Category: Juan Martín Caicedo Ferrer

  • Cambio de guardia en Bogotá

    Con la renuncia del Alcalde de Bogotá y su
    relevo por uno de sus más cercanos colaboradores se inicia la campaña
    presidencial de 1998. La presencia de Mockus en medio de los candidatos va a
    marcar las próximas jornadas electorales en donde el ciudadano tendrá que
    decidir entre la continuidad o renovación de la clase política tradicional.
    La decisión de renunciar antes de haber
    terminado su período ha sido objeto de serias críticas, algunas de ellas
    infundadas. Los que argumentan que no es apropiado renunciar antes de haber
    terminado su obra de gobierno olvidan las graves limitaciones que han sido
    impuestas por la constitución. En efecto, la no reelección directa de Alcaldes
    y Gobernadores es la mayor traba que existe para una renovación de las
    costumbres políticas.
    Un período de tres años es demasiado corto
    para que un líder anti- establecimiento pueda transformar una ciudad o un
    Departamento. En este período es imposible atacar y resolver los problemas de
    fondo que afectan a la ciudad. El cambio en las costumbres políticas es un
    proceso lento que requiere esfuerzos continuados para poder tener éxito.
    Enfrentarse a la realidad de una ciudad tan compleja como Bogotá, organizar un
    equipo de trabajo, definir las prioridades, conseguir los recursos necesarios
    es algo que bien puede tomar más de la mitad del período de gobierno.
    Ya con el sol a las espaldas, el líder comienza
    a sufrir de una angustia existencial pues el tiempo que le queda es muy poco,
    las decisiones penosas que ha tenido que tomar le han hecho perder buena parte
    de su popularidad y las pocas realizaciones apenas comienzan a dar sus frutos.
    Como la prohibición de una reelección directa le cierra la posibilidad de otros
    tres años para consolidar sus logros, el pobre líder, cuando apenas comienza a
    comportarse como un verdadero estadista, tiene que empezar a pensar en dos
    serios problemas.
    El primero en que va a hacer con su vida y
    con las habilidades que ha desarrollado en este tiempo, y la segunda quien lo
    va a reemplazar en su lucha quijotesca contra la clase política de su ciudad.
    La idea de buscar otros destinos mayores como la Presidencia de la República
    puede aparecer a muchos como el camino más apropiado para completar su misión
    reformadora. La declaración de victoria y la retirada del ámbito local resulta
    más aceptable cuando el movimiento no ha podido consolidar un copiloto a quien
    se pudiera confiar, temporalmente, el avión en los siguientes tres años
    mientras el líder goza de una merecidas vacaciones.
    Como puede deducirse de los comentarios
    anteriores, el comportamiento de los políticos muchas veces no es fruto de su
    desmedido orgullo, ni de malos consejos de los allegados, sino más bien es una
    consecuencia de unas reglas de juego inadecuadas. Si se quiere lograr que los
    políticos terminen sus obras de gobierno es necesario, al menos en el nivel
    local, permitir la reelección directa.
    Una oportunidad de reelección directa va a
    permitir una mayor competencia pues va a haber muchos más candidatos que
    encuentren más atractivo participar en la lucha política cuando el período del
    mandato va a ser más largo. Como en muchas otras ocasiones entre mayor sea el
    período de retorno de una inversión mayor será el incentivo para realizar esta
    inversión. Como se ha dicho los grandes reformistas son los más interesados en
    disponer de un período más largo. Por el contrario, los defensores del status
    quo prefieren la no reelección pues a través de sus grupos pueden asegurarse
    una participación continuada en el poder.
    Más aún, como lo muestra la experiencia del
    PRI en México, la no reelección es una condición importante para la
    supervivencia de un grupo en el poder. El interés de vincularse al movimiento
    aumenta en la medida en la que las posibilidades de llegar a la cima del poder
    aumente. Por tanto la no reelección, al limitar las posibilidades de los líderes con experiencia  lo que está haciendo es ayudar a
    perpetuar al partido en el poder y por lo tanto a impedir cualquier posible
    reforma.
    La no reelección directa impide distinguir
    entre los buenos y malos gobernantes. En Colombia todos los ex-mandatarios
    gozan de un fuero especial sin distinguirlos por sus resultados. Mandatarios
    como Caicedo Ferrer o Jaime Castro que salieron bastante desacreditados de su
    paso por el Palacio Liévano, con el tiempo, a medida que la gente olvida sus
    equivocaciones, se convierten en grandes estadistas y hasta llegan a pensar en
    volverse a sacrificar por la ciudad. Por el contrario, cuando el mismo pueblo
    decide si reelige a un mandatario o no, el fallo de las urnas discrimina entre
    buenos y malos alcaldes. Los que no logran su reelección pasan al cuarto de San
    Alejo y de allí no los vuelven a sacar ni siquiera en las emergencias.
    La conclusión parece bastante clara si
    queremos evitar situaciones como la que está viviendo la capital de la
    República lo que hay que hacer es acabar con la prohibición de reelección directa de Alcaldes
    y Gobernadores. No cabe duda que es más democrático permitir la reelección de
    los buenos que perpetuar los regímenes clientelistas.
  • El problema del transporte en Bogotá

