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  • ¿Dónde está el Ministro de Hacienda?

    El, hasta hace poco, Ministro estrella del gabinete Samper cada vez más se parece al Ministro de Minas que nos regaló el apagón de 1991 con su socorrida teoría del sobredimensionamiento.

    Un destacado analista en
    un artículo titulado “La economia al revés” presenta un análisis muy
    critico de la situación por la que está atravesando el país.  Los resultados económicos son similares a los
    que ocurren en las películas donde se ridiculizan a los héroes.  A Colombia como a los antiheroes todo les ha
    resultado al revés en el gobierno de Samper. 
    Prometen bajar la inflación y, sin querer queriendo, les resulta una
    inflación más alta.  Prometen crear
    quinientos mil empleos al año y el resultado es m aumento de cien mil
    desempleados.  Prometen bajar las tasas
    de interés y al final logran unas tasas de interés más altas.  Ofrecen hacer crecer la 
    economía a tasas por
    encima del promedio histórico y terminan con tasas de crecimientos parecidas a
    las peores de toda la historia.
    La realidad presentada en
    el articulo mencionado y resumida brevemente en el párrafo anterior es muy
    grave y debe dar lugar a un intenso debate. 
    El querer tapar el sol con las manos gobernando solo con declaraciones y
    sin una política coherente debe dar paso a un replanteamiento serio en el campo
    de la política económica.  Debe quedar
    bien claro que la gestión del gobierno ha sido muy deficiente y que los
    indicadores de la actividad económica son tremendamente negativos.  El primer Ministro de Hacienda del Gobierno
    Samper está perdiendo su prestigio a medida que se conocen los verdaderos
    resultados de su gestión.  El, hasta hace
    poco, Ministro estrella del gabinete Samper cada vez más se parece al Ministro
    de Minas del Presidente Barco que nos regaló el apagón de 1991 con su socorrida teoría del
    sobre-dimensionamiento.
    La mala gestión económica
    del gobierno Samper se refleja en la falta de responsabilidad fiscal.  El Gobierno, Presidente y Ministro abandonan
    su promesa de no subir impuestos y embarcan al país en una reforma tributaria
    pero lo hacen no para lograr un equilibrio fiscal sino que utilizan los
    recursos para satisfacer los apetitos clientelistas de los parlamentarios y
    para ganar el apoyo necesario para que el Presidente pueda ser absuelto en la
    Cámara de Representantes.
    Al terminar su gestión el
    Ministro de Hacienda entrega una situación fiscal extremadamente grave que pone
    al país ad portas de un programa de ajuste con el Fondo Monetario
    Internacional.  La Misión del FMI
    comienza a imponer condiciones tan estrictas como a otros países caracterizados
    por un pasado de irresponsabilidad fiscal. 
    El prestigio de Colombia en materia de política económica ganado en
    varias décadas de manejo responsable desaparece en menos de dos años y Colombia
    ingresa a la lista de parias económicos que deben someterse a las cartas de
    intención con el Fondo Monetario.
    El desborde de la demanda
    agregada, causada en buena parte por el inusitado incremento del gasto del
    gobierno, le da nueva vida al fuego inflacionario.  Un gobierno sin prestigio y débil que cede a
    cualquier presión no puede mantener el endeble esquema del pacto social y cada
    uno de los convocados a luchar conjuntamente contra la inflación abandonan el
    propósito común, cogiendo cada uno por su lado. 
    La búsqueda de una inflación menor es abandonada al primer síntoma de
    recesión dejando la convicción que los perdedores fueron los que le
    “jalaron al pacto”.
    Un fracaso de tal magnitud
    como el resaltado en el articulo comentado no puede ser asignado únicamente a
    una conversión tardía del Ministro de Hacienda anterior al credo
    neoliberal.  Una apertura mal manejada
    por un aprendiz de brujo puede ser fatal como lo muestra la experiencia del
    Cono Sur al comienzo de los ochenta.  Sin
    embargo, el gobierno Samper no puede clasificarse de ninguna manera como
    aperturista ni continuador de algo en lo que nunca ha creído.
    La explicación de los
    problemas económicos es muy sencilla.  El
    manejo de la economía ha sido digno de la serie del Chapulin Colorado en donde
    el héroe hace todo al revés.  Para lograr
    dejar contento al espectador en este tipo de comedias, al final el anti-héroe,
    a pesar de todas sus equivocaciones, termina enamorando a la bella
    protagonista.  En la vida real y para que
    todos quedemos contentos, el Ministro Perry, a pesar de todas sus
    equivocaciones, termina convenciendo a las directivas del Banco Mundial y todos terminan
    felices viviendo en la capital del imperio.

  • Ya casi somos seis millones en Bogotá.

    La concordancia entre las proyecciones y la realidad
    es una buena noticia no solo para el D E sino también para los estudiosos del
    campo demográfico.

