Category: Regulación

  • El Ministerio de Transporte colombiano se rajó

    El Ministerio de Transporte colombiano se rajó

    En cualquier
    parte del mundo, el sector transporte literalmente mueve a la economía de todo
    un país. Existe un red compleja de variables que afectan el día a día en el
    funcionamiento de este eslabón de la actividad económica. Miles de horas de la
    humanidad han sido dedicadas para estudiar las mejores soluciones que
    garanticen un óptimo desempeño de esta parte integral de una sociedad.
    Un elemento
    esencial para el funcionamiento eficiente del mercado automotor en un país es
    el conocimiento del precio de los vehículos tanto usados como nuevos  Gran parte de las ventas de los vehículos
    nuevos son realizadas por personas que entregan su vehículo como parte de pago
    del nuevo automotor. Para esto se requiere tener por parte tanto del vendedor
    como el comprador una guía comúnmente aceptada que defina un precio base de
    negociación.

    (more…)

  • La regulación de la competencia

    La experiencia ha mostrado que muchos artículos de
    la ley de servicios públicos se basaron en un escaso conocimiento.
    En días pasados se realizó en la Universidad
    Javeriana un seminario en el que se presentaron, por una parte, las
    experiencias sobre el control de la competencia en Alemania y en la Comunidad
    Económica Europea, y por otra parte la experiencia colombiana en la regulación
    de los servicios públicos domiciliarios en Colombia. El Doctor Kurt Stockman
    estuvo a cargo de la presentación del marco legal utilizado en Alemania y en la
    Comunidad Económica Europea mientras que varios expertos de las Comisiones de
    Regulación y de la Superintendencia de Servicios Públicos presentaron la experiencia
    colombiana.
    La conferencia del doctor Stockman presentó una
    descripción de las normas sobre el control de la competencia diferenciando el
    tratamiento de las relaciones entre competidores en un mismo segmento y las
    relaciones entre un productor y sus proveedores o clientes. Adicionalmente,
    presentó el tratamiento dado en el viejo continente al abuso de la posición
    dominante, destacando los aspectos institucionales más relevantes para la
    administración y cumplimiento de las regulaciones. Debe destacarse que la
    regulación en Europa, busca, al menos en teoría, el bienestar del consumidor y
    trata de protegerlo de acciones concertadas entre varias empresas tendientes a
    mantener precios artificialmente altos. En consecuencia, las comisiones
    encargadas de promover la competencia en Europa se mantienen alerta para
    castigar a los infractores y ponen multas bastante altas cuando determinan que
    se ha dado un comportamiento prohibido por la ley. En Colombia, en cambio, la
    Superintendencia de Industria y Comercio, que carece de adecuados recursos para
    el control de la competencia, muchas veces se hace la de la vista gorda y
    tolera comportamientos que disminuyen la competencia. Los acuerdos, tácitos y
    explícitos de los operadores de la telefonía celular son aceptados en Colombia
    con notable perjuicio para los usuarios de este servicio.
    El tolerar prácticas anti competitivas ha limitado
    el efecto de las principales reformas emprendidas a comienzos de los noventa.
    El efecto positivo sobre la economía colombiana del proceso de apertura
    comercial se vio disminuido por falta de acciones vigorosas en el campo de
    control de prácticas comerciales no competitivas. Los principales productores
    en algunos sectores muy concentrados aprovecharon el poco interés de los
    organismos de control para aumentar sus márgenes de ganancia mediante arreglos
    entre ellos. De esta manera, la rebaja arancelaria de las materias primas en
    vez de reflejarse en disminuciones del precio final se convirtió en aumento de
    las ganancias.
    Dentro del seminario, la experiencia reguladora se
    concentró en el tratamiento de los servicios públicos domiciliarios. Como se
    pudo apreciar por los comentarios de los comisionados, la inspiración de los
    cambios legislativos tenía su origen en un resentimiento de los usuarios con
    los monopolios estatales encargados de prestar el servicio. Las dos leyes
    fundamentales, la de servicios públicos y la ley eléctrica crearon un esquema
    regulador con el propósito básico de protección al usuario de los servicios
    públicos.
    Con este propósito se crearon cuatro instituciones
    cuyo fin primordial fue el de poner en cintura a los directivos de las empresas
    de servicio público. Se puede decir que las dos leyes buscaron crear un estado
    bueno que estuviera del lado del usuario para luchar por contra un estado malo
    que abusaba del usuario. Sólo como segunda prioridad se pretendió atender a
    problemas tan serios como el manejo de monopolios naturales o a establecer un
    entorno legal en el que se hiciera factible la participación del sector privado
    en la prestación de los servicios públicos domiciliarios.
    Aunque todavía no es posible hacer una evaluación
    completa de la legislación colombiana sobre la regulación económica sí es
    posible hacer algunas precisiones. La experiencia ha mostrado que muchos
    artículos de la ley de Servicios Públicos se basaron en un escaso conocimiento.
    No es posible que a menos de dos años de su promulgación el gobierno tenga que
    modificar elementos básicos como el ajuste de las tarifas. No parece razonable
    que solamente cuando se vaya a poner en práctica el ajuste de las tarifas para
    conformarlo a o contenido en la ley se llegue a la conclusión que este
    incremento es inconveniente y que para cumplir 
    con el pacto social es necesario cambiar la ley.
    La existencia de varias instituciones, cada una
    con su propia interpretación de la misma ley ha sido un factor negativo en el
    nuevo entorno regulatorio. Una empresa que presta los tres servicios básicos,
    energía, acueducto y teléfonos tiene que verse con cuatro instituciones, las
    tres comisiones reguladoras y la Superintendencia de Servicios Públicos, cada
    una con su interpretación de la ley. El principio básico enunciado por el
    ilustre vistante de que para cada ley se debe establecer una sola institución
    encargada de su administración y cumplimiento se violó, con severas
    consecuencias en el caso colombiano.

