Category: Tasas de interés

  • Lecciones de la enfermedad colombo holandesa

    Lecciones de la enfermedad colombo holandesa

    El alto precio de los productos
    básicos originado en buena parte del elevado crecimiento de la economía china
    ha llevado a un crecimiento económico acelerado en los países productores de
    esos productos básicos. Este impulso ha sido más fuerte en los países
    exportadores de petróleo, carbón y otros energéticos.

    El crecimiento basado en los
    recursos naturales ha venido acompañado de una revaluación de la tasa de cambio
    real lo que ha llevado a que la industria y otras actividades orientadas al
    comercio exterior hubieran perdido dinamismo. Este debilitamiento de los
    sectores no basados en los recursos naturales se conoce como el nombre de la
    enfermedad holandesa.
  • Lecciones de gran interés

    El regreso al libre juego de la oferta y demanda de crédito antes del
    tiempo anunciado es una buena ocasión para hacer un análisis de lo sucedido

    Al final de la semana la
    Junta Directiva del Banco de la República, atendiendo en parte los reclamos de
    los voceros del sector financiero, decidió eliminar el control de las tasas de
    interés.  El regreso al libre juego de la
    oferta y demanda antes del tiempo anunciado es una buena ocasión para hacer un
    análisis de lo sucedido.
    En primer lugar debe
    destacarse que los efectos positivos en la 
    economía fueron el resultado en las condiciones de liquidez de la economía y que la implantación de los controles
    contribuyó muy poco al logro del resultado esperado.  Las tasas de interés bajaron realmente y
    comenzaron a tener un efecto en otras variables debido al aumento en la liquidez
    que inyectó el Banco de la República al sistema financiero.  La rebaja en el gasto público anunciado por
    el Gobierno también ayudó considerablemente pues mostró un compromiso real en
    la lucha contra la inflación.
    También debe destacarse
    que la experiencia está mostrando que en este delicado aspecto se cumple la
    máxima de Gracián que lo bueno si breve, dos veces bueno.  Cualquier efecto importante que tenga la
    imposición de los controles se magnifica si el control es por tiempo
    limitado.  El mantener una situación
    artificial por mucho tiempo puede resultar muy perjudicial para la 
    economía pues las distorsiones causadas con los controles tienden a acentuarse con el paso del tiempo.  Tampoco debe olvidarse
    que los mercados financieros y cambiarios tienden a ajustarse mucho más rápido
    que el de los bienes y factores de producción. 
    Mientras que los salarios, en muchos casos se ajustan cada dos años, las
    tasas de interés cambian en cuestión de días. 
    Los mercados financieros, aún en Colombia, se distinguen por lo que
    técnicamente se conoce como su eficiencia. 
    La información sobre las condiciones del mercado es rápidamente
    incorporada en la fijación de precios de tal manera que los valores observados
    en un momento dado son el mejor predictor de su curso futuro.  En estos mercados eficientes, la intervención
    de las autoridades económicas es justificable, únicamente, cuando hay clara
    evidencia de la existencia de las llamadas burbujas especulativas.
    La tercera lección de la
    última experiencia con el control de las tasas de interés que debemos sacar es
    la gran importancia que tiene la tasa de interés en una 
    economía abierta con
    tasas de cambio fijo.  Lo ocurrido en
    Colombia en los cinco años que llevamos con políticas de apertura muestra que
    la evolución de la tasa de cambio está muy ligada a la evolución de las tasas
    de interés.  Cuando las tasas de interés
    suben la devaluación se frena y cuando las tasas de interés bajan la
    devaluación sube.  Los cambios en las
    tasas de interés no solo afecta la demanda interna sino que tiene un fuerte
    impacto en la demanda de importaciones y exportaciones a través de los cambios
    en el precio de la divisa.
    El control en las tasas de
    interés aunado a la pérdida de credibilidad del gobierno causada por las
    investigaciones sobre la financiación de la campaña lo estaban llevando a una
    preferencia por la divisa americana totalmente diferente a la existente al comienzo
    de los controles a la tasa de interés. 
    La intervención del Banco de la República fue necesaria no para evitar
    una revaluación mayor del peso sino para evitar que el precio del dólar
    superara el techo del corredor cambiario fijado por la Junta.
    La cambiante situación
    económica dependiente en buena parte de situaciones por fuera del control de
    las autoridades económicas hace deseable que éstas mantengan en su arsenal
    todas las armas posibles para lograr un mayor control sobre la actividad económica.  Fijar las tasas de interés por decreto puede
    resultar igual de peligroso que enfrentarse a un boxeador profesional con una
    mano atada a las espaldas.  La situación
    no está para guardar los instrumentos más potentes en una urna que diga
    utilizar únicamente en caso de incendio.

