Category: Transporte

  • Opciones pigouvianas para financiar el transporte en Colombia

    Opciones pigouvianas para financiar el transporte en Colombia

    El viernes 6 de febrero de 2015 el Gobierno
    Nacional radicó en el Congreso de la República de Colombia el proyecto de Ley que
    define el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2014-2018 “Todos por un Nuevo País”.
    Como ha sido costumbre en el PND se incluyen dos tipos de material, uno
    relacionado con el plan propiamente dicho y otro relacionado con las reformas
    legales que buscan
     facilitar la ejecución
    del Plan.
    Con el fin de apoyar el plan de inversiones en los
    sistemas de transporte, el Gobierno ha propuesto en el Artículo 32, una serie
    de reformas que permitan contar con “Otras fuentes de financiación para los
    sistemas de transporte”. Se propone contar con cinco fuentes posibles de
    financiación. La primera es la creación de fondos de estabilización y subsidio
    a la demanda, la segunda tiene que ver con la contribución por el uso de
    garajes o zonas de estacionamiento, la tercera se refiere a los cobros por
    congestión o contaminación, la cuarta a las Alianzas Pública Privadas y la
    quinta a recursos obtenidos del cambio de las regulaciones en el uso del suelo
    y desarrollos inmobiliarios.

  • Dos ciudades 48 años después

    Dos ciudades 48 años después


    En los primeros días de enero de 1967 comencé un
    programa de Máster en la Universidad de California en Berkeley. Hoy, cuarenta y
    ocho años después, he venido a estar con mi hija y mi nieta a San José en pleno
    Valle de Santa Clara, mejor conocido como Silicon Valley. En este tiempo una
    ciudad se transformó mientras que la otra no.
    Berkeley, una ciudad a 20 kilómetros de San
    Francisco, sigue siendo una ciudad centrada en la Universidad que ha tenido muy
    pocos cambios. La población de la ciudad se ha mantenido relativamente
    constante entre cien y ciento diez mil habitantes desde el año 1950. La I-House,
    donde pase mi primer trimestre de estudiante, sigue igual y lo mismo pasa con
    el edificio de apartamentos en el que viví nueve meses, el 2124 de Parker
    Street.
    En cambio San José se ha convertido en la ciudad
    con mayor población del Área de la Bahía superando a San Francisco. De una
    población estimada de 348 mil habitantes en 1967 hoy tiene  un millón de habitantes.

  • Soluciones al Transporte en Bogotá

    La idea de dar
    prioridad al transporte público sobre el transporte privado, en principio sana,
    cuando se aplica sin criterio puede conducirnos a graves problemas
    La semana pasada se
    realizó un importante foro organizado por la Sociedad Colombiana de Arquitectos
    sobre los problemas y soluciones al transporte en Bogotá. El foro contó con la
    participación de expertos extranjeros y de algunos analistas locales. A pedido
    de los organizadores presenté una ponencia en la que hice mención a un tema que
    ha sido poco tratado pero que indudablemente es de indudable importancia.
    Por regla general, los
    planificadores del transporte proponen darle prioridad al transporte público
    sobre el transporte privado y buscan como primera prioridad desincentivar el
    uso del automóvil particular. La razón para darle preferencia al transporte
    colectivo es que éste utiliza más eficientemente el espacio vial y que por lo tanto
    es aconsejable privilegiar el transporte público para obtener una mejor
    utilización del escaso espacio vial existente en la ciudad.
    Esta idea, en principio
    sana, cuando se aplica sin criterio puede conducirnos a graves problemas. Por
    ejemplo, el pensar que el automóvil particular es el gran culpable de la
    congestión en una ciudad lleva a una situación de tolerancia con los operadores
    de buses que puede llevar fácilmente a un caos total en la ciudad. No solo hay
    congestión cuando hay un excesivo número de vehículos particulares, si no que
    también la hay cuando hay más buses de los necesarios.
    Los bogotanos sabemos
    por experiencia que el eliminar el vehículo particular de algunas vías no ha
    sido suficiente. Como se recordará, por la carrera décima en una época no
    podían circular vehículos particulares. En esa época la condición de operación
    de dicha avenida no fue muy buena pues la congestión de buses convirtió a esta
    importante arteria en una paradero de 15 cuadras en las que el pobre usuario
    tenía que lanzarse a la mitad de la calle para poder abordar su bus.
    La solución obvia para
    disminuir la congestión es reducir el número de vehículos que utilizan una vía.
    Los resultados de hacer esto pueden se estupendos. El retiro de las busetas de
    la Avenida Caracas, en mi opinión, ha sido la principal causa del aumento de
    velocidad experimentado en la troncal de la Caracas. Con el rediseño de las
    rutas realizado y las mejoras introducidas han permitido subir la velocidad de
    circulación de 10 kilómetros por hora a veinte kilómetros por hora.
    El rediseño general de
    rutas aún cuando puede ser difícil de poner en práctica tiene un beneficio
    potencial considerable. Esta es una tarea que debiera ser prioritaria para las
    autoridades bogotanas. En lugar de dedicarse a tomar medidas improvisadas y
    arbitrarias como el contraflujo que beneficia a unos pocos en perjuicio de la
    inmensa mayoría o de cambiar las placas de los carros que solo beneficia al
    Fisco Distrital y a la cadena de intermediarios que explotan a los propietarios
    de los vehículos el Distrito debería tomar en serio su responsabilidad de
    manejar el problema del tráfico. El seguir echándole la culpa del problema del
    caótico tráfico bogotano a la indisciplina de los bogotanos o al hecho de que
    los propietarios matriculen sus carros por fuera del Distrito, tal como lo
    manifestó el Secretario de Tránsito y Transportes del Distrito es una actitud
    irresponsable que la ciudadanía no debería tolerar más.

