Category: Presupuesto

  • Feria presupuestal 1993

    La determinación del
    presupuesto de las Empresas de Servicio Público mediante un proceso de regateo
    entre Concejales y funcionarios es la mejor manera para llevarlas a la
    bancarrota.
    Esta es la época en la
    que los funcionarios Distritales tienen que estar permanentemente en el Concejo
    para la mal llamada discusión del presupuesto. En la realidad nunca hay un
    análisis serio de los problemas que afrontan las diversas entidades ni de las
    verdaderas prioridades en el gasto público.
    La mayoría de las veces
    el Concejo termina aprobando todas las propuestas de la Administración después
    de agotadoras sesiones en las que los funcionarios tienen que oir discursos
    interminables de todos los miembros del Concejo. Esta confrontación anual entre
    Administración y Concejo nunca se puede hacer de una manera racional, pues el
    Concejo no cuenta con la asistencia técnica necesaria para poder estudiar el
    proyecto de presupuesto.
    Si bien se supone que
    el presupuesto debe reflejar las prioridades de un plan de desarrollo
    previamente definido, en la práctica esto nunca ocurre. Tanto la Administración
    como el Concejo tienen una visión muy parcial. Cada uno de los funcionarios se
    preocupa únicamente por su propio presupuesto y se concentra en lograr que los
    ponentes lo aprueben. Los funcionarios más veteranos saben que en este proceso
    ayuda contar con algunas vacantes en donde se puedan nombrar los recomendados
    de los llamados veedores presupuestales.
    Este forcejeo político
    tiene un impacto limitado en las llamadas entidades descentralizadas y en la
    administración central. Es natural que la fijación de prioridades y la
    determinación de los rubros presupuestales de estas entidades estén sometidas a
    la discusión política. Por el contrario, la determinación del presupuesto de
    las Empresas de Servicio Público mediante un proceso de regateo entre
    Concejales y funcionarios es la mejor manera para llevarlas a la bancarrota.
    No es de extrañar que
    la situación financiera de la EAAB esté tan deteriorada cuando sus tarifas se
    fijan sin tener en cuenta los estudios técnicos. A los concejales no les
    tiembla el pulso al bajar el crecimiento de las tarifas del Acueducto de un
    3.4% mensual a un 2.2%. El Gerente, como cualquier mercader, tiene que terminar
    contentándose con un modesto 2.5% partiendo la diferencia entre su propuesta
    inicial y la contrapropuesta del Concejal representante de la Sociedad
    Protectora de Usuarios de Servicios Públicos.
    Es claro que la
    Administración de las Empresas no puede asumir la responsabilidad una vez que
    sus presupuestos han sido cambiados radicalmente por el Concejo. Más aún, si se
    tiene en cuenta que las Juntas Directivas de las Empresas también tienen
    representación del Concejo se puede comprender que la Gerencia de las Empresas
    carece de una verdadera autonomía.
    Las Empresas para poder
    funcionar, no solo requieren de la eliminación de la participación del Concejo
    en las Juntas Directivas, sino muy probablemente de una eliminación total de
    dichas Juntas. Además de eliminar las Juntas Directivas de las Empresas de
    Servicio Público será necesario remover el proceso presupuestal del Concejo de
    Bogotá.
    Las Empresas de
    Servicio Público son un valioso patrimonio de la ciudad y no pueden seguir
    siendo manejadas de manera tan alegre. Si no se da una verdadera autonomía a la
    Gerencia, debería pensarse más bien en privatizarlas.
  • Opciones Presupuestales

    Los
    recursos necesarios para elaborar de manera rigurosa opciones presupuestales no
    son muy cuantiosos. El retorno de estas pequeñas inversiones es inmenso. La
    Empresa Privada podría financiar anualmente análisis serios de las alternativas
    presupuestales logrando una presupuesto más eficiente y justo.
                                               
