Category: Vivienda

  • Ni ahorro ni vivienda

    Una
    mirada a las estadísticas económicas nos indica que el problema de la vivienda
    es de fondo y tiene que ver también con el ahorro.
    En el último año el
    sector de la vivienda ha venido atravesando por una crisis que para muchos es
    apenas un reflejo de la situación recesiva a que se enfrenta la economía
    colombiana. Para otros es consecuencia de la famosa Ley Barco de Reforma Urbana
    y de los cambios introducidos en los esquemas de financiación de la vivienda.
    Para algunos más es el resultado de los problemas de orden público y de la
    inseguridad reinante en el país.
    Dentro de este panorama
    sombrío del sector existen ciertas luces que iluminan parcialmente algunos
    segmentos del mercado. Hay clientes que quieren comprar una de las viviendas
    que ya no se producen. Por ejemplo, buscan un sitio que tenga buenas
    características de acceso, que tenga más espacio o que sea menos costoso.
    Desafortunadamente, las necesidades de vivienda de muchas de estas personas no
    pueden ser satisfechas por dificultades para financiar la vivienda usada. Surge
    entonces la pregunta de si el sistema financiero de vivienda no está en
    capacidad de atender las necesidades de vivienda de estas familias.
    La respuesta es que en
    épocas como la presente en que la construcción de nuevas viviendas está pasando
    por un período de baja demanda el sistema de ahorro y vivienda puede financiar
    la compra de algunas unidades antiguas. La financiación se facilita cuando
    existe una obligación vigente con una Corporación pues es mucho más fácil
    ampliar una hipoteca que conceder una nueva.
    Para las viviendas que
    no tienen una hipoteca vigente la situación es mucho más complicada. La única
    solución a la vista suele ser la ofrecida por el BCH. La panacea que aparece en
    la propaganda muchas veces no se materializa pues el instrumento elegido por el
    Banco tiene serios problemas de orden práctico. El mayor de ellos es el
    descuento con que se debe negociar en el caso de querer liquidez inmediata.
    Este descuento se origina en las bajas tasas de interés reconocidas a este
    título valor de largo plazo. Los que diseñaron las Cédulas de Inversión estaban
    pensando en propietarios rentistas que bajo un regimen de control de
    arrendamientos aceptaban una obligación de largo plazo a tasas bajas con tal de
    salir de su problema con el inquilino de turno. Hoy en día esa situación,
    afortunadamente para los propietarios, ya no existe pero el descuento se
    mantiene.
    El BCH debe entrar a
    evaluar si sus famosas cédulas pueden ser reformadas y hacerlas más atractivas
    en la compras de vivienda usada. Pero no se debe perder en los detalles de los
    cambios sino que debe responder a preguntas fundamentales sobre los esquemas
    propuestos de captación de recursos. Por ejemplo, no puede pretender captar
    recursos de largo plazo pagando intereses más bajos que los que se pagan en el
    mercado del dinero. Los recursos de largo plazo en una economía inflacionaria
    como la colombiana tiene recargos considerables que deben reflejarse en el
    costo del crédito.
    Los problemas de la
    financiación de la vivienda no se originan solo en las decisiones del BCH. El
    sistema de Ahorro y Vivienda tiene rigidices en sus topes de colocación que
    dificultan la asignación de crédito a la vivienda usada. La distorsión
    introducida por la diferencia de tasas hace más atractivo prestar a los
    constructores que al usuario final. El crédito a la vivienda por ser una
    obligación del usuario final no resulta tan atractiva para las Corporaciones.
    Una mirada a las
    estadísticas económicas nos indica que el problema de la vivienda es de fondo y
    tiene que ver también con el ahorro. Como se muestra en el gráfico, en los
    últimos 4 años se interrumpió lo que se conoce como la profundización del
    sector financiero. Los recursos líquidos de la economía conocidos técnicamente
    como la oferta monetaria ampliada medidos como una proporción del PIB han
    disminuido. Este fenómeno común a los países con problemas de deuda externa
    deben ser objeto de atención prioritaria por parte de las autoridades
    económicas.

    Como si no bastara
    estar sin ahorro y sin vivienda en estos días nos vamos a quedar sin Luis
    Guillermo Soto. El retiro del Presidente de Davivienda no solo entristece a los
    miembros de esa institución que el creó y consolidó como la líder del sector
    sino a todos los que hemos tenido ocasión de conocerlo y valorarlo. Ejecutivos
    que forman organizaciones de excelencia como lo ha hecho Luis Guillermo Soto en
    Davivienda es lo que necesita Colombia para lograr la transformación que todos
    deseamos.