    Hoy tendrá lugar un
    importante foro sobre la población de Bogotá organizado por el D E y la Cámara
    de Comercio de Bogotá.  El objetivo del
    foro es discutir los resultados revisados del último Censo de población y
    vivienda recientemente publicado por el Dane. A nadie escapa la importancia del
    tema pues no solo las transferencias del Distrito dependen de los resultados
    del Censo sino que además la planeación de los servicios públicos y sociales
    requiere de estimativos confiables de la población futura.
    El rápido crecimiento de
    Bogotá de hace cuarenta años dejó en la ciudadanía la impresión de que este
    crecimiento iba a llevamos a convertimos en una megalópolis similar a Ciudad de
    México.  Sin verificar la verosimilitud
    de las cifras se comenzó a hablar de una ciudad abrumada por las olas
    migratorias.  Sin saber de donde salió
    esta cifra, se comenzó a decir que anualmente llegaban doscientos mil nuevos
    migrantes a Bogotá.  Este enunciado de tanto
    repetirlo se convirtió en una de las verdades incontrovertibles que todo
    político repetía cuando quería resaltar las dificultades de manejo de la
    ciudad.
    Desmontar los mitos sobre
    la población de Bogotá ha sido una tarea difícil emprendida por algunos
    investigadores que han tratado de analizar con cabeza fría los resultados de
    los censos.  Lograr convencer a los dirigentes
    de Bogotá que su ciudad contaba con apenas 3 millones seiscientos mil
    habitantes en 1978 fue una de las más arduas faenas de un equipo de destacados
    investigadores del Banco Mundial.
    La discusión sobre la
    población de Bogotá en la Cámara de Comercio de Bogotá debe resultar muy
    interesante pues en el debate se van a oír todo tipo de opiniones muchas de
    ellas basadas en evidencia circunstancial. 
    Los interesados en convencemos de la explosión urbana no van a aceptar
    las cifras ajustadas del D E. Los casi cinco millones y medio de habitantes
    calculados por el D E para la fecha censal serán objeto de severas criticas por
    los que no se han podido librar del dogma de los doscientos mil migrantes
    anuales.
    Por otra parte, los
    estudiosos del tema van a aportar sus luces para tratar de mostrar que los
    datos del DANE son confiables.  además de
    destacar el esmero del Dane para hacer una meticulosa labor de revisión del
    Censo, anotarán que las cifras son con entes con sus pronósticos y con las
    tendencias demográficas observadas en la capital del país.  En efecto la mayoría de los pronósticos
    hechos por conocedores del tema están muy cerca a los estimativos producidos
    por el Dane. Por ejemplo, las proyecciones para Bogotá hechas en el análisis de
    la vivienda en el Censo de 1985 mostraban un estimativo de cinco millones
    trescientos seis mil habitantes para julio de 1993 y de cinco millones cuatro
    cientos cuarenta mil para julio de 1994. 
    Para casi todas las proyecciones se cumple lo señalado anteriormente:
    los estimativos del Dane son casi iguales a la proyección para mediados del
    noventa y cuatro.
    Más aún, otros resultados
    como el tamaño de los hogares resultan igualmente acertados.  El estudio patrocinado por el Dane, mencionado
    anteriormente, estimaba que el tamaño de los hogares iba a ser de 4 personas
    mientras que el Censo reporta un tamaño del hogar de 3,94 personas.  La concordancia entre las proyecciones y la
    realidad es una buena noticia no solo para el D E sino tambi n para los
    estudiosos del campo demográfico.  Los
    modelos y procedimientos utilizados por los investigadores son bastante 
    confiables.  Los errores son minúsculos y por lo tanto son
    una buena base para la planeación de los servicios públicos.
      El grado de precisión logrado en las
    proyecciones puede permitimos adoptar métodos de planificación utilizados en
    los países avanzados.
    En efecto, Francia y en
    Estados Unidos la planeación se hace para un tamaño dado de la población en
    lugar de definirlo para un año especifico. 
    En lugar de pensar en el año dos mil diez se piensa en diseñar los servicios
    para una población de siete millones de personas que probablemente se obtenga
    en el año dos mil diez.  Todos los
    diseños están hechos para ese tamaño de la población y los planes de inversión
    se calculan para atender los siete millones de personas.  Los resultados de los censos y de las
    encuestas de población de población permiten definir con mayor precisión si es
    necesario acelerar o desacelerar los cronogramas del proyecto.  Si los resultados de nuevas investigaciones
    demográficas indican que los siete millones se van a alcanzar antes, se
    acelerara el ritmo de inversiones.  Por
    el contrario, si se piensa que el crecimiento ha sido menor que el esperado el
    ritmo de inversiones se desacelera.
    Finalmente, la discusión
    sobre las cifras del censo del 93 y sobre las proyecciones del pasado debe
    dejar al paso a la visión del presente y del futuro cercano.  Un interrogante importante de resolver para
    muchos curiosos es si ya somos seis millones de bogotanos o si estamos cerca a
    esa cifra mágica.  También debemos calmar
    la curiosidad de cuantos bogotanos habrá al comienzo del nuevo milenio.  Los lectores de esta columna podrán
    deslumbrar a sus amigos diciéndoles que habrá seis millones de bogotanos el
    próximo 3 de septiembre y que habrá necesidad de contar con casi ochenta
    millones de uvas para la celebración del año nuevo en el 2000 por parte de seis
    millones seiscientos cincuenta y cuatro mil bogotanos.

  • Tres enfoques sobre la demanda de servicios públicos

    La entrada del sector privado a la prestación de servicios públicos ha
    generado una tercera ola en las proyecciones de demanda.

