Category: Rudolf Hommes

  • Presidente, ¡es la economía!

    Presidente, ¡es la economía!

    El 10 de diciembre de 2014
    escribí una entrada en el Blog con el título ‘
    El Presidente está de malas’ donde se mencionaron las dificultades
    de la economía colombiana causadas por la caída del precio del petróleo y la
    depreciación del peso con relación al dólar. Una semana después, el 15 de
    diciembre de 2014, publique en el Blog una entrada con el título ´
    En el 2015 la vida no seguirá igual’ en
    donde se pronosticaba que el comportamiento de la economía colombiana en 2015
    iba a ser muy inferior al de 2014.
    Hoy, cuando se está
    acabando el primer trimestre de 2015, varios analistas económicos están viendo
    una situación mucho más grave que la expresada por mí al final del año pasado.
    Además, ya están comenzando a pensar que los graves problemas no se deben a una
    mala racha del Presidente sino más bien que estos se deben a malas políticas
    económicas y a una desatención del manejo económico debida a la obsesión del
    Presidente en el proceso de Paz.

    (more…)

  • La investigación económica en Colombia

    La Universidad colombiana debe responder al reto de
    su internacionalización.
    La semana pasada se realizó un
    seminario con la participación de la Universidad de los Andes sobre la Transformación
    de América Latina. El seminario se inició con un discurso del rector Hommes en
    donde se presentaron algunas críticas a la política económica del gobierno y en
    la que el Rector previno sobre el peligro que podrían tener algunas actuaciones
    del Incomex, encaminadas a frenar la subfacturación en la reimplantación de las
    temidas licencias previas.
    A continuación se hicieron una
    serie de presentaciones por parte de investigadores latinoamericanos y alemanes
    sobre el tema del seminario. La calidad de los trabajos presentados fue un
    tanto disímil, dejando la  duda en
    algunos segmentos de  la audiencia si la
    investigación económica colombiana está a la altura de la europea y la de otros
    países latinoamericanos. Un indicador de la improvisación  de algunas investigaciones es la tardía
    entrega de los trabajos los comentaristas. En algunos casos los comentaristas
    tuvieron que improvisar pues el trabajo se entregó la víspera después de  horas de oficina.
    La falta de competitividad de
    los académicos colombianos en el contexto mundial no deja de ser preocupante.
    Las universidades colombianas no pueden quedarse atrás en el campo de la
    investigación económica. La política económica no puede manejarse con
    conocimientos obsoletos ni con falso consenso nacido en una sociedad de elogios
    mutuos.
    Realmente preocupante, para
    los que hemos defendido las bondades de las transformaciones estructurales de
    la economía colombiana en los noventa, la debilidad de la evidencia presentada
    para sustentar la validez de la reforma. Algunos de los académicos colombianos
    que  intervinieron en el seminario se
    limitaron a recitar una serie de frases de cajón sin un soporte sólido. Los
    resultados de las investigaciones no resultaban muy convincentes como soporte
    de las afirmaciones sobre la bondad de las reformas de la apertura.
    La universidad colombiana debe
    responder al reto de su internacionalización. De ahora en adelante tiene que
    estar presente en los grandes debates y debe hacerlo con excelencia. El evento
    como el realizado en la Universidad de los Andes es el instrumento adecuado
    para poder medirnos a escala internacional. Si nuestra calidad es inferior
    debemos reconocerlo y hacer esfuerzos 
    para lograr mejorarla  no podemos
    contentarnos con estereotipos que ocultan la verdad.
    Las universidades tienen que
    hacerse una autocrítica seria y para ello deben traer evaluadores de reconocido
    prestigio internacional. La Universidad de los Andes ha dado el ejemplo con una
    evaluación de su facultad de Economía. En aras de una discusión seria debería
    levantarse la reserva del sumario, si es que existe, con el fin de evitar las
    filtraciones selectivas del informe. El espectáculo de una discusión en la que
    las antiguas y nuevas directivas de la Facultad de Economía de los Andes
    utilizan el informe Calvo para sostener posiciones contradictorias no es muy
    edificante.
    Tampoco es justo personalizar
    las discusiones. Si existe un problema en las Facultades de Economía es por
    razones estructurales, tales como la falta de incentivos, las bajas remuneraciones
    y no por la gestión buena o mala de un decano. Los centros de investigación de
    las universidades colombianas tienen que volver a ganarse el respeto que
    tuvieron en otra época. No deja de ser motivo de preocupación el relativo
    estancamiento de los principales centros universitarios frente a Instituciones
    como Anif y Fedesarrollo que hacen presencia en los debates de política
    económica. Más sorprendente aún, si se tiene en cuenta que muchos de los que
    están a dirigiendo estas instituciones estuvieron vinculados a los principales
    centros de investigación universitarios. De vital importancia para el avance de
    la investigación económica es lograr vincular a las universidades colombianas
    profesores que estén en permanente contacto con la academia extranjera.
    La participación de los
    investigadores colombianos en las conferencias internacionales debe ser una
    tarea de altísima prioridad, pues solo compitiendo en los foros internacionales
    es posible mantenerse a la vanguardia de la ciencia. No solo debemos medirnos
    con nuestras contrapartes en el extranjero sino que,  además, debemos especializarnos, pues la
    competencia a alto nivel se hace entre especialistas. Los investigadores
    colombianos para lograr sobrevivir en un mercado de dimensiones minúsculas han
    apelado al expediente de convertirse en especialistas en casi todo. Las grandes
    figuras académicas colombianas cambian de tema de investigación como quien
    cambia de camisa.
    Como consecuencia de estos
    cambios nunca se profundiza en los temas y, por tanto, los aportes de los
    colombianos son marginales. Ojalá que el seminario realizado en la Universidad
    de los Andes marque el inicio de una nueva época en la investigación económica
    colombiana, en la que se ponga como meta el competir internacionalmente.

