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  • El segundo trimestre pinta bien

    La justificación de un
    estímulo fiscal para compensar el choque de oferta causado por el apagón ya no
    es válida.
    El mes de abril
    comienza con buenas noticias en el frente económico. En primer lugar, el jueves
    primero, día de los inocentes en Estados Unidos y Europa, el Presidente Gaviria
    clausuró oficialmente el apagón. En segundo lugar, el DANE nos informa que la inflación
    continúa descendiendo. El incremento de los precios a nivel nacional en los
    últimos doce meses llegó a un poco más del veinticuatro por ciento. Esta cifra
    puede ser un buen indicio de que la meta de inflación para el presente año si
    se puede cumplir. Esta posibilidad se refuerza cuando se mira la inflación en
    las diversas ciudades en las que el DANE realiza su investigación sobre el
    costo de vida. En efecto, en algunas ciudades ya se ha logrado cumplir con la
    meta fijada por el Gobierno y el Banco de la República. Medellín y Cartagena
    están experimentando inflaciones de menos del 22 por ciento. Montería y
    Villavicencio están muy cerca a los dos paticos y pueden llegar a la meta el
    próximo mes.
    La euforia causada por
    estas dos buenas noticias no debería dar origen a una falsa complacencia. Por
    el contrario, es vital que el Gobierno adopte una serie de medidas que mantuvo
    en el congelador mientras duraba el odiado apagón. El gobierno debe reforzar el
    control del gasto público. La justificación de un estímulo fiscal para
    compensar el choque de oferta causado por el apagón ya no es válida.
    El ajuste en los
    precios de los energéticos y de otras tarifas de servicios públicos que eran
    políticamente imposibles con apagón y con una inflación que se resistía a ceder
    se vuelven viables cuando se cuenta con energía las veinticuatro horas del día
    y cuando la inflación se está aproximando a la meta.
    Un manejo riguroso de
    los instrumentos de política fiscal debe convertirse entonces en prioridad del
    gobierno. Los agentes económicos van a estar muy pendientes de todas las
    actuaciones del gobierno y las claudicaciones fiscales van a terminar con el
    espíritu optimista de los primeros días de abril. En esta semana la opinión
    estará pendiente de la determinación del precio interno del café. Ante una
    situación ampliamente deficitaria, el gobierno debería tratar de mantener el
    precio de la carga de café en los 85.000 pesos que estableció en julio de 1992.
    Podría mejorar, eso si, la situación de los cafeteros disminuyendo o aún
    eliminando el valor que se paga en Títulos de Ahorro Cafetero.
    Un buen manejo fiscal
    no solo es vital para un mejor control inflacionario sino que también se vuelve
    indispensable para obtener mejores resultados en el sector agropecuario, en
    general y en el sector cafetero en particular. Para todos es claro que la
    revaluación real del peso ha influido negativamente en la competitividad del
    sector agropecuario y que por lo tanto, para la recuperación del sector
    agropecuario se necesita lograr una devaluación real del peso.
    Aunque no existe un
    consenso sobre la política que se puede seguir para obtener la tan anhelada
    recuperación de la competitividad externa, las experiencias exitosas del pasado
    y los análisis teóricos muestran que la reducción del gasto público y la
    eliminación del déficit fiscal es la mejor posibilidad de lograr que una
    aceleración de la devaluación nominal se convierta en una mejora en la
    competitividad de una economía.

    Visto de esta manera,
    la congelación del precio interno del café puede convertirse en un elemento
    positivo en la solución definitiva del problema del sector agropecuario. Una
    mejora en el balance fiscal puede permitir una aceleración en el ritmo de
    devaluación lo que permitirá obtener más pesos por los pocos dólares que se le
    están pagando a los agricultores en los mercados mundiales. 
  • Pobreza Honorable

