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  • Brasil prende motores

    Aunque las perspectivas
    de Brasil vuelven a ser buenas el camino hacia el equilibrio macroeconómico no
    es fácil.
    La importancia del
    Brasil dentro del contexto latinoamericano es innegable. En Brasil vive el
    35.7% de la población y allí se genera el 37.80 del PIB latinoamericano. En una
    economía abierta en la que las interrelaciones económicas son cada día más
    fuertes es imposible progresar sin que lo hagan los países de mayor poder
    económico y por tanto el resultado de la elección presidencial en el Brasil
    puede convertirse en una de las buenas noticias para este sufrido hemisferio.
    Los grandes
    desequilibrios macroeconómicos del pasado reciente que desembocaron en una
    hiperinflación que casi acaba con el país han hecho olvidar las épocas doradas
    del milagro brasilero. El crecimiento del 9 por ciento anual de los años
    setentas ha sido olvidado por todos los analistas que se han concentrado en el
    seguimiento de los innumerables planes de estabilización con variados nombres y
    corta duración.
    El ascenso al poder del
    nuevo presidente brasileño 
    Fernando Henrique Cardoso ha sido mirado con expectativas por todos los que
    esperan que nuestro vecino retome su senda de crecimiento acelerado. El éxito
    inicial del llamado Plan Real inspirado por el antiguo Ministro de Hacienda y
    hoy Presidente electo del Brasil ha sido el factor determinante del antiguo
    profesor de la Universidad de París.
    Aunque las perspectivas
    de Brasil vuelven a ser buenas el camino hacia el equilibrio macroeconómico no
    es fácil. La política de estabilización se basa en una vinculación de la moneda
    al dólar buscando devolver la confianza del público en las autoridades
    económicas. En este aspecto copia la medida implantada por el gobierno
    argentino que ha llevado a una inflación similar a las de los países
    industrializados.
    Si bien, el
    establecimiento de una paridad fija con respecto al dólar asegura en el largo
    plazo una inflación moderada, su efecto en el corto plazo puede llegar a ser
    traumático. Una tasa de cambio fija con una inflación inercial alta puede
    llevar a una sobrevaluación de la moneda lo que lleva a la quiebra de los
    exportadores y conduce al desempleo. Los controles de precios sin un equilibrio
    fiscal tal como se ha visto en la infinidad de programas de estabilización del
    Brasil son apenas pañitos de agua tibia que no logran controlar la grave
    enfermedad del cono sur.
    La estabilización de la
    economía brasilera y su retorno a la senda de un rápido crecimiento puede ser
    el elemento clave para un crecimiento rápido de toda la economía
    latinoamericana. Los países participantes en MERCOSUR pueden ser los primeros
    beneficiados de el milagro brasileño parte dos. El crecimiento acelerado en
    Argentina y Brasil fruto de un proceso de integración exitoso puede llevar a
    que todo el cono sur crezca a tasas comparables a las de los famosos tigres
    asiáticos.
    La integración de
    Colombia y de los demás países del Grupo Andino con el Brasil debe ser una de
    las prioridades de la Administración Samper. Nuestros negociadores, tanto del
    sector público como del privado deberían entrar a cursos acelerados de
    portugués para poder ampliar el intercambio comercial con la economía más
    grande de latinoamérica, el resurgimiento de la economía brasilera no debería
    tomarnos de sorpresa.

  • Tampoco fue en 1994

    La pérdida de confianza
    en la política económica de un gobierno es en extremo grave.
    Las cifras del costo de
    vida correspondientes a septiembre muestran que en 1994 tampoco se pudo cumplir
    con la meta de inflación. En efecto, en nueve meses la inflación llegó a
    18.14%, cifra muy similar a la establecida para todo el año. Más aún, la inflación
    en los últimos doce meses es superior a la meta establecida para los años 91 a
    93. Llevamos cuatro años sin haber llegado a una inflación anual inferior al
    22% a pesar de todos los esfuerzos del gobierno y el Banco de la República.
    Ante este permanente
    fracaso de nuestras autoridades económicas, cabe preguntar qué tan grave ha
    sido esto para el país. Sin llegar a la posición extrema de que toda inflación
    es mala y que por lo tanto la única meta razonable en el frente inflacionario
    es la de estabilidad total de precios, se podría decir que la lucha contra la
    inflación ha sido el mayor fracaso de la Administración Gaviria y puede llegar
    a convertirse en una gran frustración durante la Administración Samper.
    La pérdida de confianza
    en la política económica de un gobierno es en extremo grave. En la medida en
    que los agentes económicos no confien en que se van a alcanzar las metas
    establecidas, comenzarán a alterar su comportamiento y con ello contribuirán a
    que no se puedan cumplir las metas propuestas. Si todo el mundo se convence de
    que las autoridades económicas no toman en serio las metas inflacionarias y que
    en consecuencia no tomarán las medidas necesarias para alcanzar dichas metas,
    comenzarán a protegerse aumentando sus precios y buscando aumentos salariales
    inconsistentes con las metas del gobierno. Con políticas poco creibles el
    quiebre de las expectativas inflacionarias se convierte en tarea poco menos que
    imposible.
    La falta de
    credibilidad en las autoridades monetarias no solo hace difícil el logro de las
    metas de inflación sino que abre paso a una lucha de todos contra todos que
    conduce a cambios en los precios relativos agravando el problema de asignación
    de recursos. La infructuosa lucha contra la inflación en los últimos cuatro
    años ha venido acompañada de una importante revaluación real del peso. Si es
    grave que la inflación esté por encima de la meta oficial del 19 por ciento,
    más grave aún es que durante estos últimos doce meses la devaluación haya sido
    inferior al cuatro por ciento. El exportador ha experimentado un costo en sus
    gastos locales superior al 22% mientras que sus ingresos en pesos apenas ha
    sido de un ocho por ciento. Una brecha de esta magnitud es imposible de cerrar
    con un aumento normal de productividad.
    El aumento de los precios
    relativos de los bienes no transables ha sido otra de las consecuencias
    desafortunadas de nuestra lucha con la inflación. Los precios de la vivienda y
    de los servicios locales han crecido más rápido que los de artículos que entran
    en el comercio exterior y como natural consecuencia las inversiones se han
    dirigido a estos sectores en detrimento de los sectores orientados al comercio
    exterior.