                 
    La falta de una
    interventoría adecuada en las canalizaciones realizadas por la Empresa de Teléfonos
    ha vuelto a poner de moda el solo hueco inaugurado por el Alcalde Juan Martín
    Caicedo
                                               Alvaro
    Pachón Muñoz
    El tema del transporte
    en Bogotá ha tomado una inusitada vigencia en los últimos días. Los medios de
    comunicación masiva le han dado un extenso cubrimiento al tema. Los expertos en
    transporte hemos tenido nuestro cuarto de hora de fama. En las tres últimas
    semanas he sido entrevistado por un noticiero de televisión, por un noticero
    radial y por una revista semanal.
    De la amplia discusión
    sobre el tema comienza a quedar claro que la situación del transporte en Bogotá
    se ha deteriorado en los últimos años. Las vías se encuentran en pésimo estado.
    El Alcalde de Verdad dejó un sistema vial en pésimas condiciones. El auge de la
    construcción en los últimos años y el tráfico de camiones por vías no diseñadas
    para el tráfico pesado han contribuido a la destrucción de innumerables vías
    secundarias de la ciudad. La falta de una interventoría adecuada en las
    canalizaciones realizadas por la Empresa de Teléfonos ha vuelto a poner de moda
    el solo hueco inaugurado por el Alcalde Juan Martín Caicedo. Estos carriles
    exclusivos para huecos son, sin lugar a dudas, una de las principales causas de
    los trancones en Bogotá.
    El bendito apagón y el
    mal mantenimiento de los semáforos han dejado el control del tráfico en las
    principales intersecciones de la ciudad en las manos de soldados bachilleres y
    de los policías de tráfico. El caos creado por la falta de semáforos se
    magnifica con el cierre de las principales vías a causa de las amenazas de los
    terroristas. Ante la amenaza de los carros bombas cada propietario  bloquea el frente de su edificación mediante
    cadenas, canecas, vallas y demás aditamentos que impiden no solo el parqueo
    sino que además reducen la capacidad vial y aumentan los problemas de
    congestión en la ciudad. Ante la ausencia de una verdadera autoridad, estos
    propietarios se convierten en el equivalente del perro del hortelano que ni
    come ni deja comer.
    Pero si esto fuera
    poco, la ciudad se ha enfrentado por un lado a un aumento acelerado del parque
    automotor como consecuencia del proceso de apertura comercial y por otro, al
    estancamiento en la construcción de nuevas vías originado en la difícil
    situación financiera de la ciudad. La demanda creciente enfrentada a una oferta
    constante obviamente lleva a una situación explosiva.
    Sin entrar a mencionar
    los incontables trámites que se requieren para la renovación del pase, el pago
    de impuestos y la absurda calcomanía que dan origen la corrupción denunciada
    recientemente en el noticiero TV Hoy, es claro que gran parte del problema se
    origina en el descuido que mantiene el gobierno bogotano la infraestructura
    vial. El gobierno bogotano ha entregado el espacio público al primero que lo
    demande. Si un constructor destruye una vía, el gobierno bogotano ni se entera
    y menos lo obliga a reconstruirla. Cualquier persona puede cerrar cualquier
    vía, sin autorización del propietario del espacio público o sea el gobierno
    bogotano. La ETB acaba con la Avenida de Chile sin que las autoridades se
    enteren. La ETB se contenta con hacer colocar una vallita en que dicen
    discúlpenos estamos trabajando para Usted. Cuando deberían decir discúlpenos
    pues somos unos irresponsables que no nos importa el daño que estamos causando
    a la ciudadanía.

    El gobierno bogotano
    debe convencerse de que es el dueño de las vías y que por lo tanto como
    cualquier propietario diligente tiene la obligación de mantenerlas en buen
    estado. La mala situación financiera del Distrito no es una buena excusa pues
    los usuarios saben que están pagando bastante por el uso de estas vías a través
    de elevados impuestos a la propiedad de sus vehículos y de sus predios. 
  • Autocontrol antes de intervención