  • Los ricos también lloran

    Los gremios que trataron de moderar el apretón tributario están siendo
    puestos en la picota pública por no querer aceptar la realidad de unas tasas de
    interés bajas y liquidar las inversiones hechas en épocas de alta rentabilidad
    .
    En la semana anterior se vivió un drama digno de llevarse a la
    televisión. El sistema financiero tuvo un enfrentamiento con las autoridades
    económicas debido a la falta de liquidez causada por el apretón monetario
    originado en la suscripción de los famosos rudy-bonos creados en la última
    reforma tributaria.
    El sector financiero por intermedio de los dirigentes gremiales se
    quejó de la falta de apoyo por parte del gobierno, considerando que la ayuda
    dada por la Tesorería General de la Nación resultaba insuficiente para
    satisfacer sus necesidades. El gobierno, a su turno, argumentó que el problema
    se debía a una sobreinversión en papeles de alta rentabilidad que los banqueros
    no estaban dispuestos a liquidar en estos momentos para no afectar sus
    balances.
    En medio de este forcejeo entre el Ministro de Hacienda y los voceros
    del sector financiero la superintendencia bancaria hizo el anuncio de que en el
    primer semestre del año el sector financiero había ganado 160 mil millones de
    pesos con un incremento de 63 por ciento con respecto al primer semestre del
    año anterior.
    Sin lugar a dudas, el nuevo episodio del melodrama entre el sector
    financiero y las autoridades monetarias es una consecuencia de lo ocurrido en
    el capítulo anterior, en el que las autoridades monetarias habían intervenido
    las tasas de interés limitándolas al módico 35 por ciento anual. Si los
    intermediarios financieros no tuvieran limitaciones en el valor que pueden
    cobrar a sus clientes, en este momento habrían acudido al conocido expediente
    de ajustar el costo de los préstamos, y los que se estarían quejando ahora
    serían los industriales y comerciantes por el incremento en el costo del
    dinero.
    El Ministro de Hacienda, que en la reforma tributaria tuvo que asumir
    el papel de malo, en esta ocasión está representando el de defensor de los
    pobres. Los gremios que trataron de moderar el apretón tributario están siendo
    puestos en la picota pública por no querer aceptar la realidad de unas tasas de
    interés bajas y liquidar las inversiones hechas en épocas de alta rentabilidad.
    El público se siente perplejo de este extraño cambio en los papeles.
    Uno no entiende que los defensores del mercado que critican la intervención del
    gobierno en la fijación de las tasas de interés, estén ahora tratando de
    ejercer presión para que no operen las fuerzas del mercado. Este comportamiento
    asimétrico no es una exclusividad del sector financiero. Otros gremios
    poderosos como el cafetero han sostenido que la bonanza es de los cafeteros
    mientras que la crisis de los precios es de toda Colombia.
    Sorprende además en esta crisis la falta de previsión. Nadie habló de
    la posibilidad que la reforma tributaria tuviera tan grave efecto en la
    liquidez de la economía. Hasta hace muy poco la queja generalizada era la
    abundancia de liquidez en la economía y las bajas tasas de interés. De un
    momento para otro la situación cambia radicalmente. Se vuelve a hablar de las
    altas tasas de interés y del estrangulamiento monetario.

