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  • Di No a la inflación

    El secreto del éxito de
    una política de estabilización radica más en la credibilidad de la política
    económica que en la receta específica.
    En una conferencia
    sobre las economías en transición un ilustre economista colombiano contó sus
    experiencias sobre las reformas en las economías comunistas y su transformación
    a las economías de mercado. Al presentar las diversas experiencias destacó la importancia
    de llevar a cabo las reformas económicas lo más rápido posible. Con cifras
    mostró que las economías que se habían ajustado rápido, en poco tiempo lograban
    recuperar la senda del crecimiento.
    Además, mostró que no
    solo los indicadores económicos eran mejores en las economías que habían hecho
    la transición de un solo golpe sino que también los indicadores sociales eran
    superiores. Según la experiencia del consultor internacional, los buenos
    resultados económicos no estaban en contradicción con buenos resultados en
    otros aspectos.
    El secreto del éxito
    según el conferencista radicaba más en la credibilidad de la política económica
    que en la receta específica. Seguir las recomendaciones de los libros de texto
    era menos importantes que el contar con autoridades que tuvieran un propósito
    claro y que contaran con la credibilidad suficiente. Al igual que lo ocurrido
    con Pablo en su camino a Damasco, no era necesario que el líder fuera uno de
    los discípulos de la ortodoxia sino que en un momento dado se iluminara.
    Un banquero central de
    un régimen en transición podía a través de sus contactos con las autoridades
    del Bundes Bank ver que si seguía comportándose de manera poco ortodoxa sería
    rechazado por sus colegas más responsables. Una posible descertificación de los
    banqueros centrales de Europa se convertía de esta manera en el ingrediente
    necesario para un cambio radical. El ingreso del banquero a inflacionistas
    anónimos lo dotaba de la fuerza de voluntad para dejar sus prácticas poco
    ortodoxas y le hacía ganar la credibilidad de sus colegas de los Bancos
    Centrales europeos y de los agentes económicos de su país.
    Para lograr la
    credibilidad necesaria el banquero central tenía que asumir posiciones
    radicales hasta el punto de negar las demandas de crédito a todos los agentes
    económicos, gobierno y sector privado, por igual. Los problemas temporales del
    ajuste y las dificultades transitorias en el camino a la estabilidad debían ser
    aceptadas con serenidad, de la misma manera que el alcohólico anónimo tiene que
    sobrevivir a la urgencia de tomarse una copita. Las ventajas de la estabilidad
    económica compensarían, en el largo plazo, cualquier costo que se tuviera que
    pagar en la transición.
    La lección para el caso
    colombiano parece muy clara. Con medidas timoratas y de conveniencia temporal
    no se logra ganar la confianza del público y la economía no solo no se ajusta
    sino que a la larga tiene que pagar costos mucho más altos. La persistencia en
    una reducción gradual de la inflación no nos está llevando a ninguna parte. La
    Junta Directiva del Banco de la República no puede seguir con políticas
    gradualistas de ir reduciendo la inflación a cuenta gotas. Pensar llevar a la
    economía a una estabilidad económica en cómodas cuotas anuales de dos puntos
    porcentuales es posponer una decisión por diez años.
    El fracaso de la lucha
    contra la inflación durante los últimos seis años no es sino el reflejo de la
    falta de compromiso de las autoridades económicas colombianas. La lucha contra
    la inflación ha sido solo una sucesión de declaraciones inocuas sin contenido
    de política económica. El querer meter a la Junta Directiva del Banco de la
    República en el fracasado Pacto Social es un ejemplo más del enfoque
    mamagallista que ha distinguido al Presidente Samper desde sus inicios en la
    política.
    Lo que se requiere de
    veras es reconocer que el enfermo requiere un tratamiento de choque y que para
    que la medicina surta sus efectos es necesario poderle creer al médico. El
    gobierno debe darse cuenta de la gravedad de la situación y liderar un cambio
    radical en su política económica. Lamentablemente, los fracasos de las
    políticas gradualistas ha acabado con la credibilidad de buena parte de
    nuestros economistas. La pésima conducción del Doctor Perry acabó con la poca
    credibilidad que le dejó su desastrosa gestión en el Ministerio de Minas y
    Energía. Los pocos resultados logrados por el Doctor Ocampo unidos al saboteo
    de sus colegas del gabinete está acabando con el prestigio de un distinguido
    académico.

    Todo parece indicar que
    para lograr recuperar la credibilidad de la política económica será necesario
    apelar a una nueva cara en el Ministerio de Hacienda. Parodiando al Presidente
    López podríamos decir y si nos es Javier Fernández, ¿
    quién?
  • Ojo con el desempleo