    La peor consecuencia de
    una crisis fiscal es la pérdida de autonomía en el manejo de la ciudad.
    En el fin de semana
    pasado se realizó un importante seminario sobre el futuro del Distrito. Con la
    asistencia de destacados expositores del Banco Mundial y del gobierno nacional
    se revisó la situación del Distrito Capital y se analizaron las perspectivas
    que le espera a la Administración que comienza el próximo primero de junio.
    Por lo visto en el
    seminario, a la ciudad no le fue muy bien en los dos últimos años. Los
    compromisos con el Banco Mundial no se cumplieron lo que tuvo como consecuencia
    la cancelación del segundo Proyecto de Distribución de la Empresa de Energía de
    Bogotá. El Proyecto Bogotá IV de gran importancia para la Empresa de Acueducto
    de Bogotá presenta considerables retrasos y muy probablemente será cancelado
    dentro de muy poco tiempo.
    Dos proyectos de gran
    importancia para la ciudad cuyo trámite se encontraba bastante adelantado al
    comienzo de la Administración Caicedo Ferrer se encuentran en el limbo
    burocrático. El Proyecto de transporte urbano ya evaluado por el Banco Mundial
    no ha podido ser llevado a la aprobación del Directorio por falta de
    compromisos serios sobre el manejo de las finanzas bogotanas. El Proyecto
    Bogotá V sometido a la consideración del Banco Mundial no ha podido avanzar por
    la postración financiera en que se encuentra la Empresa de Acueducto y Alcantarillado.
    Los indicadores de
    eficiencia de las Empresas de Energía y Acueducto son muy pobres. Los costos
    laborales de las empresas no solo son altos sino que además han continuado
    creciendo en el pasado reciente. La oligarquía sindical del Distrito ha montado
    su propio programa de bienestar. Los sobrecostos laborales superan los gastos
    sociales del Distrito.
    La deuda del Distrito
    ha venido creciendo vertiginosamente. Los plazos con los que se ha contratado
    la deuda distrital son tan cortos que más de la mitad de los nuevos créditos
    deben ser contratados para amortizar créditos anteriores. El Distrito Capital
    en los dos últimos años parece estar enviciado con la contratación de deudas.
    En el pasado la deuda se contrató para poder financiar la inversión necesaria
    para asegurar la prestación de los servicios a cargo del Distrito. En 1991 fue
    necesario incurrir en endeudamiento para poder cubrir los pagos corrientes pues
    los ingresos resultaron insuficientes.
    Los casos de Nueva York
    y Ciudad de México se mencionaron durante el seminario como posibilidades de lo
    que puede pasar cuando las ciudades pierden el control absoluto de sus
    finanzas. Para salir de su crisis las dos ciudades mencionadas tuvieron que
    pedir ayuda al gobierno central. Como bien lo dijo William Dillinger del Banco
    Mundial.  “En ambos casos, la ayuda
    del gobierno central tuvo un costo altísimo. La ayuda del gobierno
    norteamericano dependió de lograr un presupuesto balanceado en tres años. Esto
    requirió una cirugía radical tanto desde el lado de gasto como del lado
    impositivo. Para reducir el gasto fue necesario despedir  25.000 funcionarios, revocar un aumento
    salarial del 6%, y congelar por cinco años los programas de construcción de
    vivienda. Para aumentar los ingresos, el gobierno debió aumentar 200 millones
    de dólares de impuestos, incrementar las tarifas del metro y de los buses y
    fijar matrículas en una universidad que tradicionalmente había sido gratis.
    México, de manera similar, se vio forzado a aumentar dramáticamente sus
    impuestos y tarifas, esto incluyó el impuesto predial, las placas de los
    vehículos, arriendos, tarifas de acueducto, y del metro. México redujo sus
    gastos en una tercera parte, principalmente mediante una reducción drástica de
    la inversión.”
    Si uno considera, con
    el expositor, que la peor consecuencia de la crisis, se da en el largo plazo
    con la pérdida de autonomía en el manejo de la ciudad no puede menos de pensar
    que es necesario evitar a toda costa que Bogotá entre en una crisis financiera.
    El triste ejemplo de la pérdida de autonomía de la Empresa de Energía al
    suscribir un convenio con la FEN nos debe alertar sobre la posibilidad de
    quedar sometidos a unos compromisos dolorosos impuestos, unilateralmente, por
    otros niveles de la Administración Pública.

    Para evitar que Bogotá
    pierda la autonomía que le confiere la nueva Constitución es necesario retornar
    a una disciplina fiscal estricta. El Alcalde debe tomar las riendas de toda la
    ciudad. En especial debe ejercer un control sobre el proceso de inversión de
    las grandes empresas. El Alcalde, con un grupo selecto de asesores, tiene que
    asumir la responsabilidad de fijar topes en la inversión que puedan ejecutar
    las Empresas de Servicios Públicos. Los gastos de inversión de gastos deben ser
    congruentes tanto con la capacidad fiscal de la ciudad como con las metas
    macroeconómicas del gobierno central. Las decisiones sobre los proyectos de
    ampliación más atractivos tienen que ser tomadas por el Alcalde y su grupo de
    asesores buscando siempre los proyectos con las más altas rentabilidades
    económica y social. Esta dura labor de autocontrol, sin lugar a dudas, es
    preferible a entregar la autonomía del Distrito al gobierno nacional a cambio
    de una ayuda financiera solicitada en momentos de crisis en los que no existe
    capacidad negociadora alguna.
  • No hay hueco que dure dos años

    La guerra al solo-hueco
    ha sido un clamor constante del sufrido bogotano. Ante el anuncio de tantas
    maravillas que se piensan realizar en tan corto tiempo, no puede menos de
    preguntarse por qué esto no se había podido hacer antes.
    El Alcalde Caicedo ha
    anunciado que antes de las elecciones de marzo entregará completamente
    repavimentadas las calles de Bogotá. Indudablemente, uno de los mayores
    beneficiados será el ilustre candidato del partido de gobierno, pues si de
    verdad esta vez el Alcalde cumple sus promesas algo le va a mejorar la
    votación.
    La guerra al solo-hueco
    ha sido un clamor constante del sufrido bogotano. Ante el anuncio de tantas
    maravillas que se piensan realizar en tan corto tiempo, no puede menos de
    preguntarse por qué esto no se había podido hacer antes. Uno podría aventurarse
    a pensar que es porque ahora el famoso Registro Unico de Proponentes si está
    funcionando. Por las denuncias hechas por la Administración sobre el caos
    imperante en el Registro Unico de Proveedores, se podría imaginar que en la
    anterior emergencia vial decretada por la Administración Caicedo Ferrer, los
    contratistas de obras públicas se escogieron entre los proveedores de artículos
    de oficina.
    Esta hipótesis debe
    descartarse pues como bien se sabe la Administración Caicedo Ferrer ha sido muy
    adicta a hacer adjudicaciones a dedo, sin tener en cuenta el regimen de
    contratación del Distrito definido en su Código Fiscal. Infortunadamente, el
    dedo del anterior Secretario de Obras Públicas no fue muy acertado, al elegir a
    unos contratistas sin experiencia que además cobraron unos precios muy por
    encima de los que habitualmente cobran los pavimentadores bogotanos.
    La importancia de
    contar con unas calles en buen estado no puede subestimarse. La evaluación
    económica de un proyecto de rehabilitación de calles urbanas muestra que los
    beneficios para la ciudad son muy superiores a sus costos. Los indicadores de
    rentabilidad de estos proyectos son siempre superiores a los de otros proyectos
    urbanos.
    Los proyectos de
    transporte financiados por el Banco Mundial y otros organismos internacionales
    siempre incluyen un componente importante de rehabilitación de vías urbanas. El
    componente de pavimentación no solo busca solucionar un problema existente en
    la ciudad, sino que además pretende establecer un sistema de mantenimiento que
    asegure que las inversiones se continúen haciendo y que además, obedezcan a un
    plan de prioridades adecuado.
    Precisamente, el
    Proyecto que preparó la Administración Pastrana y que aprobó recientemente el
    Banco Mundial, incluye un plan de rehabilitación de las vías de Bogotá. Como
    parte de la preparación misma del proyecto se diseñó con asesoría de destacados
    profesionales nacionales y con el apoyo de un consultor peruano, un
    procedimiento para fijar las prioridades del plan de rehabilitación.