    El fracaso reiterado de
    las políticas orientadas a la lucha contra la inflación no solo han tenido
    consecuencias graves sino que también puede influir negativamente en el futuro.
    Los empresarios y los trabajadores al revisar las cifras de septiembre de 1994
    y al pensar en la inevitabilidad del pacto social no pueden menos que dedicarse
    a pensar en la mejor manera de protegerse. Los empresarios tratarán de subir
    sus precios para que la posible concertación no los sorprenda con precios
    demasiado bajos. Los trabajadores buscarán mejorar su posición antes de que se
    de comienzo a tan novedoso experimento. Esta lucha para mejorar su posición en
    el partidor lo único que producirá será una aceleración de la inflación en los
    meses anteriores a la iniciación del pacto social. 
  • ¿Quo Vadis Ernesto?

    Es necesario adoptar
    una línea clara en materia de política económica.
    La nueva administración
    al completar sus primeros cincuenta días está tratando de comenzar a
    diferenciarse de su predecesora. No solo ha hecho modificaciones al presupuesto
    general de la nación buscando orientarlo hacia sus programas banderas sino que
    también ha comenzado a dar reversa en muchas de las medidas adoptadas en el
    gobierno Gaviria.
    El cambio hasta ahora
    se ha apreciado más a nivel de los medios de comunicación que en la realidad.
    En los noticieros oficialistas de las nueve y media de la noche y en los
    periódicos liberales de Bogotá aparecen mensajes aparentemente inspirados por
    la nueva administración en que se insinúa la posibilidad de cambios en la
    dirección de la política.
    Por ejemplo, se
    aprovecha la celebración de los cincuenta años de la ANDI para destacar, muy
    merecidamente, a sus directivas y para mandar el mensaje de que el proceso de
    apertura ha ido muy lejos. Cuando el público comienza a sospechar que estos
    mensajes están indicando un reversazo se encuentra con artículos de destacados
    Ex-Ministros que claman por una continuidad de las políticas seguidas por la
    administración anterior.
    Aspectos tan
    importantes como la autonomía del Banco de la República aparecen como temas de
    debate. A menos de tres años de haber establecido la nueva estructura del Banco
    Emisor se comienza a cuestionar la conveniencia de la reforma originada en la
    nueva Constitución. La posición del gobierno no es nada clara pues a veces
    pareciera que busca propiciar la reforma para volver a “lo mismo  que antes”, mientras que en otras ocasiones
    el Ministro de Hacienda aparece muy sonriente con los restantes miembros de la
    Junta dando la impresión de una armoniosa relación.
    La relación entre
    Bogotá y el gobierno nacional tampoco es clara. Los diarios liberales y los
    noticieros de la televisión nos muestran los problemas originados por la
    elección popular de Alcaldes con el mensaje subliminal de que sería mejor
    volver a la siutación anterior en los que los Alcaldes de las principales
    ciudades eran nombrados por el mismo Presidente de la República. La nueva
    administración, tal vez añorando esa época nos sorprende con el nombramiento de
    una destacada ex-alcalde de la capital como consejera especial para Bogotá. El
    papel de la consejería no queda muy claro a pesar de las precisiones hechas en
    diferentes foros por la distinguida funcionaria quien destaca su papel como un
    canal de comunicación entre la administración nacional y el Alcalde
    seleccionado por voluntad popular.