    El desempleo no solo es
    grave por su impacto recesivo y por el impacto psicológico adverso en los que
    pierden su empleo, sino que además puede tener graves consecuencias de largo
    plazo.
    Las cifras de desempleo
    de septiembre son realmente preocupantes. Las tasas de desempleo una vez
    eliminado el componente estacional muestran un continuado deterioro desde el
    momento mismo en que el Presidente lanzo su ambicioso programa de empleo. La
    creación del millón seiscientos mil empleos prometidos por Samper en su campaña
    ha quedado para el próximo período presidencial.
    El desempleo no solo es
    grave por su impacto recesivo y por el impacto psicológico adverso en los que
    pierden su empleo, sino que además puede tener graves consecuencias de largo
    plazo. Cuando una economía no genera el suficiente número de empleos los que
    están en la edad de comenzar a trabajar sufren desproporcionadamente. Los
    jóvenes ven cerradas las posibilidades de encontrar trabajo rápidamente y por
    tanto tienen que esperar mucho para conseguir su primer trabajo. En lugar de
    comenzar a aprender a trabajar y a someterse a la disciplina que imparte el
    participar en la actividad productiva se ven enfrentados muchas veces a
    situaciones poco edificantes.
    El joven que no
    encuentra un trabajo rápidamente comienza a cuestionarse su propia valía.
    Piensa que las dificultades no son de carácter coyuntural sino que se derivan
    de problemas más profundos y comienza a escuchar los cantos de los demagogos de
    turno que los incitan a buscar soluciones por métodos violentos.
    Pero aun los que
    reconocen que el problema puede ser de carácter temporal y que se va a resolver
    cuando entré a operar Cusiana se ven enfrentados a serios problemas. Los pocos
    empresarios que deciden contratar más trabajadores no están muy dispuestos a
    invertir en capacitación y por lo tanto el progreso de la generación de estos
    trabajadores puede ser muy lento. Las generaciones que comienzan a trabajar en
    épocas recesivas quedan marcados de por vida por una visión pesimista del
    mundo. La ética de trabajo se pierde y las posibilidades reales de avance
    prácticamente desaparecen.
    El aumento en el
    desempleo tiene en el largo plazo un grave impacto en el crecimiento económico.
    Cuando los trabajadores se ven enfrentados a una recesión y a períodos largos
    de desempleo encuentran que todos los esfuerzos hechos en su formación
    profesional resultaron estériles. La baja en la rentabilidad de la educación
    tiene como consecuencia una disminución en la demanda por educación. Cuando la
    inversión en educación se disminuye también se reduce la tasa de crecimiento de
    la economía y la posibilidad de alcanzar el nivel de vida de los países
    industrializados se reduce considerablemente.
    El ciclo económico
    tiene unas graves consecuencias en la producción de profesionales. Las
    variaciones en la demanda por educación tiene un impacto en las universidades.
    La reducción de la demanda obliga a cerrar algunas de las facultades y a acabar
    con los núcleos de excelencia asociados a las universidades. La disminución de
    la demanda de educadores a la vez tiene impacto negativo sobre el mercado
    profesional pues de esta manera se cierran las posibilidades laborales de
    muchos de los profesionales altamente calificados.

    La competitividad
    colombiana puede verse enfrentada a graves peligros si el período recesivo se
    prolonga por mas tiempo. La falta de gobernabilidad de un período puede marcar
    el comienzo de un grave ciclo recesivo de la economía colombiana y a una
    desaparición del capital humano del país. La prolongada recesión no solo ha
    frenado la formación bruta de capital fijo sino que más grave aún puede llegar
    a afectar seriamente la formación de capital humano y cerrar las puertas del
    desarrollo económico acelerado.
  • Colombia en el Mercosur

    Si queremos llegar a una discusión mucho más fructífera es necesario sacar la discusión del aspecto ideológico y comenzar a cuantificar el posible impacto del ingreso de Colombia en el Mercosur


    En estos días se ha comenzado un debate sobre la conveniencia de entrar a Mercosur. Para los defensores del proteccionismo este movimiento hacia un mercado más amplio es visto con preocupación porque para ellos es entregar el mercado colombiano a unos productores más fuertes. Los costos para la economía colombiana para estos analistas pueden llegar a ser muy altos especialmente en esta ápoca de recesión.


    Uno de los más desatacados críticos de la apertura económica ha manifestado que la entrada a Mercosur puede ser contraproducente, pues Colombia al suscribir este nuevo tratado de Libre Comercio estará entregando su autonomía en la fijación de aranceles y por lo tanto, si en el futuro se requiriera un aumento de aranceles el tratado lo haría prácticamente imposible.


    Si para los partidarios del proteccionismo la entrada al Mercosur puede llegar a afectar negativamente el manejo de la economía para algunos de sus proponentes la pérdida de autonomía es uno de los principales atractivos. En efecto, el ministro Cavallo sostenía que la entrada al Mercosur era un elemento clave para garantizar la continuidad de la política de apertura de la economía argentina. El compromiso respaldado por un tratado para mantener aranceles bajos se convertía en el elemento clave para asegurar que en el futuro no se volviera a una política de aranceles altos. Puede decirse entonces, que la entrada al Mercosur es un movimiento importante en el camino hacia una economía más abierta y por lo tanto va a dividir la opinión de los colombianos entre los que tradicionalmente se oponen a cualquier movimiento hacia el libre comercio y los que se oponen a él.


    Si queremos llegar a una discusión mucho más fructífera es necesario sacar la discusión del aspecto ideológico y comenzar a cuantificar el posible impacto del ingreso de Colombia en el Mercosur. Lo primero que hay que decir es que la entrada a un mercado común o una unión aduanera tiente tantos costos como beneficios.. No es posible, a priori, decir si es conveniente para un país. La razón es que los beneficios logrados por una ampliación del comercio y por una mayor eficiencia pueden ser superados por los costos de un desvío del comercio internacional de países más eficientes hacia uno de los socios de la unión aduanera o mercado común. El nuevo grupo económico gana en la medida en que la apertura de los socios tenga como resultado la ampliación de las actividades eficientes a nivel mundial pero pierde si en lugar de importar de un país eficiente fuera del grupo termina comprando a alguno de sus socios que produce de manera ineficiente.


    Un estudio detallado en el que se cuantifiquen los costos y beneficios de la entrada de Colombia al Mercosur es una tarea importante. Mientras se logra contar con este tipo de información es importante ir pensando en lo que puede pasar extrapolando de otros estudios realizados en el pasado. Los economistas que han estudiado el efecto económico de las uniones aduaneras dan algunas pautas que pueden ser útiles para comenzar a vislumbrar el posible efecto de una entrada de Colombia a Mercosur.