    Finalmente, el ignorar las diferencias esenciales
    entre los diferentes servicios públicos ha llevado a falsas generalizaciones
    que están causando serios perjuicios. Las tecnologías de prestación de los
    servicios son enteramente diferentes. Pretender aplicar los mismos criterios
    para la fijación del nivel de subsidios para los tres servicios públicos no ha
    sido una buena decisión. El comisionado de agua potable, con buen criterio, ha
    venido sosteniendo que los niveles fijados en la ley si bien son apropiados
    para el sector eléctrico no se ajustan a la realidad del sector de agua potable
    y alcantarillado. La legislación de los diferentes servicios es una labor lo
    suficientemente compleja como para justificar una legislación especial, en la
    que obviamente se encomiende a una sola institución su administración y
    cumplimiento. 
  • Enterrar a los muertos

    La
    privatización antes que buscar recursos para cubrir el déficit del gobierno
    debe orientarse a buscar mejoras en la eficiencia.
    El último número de la
    revista The Economist trae un par de artículos relacionados con el tema de la
    privatización. Según la importante revista, la privatización antes que buscar
    recursos para cubrir el déficit del gobierno debe orientarse a buscar mejoras
    en la eficiencia. Esta posición es bastante lógica. No se debe olvidar que si
    una empresa oficial está funcionando bien y produce ganancias al venderla se va
    a dejar de percibir estas ganancias. Lo que se gana ahora con la venta apenas
    sirve para compensar lo que se deja de percibir en el futuro y por lo tanto el
    país no termina haciendo un gran negocio.
    Lo que si es muy
    conveniente es vender empresas que el Estado está manejando ineficientemente y
    que el sector privado puede manejar mejor. La privatización se vuelve bastante
    atractiva cuando se termina generando un mayor excedente económico. Cuando esto
    pasa, el país termina en mejor condición con la privatización pues con los
    mismos recursos se produce un mejor resultado.
    La privatización de
    empresas ineficientes debe realizarse lo más pronto posible. No hay que esperar
    años para tomar una decisión a todas luces obvia. Estos errores de omisión son
    tan graves como los de comisión. La Empresa Distrital de Transporte Urbano es
    un caso claro en la que se cometió un grave error de omisión al demorar su
    decisión de privatizarla. Una Empresa que en una época fue ejemplo de buen
    servicio se dejó deteriorar de tal manera que al final tuvo que ser liquidada.
    La venta de la EDTU en su mejor momento no solo hubiera generado recursos
    importantes para el Distrito sino que hubiera evitado una sucesión de pérdidas
    que tuvieron que ser cubiertas con transferencias del Gobierno Distrital.
    En efecto, desde
    mediados de los setenta se sabía que esta Empresa era totalmente ineficiente y que
    no era viable económicamente. La Empresa se mantuvo artificialmente viva
    mediante transfusiones presupuestales del Gobierno Distrital. En lugar de
    desconectar a la EDTU y darle cristiana sepultura se procedió a revivirla
    mediante compra de equipos e inversiones que todos sabíamos estaban condenadas
    al fracaso. Como todos sabemos, las unidades de cuidados intensivos suelen ser
    extremadamente caras. El tratamiento utilizado para mantener con vida la EDTU
    por diez años no se le quedó atrás al de las unidades de cuidados intensivos en
    cuanto a costo se refiere.
    Infortunadamente, la
    EDTU no ha sido un caso aislado en el que no se ha cumplido con el precepto de
    enterrar a los muertos. La Universidad Distrital, Colpuertos, los Ferrocarriles
    han sido entidades que han debido desaparecer de la órbita del estado y que han
    debido privatizarse hace mucho tiempo. La mayoría de ellas han terminado
    liquidadas con graves pérdidas para los contribuyentes.

    La privatización de las
    entidades ineficientes no puede esperar. El Gobierno tiene que comenzar a dar
    los pasos que aseguren que este proceso se haga en la mejor forma posible. Un
    prerrequisito importante es introducir cambios en el sistema regulatorio. El
    país debe hacer las reformas en la regulación antes de hacer la privatización.
    Las ganancias de la privatización se multiplican cuando este proceso es
    precedido por cambios en la regulación de los monopolios. Lo que se precisa es
    fomentar la competencia antes de vender las joyas de la corona.