  • La generación del siglo XXI

    Sin lugar  a dudas, el nuevo rector de la Universidad de los Andes acierta en poner como uno de los más grandes problemas de la educación la falta de conocimiento de los que dirigen este importante sector.
    La posesión de Rudolf Hommes como rector de la Universidad de los Andes se convirtió en uno de los temas de discusión en la semana pasada.  Los medios de comunicación han dedicado un amplio espacio al tema y han presentado una serie de entrevistas en las que el ministro de Hacienda de la Administración Gaviria expone sus pensamientos sobre el tema educativo y en las que manda una serie de dardos a sus opositores de ayer y al gobierno de turno.

    Sin lugar a dudas, el nuevo rector de la Universidad de los Andes acierta en poner como uno de los grandes problemas de la educación la falta de conocimiento de los que dirigen este importante sector.  Al igual a lo que ocurre con el tema del transporte en el que todo el que ha montado en una buseta se considera experto en tan complicado tema, los que se han matriculado en una universidad se consideran con suficiente autoridad para dirigir el sector educativo.

    Por otra parte, aquellos que han dedicado su vida a la formación de la juventud, muchas veces, carecen de la visión administrativa de la educación.  Las autoridades universitarias carecen de una visión realista de lo que se requiere para mantener la excelencia académica en una sociedad como la colombiana en la que la academia tiene que competir con el sector productivo, el gobierno y las organizaciones multilaterales por el personal altamente calificado.
    Las universidades de avanzada piensan que la solución para lograr una magnifica facultad de economía es contratar a alguien de prestigio para que lidere un proceso de cambio.  A los decanos de economía de algunas universidades les pasa lo que a los directores técnicos de muchos equipos de fútbol a quienes los dueños de los equipos no les dan los jugadores que solicitan.  Al igual que el profesor Maturana, el pobre decano es culpado por los malos resultados de su facultad y es cambiado cada año.  También, al igual que en el fútbol, los decanos son contratados por otras facultades para que allá haga el milagro de evitar el descenso.

    La falta de realismo en la espera de un Mesías que salve la Universidad ha impedido su progreso continuo.  El doctor Hommes, a quien admiro y a quien deseo la mejor de las suertes en su nuevo puesto no puede hacer lo imposible.  Las universidades excelentes requieren de un equipo de profesores e investigadores de muy elevadas calificaciones.  No sólo es necesario atraer a todos los que han tenido el privilegio de lograr un doctorado en el exterior, es necesario cambiar muchas reglas para que la universidad cambie realmente.  Es absurdo que en Colombia todavía se confunda lo que es academia y lo que es ejercicio profesional.  Las leyes exigen como requisito para ser decano de una facultad de economía el tener una tarjeta profesional de economista.  Los grandes académicos de Estados Unidos o Europa no podrían ser nombrados, legalmente, como decanos de ninguna facultad de economía.  Más aún, en Colombia los premios Nobel de Economía no pueden enseñar los cursos de teoría porque no tienen su tarjeta de economista.