    En primer lugar, se ha encontrado que entre mayores sean las distorsiones existentes antes de la formación del mercado común menores serán las posibilidades de unos beneficios netos. La razón es bien sencilla, pues cuando existen muchas restricciones al comercio es muy probable que el efecto de la desviación del comercio que es negativo, predomine sobre el efecto de creación de comercio. Teniendo en cuenta lo anterior, es posible predecir que dadas las importantes disminuciones de los aranceles y la eliminación de las restricciones cuantitativas realizadas en Latinoamérica en el pasado reciente, el efecto de entrar a Mercosur sea positivo para todos los participantes en el nuevo mercado común.


    En segundo lugar, se ha encontrado que el impacto no es muy importante en términos cuantitativos. Los estudios sobre el Mercado Común Europeo muestran que su impacto fue muy inferior al uno por ciento del producto interno bruto de los países miembros. En el caso del Mercosur pareciera que el uno por ciento sería un máximo muy difícil de alcanzar.


    Esto querría decir que no debemos poner muchas ilusiones en la entrada al Mercosur. Su impacto no superaría el uno por ciento del PIB y podría ser muy inferior a esta cifra. Sin embargo, puede que resulte en un compromiso importante hacia el libre comercio y sea la manera de evitar un retorno al Parque Jurásico del Proteccionismo.
  • El Premio Nobel de Economía en 1996.

    Si la Academia Sueca
    quiere utilizar el tan codiciado premio Nobel como incentivo para mejorar la
    economía tiene que otorgarlo a economistas más jóvenes que puedan disfrutar el
    dinero por un tiempo más largo.
    El premio Nobel de
    Economía en 1996 ha puesto de manifiesto algunas de sus principales
    contradicciones.  Por ser un premio
    relativamente reciente y por ser un campo en la que no es necesario contar con
    instalaciones muy completa, hay una larga lista de candidatos con mérito
    suficiente para ser galardonados.  Los
    galardonados por regla general han cumplido los sesenta años y algunos como el
    profesor Vickrey reciben el premio después de los ochenta años.  Destacados economistas han perdido la carrera
    hacia al premio Nobel pues la muerte les ha sorprendido mucho antes de su
    nominación.
    El drama vivido en esta
    ocasión en que el Profesor Vickrey muere tres días después de su elección y en
    el que el premio debe ser entregado postmortem es, simplemente, la consecuencia
    de tener más candidatos que galardones. 
    También es la consecuencia de la estrategia de asignar el premio de
    manera rotatoria por ramos del saber.  Si
    a una persona de edad se le pasa el carrusel del premio debe casi despedirse
    pues la próxima vuelta puede demorarse unos diez años.
    La selección de William S
    Vickrey y James Mirrlees como Premios Nobel en 1996 es un reconocimiento a
    destacados economistas que han dedicado la mayor parte de su esfuerzo al campo
    de las finanzas públicas.  Vickrey hizo
    importantes contribuciones a la utilización practica de las reglas derivadas de
    la economía del bienestar.  Los problemas
    prácticos de la utilización del principio de igualdad entre el precio y el
    costo marginal fueron objeto de análisis por parte del Profesor Vickrey.  Los estudiosos de la fijación de precios de
    monopolios nacionalizados, servicios públicos y transporte público se
    beneficiaron enormemente de los escritos del Profesor Vickrey.  En 1961 Vickrey hace una contribución
    importante al análisis sobre la revelación de preferencias al encontrar una
    solución al problema de como hacer que en las licitaciones se revelen las
    verdaderas preferencias de los licitantes.
    La pelea entre el
    burócrata y el técnico emprendida por el Profesor Vickrey contra el Metro de
    Nueva York muestra la dificultad de imponer alguna racionalidad en esquemas
    tarifarios que muchas veces tienen como única justificación la muy colombiana
    del “no se puede”.  Si a
    alguien le preguntaran cual puede ser el esquema de tarifas de servicio público
    más absurdo y de mayor dificultad de cumplimiento respondería que cobrar por
    edad del vehículo.  Comparado con este
    esquema, el propuesto por el Profesor Vickrey de cobrar por distancia y por
    hora del día ganaría la aceptación de todas las burocracias del mundo excepto
    la colombiana.  Si un esquema tan absurdo
    y caótico como el colombiano puede existir por más de veinticinco años sin
    producir ninguno de los resultados que prometía sería deseable comenzar a
    pensar en el esquema propuesto por el difunto premio Nobel.
    Las contribuciones del
    Profesor Mirrlees se pueden ubicar en el campo de la tributación óptima.  Muchos de sus escritos se dedicaron a
    analizar cual puede ser la mejor manera de gravar la actividad productiva y el
    ingreso de las personas causando las menores distorsiones posibles.  Las publicaciones del Profesor Mirrlees se
    inician en 1962 con un escrito conjunto con el famoso Profesor Kaldor sobre un
    nuevo modelo de crecimiento en el que se estudia el comportamiento de una
    economía compuesta por dos clases, la capitalista y la trabajadora.  Continúan al comienzo de los setenta con unos
    trabajos conjuntos con Peter Diamond sobre tributación y producción
    óptimas.  En los setenta aparecen una
    serie de publicaciones del Profesor Mirrlees sobre tributación óptima y un
    texto muy importante con Ian Little sobre Planeación y Evaluación de Proyectos
    en países en vías de Desarrollo.
    Al comprobar el largo
    lapso transcurrido entre las publicaciones más importantes de los galardonados
    y la fecha de su elección surge la duda de si realmente el premio Nobel está
    contribuyendo a mejorar la ciencia económica o si simplemente es un reconocimiento
    tardío a un pequeño grupo de afortunados que se ganan una lotería que ya no
    pueden disfrutar.

