Category: Ministerio de Hacienda

  • El milagroso 3,5 por ciento

    Los agentes económicos
    están sumidos en la incertidumbre, al no tener muy claro quién es el
    responsable por la inflación: 
    la Junta Directiva del
    Banco de la República o el Ministro de Hacienda
    La semana anterior los
    medios de comunicación nos dieron a conocer una noticia en el frente
    inflacionario. De acuerdo con el Dane la inflación de enero llegó a 3,5 por
    ciento. Esta cifra no sólo superó los eneros de los últimos años, sino que de
    continuar durante el resto del año nos pondría en el explosivo nivel del 50 por
    ciento.
    Al mirar con más
    detenimiento el incremento de los precios, uno se da cuenta que en buena parte
    está reflejando los aumentos del año pasado. En efecto, para poder pasar al año
    con menos de 27 por ciento, el gobierno decidió incrementar el precio de la
    gasolina cuando el Dane ya había cerrado el mes de diciembre. De esta manera se
    logró una cifra  menor en 1991 a costa de
    una mayor inflación en 1992.
    Si bien la inflación no
    va a seguir corriendo a ritmos tan altos como el de enero, es posible que no
    baje tan rápido como se espera. Las cifras disponibles sobre medios de pago
    muestran que el crecimiento de la demanda agregada sigue siendo muy alto. En
    crecimiento del dinero cercano al 35 por ciento no puede ser compatible con una
    inflación del 22 por ciento.
    La entrada de divisas
    sigue influyendo positivamente en el crecimiento de las reservas
    internacionales, y, por lo tanto, está alimentando el crecimiento de los medios
    de pago. Las importaciones se mantienen estancadas y las expectativas de
    revaluación siguen vigentes.
    La Junta Directiva del
    Banco de la República y el Ministro de Hacienda, han venido pasándose la pelota
    emulando a los dirigidos por el “Bolillo” Gómez. El público no tiene
    muy claro quién de los dos es el responsable de por la inflación. La Junta le
    pide al Ministro de Hacienda que aumente el superávit fiscal para poder
    controlar la inflación, mientras que el Ministro considera que la
    responsabilidad del control de la inflación ha pasado al parque de Santander.
    Esta situación no
    debería continuar pues, los agentes económicos están sumidos en la
    incertidumbre. La Junta debería asumir la responsabilidad del control
    inflacionario, sin esperar a que el ministro logre el milagro de reducir el
    déficit fiscal. El gobierno debe asumir la responsabilidad de determinar una
    política en la que se pueda absorber el superávit cambiario mediante una
    reducción del déficit fiscal.

    Bajo un esquema lógico
    de asignación de responsabilidades, la Junta tendría a su cargo la obligación
    de mantener una tasa de inflación baja, y que el gobierno debería responder por
    la coherencia macroeconómica del plan de apertura.