Category: Juan Martín Caicedo Ferrer

  • ¿Qué es primero la obra o el impuesto?

    En
    Bogotá en épocas de grandes alcabaleros el proceso de la definición del
    presupuesto se invierte. Se hacen reformas tributarias que generan cuantiosos
    recursos y a partir de esto se definen las obras que se van a hacer.
    A diferencia de lo que
    ocurre con el huevo y la gallina, en los textos de las finanzas públicas, la
    definición del presupuesto es en principio muy sencilla. El encargado de las
    decisiones debe determinar primero su programa de obras, y a partir de este los
    recursos con que debe contar para su ejecución. El programa se determina,
    obviamente después de conocer las que producen la mayor rentabilidad para la
    sociedad. Una vez se ha definido el programa de inversión se deben considerar
    las posibles limitaciones que puedan surgir. En primer lugar, se deben estudiar
    las limitaciones  en la capacidad de
    ejecución de la agencia encargada. La experiencia ha mostrado que en Colombia
    la capacidad de las agencias del Estado han hecho que los programas de
    inversión no se ejecuten en su totalidad dentro del plazo previsto. Además, en
    algunas ocasiones los programas de inversióin no se pueden ejecutar por
    circunstancias de carácter macroeconómico. Los programas acordados con los organismos
    multilaterales de Crédito por lo general contienen compromisos sobre el tamaño
    del programa de inversión para hacerlo compatible con la estabilidad económica.
    Solamente cuando se ha
    definido un programa prioritario que tenga en cuenta las limitaciones impuestas
    por las restricciones internas de carácter institucional y por las que tienen
    que ver el programa macroeconómico debe comenzarse a pensar en la fuente de
    recursos para el plan.  
    En Bogotá en épocas de
    grandes alcabaleros el proceso se invierte. Se hacen reformas tributarias que
    generan cuantiosos recursos y a partir de esto se definen las obras que se van
    a hacer. Este proceso en contra vía de lo que recomienda la teoría de las
    finanzas públicas ha mostrado grandes problemas pues por una parte las obras
    seleccionadas a posteriori no reflejan una sana política de prioridades sino
    que se convierten en la feria del puente sin orejas. Además, en el largo plazo,
    las obras son substituidas por gastos en Burocracia. Como ya lo ha dicho el
    ilustre Profesor Parkinson, el número de burócratas crece hasta copar el
    presupuesto. Al aumentar los impuestos no aumentan las obras sino que aumentan
    los gastos en burocracia y los salarios de los sindicatos de los empleados
    públicos. La idea de Reagan con la inspiración parcial de Milton Friedman fue
    mantener los recursos del Estado constantes para limitar de esta manera su
    tamaño. La idea de los alcabaleros bogotanos es, por el contrario, aumentar el
    tamaño de los impuestos para terminar con un Estado gigante e ineficiente.
    Como ya lo han puesto
    de manifiesto distinguidos comentaristas como el Doctor Lemos Simmons, el
    bogotano que vive en los estratos malditos siente que le están confiscando sus
    ahorros. El beneficio potencial de las obras prometidas no tiene mucho que ver
    con el esfuerzo fiscal que se le exige. El tal beneficio general que se alega
    apenas llega al grado de coronel. El aumento en el precio de los terrenos
    obtenido como consecuencia de las mejoras en la accesibilidad producida por las
    nuevas vías indudablemente recae en unas zonas específicas. Como lo muestran
    los estudios de los economistas urbanos, el beneficio de las mejoras viales
    tiende a favorecer a las tierras ubicadas en la periferia de la ciudad. Como en
    un juego de suma cero, esta mejora es sufragada por propietarios cuyos terrenos
    pierden valor.