    Todo parece indicar que el
    esfuerzo de los investigadores está más relacionado con dos eventos importantes
    en su carrera.  En primer lugar, el gran
    esfuerzo para lograr el titulo de doctorado que les abre la oportunidad de
    vincularse a la academia.  En segundo
    lugar, el esfuerzo que deben hacer los profesores asistentes recién graduados
    para lograr obtener su nombramiento como profesores titulares en una buena
    universidad.  Después de lograr la
    titularidad en una buena universidad el esfuerzo disminuye y la posibilidad de
    lograr el premio Nobel es muy poco lo que contribuye al esfuerzo.  Si la Academia Sueca quiere utilizar el tan
    codiciado premio Nobel como incentivo para mejorar la economía tiene que
    otorgarlo a economistas más jóvenes que puedan disfrutar el dinero por un
    tiempo más largo.
  • Lista de precios e inflación

    La inercia inflacionaria que nos quieren vender los viejos cepalinos no
    encuadra en un ambiente tan deprimido como el actual.
    En los Estados Unidos ha habido discusiones sobre la medida de los
    precios al por mayor. Para muchos analistas, el índice de los precios al por
    mayor no refleja fielmente las tendencias del crecimiento de los precios pues
    el instituto encargado de llevar las estadísticas suele preguntar por los
    precios de lista y no por el precio al cual se realizan efectivamente las
    transacciones.
      En ocasiones y
    especialmente cuando se vive una recesión los precios de las transacciones
    suelen ser inferiores a los precios
      de
    lista y por lo tanto en estas ocasiones la variación de los precios de lista es
    mayor que la variación de los precios de las transacciones.
    Aunque en Colombia el DANE trata de medir los precios reales de las
    transacciones es posible que en estos momentos de recesión se estén dando
    transacciones por debajo del precio habitual que hagan que los indicadores de
    inflación de los organismos del Estado se alejen un poco de la realidad.  La queja habitual de que el DANE tiende a
    subestimar el incremento de precios parece que ya no esta dando.  Realmente ya no hay que preguntarle a los funcionarios
    del Departamento de Estadística donde compran para ir a hacer el mercado ahí,
    sino que ahora lo que hay que preguntar es donde compran los del DANE para no
    ir allá porque los precios son más altos que los actualmente existente en
    Colombia.
    Es posible que el nivel de precios medido por el DANE sea mayor que el
    verdadero nivel de precios pues el Departamento de Estadística está en un
    proceso de revisión del Índice de Precios al consumidor.  Mientras que se define la nueva canasta el
    DANE tiende a utilizar las mismas fuentes existentes y por lo tanto no
    incorpora las Supertiendass estilo Makro que han entrado con precios más
    baratos y que han permitido al consumidor estirar su presupuesto familiar.
    Los precios de algunos productos pueden haber subido no como un reflejo
    de lo acontecido sino que pueden estar obedeciendo al deseo de lograr
    anticiparse a la nueva edición del pacto Social.  Los productores están aprovechando la
    confusión existente en el gobierno para ganar una posición más favorable en las
    negociaciones.  Es obvio que alguien que
    ya ha subido los precios puede ser bastante generoso en una negociación.  Los empresarios pueden ofrecer un aumento del
    veinte por ciento para el 97 si en los últimos meses del 96 ya subió sus precio
    en un cinco por ciento.
    Para los que observen que es muy difícil hacer aumentos que perduren en
    una situación recesiva acompañada de una revaluación se les puede argumentar
    que esto es posible  en el caso en que
    simultáneamente se ofrezcan unos descuento. 
    Es posible, entonces, gozar de una serie de rebajas temporales mientras
    que la situación de la economía es mala.
    Descuentos como los dados por las cervecera en que la tapa paga tienen
    el efecto de disminuir temporalmente el precio de la pola.  Cuando las empresas descubren que la demanda
    se ha reactivado la promoción desaparece y el precio de lista vuelve a ser
    igual al precio real.
    Los anteriores comentarios son apenas ideas que tratan de aportar
    alguna luz en medio de la oscuridad reinante en el campo económico.  La existencia de una estanflación tan
    prolongada no parece tener muchas fuerzas que las sostengan.  La inercia inflacionaria que nos quieren
    vender los viejos cepalinos tampoco encuadra en un ambiente tan deprimido como
    el actual.
    Los economistas no pueden permanecer indiferentes ante una situación
    tan rara como la que estamos viviendo. 
    El extraño mundo de Subuso es bueno para leerlo en los periódicos pero
    no muy útil como paradigma par ser enseñado a las nuevas generaciones.

  • El transporte en Bogotá

    Un trabajo de más de un año de un equipo de expertos japoneses servirá de base para plantear soluciones al transporte urbano en la capital del país.


    Hoy se va a realizar un Seminario sobre el Plan maestro de Transporte para Bogotá realizado por la Agencia Japonesa para el Desarrollo, JICA. El objetivo del Seminario es presentar las conclusiones del trabajo realizado por el equipo de consultores japoneses que por casi un año han estado analizando el sistema de transporte urbano del distrito para poder definir una serie de recomendaciones que busquen aliviar el grave problema que agobia a los bogotanos.


    Al analizar la versión preliminar se puede apreciar un trabajo serio del equipo de investigadores que hasta cierto punto confirma lo conocido sobre el transporte urbano en la capital. Se destaca ante todo un esfuerzo importante en la recolección y análisis de la información sobre el transporte en Bogotá. Contrario a lo que piensa la gente, la información cuantitativa seria sobre el transporte en Bogotá es muy escasa y por lo tanto el gran esfuerzo de recolección hecho por la Misión Japonesa es una importante contribución al conocimiento de la problemática del transporte en Bogotá.


