Category: Privatización

  • La privatización de los servicios públicos.

    Ante la falta de ganas del gobierno nacional para acelerar el proceso de privatización, las grandes ciudades y en especial Bogotá deben tomar la iniciativa. 
    Es ampliamente conocido que el Salto Social presenta serios problemas de financiación. Los encargados de la política económica tienen la esperanza de que el sector privado colabore en la financiación de los servicios públicos y la infraestructura de transporte. Los resultados de los tímidos intentos realizados por el Gobierno no han tenido el éxito esperado. 
    El sector privado ha encontrado muy riesgoso el participar bajo las condiciones impuestas. El pequeño tamaño del mercado de capitales y la imposibilidad de asumir el alto riesgo que ha querido transferir el gobierno al sector privado ha impedido una financiación de todas las inversiones que se requieren para garantizar la competitividad internacional que necesita el sector privado colombiano.

    El poco éxito obtenido en la financiación de las nuevas inversiones en servicios públicos y en la infraestructura de transporte debería llamar nuestra atención hacia el problema básico de que es mucho más riesgoso enfrentarse a un nuevo negocio que manejar uno ya existente. 

    Los que hemos participado en el proceso de privatización de puertos y en el estudio de nuevos puertos podemos apreciar la gran diferencia que existe entre el diseñar y promover un puerto y el de privatizar unas instalaciones existentes. El proceso de privatización de puertos colombianos ha avanzado con notable éxito y hoy en día las instalaciones portuarias colombianas se manejan de manera eficiente y han podido servir una demanda de importaciones que en cuatro años se ha duplicado. 

    Al mirar hacia atrás con el fin de sacar experiencias para acelerar el proceso de privatización que necesita la economía colombiana, queda claro que entre los factores claves del éxito de la privatización de los puertos se deben mencionar por lo menos dos. El primero de ellos es un cambio en la normatividad vigente que incentive la participación del sector privado. No solo se debe aceptar el hecho de que el sector privado tiene un legítimo derecho a obtener una ganancia sino que también se debe buscar establecer condiciones de competencia. El consumidor sigue igual de mal con un monopolio privado que con un monopolio público. 

    El segundo factor clave del éxito de la privatización es reconocer que el sindicato se ha convertido en prácticamente el dueño de las empresa y que debe ser compensado por los derechos laborales adquiridos. El gobierno debe como primera medida hacer un cálculo de los pasivos laborales de la empresa y debe conseguir los fondos para pagar las indemnizaciones a los trabajadores. Las empresas deben quedar saneadas porque el sector privado nacional e internacional no está interesado en comprar problemas. 

    Esto no quiere decir que el gobierno comience a feriar sus activos y que se olvide de los consumidores. La introducción de la competencia y la vigilancia del Estado, así como la fijación de un plan de inversiones que aseguren que los servicios se presten a los más necesitados son condiciones importantes para que el proceso de privatización tenga éxito.

    Ante la falta de ganas del gobierno nacional para acelerar el proceso de privatización, las grandes ciudades y en especial Bogotá deben tomar la iniciativa. El Alcalde Mayor de Bogotá que, tal como lo he venido sosteniendo, es el dueño del mayor conglomerado económico de Colombia debería crear un cuerpo asesor de alto nivel para que le ayude a pensar en el mejor manejo de las empresas distritales y en la conveniencia de emprender el camino de la privatización.
  • Enterrar a los muertos