    Esta ambigüedad en la
    línea del gobierno no es buena para la economía. No es conveniente que
    comiencen a circular en los cocteles los chistes sobre si el Presidente Samper
    ya se posesionó. Se necesita que la Administración adopte una línea clara y que
    nos diga hasta que punto se va a cambiar el ritmo de las reformas emprendidas
    por el gobierno anterior. Sería mucho mejor saber lo que se quiere hacer, que
    estar en la duda de si vamos a continuar con las reformas o si lo que se
    pretende es volver a las épocas tan añoradas por los habitantes de Jurassic
    Park.
  • Viva Bogotá libre

    Si queremos evitar que surjan movimientos separatistas, debemos comenzar a hacer las reformas que permitan que Bogotá se maneje como se han manejado los famosos tigres asiáticos
    En estos días de campaña electoral son frecuentes las reuniones en las que se presentan los candidatos a las alcaldías y gobernaciones.  El viernes de la semana pasada pude asistir a una reunión en la que participaron los dos candidatos más opcionados a la Alcaldía de Bogotá.  Tanto el doctor Mockus como el doctor Peñalosa hicieron planteamientos interesantes sobre su programa de Gobierno.

    Aunque los candidatos no lo mencionaron explícitamente, de algunas de sus intervenciones surge la idea que Bogotá debe ser considerada más como un país que como una ciudad.  Es claro que Bogotá no sólo es la ciudad más importante del país sino que además por su mismo tamaño podría ser considerada como el decimotercero país en población y el noveno medido en términos de ingreso en América Latina.

    Si se lograra de la noche a la mañana la independencia de Bogotá del resto del país y se mantuvieran los impuestos Bogotá mejoraría considerablemente su capacidad de gasto público.  Como bien lo mostró uno de los candidatos, los impuestos recaudados en la capital superan ampliamente las transferencias recibidas del gobierno nacional.  Un movimiento separatista, que ojalá nunca surja, tendría en esta injusticia fiscal un claro argumento a su favor que le ganaría incontables adeptos.
    La importancia de Bogotá que, como ya se ha dicho la puede colocar por encima de muchos países latinoamericanos, nos debería llevar a pensar si no es hora de cambiar la manera como se maneja la ciudad.  Hasta ahora se ha pensado que el gobierno bogotano debe proveer una serie de bienes y servicios de carácter local sin preocuparse por el crecimiento mismo de la región y sin tener en cuenta su interrelación con las ciudades vecinas. Si Bogotá fuera un país independiente debería tener un Ministerio de Desarrollo y Comercio Exterior que se preocupara de la promoción de su crecimiento.  Este ministerio entre sus funciones debería tener la de ser el interlocutor con los gremios productivos y en lograr acuerdos comerciales con sus vecinos.  Un país, y con mayor razón una ciudad, sin esta importante función de promoción se vería limitado en sus deseos de progreso.  Bogotá, a la mayor brevedad, y ojalá durante el periodo del alcalde que se va a elegir el próximo 30 de octubre, debería establecer una Secretaría de Desarrollo y Comercio que impulse, a través de un proceso de concertación con las fuerzas productivas, su desarrollo económico.
    No sólo se requiere de un apoyo institucional al desarrollo sino además se necesita contar con una fuerza de trabajo altamente capacitada.  Bogotá cuenta afortunadamente con una muy buena infraestructura dedicada a la educación superior.  Las universidades bogotanas públicas y privadas se encuentran entre las mejores del país y son envidiadas por las otras ciudades colombianas.
    Si la oferta de personal profesional en Bogotá es amplia y de muy buena calidad, la de personal capacitado para la industria a escala técnica no es suficiente ni adecuada para la industria que debe enfrentarse a una fuerte competencia internacional.  Un alcalde que quiera promover la capacitación de la fuerza de trabajo se debe sentir totalmente frustrado cuando comprueba que esta importancia función está asignada a una institución tan cuestionada y tan poco eficiente como el Sena.  No se puede entender cómo el Sena, que recibe el 40 por ciento de sus recursos en el territorio del Distrito, apenas gaste el 10 por ciento de su presupuesto en las necesidades ingentes de capacitación del sector productivo nacional. La importancia de que la Administración de la ciudad asuma las funciones de capacitación de su mano de obra se hace más notable cuando se da uno cuenta que las necesidades de capacitación son muy diferentes al interior de la ciudad.  Por la misma dinámica del desarrollo y ante la presencia de las economías de aglomeración, los diferentes barrios de la ciudad se van especializando.  Las fábricas de elementos metálicos se concentran en el barrio Estrada, las carpinterías dedicadas a restaurar antigüedades se concentran en la carrera quinta, las curtiembres en el barrio San Benito y así sucesivamente.

    La concentración de la actividad económica en lugares específicos de la ciudad facilita las labores de capacitación y permite establecer un programa más adecuado a las necesidades locales.  El gobierno nacional que no tiene por qué conocer estas peculiaridades de la demanda de capacitación debe gastar considerables recursos en una investigación que le permita definir un plan de capacitación adecuado a las circunstancias locales.  La importancia de la capacitación para un desarrollo acelerado y la ventaja comparativa de Bogotá para hacerla deberían llevar a que Bogotá asuma la capacitación y que los recursos recibidos por el Sena sean transferidos en su totalidad a la capital.