    Las relaciones funcionales desarrolladas por la Misión japonesa son muy parecidas a las ya conocidas. El número de viajes está muy relacionado con el tamaño de la familia y con la disponibilidad de vehículos particulares. Las familias que tienen carros a sus disposición realizan más viajes que las familias que no lo poseen. Teniendo en cuenta la estrecha relación encontrada por los expertos japoneses entre el ingreso de la familia y la propiedad de vehículos automotores se confirma la relación ya encontrada en otros estudios entre el ingreso de las familias y el número de viajes realizados por persona.


    Los analistas japoneses encuentran una relación estrecha entre la propiedad de automotores y la selección de medio de transporte. Encuentran que las personas que tienen vehículo propio lo usan para sus viajes y que las familias que no lo tienen utilizan el transporte colectivo. A diferencia de otros estudios en el que el costo y el tiempo de viaje influyen en la selección modal, el estudio de JICA no logra encontrar una relación entre la selección modal y el tiempo de viaje. Aunque el estudio mismo no lo destaca, es conveniente recalcar que al no existir una relación entre el tiempo de viaje y la selección modal, las mejoras en el transporte público van a tener muy poca influencia en el posible desvío de usuarios del transporte particular al transporte público.


    El Plan Maestro de Transporte hace una serie de planteamientos sobre la inversión para los próximos veinticinco años. A partir de unas previsiones sobre el desarrollo de la ciudad en lo referente a la población y el empleo, los expertos japoneses estiman la futura demanda de transporte para el año 2020. Estas predicciones están basadas en proyecciones demográficas que a pesar de algunas limitaciones en los parámetros demográficos utilizados dan una idea aproximada de la posible evolución futura de la población y del empleo. A partir de la información sobre el total del Distrito y teniendo en cuenta la disponibilidad de área para el desarrollo urbano, los expertos japoneses llegan a unos estimativos sobre la futura utilización del espacio urbano de Bogotá. Basados en estos estimativos y en la posible posesión de vehículos se establecen las demandas de transporte para el año 2020 y a partir de esta demanda y de la oferta actual se obtiene un cálculo de las necesidades de infraestructura de transporte necesario apara satisfacer esta demanda.


    Los resultados de este ejercicio de planeación de transporte son una base sólida para entrar a discutir alternativas de solución al problema del transporte. El Seminario que se va a realizar en el día de hoy será, sin lugar a dudas, una buena oportunidad para comenzar a plantear alternativas de solución a un problema que ha preocupado desde hace bastante tiempo a los bogotanos.

  • La crisis del empleo

    A mediados del período presidencial la situación de empleo no puede
    ser más desoladora
    .
    La campaña Samper quiso mostrar, aún en contra de la
    realidad, que la situación económica del país era bastante grave y que se
    requería de un gran estimulo para lograr alcanzar unas altas tasas de
    crecimiento.  El diagnóstico del plan de
    desarrollo especialmente en el tema del empleo mostraba una situación
    relativamente aceptable pues los indicadores eran bastante favorables.  El desempleo se había venido reduciendo de
    tal manera que al comienzo del gobierno de Samper se contaba con indicadores
    muy favorables.  Tal como se indica en
    “Las políticas del Salto Social”, el desempleo durante los últimos
    tres trimestres estaba mostrando los niveles más bajos de los últimos diez
    años, 7,6% en Septiembre de 1995; 7,9% en diciembre de 1994 y 8, 1 % en marzo
    de 1995.
    El mismo documento mostraba además que el problema
    de la informalidad se estaba reduciendo de manera sostenida.  De un valor de 57,1 en 1988 se había reducido
    a un 53,8% en 1994.  Más aún, gracias a
    las reformas de los noventa, el crecimiento se venia dando en el sector
    privado, habiendo dejado el gobierno el papel de empleador de última instancia.
    De la lectura del documento queda claro que la
    situación del empleo en Colombia era muy diferente a la retórica que nos tenía
    acostumbrados el Expresidente de ANIF. Las grandes frases acuñadas por el
    candidato liberal a lo largo de su carrera pública, no tenían ningún soporte en
    la realidad.  Las grandes promesas de la
    campaña se estaban cumpliendo aún antes de formular el plan de desarrollo pues
    la situación era mucho mejor de lo que siempre había hecho creer el Poder
    Popular.
    La creación de un millón seiscientos mil empleos en
    los cuatro años no parecía muy difícil de cumplir pues lo único que se
    necesitaba era proseguir en la senda de rápido crecimiento económico que se
    había logrado establecer en los últimos años de la Administración Gaviria.  Se calculaba que con un crecimiento de 5,7
    por ciento por año durante el cuatrenio Samper sería posible mantener un
    crecimiento del 2,8 por ciento del empleo lo que permitiría descensos
    adicionales en la tasa de desempleo o mejoras en la calidad de los puestos de
    trabajo.
    Infortunadamente, el plan Samper para la creación
    del millón seiscientos mil empleos no se tradujo en acciones especificas.  El gobierno le apostó a un crecimiento
    general de la economía en la que se esperaba que con buenas intenciones se
    lograría un crecimiento dinámico de la agricultura y la industria.  Se pensó que logrando una devaluación real se
    podría obtener un rápido crecimiento de las exportaciones industriales y
    agrícolas.  Más aún, se esperaba no solo
    aumentar el empleo sino lograr al mismo tiempo un aumento en la competitividad
    de la economía colombiana.  Se confiaba
    que creando un Consejo Nacional de la Competitividad se podría lograr una mayor
    dinámica de los sectores exportadores que permitirían el doble milagro de crear
    cuatrocientos mil empleos anuales y disminuir al mismo tiempo los costos
    laborales aumentando de paso la competitividad de la economía colombiana.
     A mediados
    del período presidencial la situación de empleo no puede ser más
    desoladora.  Los indicadores se han
    tornado negativos.  Trimestre a
    trimestre, el desempleo ha comenzado a aumentar, las empresas entran en
    concordato y licencian a los trabajadores. 
    El empleo industrial cada vez es menor, la agricultura acosada por la
    guerrilla cada vez genera menos empleo, las marchas campesinas y el descontento
    en el campo son la orden del día.  El
    país se encuentra aislado y el gobierno no puede garantizar ni la movilización
    de los alimentos a las ciudades principales.
    La posibilidad de mantener un crecimiento acelerado
    que permita incorporar a los nuevos trabajadores a un empleo productivo es cada
    vez más lejana.  La recesión es cada vez
    más notoria y el impacto de la parálisis de la construcción en el empleo se
    puede apreciar cada día más.  El aumento
    de los impuestos, la posibilidad de sanciones económicas no son buenas noticias
    para los trabajadores colombianos.
    En medio de este caos creado por la ausencia de
    políticas claras en el campo del empleo, la ciudadanía se siente
    desprotegida.  El Ministerio de Trabajo y
    Seguridad Social que debería guiar la política de empleo se empeña en utilizar
    su poder para mejorar la suerte de algunos de los sindicatos más fuertes.  Los grandes sindicatos no contentos con
    mantener sus prebendas han comenzado a fijar las políticas sectoriales.
    El Sindicato de Telecom decide cuando se debe abrir
    la competencia en larga distancia y cuando se puede entrar a competir en Bogotá
    por el mercado de la telefonía local.  El
    Ministro de Comunicaciones es impotente ante un gobierno que está dispuesto a
    comprar el apoyo del sindicato de las telecomunicaciones para mantenerse en el
    poder.  El Sindicato de Ecopetrol decide
    si se debe aumentar la participación de los asociados y define en general la
    política energética.  Los Sindicatos del
    Sector Eléctrico aprovechan la oportunidad para captar la reducción de los
    subsidios a los estratos cuatro, cinco y seis.
    El trabajador raso ve desaparecer su puesto de
    trabajos mientras que el afiliado a los grandes sindicatos mejoran
    considerablemente su suerte.  Esta
    situación no puede continuar por mucho más tiempo.  El crecimiento del desempleo es un lujo que
    no se puede dar el país en este momento de grave crisis institucional.