     La economía japonesa se
    encuentra en vísperas de un fuerte revolcón.
    Durante el gobierno del
    Doctor López Michelsen se acuñaron una serie de frases que todavía son
    recordadas. Entre ellas estuvo la de convertir a Colombia en el Japón de
    Suramérica. La idea del Presidente López era lanzar a Colombia a una apertura
    exportadora que le permitiera crecer más rápidamente y no como lo sostuvo uno
    de los asesores de la Junta monetaria, era dejarnos a todos amarillos y con los
    ojos rasgados por las medidas económicas.
    Por las vueltas que da
    la vida, lo que hace veinte años resultaba una idea interesante, hoy en día no
    despierta mucho entusiasmo. En efecto, Colombia ha abandonado la política de
    elevada protección y se ha lanzado en una estrategia de apertura económica y
    Japón está atravesando por un momento recesivo que de ninguna manera puede
    servir de ejemplo para un país que quiera avanzar en su desarrollo económico.
    En artículo central del
    último número de la revista Business Week se hace una radiografía bastante
    interesante sobre la situación que está viviendo el Japón. Según la revista
    americana, la economía japonesa está en problemas debido a que las exportaciones
    se están desacelerando, la bolsa está enferma, las ganancias están frenadas,
    los salarios se están reduciendo y el producto está cayendo. La situación
    actual se refleja en el título de uno de los libros de más éxito en este
    momento en Tokio: Pobreza Honorable
    La solución a los
    anteriores problemas propuestas en el semanario americano parecen extraídas de
    nuestros planes de desarrollo. Para mejorar la economía se recomienda además de
    un estímulo de 90 mil millones de dólares, una reforma que disminuya los precios
    de la tierra y que estimule la construcción. Para mejorar el problema del
    comercio exterior se propone una apertura a las importaciones y acelerar el
    programa de construcción de infraestructura. Para salvar el sistema financiera
    se recomienda acelerar un programa de rescate y desregular y modernizar el
    sistema financiero. Las empresas deben ponerse las pilas y cerrar las plantas
    superfluas, salir de los trabajadores que no se necesiten y reducir la
    burocracia. Finalmente la revista recomienda una modernización del estado para
    terminar con las regulaciones excesivas que impiden la actividad empresarial,
    reforma que debe tratar de acabar con un sistema político corrupto que no
    responde al ciudadano.
    Sin entrar a aceptar ni
    el diagnóstico ni el remedio propuesto por la importante revista americana se
    pueden sacar una serie de conclusiones importantes. En primer lugar, la visión
    de los colombianos sobre los problemas económicos mundiales es muy
    fragmentaria. La cobertura de las noticias internacionales no se compadece con
    la importancia que tienen los eventos mundiales en una economia que busca
    internacionalizarse. Un estornudo del Japón puede ser el síntoma de una gripa
    fuerte en el resto del mundo. No debe olvidarse que la salud de la economía
    mundial está muy relacionada con el buen desempeño de los Estados Unidos, Japón
    y Alemania.

    En segundo lugar,
    parece que los economistas al igual que los generales nos concentramos en las
    técnicas que fueron exitosas en la última guerra. Hace 25 años se nos hablaba
    del Desafío Americano en momentos en que los japoneses estaban invadiendo el
    mercado americano de televisores, motocicletas y autos. En los últimos años se
    nos viene pregonando que debemos tener en cuenta el milagro japonés y que
    debemos adoptar una política industrial que está haciendo agua en el mismo
    Japón. La conclusión de todo lo anterior es bien clara: para tener éxito en un
    mundo cambiante es necesario mantenernos informados de los eventos mundiales y
    tener una mente abierta sin aferrarnos a estereotipos que pueden dejar de ser
    válidos de un momento a otro.
  • El problema del transporte en Bogotá

                 
    La falta de una
    interventoría adecuada en las canalizaciones realizadas por la Empresa de Teléfonos
    ha vuelto a poner de moda el solo hueco inaugurado por el Alcalde Juan Martín
    Caicedo
                                               Alvaro
    Pachón Muñoz
    El tema del transporte
    en Bogotá ha tomado una inusitada vigencia en los últimos días. Los medios de
    comunicación masiva le han dado un extenso cubrimiento al tema. Los expertos en
    transporte hemos tenido nuestro cuarto de hora de fama. En las tres últimas
    semanas he sido entrevistado por un noticiero de televisión, por un noticero
    radial y por una revista semanal.
    De la amplia discusión
    sobre el tema comienza a quedar claro que la situación del transporte en Bogotá
    se ha deteriorado en los últimos años. Las vías se encuentran en pésimo estado.
    El Alcalde de Verdad dejó un sistema vial en pésimas condiciones. El auge de la
    construcción en los últimos años y el tráfico de camiones por vías no diseñadas
    para el tráfico pesado han contribuido a la destrucción de innumerables vías
    secundarias de la ciudad. La falta de una interventoría adecuada en las
    canalizaciones realizadas por la Empresa de Teléfonos ha vuelto a poner de moda
    el solo hueco inaugurado por el Alcalde Juan Martín Caicedo. Estos carriles
    exclusivos para huecos son, sin lugar a dudas, una de las principales causas de
    los trancones en Bogotá.
    El bendito apagón y el
    mal mantenimiento de los semáforos han dejado el control del tráfico en las
    principales intersecciones de la ciudad en las manos de soldados bachilleres y
    de los policías de tráfico. El caos creado por la falta de semáforos se
    magnifica con el cierre de las principales vías a causa de las amenazas de los
    terroristas. Ante la amenaza de los carros bombas cada propietario  bloquea el frente de su edificación mediante
    cadenas, canecas, vallas y demás aditamentos que impiden no solo el parqueo
    sino que además reducen la capacidad vial y aumentan los problemas de
    congestión en la ciudad. Ante la ausencia de una verdadera autoridad, estos
    propietarios se convierten en el equivalente del perro del hortelano que ni
    come ni deja comer.
    Pero si esto fuera
    poco, la ciudad se ha enfrentado por un lado a un aumento acelerado del parque
    automotor como consecuencia del proceso de apertura comercial y por otro, al
    estancamiento en la construcción de nuevas vías originado en la difícil
    situación financiera de la ciudad. La demanda creciente enfrentada a una oferta
    constante obviamente lleva a una situación explosiva.
    Sin entrar a mencionar
    los incontables trámites que se requieren para la renovación del pase, el pago
    de impuestos y la absurda calcomanía que dan origen la corrupción denunciada
    recientemente en el noticiero TV Hoy, es claro que gran parte del problema se
    origina en el descuido que mantiene el gobierno bogotano la infraestructura
    vial. El gobierno bogotano ha entregado el espacio público al primero que lo
    demande. Si un constructor destruye una vía, el gobierno bogotano ni se entera
    y menos lo obliga a reconstruirla. Cualquier persona puede cerrar cualquier
    vía, sin autorización del propietario del espacio público o sea el gobierno
    bogotano. La ETB acaba con la Avenida de Chile sin que las autoridades se
    enteren. La ETB se contenta con hacer colocar una vallita en que dicen
    discúlpenos estamos trabajando para Usted. Cuando deberían decir discúlpenos
    pues somos unos irresponsables que no nos importa el daño que estamos causando
    a la ciudadanía.

