Category: Japón

  • La devaluación del 97

    La experiencia
    colombiana ha mostrado que la limitación al flujo de capitales es muy difícil
    de hacer cumplir.
    En los últimos días
    Colombia y el Japón han experimentado una revaluación de su moneda frente al
    dólar americano. La revaluación japonesa se ha originado en un sector
    exportador altamente competitivo que ante las limitaciones impuestas a las
    importaciones americanas, ha generado un exceso de divisas. La revaluación
    colombiana, por el contrario, se ha dado en buena parte por una entrada masiva
    de dólares a través de la cuenta de capital y una situación de déficit en la
    cuenta corriente de la balanza de pagos.
    Aunque la teoría
    muestra que en el largo plazo el mercado cambiario llega a un nuevo equilibrio
    las autoridades tienden a intervenir con el fin de llegar a una posición más
    favorable. Los países con sectores exportadores fuertes buscan reducir el
    impacto en la pérdida de  competitividad
    con el tiempo mientras que los países a los que llegan los capitales
    golondrinas en busca de tasas de interés más altos tratan de reducir el impacto
    de la entrada de estos capitales antes de que la capacidad de endeudamiento del
    país llegue a su límite.
    Las políticas para
    contrarrestar los efectos de una revaluación de la moneda son muy distintas
    dependiendo de si el desequilibrio se da en el sector real o si se debe a un
    desequilibrio en las tasas de interés. Mientras que un país como Japón ha
    encontrado que el aumento de la productividad del sector exportador, el
    movimiento de la producción industrial hacia otros países y una política fiscal
    austera son los elementos de la mejor política para enfrentarse a una moneda
    fuerte causada por un superávit comercial, los países como Colombia que se
    enfrentan a desequilibrios importantes en el mercado de capitales han
    encontrado necesario corregir estos desequilibrios igualando la rentabilidad
    externa e interna.
    Mientras que persistan
    grandes desequilibrios entre la rentabilidad interna y externa es muy poco lo
    que se puede hacer. Para nadie es un secreto que la rentabilidad de colocar los
    excedentes de liquidez en Colombia es mucho más alta que en los Estados Unidos.
    Un dólar puesto en Miami está rentando, en pesos, apenas el tres por ciento
    mientras que en Colombia la rentabilidad es cercana al treinta por ciento.
    Tampoco es un secreto que es mejor endeudarse en el exterior que en Colombia.
    Mientras que el costo de un crédito obtenido en Miami puede ser del ocho por
    ciento en Bogotá el costo es de por lo menos un cuarenta por ciento.
    La experiencia
    colombiana ha mostrado que la limitación al flujo de capitales es muy difícil
    de hacer cumplir. Ante diferencias tan altas los colombianos, como los
    venezolanos y los de otras nacionalidades han encontrado siempre maneras de
    evadir estos controles. Lo que se requiere entonces es encontrar políticas que
    ataquen las causas de los problemas y que no se dirijan a calmar los síntomas
    de los problemas.
    Mientras no se tomen los
    correctivos verdaderos, es muy probable que las medidas anunciadas la semana
    pasada no logren cumplir con el objetivo de evitar una revaluación del peso.
    Por el contrario, en la medida en que los agentes económicos encuentren poco
    creíble la política económica puede suceder que aceleren la entrada de
    capitales y que por lo tanto se aumenten las expectativas de una revaluación
    más alta. Las prohibiciones lo que harán en buena parte será limitar el número
    de agentes que están dispuestos a especular a favor del peso.