    Si queremos evitar que surjan movimientos separatistas, debemos comenzar a hacer las reformas que permitan que Bogotá se maneje como se han manejado los famosos tigres asiáticos.

  • El que espera no debe desesperar

    Los costos del esfuerzo realizado por la Administración Distrital a última hora han resultado
    demasiado altos.  La realidad parece estar mostrando que del afán no queda sino el cansancio y que las obras publicas no se pueden improvisar

    El  próximo 30 de octubre se realizarán las elecciones de alcaldes, gobernadores, asambleas y concejos.  El momento parece propicio para comenzar a hacer un balance de la gestión de las administraciones que terminan su mandato el próximo 31 de diciembre.  Los bogotanos se encuentran bastante descontentos de la gestión del alcalde Castro.  La calidad de vida en la ciudad se ha deteriorado a pesar del importante esfuerzo tributario realizado por la ciudad. Para muchos estamos terminando la presente administración con los impuestos de Nueva York y el nivel de vida de Somondoco.


    Esta impresión de una alta carga tributaria en Bogotá se confirma cuando se miran las cifras fiscales de Bogotá.  En efecto.  Bogotá ocupaba el puesto 12 en 1989 en lo que se refiere a esfuerzo tributario por habitante.  En 1994, Bogotá ocupa el segundo lugar detrás de Zaragoza en Antioquia.  Cuando se tiene en cuenta la contribución por beneficio general y las altas tarifas que actúan como un impuesto disfrazado, Santafé de Bogotá se convierte en la capital fiscal de Colombia.


    Como lo pueden advertir los bogotanos que han tenido que sufrir con paciencia las molestias causadas por las obras, la Administración que termina ha querido entregar en sus últimos días una serie de obras importantes.  Al igual que los estudiantes desaplicados, la actual Administración parece querer salvar el año con un esfuerzo de última hora.

    Los costos de este esfuerzo de última hora han resultado demasiado altos.  La realidad parecer estar mostrando que del afán no queda sino el cansancio y que las obras públicas no se pueden improvisar.  La carencia de diseños detallados para las obras emprendidas y la baja capacidad institucional han sido grandes obstáculos para que las obras puedan ser ejecutadas a tiempo.


    La magnitud de las obras y el quererlas hacer todas al mismo tiempo a ritmo acelerado han logrado el milagro de acabar con el desempleo en el sector de la construcción pesada, logrando de paso enriquecer a los afortunados que tenían volquetas y eran dueños de las fuentes de materiales.  Hoy en día no se consiguen obreros v hay que traerlos de los departamentos vecinos.  Tampoco se consigue una volqueta y los dueños de las fuentes de materiales ponen las condiciones de precio y entrega.

    La ejecución física de los programas prioritarios del plan de obras durante los primeros seis meses ha sido extremadamente baja.  La improvisación, la falta de diseños han tenido a toda la ingeniería bogotana con el taxímetro prendido durante más de seis meses.  El IDU ha girado 40 por ciento de las obras como anticipo sin obtener a cambio un avance satisfactorio de las obras.  Los sobrecostos del programa vial pueden haber llegado fácilmente a un 20 por ciento del valor total de las obras.


    La ciudadanía se debe preguntar si el querer dejar una imagen de un gran realizador justifica el tremendo impacto que ha tenido que sufrir por unas obras que se han hecho sin tener en cuenta el tremendo caos vehicular que han causado durante la construcción y los importantes sobrecostos causados.

    La respuesta a este importante interrogante implica evaluar cual es el beneficio real de este afán de última hora.  La respuesta que nos da la teoría económica es muy simple.  Según la teoría económica, la tasa interna de retorno de los proyectos puede medir el efecto de adelantar el proyecto en un año.  Esto quiere decir que si los proyectos tienen una rentabilidad alta es justificable el tratar de adelantar su ejecución a marchas forzadas.

    Para saber si el afán de última instancia se justificaba la ciudadanía tiene que preguntarse si no existía una mejor alternativa.  Aunque parezca paradójico y por lo que recibió innumerables críticas el alcalde Castro, la mejor alternativa era no hacer estas obras sino más bien completar el ajuste fiscal emprendido.

    El no haber emprendido el plan de obras en su último cuarto de hora le hubiera permitido cubrir las amortizaciones de la deuda externa que se estaban venciendo sin tener que aumentar el endeudamiento interno.  Una baja carga de intereses por el servicio de la deuda permitiría a las próximas administraciones emprender un plan bien estructurado a un costo mínimo.  El tiempo dedicado a tratar de no perder el año se hubiera podido dedicar más bien a mejorar la capacidad institucional de los organismos encargados de su ejecución y hubiera evitado la pena de que las encargadas del plan prioritario tuvieran la más baja ejecución presupuestal del Distrito.