    El gobierno bogotano
    debe convencerse de que es el dueño de las vías y que por lo tanto como
    cualquier propietario diligente tiene la obligación de mantenerlas en buen
    estado. La mala situación financiera del Distrito no es una buena excusa pues
    los usuarios saben que están pagando bastante por el uso de estas vías a través
    de elevados impuestos a la propiedad de sus vehículos y de sus predios. 
  • Inversión modelo 1992

    El sorpresivo empuje de
    la inversión en 1992 puede servir para ilustrar las fuerzas que afectan la
    inversión.
    La inversión o sea el
    aumento en el acervo de capital es una de las variables de mayor interés para
    los encargados de la política económica. La experiencia les ha mostrado que los
    cambios en la demanda de inversión de las empresas tienen importantes
    repercusiones en el nivel de actividad económica. Para muchos las grandes
    crisis de una economía de mercado se relacionan con cambios en el deseo de
    invertir de los empresarios.
    Los padres de la
    macroeconomía moderna encontraron que no era necesario entender las razones que
    guiaban al sector privado en sus decisiones de inversión para hacer
    recomendaciones de política que solucionaran los problemas causados por las
    variaciones en la demanda de inversión. Cuando las prescripciones keynesianas
    comenzaron a perder su validez los teóricos se vieron obligados a desarrollar
    modelos que explicarán realmente las decisiones de inversión de las empresas.
    Entre las teorías que han mostrado su utilidad hay dos que merecen ser
    discutidas. La primera es la desarrollada por el Profesor Jorgenson de la
    Universidad de Harvard y la segunda es la del Profesor Tobin de la Universidad
    de Yale.
    En el llamado modelo
    neoclásico desarrollado por el Profesor Jorgenson, una de las variables claves
    que explica la demanda de inversión es el costo incurrido por el empresario en
    equipos y estructuras necesarios en el proceso productivo. Entre menor sea este
    costo de uso del capital para un empresario, mayor será el “stock” de
    capital deseado por el empresario y por lo tanto mayor serás su deseo de invertir.
    De acuerdo con este
    modelo gran parte de las variaciones en la inversión son un reflejo de las
    variaciones del costo de uso del capital. El sorpresivo empuje de la inversión
    en 1992 puede servir para ilustrar las fuerzas que afectan la inversión según
    el modelo de Jorgenson. El rápido crecimiento de la inversión observado el año
    pasado se explicaría entonces por una disminución importante en el costo de uso
    de capital.
    En primer lugar, la
    apertura económica dió origen a una disminución el costo de los equipos
    importados a tanto por la disminución de los aranceles como por la revaluación
    del dólar. Esta disminución del costo de los equipos importados hizo más
    atractiva la expansión del equipo productivo. En segundo lugar, la disminución
    en las tasas de interés causada por el cambio en la política monetaria
    disminuyó el costo de oportunidad del capital invertido en equipos y
    estructuras. Al darse un menor costo en el uso del capital las empresas se
    decidieron a invertir en equipo productivo.
    La segunda teoría que
    puede explicar el crecimiento acelerado de la inversión en 1992 es la
    desarrollada por James Tobin ganador del Premio Nobel de Economía. Según esta
    teoría, los empresarios invierten en equipos en la medida en que el costo de
    reposición de los activos de una empresa sea menor que el valor en Bolsa. Por
    tanto la relación entre el valor en Bolsa y el costo de reposición es un buen
    indicador del deseo de invertir. Si esta relación es superior a la unidad el
    empresario invierte, en caso contrario decide más bien comprar sus propias
    acciones en la bolsa. Para los seguidores de Tobin, el auge en la inversión en
    1992 es una consecuencia lógica del boom de la bolsa observado en los últimos
    años.

