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  • La teoría económica y las instituciones

    Los más prestigiosos
    economistas teóricos no se han preocupado por el análisis de las instituciones.
    La admiración mostrada por los economistas por el funcionamiento del mercado ha
    dirigido los esfuerzos a su estudio. En épocas recientes se ha despertado un
    interés por el estudio de las instituciones que se ha visto recompensado cuando
    la Academia de Ciencias Suecas ha elegido al premio Nobel de Economía. El
    trabajo de Herbert Simon, Ronald Coase y Douglass North ha sido premiado con
    tan importante reconocimiento.
    La caída del muro de Berlín
    con la consecuente crisis del sistema comunista puso de presente la importancia
    de las instituciones. El fracaso del sistema comunista no solo puso de presente
    la superioridad del mercado como mecanismo de asignación de recursos sino que
    también demostró la importancia de crear instituciones que permitieran que el
    mercado funcionará de manera eficiente. La creación de mercados de valores, un
    sistema judicial que permitiera el cumplimiento de los contratos que habían
    sido el fruto de largos períodos de cambios incrementales debieron ser
    reconstruidos para soportar el nuevo modelo económico.
    El nuevo enfoque institucional
    basado en buena parte en un trabajo pionero de Ronald Coase de 1937 y expresado
    en el libro de North Instituciones, cambio institucional y desempeño económico
    ha fascinado a muchos reformadores que lo han convertido en fuente de
    inspiración para sus esfuerzos de transformar la sociedad. La teoría surge de
    forma natural cuando se introduce el concepto de los costos de transacción. En
    una sociedad donde existen los costos de transacción el mercado no asigna de
    manera óptima los recursos de la sociedad sino que requiere de instituciones
    públicas y privadas para lograr su cometido.
    Las instituciones formales e
    informales aparecen como una solución a los problemas de la información
    imperfecta y a la racionalidad limitada de los agentes económicos. La cultura
    ciudadana y otros esfuerzos educativos así como los cambios en los ordenamientos
    legales se convierten en instrumentos importantes para mejorar la asignación de
    recursos. Las propuestas de la actual administración distrital se entienden
    mejor cuando se miran a la luz del libro de North.
    El análisis de la existencia
    misma de las instituciones viene acompañado de una explicación de cuales son
    las razones del cambio. El Profesor North ilustra su tratamiento con variados
    ejemplos históricos combinando de una manera encantadora la creación de teoría
    con el análisis histórico. North al igual que Krugman destaca la importancia de
    los rendimientos crecientes para determinar el resultado final. En este mundo
    de rendimientos crecientes se pueden obtener resultados inferiores a los
    esperados. El caso del teclado actual llamado por algunos QWERTY sirve para
    ilustrar el triunfo de un diseño inferior que gracias a haber comenzado de
    primero se impuso sobre otros más eficientes.
    North ilustra el impacto
    negativo de las malas instituciones en el desarrollo económico con unas
    interesantes comparaciones entre España y Gran Bretaña en el Siglo XVI. Las
    deficientes instituciones españolas aparecen como una de las principales
    razones para el ocaso de un gran imperio. El desarrollo de instituciones en
    donde imperó la disciplina fiscal y florecieron los derechos de propiedad que
    permitieron un desarrollo del mercado de capitales aparecen como una de las
    principales causas del surgimiento de un nuevo imperio en Inglaterra.
    La lectura de tan interesante
    libro en su versión española nos deja una importante lección sobre la
    importancia de las instituciones. La cultura americana con su énfasis en la
    calidad de los productos editoriales es indudablemente una gran ventaja sobre nuestra
    cultura en la que una obra tan importante es literalmente masacrada por un
    traductor que muestra una total ignorancia del idioma y de la economía. La
    traducción del libro de North se convierte en una fuente inagotable de frases
    para ilustrar el mal manejo del lenguaje económico.

