Category: Lauchlin Currie

  • Bienvenidos al pasado

    Bienvenidos al pasado

    El 27 de julio de 1950, Eugene R
    Black, presidente del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento hoy conocido
    como el Banco Mundial, hizo entrega al Presidente de Colombia Mariano Ospina Pérez
    del informe de la Misión Currie
      que en
    las palabras del entonces presidente Black “constituye un análisis objetivo e
    imparcial sobre las potencialidades y el problema de desarrollo” en Colombia.

    Para muchos, ese informe
    constituyó el primer plan de desarrollo de Colombia y sirvió para iniciar una
    relación fructífera con el Banco Mundial que permitió realizar un ambicioso
    plan de inversiones especialmente en el campo del transporte.

    El 6 de febrero de 2015, el
    gobierno del Presidente Juan Manuel Santos presentó  al Congreso de la República el Plan Nacional
    de Desarrollo 2014-2018  ‘Todos por un
    nuevo país’ que busca orientar las políticas pública para el segundo período
    del actual presidente.


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  • Lauchlin Currie ya lo había dicho

    Lauchlin Currie ya lo había dicho

    El 10 de abril de 1961 Lauchlin Currie le presentó al
    presidente Alberto Lleras Camargo un Programa Nacional de Desarrollo Económico
    y Social de Colombia. En las palabras de su autor “este programa debe
    concentrarse en acelerar los procesos naturales que actualmente están operando
    en Colombia y que han sido la base principal del desarrollo de todos los países
    avanzados. En esencia, la Operación Colombia consiste en el desarrollo de
    formas y sistemas para crear más empleos productivos y resolver el problema
    agrario, dando un gran impulso a la industrialización y a la tecnificación de
    la agricultura. Educación para todos, mejor salud y vivienda aceptable, serán
    los resultados inherentes al programa
    [1]”.

    La novedad del planteamiento de Currie fue considerar que la
    solución al problema agrario se daría al acelerar el proceso de urbanización y
    al mismo tiempo aumentar la productividad del sector agrícola moderno. Currie
    se dio cuenta de que el alto porcentaje de la población que vivía en el campo
    era un reflejo de la baja productividad de la agricultura tradicional y que por
    lo tanto una gran parte de la población rural sufría de un desempleo
    disfrazado  que se debía considerar como
    sinónimo de la baja productividad en la agricultura tradicional[2]

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  • El plan de desempleo

    Las metas sectoriales del plan de empleo no sólo son poco creíbles a la luz de la historia reciente sino que además resultan indeseables desde el punto de vista de una estrategia de desarrollo
    En la semana anterior se dio a conocer el plan de empleo de la Administración Samper.  Dentro de una serie de generalidades más apropiadas para un discurso de campaña que para un programa de gobierno se le anuncia al país las intenciones del gobierno relacionadas con la generación de empleo.  Extraña que el plan prioritario del gobierno tenga después de nueve meses una estructura tan débil.  Las estrategias y programas de empleo siguen siendo enunciadas a un nivel demasiado agregado.  El esfuerzo de desagregar las cifras de generación de empleo al nivel sectorial no ha resultado útil pues las cifras anotadas en el plan de empleo no parecen creíbles ni mucho menos deseables.

    Para ilustrar la credibilidad de las cifras podríamos mirar las correspondientes a los sectores industrial y agropecuario.  Las cifras sobre empleo industrial muestran que el sector ha generado muy pocos empleos en los últimos años.  El número de empleos en la industria se ha mantenido desde 1978 en alrededor de quinientos mil.  Más aún, la crisis del sector ocasionada por la revaluación a una reducción del empleo en más del 10 por ciento llegando a un mínimo de 440 mil empleos en 1985.  Fueron necesarios casi diez años para lograr recuperar el nivel de quinientos mil empleos logrado al final del Mandato Claro.  Pensar generar doscientos mil empleos en los próximos tres años y tres meses parece, a la luz de la experiencia colombiana, una tarea bastante difícil de cumplir.

    El análisis de las pocas cifras sobre empleo rural muestra que durante los últimos años el número de personas trabajando en el campo se ha mantenido constante.  Las cifras censales disponibles muestran que el número de personas viviendo en el campo se ha mantenido constante, alrededor de los nueve millones, en los últimos años, lo que confirma la estabilidad tanto del empleo como de la población en el campo. Generar doscientos veinte mil empleos agropecuarios cuando lo más probable es que el número de habitantes de nuestros campos se vea reducido en el futuro es bastante improbable.