    La conclusión práctica
    de lo anterior es bastante simple. El pesimismo de algunos críticos del proceso
    de apertura sobre la posibilidad de mejorar la competitividad a través de un
    proceso de modernización del aparato productivo resultó un poco infundado. Las
    empresas invirtieron en nuevos equipos y consiguieron los fondos para hacerlo.
    No hubo necesidad de reestructurar primero y luego hacer la apertura, sino que
    el proceso mismo de la apertura, tal como lo indican las teorías de Jorgenson y
    Tobin, sirve para acelerar la reestructuración.
  • El reto japonés

    Para Dornbusch la
    devaluación real del dólar es vital para los Estados Unidos y se debe dar en un
    período máximo de dos años
    .
    Las economías asiáticas
    son objeto de permanente interés. El rápido crecimiento del Japón y de los
    cuatro tigres (Corea, Hong Kong, Taiwan y Singapur) ha sido objeto de
    innumerables comentarios. A pesar del debate no existe una conclusión
    definitiva sobre las causas y consecuencias del desarrollo de los países del
    lejano oriente. Los países latinoamericanos han encontrado en la experiencia de
    Japón y los cuatro tigres una razón válida para abandonar los modelos de
    desarrollo de corte cepalino y para orientar sus economías hacia el mercado
    internacional. En los noventas las economías latinoamericanas están
    reorientando sus modelos de desarrollo con el fin de lograr su despegue
    económico.
    Un número reciente de
    Business Week trae una serie de artículos en los que se da una visión
    interesante y novedosa sobre el tema de las economías asiáticas. El Profesor
    Dornbusch en su columna nos presenta su punto de vista sobre este tema. Para
    él, el éxito se explica en buena parte por el hecho de que los países del
    lejano oriente han mantenido su moneda subvaluada con respecto al dólar. Según
    Dornbusch los Estados Unidos han sido muy generosos al permitir que el dólar
    haya mantenido una paridad que está casi treinta por ciento sobre el nivel de
    equilibrio. Debido a esto y al proteccionismo asiático, las economías del Japón
    y de los cuatro tigres han podido convertir su alto desarrollo tecnológico en
    un crecimiento alto y sostenido.
    Para reforzar su punto
    de vista Dornbusch argumenta que el rápido crecimiento de Europa en el período
    de la postguerra se debió al mismo fenómeno de subvaluación de la moneda. Las
    tasas de cambio fijo imperantes hasta comienzos de los setenta permitió a los
    países europeos transformar su rápido avance tecnológico en un crecimiento muy
    superior al de los Estados Unidos. Solamente, cuando se adoptó un sistema de
    tasas de cambio flotantes pudieron los Estados Unidos lograr una devaluación
    real del 30 por ciento con relación a las monedas europeas.
    Debe anotarse que el
    Profesor Dornbusch también reconoce que los Estados Unidos deben mejorar la
    calidad de la fuerza de trabajo para poder competir con mayores posibilidades
    de éxito. Sin embargo, piensa que esta solución es de largo plazo y que quienes
    considera que solo con reformas estructurales los Estados Unidos pueden volver
    a competir internacionalmente están equivocados, pues estas soluciones tienen
    un largo período de gestación. La conclusión es clara, para Dornbusch la
    devaluación real es vital para los Estados Unidos y se debe dar en un período
    máximo de dos años.
    Lo que no es claro en
    el artículo es la manera de como se logra esta devaluación real. Para aquellos
    que quieren saber una posible solución la revista trae un pensamiento
    interesante. Lo que se requiere es hacer que los japoneses adopten una política
    de disminución de impuestos y que cambien el superávit fiscal por un déficit
    parecido al creado por Ronald Reagan en los años ochenta. El mecanismo para
    lograr una revaluación del yen sería entonces el siguiente. La disminución de
    impuestos estimularía la economía japonesa lo que haría crecer las
    importaciones y disminuiría el superávit del sector externo. Si el estímulo
    fiscal se complementa con una política monetaria restrictiva las tasas de
    interés se elevarían lo que haría fluir capitales hacia Japón y a su debido
    tiempo causaría la tan anhelada revaluación del Yen.

    Obviamente, esto
    debería ir acompañado de una reducción del déficit fiscal de los Estados
    Unidos, lo que unido a una política monetaria estimulativa de la Reserva
    Federal llevaría a una reducción de las tasas de interés en los Estados Unidos
    a una salida de capitales y una devaluación del dólar. Parece entonces que la
    solución a los problemas mundiales es que en los años noventas los japoneses
    actúen como actuaron los Estados Unidos en los ochentas y que los americanos en
    los noventas se comporten como se comportaron los japoneses en los ochentas.
  • Concesión de aguas