    Gracias a la
    financiación obtenida a través del crédito del Banco Mundial, la Administración
    ha podido emprender este plan de recuperación, no solo de la infraestructura
    vial, sino también de la deteriorada imagen de nuestro Alcalde. Esperamos que
    esta vez le salgan bien las cosas al Doctor Caicedo Ferrer y que pueda al fin
    utilizar los recursos del préstamo del Banco Mundial.
  • El Idu de la Fantasía

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    No debemos olvidar que el IDU recaudó como ingresos de valorización en
    el período 1971- 1989 una cifra inferior a los ochenta y tres mil quinientos
    millones de pesos que el Alcalde de Verdad piensa cobrar en un año.
     
    En estos días Emiliani,
    en donde aumenta la oferta de televisión, vienen a nuestra memoria algunos de
    los programas que en su época tuvieron éxito. La Isla de la Fantasía programa
    producido por la cadena ABC de los Estados Unidos tuvo mucho éxito a comienzos
    de los ochentas. En él Ricardo Montalbán y su asistente Tattoo brindaban a los
    visitantes de la isla la oportunidad de vivir sus fantasías.
    El Alcalde de Bogotá
    pareciera que no ha tenido necesidad de hacer el vuelo hasta la Isla de la
    Fantasía pues el Director del IDU le ha prometido que en los últimos nueve
    meses de su mandato puede llevar a cabo todo lo que se ha imaginado. En efecto,
    le ha prometido que a pesar de tener que presidir dos elecciones puede recaudar
    en un año lo que anteriormente se recaudaba en un poco más de 19 años. No
    debemos olvidar que el IDU recaudó como ingresos de valorización en el período
    1971- 1989 una cifra inferior a los ochenta y tres mil quinientos millones de
    pesos que el Alcalde de Verdad piensa cobrar en un año.
    La magnitud del
    esfuerzo fiscal adicional con que sueña el burgomaestre bogotano puede
    apreciarse cuando se compara con los ingresos totales del Distrito en épocas
    anteriores. El Presupuesto consolidado de Bogotá en 1979, medido en pesos de
    hoy, fue inferior a un año de la contribución de valorización por beneficio
    general. Con lo que se piensa cobrar por beneficio general los bogotanos de
    1979 no solo financiaron todos los servicios sociales, las obras de la
    administración central, sino que pudieron pagar las cuentas de sus servicios
    públicos como electricidad, acueducto, teléfonos y aseo.
    Las obras que aparecen
    en su fantasía no se van a poder hacer en el poco tiempo que le queda al
    Alcalde Caicedo. Los 167 mil millones de pesos que piensa recaudar el IDU no
    van a poderse gastar en nueve meses. El presupuesto de la famosa avenida
    expresa, con todas sus obras, es de 26 mil millones de pesos. Por más que se
    quiera no se va a poder ejecutar en su totalidad, entre otras cosas porque los
    terrenos por donde pasa han sido invadidos. La Administración al final de su
    mandato podrá entregar algunos puentes de esta avenida con un costo de 800
    millonesla unidad. Si entrega cinco puentes habrá gastado apenas 4.000 millones
    de pesos.
    No parece lógico
    recaudar 85.000 millones para entregar obras por un valor de cuatro mil
    millones. Más aún, es inconcebible que haya que cobrar con anticipación unas
    obras que se encuentran financiadas. La Avenida Norte Quito Sur forma parte de
    un paquete que ha sido financiado por FINDETER. Si esta institución no lo
    hubiera aceptado, el Proyecto habría podido ser finaciado dentro del programa
    presentado a la consideración del Banco Mundial. Para que hubiera podido ser
    financiado dentro del Programa del Banco, el IDU debería presentarlo de acuerdo
    con las normas de Contratación aprobadas para dicho programa. El afán de
    terminar las obras lo más rápido posible ha llevado al IDU a contratar el
    diseño con la construcción y ha impedido que obras como la Avenida NQS y la
    troncal de la Caracas no puedan ser financiadas con los recursos del Banco
    Mundial.
    En la fantasía del
    Alcalde nunca aparecía la protesta ciudadana. La felicidad era total. Los
    bogotanos cumplían el llamado del IDU vendiendo sus lotes y hacían colas para
    entregarle el ahorro de toda su vida al Alcalde, para que éste pudiera
    inaugurar todas las obras antes del primero de junio de 1992.
  • ¿Contrato de Gestión o Concordato ?