    La universidad colombiana tiene en estos momentos una gran responsabilidad.  El próximo año ingresa a la universidad la primera generación del siglo XXI.  Los que se van a graduar en el mítico año 2000 van a comenzar sus estudios en 1996.  El doctor Hommes y los otros directivos de las universidades colombianas tienen bajo su responsabilidad el hacer que estos profesionales salgan con las habilidades para enfrentar los problemas del futuro.  Este es un esfuerzo en el que todos debemos colaborar y en el que esperamos ver mucho más que personajes de la talla del doctor Hommes.  La universidad no se le puede criticar porque atrae al doctor Hommes con un salario que tiene muerto de envidia a más de uno.  A la universidad se le debe criticar si no atrae a muchos más como el famoso ex ministro de Hacienda.
  • En peleas de comadres se conocen las verdades
    Si nos atenemos a la
    opinión de los Doctores Perry y Hommes, la situación financiera del gobierno
    está bastante complicada.
    La pelea entre el Doctor
    Hommes y el Doctor Perry está para alquilar balcón.  El Exministro de Hacienda en su columna del
    sábado nos trata de convencer que entregó la economía cero kilómetros el año
    pasado mientras que al día siguiente, el futuro Exministro y actual titular de
    la cartera de Hacienda trata de convencemos que le dejaron una economía
    totalmente descuadernada.  De esta pelea
    entre destacados exponentes del partido liberal lo único que queda claro es que
    las dos últimas administraciones han buscado elevar el nivel de gasto público,
    uno con el propósito de mejorar la justicia y la seguridad nacional y el otro
    con el deseo de acabar en cuatro años con la pobreza.
    Como lo muestra el poco
    éxito en la lucha inflacionaria las dos administraciones no han logrado manejar
    realmente el gasto público.  El
    crecimiento del gasto público ha estado muy por encima del rápido crecimiento
    de los recursos tributarios y hoy como hace cuatro años nos enfrentamos a la
    perspectiva de incrementos adicionales en los tributos.  Si nos atenemos a la opinión de los Doctores
    Perry y  Hommes, la situación financiera del gobierno está bastante complicada.  El país se enfrenta a una situación
    coyuntural bastante compleja por el bajo crecimiento de los recaudos del
    impuesto a la renta y a problemas estructurales bien complejos causado por un
    proceso de descentralización que ha tenido serias implicaciones para las
    finanzas nacionales.
    Como lo demuestra la poca
    acogida que tuvo la iniciativa de una nueva reforma tributaria en la pasada
    legislatura, la alternativa de incrementar los recursos del gobierno no parece
    viable y menos cuando el Presidente está pensando en volver a los gobiernos de
    partido.  Es muy difícil pensar que una
    reforma tributaria pueda pasar sin contar con el apoyo de los dos partidos
    tradicionales.
    El gobierno tiene que
    comenzar a buscar nuevos recursos que le permitan afrontar el faltante
    presupuestal.  Una de las pocas
    posibilidades que le quedan es la venta de sus activos.  El gobierno nacional no puede continuar con
    la práctica perniciosa de pagar favores regalando sus bienes a los que lo
    apoyan.  Regalar algo tan valioso como
    las nuevas frecuencias de FM a los periodistas amigos es sin lugar a duda una
    mala señal en épocas de austeridad.  El
    proceso de subasta utilizado en la telefonía celular ha demostrado ser no solo
    una fuente de recursos importantes, sino que también ha logrado impulsar la
    competencia entre los inversionistas.

  • Las Rudi verdades sobre el salto social

    Según la opinión del hoy consejero del BID, el plan de desarrollo tiene serias amenazas en cuanto a su financiación

    El ex ministro de Hacienda Rudolf Hommes en su reciente visita al país hizo un comentario interesante relacionado con la financiación del plan de desarrollo del gobierno Samper. Según la opinión del hoy consejero del BID, el plan de desarrollo tiene serias amenazas en su financiación debidas a dos causas principales. La factibilidad de lograr los recursos que permitan una financiación sana del Salto Social reposan en las premisas de poder lograr aumentar la participación en el PIB del gasto del gobierno y en que es posible convencer al sector privado de que financie la inversión en infraestructura.

    Con su habitual malicia, el doctor Hommes comentó que en su opinión el país no va a aceptar que se le aumenten los gastos del gobierno cuatro puntos del PIB por un periodo presidencial. Según la opinión del antecesor del doctor Perry, el haber logrado un aumento en la participación del gobierno durante la administración Gaviria va a hacer muy difícil que esta administración consiga que el público acepte un aumento en sus tributos. Este argumento tan válido podría resumirse en el famoso dicho popular que al perro no lo pueden operar dos veces. Si el gobierno anterior resultó más samperista que Samper, incrementando considerablemente la participación del gobierno, el nuevo gobierno tiene que darse cuenta que el palo no está para cucharas y que por tanto sus promesas como los deseos expresados en el Salto Social.

    Si la primera premisa en que se basa la financiación sana del plan de desarrollo puede llegar a no ocurrir, la segunda, o sea la facilidad y conveniencia de disminuir la inversión del gobierno en infraestructura para aumentar la inversión social del gobierno, cada día se vuelve más incierta. Los recientes desarrollos en la financiación de los sectores de energía y transporte están mostrando que el sector privado no está interesado en participar en la financiación de estos proyectos bajo las reglas de juego imperantes en este momento.