    Si bien las
    consecuencias de jugar a la revaluación del peso pueden parecer bastante
    favorables en este momento, no debemos olvidar que en el largo plazo es muy
    probable que el país se vea abocado a una devaluación para poder mantener
    competencia en el sector externo. Esta aceleración de la devaluación puede
    tomar desprevenido a aquellos que aprovecharon esta ocasión para aumentar su
    endeudamiento en dólares. Esperemos que las Empresas de Servicios Públicos no
    repitan su experiencia de los años ochenta y no los coja de sorpresa el ajuste
    cambiario de finales de los noventas. 
  • Pobreza Honorable

     La economía japonesa se
    encuentra en vísperas de un fuerte revolcón.
    Durante el gobierno del
    Doctor López Michelsen se acuñaron una serie de frases que todavía son
    recordadas. Entre ellas estuvo la de convertir a Colombia en el Japón de
    Suramérica. La idea del Presidente López era lanzar a Colombia a una apertura
    exportadora que le permitiera crecer más rápidamente y no como lo sostuvo uno
    de los asesores de la Junta monetaria, era dejarnos a todos amarillos y con los
    ojos rasgados por las medidas económicas.
    Por las vueltas que da
    la vida, lo que hace veinte años resultaba una idea interesante, hoy en día no
    despierta mucho entusiasmo. En efecto, Colombia ha abandonado la política de
    elevada protección y se ha lanzado en una estrategia de apertura económica y
    Japón está atravesando por un momento recesivo que de ninguna manera puede
    servir de ejemplo para un país que quiera avanzar en su desarrollo económico.
    En artículo central del
    último número de la revista Business Week se hace una radiografía bastante
    interesante sobre la situación que está viviendo el Japón. Según la revista
    americana, la economía japonesa está en problemas debido a que las exportaciones
    se están desacelerando, la bolsa está enferma, las ganancias están frenadas,
    los salarios se están reduciendo y el producto está cayendo. La situación
    actual se refleja en el título de uno de los libros de más éxito en este
    momento en Tokio: Pobreza Honorable
    La solución a los
    anteriores problemas propuestas en el semanario americano parecen extraídas de
    nuestros planes de desarrollo. Para mejorar la economía se recomienda además de
    un estímulo de 90 mil millones de dólares, una reforma que disminuya los precios
    de la tierra y que estimule la construcción. Para mejorar el problema del
    comercio exterior se propone una apertura a las importaciones y acelerar el
    programa de construcción de infraestructura. Para salvar el sistema financiera
    se recomienda acelerar un programa de rescate y desregular y modernizar el
    sistema financiero. Las empresas deben ponerse las pilas y cerrar las plantas
    superfluas, salir de los trabajadores que no se necesiten y reducir la
    burocracia. Finalmente la revista recomienda una modernización del estado para
    terminar con las regulaciones excesivas que impiden la actividad empresarial,
    reforma que debe tratar de acabar con un sistema político corrupto que no
    responde al ciudadano.
    Sin entrar a aceptar ni
    el diagnóstico ni el remedio propuesto por la importante revista americana se
    pueden sacar una serie de conclusiones importantes. En primer lugar, la visión
    de los colombianos sobre los problemas económicos mundiales es muy
    fragmentaria. La cobertura de las noticias internacionales no se compadece con
    la importancia que tienen los eventos mundiales en una economia que busca
    internacionalizarse. Un estornudo del Japón puede ser el síntoma de una gripa
    fuerte en el resto del mundo. No debe olvidarse que la salud de la economía
    mundial está muy relacionada con el buen desempeño de los Estados Unidos, Japón
    y Alemania.

    En segundo lugar,
    parece que los economistas al igual que los generales nos concentramos en las
    técnicas que fueron exitosas en la última guerra. Hace 25 años se nos hablaba
    del Desafío Americano en momentos en que los japoneses estaban invadiendo el
    mercado americano de televisores, motocicletas y autos. En los últimos años se
    nos viene pregonando que debemos tener en cuenta el milagro japonés y que
    debemos adoptar una política industrial que está haciendo agua en el mismo
    Japón. La conclusión de todo lo anterior es bien clara: para tener éxito en un
    mundo cambiante es necesario mantenernos informados de los eventos mundiales y
    tener una mente abierta sin aferrarnos a estereotipos que pueden dejar de ser
    válidos de un momento a otro.