  • Llegó la recesión holandesa

    Cada
    vez que se desacelera la economía colombiana los analistas económicos comienzan
    a hablar de recesión. Por su parte, los funcionarios del gobierno niegan que se
    esté dando un fenómeno recesivo pues el crecimiento de la economía aunque lento
    continúa siendo positivo. Esta pelea que se podría solucionar en la medida en
    que en Colombia se adopte oficialmente una definición explícita sobre el
    significado preciso del concepto de recesión, mantiene ocupada a los
    comentaristas y al gobierno en una discusión a todas luces estéril.
    Las
    últimas cifras presentadas por Planeación Nacional no dejan duda sobre las
    dificultades a las que se está enfrentando la economía colombiana. Una caída de
    más del uno por ciento en el primer trimestre unida a una leve disminución en
    el último trimestre del 96 es en verdad preocupante pues las cifras oficiales
    del DNP, que por lo general tienden a ser un poco más altas que las reales,
    muestran que Colombia está pasando por uno de los peores momentos en los
    últimos quince años.
    Una
    disminución del producto en un dos por ciento unida a un crecimiento de la
    población del dos por ciento por año está mostrando una reducción en el
    producto por habitante del 4 por ciento por año. Un crecimiento del desempleo y
    una reducción del ingreso per cápita de ninguna manera pueden llegar a
    compensar los beneficios ganados con una disminución de la inflación.
    La
    grave situación social requiere de una rápida solución que debe basarse en un
    diagnóstico acertado de las causas de la recesión y en una clara identificación
    de las mejores medidas encaminadas a reactivar la economía colombiana. Lo
    primero que debe quedar claro es que gran parte de los problemas se han
    originado en un manejo equivocado de la economía que ha tenido como
    consecuencia una revaluación de la tasa de cambio. En estos instantes, el gran
    problema de la economía colombiana es la falta de competitividad de los
    sectores productivos.
    Colombia
    ha perdido competitividad en buena parte de los sectores en los que se supone
    tiene ventaja comparativa. Al igual que en 1982, resulta indudablemente
    vestirse con artículos producidos en el exterior. Los vestidos colombianos
    tienen precios muchísimo más altos que los producidos en las economías
    avanzadas. Los servicios personales han subido tanto de precio que hoy en día
    los profesionales están aprovechando su tiempo libre para, con ayuda de equipos
    importados, hacer las reparaciones locativas. El boom de los sectores basados
    en recursos naturales, especialmente petróleo y café, están acabando con los
    otros sectores productivos. La temida enfermedad holandesa está arrasando con
    el aparato productivo colombiano.
    Los
    efectos negativos de la enfermedad holandesa se hubieran podido evitar con un
    manejo adecuado de la economía. Los problemas se han originado en un exceso de
    gasto y en una falta de ahorro tanto público como privado. No solo nos hemos
    comenzado a gastar el ingreso futuro sino que hemos entrado en una orgía de
    endeudamiento que ha agravado la situación del país.
    La
    solución de los problemas actuales no se puede encontrar en la receta apropiada
    para una economía cerrada. El aumento del gasto público o la reducción de
    impuestos que en los libros de texto aparece como la receta adecuada para
    estimular una economía en recesión resulta totalmente inadecuada cuando la
    crisis ha venido acompañada por un deterioro grave del sector externo. Como se
    muestra en los nuevos libros de texto en los que se exploran los modelos de
    economía abierta, el aumento del gasto público si bien lleva a una mejora en el
    llamado equilibrio interno tiene como consecuencia un deterioro del equilibrio
    externo, pues el incremento en el ingreso tiene como consecuencia un aumento en
    las importaciones y por lo tanto un deterioro de la balanza de pagos.
    Tal
    como se demostró durante la gestión de Roberto Junguito como Ministro de
    Hacienda, la solución lógica en estos casos es mejorar la competitividad
    externa mediante una devaluación real acompañada de un fuerte ajuste fiscal.
    Diferir el ajuste de la economía lo único que hace es aumentar el costo que
    tiene que pagar el país para llegar a una situación de equilibrio tanto interno
    como externo. Las autoridades económicas deben reconocer sus equivocaciones y
    adoptar las penosas medidas de ajuste. La receta keynesiana de aumentar el
    gasto lo único que va a hacer es precipitar y agravar la crisis del sector
    productivo.

  • Michel Camdessus saca la amarilla

    Con la mayor diplomacia
    el Director Gerente del Fondo Monetario Internacional manda una señal de alarma
    sobre el manejo de la economía colombiana. Después de reiterar el reconocimiento
    de la comunidad internacional por el manejo sensato que ha tenido la economía
    colombiana en los últimos treinta años, el Director del FMI advierte sobre los
    serios peligros que
      se pueden generar si
    no se atiende a tiempo el problema del déficit fiscal.
    La llamada de atención por
    parte de la institución encargada de velar por la salud económica mundial cae
    muy bien en estos momentos en los que el gobierno Samper está tan empeñado en
    comprar el apoyo político para su candidato. Los excesos clientelistas que se
    han despertado con motivo del inminente retiro del Ministro del Interior unidos
    a los graves desequilibrios de carácter estructural pueden llevar a la economía
    colombiana a una grave crisis.
    Un generoso régimen de
    transferencias consagrado en la constitución del 91 inspirado en buena parte
    por el primer Ministro de Hacienda de esta Administración se ha convertido en
    uno de los principales problemas de carácter estructural. Los recursos generados
    por las múltiples reformas tributarias se diluyen en obras locales que muchas
    veces no tienen la menor justificación económica. Las piscinas de olas se
    introducen en los presupuestos locales con gran facilidad. Aplicando el adagio
    popular los gobiernos locales lo que nada les cuesta lo vuelven fiesta.
    La conocida debilidad
    institucional del gobierno colombiano agravada por la crisis de gobernabilidad
    que ha caracterizado a Colombia durante esta Administración ha impedido
    convertir el aumento de los recursos dedicados a la llamada inversión social en
    mejores niveles de vida. Los gastos en educación, en salud y los de la red de
    solidaridad no han tenido el efecto que se esperaba. Los Ministerios encargados
    de la política social siguen con estructuras administrativas totalmente
    inadecuadas para poder utilizar eficazmente los cuantiosos recursos dedicados a
    mejorar el nivel de vida de los colombianos.
    Los cuantiosos aumentos en el
    presupuesto dedicado a la justicia no han logrado garantizar a los colombianos
    el derecho constitucional de una pronta y cumplida justicia. Los procesos se
    demoran una eternidad, las cárceles resultan insuficientes para albergar a los
    acusados que esperan el fallo de la justicia. El problema de la justicia es tan
    grave que la Corte Suprema tiene que llamar a examen a los candidatos a la
    fiscalía para que presenten el proyecto que harían en caso de ser nombrados.
    Ante la falla protuberante de las instituciones, el país se dedica a esperar la
    llegada del Mesías que pueda arreglar los graves problemas que le aquejan.
    El elevado presupuesto para la
    defensa del país es avalado por el FMI, por considerar que en las
    circunstancias actuales puede ser justificable. El colombiano promedio no
    concuerda con la opinión de Messieur Camdessus pues presencia cada día en la
    televisión el triste espectáculo de un Ministro que no manda, de un comandante
    de las fuerzas armadas que es ignorado por los medios de comunicación y que
    prácticamente está con los dos pies por fuera. El general Bonnet, el tercero en
    el mando se apodera de los micrófonos para recitar la línea oficial. Los cortos
    circuitos en la toma de decisiones no dejan de ser preocupantes en un país en
    el que la subversión cada vez tiene más poder.