    La
    privatización antes que buscar recursos para cubrir el déficit del gobierno
    debe orientarse a buscar mejoras en la eficiencia.
    El último número de la
    revista The Economist trae un par de artículos relacionados con el tema de la
    privatización. Según la importante revista, la privatización antes que buscar
    recursos para cubrir el déficit del gobierno debe orientarse a buscar mejoras
    en la eficiencia. Esta posición es bastante lógica. No se debe olvidar que si
    una empresa oficial está funcionando bien y produce ganancias al venderla se va
    a dejar de percibir estas ganancias. Lo que se gana ahora con la venta apenas
    sirve para compensar lo que se deja de percibir en el futuro y por lo tanto el
    país no termina haciendo un gran negocio.
    Lo que si es muy
    conveniente es vender empresas que el Estado está manejando ineficientemente y
    que el sector privado puede manejar mejor. La privatización se vuelve bastante
    atractiva cuando se termina generando un mayor excedente económico. Cuando esto
    pasa, el país termina en mejor condición con la privatización pues con los
    mismos recursos se produce un mejor resultado.
    La privatización de
    empresas ineficientes debe realizarse lo más pronto posible. No hay que esperar
    años para tomar una decisión a todas luces obvia. Estos errores de omisión son
    tan graves como los de comisión. La Empresa Distrital de Transporte Urbano es
    un caso claro en la que se cometió un grave error de omisión al demorar su
    decisión de privatizarla. Una Empresa que en una época fue ejemplo de buen
    servicio se dejó deteriorar de tal manera que al final tuvo que ser liquidada.
    La venta de la EDTU en su mejor momento no solo hubiera generado recursos
    importantes para el Distrito sino que hubiera evitado una sucesión de pérdidas
    que tuvieron que ser cubiertas con transferencias del Gobierno Distrital.
    En efecto, desde
    mediados de los setenta se sabía que esta Empresa era totalmente ineficiente y que
    no era viable económicamente. La Empresa se mantuvo artificialmente viva
    mediante transfusiones presupuestales del Gobierno Distrital. En lugar de
    desconectar a la EDTU y darle cristiana sepultura se procedió a revivirla
    mediante compra de equipos e inversiones que todos sabíamos estaban condenadas
    al fracaso. Como todos sabemos, las unidades de cuidados intensivos suelen ser
    extremadamente caras. El tratamiento utilizado para mantener con vida la EDTU
    por diez años no se le quedó atrás al de las unidades de cuidados intensivos en
    cuanto a costo se refiere.
    Infortunadamente, la
    EDTU no ha sido un caso aislado en el que no se ha cumplido con el precepto de
    enterrar a los muertos. La Universidad Distrital, Colpuertos, los Ferrocarriles
    han sido entidades que han debido desaparecer de la órbita del estado y que han
    debido privatizarse hace mucho tiempo. La mayoría de ellas han terminado
    liquidadas con graves pérdidas para los contribuyentes.

    La privatización de las
    entidades ineficientes no puede esperar. El Gobierno tiene que comenzar a dar
    los pasos que aseguren que este proceso se haga en la mejor forma posible. Un
    prerrequisito importante es introducir cambios en el sistema regulatorio. El
    país debe hacer las reformas en la regulación antes de hacer la privatización.
    Las ganancias de la privatización se multiplican cuando este proceso es
    precedido por cambios en la regulación de los monopolios. Lo que se precisa es
    fomentar la competencia antes de vender las joyas de la corona.
  • Reformas en el sistema finaciero

    El Ministro de Hacienda
    ha anunciado recientemente la posibilidad de vender algunos de los Bancos
    Nacionalizados a los particulares. Este cambio de dueño puede conducir a una
    mayor competencia en el sistema financiero
     
    al aumentar el número de participantes en el mercado bancario. De
    acuerdo con la propuesta del Señor Ministro, se permitiría la fusión de los
    Bancos desde que la compra sea hecha por los actuales dueños de alguno de los
    bancos privados. La fusión de los dos bancos podría generar entonces un aumento
    en la eficiencia del sistema.

    El momento parece
    propicio para la privatización pues los bancos están atravesando por un período
    de alta rentabilidad. Por esta razón no será difícil encontrar comprador para
    las acciones de las dos instituciones que se piensan privatizar este año. La
    venta del Banco del Estado y del Banco de los Trabajadores podría hacerse en
    estos momentos a un precio que compense la ayuda prestada por el gobierno para
    la recuperación de estos dos intermediarios financieros y, por lo tanto,
    eliminará la queja constante de que el gobierno socializa las pérdidas y
    privatiza las ganancias.