    Las metas sectoriales analizadas anteriormente no solo son poco creíbles a la luz de la historia reciente sino que además resultan indeseables desde el punto de vista de una estrategia de desarrollo.  El desarrollo colombiano tiene que basarse en una transformación hacia estructuras modernas.  Tal como nos lo enseñó el profesor Currie, la participación sectorial del empleo en el sector agrícola debe disminuir drásticamente si queremos de verdad tener una economía eficiente.  Un país moderno no puede mantener más de la cuarta parte de su fuerza de trabajo en el campo.  La productividad del campo debe aumentar de tal manera que con menos del cinco por ciento del empleo en el campo se pueda no sólo alimentar a la población sino que además se puedan generar mediante las exportaciones agropecuarias las divisas necesarias que aseguren un rápido crecimiento.

    La nueva competencia en el ámbito mundial en el sector industrial tiene que estar basada en una mayor productividad.  Los países que han logrado adaptarse al nuevo esquema competitivo han experimentado una reducción absoluta en el número de los trabajadores del sector industrial.  Procesos como la reingeniería requieren de cambios radicales que llevan a una mayor producción con un menor número de empleos.  El reto para la industria colombiana en el futuro cercano será aumentar considerablemente las exportaciones industriales con una fuerza de trabajo inferior a la existente actualmente.

    Si las metas sectoriales de empleo no resisten el más mínimo análisis de consistencia y deseabilidad, las políticas enunciadas para alcanzar las metas si que son contrarias a la más elemental lógica económica.  El querer aumentar el empleo mediante la creación de un subsidio de desempleo es, sin lugar a dudas, la manifestación más grave de populismo salvaje.  La reciente experiencia europea ha mostrado que los grandes problemas en el mercado laboral se originan, en buena parte, en los elevados niveles de pagos a los desempleados.  Las distorsiones creadas por los subsidies al desempleo son de tal naturaleza que buena parte de la fuerza de trabajo encuentra más rentable seguir de desempleado que trabajar pues sus ingresos después de impuestos son mayores si no trabaja que si trabaja.
    La triste conclusión de lo anterior es que si el equipo económico de Samper ha perdido el año y que su plan de empleo deja mucho que desear.  La poca credibilidad en tan importante materia sin lugar a dudas va a tener efectos negativos en el proyecto de reforma tributaria.  Nadie podrá entender para qué se está buscando aumentar los recursos cuando los programas prioritarios están tan pobremente definidos.
  • La buena economía también funciona en el trópico

    En eventos recientes como el Foro Lauchlin Currie,
    realizado hace pocos días en Bogotá, para celebrar el lanzamiento del Libro
    Vida y Política Económica de Lauchlin Currie, y en el Simposio sobre Mercado de
    Capitales los conferencistas con un mensaje más claro y relevante para la
    situación colombiana fueron dos profesores de universidades de los Estados
    Unidos.
      
    En Colombia existe la creencia de que la economía que se estudía en
    los países avanzados no tiene mucha aplicación para países similares al
    nuestro. La realidad parece ser muy diferente. En eventos recientes como el
    Foro Lauchlin Currie, realizado hace pocos días en Bogotá, para celebrar el
    lanzamiento del Libro Vida y Política Económica de Lauchlin Currie, y en el
    Simposio sobre Mercado de Capitales los conferencistas con un mensaje más claro
    y relevante para la situación colombiana fueron dos profesores de universidades
    de los Estados Unidos. El profesor Rudiger Dornbusch, conferencista estrella
    del Foro Lauchlin Currie, es sin lugar a dudas una de las vedettes de los
    círculos académicos de Estados Unidos. Sus contribuciones al tratamiento
    teórico de las economías abiertas han sido muy importantes. Su libro sobre
    macroeconomía intermedia es uno de los más utilizados tanto en los Estados
    Unidos como en muchos países latinos.
    Su amplia capacidad analítica en épocas recientes la ha dedicado al
    estudio de los problemas económicos latinoamericanos. Sus impresiones sobre la
    estabilización y el ajuste estructural de nuestros países y su relevancia para
    el caso Colombiano fueron los principales temas de su conferencia en el foro
    Lauchlin Currie.
    Para Dornbusch la estabilización de la economía debe ser atacada de
    manera inmediata. No debe esperarse que la economía llegue a un estado crítico
    para tomar las medidas correctas. Estas medidas por lo general deben iniciarse
    con el ataque al déficit fiscal. Para el ilustre Profesor del MIT, lo primero
    que hay que hacer en este frente es aumentar los impuestos. No puede haber
    estabilidad mientras no se recauden impuestos. Dentro de su visión, cualquier
    impuesto es preferible a gravar la tenencia de dinero pues los únicos que no se
    pueden defender del impuesto inflacionario son los pobres.
    Dornbusch recomienda que despúes de aumentar los recaudos se comiencen
    a eliminar los subsidios imperantes. Los precios políticos de los servicios
    públicos del combustible deben desaparecer. Para Dornbusch la venta de las
    Empresas del Estado es muy importante para lograr la estabilización. Recomienda
    seguir el ejemplo chileno de hacer la privatización al comienzo del proceso de
    estabilización. Si no se hace al comienzo al final es muy probable que el precio
    que se pueda obtener por las empresas sea menor.
    Algo sorprendente en la exposición de Dornbusch fue oir su opinión
    sobre lo que se puede considerar como una meta de estabilización. Considerando
    su origen alemán y sus estudios en Chicago, se podría pensar que su propuesta
    de una meta de inflación para Colombia debería ser muy cercana a cero. Su
    apreciación personal sobre posibles costos y beneficios de una estabilización
    para una economía con inflación del 30% le llevo a proponer valores del orden
    del 20%.
    El Profesor Dornbusch está muy de acuerdo con el desmonte de las
    licencias de importación. Considera que para la economía es terrible mantener
    un sistema de licencias. Sin embargo, no es muy partidario de rebajar
    rápidamente los aranceles pues considera que unos aranceles muy bajos pueden
    llegar a afectar negativamente la balanza de pagos.
    Los análisis realizados por los profesores Currie y Dornbusch, el
    primero en el campo de la estabilización y crecimiento y el segundo en lo
    referente a estabilización, han demostrado que la situación de los paises
    latinoamericanos puede ser evaluada bajo los desarrollos teóricos efectuados en
    otras latitudes y no solamente bajo una visión nacionalista.