    En las facultades de ingeniería a finales de los años cincuenta y
    comienzo de los sesenta le enseñaban a uno que para calcular la demanda de
    servicios públicos había que hacer unas proyecciones de población para después
    multiplicar por un consumo per cápita y así obtener la futura demanda de un
    servicio público como el acueducto.  Los
    ingenieros sin mucho conocimiento de la demografía y menos de la econometría
    buscaban una fórmula, que sin ser muy difícil de calcular representara de forma
    adecuada la dinámica poblacional.  En
    ocasiones, se presentaban debates sobre cual debía ser la mejor forma de
    proyectar la población y se hacía énfasis en los problemas que podrían tener
    unas malas proyecciones de población en el cálculo de la demanda de servicios
    públicos.
    En 1968, los técnicos del DANE y de Planeación Nacional participaron en
    un interesante debate sobre las proyecciones de los principales centros
    urbanos.  En julio de 19ó8, en el Boletín
    Mensual de estadística apareció una crítica a las proyecciones de Población
    realizadas por el DNP en la que después de criticar la pertinencia del modelo
    utilizado por Planeación se presentaban unas proyecciones utilizando un modelo
    más realista pero un poco más difícil de calcular.  Esta discusión, típica de un enfoque
    puramente técnico puede aportar muchos elementos de juicio sobre la bondad de
    los modelos utilizados siempre y cuando se haga una evaluación ex-post de cuál
    de las dos alternativas resultó más apropiada para efectos de proyección.  Desgraciadamente, esta actividad de
    evaluación de los resultados de las proyecciones no se hace Colombia pues
    podría aportar muy importantes enseñanzas. 
    A propósito, al revisar los resultados de los ú1titnos censos es fácil
    comprobar que el DANE que por esa época era un pequeño David le ganó
    ampliamente al gigante liderado por Edgar Gutiérrez.
    A comienzos de los ochenta y gracias a la difusión de las técnicas
    econométricas se avanzó en las proyecciones de demanda de los servicios
    públicos.  Los modelos comenzaron a
    incluir además de la población algunas variables económicas y los parámetros de
    los modelos se calcularon a partir de series de tiempo con un considerable
    número de observaciones. Como lo enseñan los textos básicos de economía en su
    tercera lección se consideraron como determinantes de la demanda el precio del
    servicio, el ingreso de las familias, el tamaño de la población y el precio de
    los bienes substitutos.
    Las discusiones ya no eran tanto entre técnicos sobre las formas
    funcionales de los modelos de tendencia sino entre el técnico y el
    economista.  El economista debía
    convencer al técnico de que las proyecciones de demanda y consecuentemente de
    los ingresos de la empresa de servicios públicos debería tener en cuenta el
    efecto de un aumento de precios en el consumo de las familias y las industrias.  El sobredimensionamiento no se debía a
    errores en las proyecciones de población sino a que algunos economistas habían
    olvidado sus primeras lecciones del curso básico y habían excluido del modelo
    variables tan importantes como el precio del bien.
    La entrada del sector privado a la prestación de servicios públicos ha
    generado una tercera ola en las proyecciones de demanda.  Los modelos de los técnicos y de los
    economistas resultan insuficientes pues las empresas además de entender cuál va
    a ser la demanda por un servicio público, bien sea agua, electricidad o
    telecomunicaciones en la ciudad donde prestan el servicio sino que deben
    establecer cuál va  a ser la demanda de
    su empresa.  Es claro que un modelo como
    el del economista en que la única variable a su disposición es el precio fijado
    por la empresa va ser inadecuado.  La
    demanda del servicio va a depender buena parte del servicio que le ofrezca al
    cliente y en especial a las políticas de mercadeo.  El nivel de gastos en propaganda, la red de
    distribución, la percepción del cliente sobre la empresa y su satisfacción con
    el servicio prestado pueden ser tan importantes para la demanda como la
    política de precios.
    El que quiera proyectar la demanda de servicios públicos para las
    empresas del siglo veintiuno requiere de un conocimiento sólido de la
    demografía, de la economía y del mercadeo. 
    Las buenas proyecciones de población, y el conocimiento de las
    elasticidades de la demanda con relación al ingreso y a los precios deben venir
    acompañados de un análisis del impacto de las principales políticas de
    mercadeo.

  • Dos años de alta inflación

    Una inflación alta unida a una marcada desaceleración de la economía y a
    un persistente déficit en cuenta corriente nos han llevado a una situación de
    difícil manejo.
    Se completa el segundo año del gobierno Samper con una inflación muy
    parecida a la que se tenia en el momento del cambio de gobierno.  En efecto, de una inflación de año corrido de
    15,73 por ciento al comienzo del mandato se llega al cabo de veinticuatro meses
    de una criticada gestión a una inflación de 15,7ó por ciento para los primeros
    siete meses del 9ó.
    La inflación registrada en los últimos siete meses no solo está muy
    cercana a la meta actual del diecisiete por ciento sino que resulta demasiada
    alta para un país que busca integrarse a la economía mundial y que para lograr
    una estabilidad en la tasa de cambio requiere de inflaciones cercanas al cuatro
    por ciento.  Una inflación anual del
    20.57 en los últimos doce meses dista mucho de cifras que revelen un manejo
    adecuado de la economía.
    Una inflación alta unida a una marcada desaceleración de la economía y a
    un persistente déficit en cuenta corriente nos han llevado a una situación de
    difícil manejo.  Si las autoridades
    económicas abandonan la lucha contra la inflación para tratar de reactivar la
    economía aumentan las expectativas de inflación y hacen por lo tanto más
    difícil el cumplimiento de las metas de inflación en el futuro.  Además, estas condiciones pueden precipitar a
    la economía en una crisis cambiaria, pues el estimulo generado por un aumento
    en la oferta monetaria puede desencadenar una fuga de capitales y agudizar el
    desequilibrio externo.
    Si tenemos en cuenta el deseo de aumentar el nivel del gasto militar la
    complejidad del manejo económico se agudiza. 
    El aumento de la participación del sector público planeado no deja de
    ser preocupante pues continua una tendencia muy preocupante iniciada en la
    administración anterior.  A partir del
    gobierno Gaviria y de la constitución del 91 se han incrementado de manera
    alarmante los gastos del gobierno sin haberse obtenido a cambio mejoras en los
    servicios prestados.
    El notable incremento en el presupuesto de gastos en los sectores
    sociales no se han traducido en mejoras en el nivel de vida de los
    colombianos.  Los incrementos en los
    gastos del sector justicia no se han visto reflejados en una mejor
    administración de la justicia y los incrementos en el gasto militar no se ha
    traducido en mejoras notables en la seguridad ciudadana.
    Por el contrario la mayor ineficiencia asociada con un sector público
    cada vez mayor y cada vez más ineficiente ha sido la principal razón de los
    desequilibrios macroeconómicos que se reflejan en una inflación alta acompañada
    de un aumento del desempleo. La inflación persistente acompañada de altos
    niveles de desempleo es el resultado de una incompatibilidad entre las metas
    monetarias y fiscales.  El gobierno se ha
    empeñado en aumentar su gasto por encima del margen monetario acordado con la
    Junta Directiva del Banco de la República.
      
