Category: Robert Lucas

  • El Premio Nobel de economía 1995

    Lo que sorprende al repasar lo hecho por Lucas en su
    vida profesional es la persistencia en la búsqueda de la verdad y en las
    implicaciones que esto tiene para la teoría económica.
    Uno de los ritos de
    octubre en el campo de la economía es la selección del Premio Nobel de Economía
    que tiene por objeto el premiar la trayectoria de uno o varios académicos en el
    campo de la economía.  Este año la
    Academia sueca premió al notable economista Robert Lucas de la Universidad de
    Chicago.  El Profesor Lucas ha logrado a
    los 58 años ser reconocido con tan importante galardón.
    La labor de tan ilustre
    profesor es reconocida por amigos y enemigos como de trascendental
    importancia.  Gracias a los aportes de
    Lucas la manera como se enseña y practica la macroeconomía ha cambiado de
    manera radical.  Los trabajos de Lucas
    han ido incorporados en las listas de lecturas de las principales universidades
    americanas bien sea para que los alumnos lo acepten como el nuevo evangelio en
    las escuelas defensoras del pensamiento neoliberal o para que los practicantes
    de ortodoxia keynesiana encuentren argumentos en su contra que defiendan la
    sabiduría convencional.  Me acuerdo que
    el Profesor Eckstein fundador de la firma de consultoría económica más grande
    del mundo incluía como lectura obligada en su curso sobre la utilización de
    Modelos Macroeconométricos, la critica de Lucas a la utilización de los modelo
    macroeconómicos tradicionales.
    Como lo han destacado las
    agencias internacionales, el nombre de Lucas ha sido asociado con la escuela de
    las llamadas expectativas racionales.  En
    los trabajos de Lucas los agentes económicos se comportan de una manera
    racional en su enfoque hacia al futuro y no se contentan con solo mirar al
    pasado para tomar sus decisiones sino como el dios Jano miran también al
    futuro.  Lucas al igual que Abraham
    Lincoln parte de la base de que no es posible engañar a todo el mundo todo el
    tiempo sino que los agentes económicos van aprendiendo a medida que pasa el
    tiempo y cambian su comportamiento y sus modelos de acuerdo con los resultados
    de sus pronósticos y la confrontación con la realidad.
    Lo que sorprende al
    repasar lo hecho por Lucas en su vida profesional es la persistencia en la
    búsqueda de la verdad y en las implicaciones que esto tiene para la teoría
    económica.  Su primer trabajo publicado
    en 1969, es un intento de aplicar al mercado laboral de un típico modelo
    macroeconómico las técnicas de modelaje 
    aplicados en los cursos de
    economía laboral.
      Lucas inicia, pues, su
    trayectoria académica buscando llenar un vacío importante dentro de la
    tradición keynesiana que dominaba ampliamente la ortodoxia macroeconómica de finales
    de los sesenta.
    El manejo de la crisis del
    petróleo obliga a un replanteamiento profundo de la teoría macroeconómica.  La tradicional relación inversa entre
    desempleo e inflación deja de funcionar en un mundo en el que aparecen
    simultáneamente la inflación y el desempleo dando origen al termino de
    estanflación.  Lucas dedica su esfuerzo
    intelectual a desarrollar modelos en los que se puedan presentar de manera
    simultánea la inflación y desempleo pero en los que en el largo plazo tiendan
    hacia un equilibrio.  Los esfuerzos no
    están dirigidos ya a reparar el modelo tradicional sino que comienzan a
    orientarse a buscar un nuevo paradigma.
    Lo que sorprende del
    trabajo de Lucas y que se capta muy bien en el libro de Arjo Klamer,
    “Conversaciones con economistas” y en el Prólogo de su libro
    “Estudios en la teoría de los ciclos económicos” es la seriedad con
    que realiza esta paciente labor de reconstrucción.  A diferencia de lo realizado por Keynes en su
    Teoría General, Lucas toma el camino largo de construir su teoría con elementos
    muy sólidos que puedan ser refutados por sus contradictores.
    La búsqueda de la verdad
    unidas a un esfuerzo monumental por reconstruir la macroeconomía sobre unas
    bases analíticas más sólidas son realmente admirables cuando se miran desde una
    perspectiva colombiana.  Mientras que en
    Colombia los últimos veinte años se han dedicado infructuosamente a reconstruir
    el modelo keynesiano y a justificar la intervención del Estado el Profesor
    Lucas dedica toda una vida de trabajo a avanzar por el sendero del
    conocimiento.
    La revisión así sea de
    manera rápida de la obra del Profesor Lucas hecha como parte de la preparación
    de esta columna me ha servido para comprobar la falta de interés que existe en
    Colombia en los temas teóricos.  Los
    comentarios que uno oye a nuestros expertos sobre el tema muestran un total
    desconocimiento de los textos originales. 
    Todos hablan del trabajo de un premio Nobel sin nunca tomarse la
    molestia de ir al texto original.  Más
    triste aún los que se sienten atacados por alguien no solo ignoran las criticas
    sino que se dedican a criticarlo por cuestiones ideológicas.  Para muchos la razón básica de no aceptar a
    Lucas es su afiliación a la escuela de Chicago y no la validez de sus
    argumentos.