Category: Tasa de cambio real

  • El Big Data y la pregunta del billón

    El Big Data y la pregunta del billón

    El pasado jueves 26 de mayo de 2016, asistí al
    evento organizado por la oficina para Latinoamérica de la Escuela de Negocios
    de Sloan del Massachusetts Institute of Technology en el hotel JW Marriot cuyo
    tema fue “
    Big Data: Shaping the Future of
    Latin America
    “.
    El evento fue un gran éxito y tuvo una gran acogida
    con una asistencia superior a la esperada. Quiero agradecer a Diego Maldonado,
    Presidente de Avanxo, quien me permitió asistir al seminario a pesar de no
    haber confirmado mi asistencia con suficiente antelación.
    En la reunión brilló con luz propia el venezolano Roberto
    Rigobón, Profesor de la Escuela de Negocios del MIT, quien además de ser el
    conferencista principal fue el Maestro de Ceremonias del evento logrando el
    cumplimiento del horario de manera estricta y muy entretenida, algo extraño en
    este tipo de seminarios.

    La presentación del Profesor Rigobón se llamó “Big
    Data in Economic Measurement” y se dividió en tres temas interesantes como lo
    son la medición de: la inflación, la tasa de cambio real y la actividad
    productiva.

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  • La tasa de cambio real: A la carta

    La tasa de cambio real: A la carta

    Históricamente los exportadores nunca han  estado contentos con la tasa de cambio vigente
    siempre esperan que las autoridades económicas tomen medidas para lograr un
    valor más alto por los dólares producto de sus ventas al exterior. Si  hoy  la
    tasa de cambio llega a los dos mil pesos por dólar mañana buscarán que este
    valor sea un poco más alto.

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  • Bienvenidos a la era del BigMac

    El temor al cierre abrupto de nuestras fronteras ha hecho que muchas
    familias acudan presurosas al centro comercial de la zona rosa antes de que el
    Ministro de Agricultura ante el clamor de destacados periodistas decida acabar
    con las llamadas importaciones superfluas.
    El 14 de julio se inauguró el primer restaurante de la
    cadena MacDonald’s en Bogotá.  El
    cubrimiento periodístico de la llegada de la cadena de los arcos dorados a
    Colombia ha emulado al de la llegada del hombre a la luna ocurrida hace
    veintisiete años.  Las colas de los
    aficionados a las hamburguesas han hecho que para poder entrar al Centro Andino
    sea necesario demorar casi el doble de lo normal.  El restaurante se encuentra lleno de padres e
    hijos con ganas de calmar fiebre, muchos de ellos afanados por un posible
    retomo al modelo de desarrollo económico que les privaría de gozar de una
    auténtica hamburguesa americana a los dos mil seiscientos metros de altura.  El temor al cierre abrupto de nuestras
    fronteras ha hecho que muchas familias acudan presurosas al centro comercial de
    la zona rosa antes de que el Ministro de Agricultura ante el clamor de
    destacados periodistas decida acabar con las llamadas importaciones superfluas.
    La llegada de MacDonald’s a Colombia es motivo de
    beneplácito no solo por lo que ello representa para el consumidor, que ahora
    tiene una posibilidad de gozar de una agradable comida en un ambiente familiar
    atendido con una gran eficiencia, sino también por lo que ello representa como
    ejemplo de madurez en la toma de decisiones en el campo económico.  El pais ha aceptado que el Departamento
    Nacional de Planeación tiene labores más importantes que hacer estudios para averiguar
    si se justifica una inversión extranjera en el sector de las comidas rápidas o
    si esta debe estar restringida a sectores estratégicos.  Las autoridades económicas, al fin, aceptaron
    que quien está dispuesto a arriesgar su dinero en una empresa incierta tiene
    mejor criterio que un tecnócrata sentado en su escritorio.
    Los comensales de MacDonald’s se han visto
    sorprendidos gratamente por la eficiencia de su servicio.  A pesar de las colas causadas por la
    curiosidad de los bogotanos, el servicio es rápido y la atención es muy similar
    a la de los Estados Unidos.  El contraste
    con otras cadenas de comidas es muy grande, pues mientras que en las otras se
    nota una gran diferencia con el servicio de los Estados Unidos en MacDonald’s
    las cosas funcionan a pesar de la improvisación que caracteriza al
    colombiano.  Ir a este restaurantes es
    gratificante por que allí se nota una gran preocupación por el tiempo del
    cliente.  Contrasta la atención en este
    restaurante con la recibida en entidades como la Secretaria de Tránsito, en
    donde las demoras son eternas y en donde la falta de planeación hace que una
    diligencia que debería demorarse menos de una hora se convierta en un suplicio
    de más de un día.
    La contribución de esta famosa cadena de comidas
    rápidas puede ir más allá de aumentar la competencia en el sector de las
    comidas rápidas y en brindarles una buena alternativas a las familias
    colombianas.  Los macroeconomistas
    tendrán una gran ayuda pues ahora podrán contestar lo que podríamos considerar
    como la pregunta del millón.  El saber el
    valor de equilibrio de la divisa americana va a ser una tarea relativamente
    fácil.  Ya no será necesario contratar un
    experto econometrista que nos calcule a partir del valor del déficit fiscal,
    los ingresos de Cusiana y el éxito del bloque de búsqueda cuál puede ser el
    verdadero precio del dólar.
    Tal como lo ha demostrado la revista The Economist una
    medida bastante acertada del nivel de equilibrio de la divisa norteamericana es
    el cociente entre el precio del BigMac en un 
    país y el precio del BigMac en los Estados Unidos.  Por lo tanto, si este planteamiento es
    correcto los que han ido al nuevo restaurante además de gozar de una agradable
    comida podrán comprobar que el verdadero precio del dólar en Colombia esta
    alrededor de los mil pesos, pues el costo de este artículo en Colombia es mil
    veces su costo en Estados Unidos.
    La evidencia anterior sin lugar a dudas será utilizada
    por el gremio de los exportadores para sus discusiones con el gobierno.  Los exportadores tendrán un argumento
    adicional para pedir un aumento en el ritmo de la devaluación de tal manera que
    la tasa representativa del mercado se equilibre con la tasa BigMac.  Los medios de comunicación tendrán un nuevo
    indicador para dar a conocer a sus lectores y los analistas sin tema podrán de
    vez en cuando comentar sobre las implicaciones que tiene un aumento del precio
    de la hamburguesa en la competitividad de la economía colombiana.