  • La apertura y la reconversión espacial

    Parece asombroso es que
    el impacto regional de la apertura, que puede ser tan importante como el impacto
    sectorial, no haya sido motivo de discusión.
    Los economistas
    interesados en el proceso de la apertura se han preocupado por los efectos que
    el cambio en el modelo de desarrollo pueda tener en la estructura industrial
    colombiana. Desde aún antes de la puesta en vigencia del proceso de apertura la
    reconversión industrial fue objeto de amplias discusiones. Para muchos de los
    analistas era necesario primero hacer el proceso de reconversión industrial aún
    antes de iniciar la apertura comercial. Según estos economistas el proceso
    podría ser tan salvaje que no quedaría ni el menor rastro de lo que habíamos
    logrado con tanto esfuerzo.
    Por su parte, los
    proponentes de un proceso rápido de apertura pensaban que si se buscaba primero
    fortalecer la industria para que pudiera competir era muy probable que continuáramos
    con el excesivo proteccionismo pues los industriales no dedicarían sus energías
    a adaptarse a la nueva situación sino que más bien encaminarían sus esfuerzos a
    oponerse al proceso, logrando de paso frenar cualquier posibilidad de cambio.
    Los hechos parecen
    mostrar que el hacer la apertura antes de la reconversión fue una buena idea.
    Los efectos benéficos de esta medida han logrado convencer a los consumidores
    de las ventajas de un modelo de desarrollo orientado hacia afuera y hoy en día
    son una de las principales fuerzas en contra de un regreso a épocas anteriores.
    Lo que parece asombroso
    es que el impacto regional de la apertura, que puede ser tan importante como el
    impacto sectorial, no haya sido motivo de discusión. Por ejemplo, nunca se discutió
    si antes de hacer la apertura se deberían hacer las obras necesarias para que
    una determinada región pudiera competir en un mercado más abierto. La dotación
    de infraestructura para que las regiones se integraran a la economía
    internacional siguió su curso normal. Lo único que se hizo fue cambiar el
    nombre del programa vial. Lo que en una época se llamó el Plan de Integración
    Nacional se transformó en el Plan Vial de la Apertura. Como lo puede comprobar
    cualquier persona que tenga la curiosidad de mirar los mapas correspondientes a
    los dos planes, los proyectos incluidos en ellos son básicamente los mismos.
    Por no ser de mucho
    interés, el impacto espacial de la apertura no ha sido objeto de medición. El
    muy meritorio esfuerzo de medir el impacto de la apertura en la industria
    encomendado a la Unidad de Monitoreo del Ministerio de Desarrollo no ha tenido
    su contraparte en el ámbito espacial. Afortunadamente, y como diría el Chavo
    sin querer queriendo, la información del último Censo con todo y sus limitaciones
    nos está dando una idea de las consecuencias espaciales de la apertura.
    Si las cifras del Censo
    son correctas nos estaría mostrando que ciudades como Bogotá y Cúcuta que
    tuvieron crecimientos muy por encima de lo esperado han tenido impactos favorables
    del proceso de apertura. La hipótesis de una importante reconversión espacial
    generada por el proceso de apertura se convierte en un tema de indudable
    interés.
    De ser cierto que el
    alto crecimiento de Bogotá se debe a que la apertura le ha favorecido sería un
    evento tan difícil de predecir como el del favorable impacto de la apertura en
    el sector automotor. Todos los analistas y aún los interesados en el sector
    automotor creyeron que la apertura iba a acabar con nuestras ensambladoras.
    Inclusive los franceses que le compraron su parte al IFI buscaron en un momento
    que el gobierno les compensara por el cambio en la política.
    El tema de la
    reconversión espacial puede resultar tan fascinante como el de la reconversión
    industrial para aquellos interesados en entender un poco más sobre las
    interrelaciones entre la localización de la actividad industrial y las
    políticas de comercio exterior me permito recomendarles el libro Geografía y
    Comercio Internacional del Profesor Krugman en donde explora las consecuencias
    de las nuevas teorías del Comercio Internacional en la localización de la
    actividad económica.
  • Buenas noticias en el DANE