    El manejo de la inflación de los dos últimos años no puede continuar
    pues hoy en día nadie está creyendo en las metas de inflación.  El Gobierno por su debilidad ha tenido que
    ceder a los grupos de presión y en consecuencia el gasto público ha aumentado
    considerablemente.  Los recursos
    generados por las reformas tributarias han desaparecido muy rápidamente sin
    lograr los propósitos buscados en el frente de la estabilización.  Las reiteradas promesas del Presidente y de
    algunos de sus ministros más el intento de completar el período presidencial a
    costa del presupuesto nacional han impedido lograr la reducción de la
    inflación.  Se han perdido dos años
    preciosos para avanzar en la reducción de la inflación.

  • El retiro del Maradona de las Finanzas Publicas

    La salida de
    Domingo Cavallo, aunque predecible por las misma dinámica política argentina
    debe haber sido dolorosa tanto para el Presidente como para el Ministro.
    El retiro de Domingo Cavallo del Ministerio de Economía fue la noticia
    del fin de semana a nivel internacional. 
    Mientras duró, la combinación del Presidente Menem y de su Ministro de
    economía fue bastante exitosa.  Un
    director técnico de primera con una vedette que maneja la economía con la misma
    habilidad que Diego Armando Maradona maneja el esférico lograron significativos
    éxitos.  Le dieron una gran paliza a la
    inflación y lograron llevar a cabo innumerables reformas que realmente modernizaron
    la economía argentina.  Hoy la economía
    argentina ha vuelto a tener la respetabilidad que tenia antes del populismo
    militar.
    El ejemplo que ha dado la Argentina al resto de Latinoamérica es muy
    importante pues ha mostrado que la seriedad en el manejo económico conduce a la
    estabilidad y el crecimiento.  Más aún,
    Menem y Cavallo han logrado demostrar que es posible reformar la economía
    dentro de un régimen democrático.  Al
    lograr avances importantes en el proceso de modernización de una democracia han
    logrado desvirtuar uno de los grandes mitos pues antes se pensaba que el tipo
    de reformas emprendidas por Chile solo era posible bajo una dictadura.
    La salida de Cavallo, aunque predecible por la misma dinámica política
    argentina debe haber sido dolorosa tanto para el presidente como para el
    Ministro.  Ojalá que esta decisión no
    afecte el éxito de las reformas emprendidas por el otrora dúo dinámico.  Sin entrar a tratar de predecir que puede ser
    la suerte de la economía argentina después de Cavallo vale la pena hacer
    algunas reflexiones sobre la gestión de Cavallo en la Argentina.
    En primer lugar, Cavallo ha logrado demostrar que la buena economía
    funciona hasta en un pais que se había caracterizado por sufrir de todos los
    males económicos.  Cavallo logró
    demostrar una vez más que las teorías desarrolladas para demostrar que el caso
    Argentino era especial y que la inflación obedecía a condiciones estructurales
    no tenían ninguna validez.  Más aún,
    Cavallo ha mostrado que la preparación académica y la concentración en un tema
    pueden contribuir a la solución de los problemas económicos de un país.
    El Domingo que conocimos en Harvard debería estar contento de haber
    podido realizar lo que plasmó en su tesis doctoral.  Su obsesión por entender los problemas
    económicos de su país y la manera de solucionarlos se ha visto compensada con
    un éxito fenomenal que no puede oscurecerse por la manera como terminó su
    gestión en medio de una controversia política.
    En segundo lugar, es necesario destacar el papel importante que ha
    tenido el sector privado argentino en hacer atractivo el retorno de sus mejores
    académicos.  Si Cavallo se hubiera
    quedado en los Estados Unidos la Academia habría ganado un destacado
    economista, o al Organismo internacional hubiera ganado un magnifico ejecutivo,
    pero la Argentina hubiera perdido la oportunidad de salir de su caótico
    pasado.  Gracias al apoyo del sector
    privado argentino Cavallo pudo formar en la Fundación un magnifico equipo que
    lo acompaño en sus tareas de gobierno.
    En tercer lugar, se debe pensar en la manera en que toda la experiencia
    acumulada en estos años nos sirva para mejorar la política económica
    latinoamericana.  La pérdida para
    Argentina puede ser una ganancia para Colombia si pudiéramos traer al Ministro
    de Hacienda para que nos asesore en recuperar el rumbo de desarrollo.  Personajes de la talla del Ministro Cavallo
    nos permitirían dejar atrás el tema de la financiación de la Campaña del
    Presidente y nos permitirían plantear las políticas que nos permitan modernizar
    verdaderamente la economía colombiana.
    Finalmente, como profundo admirador de Cavallo le quiero enviar un
    mensaje de felicitación por su labor cumplida augurándole éxitos en el
    futuro.  El pueblo argentino y la
    comunidad latinoamericana no olvidarán la importante labor realizada por
    Cavallo como Ministro de Economía de la Argentina.  Los grandes astros muchas veces se convierten
    en Directores Técnicos de inusitado éxito. 
    Conociendo las habilidades y gran capacidad de trabajo del Ministro
    puede ser que su retiro sea el camino más corto para llegar a la Presidencia.

