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  • El colombiano si tiene quien le escriba, pero…

    Ahora
    cuando se quiere cambiar el modelo de desarrollo abriendo la economía a la
    competencia internacional no podemos mantener el sector de comunicaciones en el
    deplorable estado en que se encuentra.
    En estos días de cambio
    en que unos están estrenando Mercedes oficial, escoltas y otros aditamentos del
    poder, otros han tenido que volver a hacer cosas que hace mucho tiempo no
    hacían. Tal vez de lo más complicado es tener que volver a hacer colas. Algunas
    de estas colas evidentemente se podrían evitar si como en los Estados Unidos
    los pagos se hicieran por correo. El Ministro Casas debería considerar entre
    los candidatos para manejar nuestra ADPOSTAL a quien haya tenido que sufrir los
    inconvenientes de un mal servicio de correo.
    El estado de nuestros
    correos no es el mejor. La confiabilidad del servicio es muy pobre. La
    correspondencia manejada por el correo nacional proveniente del extranjero
    presenta una notable falta de confiabilidad. Es marcado el contraste entre el
    servicio de Time y de Business Week que utilizan otros medios y el de revistas
    como el PC Magazine que envían directamente sus publicaciones a través del
    correo. Las entregas de las revistas TIME y Business Week son bastante
    regulares pues llegan con un retardo mínimo y además siempre llegan en el orden
    en que se enviaron. Por el contrario, las publicaciones que se reciben a través
    del correo nacional, como las películas de cine de pueblo, tienen un carácter
    muy aleatorio. La demora real se puede apreciar en el gráfico adjunto. La
    demora en la recepción de una publicación americana ha oscilado entre 34 y 135
    días. El promedio ha sido de 81 días.
    Estas demoras pueden
    tolerarse en una economía cerrada. Ahora cuando se quiere cambiar el modelo de
    desarrollo abriendo la economía a la competencia internacional no podemos
    mantener el sector de comunicaciones en el deplorable estado en que se
    encuentra. Los anuncios recientes del Señor Ministro de Comunicaciones sobre
    una mayor participación del sector privado en el sector dan una esperanza de
    que el servicio de correos pueda mejorar. La proliferación de servicios caros
    muestra que las personas están dispuestas a pagar por una calidad mucho mejor.
    La rápida expansión de los servicios de courier y el aumento considerable de
    los propietarios de FAX señalan la existencia de una demanda considerable y el
    interés del sector privado en realizar las inversiones requeridas.
    Desafortunadamente, el
    dejar que cada colombiano resuelva su problema de comunicaciones por su cuenta
    es muy costoso. Por ejemplo, la compra de un FAX puede resolver a una persona
    su problema de comunicaciones a un costo relativamente alto. Sin embargo,
    existen alternativas menos costosas que permiten la transmisión de mensajes. En
    los Estados Unidos, no es necesario contar con un FAX para transmitir el
    mensaje sino que esto se puede hacer utilizando el micro-computador. Los
    servicios como el MCI-Mail y Compuserve permiten transmitir mensajes a un costo
    relativamente bajo y no requieren de una inversión en equipo. Unicamente se
    requiere comprar un MODEM y adquirir un software de muy bajo costo. Las
    impresoras existentes pueden servir de salidas.
    Para el colombiano, es
    muy frustrante recibir la última versión de programas desarrollados en los
    Estados Unidos que incluyen módulos de comunicación que aquí no se pueden
    utilizar. Las revistas técnicas como el PC-Magazine ofrecen la posibilidad de
    obtener gratis algunos de los programas reseñados en la publicación. Los costos
    de estos programas se reducen al valor de una llamada local. El colombiano
    tiene que sentarse a teclear el listado del programa para poder utilizarlo.
    Los columnistas
    colombianos tenemos mayores dificultades que los americanos. Ellos envían sus
    artículos por MODEM a las revistas para que sean incorporados en la
    publicación. En Colombia hay que comprar el FAX para poder eliminar el
    mensajero. El columnista que posee el aparato símbolo de status, escribe sus
    artículo en el computador, lo imprime, manda el FAX que se recibe en el
    periódico para que allá lo vuelvan a levantar.