    El Doctor Diego López
    Arango, nuevo Director del DANE, debe enfrentarse a una serie de retos
    importantes que, sin lugar a dudas, sabrá sortear con éxito.
    Entre los nombramientos
    realizados por la administración Samper es conveniente destacar el de Director
    del DANE. Llega a esta importante institución una persona con una excelente
    trayectoria. El Doctor Diego López Arango nuevo director del DANE ha tenido una
    destacada actuación profesional. En la Universidad Nacional se graduó con
    honores y fue acreedor al premio Ponce de León como el mejor alumno de su
    promoción con un elevado promedio.
    Inició su carrera en la
    Universidad Nacional como profesor y fue director del Departamento de
    Ingeniería Mecánica, posteriormente Decano de la Facultad de Ingeniería y
    posteriormente Rector de la Universidad Nacional.
    El nuevo Director del
    DANE ha desempeñado importantes cargos en el sector público y privado. Fue
    Gerente del IFI, Tesorero General de la Nación y ha sido gerente de importantes
    empresas. En el momento de su nombramiento ocupaba un destacado cargo en la CCA
    donde hizo una brillante gestión que contribuyó de manera importante a la
    recuperación de esta compañía.
    El Doctor López Arango
    debe enfrentarse a una serie de retos importantes que, sin lugar a dudas, sabrá
    sortear con éxito. En primer lugar, debe lograr la aprobación de un Censo que
    ha dejado sombras de duda en cuanto a su calidad y confiabilidad. Los datos de
    las grandes ciudades están muy por encima de las proyecciones hechas por los
    demógrafos. La validación de la información Censal relacionada con variables
    tan importantes como el empleo, la vivienda, la educación debe ser motivo de
    trabajo urgente. Afortunadamente, existe una magnífica experiencia en lo que se
    refiere a la evaluación de las operaciones censales. En efecto, centros de
    investigación, universidades y destacados profesionales participaron en un
    proceso de evaluación del Censo de 1985 que permitió establecer la verdadera
    calidad de la información censal y que contribuyó al entendimiento de
    importantes fenómenos económicos y sociales.
    El DANE deberá
    desarrollar de un sistema de seguimiento para el programa bandera de la
    Administración Samper. La información que se recolecta actualmente en el campo
    del empleo no es adecuada para poder establecer con precisión la evolución de
    tan importante variable. Con las encuestas actuales no es posible tener un
    panorama claro de lo que esta ocurriendo con el empleo. No podemos seguir
    mirando únicamente a los resultados de las grandes ciudades. Se necesita tener
    una visión más amplia de lo que está pasando con el empleo a lo largo y ancho
    del país.
    El DANE necesita
    producir información más actualizada sobre la evolución de la actividad
    económica global. No podemos seguir pensando en que la actividad económica se
    puede medir una vez al año. La medición trimestral del producto nacional es de
    vital importancia para poder fijar políticas económicas que respondan a los
    cambios en el nivel de actividad económica. Los estimativos realizados por el
    Departamento Nacional de Planeación no son suficientes y en ocasiones son
    cuestionados por demasiado optimistas. Las cifras de Cuentas Nacionales tienen
    que ser producidas por el DANE y deben tener una mayor periodicidad.
    Si bien se han dado
    algunas mejoras en la forma en que se divulgan las estadísticas y en la
    actualidad se puede adquirir la información en medios magnéticos, es necesario
    avanzar más en esta materia. No es muy práctico tener que llevar diskettes para
    que le vendan las publicaciones en medio magnético. Tampoco es funcional
    obtener una réplica de las publicaciones en un medio magnético. La política de
    precios tiene que ser revaluada. No parece muy razonable cobrar caro por algo
    que el público ha pagado con sus impuestos. Parece más lógico lograr una
    divulgación mayor y mejorar el proceso de toma de decisiones de los sectores
    público y privado. El DANE debe facilitar el acceso directo a la información mediante
    la conexión con los computadores del DANE.

    Conociendo la
    trayectoria del Doctor López estamos seguros que hará una brillante gestión en
    el DANE. Le deseamos muchos éxitos y esperamos que el DANE se convierta en una
    de las instituciones estrella de la presente administración. 
  • La devaluación del 97