  • La distribución del ingreso después de las reformas

    El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
    complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
    ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
    relevancia de la información utilizada para su medición.
    Uno de los debates que ha generado mayor interés en los últimos meses ha
    sido el del impacto de la apertura económica en la distribución del
    ingreso.  Los primeros análisis
    realizados por el Banco de la República mostraban que la apertura económica
    había tenido un impacto positivo en la distribución del ingreso.  Sin embargo, Eduardo Sarmiento quien por ese
    entonces ocupaba la Decanatura de Economía de los Andes comenzó a cuestionar la
    validez de los resultados, señalando que estos resultados se debían a un
    deficiente tratamiento de los datos por parte de los investigadores del Banco
    de la República.
    A partir de la observación de Eduardo Sarmiento, surgió un interesante
    debate en los medios académicos sobre el tratamiento estadístico de los datos
    procesados por el DANE en sus encuestas de hogares. Al final de muchas
    discusiones se pudo aclarar que el DANE estaba utilizando un código de varios
    nueves para indicar que el ingreso mensual de los hogares era superior a un millón
    de pesos.  Por tanto si se utilizaban los
    datos sin tener en cuenta esta convención se estaba incurriendo en un sesgo
    estadístico pues se subvaloraban los ingresos de las familias más ricas, y esto
    llevaba a producir indicadores de distribución del ingreso que mostraban una
    aparente mejoría.
    Una vez descubierta la falla, comenzaron a surgir procedimientos de
    ajustes para corregir el sesgo introducido por el tratamiento convencional
    utilizado por el DANE. Los académicos desempolvaron las fórmulas que se
    utilizaban en épocas anteriores en las cuales había que trabajar con los datos
    publicados cuando no era posible tener acceso a los archivos magnéticos de las
    encuestas de hogares.  Debido a la corta
    memoria de algunos de los que intervenían en el debate, las discusiones
    resultaron innecesariamente largas y a veces estériles pues prácticamente hubo
    que inventar de nuevo el agua tibia.
    Al final de tan acalorado debate, los académicos han producido una serie
    de números para el periodo antes de la apertura y para el periodo posterior a
    la apertura.  Los números producidos
    coinciden en la primer cifra significativa y muestran una tendencia hacia una
    peor distribución en sus dos últimas cifras significativas.  Para los críticos de la apertura los datos
    son una muestra suficiente del impacto negativo de las reformas estructurales
    de los noventa mientras que para el observador imparcial parecen estar
    mostrando apenas un proceso imperfecto de medición en el que el resultado puede
    depender en buena parte de la muestra seleccionada.  Realmente, hay más acuerdo en los indicadores
    de distribución de ingreso a través del tiempo que las que hay entre la opinión
    de si el presidente debe renunciar medida a través de diferentes encuestas.
    El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
    complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
    ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
    relevancia de la información utilizada para su medición.  En primer lugar, los que hemos trabajado con
    las encuestas de hogares del DANE, sabemos que la manera de formular las
    preguntas de ingresos es deficiente y que además, nunca se somete esta pregunta
    a un análisis meticuloso de su calidad, por la razón obvia de que la encuesta de
    hogares tiene como objetivo primordial el medir el empleo y el desempleo.
    Más aún, para efectos de evaluar si el nivel de vida de las familias ha
    mejorado es necesario tener presente la verdadera capacidad adquisitiva de las
    familias.  Por tanto es necesario tener
    en cuenta tanto los impuestos pagados como los subsidios recibidos, así como el
    poder adquisitivo del dinero medido en términos de bienes.  El ingreso que aparece en las encuestas de
    hogares mide de manera imperfecta lo que recibe la familia y no tiene en cuenta
    los impuestos, los subsidies ni mucho menos las ventajas que puede haber traído
    las familias la rebaja los aranceles y la nueva gama de artículos que se
    introdujeron con ocasión de la apertura.
    Infortunadamente, el debate por establecer las dos últimas cifras del
    llamado coeficiente de Gini parece estar llevándonos a mirar los árboles en
    lugar de mirar al bosque.  Es necesario
    mirar el problema de la distribución del ingreso una perspectiva de más largo
    plazo.  Lo que debe quedar claro es que
    Colombia tiene una distribución del ingreso muy concentrada y que es de
    beneficio común lograr una mejor distribución. 
    También debe quedar claro que a pesar de las profundas reformas de
    comienzos de los noventa, el impacto de las reformas ha sido marginal y que por
    lo tanto lo que se requiere es continuar trabajando en eliminar las grandes
    desigualdades que caracterizan el desarrollo colombiano.  Esto no se logra en cinco años sino que
    requiere un profundo cambio en la concepción misma del Estado y una mejora en su
    eficiencia y eficacia.  Las reformas de
    los noventas son apenas la primera fase de lo que hay que hacer.  Cinco años de reformas no pueden arreglar un
    problema tan complejo.  Devolvernos a una
    economía dirigida no parece la solución pues lo que se necesita es entrar a la
    segunda fase de las reformas.