  • Algunos misterios de la apertura económica

    Todavía no es claro es si el éxito de la apertura se
    logró por la aceleración notable en la inversión o si se dio por mejoras
    significativas en la productividad.
    A pesar de la importancia
    del tema, la apertura económica colombiana no ha sido objeto de un análisis
    serio y profundo que permita sacar lecciones claras sobre tan importante
    proceso.  La revisión de los ocurrido en
    los últimos seis años permite comenzar a dilucidar algunos de los interrogantes
    que se discutieron al comienzo del proceso. 
    La experiencia colombiana ha mostrado que es más recomendable una
    apertura rápida y amplia.  En primer
    lugar, no solo el demorar la apertura hace que los enemigos de ella tengan tiempo
    para sabotearla sino que además muchas veces inhibe las respuestas
    adecuadas.  Como se recuerda, la apertura
    económica estuvo a punto de fracasar por quererla hacer muy despacio.  Las importaciones se estancaron notablemente
    en espera de una baja adicional de los aranceles y en una mayor revaluación del
    peso.  Solamente cuando se decidió
    acelerar el proceso de apertura y cuando se adoptó una política de bajas tasas
    de interés se logró consolidar el proceso de apertura económica.
    En segundo lugar, no es fácil
    realizar predicciones de quien va a ganar o perder en un proceso de apertura
    pues el resultado final depende de muchos factores que no son fáciles de
    predecir a priori.  El éxito o el fracaso
    de una rama industrial en un proceso de apertura depende de la adopción de
    políticas novedosas y de la reacción que tengan posibles competidores
    externos.  Los reales factores claves del
    éxito de una empresa son muy difíciles de prever y hasta los mejor informados
    pueden equivocarse.  Nadie en Colombia
    pensaba que las ensambladores de vehículos, que habían gozado de enormes
    niveles de protección, podrían sobrevivir una apertura tan extrema como la que
    se planeaba.  Sin embargo, la realidad ha
    mostrado que el sector automotor logró un crecimiento espectacular en el
    periodo pos apertura y que las ensambladores que lograron adaptarse mejor
    subieron más sus ventas.
    En resumen puede decirse
    que el éxito de la apertura se debió en buena parte a su rapidez y amplitud. Lo
    que no queda claro es si el éxito de la apertura se logró por la aceleración
    notable en la inversión lo que llevó a contar con mejores equipos e
    instalaciones o si se dio por mejoras significativas en la productividad.  Es claro que las rebajas arancelarias de los
    bienes de capital, las bajas tasas de interés real y la revaluación del peso
    dispararon la demanda de inversión de los industriales.  Las cifras de importaciones de bienes de
    capital, y en general las de la inversión industrial muestran un notable
    crecimiento en los años posteriores a la apertura económica.  Por otra parte los estudios de los casos
    exitosos son más consistentes con incrementos importantes en la productividad
    total de los factores logrados como consecuencia de cambios en la mezcla de
    productos y la especialización en las líneas más rentables.
    Los primeros intentos
    hechos por el DNP y FEDESARROLLO para medir la contribución del aumento de la
    productividad total de los factores en el crecimiento de la industria
    manufacturera parecen asignar todo el crecimiento de la producción industrial a
    la formación de capital, dejando por fuera la importante contribución del
    incremento de la productividad.
    Al revisar las cifras y la
    metodología empleada comienzan a surgir algunas posibles soluciones a este
    enigma.  Lo primero que queda claro es
    que las mediciones del acervo de capital son en extremo inciertas.  En primer lugar, la inversión no es llevada
    por ramas de actividad económica sino por sectores institucionales y por lo
    tanto el cálculo tanto de la inversión como del acervo de capital para la
    industria manufacturera puede resultar poco preciso.  Más aún, la manera como se mide el acervo de
    capital no es la adecuada para calculo de productividad.  Pero lo más grave es que la tasa de
    depreciación económica del capital no se conoce y por lo general se estima a
    partir de vidas útiles de los bienes que no siempre corresponden a lo que es
    acertado desde el punto de vista teórico.
    Pero si esto no fuera
    suficiente para despertar serias dudas sobre los estimativos de los
    investigadores del DNP y FEDESARROLLO, bastaría hacer la observación de que el
    proceso mismo de apertura tiene que haber influido en el acervo de capital de
    la industria.  En primer lugar, al
    disminuir los aranceles y abrirse la economía una parte de los equipos
    productivos de las industrias se vuelven obsoletos y tienen que darse de
    baja.  La apertura causa pues una
    disminución abrupta del acervo de capital que no es considerada en ninguno de
    los dos estudios mencionados.  En
    consecuencia el acervo de capital y por tanto su contribución al crecimiento
    del producto están sobrestimados.
    Adicionalmente, después de
    la apertura es de esperar que la depreciación del capital sea más rápida que
    antes de la apertura y por lo tanto no debería ser lógico calcular el acervo de
    capital con la misma tasa de depreciación antes y después de la apertura.  Los dos estudios al calcular el acervo de
    capital con la misma tasa antes y después de la apertura tienden a sobrestimar
    el crecimiento del acervo de capital y por lo tanto a subestimar la contribución
    de la productividad total de los factores.
    Con el debido respeto que
    merecen los investigadores de tan importantes entidades es conveniente anotar
    que el país necesita un esfuerzo mayor para lograr establecer una respuesta
    precisa a la pregunta clave del desarrollo. 
    ¿Qué tanto se explica por el crecimiento de los factores y qué tanto se
    explica por el crecimiento de la productividad.

