Censo 2018 en Colombia: Del baúl de los recuerdos a la caja de pandora.

La primera semana laboral de 2018
fue especial para la comunidad demográfica en Colombia. En efecto, el 9 de
enero el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) dio inicio al
XVIII Censo de Población y VII de Vivienda. Como vimos en entradas anteriores
de este Blog, el país necesita con urgencia contar con información demográfica
actualizada pues el último ejercicio censal se había realizado hace 12 años y
las cifras oficiales del Dane habían perdido credibilidad.

Con ocasión del comienzo del Censo
versión 2018 abrí el baúl de los recuerdos para reflexionar sobre las seis
ocasiones anteriores en las que había sido censado, cinco veces en Colombia y
una en los Estados Unidos.

La primera vez que me censaron fue
el miércoles 9 de mayo de 1951, época en la que estaba estudiando 5º de
primaria en el colegio Santo Tomás de Aquino.  La segunda vez fue el miércoles 15 de julio de
1964, cuando estaba recién graduado de ingeniero civil trabajando en la firma
Samel Ingenieros, en el diseño de la carretera Bogotá-Villavicencio.
Cuando el Dane realizó el XIV
Censo de Población y III de Vivienda, el miércoles 24 de octubre de 1973, me
encontraba en Cambridge, Massachusetts haciendo una maestría en Administración Pública
en la Escuela John F. Kennedy de la Universidad de Harvard con una beca del
Centro de Estudios de Población de esa universidad y en comisión de estudios
del Dane y por esta razón no participé en este ejercicio censal. De haber
estado en Colombia hubiera aparecido como una persona casada sin hijos.

Me acuerdo de haber leído en el
periódico El Tiempo, comprado en la tienda Out of Town en Harvard Square, que
el Dane había tenido serios problemas en el operativo censal y que el
procesamiento del censo había tenido dificultades pues el aire acondicionado
del centro de cómputo del Dane había fallado.

Una vez concluido el programa en
la Escuela de Gobierno, entré al programa de doctorado en el Departamento de
Economía de la Universidad de Harvard otra vez contando con el patrocinio del
Centro de Estudios de Población de esta universidad.

El 1º de julio de 1978 entré a
trabajar como consultor del Banco Mundial en Washington en un estudio sobre la
economía de Bogotá y Cali. Estuve trabajando en Washington durante dos años por
lo que el martes 1º de abril de 1980 tuve que responder el formulario censal
que había llegada a mi apartamento en Alexandria, Virginia. En ese momento ya
había avanzado por el camino de la vida y nuestro hogar estaba compuesto por
dos inmigrantes (mi esposa y yo) de origen hispano con tres 3 hijos nacidos en
Estados Unidos.

Cinco años después de mi regreso
a Colombia, el martes 15 de octubre de 1985 fui empadronado en la vivienda en
que resido actualmente y en ese momento del tiempo mi hogar contaba ya con seis
personas: un bogotano con estudios de doctorado, casado, cuya esposa había nacido
en el departamento de Caldas, tres hijos nacidos en Estados Unidos y una
empleada del servicio de Junín, Cundinamarca. Después de vivir 7 años en un
país desarrollado, viví en carne propia lo arcaico que resultaba el método de
inmovilización genera[1]l
utilizado en Colombia comparado con las ventajas que tenía el método de auto
enumeración utilizado en ese momento en los Estados Unidos.

El domingo 24 de octubre de 1993
permanecí inmovilizado todo el día esperando que me hicieran el XVI Censo de
Población y V de Vivienda.  Según los
archivos censales quedé registrado como parte de un hogar de una pareja con
tres hijos y con empleada del servicio doméstico. Me acuerdo de que en esa
ocasión hubo un grave problema con las citaciones y no llegaron todas las personas
convocadas a realizar este censo (supervisores y encuestadores). Mi segunda
hija había madrugado a trabajar en el censo pues había sido entrenada como
encuestadora cuando cursaba el grado once en el colegio. Sin embargo, por el
problema de las citaciones le tocó desempeñarse como supervisora. Por las
fallas presentadas en la capital del país la cobertura del censo en Bogotá fue
muy baja y la calidad de la información dejó mucho que desear[2].

