Category: secuencia reformas

  • La demanda no crea su propia oferta

    Con ocasión del centenario del nacimiento de Lauchlin Currie se realizaron
    en el mes de octubre varios seminarios académicos que analizaron la vigencia
    del pensamiento del destacado economista. En una de las reuniones se destacaron
    sus contribuciones en el campo de la estabilización y el crecimiento.
  • El dinero se resiste

    La restricción del
    crédito interno ha afectado la actividad económica sin lograr un impacto
    importante sobre la inflación. El resultado del apretón se ha reducido a un
    aumento en las reservas internacionales.
    Los primeros cinco
    meses del año han pasado sin que el crecimiento de los medios de pago haya
    disminuido. Los esfuerzos hechos por las autoridades han sido infructuosos. El
    apretón del crédito ha sido compensado por el incremento de las reservas
    internacionales. Este comportamiento de los medios de pago tiene bastante
    sorprendidos a las autoridades económicas y a los comentaristas.
    La impotencia de las
    autoridades monetarias para controlar el dinero en buena parte se explica por
    el régimen de tasas de cambio imperante en Colombia. En el caso en que las
    autoridades monetarias fijan la tasa de cambio, deben comprar y vender todas
    las divisas que demandan los residentes del país. Bajo estas condiciones y
    cuando hay un movilidad alta de capitales, las restricciones monetarias dan
    lugar a ingresos de divisas que compensan las restricciones impuestas por las
    autoridades.
    Bajo estas
    circunstancias en que el dinero no es controlado por la autoridad monetaria, el
    instrumento básico que le queda al gobierno es el control del crédito. En
    consecuencia, las autoridades únicamente controlan la parte del dinero que es
    de origen interno y el resto o sea el de origen externo, es determinado por los
    requerimientos de liquidez del público.
    Lo descrito
    anteriormente es ni más ni menos lo que está pasando en Colombia. El gobierno
    no ha podido controlar los medios de pago, ha adoptado como su principal
    remedio el control del crédito interno y ha incrementado las reservas
    internacionales. La restricción del crédito interno ha afectado la actividad
    económica sin lograr un impacto importante sobre la inflación. El resultado del
    apretón se ha reducido a un aumento en las reservas internacionales.
    Infortunadamente, el
    aumento en las reservas internacionales ha ocurrido en un mal momento. Este
    incremento ha coincidido con la contratación del famoso crédito Hércules. Esta
    infortunada coincidencia ha dificultado el control monetario y ha obligado a
    recoger dinero mediante las operaciones de mercado abierto del Banco de la
    República.
    Si el efecto de las
    medidas de contracción monetaria en el aumento de las reservas internacionales
    se hubiera podido prever con la debida anticipación, el plan de contratación de
    crédito externo se hubiera podido ajustar eliminando uno de los factores de
    expansión en la base monetaria.
    Lo grave de esta
    situación es que puede dificultar el programa de apertura del gobierno. La
    experiencia muestra que estos fenómenos de entrada de divisas muchas veces van
    ligados a una revaluación de la tasa real de cambio. Para lograr un control del
    ingreso de capitales, los gobiernos muchas veces tienen que apelar a medidas
    que hagan menos atractiva la entrada de capitales. No es entonces extraño
    observar lo que el actual gobierno está haciendo en el frente cambiario. Ha
    establecido tasas de cambio diferenciales para los pagos de servicios, ha
    fijado comisiones para la compra de divisas y recientemente, ha establecido
    retención a la fuente a las transacciones en moneda extranjera. Esto unido a un
    menor ritmo de devaluación está llevando a una revaluación real del peso
    colombiano.

    El haber liberado el
    mercado cambiario antes de haber hecho la apertura comercial sin duda ha
    complicado el manejo de la situación. Desafortunadamente, el tema del orden de
    las reformas tratado en forma tan clara por el Profesor Sebastián Edwards en el
    Simposio sobre Mercado de Capitales de noviembre del año pasado no ha tenido un
    debate amplio.
  • El orden de los factores puede alterar el producto

    De
    acuerdo con el libro de McKinnon y con la experiencia estudiada por el Profesor
    Edwards es importante realizar la liberación de la cuenta de capital de la
    balanza de pagos a lo último.
    El libro Dinero y
    Capital en el Desarrollo Económico, escrito por el Profesor Ronald McKinnon,
    fue uno de los mas comentados en los primeros años de los setentas. El fundador
    de FEDESARROLLO, el Doctor Rodrigo Botero y algunos de los que estuvieron
    encargados de la política económica en los primeros años del gobierno de López,
    utilizaron el diagnóstico del Profesor McKinnon sobre la existencia de una
    represión financiera como uno de los principales problemas de ese entonces y
    propendieron por una liberación del sector financiero. La reforma financiera de
    López, inspirada un poco por McKinnon, extendió a otros papeles los cambios
    introducidos en el Plan de las Cuatro Estrategias para la financiación de la
    vivienda.
    Curiosamente y después
    de casi veinte años el libro de McKinnon toma nueva actualidad. En su magnífica
    exposición en el Simpsosio sobre Mercado de Capitales, que con éxito organizó
    la Asociación Bancaria en los primeros días de este mes, el Profesor Edwards
    previno sobre las dificultades que podrían surgir en el proceso de apertura en
    caso de que la secuencia en que se realice la liberalización no sea la
    adecuada. 
    De acuerdo con el libro
    de McKinnon y con la experiencia estudiada por el Profesor Edwards es
    importante realizar la liberación de la cuenta de capital de la balanza de
    pagos a lo último. La experiencia ha mostrado que para lograr una
    liberalización exitosa es necesario mantener durante todo el proceso una tasa
    de cambio real alta, para permitir mantener unas exportaciones competitivas y
    para compensar la disminución de la protección arancelaria y para-arancelaria.
    La liberación de la
    cuenta de capital de la Balanza de pagos ha dado lugar en muchos casos a la
    entrada de capitales “especulativos”. El influjo de capitales ha
    contribuido en algunos casos a una revaluación de la tasas de cambio real. Esta
    versión del Mal Holandés ha sido una de las causas de los problemas que
    sufrieron algunos países del Cono Sur en su proceso de liberalización.
    Mi interpretación de la
    evidencia aportada por el Profesor Edwards es un poco distinta a la de tan
    distinguido académico. Para poder crecer, el país necesita contar con los
    recursos que los Colombianos tienen en el exterior. Tarde o temprano es
    necesario terminar con controles que son evadidos totalmente. La experiencia
    colombiana ha mostrado que los controles al movimiento de capitales no han
    servido ni para impedir la fuga de capitales, ni para impedir la entrada de
    esos capitales “especulativos”. La existencia de 18 mil millones de
    dólares en el exterior son testigo de la inutilidad de los controles a la
    salida de capitales. La revaluación del peso a finales de los setentas y el
    rápido crecimiento de los precios de la finca raíz, han mostrado que los
    capitales “especulativos” pueden entrar a Colombia independientemente
    de si la ventanilla siniestra se abre o se cierra.

    La apertura en que esta
    empeñada Colombia cuenta con un respaldo importante. Las medidas del equipo
    económico liderado por el Ministro Hommes tienen hoy en día el apoyo de
    académicos y hombres de negocios. La ocasión es propicia, las principales
    medidas se están tomando y deben recibir el respaldo de todo el país. Lo único
    que no podemos los defensores de la apertura es dejar de analizar si los
    argumentos de Edwards y McKinnon sobre la secuencia que se debe seguir en el
    proceso de liberalización son acertados.