paso
    en el proceso de liberación cambiaria y de ninguna manera puede tomarse como
    una renuncia del Banco de la República al control del endeudamiento ni se puede
    pensar tampoco que el sistema financiero ha quedado totalmente desprotegido a
    la competencia externa.  La medida
    realmente trata de establecer unas condiciones que reflejen la situación actual
    del costo del crédito externo comparado con el costo del crédito en Colombia
    buscando mantener una protección al sector financiero colombiano que refleje
    las diferencias en los costos de intermediación colombianos comparados con los
    del resto del mundo y que no puede hablarse de un cambio radical en las
    políticas sino más bien de un ajuste pequeño.
    La medida adoptada por la Junta Directiva del Banco de la República no
    puede interpretarse como la solución última. 
    Es claro que el margen de intermediación debe bajar hasta niveles
    comparables a los de nuestros socios comerciales.  El país no puede competir con una desventaja
    en el costo del crédito.  Las industries
    deben modernizar su aparato productivo y realizar las inversiones que le
    permitan mantener su ventaja competitiva. 
    Un país que quiera entrar a competir a escala mundial debe tener un
    sector financiero muy eficiente y con encajes similares a los que rigen
    internacionalmente.  Los Directores del
    Banco Central tienen que planear un programa de mediano plazo en el que
    simultáneamente vayan bajando los encajes y vayan disminuyendo la protección al
    sector financiero dada por las restricciones al endeudamiento externo.
    Por otra parte, es muy importante analizar el impacto en los equilibrios
    macroeconómicos de los cambios que se den en la estructura de protección al
    sector financiero colombiano.  Los
    encargados de la política económica tienen que analizar el impacto que pueda
    tener la liberación cambiaria con el fin de compensar sus efectos para que no
    afecten las metas macroeconómicas.  Por
    ejemplo, una disminución en los costos de protección puede resultar en una
    entrada adicional de capitales cuyo efecto en la tasa de cambio y en el
    crecimiento del dinero debe ser compensados. 
    Si las autoridades diseñan m paquete de medidas adecuadas es posible
    lograr un cambio en las condiciones de competencia sin que por ello se ponga en
    peligro el equilibrio macroeconómico. Argumentar que no se debe liberar el mercado cambiario porque esto da
    lugar a una fuerte revaluación es suponer que no se puede o no se quieren tomar
    medidas compensatorias.
    Más aún, en situaciones especiales en las que precisamente se quiera
    atraer capitales para compensar la incertidumbre política una medida como la
    comentada puede ser doblemente efectiva. 
    Pues por un lado mejora la eficiencia económica, reduce los costos de
    producción y mejora la situación macroeconómica pues compensa una potencial
    fuga de capitales.
    En conclusión, puede decirse que abrir las posibilidades de
    endeudamiento en el exterior es una medida que tiene buenos propósitos y que
    pude tener un impacto macroeconómico que debería ser compensado para no
    separamos de las metas macroeconómicas.  Por
    tanto la discusión debería centrarse en si las medidas complementarias son las
    adecuadas o no, más bien que discutir si la medida va a contribuir a la
    revaluación o no.

  • El cura lo predica pero no se lo aplica

    La preferencia por los pobres sobre los ricos no se debe buscar en los discursos sino en las acciones.

    En los últimos días hemos apreciado un recrudecimiento de los conflictos sociales en Colombia. Por una parte, se ha tratado de satanizar todo lo que huela a neoliberalismo buscando inculpar a las políticas de apertura de un notable deterioro de los indicadores de distribución del ingreso. Basados en información fragmentaria sobre algunos indicadores de bienestar de la población se pretende no solo inculpar a los gobiernos anteriores como los causantes de todos los problemas, sino que además en un acto de inusitado optimismo se quiere hacer creer que el presente gobierno va a lograr en muy corto tiempo la redención social de los colombianos pobres.