Para el XVII Censo de Población y
VI de Vivienda tuve la oportunidad de ser parte del equipo directivo del Dane desde
octubre de 2004 y contribuir con mi experiencia a la actualización de la
información demográfica y de vivienda del país. Este Censo, cuyo operativo en
campo comenzó el domingo 22 de mayo de 2005 en 6 municipios del país, fue
criticado con pocos fundamentos técnicos por parte de algunos demógrafos y académicos
colombianos por haber introducido unos cambios metodológicos (no se inmovilizó
a todo el país durante un día). Se buscaban mejorar tanto la cobertura del
ejercicio censal como la calidad de la información recogida. Para esto se contrató
un equipo de encuestadores idóneo que hacía un barrido del país por fases utilizando
los más reciente avances tecnológicos para la captura y envío de la información
a la sede principal del Dane en Bogotá para iniciar su procesamiento. Estas importantes
innovaciones tecnológicas y metodológicas permitieron disminuir de manera
drástica la omisión censal y mejoraron la calidad de la información
recolectada.

Hasta aquí llegan las anécdotas e
historias del baúl de los recuerdos relacionados con uno de los principales
insumos que sirven para hacer los estudios de la demografía: los censos de población.
Con este recuento de mi experiencia personal quise compartir con mis lectores como
el camino de la vida de una persona común y corriente se traduce en información
estadística que es de vital importancia para cualquier país. Al hacer un censo,
cada experiencia individual comienza a formar parte de la historia demográfica
del país.  Por esta razón es necesario
concentrar nuestra atención y analizar la importante noticia que fue el inicio
del XVIII Censo de Población y VII de Vivienda.

Para la versión del censo de
2018, el Dane decidió introducir la modalidad de auto enumeración. Es decir, el
Dane brindó a los colombianos la posibilidad de diligenciar la encuesta del censo
de manera voluntaria a través de Internet sin un encuestador presente. Hasta el
9 de marzo del presente año, una persona mayor de edad en cada una de las
viviendas individuales del país podrá asumir la responsabilidad de reportar al
Dane la información de todos los ocupantes de la vivienda. Para la segunda
etapa el Dane ira puerta a puerta encuestando los hogares que no reportaron su
información de manera electrónica.  

Para entender las implicaciones
del cambio de la modalidad de encuesta a auto enumeración, vale la pena anotar
que hace casi 58 años, desde el censo realizado el 1º de abril de 1960, los
Estados Unidos adoptaron este procedimiento de auto enumeración mediante el
envío por correo de un formulario de papel que debía ser llenado por los
residentes de la vivienda y devuelto a la oficina central de Censos. Para los
censos anteriores la Oficina de Censos enviaba encuestadores para hacer las
entrevistas a los miembros del hogar.[3]

Como lo mencioné anteriormente, en
1980 cuando estaba trabajando en Washington con el Banco Mundial recibí por
correo el formulario censal en mi residencia en Alexandria, Virginia para su
diligenciamiento. Allí tuve mi primera experiencia de auto empadronamiento que
fue poco traumática contestando un formulario[4]
muy sencillo.

Teniendo en cuenta el avance
tecnológico, las organizaciones censales han incentivado el uso de las
tecnologías de información para realizar la auto enumeración como una forma de
agilizar el trabajo de campo de un censo, así como reducir costos. Por ejemplo,
Canadá introdujo el formulario electrónico en 2001 y su uso ha venido
aumentando con el tiempo. En 2006 el 18,3% de las viviendas particulares
hicieron uso del formulario electrónico, en 2011 el porcentaje de usuarios del
formulario electrónico fue de 53,9% y en el último censo el 10 de mayo de 2016
el porcentaje llegó a 68,3%[5].