  • El futuro de Bogotá

    El reto grande para las autoridades actuales
    y futuras de la capital es lograr que el desarrollo responda al concepto de las
    ciudades dentro de las ciudades.

     La misión japonesa ha
    entregado su informe preliminar sobre el Plan Maestro de Transporte para
    Santafé de Bogotá.
      El estudio presenta
    un análisis de la situación actual del transporte en Bogotá y hace un
    interesante análisis de la posible evolución del desarrollo de la capital.
      Dejando para un futuro el diagnóstico y las
    propuestas relativas al transporte urbano es conveniente analizar la visión que
    presenta la Misión Japonesa sobre el futuro desarrollo de la capital.
    A nadie escapa la importancia
    de tener un buen diagnóstico sobre la evolución futura de la población y el
    empleo en una Metrópoli del tamaño de Bogotá. 
    Las necesidades de la infraestructura de transporte están determinadas
    por la ubicación de las diferentes actividades al interior de la ciudad.  El Profesor Owen de la Brookings Institution
    logró convencer a los planeadores urbanos que era mucho más eficiente planear
    una ciudad que minimizara las necesidades de movilización en lugar de responder
    a un desarrollo no planeado.
    Este concepto que dio origen a
    la idea de las ciudades dentro de las ciudades popularizada en Colombia por el
    recordado Profesor Currie debe ser tenido muy en cuenta en la planeación del
    transporte y se pone en evidencia al analizar las proyecciones de la Misión
    Japonesa.  En efecto, al mirar en detalle
    las proyecciones de población se puede apreciar que gran parte del crecimiento
    de la ciudad se espera que ocurra en el antiguo municipio de Suba.  Según el mencionado informe, la localidad de Suba
    incrementará su población en más de un millón doscientos mil personas y contará
    con un millón setecientos cincuenta y un mil habitantes en el año 2020.
    La magnitud del esfuerzo que
    requiere la capital para atender las necesidades de una población de este
    tamaño es realmente gigantesco.  En menos
    de veinticinco años es necesario crear una infraestructura de transporte
    superior a la de una ciudad como Barranquilla y al final del período se debe
    tener una red de transporte similar a la de Cali o Medellín de hoy en día.
    Lo que nos debe quedar muy
    claro al pensar en resolver un problema de carácter tan monumental es que es
    mucho más sencillo si se logra hacer que Suba pueda resolver la mayoría de sus
    necesidades urbanas dentro de la misma localidad.  Si logramos minimizar la necesidad de
    movilización por fuera de la localidad lograremos una solución mucho más
    económica que si el centro tradicional la absorbe.
    Lo que resultaría insostenible
    es convertir a Suba en una ciudad dormitorio. Las inversiones en
    infraestructura de transporte serían considerablemente superiores. No solo
    tendríamos que construir una infraestructura de carácter local sino que
    tendríamos que entrar en la era de las superautopistas para conectar con el
    resto de la ciudad con este dormitorio del tamaño de Medellín o Cali.
    Lo que debe quedar claro es
    que no podemos tomar el riesgo de permitir que la ciudad crezca de una manera
    tan ineficiente. El reto grande para las autoridades actuales y futuras de la
    capital es lograr que el desarrollo se dé dentro del concepto de ciudades dentro
    de las ciudades. Las autoridades deben considerar como prioritario la
    elaboración de un plan maestro de la localidad de Suba. No solo es necesario
    tomar medidas sobre la ubicación de las viviendas y sus densidades sino que
    también es necesario tener muy bien definidas las necesidades de
    infraestructura social: escuelas, hospitales, colegios, universidades y
    recreación que hagan la vida atractiva en esa localidad.
    Además, es urgente dotar a la
    localidad de la capacidad institucional y financiera para poder convertir
    planes en realidad. Un Alcalde Menor y una Junta Administradora Local no es
    suficiente para poder construir y manejar una ciudad cercana a los dos millones
    de personas.
    Definitivamente, es necesario
    comenzar la discusión sobre el futuro de Bogotá aún antes de entrar a discutir
    las propuestas concretas sobre la solución del transporte. La planeación urbana
    puede ayudar a mantener bajo control una situación que puede convertirse en un
    caos que sea necesario arreglar posteriormente a un costo prohibitivo.