  • El efecto de las reformas estructurales en Colombia

    Según un análisis
    de Mauricio Cárdenas el crecimiento de la producción industrial es explicado
    casi en su totalidad por el crecimiento del acervo de capital.
    La semana anterior en momentos en que se le retiraba la visa al
    Presidente se estaba realizando un interesante seminario organizado homenaje al
    profesor Albert Fishlow por el Ministro de Hacienda y algunos destacados
    economistas que estudiaron con el ilustre Profesor en la Universidad de
    California en Berkeley.  Como suele
    suceder en este tipo de homenajes, los alumnos presentan sus trabajos más
    recientes en los que se manifiestan las principales contribuciones del maestro
    al conocimiento económico.
    Por considerarlo de especial interés para algunos de los debates que están
    ocurriendo en Colombia es conveniente comentar el trabajo presentado por el
    Director de FEDESAROLLO en el homenaje a Fishlow.  El trabajo de Mauricio Cárdenas sobre el
    impacto de las reformas estructurales en la eficiencia y la equidad en Colombia
    aporta luces importantes sobre los principales efectos de la reforma
    estructural realizada en Colombia a comienzos de los noventas.
    El trabajo tiene dos partes importantes. 
    En la primera se analiza el comportamiento del sector manufacturero en
    el periodo enero de 1980 a febrero de 1996, mientras que en la segunda se
    ilustra la evolución de la distribución del ingreso en el periodo 1971 a
    1993.  Por considerar que la primera
    parte es la más interesante pues presenta resultados novedosos, los comentarios
    al trabajo de Mauricio Cárdenas se van a referir primordialmente a la primera
    parte del trabajo.
    El análisis del sector manufacturero muestra una gran dinámica
    industrial en el periodo post-reforma. 
    La producción industrial crece, el salario real de los trabajadores
    industriales se mantiene para los obreros y crece para los empleados
    administrativos y ante todo se nota una gran dinámica de la inversión lo que lleva
    a un rápido crecimiento del acervo de capital. 
    La rápida eliminación de la industria colombiana por la entrada de
    importaciones, tan temida por los críticos de la apertura, no aparece por
    ninguna parte en las cifras presentadas por el Director de FEDESAROLLO.
    El papel estelar el desarrollo industrial es tomado por el acervo de
    capital pues según el análisis de Mauricio Cárdenas el crecimiento de la
    producción industrial es explicado casi en su totalidad por el crecimiento del
    acervo de capital.  Contrario a lo
    esperado y a los argumentos dados por los partidarios de la apertura el
    crecimiento de la productividad total de los factores es prácticamente
    nulo.  De acuerdo con el autor, puede
    pensarse que la economía reacciona de manera vigorosa a un cambio en los
    precios relativos y en especial a la disminución del costo de uso de capital
    con relación al costo laboral.
    La tremenda fortaleza de la industria colombiana y su magnifica
    respuesta al cambio de los precios relativos de los factores productivos es una
    hallazgo importante que sin embargo debe ser mirado con extremo cuidado.  En primer lugar, debido a las limitaciones de
    utilizar la muestra mensual manufacturera el análisis se concentra en los
    niveles de producción y no en el valor agregado.  Como la apertura, por su misma naturaleza,
    viene acompañada de una utilización más intensiva de materias primas y bienes
    intermedios de origen extranjero el crecimiento de la producción es superior al
    crecimiento del valor agregado y por lo tanto mirar únicamente a la producción
    tiende a impartir una visión más positiva del impacto de la apertura en el
    crecimiento de la industria manufacturera.
    En segundo lugar, la construcción tanto del acervo de capital como del
    costo de uso de capital da lugar a grandes inquietudes.  El valor del acervo de capital inicial
    siempre es motivo de discusión en Colombia pues hasta el momento no existen
    unos estimativos sólidos de acervo de capital y por lo tanto cada investigador
    tiene que hacer sus propias suposiciones para hacer un estimativo del acervo
    inicial.  El valor de la inversión nunca
    es claro pues el DANE no lleva cuentas de acumulación a nivel sectorial y por
    lo tanto el investigador debe calcular las inversiones a partir de otras series
    relacionadas con la inversión.
    Finalmente, y lo que parece más serio en el caso de una reforma
    estructural, para calcular el acervo de capital es necesario conocer
    estimativos de depreciación y de bajas de equipo por obsolescencia.  Es de suponer que un ambiente de cambio
    estructural, las empresas decidan retirar buena parte de los equipos obsoletos
    y por lo tanto gran parte de la inversión al inicio de la reforma estructural
    sea para reemplazar el equipo obsoleto y no para aumentar la capacidad
    productiva.
    Si lo anterior es cierto, el crecimiento del acervo de capital de la
    industria colombiana puede resultar inferior al medido por Mauricio Cárdenas y
    por lo tanto su conclusión de que el crecimiento de la industria manufacturera
    es explicado por el crecimiento del acervo de capital no se cumpla.
    Teniendo en cuenta lo anterior, puede concluirse que el trabajo de Cárdenas
    aunque no ha dicho la última palabra sobre el efecto de las reformas
    estructurales en la industria manufacturera si ha sentado las bases para una
    discusión seria sobre el tema.  Tanto
    críticos como defensores de la apertura deben trabajar en mejorar la base
    empírica del trabajo para tener una base más sólida de discusión.

  • Se abre el debate sobre el censo del 93.

    Puede
    decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de
    personas y que es muy probable
    que tengamos más de
    39 y medio millones de habitantes.