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    En el caso de la
    Empresa de Energía de Santa Fé de Bogotá, más que un contrato de Gestión entre
    el Distrito y la administración, lo que se está haciendo es un convenio entre
    los acreedores, como el Gobierno Nacional, y la Empresa; es decir, el
    reconocimiento de que la segunda empresa más grande del país se encuentra en
    concordato.
    La semana anterior el
    Señor Gerente de la Empresa de Energía de Santa Fé de Bogotá, hizo una muy
    buena presentación de la situación de su empresa en un programa de la
    televisión  que se presenta a la hora en
    que las carrozas se convierten en calabazas. Entre los temas tratados el que
    más me llamó la atención fue el del convenio que se pensaba firmar entre el
    Gobierno Nacional, representada por la Financiera Energética Nacional (FEN), y
    el Distrito.
    La firma del Convenio
    marcará un hito importante en la gestión de las empresas oficiales. El Gobierno
    Nacional ha considerado importante definir una serie de compromisos que las
    Empresas deben cumplir a cambio del apoyo financiero. En el pasado, este
    trabajo sucio muchas veces se delegaba a los organismos internacionales. Las
    condiciones de aumento de tarifas, reducciones en la nómina y similares, por lo
    general aparecían en los contratos de préstamo con los organismos
    internacionales. Esta delegación del papel de malo no fue muy exitosa. El
    cumplimiento de las cláusulas de tarifas nunca fue muy estricto. En muy pocas
    ocasiones, se canceló un préstamo por incumplimiento de estas condiciones.
    Como hemos
    mencionado anteriormente, el uso de los contratos de gestión es muy
    apropiado para manejar una empresa oficial. En esencia, la administración de la
    empresa define por una parte una serie de resultados que puede cumplir y por
    otra los recursos que requiere para poder alcanzar estas metas. El dueño de la
    empresa y los administradores, formalizan estos compromisos en un documento que
    después es utilizado para el control del cumplimiento de los compromisos
    adquiridos.
    Este instrumento de
    control de gestión tiene una amplia utilización en el mundo. Electricité de
    France lo utiliza con muy buenos resultados. Las promociones de los
    funcionarios de esta entidad se hacen con base en la manera como los ejecutivos
    cumplen con los compromisos acordados en los contratos de gestión.
    Estos contratos de
    gestión, se parecen a los compromisos firmados en los concordatos. La gran
    diferencia es que en estos casos el convenio se firma entre los acreedores y
    los dueños de las empresas; a cambio de recursos nuevos de crédito los dueños
    se comprometen a tomar una serie de medidas que les garanticen el pago parcial
    de las acreencias. Muchas veces los acreedores exigen la cesión de algunos
    activos de la compañía para irse pagando lo que se les adeuda.
    En el caso de la
    Empresa de Energía, más que un contrato de Gestión entre el Distrito y la
    administración, lo que se está haciendo es un convenio entre los acreedores,
    como el Gobierno Nacional, y la Empresa. Pareciera entonces que el convenio en
    vez de mostrar una nueva era de manejo moderno de la empresa, es más bien el
    reconocimiento de que la segunda empresa más grande del país se encuentra en
    concordato.
    El Doctor Lázaro Mejía
    ha estado respondiendo a las inquietudes de la ciudadanía. El Alcalde, tal vez
    por sus innumerables compromisos no ha tenido el tiempo de explicarnos que se
    va a hacer con los activos de la Empresa de Energía. No le hemos escuchado del
    señor Alcalde por qué ha consentido en perder el fuero de nombrar al Gerente de
    la Empresa. Para el ciudadano corriente hubiera sido mejor tener una empresa
    más pequeña pero autónoma que una Empresa grande pero sometida.
    Los candidatos a la
    Alcaldía de Bogotá deberían pronunciarse sobre este importante punto. No es
    posible que cuando lleguen al poder tengan que someterse a unos acuerdos en los
    que no tuvieron participación.
  • Transporte en Bogotá: Mucha valla y pocas obras