    Esta alta volatilidad de las tasas de interés muestra la necesidad de
    diseñar instrumentos que permitan un mejor manejo del efectivo y que a la vez
    protejan a los interesados de los posibles cambios en las condiciones del
    mercado. El desarrollo de un mercado de futuros de tasas de interés existente
    en países avanzados podría ser la solución para proteger al público de cambios
    bruscos en las tasas de interés. 

  • La inflación sigue alta; los intereses bajos

    Ni el Ministro de
    Hacienda en el 91, ni la Junta Directiva del Banco de la República en el 92,
    han podido controlar la inflación.
    A mitad del año la
    inflación llegó a casi el 18 por ciento. Si se mantuviera el mismo ritmo
    durante el segundo semestre, la inflación podría llegar al 38.7 por ciento al
    final del año. La posibilidad de cumplir este año la tan anhelada meta del 22
    por ciento parece muy remota. 1992 será otro año de frustración en el combate
    de la inflación. Ni el Ministro de Hacienda en el 91, ni la Junta Directiva del
    Banco de la República en el 92, han podido controlarla. 
    Si en el 91 el Ministro
    de Hacienda apeló a todo un arsenal de medidas para manejar el crecimiento de
    los medios de pago, en el 92 se decidió dejar de controlar el crecimiento de
    los medios de pago. concentrándose más bien en el control de las tasas de
    interés. Las Autoridades Monetarias pensaron que al mantener unas tasas de
    interés bajas se reduciría considerablemente la entrada de los capitales
    golondrinas causante del crecimiento desmesurado de los medios de pago en el
    año anterior.
    El control monetario se
    ha descuidado con la peregrina idea de que en una economía abierta no es
    necesario preocuparse por el crecimiento de los medios de pago, pues no existe
    una relación muy estrecha entre el dinero y la inflación. Desafortunadamente,
    la realidad es más compleja de lo que piensan nuestras autoridades monetarias.
    La disminución de las tasas de interés por debajo de las tasas de inflación
    tiene un efecto importante en la reactivación de la inflación. Cuando el valor
    de la tasa de interés que reciben los ahorradores es inferior a la tasa de
    inflación se vuelve buen negocio comprar bienes en lugar de colocar los ahorros
    en el sistema financiero.
    Un ejemplo sencillo
    muestra el efecto perverso que tiene mantener unas tasas de interés por debajo
    del nivel de inflación. Si alguien tiene un excedente de 325 mil pesos puede
    comprarse un segundo televisor o guardar su dinero en una corporación para
    comprarlo un año más tarde. Si lo compra ahora, tendrá el televisor y podrá ver
    los juegos olímpicos, si por el contrario espera un año es muy probable que no
    pueda comprarlo. El televisor valdrá 416 mil pesos mientras que el saldo en la
    corporación será de apenas 390 mil pesos. Es claro que el comprador hará un
    buen negocio, pues además de tener un año de disfrute, tendrá 26 mil pesos más
    que el que le confió sus ahorros al sistema UPAC. El auge de la construcción se
    explica, así mismo, por esta discrepancia entre los retornos diferenciales en
    el sector financiero y en el mercado de los bienes.
    Sin embargo, la protección que dan los bienes
    a los excesos de liquidez no es perfecta. La viudas y jubilados que viven de
    sus  ahorros no pueden protegerse
    comprando televisores o apartamentos. Los que viven de sus rentas necesitan un
    instrumento de alta liquidez y seguridad. Los sonados casos de Furatena, de los
    Picas y de los Pombos, han mostrado que la desintermediación finaciera es un
    juego bastante peligroso que mucha gente, hoy en día, no está dispuesta a
    jugar.
    El gobierno, ahora
    que inicia el segundo tiempo con nueva alineación, tiene que hacer ajustes en
    la política de tasas de interés. Debe convencerse que la tasa de interés no
    puede ser un objetivo final sino que, más bien debe tomarse como una meta
    intermedia en la lucha contra la inflación. Persistir en unos niveles muy bajos
    en la tasa de interés con el fin de eliminar los flujos de capitales, puede ser
    contraproducente si esto aumenta las expectativas inflacionarias.