    El Departamento del
    Valle, el Gobierno Distrital y el Ministerio del Transporte han comenzado a
    estudiar la posibilidad de adelantar obras por el sistema de concesión.
    Uno de los temas más
    debatidos en Colombia pero que desafortunadamente no ha tenido los resultados
    esperados ha sido el de la Privatización. El Gobierno ha disminuido su
    participación en el sector Financiero y ahora está experimentando con la posibilidad
    de venderles Alcalis a sus empleados. A pesar de estos avances en el camino de
    la privatización, la participación del gobierno se mantiene en actividades que
    podrían ser desempeñadas mejor por el sector privado.
    La semana anterior el
    Presidente Gaviria en su viaje por los feudos electorales del Senador Víctor
    Renán Barco puso en funcionamiento el Proyecto Hidroeléctrico de La Miel. De
    esta manera, el Gobierno ha tratado de poner en funcionamiento esquemas de
    participación del sector privado en la prestación de servicios públicos. El
    Departamento del Valle, el Gobierno Distrital y el Ministerio del Transporte
    han comenzado a estudiar la posibilidad de adelantar proyectos de
    infraestructura de transporte por el sistema de concesión. Con el esquema de concesión
    se busca que el sector privado construya, opere y transfiera después de unos
    años unas obras a cambio de la oportunidad de cobrar por la utilización de la
    obra.
    Los esquemas anteriores
    conocidos en inglés con las sigla B. O. T., presentan interesantes
    posibilidades para el caso colombiano. En primer lugar, este esquema permite
    liberar recurso del gobierno para atender otros frentes prioritarios. En
    segundo lugar, el concesionario tiene un buen incentivo para realizar las obras
    lo más rápido posible y al mínimo costo pues sus ganancias van a ser mayores en
    la medida en que se hagan ahorros en la construcción y operación de la obra. En
    este esquema el concesionario tiene un incentivo a minimizar los costos de
    construcción y operación, mientras que el contratista de obra pública casi
    nunca lo tiene. Unas buenas cláusulas de reajuste le pueden permitir a un
    contratista transferir los costos de las demoras al tesoro nacional. Una
    ventaja adicional del sistema BOT es el facilitar una verdadera transferencia
    de tecnología pues la contraparte colombiana tiene la oportunidad de ir
    aprendiendo la mejor manera de operar el servicio público.
    Para que el sistema de
    concesión funcione es necesario que el proyecto escogido tenga una rentabilidad
    económica clara. El sector privado y en especial una empresa extranjera busca
    asegurar la recuperación de su inversión y por lo tanto prefiere participar en
    proyectos en los que los ingresos directos sean la principal fuente de
    ingresos. En igualdad de circunstancias, el concesionario internacional
    prefiere un proyecto en el que pueda recuperar su inversión a través de tarifas
    a uno en que dependa del subsidio del gobierno. La experiencia le muestra que
    los gobiernos no siempre cumplen lo que prometen y que los giros de la tesorería
    son mucho menos predecibles y controlables que los pagos de un usuario
    satisfecho.
    Para ilustrar el
    enunciado anterior podríamos considerar la reacción de un consorcio extranjero
    que quisiera participar en una concesión en el Distrito Especial. Supongamos
    que las autoridades han contemplado dos posibles obras para ser construidas y
    operadas por el sistema de concesión. Si las dos posibilidades son un sistema
    de transporte masivo y la ampliación del acueducto de Bogotá, es muy posible
    que consideren más atractivo la ampliación del acueducto de Bogotá pues su
    inversión la pueden recuperar primordialmente a través de las tarifas. Muy
    pocos preferirían participar en el Proyecto de Transporte Masivo sabiendo que,
    de acuerdo con la experiencia internacional, ningún sistema de transporte
    masivo recupera todos sus costos y que por lo tanto tendrían que depender de un
    subsidio del gobierno distrital.

    Las preferencias de los
    posibles concesionarios podrían coincidir con las de los bogotanos. Los
    estudios de la CAR nos muestran que estamos cercanos a copar la capacidad del
    sistema de acueducto de Bogotá. El análisis de la CAR también muestra que el
    proyecto de ampliación del nuevo acueducto deben comenzarse a la mayor brevedad
    para poder asegurar el suministro futuro de agua potable de la capital y sus
    alrededores. Por todo lo anterior, parecería acertado empezar a analizar una
    posible concesión para la construcción de la ampliación del acueducto
    simultáneamente con el tema del transporte masivo. La convocatoria al sector
    privado a participar en la construcción de un sistema de transporte masivo
    debería ampliarse buscando la participación de constructores y operadores
    nacionales y extranjeros en la ampliación del acueducto de Bogotá.
  • Gracias Presidente Clinton