    Pensar que el desarrollo de un país y la eliminación de la pobreza puede hacerse en un período presidencial es una gran equivocación. La eliminación de la pobreza es el fruto de un proceso continuado y requiere de esfuerzos continuos independientes del gobierno de turno. Los países que logran salir de la pobreza han persistido en políticas coherentes frutos de un consenso social. Los cambios en los gobernantes apenas afectan algunos de los matices de la lucha contra la pobreza sin que impliquen cambios violentos en la dirección de la política económica.




    En el caso colombiano desde hace mucho tiempo los dos partidos tradicionales han logrado un consenso en lo referente a la política social. Desde hace mucho tiempo se ha buscado ampliar la base de los hogares que sean propietarios de su propia vivienda. Después de algún tiempo los contradictores de la política de vivienda diseñada por el Profesor Currie y puesta en marcha durante la Administración del Presidente Pastrana han llegado a convencerse de la importancia de contar con un instrumento de financiación como el UPAC que ha permitido ampliar la base de propietarios de vivienda y que ha impulsado el crecimiento de la economía colombiana en los últimos veinticinco años.


    La ampliación de la cobertura de los servicios públicos especialmente el de agua potable ha estado contemplada en todos los planes de gobierno. Los grandes avances en la cobertura de los servicios públicos y la importancia de lograr una financiación sana a través de unas tarifas costeables han entrado a formar parte del consenso nacional. Los populistas de ayer que quemaban las fotocopias de los recibos a la entrada de las empresas de servicio público aceptan que se cobre el costo de prestación de los servicios a todos prefiriendo subsidiar, eso si, a aquellos que no pueden pagar el costo total de los servicios.


    La importancia de apoyar los esfuerzos educativos y de capacitación son reconocidos por todos los partidos en sus distintas vertientes. Hoy en día se acepta que para lograr erradicar la pobreza lo primero es lograr ampliar la cobertura de la educación primaria y secundaria. Mientras no logremos preparar a la gente, los esfuerzos para satisfacer las necesidades básicas de los más pobres tendrán que continuar siendo realizados por el gobierno y dando ocasión a un clientelismo que degrada al pobre y fomenta la corrupción.


    Los ejemplos anteriores nos muestran que en Colombia hace tiempo todos los gobiernos han tenido una perspectiva social similar y que ningún partido ni movimiento se puede declarar como el único poseedor del sentimiento social. Las promesas de los partidos son tan similares que lo que debe contar son los resultados reales. La preferencia por los pobres sobre los ricos no se debe buscar en los discursos sino en las acciones. Los debates abstractos sobre la equidad de un aumento en el IVA deben ser complementados por los análisis detallados de los beneficiarios de las reformas tributarias. De especial importancia en estas circunstancias en las que se discute la financiación de las campañas es lograr hacer claridad sobre las denuncias de destacados economistas de un tratamiento favorable a los conglomerados económicos.


    Los cambios en el tratamiento del impuesto a la cerveza deben ser investigados y aclarados ante la opinión pública. El Gobierno debe sacar un tiempito para explicarle al país algunos puntos muy importantes. El primero, cuál es la razón económica de cambiar la base del impuesto del precio total del servicio a considerar un impuesto solo sobre el líquido. En segundo lugar debe explicar porque el beneficio tributario debe quedar en el productor y no en el consumidor. Lo más equitativo pareciera que el alivio tributario quedará en manos de los obreros y campesinos que se toman sus polas en los fines de semana y no en el de un grupo económico que es reconocido como el más poderoso de Colombia. Un gobierno que tiene una retórica tan orientada a los pobres debería obligar a los productores a rebajar el precio final de la cerveza de tal manera que la rebaja de impuestos le llegue al consumidor final.


    Un gobierno que se ha declarado como el paladín de los oprimidos no debería dejar pasar la oportunidad de lograr que el alivio fiscal llegue al bolsillo de los más pobres. No puede permitir que lo tachen de Hood Robin o sea aquel personaje que le quita a los pobres para darle a los ricos.