    La similitud de las recomendaciones sobre la estabilización hechas por
    Rudy Dornbusch en el foro y las recientes políticas de Rudy Hommes podrán
    servir para corroborar la aplicabilidad de estas teorías en la economía
    colombiana. Si las medidas de política económica que están siendo tomadas por
    el Ministro de Hacienda logran sus objetivos, comprobaríamos una vez más la
    aplicabilidad de las enseñanzas que se imparten a orillas del Charles River. 
  • Vivienda: Recordando a Currie

    Cursa en el Senado un
    proyecto de ley que busca subsanar algunas fallas que le quedaron a la Reforma
    Urbana. El proyecto sometido por el gobierno a la consideración del Congreso
    era muy sencillo. Buscaba cambiar la definición de vivienda de interés social para
    permitir que las Corporaciones de Ahorro y Vivienda pudieran financiar un
    segmento importante del mercado que se había quedado sin financiación.

    El Senador Rojas
    Morales, ponente del Proyecto de Ley y quien se ha caracterizado por su trabajo
    serio, le ha introducido al mencionado proyecto una serie de reformas que han
    venido siendo criticadas por los gremios de la construcción. Algunas de estas
    reformas como el esquema de dos créditos complementarios, constituye una
    solución ingeniosa a algo que ya resolvió el Sistema UPAC de una manera más
    clara y operativa. Sin entrar a discutir en detalle el Proyecto es indudable
    que su aspecto más preocupante es la complejidad. Puede afirmarse  que estamos ante una solución compleja de un
    problema aparentemente sencillo.  En la
    solución propuesta por el Senador Rojas es difícil establecer claramente quien
    va a cargar con el peso económico de la reforma. El argumento de que no va a
    haber subsidio a la vivienda porque los fondos se van a obtener a tasas de
    interés muy bajas, genera dudas entre los economistas.

    Para los que tienen
    algo de memoria este argumento no es enteramente nuevo. El sistema de
    financiación de la vivienda imperante en el pasado en Colombia, se sustentaba
    en la premisa de que era posible conceder créditos a tasas de interés bajas
    siempre y cuando se consiguieran fondos de bajo costo. Si bien algunas familias
    afortunadas podían solucionar su problema de vivienda, el sistema veía
    disminuir sus recursos pues el valor real (descontada la inflación) era cada
    día menor.

    El Profesor Lauchlin
    Currie, quien ha influido positivamente en la fijación de políticas en el
    sector de la vivienda, ha logrado convencer al País de la importancia de tener
    un sistema de financiación de la vivienda en el que los recursos mantengan su
    poder adquisitivo en términos reales. El Sistema de Ahorro y Vivienda diseñado
    en Colombia por el Profesor Currie durante la Administración del Presidente
    Pastrana hoy es admirado por el resto de Latino América. El sistema logró,
    mediante reajuste del principal y planes de amortización innovadores, mantener
    accesibilidad a la vivienda cobrando tasas de interés reales positivas. Dentro
    del sistema UPAC, el reajuste del principal permitió el cobro de cuotas
    crecientes sin que esto constituyera un pago de intereses sobre intereses.