    La política económica
    de Clinton puede favorecer a la economía colombiana.
    Los periódicos han
    comenzado a preocuparse un poco más por los acontecimientos de la economía de
    los Estados Unidos. El discurso del Presidente Clinton ha sido objeto de
    comentarios por parte de analistas y dirigentes gremiales. Es evidente que
    tanto la difusión de la televisión por cable con su cubrimiento instantáneo de
    las noticias y la reciente posesión del Presidente de los Estados Unidos
    explican en buena parte el mayor cubrimiento dado en esta ocasión al discurso
    de Clinton sobre el Estado de la Unión.
    El mensaje presupuestal
    de los presidentes de la Unión americana casi siempre pasaban desapercibidos en
    Colombia. Muy pocos de los columnistas colombianos se habían preocupado por
    analizar los acontecimientos de la economía americana. Por mucho tiempo, este
    columnista mantuvo el monopolio sobre este tema. Como bien lo saben mis
    lectores, cada año destaco la importancia de trabajos como el de la Brookings
    Institution sobre la fijación de prioridades nacionales y anhelo que algún día
    en Colombia se produzca un análisis serio que pueda enriquecer la discusión del
    presupuesto nacional.
    El mensaje de Clinton
    permite ver su deseo de controlar el déficit fiscal de los Estados Unidos. El
    Presidente Clinton entra así en clara contradicción con el Candidato Clinton.
    El candidato ofreció dar un estímulo a la economía para salir de la recesión.
    El Presidente encuentra que el ajuste fiscal con sus implicaciones recesivas de
    corto plazo es necesario para poder tener un crecimiento de largo plazo.
    Para poder entender
    este importante cambio en la dirección de la política americana así como las
    repercusiones que pueda tener en Colombia es necesario presentar antes un
    pequeño diagnóstico de la situación económica de los Estados Unidos. Para
    muchos el problema de nuestro principal socio comercial se deriva del déficit
    fiscal. Como se explicó hace ocho días, al tener que financiar un déficit el
    gobierno americano debe emitir bonos lo que lleva a un aumento en la tasa de
    interés. Este aumento en la tasa de interés en los Estados Unidos da lugar a
    una entrada de capitales lo que tiene como consecuencia una revaluación del
    dólar. La revaluación de la moneda conlleva una pérdida de competitividad de la
    economía americana con relación a la del resto del mundo. Al perder
    competitividad se disminuyen las exportaciones y se aumentan las importaciones.
    El déficit fiscal en una economía con tasas de cambio flexibles se traduce
    entonces en un déficit del sector externo y en un menor crecimiento.
    Si se acepta este
    diagnóstico la solución obvia es tratar de disminuir el déficit fiscal. Precisamente
    esto es lo que pretende el Presidente Clinton. Si el Congreso de los Estados
    Unidos acepta la propuesta del Clinton se puede esperar que el dólar se
    devaluará con relación a las otras monedas como consecuencia de la reducción en
    la entrada de capitales a Estados Unidos. Al devaluarse el dólar con relación a
    otras monedas las economías latinoamericanas y todas las que tienen sus monedas
    ligadas a la norteamericana participarán del estímulo norteamericano. En
    consecuencia, es posible esperar que la reducción del déficit fiscal de los
    Estados Unidos tenga un impulso favorable en nuestro país.
    Otro efecto importante
    de la devaluación del dólar con relación a otras monedas será la reducción de
    las tendencias proteccionistas de los Estados Unidos. El sentimiento
    proteccionista reinante no es más que un reflejo de la falta de competitividad
    de los Estados Unidos con relación al resto del mundo. Al recuperar la Economía
    americana su competitividad disminuirá la presión para cerrar la economía
    americana. Nuestro proceso de apertura tendrá mejores resultados entonces en un
    mundo en el que el dólar sea más barato que otras monedas.
    Enroque en el Banco de
    la República
    .

    Al finalizar la semana
    el gobierno anunció el nombramiento de Miguel Urrutia como nuevo Gerente del
    Banco de la República en reemplazo de Francisco Ortega. Nos complace el
    nombramiento de tan destacado economista para dirigir el Banco Central de
    Colombia. Teniendo en cuenta su brillante trayectoria le auguramos muchos
    éxitos en su nuevo cargo. 
  • Siguen los cambios en el equipo económico

    El caos imperante en
    los Seguros permanece a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la
    antigua directora.
    La diligente directora
    del Seguro Social siguiendo el ejemplo de Andrés Restrepo Londoño  Presidente de ECOPETROL presentó
    renuncia de su cargo. El Gobierno de inmediato nombró en su reemplazo a Fanny Santamaría, otra
    destacada profesional que se venía desempeñando en la Tesorería General de la Nación.
    Este cambio que se originó en enfrentamientos relacionados con los cambios
    propuestos por el gobierno en el regimen pensional permite ahora si presentar
    un frente unido en la defensa de tan importante proyecto de Ley.
    En declaraciones
    radiales la antigua directora ha mostrado su desacuerdo con aspectos
    importantes del Proyecto. Ha sostenido que no está de acuerdo con la creación
    de los Fondos Pensionales porque los principales beneficiados van a ser los
    grandes grupos financieros. Esta afirmación, que para muchos es absolutamente
    evidente en la realidad, no es enteramente cierta. Lo que escapa a muchos
    interesados en el tema es el hecho que los verdaderos dueños de los Fondos son
    los aportantes y que las Sociedades Administradoras de Cesantías y Pensiones
    son apenas unos consejeros en inversión a los que se les paga una comisión por
    el manejo de un portafolio.
    Es entonces claro que
    los grandes beneficiados de la reforma pensional propuesta por el gobierno van
    a ser los trabajadores que ahora si van a poder obtener una buena rentabilidad
    por sus ahorros. En el sistema anterior, los aportes se perdían en un hueco
    negro en donde no se sabía cuanto había aportado cada uno de los afiliados.
    Mucho menos se premiaba a los ahorradores que habían puesto sus ahorros desde
    el comienzo pues las recompensas eran independientes de los aportes reales.
    El caos imperante en
    los Seguros permanece a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la
    antigua directora. Una empresa que no sabe a ciencia cierta a quien le debe y
    que no conoce el monto de sus deudas nunca puede ser considerada como bien
    administrada. Los pobres candidatos a pensionarse tienen que probar en cada
    caso individual sus derechos. Además, como el Coronel Aureliano Buendía tienen
    que esperar eternidades hasta que les comiencen a girar sus mesadas.
    Fuera de tener unos
    sistemas de información primitivos, el Seguro Social se ha mostrado como un
    pésimo administrador de nuestros recursos. Las inversiones que ha hecho el ISS
    no han tenido el retorno económico deseado. El apoyo al IFI y al difunto ICT
    pueden haber contribuido a llevar a cabo una política muy meritoria pero
    descapitalizaron totalmente al Seguro Social. Un consejero en inversiones con
    un récord semejante hace mucho tiempo que no contaría con ningún cliente. El
    seguir dependiendo de los consejos de semejante asesor para nuestra jubilación
    es sin lugar a dudas una de las grandes fallas del regimen vigente.
    Si no se ha presentado
    un movimiento en contra de tan mal administrador es porque hasta el momento ha
    contado con el respaldo de un papá que en principio lo respalda. Las
    limitaciones fiscales del gobierno y el gran monto de las obligaciones
    acumuladas han puesto a pensar al gobierno si debe seguir respaldando a un
    instituto con tan buenos propósitos pero con tan malos resultados.
    La renuncia de la
    Doctora Cecilia López ha dado origen a un movimiento de solidaridad en el ISS.
    Los funcionarios que la han acompañado en su labor han mostrado su apoyo a la
    exdirectora. Esto refleja tanto el natural agradecimiento con una persona de
    reconocido liderazgo como el lamento de quien ve el marchitamiento de una
    institución que tan buenos beneficios les ha deparado a sus empleados en el
    pasado.