  • Comprar antes de vender

    Los trabajadores, los usuarios, la Universidad Distrital y la Secretaria
    de Tránsito y Transportes pueden ser los verdaderos dueños de la ETB.
    La propuesta del Alcalde Mockus de vender la Empresa de
    Telecomunicaciones de Bogotá para salvar a la Empresa de Energía de Bogotá ha
    sido otra de las víctimas del llamado proceso ocho mil.  Por estar preocupándose por la posible renuncia
    del Presidente Samper los medios de comunicación no le han dado toda la
    discusión que se merece tan importante tema. 
    Para volver a poner sobre el tapete el tema de la venta de la ETB quiero
    hacer a continuación un par de reflexiones.
    En primer lugar, es importante pensar si es viable desde el punto de
    vista practico la venta de la ETB.  Como
    lo he manifestado en ocasiones anteriores no es muy claro que el verdadero
    dueño de la Empresa es el gobierno bogotano. El Alcalde por lo general no
    interviene en el manejo de la Empresa sino que más bien nombra a un Gerente en
    quien se delegan todas las responsabilidades. 
    Los Gerentes en muchas ocasiones no responden a la ciudadanía misma sino
    que buscan adelantar sus propios planes. 
    No hace mucho, Antonio Galán Sarmiento, Gerente de la ETB salió en
    hombros de los trabajadores después de haber firmado una convención colectiva
    en la que se les mejoraban considerablemente las ya jugosas prestaciones
    sociales.  De hecho, para muchos los
    verdaderos dueños de la ETB han sido los trabajadores de la Empresa quienes han
    logrado remuneraciones muy atractivas.
    Los usuarios de la ETB han destinado una parte de sus ahorros para
    adquirir su línea telefónica y se convierten de hecho en dueños de una del
    millón y medio de acciones de la ETB.  El
    problema legal de cómo indemnizar a los usuarios  puede convertirse en un obstáculo formidable
    para cualquier venta futura de la Empresa y debería ser afrontado a la mayor
    brevedad posible.  además de los
    trabajadores y de los usuarios, la Universidad Distrital y la Secretaria de
    Tránsito y Transportes pueden alegar su condición de propietarios.  Gracias a la generosidad de administraciones
    anteriores que han considerado a la ETB como la tía rica del Distrito las dos
    instituciones anteriores reciben transferencias que les permite sufragar parte
    de sus gastos.
    En sana lógica el Distrito antes de pensar vender la ETB debe comenzar a
    pensar lo que tiene que hacer para ser su verdadero dueño.  La Administración tiene que considerar que
    las Empresas del Distrito son su mayor patrimonio y que un buen manejo de ellas
    puede ayudar a disminuir la presión tributaria que tiene agobiados a los
    bogotanos que tienen los impuestos de Nueva York y el nivel de vida de
    Somondoco.
    En segundo lugar, la decisión de vender debe tomarse con base en una
    verdadera estrategia de manejo de activos. Tal como se enseña en los seminarios de planeación estratégica cuando un
    conglomerado quiere analizar su portafolio de negocios, debe clasificar los negocios
    mediante una matriz en la que se tienen en cuenta por una parte la
    participación del negocio en el mercado y por otro la tasa de crecimiento del
    mercado.  A partir de esta matriz y
    siguiendo una lógica elemental debe mantenerse en los negocios en los que tenga
    una alta participación el mercado tratando de ordeñar los negocios maduros y
    aprovechando la oportunidad de crecimiento de los negocios con buenas
    perspectivas.  Según esta metodología
    desarrollada por el Grupo Consultor de Boston los negocios que se deben
    abandonar son los de baja participación y lento crecimiento en donde las nuevas
    inversiones no van a tener mucho futuro.
    Si el Alcalde hubiera hecho este ejercicio matricial sus conclusiones
    hubieran sido muy distintas.  Sin
    realizar mucho esfuerzo y aún siendo muy pesimistas sobre el futuro de
    las telecomunicaciones el negocio de la ETB debe ser considerado como una
    estrella.  La ETB, por lo menos hasta el
    momento, tiene una elevadísima participación el mercado de las
    telecomunicaciones en la capital y su crecimiento esperado es alto.  Por tanto desde el punto de vista estratégico
    lo aconsejable seria conservarla.
    Si uno quisiera actividades de las cuales seria conveniente salirse
    debería buscar aquellos de muy baja participación con baja rentabilidad y con
    poco porvenir. Entre estos, sin lugar a dudas el primer candidato es la
    Universidad Distrital.  La participación
    de esta universidad es mínima, su organización es tan caótica que no ha podido
    comenzar clases y sus costos son tan elevados que por el mismo dinero se
    podrían otorgar becas en las mejores universidades colombianas a un número
    mayor de estudiantes.
    Las reflexiones anteriores nos llevarían a concluir que antes de vender
    la ETB el Distrito tiene que comprárselas a sus dueños de facto y además que si
    de salirse de algo se trata la recomendación lógica es la de salirse de los
    huesos como la Universidad Distrital en la que cada año gastamos plata buena
    para tratar de salvar una plata mala que se ha invertido en el pasado.