    Lo que ya hicieron los
    Alcaldes y están entregando en estos días de aniversario de su mandato es casi
    la totalidad de lo que van a entregar durante todo su período; lo que intenten
    hacer en estos últimos seis meses, va a ser interpretado como una interferencia
    política.
    El Alcalde de Bogotá,
    Doctor Juan Martín Caicedo Ferrer, ha tomado muy en serio la idea de que el
    período del Alcalde coincida con el año fiscal. La frustración de recibir un
    presupuesto con un estado de avance superior a las cinco doceavas partes ha
    influido en su gestión.
    Yo encuentro muy
    justificable la posición del Alcalde, pues es evidente que los recursos
    disponibles son de vital importancia para poder llevar a cabo los planes de una
    administración. Sin embargo, siempre he pensado que en lugar de plantear un
    cambio en la fecha de la elección, sería mucho más sencillo pedirle a los
    constituyentes que cambien el año fiscal para hacerlo coincidir con el período
    del Alcalde y del Presidente. No hay una razón muy poderosa para que el año
    fiscal coincida con el año calendario. En otros países el año fiscal comienza
    en fechas diferentes al primero de enero.
    Más aún, el año fiscal
    de los Estados Unidos ha sido cambiado por motivos políticos. Hasta los setenta
    el año fiscal de los Estados Unidos terminaba el 30 de junio. En esa época los
    padres de la patria del país del norte encontraron que era más conveniente
    hacer que la feria del presupuesto, que ocurre en todas partes al final del
    período, estuviera muy cercano a las fechas de elecciones. 
    La constituyente parece
    que va a adoptar la propuesta actual del Alcalde Caicedo. Las próximas
    elecciones se están planeando para octubre. Por lo tanto, lo más probable es
    que el período del Alcalde coincida con el año fiscal actual. Lo que no se
    esperaba era que el período de los actuales alcaldes se redujera.
    Ante estos
    acontecimientos, las esperanzas de recuperar el tiempo perdido se desvanecen.
    Lo que ya hicieron los Alcaldes y están entregando en estos días de aniversario
    de su mandato es casi la totalidad de lo que van a entregar durante todo su
    período; lo que intenten hacer en estos últimos seis meses, va a ser
    interpretado como una interferencia política. No van a poder realizar cambios
    en su gabinete, ni van a poder realizar contratos grandes, pues los candidatos
    estarán muy pendientes de todas las actuaciones de los funcionarios de turno.
    Como se ha visto en
    algunas columnas, el balance de la gestión del Alcalde de Bogotá no es muy
    alentadora. En obras públicas y según se aprecia en el aviso que los
    Contratistas del IDU publicaron en los periódicos del viernes, casi todo se
    reduce al puente de la Avenida Boyacá con la Autopista del Sur y a los giros de
    la Autopista Norte. En el campo del transporte, además del cambio de nombre del
    DATT por la STT, se volvió a autorizar la utilización de las Servitecas para la
    revisión de los Vehículos. Unicamente alguien tan gobiernista como El Tiempo
    puede encontrar como una gran realización tomar una decisión tan obvia después
    de un año de gobierno. Ya en una columna del 16 de julio de 1990, se le pedía
    al Alcalde que revisara la revisión.
    Las diligencias
    relacionadas con el transporte siguen siendo complicadas. Los intermediarios
    continúan haciendo su agosto en las dependencias distritales. La semana
    anterior, para obtener un paz y salvo de multas necesario para revalidar la
    licencia de conducción, tuve que hacer dos horas de cola en las dependencias de
    Paloquemao. Los que pagaron dos mil pesos por el paz y salvo, lo obtuvieron en
    10 minutos.
    El Proyecto de
    Transporte sometido a la consideración del Banco Mundial, continua en la misma
    etapa de definición en que lo recibió el Alcalde Caicedo. Los dos años que
    dedicó la administración anterior a la preparación de este importante proyecto
    no fueron aprovechados por la actual administración. Los desembolsos del
    préstamo van a llegar para financiar las obras de la próxima administración.
    El plan de
    pavimentación ha sido criticado por la Asociación de Ingenieros Contratistas.
    Se han criticado las adjudicaciones hechas y el costo excesivo de las obras. La
    deficiencia de interventoría por parte de la SOP se ha constituido en uno de
    los mayores problemas.
    La Valorización por
    beneficio general, en la que el gobierno Distrital había puesto todas sus
    esperanzas, fue suspendida por el Consejo de Estado. Las adjudicaciones hechas
    por el IDU en la Avenida NQS fueron objetadas por FINDETER. El querer ganar
    tiempo y utilizar procedimientos de licitación llave en mano tuvo como
    consecuencia que las propuestas de los contratistas no fueran comparables.

    La Autoridad Unica de
    Transporte sigue todavía en el papel. Los estudios realizados por la
    Administración anterior se perdieron. Las perspectivas para la STT no parecen
    muy claras: Se cambio a uno de los ejecutivos del año, por una abogada experta
    en asuntos internacionales. 
  • Bogotá- crisis de control

    En el Distrito, como en los conglomerados mal manejados, cada entidad opera por su cuenta. Las decisiones se toman al nivel de cada empresa sin que conduzcan al beneficio general de la sociedad en su conjunto

    Si por cualquier circunstancia a la Alcaldía de Bogotá llegara algún día un experto en administración, es muy probable que en la primera semana de su gestión se diera cuenta de lo caótico de los arreglos institucionales imperantes en el Distrito.  Cuando comience a mirar el organigrama del Distrito se va a dar cuenta que como Alcaide Mayor tiene que asistir a 31 juntas directivas.  Como la mayoría de las juntas se reúnen cada quince días y cada una dura por lo menos dos horas, tendrá que dedicar a esta labor 62 horas cada quince días o sea un poco más de 120 horas al mes.

    Es evidente que para poder participar efectivamente en la dirección de estas empresas, debe dedicar a la preparación de las juntas, por lo menos un tiempo igual al gastado en las mismas.  Por tanto, nuestro alcalde administrador debería dedicar por lo menos unas 240 horas al mes para manejar las entidades descentralizadas del Distrito.  Desdichadamente, esto copa todo el tiempo disponible, pues aún en el caso de que trabajara los 30 días del mes, tendría que dedicarle todas las ocho horas hábiles para el manejo de 31 entidades descentralizadas.
    El Alcalde que asiste a las 31 juntas y que se lee todos los documentos que se presentan a la consideración de cada una de estas, muy pronto se frustraría por cuanto en las juntas directivas la mayor parte del tiempo (por no decir que todo), se dedica a las adjudicaciones de contratos.  Muy pronto el Alcalde se dará cuenta que está asistiendo a 31 juntas de licitaciones y que el tiempo no sólo debe dedicarlo a la adjudicación, sino que debe además atender las reclamaciones asociadas con dichas adjudicaciones.

    Este esfuerzo de atender las reclamaciones es considerable.  Baste recordar que hoy en día, se está discutiendo la adjudicación de los puentes de la avenida ciudad de Quito, las del embalse de San Rafael y las del Instituto de Recreación y Deporte.

