El sector de las
telecomunicaciones ha experimentado importantes cambios tecnológicos. Al mismo
tiempo que se sucedían los cambios en la tecnología de comunicaciones el
entorno regulatorio experimentó profundas transformaciones. Los monopolios públicos
y privados en el curso de pocos años dieron paso a una serie de operadores que
ofrecen una variedad de opciones a los consumidores.
telecomunicaciones ha experimentado importantes cambios tecnológicos. Al mismo
tiempo que se sucedían los cambios en la tecnología de comunicaciones el
entorno regulatorio experimentó profundas transformaciones. Los monopolios públicos
y privados en el curso de pocos años dieron paso a una serie de operadores que
ofrecen una variedad de opciones a los consumidores.
La revista The Economist del 30
de septiembre de 1995 dedico su historia principal al estado de las
telecomunicaciones en el Mundo. Frances Cairncross autora del artículo encontró
un título que describía muy bien una característica importante del sector. Manifestó,
que de pronto ya la distancia no importaba para comunicarse y que era probable
que la distancia hubiera muerto.[1]
de septiembre de 1995 dedico su historia principal al estado de las
telecomunicaciones en el Mundo. Frances Cairncross autora del artículo encontró
un título que describía muy bien una característica importante del sector. Manifestó,
que de pronto ya la distancia no importaba para comunicarse y que era probable
que la distancia hubiera muerto.[1]
Pero no solo la distancia parece
no importar en el mundo de las telecomunicaciones sino que tampoco ya no
importa la duración de la llamada. El reloj de agua también
conocido como la Clepsidra utilizado por los griegos desde 325 a. C. para
controlar el tiempo utilizado por los oradores, ya no se necesita pues la
factura de muchos servicios de comunicaciones no depende del número de llamadas realizadas durante un
período de facturación. Por eso podría hablarse de que para efecto de las
comunicaciones también la clepsidra ha muerto.
no importar en el mundo de las telecomunicaciones sino que tampoco ya no
importa la duración de la llamada. El reloj de agua también
conocido como la Clepsidra utilizado por los griegos desde 325 a. C. para
controlar el tiempo utilizado por los oradores, ya no se necesita pues la
factura de muchos servicios de comunicaciones no depende del número de llamadas realizadas durante un
período de facturación. Por eso podría hablarse de que para efecto de las
comunicaciones también la clepsidra ha muerto.