    El efecto tequila ha sido devastador en la financiación de la infraestructura. Los aumentos en las tasas de interés a la que los bancos privados están dispuestos a prestarles a los inversionistas en proyectos de infraestructura han puesto en stand-by los contratos que se habían adjudicado. La imposibilidad legal de considerar cambios en las condiciones financieras de los proyectos ha hecho que muchos de ellos tengan que ser sepultados. La incertidumbre creada por el Pacto Social sobre las tarifas de las empresas de servicio público ha contribuido a la parálisis de otros cuantos. La esperanza de que el sector privado pudiera financiar el desarrollo de la infraestructura ha quedado frustrada. Pretender que es posible transferirle riesgos tan grandes, como la financiación y gestión de los proyectos al sector privado no ha resultado tan fácil como se esperaba.

    Más aún, la experiencia parece mostrar que los criterios simplistas de transferir al sector privado los riesgos es una política equivocada. Hasta los economistas de Chicago reconocen que un papel importante del sector público es asumir, mediante diversificación de su portafolio, una cartera de proyectos que minimicen el riesgo de grandes pérdidas. Esta función de diversificación de riesgos es tal vez una de las pocas razones válidas para aceptar la propiedad pública de las empresas de las empresas de servicio público en situaciones en que el mercado de capitales no es amplio. El gobierno se convierte en estas circunstancias de poco desarrollo financiero en un intermediario entre el capital extranjero y el capital local. Los prestamistas que no están interesados en prestarle al sector privado aceptan, gustosos, o bien la garantía de la Nación o al Estado como un intermediario de segundo piso al que le prestan para que éste a través del sector privado le preste al sector público.

    Si aceptamos que en este momento reducir la inversión pública en infraestructura parece poco viable con mayor razón deberíamos aceptar que querer aumentar rápidamente el gasto social puede ser una gran irresponsabilidad. Si el gobierno tiene dificultades en manejar la inversión en infraestructura cuando existe una larga tradición de consultoría y ejecución de obras públicas por parte del sector privado, qué diríamos de manejar los proyectos de inversión social cuando no sólo no existe un sector privado con conocimientos adecuados sino que tampoco hay un consenso sobre lo que se debe hacer. En el campo social suele ocurrir que si uno le pregunta a un determinado número de expertos en el tema sobre la política a seguir, termina con más soluciones que entrevistados. Como bien lo decía Winston Churchill, si uno le consulta a cuatro economistas famosos puede recibir cinco soluciones que en el caso político británico, dos de ellas eran propuestas por Lord Keynes.

    Lo ocurrido en los primeros nueve meses del gobierno Samper, ministerios del sector social totalmente a la deriva con sus directivos dando palos de ciego, es un mal presagio para un gasto eficiente de los recursos que se le puedan transferir. El Presidente, tan agobiado de problemas, debería sacar un tiempo para darle un vuelco total a las entidades del sector social. 
  • Tres Rudi años.

    La retórica
    inflacionaria ha estado siempre muy por encima de los resultados obtenidos.
      