  • Bienvenidos al desplazamiento

    El aumento del gasto
    del gobierno cuando no viene acompañado de un aumento en los impuestos, tiene
    como consecuencia una disminución del gasto privado.
    Los profesores de
    Macroeconomía casi siempre tienen mucha dificultad haciéndoles entender a sus
    alumnos en qué consiste el fenómeno del desplazamiento. Los alumnos casi nunca
    entienden porque el aumento del gasto del gobierno puede perder su efectividad cuando
    el gasto público desplaza al gasto privado. Las explicaciones que traen los
    libros de Macro intermedia no son asimiladas por los alumnos. Gran parte de la
    dificultad de los estudiantes se debe a que la ilustración de este fenómeno se
    hace con ejemplos aplicables a los Estados Unidos.
    El profesor tiene que
    hacer un gran esfuerzo para que sus estudiantes entiendan lo que se expone en
    el libro de texto. Les debe recordar que cuando en Estados Unidos se habla de
    la Reserva Federal es como si nosotros estuviéramos hablando de la Junta
    Directiva del Banco de la República. A continuación, el profesor muy
    pacientemente les dice a los alumnos que el Departamento del Tesoro de los
    Estados Unidos es equivalente a nuestro Ministerio de Hacienda.
    Tan pronto el profesor
    comienza a explicar que el Ministerio de Hacienda de los Estados Unidos emite
    bonos para financiar su déficit fiscal, el estudiante pierde todo el interés
    pues considera que como en Colombia esto no es lo usual, nunca va a existir el
    efecto desplazamiento y por lo tanto esto es algo que no se aplica en el
    trópico. Por tanto, considera que este efecto no es de interés y no se preocupa
    por los efectos que pueda tener la financiación del déficit fiscal por medios
    de títulos emitidos por el Gobierno.
    Ahora gracias al
    cubrimiento noticioso de la primera subasta de los títulos de Tesorería TES,
    los profesores van a tener menos trabajo en explicar los problemas que surgen
    con la financiación del faltante fiscal por medio de lo que los libros de texto
    llaman “bonos”. El próximo lunes podrán decirles a sus alumnos que a
    raíz de la emisión de los TES el sector privado se verá desplazado del mercado
    de valores pues la emisión de estos TES, cuando la oferta monetaria es
    constante tendrá como consecuencia el aumento de la tasa de interés y con ello
    la disminución de la inversión en maquinaria y vivienda y otros gastos
    sensibles a la tasa de interés.
    Los alumnos podrán así
    entender lo que los hombres de negocios han sabido desde siempre. El aumento
    del gasto del gobierno cuando no viene acompañado de un aumento en los
    impuestos, tiene como consecuencia una disminución del gasto privado. Por lo
    tanto, la idea aprendida en los curso de principios de que el gasto público es
    un gran estimulante para la economía deberá revaluarse. El estudiante al fin
    aprenderá que un aumento del gasto público jalona la tasa de interés hacia
    arriba y este aumento a su vez contrarresta, en buena parte, el impulso que se
    pretendía dar.
    Como muy bien lo
    enseñan las últimas ediciones de los libros de macroeconomía intermedia, el
    efecto desplazamiento en una economía abierta es mucho más complicado. En una
    economía abierta el aumento de la tasa de interés doméstica no solo afecta la
    inversión de las empresas y de los hogares sino que también tiene consecuencias
    graves en el frente externo.
    En efecto, al aumentar
    la tasa de interés doméstica se incrementa la entrada de capitales. El retorno
    de las golondrinas, langostas y demás bichos pronto se traduce en aumentos en
    las reservas internacionales. Como lo muestra la experiencia colombiana de los
    dos últimos años, la autoridad monetaria tiende a contrarrestar el incremento
    en las reservas internacionales con una revaluación del peso. La revaluación
    del peso, a su vez, tiende a disminuir las exportaciones y a aumentar las
    importaciones y por tanto el aumento del gasto del gobierno no solo desplaza la
    inversión sino que termina desplazando también al sector exportador.