    Después de un esfuerzo de
    depuración de casi dos años, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística dio a conocer los resultados definitivos del último Censo de
    Población y Vivienda realizado el 24 de octubre de 1993. El Dane pudo
    establecer que se censaron 33 millones 109 mil 840 personas. Además, mediante
    una operación de comprobación diseñada de manera muy meticulosa y ejecutada con notable cuidado pudo establecer que el operativo censal omitió a 4 millones
    313 mil personas. Si a la cifra correspondiente al conteo se le añade el ajuste
    por cobertura se obtiene, entonces, una población ajustada de 37 millones 422
    mil 791 habitantes para la fecha censal.
    Si se toma como base la cifra
    ajustada y si se conoce la tasa de crecimiento de la población es posible calcular un estimativo de la población colombiana a la fecha. Infortunadamente, la tasa de crecimiento de la población en Colombia se
    desconoce y debe ser estimada a partir de la información censal, lo cual
    presenta algunos problemas que se originan por los ajustes de cobertura realizados a los dos últimos censos. Si se calcula la tasa de crecimiento de la población con base en los datos ajustados se obtiene una tasa del 2,8 por ciento anual
    que resulta relativamente alta si se tiene en cuenta información conocida
    sobre las tasas de natalidad y mortalidad. Por lo contrario si se ignoran los
    ajustes y se calcula la tasa de crecimiento de la población a partir de las
    cifras correspondientes a la población censada se obtiene una tasa del 2;2 por
    ciento que parece un poco más razonable. Cualquiera que sea el procedimiento,
    puede decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de
    personas y que es muy probable que tengamos más de 39 y medio millones de
    habitantes.
    La cifra para muchos demógrafos
    como los que hicieron las proyecciones para el estudio Colombia Siglo XXI
    resultan altas tanto en lo que se refiere al volumen de la población como a
    las tasas de crecimiento en el período intercensal y por lo tanto van a ser
    objeto de un interesante debate. Muchos políticos, por el contrario van a
    criticar las cifras del Dane por lo bajas. No cabe duda que los alcaldes y
    gobernadores piensan que la población que realmente tiene que atender está
    siempre por encima de las cifras censales y quisieran que sus ciudades y departamentos tuvieran siempre más habitantes que los que aparecen en el
    Censo pues esto les permitiría contar con mayores recursos.
    El debate tanto a nivel técnico
    como a nivel político pinta bastante movido y el Dane debe estar preparado
    para afrontarlo en ambos campos. No cabe duda de que el trabajo meticuloso realizado en los dos últimos años ha mejorado considerablemente la posición del
    organismo del gobierno encargado de ejecutar los censos. Lo que se necesita en
    estos momentos es hacer una evaluación técnica del Censo por parte de los más
    destacados investigadores colombianos.
    En primer lugar se requiere de un
    análisis cuidadoso de la calidad de la información correspondiente a las
    principales variables investigadas en el Censo del 93. Es necesario entonces
    hacer una evaluación de la calidad de la información demográfica, de vivienda,
    de cobertura de servicios públicos, de empleo y actividad económica, de
    educación y de salud para establecer la calidad de la información recolectada
    Después de hacer un análisis de
    la de la información censal basada en la información recolectada es necesario
    confrontarla con información producida por otra fuentes y con la
    correspondiente de censos  anteriores
    para poder establecer su confiabilidad.
    Una vez establecido el grado de
    confiabilidad es necesario producir indicador derivados de la información
    censal como pueden ser indicadores de la calidad de vivienda, estimativos de
    déficit educativos que permitan orientar la acción del gobierno y focalizar el
    gasto social.
    La utilidad de este tipo de
    ejerció es muy grande como se pudo apreciar esfuerzo importante realizado en
    1986 por el Dane bajo la Dirección del doctor Alfonso González. Con ayuda de
    los principales centros de investigación y la participación destacados
    investigadores se pudo hacer una evaluación de la calidad del Censo del 85 y se
    llegaron a importantes conclusiones sobre la evolución de los principales indicadores
    derivados del Censo de Población y Vivienda.
    La actual administración del Dane
    es consciente de la importancia de un ejercicio de evaluación y ha comenzado a
    programar su realización. Teniendo en cuenta 
    por un lado la experiencia acumulada en el censo y los importantes
    cambios tecnológicos que han ocurrido en los últimos diez años en el campo de
    la computación es muy probable que se logre un resultado bien interesante y que
    además tenga una amplia divulgación pues hoy en día gran número de entidades y
    empresas del sector privado son conscientes de la importancia de contar con una
    información de alta calidad que les permita hacer una planeación más eficaz
  • Una cortina de humo presupuestal

    El gobierno debería estar pensando en utilizar de
    manera eficiente los cuantiosos recursos que se le han aprobado en lugar de
    estar tratando de aumentar su participación en el ingreso nacional.

    El proceso presupuestal
    colombiano ha sido duramente cuestionado por los principales analistas de la
    realidad económica.
      El Congreso por
    regla general no participa en las discusiones sobre las prioridades de gasto ni
    sobre la manera de financiar el presupuesto.
     
    Son muy pocos los congresistas que pueden aportar a la discusión y a
    algunos de ellos se les descalifica como oposicionistas por lo que se termina
    en un dialogo entre el gobierno y el ponente del proyecto de presupuesto.
    El paso del presupuesto
    por el Congreso viene acompañada por una serie de desayunos en los que se
    discute entre el gobierno y el congreso el peaje necesario para hacer aprobar
    la propuesta del gobierno.  En este rito
    anual sale ganando el electorado de los congresistas que integran las comisiones
    económicas pues al final se incorporan unas partidas para satisfacer las
    clientelas de los políticos que manejan las comisiones encargadas del trámite
    presupuestal.
    La discusión que se debe
    dar sobre las verdaderas prioridades del gasto público y la determinación de
    cuáles deben ser los programas más adecuados para satisfacer las necesidades
    del país en materia fiscal nunca se puede hacer porque el público y sus
    representantes no tienen los elementos de juicio a su disposición.  La realidad muestra que de hecho el ejecutivo
    logra imponer sus prioridades de gasto. 
    Lo preocupante con el proceso actual es que ante la carencia de un
    verdadero control ciudadano el sector gobierno cada día es más grande y la
    eficiencia del gasto público es cada vez menor pues los aumentos en las
    partidas no se ven reflejadas en mejores resultados.
    La llamada inversión
    social se convierte mayores gastos burocráticos sin que los indicadores de
    calidad y cantidad de la educación y la salud mejoren en la proporción en que
    ha aumentado el gasto que aparece el presupuesto.  La ejecución de la inversión en
    infraestructura sigue presentando considerables rezagos y las mejoras
    prometidas nunca se ven.
    Por otra parte, a pesar
    del considerable aumento de los ingresos logrado en las últimas reformas
    tributarias el país sigue al borde de una posible crisis fiscal.  El sector central se muestra ampliamente
    deficitario y cubre su faltante con el excedente del seguro social.  El querer cumplir con los buenos deseos consagrados
    hace cinco años en la constitución del 91 ha llevado a los dos últimos
    gobiernos a un incremento considerable del tamaño del estado.  Cuando todo el mundo se encuentra en la onda
    de un estado eficiente, en Colombia seguimos en el ensueño del estado
    benefactor.
    Como si la realidad no
    fuera lo suficientemente preocupante para obligarnos a entrar a una época de
    austeridad en la que limitáramos nuestras expectativas a los recursos disponibles
    se propone por parte del Ministro de Hacienda un cambio en la mecánica
    presupuestal. Se busca en aras de una desueta ortodoxia fiscal del
    presupuesto equilibrado entrar a discutir simultáneamente los ingresos y los
    gastos presupuestales.  Por obra y gracia
    de la nueva mecánica entraremos en una reforma tributaria continua.  Cada año el gobierno se reunirá con los
    expertos tributaristas del congreso para reducir el presupuesto familiar y
    aumentar las partidas que fomentan el clientelismo y la corrupción.
    Si la discusión abierta de
    los aumentos de los impuestos no han logrado frenar el crecimiento desmesurado
    del tamaño del estado, el combinar el aumento de los impuestos con el caramelo
    de los nuevos auxilios parlamentarios nos pueden llevar muy rápido al abismo
    fiscal.  Lo que se requiere en estos
    momentos es una congelación del tamaño del estado y la reversión de las
    peligrosas tendencias nacidas de una descentralización demasiado generosa y sin
    contraprestaciones.
    El gobierno debería estar
    pensando en utilizar de manera eficiente los cuantiosos recursos que se le han
    aprobado en lugar de estar tratando de aumentar su participación en el ingreso
    nacional.  Un momento como el actual el
    que se encuentran las fuerzas tan polarizadas no parece el más apropiado para
    entrar a discutir una reforma tan discutida. 
    La mitad del país va a pensar con alguna razón que esta reforma lo que
    pretende es pagar a la clase política por la declaración de la preclusión del
    proceso al Presidente.