    La experiencia
    colombiana ha mostrado que la limitación al flujo de capitales es muy difícil
    de hacer cumplir.
    En los últimos días
    Colombia y el Japón han experimentado una revaluación de su moneda frente al
    dólar americano. La revaluación japonesa se ha originado en un sector
    exportador altamente competitivo que ante las limitaciones impuestas a las
    importaciones americanas, ha generado un exceso de divisas. La revaluación
    colombiana, por el contrario, se ha dado en buena parte por una entrada masiva
    de dólares a través de la cuenta de capital y una situación de déficit en la
    cuenta corriente de la balanza de pagos.
    Aunque la teoría
    muestra que en el largo plazo el mercado cambiario llega a un nuevo equilibrio
    las autoridades tienden a intervenir con el fin de llegar a una posición más
    favorable. Los países con sectores exportadores fuertes buscan reducir el
    impacto en la pérdida de  competitividad
    con el tiempo mientras que los países a los que llegan los capitales
    golondrinas en busca de tasas de interés más altos tratan de reducir el impacto
    de la entrada de estos capitales antes de que la capacidad de endeudamiento del
    país llegue a su límite.
    Las políticas para
    contrarrestar los efectos de una revaluación de la moneda son muy distintas
    dependiendo de si el desequilibrio se da en el sector real o si se debe a un
    desequilibrio en las tasas de interés. Mientras que un país como Japón ha
    encontrado que el aumento de la productividad del sector exportador, el
    movimiento de la producción industrial hacia otros países y una política fiscal
    austera son los elementos de la mejor política para enfrentarse a una moneda
    fuerte causada por un superávit comercial, los países como Colombia que se
    enfrentan a desequilibrios importantes en el mercado de capitales han
    encontrado necesario corregir estos desequilibrios igualando la rentabilidad
    externa e interna.
    Mientras que persistan
    grandes desequilibrios entre la rentabilidad interna y externa es muy poco lo
    que se puede hacer. Para nadie es un secreto que la rentabilidad de colocar los
    excedentes de liquidez en Colombia es mucho más alta que en los Estados Unidos.
    Un dólar puesto en Miami está rentando, en pesos, apenas el tres por ciento
    mientras que en Colombia la rentabilidad es cercana al treinta por ciento.
    Tampoco es un secreto que es mejor endeudarse en el exterior que en Colombia.
    Mientras que el costo de un crédito obtenido en Miami puede ser del ocho por
    ciento en Bogotá el costo es de por lo menos un cuarenta por ciento.
    La experiencia
    colombiana ha mostrado que la limitación al flujo de capitales es muy difícil
    de hacer cumplir. Ante diferencias tan altas los colombianos, como los
    venezolanos y los de otras nacionalidades han encontrado siempre maneras de
    evadir estos controles. Lo que se requiere entonces es encontrar políticas que
    ataquen las causas de los problemas y que no se dirijan a calmar los síntomas
    de los problemas.
    Mientras no se tomen los
    correctivos verdaderos, es muy probable que las medidas anunciadas la semana
    pasada no logren cumplir con el objetivo de evitar una revaluación del peso.
    Por el contrario, en la medida en que los agentes económicos encuentren poco
    creíble la política económica puede suceder que aceleren la entrada de
    capitales y que por lo tanto se aumenten las expectativas de una revaluación
    más alta. Las prohibiciones lo que harán en buena parte será limitar el número
    de agentes que están dispuestos a especular a favor del peso.

    Si bien las
    consecuencias de jugar a la revaluación del peso pueden parecer bastante
    favorables en este momento, no debemos olvidar que en el largo plazo es muy
    probable que el país se vea abocado a una devaluación para poder mantener
    competencia en el sector externo. Esta aceleración de la devaluación puede
    tomar desprevenido a aquellos que aprovecharon esta ocasión para aumentar su
    endeudamiento en dólares. Esperemos que las Empresas de Servicios Públicos no
    repitan su experiencia de los años ochenta y no los coja de sorpresa el ajuste
    cambiario de finales de los noventas. 
  • Full equipo

    La polifuncionalidad,
    algo muy deseado en el fútbol moderno, es una interesante característica del
    primer gabinete del Presidente Samper.

    Comenzó ayer un nuevo
    período presidencial con un equipo ministerial totalmente renovado. Los quince
    acompañantes de Samper en sus primeras jornadas conforman un grupo interesante
    en el que predominan personajes con una importante trayectoria pública. A más
    de la mitad de los nombrados he tenido oportunidad de conocerlos antes de su
    posesión. De los siete ministros que no he tenido el gusto de conocer
    personalmente, hay cinco de ellos cuya trayectoria es ampliamente conocida a
    través de los medios de comunicación. Los otros dos, los de Trabajo, María Sol Navia  y Salud, Alonso Góme,z comenzaron, prácticamente, su vida pública con Samper.
    La polifuncionalidad,
    algo muy deseado en el fútbol moderno, es una interesante característica de
    este primer gabinete. En efecto, muchos de los Ministros han actuado en campos
    diferentes a los de su Ministerio. El Doctor Perry, a lo largo de su vida se ha
    convertido en un especialista en casi todo pues además de su actuación en el
    campo energético y en el de Finanzas Públicas ha realizado importantes
    investigaciones en el campo del comercio internacional y en el de Seguridad
    Social. La Doctora Cecilia López que terminó en el Ministerio del Medio
    Ambiente ha trabajado en el sector agropecuario y en el campo social. La
    trayectoria profesional de la Doctora López la califica de sobra para haberse
    desempeñado también como Ministra de Agricultura o Ministra en Trabajo, Salud o
    Educación.
    Antonio Hernández
    nombrado como Ministro de Agricultura no solo ha tenido una destacada actuación
    en su sector sino que es reconocido como uno de los mayores conocedores del
    sector financiero. Como lo puedo atestiguar personalmente, el Doctor Hernández
    tuvo una destacada actuación como creador de la FEN. En este cargo mostró
    siempre un gran conocimiento en materias energéticas y financieras.
    Jorge Eduardo Cock
    nombrado como Ministro de Minas y Energía además de haber tenido una destacada
    actuación en su campo, es un muy buen conocedor del sector transporte. Ha
    participado en el proceso de privatización del sistema portuario nacional y
    últimamente ha venido trabajando temas relacionados con el Metro de Bogotá.
    La posibilidad de
    trabajar en varios campos no solo se da en los casos anteriores sino que
    también se puede aplicar en casi todos los otros. El Ministro de Justicia, Néstor Humberto Martínez, hubiera quedado muy bien en cualquiera de las carteras del equipo económico. El
    Ministro de Transporte, Juan Gómez Martínez, hubiera podido ser nombrado en Comunicaciones. El de
    Educación, Arturo Sarabia en Comercio Exterior y el de Comercio Exterior, Daniel Mazuera,  en Desarrollo. El Ministro de Desarrollo, Rodrigo Marín, lo hizo muy bien en Trabajo y lo puede hacer muy bien en Hacienda.