    El anterior análisis nos debe
    llevar a la conclusión de que el Fondo Monetario ha sido demasiado suave con el
    Gobierno colombiano y que por lo tanto los ajustes recomendados deberán hacerse
    muy rápido y probablemente sean más fuertes de lo que se percibe por la lectura
    de los mensajes del Director del FMI.
  • La situación del transporte de carga en Colombia

    A comienzos de los
    ochentas hubo un movimiento importante a nivel mundial para desregular el
    transporte. Un sector que había estado protegido de la operación de la ley de
    la oferta y la demanda tuvo que verse enfrentado a una competencia fuerte en la
    que el gran beneficiado fue el consumidor.
    Los más beneficiados
    con esta desregulación del transporte fueron los pasajeros de las líneas aéreas
    quienes tuvieron a su disposición unas tarifas muy favorables que les
    permitieron realizar viajes por todo el mundo a costos muy razonables. La
    desregulación del transporte aéreo condujo a una restructuración total del
    sector. Compañías que en una época habían sido líderes del mercado como PANAM
    desaparecieron para dar paso a una nueva gama de operadores que aprovecharon el
    nuevo entorno regulatorio.
    En otras ramas del
    transporte como el ferroviario, el urbano de pasajeros y el de carga el cambio
    no fue tan dramático. En general puede decirse que el efecto principal de la
    desregulación en estos campos se tradujo en un acercamiento entre los precios
    del transporte y los fijados por el libre juego de la oferta y la demanda.
    En Colombia, la onda desreguladora
    no se pudo apreciar con la misma fuerza. Las aerolíneas y en especial las más
    grandes lograron impedir por mucho tiempo la entrada de nuevos operadores y
    limitaron la competencia de las líneas extranjeras. Solamente, en el gobierno
    Gaviria y como parte de la estrategia de liberación se da una apertura en el
    transporte aéreo bajo el rótulo de cielos abiertos. El transporte terrestre de
    pasajeros tuvo un profunda transformación en los ochentas con la introducción
    de servicios especiales de alta calidad y logró entrar a competir
    ventajosamente con el transporte aéreo.
    En lo que respecta al
    transporte de carga por carretera el principal logro de la desregulación fue la
    eliminación de la intervención del gobierno en la fijación de las tarifas. Estas
    comenzaron a determinarse por el libre juego de la oferta y la demanda. Las
    asociaciones de transportadores se limitaban a fijar unas valores de referencia
    que servían como base para las negociaciones entre el transportador y el
    usuario. Era reconocido dentro del medio que las tarifas de referencia eran
    mucho más altas de las que se negociaban en la práctica.
    Este esquema no
    regulado entró recientemente en crisis como consecuencia de una serie de
    fenómenos originados en la apertura económica y en las malas condiciones de la
    economía. Por una parte, la rebaja de aranceles y la libertad de importaciones
    unidos a la revaluación y a las bajas tasas de interés tuvieron como
    consecuencia un aumento considerable en el parque automotor. Las mejoras en el
    sistema de transporte especialmente en la entrada en funcionamiento de la
    troncal del Magdalena, las mejoras en el mantenimiento consecuencia de la
    puesta en funcionamiento del sistema de concesiones unidas a la privatización
    de los puertos tuvo como consecuencia un aumento considerable en la eficiencia
    de la operación del transporte orientado a la exportación.
    El aumento en la
    productividad del sector del transporte causados por un parque más moderno, una
    red más eficiente y mejor mantenida, con unos puertos más eficientes amplió la
    capacidad de transporte efectiva. Este aumento debido a la productividad se
    sumó, entonces,  al aumento en la
    capacidad transportadora originada en la expansión del parque automotor.
    Un aumento considerable
    en la oferta puede no afectar los precios del sector si viene acompañado por un
    aumento correspondiente en la demanda. La expansión del comercio exterior
    causado por la apertura económica mantuvo el equilibrio entre la oferta y la
    demanda, difiriendo el problema hasta el momento en que la economía entró en
    crisis. La recesión generalizada de la economía colombiana acabó el precario
    balance en el sector del transporte de carga.
    Las medidas adoptadas
    por el gobierno que tratan de mejorar al transportador a costa del productor a
    la larga no van a solucionar el problema. En primer lugar, como ya se dijo, el
    origen del problema es más de carácter estructural pues existe un marcado
    desbalance entre la oferta y la demanda. Un aumento de precios es precisamente
    lo que no se debe hacer pues por una parte, va a incentivar la ampliación de la
    oferta y por otra va a disminuir la demanda. En segundo lugar, si lo que se
    pretende es establecer un cartel que permitiera mantener altos los fletes por
    encima de los precios de equilibrio, la situación es inherentemente inestable
    pues como bien se sabe, los miembros del cartel cuando hay un exceso de oferta
    tienen todo el incentivo para hacer reducciones de precios por debajo de la
    mesa lo que a la larga lleva a la desaparición del cartel.

