Category: Opciones presupuestales

  • El triste espectáculo del presupuesto 1994

    La falta de discusión
    de las prioridades del gasto público es la manera más sencilla para caer en un
    caos fiscal.

    La atención del público
    estuvo puesta la semana pasada en la aprobación del presupuesto. El debate se
    centro en el tema de unas partidas presupuestales por cien mil millones de
    pesos y sobre su legalidad y moralidad. El monto total del presupuesto, su
    distribución por tipo de gasto, el efecto del gasto tanto en la asignación de
    recursos como en la estabilidad macroeconómica pasaron a segunda línea a pesar
    de su importancia.
    El triste espectáculo
    de la resurrección de los auxilios no puede ocultar el hecho de que la discusión
    del gasto público en Colombia es inexistente y consecuentemente, y que esto
    puede llevar a situaciones graves. La falta de discusión de las prioridades del
    gasto público es la manera más sencilla para caer en un caos fiscal.
    El proceso presupuestal
    anual debería ser la oportunidad para discutir cuales son las principales
    necesidades del país y como se van a satisfacer. Deberíamos discutir si lo que
    necesitamos es cañones o mantequilla. Si debemos reforzar los presupuestos de
    la defensa, si debemos construir más carreteras o si por el contrario lo que se
    requiere es mejorar las condiciones de la población colombiana mediante la
    inversión en capital humano reforzando los gastos en salud, educación y
    seguridad social.
    La discusión del
    presupuesto debería además servir para fijar compromisos entre el gobierno y el
    congreso. La entidad que fija el presupuesto para aprobar una partida debe
    conocer muy bien cuál es el objetivo que se va a cumplir con esa plata y debe
    además pedir cuentas de lo que se hizo en el pasado con los recursos asignados.
    No se puede seguir asignando partidas sin establecer unas metas físicas que
    puedan servir para evaluar posteriormente si se cumplió o no  con el objetivo propuesto. Cuando uno fija
    una partida para educación tiene que saber cuántos niños de primaria se van a
    educar, cuál va a ser la calidad de la educación que se va a impartir para
    poder evaluar si lo que se prometió obtener a cambio del dinero asignado
    efectivamente se logró. No podemos continuar asignado el gasto sin exigir al
    gobierno unos compromisos cuantificables y sin evaluar el impacto del gasto
    público.
    Las entidades del
    gobierno que reciben dinero deben ser responsables de cumplir con los
    compromisos adquiridos. Si su incumplimiento se vuelve crónico el país debe
    pensar en remedios drásticos para que funcionen bien o si no mejoran debe
    contemplarse su desaparición. La idea de un presupuesto base cero en el que las
    entidades deben justificar cada año su existencia es sin lugar a dudas un
    instrumento importante para mejorar le eficiencia del gasto público.
    La discusión del
    presupuesto es el momento propicio para evaluar si los recursos contemplados
    son suficientes y si realmente constituyen la mejor manera de obtener los
    recursos. Es el momento de pensar si se debe seguir dependiendo de impuestos
    indirectos o si se debe apelar más a los impuestos directos. También debe
    discutirse sobre la equidad de los tributos y por lo tanto es necesario pensar
    hasta que punto los impuestos que estamos usando son los más aconsejables desde
    el punto de vista de su efecto sobre la distribución de ingreso.
    Igualmente, la
    discusión del presupuesto debe contemplar el efecto que tiene sobre el entorno
    macroeconómico. No podemos ignorar que en las circunstancias actuales, cuando
    se ha abierto la economía,la política fiscal es el instrumento de política
    económica con mayor impacto. La tasa real de cambio, la tasa de inflación son
    determinados en muy buena parte por la política fiscal. Es inconcebible que
    estos temas no se mencionen cuando se discute el presupuesto ni que se ponga de
    presente el efecto pernicioso que pueda tener un desbordamiento del gasto
    público.

    Si el mico de los
    auxilios logra despertar la conciencia ciudadana sobre la importancia del
    presupuesto nacional habría prestado un buen servicio. Los candidatos a las
    corporaciones públicas y a la presidencia de la república deberían presentarnos
    propuestas creativas para mejorar la calidad de este proceso.