    La visita a Colombia
    del Presidente Bush ha acaparado la atención de los colombianos. El tema de la
    conferencia entre los presidentes de las cuatro naciones ha desviado un poco la
    atención de temas de vital importancia que por esta época se debaten en Estados
    Unidos. Tradicionalmente en los primeros meses del año el tema obligado de
    análisis en los Estados Unidos es el Presupuesto. El Presidente debe enviar al
    Congreso su proyecto de Presupuesto acompañado de un mensaje sobre el Estado de
    la Unión.
    El proceso presupuestal
    de los Estados Unidos es admirable en muchos sentidos. Las revistas hacen una
    presentación de las principales variaciones introducidas en el presupuesto. Las
    publicaciones periódicas no se limitan a divulgar de manera ágil los
    principales rubros del presupuesto sino que tratan de analizar la validez de las
    cifras que han servido de base para los cálculos de los ingresos y egresos.
    Recientemente, las principales publicaciones han incluido en su presentación
    del presupuesto la opinión de la ciudadanía sobre los posibles cambios
    impositivos. Por ejemplo, la revista Time muestra la opinión de los americanos
    sobre una posible reducción en el impuesto a las ganancias ocasionales.
    La Brookings
    Institution (el FEDESARROLLO de los Estados Unidos) ha venido publicando cada
    año un libro en el que se presentan alternativas presupuestales. Estos libros
    que en una época se llamaron Definición de Prioridades Nacionales y que
    recientemente se conocen como Opciones Económicas son sin duda una gran
    contribución a la discusión seria del Presupuesto de los Estados Unidos. Cuando
    se tiene una opción cuantificada realizada con rigor las discusiones pueden ser
    constructivas. La Democracia verdadera requiere una discusión ilustrada de las
    diversas opciones presupuestales. Todos los participantes en los debates sobre
    el Presupuesto deben esforzarse en mejorar el proceso presupuestal. Los cambios
    introducidos por la nueva ley de presupuesto buscan mejorar la manera como el
    Gobierno prepara el Presupuesto anual. El Congreso debe mejorar
    considerablemente su capacidad analítica para mejorar su contribución al debate
    presupuestal. En este aspecto sería conveniente estudiar la posibilidad de
    crear una oficina encargada de los asuntos presupuestales siguiendo el ejemplo
    de los Estados Unidos. Los partidos políticos deben contar con recursos
    suficientes para poder elaborar alternativas presupuestales. No puede funcionar
    un esquema Gobierno-Oposición cuando la Oposición no puede formular
    alternativas viables a las propuestas del Gobierno. Para poder operar
    eficientemente, el Gabinete Sombra debe contar con elementos de juicio para las
    discusiones de política económica.
    El elaborar opciones
    presupuestales requiere de conocimientos sobre el proceso presupuestal así como
    de la posibilidad de diferir algunos gastos. Para ello se requiere un conocimiento
    detallado de las regulaciones vigentes y de los costos de posibles
    alternativas. Los recursos necesarios para elaborar de manera rigurosa opciones
    presupuestales no son muy cuantiosos. El retorno de estas pequeñas inversiones
    es inmenso. La Empresa Privada podría financiar anualmente análisis serios de
    las alternativas presupuestales logrando una presupuesto más eficiente y justo.
    La discusión de las
    opciones presupuestales debería extenderse a los planes de desarrollo que cada
    cuatro años hace el gobierno de turno. Hoy en día la discusión del Plan de
    Desarrollo se reduce a la presentación de comentarios sobre su contenido. La
    mayoría de las veces, se discute si el diagnóstico es correcto y si las medidas
    son coherentes. Nunca se presentan opciones alternativas que reflejen diversas
    prioridades.

    La discusión de las
    opciones presupuestales no debe circunscribirse al nivel nacional. Los Alcaldes
    elegidos popularmente deben tener a su disposición opciones alternativas. Las
    ciudades no pueden esperar un año mientras que los nuevos Alcaldes se enteran
    de las posibilidades que tienen a su disposición. Las Cámaras de Comercio
    podrían seguir el ejemplo de la Cámara de Comercio de Bogotá que ha patrocinado
    la elaboración y discusión de Planes de Desarrollo. Con el apoyo de entidades
    de prestigio sería posible contar con alternativas de manejo de nuestras
    ciudades desde el mismo día en que tomen posesión los Alcaldes.