    Los tres años de la
    Administración Gaviria han estado acompañados de importantes cambios en la
    política económica. No se puede negar que la presente Administración ha tenido
    bastantes aciertos en el campo económico. Sin lugar a dudas, la
    reestructuración del Banco de la República ha sido un importante acierto. Hoy en
    día contamos con un Banco Central relativamente independiente del gobierno que
    ha demostrado en varias ocasiones su buen criterio para el manejo monetario y
    cambiario del país.
    Si bien el gobierno
    Gaviria nos ha legado un cambio institucional importante para poder mantener la
    inflación bajo control, su experiencia en tan importante tema de política
    económica no ha sido muy brillante. La retórica inflacionaria ha estado siempre
    muy por encima de los resultados obtenidos. Al comienzo del gobierno hizo demasiado
    énfasis en llegar rápidamente a niveles cercanos al veinte por ciento. El
    equipo económico llegó a ofrecer su renuncia si no se alcanzaba la cifra mágica
    del veintidós por ciento.
    La realidad fue muy
    distinta a lo prometido por el gobierno. La inflación que se recibió en julio
    de 1990 en un 28.7 por ciento, sufrió aumentos hasta niveles de más del 32 por
    ciento y se mantuvo por encima del nivel heredado del gobierno anterior hasta
    octubre de 1991. Más aún, las medidas que tomaba el gobierno con el fin de
    controlar la inflación llevaron la mayoría de las veces al incremento del IPC.
    El fuerte control monetario empleado por el gobierno con el fin de reducir la
    inflación terminó incrementando de manera significativa los medios de pago, el
    nivel de reservas internacionales y la misma inflación.
    El control de los
    medios de pago resultó totalmente infructuoso para controlar la inflación y lo
    único que logró fue disminuir el ritmo de crecimiento de la economía. Los
    beneficios logrados en el control de la inflación fueron mínimos mientras que
    los costos de estas medidas en términos de disminución del crecimiento fueron
    considerables. Los resultados de esta primera fase confirmaron una vez más que
    el costo de la lucha inflacionaria es bastante alto y que los remedios
    sencillos no son muy efectivos cuando simultáneamente se ha realizado una
    liberación cambiaria. En estas circunstancias la restricción al crédito
    doméstico en lugar de llevar a una reducción en el crecimiento del dinero
    conduce a una entrada masiva de divisas y a un incremento considerable en las
    reservas internacionales.
    Ante la impotencia de
    los medios utilizados para lograr los resultados esperados el gobierno cambió
    en buena parte su estrategia. Ante la imposibilidad de utilizar una política
    fiscal restrictiva se buscó reducir el superávit cambiario. Los analistas
    comenzaron a culpar de la alta inflación a la elevada competitividad externa de
    Colombia. Se comenzó a sostener que el exceso de devaluación real ocurrida en
    1990 era el principal culpable de la elevación de la inflación.
    En consecuencia, el
    gobierno adoptó como instrumento de política el manejo de la tasa de cambio. La
    revaluación real fue entonces el instrumento adoptado para la lucha contra la
    inflación. Los costos de la lucha inflacionaria se concentraron en los sectores
    productores de bienes que entran en el comercio exterior y que se suponían iban
    a ser beneficiados con la política de apertura comercial. Esta segunda
    estrategia resultó más efectiva que la anterior en lo que se refiere a poder
    cumplir con las metas planteadas. En efecto, en mayo de 1993 se llegó a una
    cifra muy cercana a la meta del 22 por ciento.
    Los costos de lograr la
    meta inflacionaria mediante una revaluación real son bastante claros. La
    posición competitiva que se había logrado antes de comenzar la apertura se ha
    perdido. La economía colombiana ha perdido competitividad  y el proceso de apertura comercial ha
    comenzado a tener tropiezos por la baja competitividad colombiana. El gobierno
    tiene que acudir al rescate de diferentes sectores y el gran respaldo que
    tuvieron las medidas de reforma del sistema comercial colombiano se está
    perdiendo.

    La reducción de siete
    puntos alcanzada durante estos tres rudos años no ha sido suficiente para
    convertirnos en un país con una moneda y con un nivel de precios estable. Las
    altas tasas de inflación siguen requiriendo de procedimientos como ajustes
    periódicos, reajustes por costo de vida, devaluación gota a gota y otros, que
    en buena parte reproducen el fenómeno inflacionario. La conclusión parece
    entonces clara, los tres años de la Administración Gaviria han sido bastante
    frustrantes en el frente inflacionario. 
  • Revolcón 2