  • La financiación de la infraestructura vial

    Como resultado del poco conocimiento del transporte
    en Colombia las propuestas hechas en el campo de la financiación de la
    infraestructura de transporte no han resultado muy afortunadas.
    El transporte es un sector
    poco atractivo para los investigadores. 
    El conocimiento sobre el sector transporte surge, en buena parte, de una
    serie de estudios realizados muy ocasionales para fijar las bases para los planes
    de transporte. A diferencia de otros sectores como el industrial que cuenta con
    una serie de estadísticas periódicas de muy buena calidad, la información sobre
    el transporte que se publica regularmente es muy poco profunda y por lo tanto
    resulta insuficiente para hacer un diagnostico acertado de la marcha del
    sector.
    La carencia de
    estadísticas serias sobre el transporte hace que los estudios sobre el sector
    que se realizan muy de vez cuando terminen convertidos en operaciones masivas
    de procesamiento de información con la grave consecuencia de limitar a un
    mínimo el tiempo necesario para el diagnostico analítico y la formulación y
    evaluación de planes y proyectos.  Este
    proceso de investigación concentrado en unas fechas unido al cambio de las
    firmas encargados de ejecutar los estudios ha obligado a los consultores
    especializados a buscar una diversificación hacia otras áreas y ha impedido la
    acumulación seria de conocimientos sobre el tema del transporte.
    Como resultado de lo
    anterior, las propuestas hechas en el campo de la financiación de la
    infraestructura de transporte no han resultado muy afortunadas.  Los esquemas de concesión no han logrado
    despegar no solo por dificultades de información en cuanto a los costos y
    beneficios de los proyectos sino también por dificultades financieras del
    gobierno.  Ante los recortes
    presupuestales necesarios para lograr un equilibrio fiscal surgen propuestas
    del Ministerio de Transporte sobre posibles fuentes de financiación para la
    construcción y el mantenimiento de la infraestructura vial.
    En efecto, el Ministro de
    Transporte esta proponiendo la creación de una sobretasa a la gasolina para el
    mantenimiento de las vías, dedicando de paso, el cobro del peaje para la
    construcción de las nuevas.  Como complemento,
    el Ministro propone reestructurar la contribución por valorización con el fin
    de lograr captar parte de la plus valía generada por la construcción de las
    carreteras.
    La propuesta parece
    interesante a simple vista.  Sin embargo,
    además de tener problemas de carácter constitucional por ir contra de la
    prohibición de impuestos con destinación especifica, la propuesta tiene serios
    problemas de carácter técnico.  El daño
    causado por los vehículos en las carreteras tiene muy poca relación con el
    consumo de gasolina.  En primer lugar,
    gran parte del consumo de gasolina se debe al trafico urbano y por lo tanto no
    afecta para nada el deterioro de las vías a cargo del Ministerio de
    Transporte.  El establecer una sobretasa
    a la gasolina equivaldría a una transferencia masiva de recursos de los
    municipios hacia el gobierno central.
    En segundo lugar, el daño
    que causan los vehículos es proporcional a la potencia cuarta de la carga por
    eje mientras que el consumo de gasolina varia casi en relación directa con el
    peso del vehículo y por lo tanto bajo un esquema de sobretasa a la gasolina los
    vehículos que causan menos daño estarían subsidiando a los que causan más
    daño.  A la larga se estaría, entonces
    incentivando el uso de vehículos más pesados lo que tendría como consecuencia
    la disminución de la vida útil de la infraestructura de transporte.
    Pero si esto no fuera
    suficiente para no recomendar la implantación de una sobretasa a la gasolina,
    debería notarse que los estudios muestran que los impuestos a la gasolina son
    de carácter regresivo y por lo tanto los que más van a sufrir en términos
    relativos con esta sobretasa van a ser los pobres.  El gobierno al estilo de Hood Robin le
    estaría quitando a los pobres para darle a los ricos.
    Finalmente, la propuesta
    ignora que podría lograr los mismos malos efectos de una manera menos
    costosa.  En efecto, la base sobre la
    cual se liquida el impuesto a la gasolina ha tenido durante los últimos 20 años
    un claro carácter discrecional.  Como la
    base del impuesto es el costo en la refinería el gobierno decide cual es su
    valor determinando un precio político para el transporte por oleoducto.  Si quiere que el impuesto no afecte mucho al
    bolsillo del consumidor aumenta el costo del transporte por oleoducto
    reduciendo de esta manera la base sobre la cual se cobra el impuesto.  Obviamente, si quiere que el aumento sea
    mayor no necesita crear una sobretasa sino simplemente disminuir el porcentaje
    del precio total que se asigne al transporte por oleoducto.