  • Las expectativas de mal en peor

    Las previsiones macroeconómicas de Fedesarrollo muestran un severo impacto de la crisis económica

    El martes de la semana pasada Anif y Fedesarrollo presentaron un importante seminario sobre Previsión Macroeconómica y Sectorial.  Los asistentes se notaban preocupados por la gran incertidumbre creada por los acontecimientos políticos y estaban deseosos de conocer la posición de los conferencistas sobre el futuro de la economía colombiana.

    El Ministro de Hacienda en un cambio del orden del día habló en primer lugar v trató de mostrar a la asistencia que la crisis política no había tenido ningún impacto adverso en la economía y que las perspectivas para el futuro seguían siendo buenas.  Infortunadamente, los argumentos del Ministro no convencieron a muchos asistentes.  El argumento de que Colombia era el país latinoamericano más estable en el período setenta noventa y dos sonó poco convincente al aplicarse a la coyuntura actual.  Los aciertos de otras administraciones no garantizan el éxito de cualquier- política económica en cualquier- situación v lo que quieren oír los colombianos es la reafirmación de una política sana orientada a eliminar los desequilibrios existentes y los peligros de una crisis política.
    El Ministro trató de demostrarnos que la situación económica era buena y además que era el resultado de las políticas del gobierno.  Para ello apeló a la falacia post hoc descrita muy bien en el libro de Samuelson.  El Doctor Perry trató de convencernos de que todo lo bueno que pasó después del 7 de agosto de 1994 ha sido causado por el gobierno Samper.  Los desarrollos petroleros que son realmente el único motor del desarrollo nada tiene que ver con una política de la actual administración y por lo tanto no tienen relación de causalidad con la gestión del actual Ministro de Hacienda.  La devaluación real del peso que ha impulsado el precio de las exportaciones menores tiene poco que ver con las políticas del gobierno.  Tal como lo muestra un gráfico utilizado por el Ministro en su presentación, el comienzo de la aceleración de la devaluación coincide con la indagatoria de Medina y con la reclusión de Fernando Botero que de ninguna manera puede atribuirse a la política económica del gobierno.
    Después de la poco convincente exposición del ministro Perry, les tocó el turno a los organizadores del evento.  Javier Fernández hizo una presentación interesante de las perspectivas cambiarias. financieras y bursátiles.  Según los estudios de Anif, el dólar se va a estar moviendo dentro de la banda cambiaria establecida por la Junta Directiva del Banco de la República con probabilidades de terminar el año pegado al techo de la banda. Para Anif es muy, probable que en 1996 la devaluación real sea baja y positiva del orden de uno al dos por ciento.