    Nuestro hipotético Alcalde, experto administrador, muy pronto se da cuenta que 61 no puede manejar las 31 Empresas del Distrito y que realmente no puede ejercer ningún control sobre la gestión de las diferentes unidades.  En el Distrito, como en los conglomerados mal manejados, cada entidad opera por su cuenta. Las decisiones se toman al nivel de cada empresa sin que conduzca al beneficio general de la sociedad en su conjunto.  Esta crisis de control por la que atraviesa el Distrito no puede ser resuelta dentro del esquema organizacional existente.  Como nos lo han enseñado los estudiosos de la organización, la superación de la crisis se logra a través de cambios profundos en la organización.
    Para lograr un mayor control no sólo se requiere contar con los afamados “tableros de control”, sino que también se requiere transferir muchas de las funciones del nivel operativo en cada una de las Empresas, al nivel de coordinación general del grupo.

    Los recursos financieros tienen que ser manejados al nivel corporativo lo que implica que todas las ganancias ingresen a un fondo común y que todas las unidades compitan por los recursos de inversión.  El procedimiento en que las decisiones de inversión se hagan al nivel de cada empresa, tiene que ser cambiado por un esquema mucho más eficiente en el que se analicen las mejores oportunidades para la ciudad.

    Las políticas de personal también tienen que ser definidas a nivel central.  No es posible continuar con 31 políticas de personal específicas para cada una de las 31 entidades descentralizadas del Distrito.  Estas políticas de recursos humanos no solo deben cubrir la remuneración sino también deben contemplar la capacitación y el desarrollo profesional de los empleados.

    El cambio organizacional también debe venir acompañado de la eliminación de algunas entidades que ya no tienen ninguna razón de ser.  La consolidación de las entidades es clara cuando uno se da cuenta que el 87 por ciento de las entidades manejan únicamente el 12 por ciento de los recursos.  De estas 27 entidades que manejan tan poco presupuesto hay 13 fondos rotatorios que no deberían existir como entidades pues muchas veces sus labores se reducen a girar cheques.

  • Bogotá 1992-1994

    El poco éxito alcanzado por el actual Alcalde, el
    descontento con los partidos tradicionales, el fuerte impacto del alza en los
    servicios públicos, la nueva contribución de valorización y la recesión que se
    avecina, son razones poderosas que pueden sacar adelante una candidatura de
    oposición
    .
    Si la Asamblea Constituyente no dispone lo
    contrario, dentro de un año y un mes, Bogotá tendrá un nuevo alcalde electo. Si
    la elección fuera este año y teniendo en cuenta la situación económica sería
    muy posible que el partido liberal perdiera la alcaldía. El poco éxito
    alcanzado por el actual Alcalde, el descontento con los partidos tradicionales,
    el fuerte impacto del alza en los servicios públicos, la nueva contribución de
    valorización y la recesión que se avecina, son razones poderosas que pueden
    sacar adelante una candidatura de oposición.
    Adicionalmente, el partido liberal se encuentra
    dividido en su apreciación de la administración distrital. Se pueden apreciar
    tres tendencias dentro del partido liberal. Una encabezada por El Tiempo que
    respalda irrestrictamente al Alcalde, encuentra meritorio que haya terminado
    algunas de las obras que venía realizando la Administración anterior. Su fervor
    llega hasta el extremo de resaltar como un gran logro el habernos dejado sin
    agua durante un largo fin de semana. Otra vertiente del partido se ha alejado
    del burgomaestre, algunos de los aspirantes han comenzado a distanciarse. La tercera
    tendencia encabezada por el Doctor Carlos Lemos Simmonds, distinguido
    constituyente con columna en El Tiempo, ha entrado en franca oposición. Esta
    tendencia ha encontrado en los excesivos cobros de la administración del
    Alcalde de Verdad, una bandera electoral muy atractiva. Su movimiento 4:56 ha
    venido creciendo bajo el impulso de políticas tarifarias equivocadas que por
    favorecer a los pobres han llegado a alienar a las clases altas.
    El ciudadano encuentra que la actual administración
    no ha cumplido mucho de lo que prometió. En la campaña se le creó al candidato
    una imagen de ejecutivo de verdad. Se hizo creer a la ciudadanía que se iba a
    cambiar la Administración Distrital. La realidad es bien diferente. En lugar de
    mejorar la gestión y de instalar su prometido tablero de control, lEo que se ha
    hecho es crear nuevos Departamentos y contratar una gran cantidad de asesores
    muchos de ellos pagados por Naciones Unidas. Además, por mirar por el espejo
    retrovisor ha perdido muchas veces el rumbo que había fijado en su campaña.
    Sin contar como éxito el aumento desmesurado de la
    valorización por beneficio general, hasta el momento, lo más importante que ha
    hecho la Administración es la creación de los CADES. Estos centros cuyo
    concepto se originó en la patria chica del actual burgomaestre tienen un
    aparente atractivo. En principio, al ciudadano se le facilita su acceso a las
    instituciones del gobierno. En la práctica, la creación de los CADES no
    representa una gran mejora. Por el momento, lo único que se ha hecho es
    bautizar algo ya existente con un nombre más sonoro. Debemos recordar, que
    desde hace varios años los usuarios de los servicios públicos podían pagar en
    un mismo sitio todas sus cuentas de servicios.
    Más aún, el establecer sitios especializados para el
    pago de servicios públicos y de impuestos es algo totalmente anacrónico. Como
    lo puede comprobar cualquier persona que haya vivido en los Estados Unidos, el
    realizar un viaje especial para hacer un pago es el colmo del absurdo. El pago
    por correo es infinitamente más eficiente que hacer un viaje a un sitio
    especializado. Los que tienen un microcomputador con un modem pueden evitarse
    la estampilla del correo y el viaje al buzón haciendo una transferencia
    electrónica de fondos. Los pocos que no tienen cuenta corriente en Estados
    Unidos pueden hacer sus pagos en los Supermercados y Droguerías, combinando sus
    compras con el pago de los servicios.
    La reciente experiencia colombiana ha mostrado que
    el peor error que puede hacer el gobierno es recibir directamente los pagos. La
    Dirección de Impuestos afortunadamente acabó con las recaudaciones de
    impuestos. El Seguro Social ha venido reduciendo los pagos directos y ha
    incentivado el pago en Bancos. Esto no solo es importante porque baja los
    costos administrativos, sino por que además se eliminan gran parte de los
    fraudes. 