  • No hay plazo que no se cumpla

    Cuando finalmente llegamos a una cifra mágica de seis millones de habitantes, nos encontramos ante una situación extremadamente difícil.


    Según cálculos realizados por expertos demógrafos con amplio récord de acierto, Bogotá se levantará el día de mañana con seis millones de habitantes. La ocasión es propicia para hacer algunas reflexiones. En primer lugar, es conveniente anotar que, al igual que en el cuento del pastorcito mentiroso, algunos demógrafos perdieron su credibilidad y ya no les van acreer que al fin llegamos a la mítica cifra de los seis millones de habitantes.


    Tal vez el mayor desfase en las proyecciones de población se dio en el Estudio de Transporte Fase II realizado en 1972. Revisando el estudio, uno puede calcular que los consultores se equivocaron el bobadita de 13 años en el tiempo en que Bogotá llegaría a los seis millones. Lo que se pensaba iba a ocurrir en 11 años tomó 24 años.


    La revisión de otros estudios muestra que tampoco han sido afortunados en el campo de las proyecciones de población. El estudio del Metro de Bogotá, publicado en septiembre de 1981, calculaba que a los seis millones de habitantes se llegaría en 1987 si se daba la hipótesis alta de crecimiento, o a más tardar en 1989 si se daba la hipótesis baja de crecimiento poblacional. El tamaño poblacional que se alcanzaría 15 años más tarde era previsto para seis u ocho años después de terminado el estudio. Las inversiones necesarias para arreglar el problema de transporte de 1996 según el estudio era necesario hacerlas inmediatamente.


    Si los políticos le hubieran creído a los demógrafos hoy podríamos estar abocados a un grave problema de sobre-dimensionamiento. Estaríamos endeudados pagando un Metro, los teléfonos funcionarían y serían fáciles de conseguir. Desafortunadamente, las autoridades no han tomado las decisiones correctas y hoy en día, cuando finalmente llegamos a una cifra mágica de seis millones de personas, nos encontramos ante una situación extremadamente difícil. La infraestructura de transporte es inadecuada, la congestión es rampante y el descontento ciudadano es inmenso. Si ahora decimos que no hay calles, ni servicios públicos, ni vivienda para tanta gente ya no nos creen.


    La falta de confianza en las predicciones de unos expertos ha impedido tomar medidas importantes recomendadas por la gente que ha mostrado una buena capacidad de predicción. Los que han acertado en este difícil trabajo de predecir el futuro, han venido recalcando dos consecuencias importantes del crecimiento demográfico que no se han considerado siquiera.


    En primer lugar, al llegar Bogotá a un tamaño de seis millones y ante la escasez de tierra, la tendencia natural es un desbordamiento hacia las localidades vecinas. El proceso de crecimiento urbano ya no se puede dar dentro de los límites político-administrativos de una ciudad sino que debe analizarse dentro de un contexto metropolitano. Las soluciones a los problemas urbanos requiere de un esfuerzo coordinado de Bogotá y los municipios ubicados en su área de influencia.


    Por otra parte, el crecimiento de la ciudad ha desembocado en una serie de ciudades con necesidades muy diferentes que deben atenderse en forma diferente. Bogotá no es una ciudad homogénea sino que está compuesta por siete u ocho ciudades, que requiere una atención especial y que buscan una solución apropiada a sus necesidades. La figura del Alcalde y sus colaboradores es cada vez más de carácter simbólico. Nadie puede pretende que el Alcalde por más brillante que sea, conozca los problemas de las localidades. Más aún, no hay nadie en la Administración que posea el conocimiento de lo que pasa en la ciudad. Lo más que uno puede aspirar es que si hay un buen funcionario, éste le resuelva el tres por ciento de sus problemas. Como contar con treinta superamigos en el gabinete Distrital es imposible, el pobre bogotano se tiene que conformar con pagar los impuestos de Nueva York para obtener el nivel de vida de Somondoco.


    El proceso de descentralización de Bogotá con el establecimiento de las localidades es apenas una ilusión. Las localidades actuales no responden a una realidad, son solo el reflejo de los eventos pasados. Manejar una localidad como Engativá que cuenta con más de 830 mil habitantes es muy distinto a manejar la candelaria con 29.000. Una división en 19 o 20 localidades resulta tan absurda como un manejo centralizado.


    Siete u ocho comunas con bastante autonomía y con responsabilidades en la prestación de los servicios esenciales para la ciudadanía darían lugar a una interesante competencia al interior de la capital. Las comunas que les cumplan a sus habitantes florecerán y las que no cumplan se marchitarán. Los bogotanos pueden decir de una manera pacífica, trasladándose a otra comuna, lo que no pueden decidir muchas veces apelando a la fuerza.


    El gran éxito del Alcalde Mockus ha sido el poder proyectar una imagen y un ejemplo a la ciudadanía. Esa labor es muy importante y por eso se justifica la existencia de un Alcalde Mayor. Lo que hace falta en la Bogotá de los seis millones es la presencia de ocho Administradores de Comunas que le respondan a la ciudadanía por un nivel de vida acorde con los impuestos y tarifas que pagan. En lugar de estar anhelando irnos a vivir a Bucaramanga o Manizales que si tienen administradores, lo que deberíamos sería establecer los mecanismos esos personajes que se conviertan en los Alcaldes estrellas de ciudades intermedias.