    Todo pareciera indicar
    que el acuerdo entre transportadores y gobierno que llevó al levantamiento del
    paro no va a solucionar el grave problema que enfrenta el sector. 
  • Del ajuste ético y otras explicaciones

    Los libros de texto de
    principios de economía enseñan que, por regla general, una reducción en la tasa
    de inflación viene acompañada por un aumento en la tasa de desempleo. Más aún,
    con el fin de lograr que los estudiantes recuerden esta importante relación han
    acuñado el concepto de la relación de sacrificio. Para ilustrar la importancia
    de este concepto, algunos de los autores incluyen estimativos de cuanto pierden
    los Estados Unidos en términos del desempleo y del producto nacional por
    reducir cada punto porcentual de la tasa de inflación. Los estudiantes después
    de leer la explicación del libro de texto y de oír la explicación de su
    profesor queda convencido que la economía sirve para algo práctico y que puede
    servir de base para tomar decisiones de política económica pues lo lógico sería
    hacer un estudio costo beneficio para saber si vale la pena reducir la
    inflación.
    Desafortunadamente,
    este convencimiento que se logra con gran esfuerzo de profesores y alumnos
    comienza a desvanecerse cuando el alumno comienza a leer los periódicos. Los
    comentaristas que han atacado la apertura en lugar de reconocer que es el
    resultado de una decisión de disminuir la inflación reiteran por enésima vez
    que esto es consecuencia del modelo neoliberal del anterior gobierno. Las
    consecuencias nefastas del proceso de apertura se comienzan a manifestar, según
    estos comentaristas, a los siete años de su implantación y no de manera
    inmediata como argumentaron cuando defendieron la idea de la gradualidad y
    selectividad de la apertura.
    En su afán de
    justificar sus recomendaciones sobre el modelo de desarrollo más adecuado para
    el país política caen en el error de asignar causas estructurales a un fenómeno
    que obedece más a circunstancias coyunturales creadas por un mal manejo de la
    economía por parte del gobierno de turno. El fracaso de la política económica
    del Gobierno Samper es tan grande que ya se reconoce de manera unánime lo que
    un perspicaz analista describió como el mundo al revés. Un gobierno que
    prometió frenar la devaluación terminó aumentándola, un gobierno que prometió
    aumentar la tasa de crecimiento la redujo a niveles insospechados. El gobierno
    que prometió crear un millón seiscientos mil empleos ha logrado llevar el
    número de desempleados a la mitad de su meta de aumento de empleos.
    Pero lo que es más
    triste, el gobierno que ha aumentado el desempleo a niveles que para muchos
    comienza a ser preocupante en lugar de salir a decir que es la consecuencia de
    buscar una disminución de la tasa de inflación que es lo que enseña la lógica
    económica, trata de convencernos de que es la consecuencia de sus acciones.
    Como el Chapulín Colorado quiere convencernos que esto estaba fríamente
    calculado cuando inició el ajuste ético. Los errores de política económica se
    tratan de justificar como el costo que tiene que pagar la sociedad para
    librarse de uno de sus grandes problemas.
    Sin entrar a discutir
    si el ajuste ético tiene o no sus costos es necesario destacar que precisamente
    el objetivo de una política económica debe ser el compensar cualquier evento
    por fuera del control de las autoridades económicas. Si el país se decide
    lanzar a una guerra las autoridades económicas deben prever los ajustes
    económicos que tienen que hacer para que el aumento del gasto necesario para
    poder ganar la guerra no tenga efectos nocivos sobre la actividad económica. El
    gobierno del Presidente Johnson en los Estados Unidos ha sido encontrado
    culpable por los analistas económicos, precisamente por no haber elevado los
    impuestos a tiempo y por lo tanto por haber desatado una inflación galopante
    que solo pudo ser corregida con graves costos más de diez años después.
    El cuento del ajuste
    ético sería creíble en un gobierno que se hubiera destacado por su
    responsabilidad fiscal y que hubiera mantenido un control sobre los gastos. Ese
    gobierno podría alegar que sus prioridades estaban más por el lado de la
    responsabilidad fiscal que por mantener una demanda agregada alta y que había
    hecho una elección consciente entre la estabilidad de precios y el desempleo.
    Es muy triste que personas tan respetables como la Directora de Planeación y el
    Ministro de Hacienda estén envueltos en un juego de palabras que busca
    desorientar a la gente y ocultar la realidad que la disminución de la inflación
    se ha tenido que pagar con un aumento en el desempleo.