    Las perspectivas cambiarias de Anif sobre el mediano plazo son positivas.  Considera que no va a haber una crisis de confianza y que es posible financiar el déficit en cuenta corriente por lo que no prevé una crisis de confianza en el peso. Además, considera, con cierto optimismo, que el gobierno puede controlar una fuga de capitales mediante el uso de una política monetaria austera.

    En su análisis de las perspectivas monetarias,, Anif dejó ver que el 96 puede ser un – año de altas tasas de interés y con efectos recesivos para la economía.  Para Anif una variable clave es la diferencia entre la tasa de crecimiento del crédito y la tasa de interés activa.  Si se diera un crecimiento del crédito inferior a la tasa de interés activa se podría entrar en una época de bajo crecimiento de la demanda y de riesgos crecientes en la calidad de la cartera.

    Las previsiones macroeconómicas de Fedesarrollo, por su parte, muestran un severo impacto de la crisis.  Para el Instituto de investigación, la declaración de Botero y el agravamiento de la crisis política, hizo bajar la tasa de crecimiento de este año de un 4.4 a un 3.8 por ciento.  Según Fedesarrollo, 1996 pinta como un año un poco peor que el anterior.  La inflación no disminuye. las exportaciones no crecen, el déficit externo se aumenta llegando a más de cuatro y medio millardos (miles de millones) de dólares.

    Si bien los conferencistas prevén un difícil año 96. son bastante optimistas en el mediano plazo.  Suponen que la estabilidad política regresa rápidamente: que hay una certificación de los Estados Unidos, que el gobierno mantiene la ortodoxia fiscal poniéndole conejo al Salto Social y que hay continuidad cambiaria.  Bajo estas hipótesis se logra un final feliz en el 98. Bajo estas hipótesis tan optimistas el crecimiento del sector minero logra impulsar la economía a tasas cercanas al seis por ciento.

    Infortunadamente. los eventos de la semana pasada han debido llevar a los analistas de Fedesarrollo a hacer otra drástica revisión de sus cifras.  La posibilidad de lograr una estabilidad política es cada día más difícil.  La crisis política no va a tener una rápida solución sino que, además, va a ser mucho más profunda de los que se preveía al comienzo de la semana pasada.  Todo hace prever que la salida del Presidente por renuncia o por licencia no va a ser suficiente para lograr la tan anhelada estabilidad política.  Entre más se demore la solución a la crisis mayores serán los problemas para la economía y más difícil será retomar la senda del crecimiento.  Tal como se ven las cosas hoy, no sólo se ha perdido el 96 sino que el 97 y el 98 pintan regular.  En estos momentos en los que se ve que los costos de la crisis pueden llegar a ser grandes. al menos debemos esperar- que los beneficios obtenidos superen los costos.  Ojalá que Colombia le pueda poner un punto final a una época permisiva que le ha causado graves daños.
  • La economía después de Samper