    Como bien nos lo hizo
    ver el Profesor Currie en su oportunidad, una de las ventajas del sistema UPAC
    es el utilizar las tasas de interés como una herramienta para incentivar el
    ahorro de las familias y para hacer que las empresas utilicen mejor su
    liquidez. Por el contrario, castigar al ahorrador pequeño pagándole tasas de
    interés bajas, en aras de una política de subsidios, no solo lo trata
    inequitativamente sino que lo incentiva a realizar gastos en el presente, desestimulando
    el ahorro.

    Pretender que se puede
    hacer política de vivienda social ocultando los verdaderos costos de estas
    medidas es realmente preocupante, pues parecería que no se han aprendido las
    lecciones dolorosas del pasado, cuando se causaron considerables perjuicios con
    medidas aparentemente inocuas. Basta recordar las disposiciones sobre
    congelación de arrendamientos, anunciadas en 1976 con el propósito de controlar
    el costo de la vida, favoreciendo a algunos inquilinos a costa de los sufridos
    propietarios que habían dedicado sus ahorros a adquirir una vivienda. Algunos
    propietarios más pobres que sus inquilinos tuvieron que subsidiarles la
    vivienda durante casi diez años como consecuencia de una medida concebida con
    carácter temporal.

    La experiencia negativa
    con estos subsidios implícitos nos debería llevar a buscar otro tipo de
    solución. La tendencia moderna en el manejo de subsidios busca un efecto mucho
    más justo y eficaz estableciendo un esquema en que los costos son asumidos
    directamente por el Estado en forma explícita y dirigido a los grupos que
    realmente merezcan dicha ayuda. Al evitarse filtraciones de los fondos públicos
    hacia familias que no necesitan el subsidio es posible lograr efectos mayores a
    partir de fondos limitados.

    La vivienda de interés
    social debe ser subsidiada con fondos comunes provenientes de un sistema
    tributario equitativo y debe llegar únicamente a quienes no puedan alcanzar un
    mínimo de vivienda. Podría entonces pensarse en que una alternativa más clara
    es reducir explícitamente la deuda sobre la vivienda cobrando las tasas de
    interés del mercado sobre el valor del saldo efectivo de la deuda. El gobierno
    asumiría directamente el resto de la deuda. Por ejemplo, si se decide que una
    familia para vivir dignamente necesita una vivienda que en el mercado cuesta 2
    millones pero solo puede pagar la mitad de la deuda, el Estado debería
    contribuir con el otro millón. Para garantizar el pago de su parte la familia
    constituiría una hipoteca que amortizaría, a tasas del mercado, utilizando el
    plan que mejor se adapte a sus circunstancias.

    Los críticos del
    sistema UPAC han sostenido que éste no se concibió para financiar vivienda de
    interés social y en parte tienen razón. Por definición la vivienda de interés
    social es aquella vivienda cuyo valor no puede ser pagado directamente por el
    propietario. El sistema UPAC, como se mencionó anteriormente ha sido concebido
    para la conservación del valor real de los recursos dedicados a la financiación
    de la vivienda y por tanto presupone que el propietario debe cancelar el total
    del valor de la vivienda. Si se hicieran explícitos los subsidios, el sistema
    de valor constante sí podría servir para financiarle al propietario aquella
    parte del valor de la vivienda que se ha colocado bajo su directa
    responsabilidad. 

    Dentro de esta
    perspectiva, la solución técnica de este complejo problema es muy sencilla pues
    lo único que se debería discutir es cuánto financia el Estado y cuánto aporta
    el propietario. Adicionalmente, el Estado debe entonces determinar la manera
    como debe llegar el subsidio al propietario. En esto puede ayudar la ingeniería
    financiera de nuestros muchachos de la Avenida Chile. Propuestas como la de dar
    certificados de abono tributario a los beneficiarios podrían producir un resultado
    interesante. Por ejemplo, cuando se ha establecido que una familia tiene
    derecho a un subsidio de un millón de pesos, la agencia encargada expediría un
    CAT por un millón. El beneficiario buscaría dentro del mercado su vivienda y
    pagaría con su CAT y además haría una hipoteca por el resto con una Corporación
    de Ahorro. El Constructor, o el ICT, recibiría el CAT que podría entregar a la
    corporación como abono de su obligación hipotecaria. La Corporación podría a su
    vez redimirlo en bolsa o guardarlo para pagar sus impuestos de renta.