  • Cambio de guardia en Bogotá

    Con la renuncia del Alcalde de Bogotá y su
    relevo por uno de sus más cercanos colaboradores se inicia la campaña
    presidencial de 1998. La presencia de Mockus en medio de los candidatos va a
    marcar las próximas jornadas electorales en donde el ciudadano tendrá que
    decidir entre la continuidad o renovación de la clase política tradicional.
    La decisión de renunciar antes de haber
    terminado su período ha sido objeto de serias críticas, algunas de ellas
    infundadas. Los que argumentan que no es apropiado renunciar antes de haber
    terminado su obra de gobierno olvidan las graves limitaciones que han sido
    impuestas por la constitución. En efecto, la no reelección directa de Alcaldes
    y Gobernadores es la mayor traba que existe para una renovación de las
    costumbres políticas.
    Un período de tres años es demasiado corto
    para que un líder anti- establecimiento pueda transformar una ciudad o un
    Departamento. En este período es imposible atacar y resolver los problemas de
    fondo que afectan a la ciudad. El cambio en las costumbres políticas es un
    proceso lento que requiere esfuerzos continuados para poder tener éxito.
    Enfrentarse a la realidad de una ciudad tan compleja como Bogotá, organizar un
    equipo de trabajo, definir las prioridades, conseguir los recursos necesarios
    es algo que bien puede tomar más de la mitad del período de gobierno.
    Ya con el sol a las espaldas, el líder comienza
    a sufrir de una angustia existencial pues el tiempo que le queda es muy poco,
    las decisiones penosas que ha tenido que tomar le han hecho perder buena parte
    de su popularidad y las pocas realizaciones apenas comienzan a dar sus frutos.
    Como la prohibición de una reelección directa le cierra la posibilidad de otros
    tres años para consolidar sus logros, el pobre líder, cuando apenas comienza a
    comportarse como un verdadero estadista, tiene que empezar a pensar en dos
    serios problemas.
    El primero en que va a hacer con su vida y
    con las habilidades que ha desarrollado en este tiempo, y la segunda quien lo
    va a reemplazar en su lucha quijotesca contra la clase política de su ciudad.
    La idea de buscar otros destinos mayores como la Presidencia de la República
    puede aparecer a muchos como el camino más apropiado para completar su misión
    reformadora. La declaración de victoria y la retirada del ámbito local resulta
    más aceptable cuando el movimiento no ha podido consolidar un copiloto a quien
    se pudiera confiar, temporalmente, el avión en los siguientes tres años
    mientras el líder goza de una merecidas vacaciones.
    Como puede deducirse de los comentarios
    anteriores, el comportamiento de los políticos muchas veces no es fruto de su
    desmedido orgullo, ni de malos consejos de los allegados, sino más bien es una
    consecuencia de unas reglas de juego inadecuadas. Si se quiere lograr que los
    políticos terminen sus obras de gobierno es necesario, al menos en el nivel
    local, permitir la reelección directa.
    Una oportunidad de reelección directa va a
    permitir una mayor competencia pues va a haber muchos más candidatos que
    encuentren más atractivo participar en la lucha política cuando el período del
    mandato va a ser más largo. Como en muchas otras ocasiones entre mayor sea el
    período de retorno de una inversión mayor será el incentivo para realizar esta
    inversión. Como se ha dicho los grandes reformistas son los más interesados en
    disponer de un período más largo. Por el contrario, los defensores del status
    quo prefieren la no reelección pues a través de sus grupos pueden asegurarse
    una participación continuada en el poder.
    Más aún, como lo muestra la experiencia del
    PRI en México, la no reelección es una condición importante para la
    supervivencia de un grupo en el poder. El interés de vincularse al movimiento
    aumenta en la medida en la que las posibilidades de llegar a la cima del poder
    aumente. Por tanto la no reelección, al limitar las posibilidades de los líderes con experiencia  lo que está haciendo es ayudar a
    perpetuar al partido en el poder y por lo tanto a impedir cualquier posible
    reforma.
    La no reelección directa impide distinguir
    entre los buenos y malos gobernantes. En Colombia todos los ex-mandatarios
    gozan de un fuero especial sin distinguirlos por sus resultados. Mandatarios
    como Caicedo Ferrer o Jaime Castro que salieron bastante desacreditados de su
    paso por el Palacio Liévano, con el tiempo, a medida que la gente olvida sus
    equivocaciones, se convierten en grandes estadistas y hasta llegan a pensar en
    volverse a sacrificar por la ciudad. Por el contrario, cuando el mismo pueblo
    decide si reelige a un mandatario o no, el fallo de las urnas discrimina entre
    buenos y malos alcaldes. Los que no logran su reelección pasan al cuarto de San
    Alejo y de allí no los vuelven a sacar ni siquiera en las emergencias.
    La conclusión parece bastante clara si
    queremos evitar situaciones como la que está viviendo la capital de la
    República lo que hay que hacer es acabar con la prohibición de reelección directa de Alcaldes
    y Gobernadores. No cabe duda que es más democrático permitir la reelección de
    los buenos que perpetuar los regímenes clientelistas.
  • La productividad en Colombia