    Ante
    la inminencia del cambio es necesario entrar a analizar las implicaciones que
    este tendría en la economía colombiana
    Lo
    sucedido en la semana anterior no puede dejar dudas sobre la permanencia de
    Ernesto Samper en la Presidencia de la República. El retiro del Presidente es
    un hecho incontrovertible y lo único sobre lo que hay discrepancias es sobre la
    fecha y la forma.
    Las
    publicaciones especializadas en el tema económico como el Financial Times y The
    Economist están dando por descontado la salida del Presidente Samper y su
    eventual reemplazo por el Vice-presidente, Humberto de la Calle actual
    embajador de Madrid. Ante la inminencia del cambio es necesario entrar a
    analizar las implicaciones que éstas tendría en la economía colombiana.
    Lo
    primero que se debe decir sobre las perspectivas futuras de la política
    económica es que de ninguna manera la renuncia del Presidente va a llevar a
    cambios radicales.
    El
    programa de gobierno está incorporado en el actual Plan de Desarrollo por medio
    de una Ley y es por lo tanto de obligatorio cumplimiento. La continuidad de los
    programas de gobierno está respaldada no sólo por un ordenamiento legal sino
    por la tradición colombiana de mantener una política económica relativamente
    estable. Los últimos gobiernos han mantenido esta línea general, pues hasta el
    Presidente Samper continuó con el esquema aperturista de los dos últimos
    gobiernos. Aquí es bueno destacar que el gobierno desatendió los cantos de sirena
    de los cepalinos que le pedían aumentar los aranceles como una fuente posible
    de ingresos cuando se discutió la reforma tributaria.
    La
    nueva administración debe reconocer que los samperistas a pesar de estar tan
    desacreditados en este momento van a conservar la capacidad de obstaculizar al
    gobierno próximo en el momento en que la nueva administración se aleje del
    programa de gobierno pregonado por el Presidente Samper y el Comandante Serpa.
    Lo que menos podemos querer es que en los próximos años se agudicen los
    enfrentamientos entre ricos y pobres y se vuelve a la retórica de la lucha de
    clases que está surgiendo en estos días finales del gobierno Samper.
    La
    continuidad de políticas económicas no puede llegar hasta el extremo de no
    enmendar los errores de la actual administración. El manejo de la crisis por
    parte del Grupo Santodomingo ha mostrado la gravedad de operar bajo la
    premisa  de lo que es bueno para el grupo
    es  bueno para el País. Los esfuerzos
    hechos por los medios de comunicación del Grupo para mantener en el poder al
    candidato en el cual habían hecho cuantiosas inversiones ha sido un  espectáculo muy triste que invita a serias
    reflexiones. Las normas vigentes sobre imparcialidad de los medios de comunicación
    que gozan de una concesión del Estado deben cumplirse para evitar que se abuse
    de una posición dominante en el mercado de las comunicaciones para lograr
    ventajas en otros campos. El abuso de la posición dominante debe castigarse con
    severidad no solo para garantizar una sana competencia económica sino también
    para lograr una verdadera democracia.
    El
    próximo gobierno debe buscar una eficiencia en el gasto social. El gobierno
    Samper estuvo muy preocupado por aumentar el nivel de gasto sin preocuparse
    antes por mejorar la eficiencia y eficacia de las instituciones del sector
    social.. No es posible permitir que los aumentos importantes que se han hecho
    en el gasto social se conviertan simplemente en más eficiente el gasto público.
    Debe lograr un concenso nacional para que los sectores sociales se manejen
    eficientemente.
    En
    el campo macroeconómico, el próximo gobierno no sólo debe hacer unos ajustes en
    la política, sino que debe recobrar la confianza del sector privado. Debe
    abandonar la suficiencia del actual gobierno que hasta el último momento se
    niega a reconocer la existencia de serios desequilibrios y debe mantener unas
    mejores relaciones con el Banco de la República. El país necesita unas nuevas
    caras en el equipo económico que le inspiren más confianza y al cual se le
    pueda volver a creer.
    Aunque
    para algunos puede ser prematuro hablar de nombres tarde o temprano entrará a
    funcionar el sonajero. Sin lugar a dudas en el eventual gobierno de De la Calle
    van a estar algunos de sus más allegados nombres como Alberto Calderón, Jorge
    Acevedo y hasta Ernesto Rojas Morales se mencionarán en el futuro pues
    participaron en su equipo de campaña por la candidatura del partido liberal a
    la Presidencia de la República. Sin lugar a dudas se mencionarán nombres de
    ilustres galanistas como Gabriel Rosas, de gaviristas como Armando Montenegro y
    de dirigentes gremiales como Javier Fernández. Aunque se puede prever que
    surjan nombres como el de Jaime García Parra, Roberto Junguito y Jorge Ospina y
    que por lo tanto mantengan una posición un poco distante. El próximo gobierno
    tiene que lograr una reconciliación entre el país nacional y el gobierno. Por
    tanto debe hacer esfuerzos importantes para atraer a los mejores candidatos y
    lograr un verdadero apoyo nacional.