    El primer gabinete
    Samper se convierte en un experimento interesante. Para el administrador surge
    como un ensayo en buscar una estructura matricial en la que los participantes
    puedan actuar en áreas por fuera de su propia especialización funcional. Para
    un economista, el experimento que comenzó ayer es poner a prueba la bondad de
    la especialización del trabajo. De tener éxito este experimento se pondrán de
    moda los generalistas con mares de conocimientos y centímetros de profundidad y
    pasarán a la historia los especialistas que dedican toda su vida a profundizar
    en su tema de interés.
  • Cambio de guardia

    Esperamos que el
    próximo gobierno no sea una adaptación criolla del populismo salvaje de Alan
    García.
                                               Alvaro
    Pachón Muñoz
    Esta será la última
    semana de trabajo del actual equipo económico. A partir del próximo lunes
    tendremos nuevas caras en los Mercedes oficiales. Como en similares
    circunstancias la ocasión es propicia para realizar un balance de lo pasado y
    tratar de predecir el futuro.
    Mi opinión sobre la
    gestión económica de la administración Gaviria ha sido expresada en repetidas
    ocasiones en algunas de las doscientas columnas que he escrito en esto últimos
    años. La nota final de la gestión es ampliamente aprobatoria. El Ministro Hommes
    y el Director de Planeación Armando Montenegro obtuvieron muchos éxitos en los
    cuatro duros años en que estuvieron acompañando al Presidente Gaviria. Juan
    Luis Londoño cumplió destacada actuación en Planeación Nacional y en Ministerio
    de Salud y consiguió la aprobación de la reforma de la seguridad social.
    Los representantes del
    movimiento de Salvación María del Rosario Sintes y Juan Camilo Restrepo
    prestaron su apoyo al equipo económico en momentos difíciles y realizaron una
    gestión excelente. Los Ministros de la Nueva Fuerza Democrática Jorge Ospina,
    Luis Alberto Moreno y Mauricio Cárdenas en Desarrollo y Luis Fernando Ramírez
    en Trabajo brillaron con luz propia en sus respectivas carteras.
    El desempeño de la
    Administración Gaviria en el manejo de la economía marca una pauta bastante
    alta y obliga a la administración entrante a hacer considerables esfuerzos para
    poder superar los logros de estos últimos cuatro años. El equipo económico
    tiene que avanzar en la modernización del Estado y debe consolidar las reformas
    realizadas.
    El consolidar el
    proceso de estabilización de una economía con abundancia relativa de divisas
    impidiendo que el virus de la enfermedad holandesa se propague es sin lugar a
    dudas el principal reto de la próxima administración. El manejo fiscal no va a
    ser fácil. Las inclinaciones populistas que acompañan las bonanzas petroleras
    deben mantenerse bajo control con el fin de evitar caer en situaciones como la
    que están viviendo ahora los venezolanos.
    Los grandes proyectos
    de infraestructura como el Metro de Bogotá deben ser estudiados con sumo
    cuidado. Es necesario garantizar que el Proyecto seleccionado tenga una alta
    rentabilidad sin caer en la trampa de construirlo por donde están los rieles.
    La financiación sana del proyecto con recursos locales y la constitución de una
    entidad capaz de llevar con éxito un Proyecto de esta magnitud deben ser las
    condiciones mínimas para que el nuevo equipo económico otorgue el apoyo al
    proyecto y le otorgue la garantía de la nación a cualquier crédito externo.
    La promoción de la
    competencia y el control de los monopolios debería ser una de las prioridades
    del nuevo equipo económico. El próximo gobierno debería proteger al consumidor
    generando un entorno económico en el que los grupos económicos y los sindicatos
    de las empresas públicas no sean los principales beneficiarios del crecimiento
    económico. La competencia debe llegar a los sectores sociales para lograr una
    reducción de los costos y una aumento en la cobertura de la educación y la
    salud.

    Esperamos que el
    próximo gobierno no sea una adaptación criolla del populismo salvaje de Alan
    García o del primer gobierno de Carlos Andrés Pérez sino que al menos incorpore
    elementos de realismo presentes en el gobierno de Felipe González.