Category: James Tobin

  • Inversión modelo 1992

    El sorpresivo empuje de
    la inversión en 1992 puede servir para ilustrar las fuerzas que afectan la
    inversión.
    La inversión o sea el
    aumento en el acervo de capital es una de las variables de mayor interés para
    los encargados de la política económica. La experiencia les ha mostrado que los
    cambios en la demanda de inversión de las empresas tienen importantes
    repercusiones en el nivel de actividad económica. Para muchos las grandes
    crisis de una economía de mercado se relacionan con cambios en el deseo de
    invertir de los empresarios.
    Los padres de la
    macroeconomía moderna encontraron que no era necesario entender las razones que
    guiaban al sector privado en sus decisiones de inversión para hacer
    recomendaciones de política que solucionaran los problemas causados por las
    variaciones en la demanda de inversión. Cuando las prescripciones keynesianas
    comenzaron a perder su validez los teóricos se vieron obligados a desarrollar
    modelos que explicarán realmente las decisiones de inversión de las empresas.
    Entre las teorías que han mostrado su utilidad hay dos que merecen ser
    discutidas. La primera es la desarrollada por el Profesor Jorgenson de la
    Universidad de Harvard y la segunda es la del Profesor Tobin de la Universidad
    de Yale.
    En el llamado modelo
    neoclásico desarrollado por el Profesor Jorgenson, una de las variables claves
    que explica la demanda de inversión es el costo incurrido por el empresario en
    equipos y estructuras necesarios en el proceso productivo. Entre menor sea este
    costo de uso del capital para un empresario, mayor será el “stock” de
    capital deseado por el empresario y por lo tanto mayor serás su deseo de invertir.
    De acuerdo con este
    modelo gran parte de las variaciones en la inversión son un reflejo de las
    variaciones del costo de uso del capital. El sorpresivo empuje de la inversión
    en 1992 puede servir para ilustrar las fuerzas que afectan la inversión según
    el modelo de Jorgenson. El rápido crecimiento de la inversión observado el año
    pasado se explicaría entonces por una disminución importante en el costo de uso
    de capital.
    En primer lugar, la
    apertura económica dió origen a una disminución el costo de los equipos
    importados a tanto por la disminución de los aranceles como por la revaluación
    del dólar. Esta disminución del costo de los equipos importados hizo más
    atractiva la expansión del equipo productivo. En segundo lugar, la disminución
    en las tasas de interés causada por el cambio en la política monetaria
    disminuyó el costo de oportunidad del capital invertido en equipos y
    estructuras. Al darse un menor costo en el uso del capital las empresas se
    decidieron a invertir en equipo productivo.
    La segunda teoría que
    puede explicar el crecimiento acelerado de la inversión en 1992 es la
    desarrollada por James Tobin ganador del Premio Nobel de Economía. Según esta
    teoría, los empresarios invierten en equipos en la medida en que el costo de
    reposición de los activos de una empresa sea menor que el valor en Bolsa. Por
    tanto la relación entre el valor en Bolsa y el costo de reposición es un buen
    indicador del deseo de invertir. Si esta relación es superior a la unidad el
    empresario invierte, en caso contrario decide más bien comprar sus propias
    acciones en la bolsa. Para los seguidores de Tobin, el auge en la inversión en
    1992 es una consecuencia lógica del boom de la bolsa observado en los últimos
    años.

    La conclusión práctica
    de lo anterior es bastante simple. El pesimismo de algunos críticos del proceso
    de apertura sobre la posibilidad de mejorar la competitividad a través de un
    proceso de modernización del aparato productivo resultó un poco infundado. Las
    empresas invirtieron en nuevos equipos y consiguieron los fondos para hacerlo.
    No hubo necesidad de reestructurar primero y luego hacer la apertura, sino que
    el proceso mismo de la apertura, tal como lo indican las teorías de Jorgenson y
    Tobin, sirve para acelerar la reestructuración.