Es interesante anotar que, en 2016
en Canadá, el 79,6% de los hogares usaron un computador personal, el 12,9%
usaron una tableta y el 7,5% usaron un teléfono inteligente para llenar el
cuestionario del censo. Vale la pena recordar que Canada en 2016 era un país
con 35.151.728 habitantes.

Considero que, si bien fue una
decisión correcta por parte de las directivas del Dane de introducir la auto
enumeración en el país, pues es una práctica que puede reducir el costo de la
operación censal y mejorar la calidad de la información al utilizar un
formulario electrónico que permite incluir una serie de controles que
contribuyen a la mejora de la calidad censal, la implementación fue problemática.

Para los pioneros que entramos en
modo Censo 2018 el 9 de enero, la experiencia fue muy frustrante pues el Dane no
dimensionó bien la demanda de este primer día y las limitaciones del ancho de
banda ofrecida por el Dane, hizo que el proceso fuera demasiado lento y tedioso[6].

Como previsión a este hecho, el Dane
ofreció una opción para diligenciar esta encuesta en modo offline. Sin embargo,
esta resultó peor. Cuando uno entraba a la página https://ecenso.dane.gov.co/ejecutable# y comenzaba a bajar la aplicación de
96,3 mb, el navegador me informó que faltaban 241 minutos para completar la
descarga. Pasado un minuto el navegador informaba que faltaban 8 horas y a los
diez minutos siguientes recibía un mensaje de que la descarga había fallado.

Para efectos prácticos, el primer
día la opción fuera de línea no pudo ser utilizada y los pioneros tuvimos que
llenar el formulario con la opción del eCenso en línea.
 En mi caso terminé de llenar el formulario
correspondiente a mi vivienda a las 10 de la noche y me sentí muy contento
cuando recibí la constancia (código de diligenciamiento 900021949) firmada por
el doctor Mauricio Perfetti del Corral de que mi hogar conformado por cuatro
personas se había eCensado.

Antes de irme a dormir quise ver
si era posible con una menor demanda bajar la aplicación offline pues con esta
aplicación podría analizar mejor el contenido del formulario, los problemas que
se podrían presentar y hacer algunas comparaciones del contenido del Censo 2018
con censos anteriores. Al intentar la descarga todo funcionó bien y fue posible
tener en mi computador la aplicación offline.

Al prepararme para conciliar el
sueño hice un primer balance de mi experiencia con el Censo 2018 dejándome una
sensación agridulce. Me sentí complacido porque el país iniciaba el proceso
para actualizar la información demográfica y con lo que se esperaría contar con
una base sólida para hacer proyecciones de población de buena calidad lo que beneficiaría
la elaboración de políticas públicas en los planes de desarrollo nacionales y
locales futuros.

Me sentí triste porque los
problemas presentados desde el primer día van tener un efecto importante en la
credibilidad de la institución encargada del censo y de la confiabilidad que
pueda tener el público en la calidad de este instrumento. En medio de la
tristeza me hice la reflexión de que al haber decidido el Dane hacer el
operativo censal en un período extendido se presentaba la oportunidad de ir
haciendo ajustes sobre la marcha lo que permitiría minimizar el efecto negativo
de las decisiones tomadas por esta institución que afectaron negativamente el
primer día del Censo.


Censo offline
En el segundo día del Censo 2018
y con el fin de analizar con más detalle el contenido del cuestionario decidí
instalar la aplicación desarrollada por el Dane para realizar el eCenso fuera
de línea. Me sorprendió mucho los mensajes de advertencia que me enviaba
Windows 10 al intentar instalar la aplicación en mi computador. El primer
mensaje de advertencia indicaba que la aplicación era hecha por un
desarrollador desconocido quien carecía de una firma digital válida.