  • El problema del transporte en Bogotá

                 
    La falta de una
    interventoría adecuada en las canalizaciones realizadas por la Empresa de Teléfonos
    ha vuelto a poner de moda el solo hueco inaugurado por el Alcalde Juan Martín
    Caicedo
                                               Alvaro
    Pachón Muñoz
    El tema del transporte
    en Bogotá ha tomado una inusitada vigencia en los últimos días. Los medios de
    comunicación masiva le han dado un extenso cubrimiento al tema. Los expertos en
    transporte hemos tenido nuestro cuarto de hora de fama. En las tres últimas
    semanas he sido entrevistado por un noticiero de televisión, por un noticero
    radial y por una revista semanal.
    De la amplia discusión
    sobre el tema comienza a quedar claro que la situación del transporte en Bogotá
    se ha deteriorado en los últimos años. Las vías se encuentran en pésimo estado.
    El Alcalde de Verdad dejó un sistema vial en pésimas condiciones. El auge de la
    construcción en los últimos años y el tráfico de camiones por vías no diseñadas
    para el tráfico pesado han contribuido a la destrucción de innumerables vías
    secundarias de la ciudad. La falta de una interventoría adecuada en las
    canalizaciones realizadas por la Empresa de Teléfonos ha vuelto a poner de moda
    el solo hueco inaugurado por el Alcalde Juan Martín Caicedo. Estos carriles
    exclusivos para huecos son, sin lugar a dudas, una de las principales causas de
    los trancones en Bogotá.
    El bendito apagón y el
    mal mantenimiento de los semáforos han dejado el control del tráfico en las
    principales intersecciones de la ciudad en las manos de soldados bachilleres y
    de los policías de tráfico. El caos creado por la falta de semáforos se
    magnifica con el cierre de las principales vías a causa de las amenazas de los
    terroristas. Ante la amenaza de los carros bombas cada propietario  bloquea el frente de su edificación mediante
    cadenas, canecas, vallas y demás aditamentos que impiden no solo el parqueo
    sino que además reducen la capacidad vial y aumentan los problemas de
    congestión en la ciudad. Ante la ausencia de una verdadera autoridad, estos
    propietarios se convierten en el equivalente del perro del hortelano que ni
    come ni deja comer.
    Pero si esto fuera
    poco, la ciudad se ha enfrentado por un lado a un aumento acelerado del parque
    automotor como consecuencia del proceso de apertura comercial y por otro, al
    estancamiento en la construcción de nuevas vías originado en la difícil
    situación financiera de la ciudad. La demanda creciente enfrentada a una oferta
    constante obviamente lleva a una situación explosiva.
    Sin entrar a mencionar
    los incontables trámites que se requieren para la renovación del pase, el pago
    de impuestos y la absurda calcomanía que dan origen la corrupción denunciada
    recientemente en el noticiero TV Hoy, es claro que gran parte del problema se
    origina en el descuido que mantiene el gobierno bogotano la infraestructura
    vial. El gobierno bogotano ha entregado el espacio público al primero que lo
    demande. Si un constructor destruye una vía, el gobierno bogotano ni se entera
    y menos lo obliga a reconstruirla. Cualquier persona puede cerrar cualquier
    vía, sin autorización del propietario del espacio público o sea el gobierno
    bogotano. La ETB acaba con la Avenida de Chile sin que las autoridades se
    enteren. La ETB se contenta con hacer colocar una vallita en que dicen
    discúlpenos estamos trabajando para Usted. Cuando deberían decir discúlpenos
    pues somos unos irresponsables que no nos importa el daño que estamos causando
    a la ciudadanía.