    Si a las políticas
    económicas del Presidente Gaviria y su equipo económico se les dió el odioso
    nombre de Revolcón, a las que van a emprender con el sol en las espaldas deberían
    comenzar a llamarlas Revolcón 2.
    Hace muchos años,
    cuando una radionovela tenía éxito las emisoras trataban de capitalizarlo
    lanzando una segunda parte, que por lo general se refería a las aventuras del
    hijo del héroe. Por ejemplo, después del éxito de la radionovela “El
    Arabe” se lanzaba una segunda parte llamada “El hijo del Arabe”;
    después de “Tanané” se hacía una secuela llamada “Tangaré el
    hijo de Tanané”. Hoy en día, las secuencias mantienen el mismo nombre de
    la película que tuvo éxito adicionado de un número. Esta práctica es tan
    generalizada que ya es difícil saber cual es la última versión en una
    secuencia. Hay 6 Locademias de Policía, 5 Rockies, 3 o 4 Rambos, 3 Guerras de
    las Galaxias, dos Tortugas Ninja, dos Duros de Matar y un número muy grande de
    otras secuencias.
    Si a las políticas
    económicas del Presidente Gaviria y su equipo económico se les dió el odioso
    nombre de Revolcón, a las que van a emprender con el sol en las espaldas
    deberían comenzar a llamarlas Revolcón 2. Convendría entonces imaginarse lo que
    contendrían los anuncios de esta nueva superproducción.
    En Revolcón 2, el
    Ministro Hommes emprendería nuevamente su lucha contra la inflación. Como se
    recuerda, en la primera parte de la serie nuestro héroe fue brutalmente
    castigado por el villano a pesar de haber utilizado armas tan potentes como el
    encaje marginal del ciento por ciento y la revaluación del peso. En la segunda
    parte de la serie contará con la ayuda de los directores de la Junta que
    aparecieron al final de la película anterior. Contará además con más impuestos
    que logró conseguir en negociaciones con el Congreso al final del primer
    episodio.
    Si en la primera parte
    nuestro héroe logró obtener un triunfo importante en el frente laboral con la
    creación de los fondos privados de cesantías, en la segunda intentará obtener
    el premio mayor de la creación de los fondos privados de pensiones. Los
    trabajadores, aliados con la administración del ISS, tratarán de evitar la
    puesta en marcha de estos fondos y perpetuar la caótica situación existente.
    En el frente fiscal, el
    Revolcón 2 nos presentará nuevos intentos de aumentos en los ingresos del
    gobierno. Se tratará de elevar a niveles internacionales el precio de la
    gasolina. Las tarifas de las empresas de servicio público crecerán más rápido
    que el índice de precios. Las contribuciones al Seguro Social, a pesar de
    reiteradas promesas, crecerán sin ofrecer ningún beneficio a los pobres
    afiliados. Se intentará, vanamente, reducir el déficit del Fondo Nacional del Café.
    En lugar de bajar los precios se apelará a medidas ingeniosas como el pagar por
    erradicar nuestro cultivo bandera. El Metro de Medellín se continuará
    construyendo a pesar de su rentabilidad negativa. Los gastos originados en la
    Nueva Constitución aprobada en el primer episodio se desbordarán, acabando con
    los ingresos producidos en la reforma tributaria que se alcanzó a aprobar al
    final del episodio anterior.
    Ante las graves
    consecuencias en el frente exportador causadas por la revaluación que se hizo
    en el Revolcón, las autoridades apoyarán su programa de apertura con una
    aceleración de la devaluación. Esta devaluación será necesaria para frenar la
    avalancha de importaciones que se desató al final del primer episodio. Los
    Industriales y trabajadores que se sentían amenazados por la competencia
    externa lograrán defenderse gracias a la aceleración de la devaluación.
  • Tratamientos Hommeopáticos

    Para muchos el efecto
    del tratamiento de choque que ha puesto en funcionamiento el Ministro de
    Hacienda debería provocar un aumento en la tasa de interés. Sin embargo,
    pareciera estar sucediendo lo contrario.
    Las noticias de la
    guerra del Golfo Pérsico estaban llenando considerable espacio en la televisión
    y en la prensa. Con la victoria de los aliados, las noticias locales recobrarán
    su preponderancia en los medios de comunicación. Volveremos a preocuparnos por
    los temas colombianos y entre ellos, los asuntos económicos ocuparán otra vez
    nuestra atención.
    Un tema que ha venido
    preocupando al público, en épocas recientes, ha sido el del posible efecto de
    la restricción monetaria sobre las tasas de interés. Para muchos el efecto del
    tratamiento de choque que ha puesto en funcionamiento el Ministro de Hacienda
    debería provocar un aumento en la tasa de interés. Sin embargo, pareciera estar
    sucediendo lo contrario.
    Es claro que al haberse
    puesto un encaje marginal del cien por ciento, los bancos y otros
    intermediarios financieros encontraron poco atractivo buscar dinero y en
    consecuencia disminuyeron la tasa de interés que pagaban por los ahorros del
    público. El exceso de liquidez tiene entonces un obvio efecto en la disminución
    de la tasa de interés de captación. Lo que no pareciera lógico es que
    disminuyera la tasa de interés a la cual prestan los intermediarios
    financieros.
    Cuando uno se pone a
    pensar en las posibles razones para que esto suceda, encuentra varias
    explicaciones para esta aparente paradoja. Una razón que pareciera estar
    explicando la baja de las tasas de interés es que el público esté creyendo que
    las políticas del Ministro Hommes van a tener éxito y que harán bajar la
    inflación. Como bien se sabe, entre menor es la inflación esperada menor es la
    tasa de interés. Por tanto la baja en la tasa de interés nominal está
    reflejando una disminución en las expectativas de inflación.
    Otra posible
    explicación se podría encontrar en lo que está pasando con la tasa de cambio.
    Es conocido que las tasas de interés de un país pequeño como Colombia tienen
    una relación muy estrecha con las tasas de interés internacionales. La tasa de
    interés en Colombia ha variado con la tasa de interés internacional y con las
    expectativas de devaluación. Por tanto, en la medida en que la devaluación
    esperada disminuye, la tasa de interés colombiana también disminuye.
    Adicionalmente, cuando la tasa de interés internacional, el famoso LIBOR o el
    Prime Rate, disminuye la tasa de interés colombiana también disminuye. La
    disminución de la tasa de interés que se esta observando sería entonces el
    reflejo de la disminución de las tasas de interés internacionales y de la
    disminución de las expectativas de inflación.
    Debe anotarse que con
    la apertura cambiaria que ha puesto en marcha el gobierno, el vínculo entre la
    tasa de interés local y la internacional se ha fortalecido. Bajo condiciones de
    libertad cambiaria es más fácil transformar los dólares en pesos y por lo tanto
    las empresas y personas que tienen algunos billetes verdes pueden
    transformarlos en pesos cuando no se tiene acceso al crédito en el sistema
    financiero colombiano.
    La traida de estos
    dólares sirve para aliviar la restricción monetaria que nos ha recetado el
    Doctor Hommes. Sin embargo, esta medicina puede causar efectos negativos. En
    primer lugar, está aumentando la presión sobre las reservas internacionales y
    sobre los medios de pago. En segundo lugar, está generando unas tendencias para
    la revaluación del peso, que tiene consecuencias negativas en el proceso de
    apertura en que está empeñado el gobierno.