    El Departamento Nacional de Estadística
    produce regularmente las cuentas nacionales en las que se registra el total de
    bienes y servicios finales producidos durante el año. Las cuentas nacionales
    son de enorme utilidad para el análisis de la evolución del nivel de actividad
    económica y permiten establecer el pulso económico del país. Las cifras de la
    contabilidad económica complementadas con los estimativos de Planeación Nacional
    sobre el PIB trimestral permiten seguir la coyuntura económica colombiana.
    Sin embargo, las estadísticas publicadas por
    el DANE son menos útiles para un análisis correcto de la evolución de la
    economía en el largo plazo. En primer lugar y debido a los problemas de
    actualización del año base las cifras medidas en precios constantes pierden su
    utilidad. Medir los grandes agregados económicos en pesos de 1975 como se hace
    en Colombia, no es muy atractivo cuando 4 de cada diez colombianos no habían nacido
    en 1975 y por lo tanto no tienen ninguna referencia al valor de un peso de esa
    fecha. Mantener un año base tan distante lleva a distorsiones en la medida del
    tamaño de la economía colombiana. Estimativos preliminares muestran que si se
    midiera adecuadamente el PIB en Colombia su valor sería aproximadamente un
    cuatro por ciento mayor de lo que reporta el DANE.
    El problema de utilizar una base tan lejana
    es algo que ha venido preocupando al DANE desde hace algún tiempo. El cambio de
    base de las cuentas nacionales ha sido una de las preocupaciones del DANE y ha
    hecho esfuerzos para calcular las cifras con base en el año 1990 para el cual
    existe información censal sobre la actividad económica. Sin embargo, la
    solución no debe ser esperar quince años para hacer los cambios sino que lo que
    se debe hacer es utilizar metodologías mas apropiadas como el de utilizar
    índices encadenados en donde las ponderaciones van cambiando año a año. Las
    grandes oficinas estadísticas del mundo como la de los Estados Unidos ya han
    adoptado esta práctica y las estadísticas se producen utilizando el método de
    los índices encadenados.
    Los análisis de largo plazo no solo requieren
    una medición adecuada del crecimiento del producto sino que además necesitan
    una medición adecuada del crecimiento de los factores. Infortunadamente, las
    agencias estadísticas del gobierno colombiano no producen la información para poder medir adecuadamente el crecimiento de los factores de
    producción. Las estadísticas sobre empleo por rama de actividad son muy
    precarias. Solo desde hace poco tiempo el DANE está publicando cifras de empleo
    a nivel nacional que permitirían calcular el crecimiento en el número de
    trabajadores.
    Pero como lo han mostrado los estudiosos
    sobre el tema el número de trabajadores no es un indicador correcto del insumo
    trabajo. Lo que se necesita es un cálculo de horas trabajadas ajustadas por la
    calidad de los trabajadores. El crecimiento del empleo no es, pues, suficiente
    para medir adecuadamente el crecimiento del insumo trabajo y su medición
    correcta requiere de ajustes importantes que afortunadamente se pueden hacer
    con ayuda de las estadísticas laborales existentes.
    Algunos investigadores han comenzado a
    calcular adecuadamente el insumo trabajo pero esta no es una solución de largo
    plazo. A la larga las agencias del Estado tienen que incorporar dentro de su
    trabajo el cálculo del crecimiento del insumo trabajo. En los Estados Unidos la
    medición adecuada del insumo trabajo se ha incorporado después de más de treinta
    años de esfuerzos de destacados investigadores a la práctica normal de las
    agencias del Estado.
    Pero si la medición del insumo trabajo es
    débil, la medición del insumo capital está apenas en pañales. Saber algo tan
    sencillo como cuál es el valor de los equipos y estructuras que conforma el
    acervo de capital colombiano es bastante complicado. Hay tantas respuestas como
    investigadores han atacado el tema. El esfuerzo de estimar el acervo se repite
    innecesariamente pues todos los investigadores arrancan de cero por no contar
    con una cifra producida por las agencias del Estado.
    Las mediciones del valor del acervo de
    capital no son enteramente apropiadas para la medición del insumo capital. Como
    se explica en las primeras lecciones de los cursos de principios la medición
    adecuada del insumo capital debe hacerse por su productividad marginal y no por
    su valor. Calcular esta productividad marginal del acervo capital requiere de
    una gran paciencia que por regla general no tienen los investigadores que
    buscan un rápido reconocimiento.

    Hasta ahora se están comenzando a ver los
    primeros resultados de una medición adecuada de los insumos. Las cifras que se
    obtienen en estos trabajos pioneros hechos por estudiantes de nuestras mejores
    universidades son el primer paso para lograr mejores estimativos del
    crecimiento de la productividad de la economía colombiana. Este esfuerzo debe
    continuarse con el apoyo de las principales agencias del Estado. El DANE, el
    DNP y el Banco de la República deben apoyar este importante esfuerzo de
    medición del crecimiento económico colombiano. 
  • Se reduce la incertidumbre económica

    El fallo de la Corte en
    la que declara inconstitucional el Decreto de Emergencia Económica permite
    mirar con mayor tranquilidad el futuro del país. Es reconfortante encontrar un
    fallo que demuestre que en Colombia todavía impera el Estado de Derecho. Los
    agentes económicos han recibido un importante mensaje. El poder del ejecutivo
    tiene un importante contrapeso en una institución que toma sus decisiones de
    acuerdo con la legalidad de las medidas y no con la conveniencia política.
    La confianza en las
    instituciones es de gran importancia para los agentes económicos y permite
    tomar decisiones de largo plazo. Para el país hubiera sido muy grave aceptar
    que la imprevisión del gobernante es motivo suficiente para tomar unas medidas
    improvisadas que tratarán de resolver a la hora de nona las graves dificultades
    causadas por una gestión improvisada. Sería muy grave que los problemas de
    fondo de la economía fueran resueltos por procedimientos extraordinarios en los
    que no puede haber ninguna  discusión por
    parte de los afectados por las reformas propuestas.
    Ahora que existe una
    mayor claridad en las reglas de juego es necesario comenzar a enfrentar los
    graves problemas económicos del país. Sin lugar a dudas, el más importante de
    todos es el grave déficit fiscal que se ha originado en un incremento acelerado
    del gasto público. A diferencia de lo que ocurre en el mundo, en Colombia el
    Estado sigue creciendo. La participación del Estado sigue aumentando sin que
    los resultados sean hoy mejores que hace cinco años.
    El incremento en los
    gastos del gobierno no han venido acompañados de mejoras en la calidad de vida
    de las personas. El incremento en el gasto en justicia no ha contribuido de
    manera significativa a garantizar a todos los colombianos una pronta y cumplida
    justicia. Hoy como ayer, la justicia sigue siendo para los de rana y como la
    prenda de nuestros altiplanos es cada vez menos popular la justicia llega cada
    vez a menos personas.
    Los gastos en defensa
    no nos han asegurado la victoria sobre la subversión. Por el contrario, la
    población se siente cada vez más indefensa. La guerrilla por el contrario se ha
    internacionalizado y ahora ha desarrollado alianzas estratégicas con fuerzas
    multinacionales para obtener millonarios rescates en moneda extranjera.
    La ineficiencia del
    gasto público ha resistido el embate de varias comisiones que han intentado ponerle
    freno a este 
    cáncer que absorbe todos los recursos que se le entreguen. Un
    gobierno tan débil como el actual se ha resistido a actuar sobre el gasto
    público y por el contrario lo ha incrementado para ganar el apoyo de los
    políticos, de los sindicatos oficiales, y de las fuerzas armadas.
    Infortunadamente, en
    circunstancias recesivas, las medidas encaminadas a recaudar más impuestos no
    parecen muy aconsejables. El aumento de los aranceles no solo ha puesto en
    peligro las relaciones comerciales de Colombia con algunos de sus socios
    comerciales sino que además ha dado una señal de alerta que parece estar
    mostrando el interés del gobierno por acabar con la apertura económica. Los
    industriales que le apostaron a la competencia internacional deben estar muy
    desilusionados. Deben sentirse tan frustrados como aquellos que después de
    haber hecho una cola larguísima se dan cuenta que hay unos vivos que están
    entrando por la puerta falsa.
    El aumento en las
    tarifas del IVA propuesto recientemente tampoco es la solución indicada.
    Aumentar las tarifas de un impuesto que tiene una evasión tan grande lo único
    que hace es castigar más a los que respetan la ley y premiar a los que la
    evaden. Quitarle los recursos al sector privado para darle los recursos al
    sector público es como quitarle el dinero a las hormigas que han trabajado
    durante todo el verano para dárselo al grillo que vivía en eterna rumba. Pero
    más grave aún, el aumento de impuestos en una situación recesiva es la receta
    adecuada para empeorar la situación. Tal como se demostró en el pasado
    reciente, el déficit fiscal se agrava durante las recesiones pues los recaudos
    tienen un fuerte componente cíclico.