    El gobierno bogotano
    debe convencerse de que es el dueño de las vías y que por lo tanto como
    cualquier propietario diligente tiene la obligación de mantenerlas en buen
    estado. La mala situación financiera del Distrito no es una buena excusa pues
    los usuarios saben que están pagando bastante por el uso de estas vías a través
    de elevados impuestos a la propiedad de sus vehículos y de sus predios. 
  • Transporte en Bogotá: Mucha valla y pocas obras

    Lo que ya hicieron los
    Alcaldes y están entregando en estos días de aniversario de su mandato es casi
    la totalidad de lo que van a entregar durante todo su período; lo que intenten
    hacer en estos últimos seis meses, va a ser interpretado como una interferencia
    política.
    El Alcalde de Bogotá,
    Doctor Juan Martín Caicedo Ferrer, ha tomado muy en serio la idea de que el
    período del Alcalde coincida con el año fiscal. La frustración de recibir un
    presupuesto con un estado de avance superior a las cinco doceavas partes ha
    influido en su gestión.
    Yo encuentro muy
    justificable la posición del Alcalde, pues es evidente que los recursos
    disponibles son de vital importancia para poder llevar a cabo los planes de una
    administración. Sin embargo, siempre he pensado que en lugar de plantear un
    cambio en la fecha de la elección, sería mucho más sencillo pedirle a los
    constituyentes que cambien el año fiscal para hacerlo coincidir con el período
    del Alcalde y del Presidente. No hay una razón muy poderosa para que el año
    fiscal coincida con el año calendario. En otros países el año fiscal comienza
    en fechas diferentes al primero de enero.
    Más aún, el año fiscal
    de los Estados Unidos ha sido cambiado por motivos políticos. Hasta los setenta
    el año fiscal de los Estados Unidos terminaba el 30 de junio. En esa época los
    padres de la patria del país del norte encontraron que era más conveniente
    hacer que la feria del presupuesto, que ocurre en todas partes al final del
    período, estuviera muy cercano a las fechas de elecciones. 
    La constituyente parece
    que va a adoptar la propuesta actual del Alcalde Caicedo. Las próximas
    elecciones se están planeando para octubre. Por lo tanto, lo más probable es
    que el período del Alcalde coincida con el año fiscal actual. Lo que no se
    esperaba era que el período de los actuales alcaldes se redujera.
    Ante estos
    acontecimientos, las esperanzas de recuperar el tiempo perdido se desvanecen.
    Lo que ya hicieron los Alcaldes y están entregando en estos días de aniversario
    de su mandato es casi la totalidad de lo que van a entregar durante todo su
    período; lo que intenten hacer en estos últimos seis meses, va a ser
    interpretado como una interferencia política. No van a poder realizar cambios
    en su gabinete, ni van a poder realizar contratos grandes, pues los candidatos
    estarán muy pendientes de todas las actuaciones de los funcionarios de turno.
    Como se ha visto en
    algunas columnas, el balance de la gestión del Alcalde de Bogotá no es muy
    alentadora. En obras públicas y según se aprecia en el aviso que los
    Contratistas del IDU publicaron en los periódicos del viernes, casi todo se
    reduce al puente de la Avenida Boyacá con la Autopista del Sur y a los giros de
    la Autopista Norte. En el campo del transporte, además del cambio de nombre del
    DATT por la STT, se volvió a autorizar la utilización de las Servitecas para la
    revisión de los Vehículos. Unicamente alguien tan gobiernista como El Tiempo
    puede encontrar como una gran realización tomar una decisión tan obvia después
    de un año de gobierno. Ya en una columna del 16 de julio de 1990, se le pedía
    al Alcalde que revisara la revisión.
    Las diligencias
    relacionadas con el transporte siguen siendo complicadas. Los intermediarios
    continúan haciendo su agosto en las dependencias distritales. La semana
    anterior, para obtener un paz y salvo de multas necesario para revalidar la
    licencia de conducción, tuve que hacer dos horas de cola en las dependencias de
    Paloquemao. Los que pagaron dos mil pesos por el paz y salvo, lo obtuvieron en
    10 minutos.
    El Proyecto de
    Transporte sometido a la consideración del Banco Mundial, continua en la misma
    etapa de definición en que lo recibió el Alcalde Caicedo. Los dos años que
    dedicó la administración anterior a la preparación de este importante proyecto
    no fueron aprovechados por la actual administración. Los desembolsos del
    préstamo van a llegar para financiar las obras de la próxima administración.
    El plan de
    pavimentación ha sido criticado por la Asociación de Ingenieros Contratistas.
    Se han criticado las adjudicaciones hechas y el costo excesivo de las obras. La
    deficiencia de interventoría por parte de la SOP se ha constituido en uno de
    los mayores problemas.
    La Valorización por
    beneficio general, en la que el gobierno Distrital había puesto todas sus
    esperanzas, fue suspendida por el Consejo de Estado. Las adjudicaciones hechas
    por el IDU en la Avenida NQS fueron objetadas por FINDETER. El querer ganar
    tiempo y utilizar procedimientos de licitación llave en mano tuvo como
    consecuencia que las propuestas de los contratistas no fueran comparables.

