Category: Paul Samuelson

  • ¿Gana o pierde el trabajador colombiano con la apertura?

    La teoría económica muestra que
    un efecto positivo en el largo plazo viene acompañado de efectos negativos en
    el corto plazo.
    La gran mayoría de los
    columnistas ha encontrado favorable el efecto de la política de apertura
    económica en el consumidor. Las festividades navideñas del año pasado nos
    permitieron disfrutar de variados manjares y licores a precios más accesibles.
    Los árboles de navidad se vieron engalanados por los últimos juguetes, los más
    sofisticados aparatos electrónicos. El sueño de poseer un carro Japonés de la
    calidad de los Hondas y Toyotas se ha podido hacer realidad para muchos
    colombianos.
    Por el contrario, el efecto de
    la apertura económica sobre la actividad productiva ha sido objeto de grandes
    controversias. Para algunos productores la entrada de materias primas a menores
    precios y con trámites expeditos ha representado la oportunidad de mejorar su
    rentabilidad y ampliar su producción. Las ensambladoras colombianas, a pesar de
    pronósticos adversos, han obtenido resultados excelentes en el último año.
    Otras ramas industriales y algunos productores agrícolas, por el contrario se
    ven enfrentados a serios problemas causados por la competencia externa.
    El impacto en el trabajador
    colombiano no ha sido muy estudiado. La evidencia existente muestra que el
    desempleo se ha mantenido en niveles parecidos a los imperantes antes de
    iniciar el proceso de apertura y que los salarios reales no han cambiado
    sustancialmente.
    Dada la importancia del tema y
    la escasa información existente sobre la coyuntura laboral es necesario
    complementar la información cuantitativa con un análisis teórico del posible
    impacto que pueda tener la apertura en los trabajadores colombianos. Para ello
    es necesario distinguir el efecto que pueda haber en el largo plazo del que
    ocurra en el corto plazo.
    La teoría económica nos enseña
    que en el largo plazo el efecto tiene que ser positivo. Uno de los hallazgos teóricos
    más importantes en el campo del comercio internacional es el llamado teorema de Samuelson o de igualdad de los retornos a los factores de producción.
    Este teorema nos dice, que bajo ciertas condiciones, el salario de los socios
    comerciales tiende a equilibrarse en la medida en que haya libertad de
    comercio. La movilidad de los bienes y servicios es, entonces, una alternativa
    a la movilidad de los factores en el proceso de lograr un equilibrio al retorno
    del capital y el trabajo.
    En la medida en que se cumplan
    las condiciones del teorema mencionado, los salarios de los países más
    avanzados tenderán a desacelerarse y los salarios de los países menos avanzados
    tenderán a crecer más rápido. Los eventos recientes en el frente laboral a
    nivel mundial no podían estar más de acuerdo con el teorema enunciado. Los
    trabajadores de los países en desarrollo que han abierto su comercio están
    gozando de un incremento en sus salarios mientras que los trabajadores de los
    países avanzados se ven enfrentados a bajos crecimientos de sus salarios.

    Infortunadamente, el efecto de
    la apertura económica en el corto plazo tiende a ser diferente. Para que la
    apertura económica sea viable se requiere de una devaluación real del peso. La
    devaluación real del peso, casi por definición, es equivalente a un deterioro
    de los salarios medidos en dólares. Esto quiere decir que para poder gozar de
    los beneficios de largo plazo los trabajadores colombianos tenemos que aceptar
    un período de transición en que el poder adquisitivo de nuestros salarios
    medido en dólares se reduzca. El gobierno no puede abandonar a los trabajadores
    de bajos ingresos en este período de transición sino que debe tender una red de
    asistencia social que proteja a los trabajadores de menores ingresos.