    Los que pasamos por la
    carrera séptima entre la 61 y la 73 a veces dudamos que la administración
    inventora del solo hueco, o sea un carril dedicado solo a los huecos de las
    nuevas líneas teléfonicas, pueda concluir con éxito y dentro de los próximos
    dos años un plan de la magnitud contemplada en el Acuerdo aprobado
    recientemente por el Concejo. Para bien de la ciudad esperamos estar
    equivocados. 
  • La Gerencia de la Capital

    Sin
    pretender tener las soluciones que únicamente podrían conocerse después de un
    estudio institucional que la capital está en mora de realizar, valdría la pena
    hacer una serie de comentarios que puedan contribuir a que la próxima
    administración cumpla con sus deseos de mejorar el manejo gerencial del
    Distrito.
    Faltan 30 días para el
    cambio de Alcalde. El Alcalde electo ha hecho especial énfasis en que le va a
    dar un manejo gerencial a la ciudad. Sin pretender tener las soluciones que
    únicamente podrían conocerse después de un estudio institucional que la capital
    está en mora de realizar, valdría la pena hacer una serie de comentarios que
    puedan contribuir a que la próxima administración cumpla con sus deseos de
    mejorar el manejo gerencial del Distrito.
    Como bien lo ha
    demostrado la experiencia reciente, debe distinguirse entre el manejo de las
    grandes empresas descentralizadas y el manejo de la administración central. El
    manejo de las empresas depende en buena parte de una buena selección de los
    gerentes. La gestión de Andrés Pastrana ha sido exitosa pues ha logrado contar
    con buenos gerentes en el acueducto, la energía, los teléfonos y el Idu.
    El Alcalde tiene un
    papel importante también en las Juntas Directivas de estas cuatro grandes
    empresas. El respaldo del Alcalde es crucial para que la Administración de
    estas Empresas pueda tomar las decisiones más acertadas. Las buenas intenciones
    de una Administración Distrital muchas veces se frustran al más alto nivel. Hoy
    en día la Juntas de las grandes Empresas se han convertido más bien en unas
    juntas de adquisiciones. Como bien lo ha prometido el Alcalde Caicedo Ferrer,
    el cambio en las Juntas Directivas es de vital importancia para la buena marcha
    de la Administración Distrital. No solo debe considerarse si es o no bueno que
    los Concejales participen en las Juntas, sino que también debe estudiarse si no
    se requiere que como en el Brasil se profesionalicen creando el cargo de
    miembro de junta. Estos miembros de Junta deberían ser personas de dedicación
    total a dichas labores.
    El control de la
    gestión de los Gerentes de las Empresas es vital. La tendencia moderna en
    control de gestión parte de un compromiso entre los dueños (el Distrito) y el
    Gerente. Este compromiso que tiene todas las características de un Contrato y
    que se conoce como el Plan Contrato, fija en forma cuantitativa los compromisos
    que debe cumplir el Gerente a cambio de los recursos que le entrega la
    Administración para su gestión. Los compromisos ad-hoc como el impuesto a la
    ETB para financiar la semaforización deben desaparecer y convertirse en
    compromisos explícitos fijados en términos monetarios y registrados en el presupuesto,
    para que la gestión pueda ser juzgada adecuadamente. El Gerente de Teléfonos
    será entonces responsable de que los teléfonos funcionen y el Director del DATT
    será responsable de que los semáforos operen bien.
    El manejo gerencial de
    la administración central es mucho más complicado. Aquí no solo se requiere
    contar con buenos funcionarios sino que también se deben realizar cambios
    importantes en la manera como opera. Los procedimientos existentes parecen
    estar diseñados para que no funcionen. El proceso de contratación es demasiado
    complejo. El registro de contratistas a pesar de estar unificado es un
    obstáculo formidable para lograr una mayor competencia en el proceso de
    contratación. Algunos requisitos que en teoría son buenos en la práctica se han
    convertido en barreras que han incrementado el costo de servir al Distrito. Hoy
    en día hacer una propuesta al Distrito es tremendamente costoso pues se
    requiere volver a aportar todas las certificaciones que reposan en el Registro
    Unico de Proponentes.
    La organización del
    Distrito a nivel central parece haber sido diseñada por anarquistas. La
    responsabilidad y la autoridad se han diluido. Existe un gran número de
    agencias sin ningún poder real. Para hacer un proyecto importante es necesario
    reunir a personas de muchísimas áreas. La reunionitis es sin duda una
    enfermedad que tiene un medio ambiente favorable en el Distrito.

    Si el Plan Contrato es
    útil para mejorar el manejo de las grandes Empresas, su utilización para la
    Administración Central es absolutamente necesaria. Mientras no se hayan fijado
    las metas que deben cumplir los funcionarios y no se efectúen mediciones de su
    cumplimiento los funcionarios de turno no serán responsables sino ante los
    padrinos que los hicieron nombrar.