    Este paso, aunque
    modesto, va en la dirección correcta de mejorar la eficiencia del sistema
    financiero. Desafortunadamente, se queda muy corto pues no ataca a fondo los
    problemas del sector. Como todos sabemos, los márgenes de intermediación del
    sistema bancario colombiano están por encima de diez puntos porcentuales. Estos
    márgenes son realmente superiores a los de cualquier otro país de condiciones similares
    a Colombia.

    Los costos de
    transacción en el sistema bancario son realmente altos. Un cheque está costando
    noventa pesos y las entregas de efectivo en los cajeros automáticos tienen un
    valor para el cliente de setenta pesos. En los Estados Unidos el cliente puede
    comprar sus cheques en formas continuas a un equivalente de 56 pesos cada uno,
    teniendo posibilidad de elegir la que se acomode más a sus necesidades.
    Igualmente, el cuenta-habiente en Estados Unidos recibe un pago por intereses
    sobre su saldo, mientras que en Colombia todavía subsiste la prohibición de
    pagar intereses en cuenta corriente.

    La razón de estos
    costos altos en Colombia radica, parcialmente, en la costumbre de no cobrar
    directamente por el manejo administrativo de la cuenta corriente. En los
    Estados Unidos el cargo por los servicios bancarios, compensa el costo directo
    del manejo de la cuenta corriente. Otra parte de la explicación reside en la
    falta de competencia en el sector bancario colombiano. Los bancos tienen que
    manejar sindicatos fuertes y se ven enfrentados muchas veces a altos costos
    laborales. Algunos aún tienen procedimientos ineficientes, muchas veces con
    personal redundante y prácticas obsoletas. Los sistemas de cajeros automáticos
    en algunos casos tienen tecnologías bastante anticuadas, con las que ni
    siquiera es posible consultar el saldo de la cuenta corriente.

    De otra parte, las
    reformas que deben acompañar la privatización de los bancos deben tener en
    cuenta las principales causas de los altos márgenes de intermediación. En
    primer lugar están los altos encajes y las inversiones forzosas vigentes. En
    segundo lugar, el crédito subsidiado a los sectores considerados prioritarios,
    los cuales muchas veces no logran estimular la inversión sino que se convierten
    en generadores de rentas para los afortunados que consiguen estos
    créditos.

    Es indudable que el
    cambio de dueño de dos bancos no va a mejorar el sistema financiero colombiano.
    Mientras no se hagan reformas importantes, nuestras tarjetas de crédito, al
    igual que muchas de las teorías económicas desarrolladas en el país, seguirán
    siendo “Valid only in Colombia”. Sin la posibilidad de tener
    legalmente cuenta en dólares, la competencia por los mercados mundiales va a
    ser cada día más difícil. La preparación de nuestro sector financiero para
    Europa 1992 no es ni la sombra de lo que ha sido la preparación de nuestra
    Selección para Italia 90.

    El sistema financiero
    debe privatizarse, pero el gran ganador debe ser el consumidor. El gobierno
    tiene no solo que recuperar la inversión hecha en el rescate, sino que también
    debe llevar a cabo una serie de reformas que mejoren la eficiencia del sector y
    conduzcan a un mejor servicio para el cliente. Qué bueno fuera que dentro de
    poco pudiéramos tener menores costos, personal muy productivo, mejoras en la
    tecnología del sector, consolidación de oficinas redundantes, interconexión
    real de las redes y acceso desde la oficina, disminución de cargos a los
    usuarios, pagos de intereses en cuenta corriente y eliminación del monopolio de
    los cheques!


    Cita Citable


    “En un país que ve
    las finanzas de manera tan primitiva que castiga con cárcel la posesión de
    divisas, cualquier medida que modernice sus actitudes es un motivo de
    entusiasmo” Business Week del 28 de agosto en un comentario sobre el pago
    en dólares a los agricultores soviéticos.