En este momento, un usuario desconfiado
hubiera abandonado el intento de utilizar esta aplicación fuera de línea. Después
de pensarlo un poco y pensar que el Dane no iba a divulgar un programa
malicioso, me decidí a instalar la aplicación en el computador rezando para que
no fuera cierto el mensaje de Windows y el mensaje de algunos antivirus que
decían que el archivo bajado de internet tenía el virus Win32:Evo-gen.[7]


Cuando la ejecuté quedé
totalmente frustrado pues en lugar de poder iniciar a llenar el formato del
eCenso me encontré frente a la siguiente pantalla.
Después de varios intentos y al
instalarlo en un portátil me di cuenta de que en la instalación indicaban como
se debería ejecutar el programa. Finalmente, después de muchos intentos, pude
entrar al eCenso offline.
La pantalla es muy similar a la
del eCenso como se puede apreciar en la siguiente ilustración:
En efecto, la aplicación lo que
hace es instalar un navegador llamado Pale Moon que permite trabajar fuera de
línea la aplicación del eCenso.

Al igual que en el eCenso en
línea, en la modalidad fuera de línea es necesario crear una cuenta y una
contraseña para poder trabajar en etapas y poder volver a retomar la
introducción de la información en cualquier momento. Después de crear una
cuenta, hice un ensayo en el que exploraba diferentes opciones de respuestas y
pude observar cómo cambiaba el flujo de las preguntas de acuerdo con las
respuestas entradas. También pude tomar capturas de pantallas que me permitieron
comparar las preguntas con las incluidas en el Censo General 2005.

Cuál no sería mi sorpresa cuando el
lunes 15 de enero, 6 días de iniciar este ejercicio, al querer comprobar cuánto
tiempo estaba tomando bajar la aplicación para el eCenso offline, me encontré
que el Dane había deshabilitado el vínculo desde el que se bajaba la
aplicación.  Más aún al entrar a la
página del Censo el 17 de enero, ya la opción del eCenso offline había
desaparecido.

Para completar este sin sabor,
quede completamente preocupado después de leer un blog de la ingeniera
colombiana Juliana Peña donde hacia un llamado de alerta a los colombianos sobre
unos posibles problemas de seguridad que tiene la página del censo electrónico
del Dane. En su primer
blog así como en una posterior actualización,
Juliana explicó las vulnerabilidades que generaba la aplicación tanto online
como offline del censo, lo que me hace pensar que esa fue la razón por la que
el Dane deshabilitó la opción de realizar el Censo 2018 offline además de haber
aparecido el archivo como un falso positivo de una posible infección.

Lo que si me parece curioso es
que Juliana, una ingeniera de sistemas colombiana que vive y trabaja en Seattle,
Washington, se haya registrado para realizar el Censo que únicamente lo deben realizar
las personas que están viviendo en Colombia.

Como antiguo Director General de
Procesamiento de Datos del Dane lamento mucho que la parte tecnológica del Censo
2018 haya tenido problemas tanto con el censo online como el offline que han
causado tan mala impresión en la opinión pública colombiana. Espero que los
problemas surgidos hayan sido corregidos y que no vayan a afectar la calidad de
este conteo de población. Es una verdadera lástima que una institución como el
Dane que en el pasado se caracterizó como líder en computación haya llegado a
fallar de esta manera, teniendo que abortar el procesamiento fuera de línea del
eCenso.

Guardadas las debidas
proporciones, los problemas del eCenso nos recuerdan lo sucedido con el
lanzamiento del sitio de internet Healthcare.gov que comenzó a funcionar el 1
de octubre de 2013 como parte de la reforma de la salud de la administración del
presidente Barack Obama. Las fallas presentadas en la implementación de este
sitio en internet llevaron a que la permanencia en el cargo de la Secretaria de
Salud Kathleen Sebelius fuera insostenible. Sebelius presentó su renuncia el 10
de abril de 2014.

La experiencia de estos primeros
días ha mostrado que los sistemas no fueron sometidos a una prueba y que se
lanzaron antes de estar listos. No solo no se contó con suficiente ancho de
banda sino que la aplicación fuera de línea resultó con serios problemas que se
han debido detectar cuando se probó el sistema.