    Finalmente, una razón
    adicional para explicar la disminución de la tasa de interés es que estamos en
    recesión y que por lo tanto las empresas ante la incertidumbre que se enfrentan
    han disminuido sus expectativas de inversión y por consiguiente su demanda de
    crédito. La reducción en la demanda de crédito ante una oferta abundante de
    recursos tiene como efecto la disminución de la tasa de interés.
  • Cuidando nuestros billetes

    Si bien,
    las medidas tomadas por el gobierno han sorprendido por su dureza era de
    esperarse que si la primera prioridad del Ministro Hommes era cuidar nuestros
    billetes, como lo recomienda la propaganda del Banco de la República, algo
    drástico había que hacer en el frente monetario.
     El
    retorno al trabajo al comienzo del año es sin lugar a dudas difícil. Las
    vacaciones por cortas que sean tienden a hacer perder el ritmo de trabajo a los
    colombianos. Los periodistas en estos días no encuentran muchos temas para
    comentar. Las noticias de la televisión y de los periódicos son muy escasas y
    muchas veces se concentran en los resúmenes y análisis retrospectivos del año
    que terminó. En el campo económico por el contrario los comienzos del año muchas
    veces son fértiles en noticias. El Gobierno utiliza estos días de reposo para
    realizar alzas en los precios bajo su control. Este año nos recibió con el
    aumento en la gasolina y demás derivados del petróleo, en los peajes y en el
    transporte público en algunas de las principales ciudades. El hombre de la
    calle y las amas de casa no se habían logrado reponer de las noticias sobre la
    inflación del noventa que batió las marcas de los últimos años, cuando tuvo que
    sufrir el torrente de alzas de comienzo del 91.
    La
    semana pasada el gobierno sorprendió a empresarios y consumidores con un bomba
    económica. El Ministro Hommes en su propósito de controlar la inflación cerró
    la llave del crédito imponiendo un encaje marginal del ciento por ciento a los
    intermediarios financieros. Esta medida extrema había sido tomada en 1977 por
    el gobierno del Presidente López Michelsen, cuando eran su Ministro de
    Hacienda, el Doctor Abdón Espinosa Valderrama y Asesor de la Junta Monetaria,
    el Doctor Eduardo Sarmiento habitual consejero del Doctor Ernesto Samper actual
    Ministro de Desarrollo. Es paradójico que el Ministro de Desarrollo que
    probablemente hubiera hecho lo que han recomendado sus asesores y que pusieron
    en práctica en el gobierno de López, haya salido a criticar las medidas tomadas
    en la semana anterior.
    Si
    bien, las medidas tomadas por el gobierno han sorprendido por su dureza era de
    esperarse que si la primera prioridad del Ministro Hommes era cuidar nuestros
    billetes, como lo recomienda la propaganda del Banco de la República, algo
    drástico había que hacer en el frente monetario. Sin entrar a pronosticar el
    efecto de esta medida, que esperamos sea de carácter temporal, vale la pena
    reiterar que los agentes económicos para poder realizar una planeación de sus actividades
    requieren de un medio ambiente predecible y que por lo tanto, estos cambios tan
    bruscos tienen efectos laterales bastante desfavorables.

    Ahora que comienzan
    las deliberaciones de la Asamblea Constitucional sería muy conveniente que se
    contemplara la posibilidad de que la Autoridad Monetaria fuera independiente
    del Ejecutivo y que el Gerente de la Banca Central, nuestro Banco de la
    República, tuviera un período definido. Para la economía es muy grave operar
    bajo la incertidumbre si las medidas de control inflacionario dependen del
    apoyo del Presidente de la República a su Ministro de Hacienda. Este tipo de
    políticas para que sean efectivas no solo deben ser creíbles sino que muchas
    veces deben mantener una continuidad importante. La experiencia colombiana,
    confirmada por lo sucedido recientemente, ha mostrado que la preponderancia del
    ejecutivo en la política monetaria puede llegar a introducir considerables
    factores de incertidumbre