    La euforia que se
    percibe en los encargados de lanzar instrumentos novedosos para financiar al
    gobierno no nos puede hacer olvidar la triste realidad de que el aumento del
    gasto del gobierno sólo se puede lograr a costa de un sacrificio del sector
    privado. El costo de oportunidad del gasto social, en que está empeñado el
    gobierno, lo tenemos que pagar con menos equipos productivos, menos viviendas y
    menos exportaciones. Como muy bien lo dicen los economistas de Chicago “No
    hay refrigerios gratuitos”. 
  • Los verdaderos dueños de la ETB

    Un pasivo de 470
    millones de dólares, como el que tiene la ETB con sus suscriptores por concepto
    de las líneas telefónicas es un grave problema que debe ser resuelto muy
    pronto.
      
    Cuando uno hace un
    trasteo en Bogotá se da cuenta de lo difícil que es vivir en Colombia y de lo
    fácil que es vivir en un país civilizado. Cuando uno cambia de casa o de oficina
    en los Estados Unidos no tiene que estar pendiente de la correspondencia en el
    período de transición, pues basta avisarle a los correos la nueva dirección
    para recibir durante este lapso la correspondencia destinada a la antigua
    dirección. En Colombia, por el contrario, mientras que uno avisa a los amigos y
    relacionados es necesario estar pasando por la antigua dirección para recoger
    el correo.
    Mantener el contacto
    telefónico con los amigos y relacionados es más difícil aún. A menos que uno se
    mueva dentro de la misma central telefónica, el trasteo implica un proceso
    kafkiano. Por una parte, debe uno buscar en el mercado líneas para la nueva
    oficina, pues la Empresa rara vez tiene líneas disponibles en el sector y en el
    edificio a donde uno se traslada. Por otra parte, es necesario conseguir un
    cliente para que le compre las líneas de la antigua oficina o residencia. Por
    el contrario, en los Estados Unidos basta avisar  a la telefónica local para que se desconecte
    el servicio en la antigua oficina y se conecte en la nueva.
    Esta absurda
    compra-venta de líneas telefónicas puede llegar a ser desesperante cuando la
    ETB no hace los cambios de suscriptor solicitados. Los innumerables papeles
    requeridos para este trámite desaparecen misteriosamente sin dejar rastro. El
    querer arreglar estas fallas es muchas veces imposible. Si el vendedor muere o
    se va del país, la línea queda en un limbo total.
    La noción de que las
    líneas telefónicas sean del suscriptor es, sin lugar a dudas, la causante de
    todos estos problemas. Esta pequeña locura se ha venido perpetuando desde hace
    mucho tiempo. Esta idea de poner un precio relativamente alto por una línea
    telefónica con el fin obtener una financiación gratuita por parte de los
    suscriptores pudo ser interesante en épocas en que el teléfono era un
    privilegio de unos pocos. Hoy en día, cuando el invento de Bell se ha
    convertido en una necesidad en cada hogar y en cada negocio la propiedad de la
    línea telefónica por parte del suscriptor es un gran absurdo que entraba considerablemente
    el curso de los negocios.
    Más grave aún, la
    magnitud de este préstamo gratuito ha llegado a niveles considerables. Cuando
    hay más de un millón cien mil suscriptores en Bogotá y cuando cada línea tiene
    un valor promedio de 300.000 pesos, el pasivo oculto de la ETB llega a más de
    unos 330.000 millones de pesos. Un pasivo de 470 millones de dólares como el
    que tiene la ETB con sus suscriptores por concepto de este préstamo forzado es
    un grave problema que debe ser resuelto muy pronto.
    Es evidente que la ETB
    no puede comprar las líneas a sus suscriptores y que por lo tanto la viabilidad
    financiera de esta Empresa Distrital depende de que se siga manteniendo la
    ficción de que este inmenso aporte se debe hacer sin exigir ninguna
    contraprestación. Estos casi 500 millones de dólares que ha invertido el
    sufrido pueblo bogotano debería traducirse en una participación en las
    ganancias. No cabe duda de que los mayores accionistas de la ETB y quienes
    deberían asumir su dirección son sus suscriptores. Tarde o temprano, el valor
    de las líneas debe convertirse en acciones de la telefónica local.

    En sana lógica, la ETB
    ya se ha privatizado pues hoy en día hay más de un millón de accionistas que
    han suscrito acciones con un valor nominal de 300.000 pesos. Lo que se necesita
    ahora es conseguir un socio que aporte capital y tecnología para que nuestra
    sufrida urbe cuente, al fin, con el buen servicio que se merece.