    La Autoridad Unica de
    Transporte sigue todavía en el papel. Los estudios realizados por la
    Administración anterior se perdieron. Las perspectivas para la STT no parecen
    muy claras: Se cambio a uno de los ejecutivos del año, por una abogada experta
    en asuntos internacionales. 
  • Transporte y desarrollo

     Como
    bien lo anotaba la Misión Currie, “La falta de un sistema unificado de
    transporte en Colombia es uno de los factores principales que contribuyen a un
    elevado costo de los artículos manufacturados”.
    Los candidatos a la
    Presidencia de la República han identificado la mejora del sistema de
    transporte como una condición necesaria para tener éxito en la política de
    apertura. Las mejoras en el transporte son vistas por muchos como la salvación
    mientras que por otros, en especial los fabricantes de vehículos, como una
    disminución de su demanda. Estos últimos consideran que entre mejores sean las
    condiciones del sistema mayor será la eficiencia del transporte y por lo tanto,
    para transportar un volumen de carga dado, menores serán los requerimientos de
    equipo.
    Hay dos aspectos
    importantes que afectan los requerimientos de vehículos. En primer lugar, un
    aumento en la velocidad no se traduce en un aumento proporcional de los
    kilómetros recorridos al año. Existen una serie de tiempos muertos como el
    cargue y descargue que no dependen de la velocidad. En segundo lugar, si bien
    los kilómetros recorridos en un año pueden aumentar, la vida útil de los
    vehículos medida en años se reduce cuando el kilometraje anual aumenta. La
    disminución de la vida útil en años genera un aumento en la demanda de equipos
    en el largo plazo.
    Por otra parte, existe
    un fenómeno más importante que es el efecto de las mejoras de transporte en el
    desarrollo económico. La Misión del Banco Mundial dirigida por el Profesor
    Currie, planteó en 1951 la importancia de integrar la economía colombiana en un
    gran mercado nacional. Como bien lo anotaba la Misión Currie, “La falta de
    un sistema unificado de transporte en Colombia es uno de los factores
    principales que contribuyen a un elevado costo de los artículos manufacturados.
    A su turno estos costos limitan en proporción considerable la demanda de tales
    bienes”. Como consecuencia de los estudios del Banco Mundial se construyeron
    los tramos más importantes de la red troncal nacional y el Ferrocarril del
    Magdalena.
    El Plan de Integración
    Nacional (PIN) puesto en marcha durante el Gobierno del Presidente Turbay
    continuó esta tradición iniciada por la Misión del Banco.  En el PIN se replanteó la importancia de unir
    las grandes regiones colombianas mediante inversiones en infraestructura para
    lograr un mayor crecimiento económico.
    Los planteamientos del
    Banco y del PIN, no sólo obedecían a una estrategia de dotación de infraestructura
    sino que también incluían una perspectiva del desarrollo de la economía. Las
    inversiones buscaban incentivar la especialización del trabajo y así obtener
    economías de escala en la producción. Al igual que Adam Smith consideraban que
    la especialización estaba limitada por la extensión del mercado. Con una mayor
    eficiencia del transporte se pretendía lograr un mayor grado de especialización
    y una mayor eficiencia de las industrias.
    Las mejoras del
    transporte han logrado crear un mercado de carácter nacional para muchos
    artículos. La producción se ha concentrado en los sitios con mejores
    características y se han podido lograr economías de escala. Infortunadamente,
    por la misma topografía del país, los costos de transporte siguen siendo
    elevados y se constituyen hoy en día, en una de las limitantes mayores para que
    Colombia se pueda insertar en la economía mundial. La estrategia de los noventa
    parece ser entonces, aumentar la especialización de Colombia en el contexto
    mundial mediante la reducción de los costos de transporte. Hoy como ayer los
    fabricantes de vehículos pasarán algunas noches de insomnio pensando en la
    reducción temporal de la demanda de toneladas-kilómetro.