    Si el gobierno quisiera
    eliminar la incertidumbre creada por la declaratoria de emergencia económica
    debería comenzar a enfrentar seriamente el problema del déficit fiscal. Con
    medidas coyunturales no será posible solucionar los problemas estructurales del
    país.
  • La bomba de tiempo de la Seguridad Social

    Ulpiano Ayala quien
    fuera Vice Ministro Técnico de Hacienda en el Gobierno Gaviria ha realizado
    estudios serios sobre el tema que muestran que la seguridad social continua con
    problemas que requieren de una pronta solución.
    En Colombia estamos
    acostumbrados a cantar victoria y luego retirarnos sin haber resuelto los
    problemas. Después de una dura lucha para lograr reformar la seguridad social
    el tema ha perdido vigencia y el hombre de la calle ha olvidado los graves
    problemas creados por un régimen de pensiones imposible de sostener. Alentados
    por un superávit transitorio creado por el alza en las cotizaciones que ha
    servido para financiar el exceso de burocracia del gobierno nacional los
    colombianos se han despreocupado del tema de las pensiones. Infortunadamente,
    estudios recientes están mostrando que el peligro fiscal creado por la
    seguridad social persiste aún después de la reforma y todo parece indicar que
    el tema volverá a tener vigencia y el próximo gobierno deberá afrontar de nuevo
    el tema.
    Ulpiano Ayala quien
    fuera Vice Ministro Técnico de Hacienda en el Gobierno Gaviria ha realizado
    estudios serios sobre el tema que muestran que la seguridad social continua con
    problemas que requieren de una pronta solución. En primer lugar, los costos de  transición del sistema han tenido y van a
    tener un fuerte impacto en las necesidades de financiación del gobierno. Esta
    financiación no puede hacerse con crédito pues llevaría a una situación
    insostenible en el que el pago de intereses daría lugar a incrementos continuos
    de la deuda que en últimas tendrían que ser cubiertos con nuevos impuestos. El
    incremento excesivo en el crédito del gobierno, como es bien sabido, no solo
    lleva a un círculo vicioso de endeudamiento creciente sino que además tiende a
    desplazar la inversión privada debido al aumento en la tasa de interés. Más
    aún, en una economía abierta el incremento en la tasa de interés lleva a una
    revaluación de la moneda doméstica, lo que tiene como consecuencia la
    postración de la industria nacional.
    En segundo lugar, el
    estudio mencionado pone de presente los graves problemas que quedaron
    pendientes de resolver en la reforma de la seguridad social. Las Cajas de
    Previsión oficiales están  en situación
    muy precaria y para poderlas sacar a flote es necesario hacer enormes esfuerzos
    por parte del gobierno que tienden a agravar el problema del déficit fiscal.
    Los trabajadores con alto poder de negociación como los de Ecopetrol, los
    congresistas y otros, no fueron tocados por la reforma de la Seguridad Social y
    siguen teniendo una situación privilegiada que en sana lógica debería
    desaparecer pues no pueden ser sostenidas sin quebrar a  las empresas del gobierno.
    Los beneficios sobre la
    exención de impuestos y los subsidios a los trabajadores de bajos sueldos que
    quedaron en la reforma son demasiado altos y no pueden ser financiados por un
    país en vía de desarrollo como Colombia. Según se está viendo en Europa estos
    esquemas tan generosos llevan a graves problemas económicos aún en países
    avanzados con mayor capacidad de tributación.
    En tercer lugar, el
    esquema para financiar el seguro social a través de un impuesto a la nómina
    está llevando a graves distorsiones y a serios problemas de evasión que se
    complican por las dificultades inherentes a la creación de sistemas de
    información demasiado complejos. Si controlar la evasión era bien complicado
    cuando solo existía el ISS, ahora es una labor de titanes. La autodeclaración
    ha desbordado la capacidad de muchas entidades incluyendo el Seguro Social.
    Conseguir los formularios para hacer la declaración, realizar la
    autoliquidación y pagar las contribuciones a veces resulta imposible dentro de
    los plazos fijados. El Seguro Social se da el lujo de no recibir los aportes
    sino en una fecha determinada y no permite que los afiliados cumplan con su
    obligación en otras fechas.