En un censo uno de los procesos
claves es el de monitoreo y control. En una operación tan compleja, es
necesario contar con la información sobre el avance del proyecto. El director
operativo del censo tiene que tener información del estado del avance de los
diferentes procesos en especial el de recolección de información. Además, el
público debe saber cómo está marchando la recolección; cuántos hogares, cuántas
personas, cuántas viviendas se han censado. Hasta el momento esta información
no ha sido dada a conocer por parte del Dane, por lo que uno puede inferir que
el sistema de monitoreo y control no ha estado funcionando adecuadamente y siendo
fatalista uno podría pensar que no existe.

El éxito de un censo está en
asegurar una buena cobertura y en evitar que haya registros duplicados. En los
censos colombianos la regla general ha sido la baja cobertura y en casos como
el Censo de 1993 se presentó la duplicación de varios registros.

En los Censos por auto
enumeración es importante tener un listado de las unidades censales que permita
en primer lugar, enviar los formularios a la gran mayoría de los hogares que se
van a censar y que permita en segundo lugar enviar a los encuestadores a censar
a los que no han diligenciado el formulario respectivo.

Contar con un listado de hogares
o viviendas es vital cuando se hace la auto enumeración por medio de un formato
electrónico. Por ejemplo, en Canadá, la oficina de censos envía a cada uno de los
hogares una Clave de Acceso Seguro, (Security Access Code, SAC, por sus siglas
en inglés) para que los hogares puedan completar el formulario por internet. De
esta manera se puede vincular un formulario a la dirección y a la manzana donde
se ubica el hogar. Además, esta clave de acceso permite chulear a las personas
que han completado el formulario para concentrarse en los hogares que no lo han
hecho todavía.

En Colombia, este paso no se ha dado.
Hoy no existe un archivo maestro de direcciones y no hay una manera sencilla de
ligar las coordenadas geográficas con un formulario diligenciado. Debido a la
falta de un SAC no es posible concentrarse en los hogares que no han
diligenciado el formulario, sino que hay que hacer un barrido de todos los
hogares. Para hacer el barrido es necesario inmovilizar a todos los hogares de
un área lo que implica que aquel que llenó el formulario quedó en igualdad de
condiciones con el que no lo hizo pues va a tener que esperar en su hogar al
encuestador del Dane para mostrarle el certificado censal firmado
electrónicamente por el Doctor Mauricio Perfetti del Corral.

Al mirar el número de palabras de
esta entrada me di cuenta de que ya había sobrepasado las tres mil palabras y
que para poder cubrir mis impresiones sobre este importante tema debería
escribir otra entrada lo mas pronto posible en donde analice algunos temas
relacionados con el contenido del Censo 2018 y de su efecto en el trabajo
demográfico futuro para las personas que nos apasiona este tema.


[1] En
realidad, por motivo de trabajo estaba exento del requerimiento de inmovilización
pues por ese entonces estaba trabajando como Gerente General de la Empresa de
Energía Eléctrica de Bogotá.
[2] http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-255870
[3] En
realidad, los países utilizan una combinación de métodos pues los hogares que
no contestan la encuesta enviada por correo son visitados por censistas que
realizan la encuesta. 
[4] El
formulario básico utilizado por la Oficina de los Censos de Estados Unidos en
1980 se puede ver en https://www.census.gov/history/pdf/1980_short_questionnaire.pdf.
Este formato era luego leído por unas máquinas de reconocimiento óptico e
incorporado a la base de datos censales.
[6] http://www.eltiempo.com/tecnosfera/novedades-tecnologia/quejas-sobre-e-censo-la-plataforma-virtual-para-el-censo-2018-169668
[7] No
es sorprendente que en el conversatorio de Hernán Peláez y Gustavo Álvarez
Gardeazabal este último comentara que  llenar el formulario del censo en su
computador pues el programa contenía un virus muy peligroso

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