Category: Programa para la Alcaldía de Bogotá

  • Un programa en busca de candidato

    La premisa básica para el nuevo gobierno sería NO MAS IMPUESTOS

    Dentro de un mes
    estaremos en vísperas de elecciones. Los electores del partido liberal tendrán,
    no sólo que escoger entre todo un avispero para el senado y un amplio abanico
    para la Cámara, sino que además deberán elegir entre ocho (siete si el Doctor
    Mario Suárez se retira) precandidatos a la Alcaldía de Bogotá.
    En este último mes los
    precandidatos a la Alcaldía de Bogotá van a intentar trasmitir a sus electores
    sus futuros programas. Como no he pensado engrosar la lista de precandidatos,
    quiero aprovechar esta oportunidad para exponer lo que pienso que podría ser un
    programa que atraiga al electorado.
    Pienso que los
    bogotanos estamos cansados de que nuestros menguados salarios sean manejados
    por el gobierno distrital. En consecuencia la premisa básica para el nuevo
    gobierno sería NO MAS IMPUESTOS. En especial me comprometería a archivar por
    tres años la nefasta contribución de valorización por beneficio general. El
    manejo que se le está dando a la valorización es a todas luces excesivo. Es
    inconcebible que se diga que es necesario apelar a esta para hacer en dos años
    lo que de otra manera llevaría 25, cuando lo que se le debería decir al
    electorado es que se les va a cobrar en dos años lo que por lo general se
    cobraría en veinticinco.
    Como diría el imitado
    locutor de Radio Super ¡
    Increíble!, qué se  aumenten los impuestos para pagar gastos,
    para los cuales se ha conseguido financiación del Banco Mundial. El caso de la
    Troncal de la Caracas es apenas una muestra del absurdo manejo que le ha dado
    esta administración al transporte. Por no haber seguido los procedimientos del
    Banco Mundial, la Troncal que era el proyecto estrella del programa, no pudo
    ser financiado con recursos del préstamo. Los proyectos del plan bienal tampoco
    podrán ser financiados con el préstamo del Banco, por cuanto la Administración
    ha decidido contratar el diseño y la construcción simultáneamente. Esta
    práctica, que se suponía archivada para siempre, es la manera más directa de
    encarecer las obras públicas.
    En mi programa se daría
    énfasis a la mejora administrativa de las Empresas de Servicios Públicos. Para
    poder mejorar la eficiencia de las empresas, crearía un grupo que pudiera
    dirigir realmente a las empresas. No aceptaría que los Gerentes actuaran cada
    uno por su lado sin responder a unas prioridades claras. Adoptaría sin
    necesidad de que me lo impusieran, los contratos de gestión entre la
    Administración y las entidades descentralizadas.
    El grupo de asesores a
    nivel central, modelado en la manera como operan los conglomerados bien
    manejados, tendría a su cargo la definición de los negocios que deberían pasar
    a otras manos. Por ejemplo, la construcción de nuevas hidroeléctricas se
    dejaría al gobierno nacional. Los fracasos en la construcción de Mesitas y
    Guavio son de tal magnitud, que debería convencernos de que el gobierno
    distrital no es bueno para estas labores. El grupo corporativo estudiaría la
    mejor manera de vincular capital privado para el desarrollo de las
    telecomunicaciones.
    El programa reflejaría
    el sentir de los bogotanos dando prioridad al buen servicio de las
    instalaciones existentes. La desaceleración del crecimiento demográfico en
    Bogotá permite mejorar considerablemente las condiciones en que se prestan los
    servicios. El mantenimiento de las calles puede hacerse con los recursos
    existentes si se hace de una manera eficiente. Si cuando estuve en la Empresa
    de Energía pudimos iluminar completamente a Bogotá en quince días pienso que no
    sería difícil en 3 años tapar los huecos de las principales calles. Esa experiencia
    me mostró que cuando se unen los funcionarios, los medios y los ciudadanos para
    hacer algo importante, esto se puede hacer.
    La seguridad de los
    ciudadanos tendría una alta prioridad en programa ideal. El derecho a la
    protección no solo debe cobijar a los funcionarios y concejales, sino que debe
    llegar a todos los ciudadanos. La muerte de amigos tan queridos como Hernando
    Loboguerrero no puede seguir ocurriendo en Bogotá. La solución no es vender el
    Trooper, ni permanecer encerrado en nuestros hogares, sino que debe ser una
    mejora real en los sistemas de seguridad.