    La falta de
    gobernabilidad de esta Administración unida a una débil estructura del
    Ministerio de Trabajo han permitido que el vacío institucional sea llenado por
    el Director del Instituto del Seguro Social quien aparentemente rechazó el
    Ministerio de Trabajo y Seguridad Social por considerar que eso representaría
    un retroceso en su carrera pública. Mientras que existan ruedas sueltas que
    busquen su propio interés de corto plazo sin tratar de resolver las
    dificultades de carácter estructural es muy probable que los problemas no se
    resuelvan. Al final, el ajuste será de tal magnitud que todos los trabajadores
    tendrán que ver disminuidas sus expectativas pensionales.
  • El nuevo desafío americano

    Según destaca Business Week en su último número está resurgiendo la confrontación entre Europa y el mundo anglosajón

    A fines de los años sesenta Jean Jacques Servan Schreiber escribió un libro que despertó una gran controversia a nivel mundial. En el Desafió Americano el autor francés advirtió al mundo sobre el gran peligro que representaba el auge de las compañías multinacionales con sede en los Estados Unidos. La IBM, la Boeing, la General Motors y otras grandes compañías norteamericanas se convirtieron en la gran amenaza para los países del continente europeo. 

    El libro presentaba además como la gran panacea la creación de compañías europeas, que con el apoyo de los gobiernos europeos se enfrentarán a los gigantes norteamericanos en los nuevos campos tecnológicos. La respuesta no se hizo esperar y el mundo vio surgir una serie de alianzas entre los gobiernos del viejo continente para apoyar la nueva tecnología y como fruto de esta alianza surgieron compañías y consorcios que absorbieron fondos de los contribuyentes europeos sin producir el resultado esperado. No sobraría advertir que al mismo tiempo que el mundo se lanzaba a luchar contra la invasión americana los japoneses comenzaron su penetración en los mercados mundiales sin que los grandes escritores notaran su presencia.

    Según destaca Business Week en su último número está resurgiendo la confrontación entre Europa y el mundo anglosajón. Esta vez no en el campo de la industria sino en el campo de la política económica. Los europeos tomando prestado el modo de pensar de los neo-estructuralistas atacan al mercado como el nuevo satán. En un recuadro muy descriptivo la revista contrasta las demandas del mercado y el modo de pensar europeo. Si el mercado demanda que se reduzcan los costos laborales europeos, los europeos se sienten orgullosos de los altos estándares de vida de sus trabajadores.

    Si el mercado demanda que las economías acaben con regulaciones obsoletas que impiden la competencia, los europeos piensan que la competencia crea ganadores y perdedores que contrarían sus nociones de égalite. Si el mercado demanda que los nuevos puestos de trabajo se creen en el sector de los servicios, los europeos piensan que trabajar en McDonald’s no es un trabajo atractivo y que no es compatible con la dignidad de las personas ni permite la movilidad social. Si el mercado exige que el Estado del Bienestar se reduzca para disminuir el déficit fiscal los europeos piensan que una red de solidaridad es una característica de la civilización humanista moderna. 

    La presión política es enorme en algunos países. Los altos niveles de desempleo y la perspectiva de nuevos ajuste fiscales para poder cumplir con las metas del tratado de Maastricht conducentes a la unión monetaria tiene preocupados a varios gobiernos europeos que se ven en posibilidad de perder el poder si se mantiene el ritmo contemplado y por lo tanto desean reducir la velocidad del ajuste.

    Infortunadamente, las demoras en las reformas no parecen ser la solución. La estructura económica europea y los altos grados de regulación han llevado a pérdidas de eficiencia que impiden la competencia del sector privado en una economía cada día más globalizada. Proteger a los pequeños comerciantes franceses de la competencia de los grandes mercados no asegura que el desempleo disminuya sino que por el contrario lleva a costos elevados que a la larga atrae la competencia de grandes cadenas.

    La flexibilización del mercado laboral ha mostrado grandes resultados. Según cuenta la revista americana algunos ajustes en la política laboral ha permitido crear 200.000 nuevos empleos en el período de recuperación de la economía holandesa. Estas reformas han permitido reducir la tasa de desempleo a un 6.1 por ciento que es la mitad del nivel europeo. Si esto se pudiera generalizar a toda Europa se podría hablar ya no sólo de la enfermedad holandesa sino también de la receta holandesa de flexibilizar el mercado laboral para disminuir el desempleo.

    Resulta interesante percibir el gran cambio de actitud de los industriales europeos en estos treinta años. A finales de los setenta esperaban que el gobierno los protegiera de la competencia global y que los apoyara en sus planes para competir contra los americanos. Hoy en día encuentran que su solución está más por el mercado y se han convertido en sus grandes defensores. Los políticos, los sindicatos, y algunos ideólogos son los defensores del intervencionismo del Estado y están en confrontación con la Europa empresarial. El reto para los gobiernos europeos es lograr mantener un balance político entre estas dos grandes fuerzas. Por un lado la eficiencia necesaria para competir en los mercados globales y por otra la equidad necesaria para mantener el balance social. 


    Esta fue la última columna publicada en el Diario La Prensa