  • Agenda del Ministro de Hacienda

    Aún
    cuando las circunstancias del país han cambiado en los últimos cuatro años, la
    lectura de lo que pensaba en otra época el futuro Ministro es útil para
    imaginarse lo que tiene escrito el Doctor Hommes en su Agenda en la sección de
    Cosas por Hacer.
    En junio de 1986, al
    llegar la revista Estrategia Económica y Financiera a su número 100, en su
    sección Observador Financiero el futuro Ministro de Hacienda Doctor Rudolf
    Hommes hacía unas “Reflexiones en el número 100”. Las reflexiones del
    Observador Financiero en gran parte se relacionaban con lo que debería hacerse
    en el gobierno del presidente Barco.  Al
    hacer estas reflexiones obviamente, el Doctor Hommes nunca se imaginó que el
    primer Ministro de Hacienda fuera el actual presidente de la República y que
    cuatro años más tarde el periodista se convertiría en Ministro del nuevo
    Gobierno.
    Aún cuando las
    circunstancias del país han cambiado en los últimos cuatro años, la lectura de
    lo que pensaba en esa época el futuro Ministro es útil para imaginarse lo que
    tiene escrito el Doctor Hommes en su Agenda en la sección de Cosas por Hacer.
    Es probable que entre sus prioridades, el Ministro esté contemplando poner en
    práctica el conocido lema de la propaganda del Banco de la República:
    “Conservemos nuestros billetes”. Hace cuatro años, se afirmaba en
    Estrategia: “Si no se adquiere un firme control monetario, el gobierno no
    podrá adelantar programas sociales en forma significativa porque tendrá que
    convertirse en un sector que absorbe circulante, y sus finanzas terminarán
    siendo superavitarias. Como consecuencia, se perdería la oportunidad de
    emprender inversión social más amplia que se necesita para aliviar la pobreza y
    que podría realizarse con ingresos fiscales provenientes del excedente de
    ingresos cafeteros. Y se daría como excusa para no hacerlo la necesidad de
    mantener la inflación dentro de un rango razonable”.
    Además de conservar nuestros
    billetes, el Doctor Hommes pensaba que era muy importante controlar el gasto de
    los Institutos descentralizados. Hace cuatro años, el Observador Financiero
    afirmaba: “Pero, si el gobierno gana el control real de los medios de
    pago,y de la planeación efectiva del presupuesto monetario y del gasto público
    se tendría una nueva oportunidad para crear empleo sin exacerbar la inflación:
    permitiendo que la demanda sea el principal impulsor del empleo urbano,
    mejorando la calidad de la vida urbana, y dirigiendo una buena parte de la
    inversión pública y el crédito de fomento hacia el sector rural, para inducir
    la producción de alimentos, y otros cultivos no tradicionales, reparando el
    descuido de los últimos años. Esta opción, que además sería una fuente notoria
    de empleo, por derecho propio, se ensayó parcialmente con éxito en 1978”.
    El Doctor Hommes si
    bien no mostraba en su artículo un pensamiento muy definido sobre el manejo de
    la deuda externa, insinuaba que la de las entidades del sector eléctrico debería
    reestructurarse pues era imposible solucionar los problemas financieros del
    sector eléctrico apelando al expediente de aumentar las tarifas de energía.
    Dada la amplia experiencia del doctor Hommes en el campo del financiamiento
    externo es de esperar que en su gestión se tomen decisiones importantes sobre
    todo el manejo del endeudamiento externo. Estas reformas estarán muy ligadas a
    las reformas en el sector financiero y en el manejo cambiario. 
    El Doctor Hommes debe
    tomar medidas en el campo tributario. No solo debe estudiarse una amnistía
    tributaria para que pueda operar el esquema de repatriación de capitales que el
    futuro Ministro tiene concebido, sino que se necesita subsanar el impacto
    fiscal de la disminución de los impuestos al comercio exterior.  El menú que le están planeando al consumidor
    deberá tener una mezcla de aumentos en el IVA, en el impuesto a la gasolina y
    en algunos precios de los servicios públicos.

    Además de las medidas
    que se debe tomar en el campo económico, el futuro Ministro tendrá que mejorar
    notablemente el mismo manejo del Ministerio. Las anteriores administraciones
    han preferido ignorar el problema de manejar una economía tan compleja como la
    colombiana con un aparato institucional inadecuado. El nombrar asesores para
    temas específicos ha sido una medida que ha permitido afrontar el manejo de
    algunos problemas. Sin embargo, en el largo plazo es necesario contar con un
    ente organizado que opere en forma integral. Es indispensable tener un
    verdadero Ministerio y no una colección de Direcciones Generales operando en
    forma un tanto descoordinada.