    El Distrito está en
    mora de hacer lo mismo que hizo el gobierno nacional con sus recaudos. La
    Tesorería Distrital podría reducir drásticamente su nómina si en lugar de abrir
    nuevas oficinas suprime las recaudaciones existentes. De los quinientos
    empleados de la Tesorería se podrían eliminar por lo menos 420. Con los 80
    restantes se podrían desempeñar las verdaderas funciones de una moderna
    tesorería. No podemos olvidar que en estas épocas modernas de transferencia
    electrónica de fondos, lo importante para el manejo eficiente de la liquidez es
    disponer de un flujo de información oportuno. El sistema financiero y los
    transportadores de valores pueden realizar las labores rutinarias del manejo
    del dinero contante y sonante. El Gobierno debería concentrarse en sus labores.
    La Tesorería a manejar la liquidez y la Secretaría de Hacienda, utilizando
    algunos de los actuales trabajadores de la Tesorería, se podría dedicar al
    control de los recaudos.

  • El que peca y reza empata

    Afortunadamente,
    el Alcalde Caicedo ha visto la necesidad de enfrentar el problema laboral del
    Distrito. Sería muy importante para la 
    ciudadanía que se mantuviera firme en sus
    propósitos para lograr resolver tan difícil problema.
    El tema laboral estuvo
    presente en las noticias de la semana que terminó. Los sufridos usuarios del
    solo hueco bogotano nos vimos enfrentados a considerables demoras el miércoles
    pasado por las protestas de los trabajadores distritales. El motivo de estas
    protestas fue la divulgación de un estudio a nivel distrital sobre la
    estructura de los salarios de la administración central y sus entidades adscritas.
    Además, las comunicaciones han venido padeciendo permanentes bloqueos por los
    trabajadores de TELECOM que han protestado por las reformas introducidas por el
    gobierno nacional. Más aún, los viajeros han tenido que sufrir demoras en el
    aeropuerto por la operación reglamento llevada a cabo por los controladores
    aéreos.
    Estas protestas son sin
    lugar a dudas prácticas de calentamiento del movimiento sindical como
    preparación para el paro nacional anunciado para mañana. El gobierno distrital
    con su anuncio les ha dado una magnífica oportunidad de mostrar la fortaleza
    del movimiento. Inortunadamente, la protesta los sorprendió fuera de base
    pues no lograron neutralizar el impacto perturbador de estos movimientos de
    protesta.
    Además de haber errado
    en la oportunidad del anuncio, la forma como se ha presentado el estudio, con
    un ánimo un poco sensacionalista citando casos aberrantes, ha desviado la
    discusión hacia temas un poco marginales. En primer lugar, no es importante
    definir si la actual administración Distrital es la primera en enfrentar el
    problema de los elevados salarios. La realidad es que en el pasado ha habido
    ocasiones en las que el manejo laboral del Distrito y sus Empresas ha sido
    serio y responsable. Los Gerentes han manejado las negociaciones colectivas de
    una manera profesional protegiendo el interés de la empresa y de la ciudadanía
    en general. En este proceso de negociación han contado con la colaboración de
    eficientes funcionarios y de asesores externos altamente calificados. El impacto
    de las demandas sindicales es evaluado y su efecto en las finanzas actuales y
    futuras de las Empresas es cuidadosamente cuantificado.
    Además, no debe
    olvidarse que las negociaciones colectivas son tripartitas pues cuentan con la
    presencia de los delegados del sindicato, de la administración y del ministerio
    de trabajo. Aunque uno pudiera pensar que el delegado del Ministro es por
    naturaleza un árbitro imparcial, la realidad es que muchas veces los mejores
    aliados del sindicato son los delegados del Ministerio. Esto llegó a extremos
    aberrantes en el caso del Ministro Carrillo quien utilizó su Ministerio para
    promover una central obrera. En esa época, los fallos del Ministerio siempre
    estaban sesgados hacia los sindicatos y se conocían primero por los representantes
    de los trabajadores que por la administración de las empresas.
    La gestión de los
    Ministros de Trabajo ha tenido profundos impactos en la estructura de los
    costos laborales de las Empresas Distritales. El actual Alcalde de Bogotá se
    empeño durante su corta gestión en hacer cambios en el régimen de pensiones. En
    la Ley Caicedo se indexaron las pensiones de los trabajadores de manera total.
    Si bien esto fue de indudable justicia para algunos pensionados,
    desafortunadamente está causando considerables costos a las Empresas del
    Distrito y a la Administración Central.

    Afortunadamente, el
    Alcalde Caicedo ha visto la necesidad de enfrentar el problema laboral del
    Distrito. Sería muy importante para la 
    ciudadanía que se mantuviera firme en sus
    propósitos para lograr resolver tan difícil problema. Es preocupante, eso si,
    ver que han comenzado a surgir voces muy autorizadas dentro del partido liberal
    que critican a los gobiernos Nacional y Distrital por las medidas de ajuste que
    están llevando a cabo. Ojalá, que las angustias de los candidatos a la
    constituyente no logren desviar el curso acertado de unas políticas.