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  • Sin política económica

    La salida de Antonio
    Galán Sarmiento de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá será opacada por
    la que le harán los trabajadores oficiales al futuro candidato liberal.
    Después de declarar la
    emergencia económica el gobierno ha vuelto a sus malos pasos. La seriedad
    fiscal fue solo flor de un día y hoy acosado por el paro de los empleados
    oficiales comienza a negociar un aumento en la remuneración de los trabajadores
    oficiales. Para contribuir a la confusión y aumentar las probabilidades de
    llegar a un acuerdo más rápido, ha encargado de las negociaciones al Ministro
    del Interior quien buscará aprovechar los últimos días que le quedan en el
    gobierno para salir por la puerta grande. La salida de Antonio Galán Sarmiento
    de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá será opacada por la que le harán
    los trabajadores oficiales al futuro candidato liberal que aprovechará la
    ocasión para ganarse el respaldo de los principales sindicatos del país.
    Pero no solo en el
    manejo político de los conflictos laborales se nota la falta de coherencia sino
    también en el manejo de las situaciones internacionales. La Canciller anda por
    el mundo pegada a un micrófono haciendo diplomacia por los medios masivos de
    comunicación con tan mala fortuna que las relaciones comerciales colombianas se
    encuentran en su peor momento. Las peleas con Venezuela y Estados Unidos son
    tan frecuentes que muy pronto van a dejar de ser noticia. Ante los fracasos de
    nuestro cancillería los gremios han comenzado a asumir la representación del
    país. Los dirigentes gremiales se han lanzado a una ofensiva diplomática y han
    contratado agencias para que les ayuden a convencer a los americanos de que el
    gobierno colombiano si se ha portado bien el año pasado. Como los padres de los
    hijos calaveras, los gremios han acudido a sus palancas para que no les
    expulsen al hijo y le dejen repetir el año en el mismo colegio.
    La herencia que nos
    dejó Ernesto Samper en su paso por el Ministerio de Desarrollo no podría estar
    peor. Un Ministerio que en su época fue muy importante se convirtió al partirse
    en dos en un cero a la izquierda. Nadie sabría quien está al frente del
    Ministerio de Comercio Exterior si no fuera por la pequeña deuda que heredó el
    Ministerio de Defensa. Si no fuera por el Atlantic Coal nadie sabría que Morris
    Harf es el Ministro de Comercio Exterior pues sus ejecutorias han sido
    minúsculas. Del Ministro de Desarrollo lo único que se acuerda la gente es que
    en alguna época trabajó con uno de los grupos más poderosos de Colombia y que
    su nombramiento posiblemente sirvió para pagarle los favores recibidos a tan
    importante grupo económico.
    Los partidarios de la
    economía de mercado deben estar muy contentos pues parece que Planeación
    Nacional se acabó. Hace mucho tiempo que Planeación no fija su posición sobre
    los temas importantes de política económica. No sabemos si el DNP está en
    contra o a favor del Metro de Bogotá ni tenemos su opinión sobre tan importante
    tema como el Canal Interoceánico. Los grandes proyectos de infraestructura
    parecen que ya no necesitan el visto bueno de Planeación Nacional y ahora en el
    Gobierno de la Gente el mercado está tomando las decisiones sobre los grandes
    proyectos de infraestructura.
    Las grandes reformas
    del 90 han quedado en manos del Doctor Carlos Wolff quien ha dado muestra de
    una capacidad de trabajo tan grande como su ego. Las reformas en el régimen
    pensional y en el sistema de salud no han tenido quien las defienda y poco a
    poco podemos estar cayendo en una situación similar a la anterior a la reforma.
    Es increíble que el ISS no haya podido cumplir con el mandato de informar a sus
    afiliados sobre el estado de sus cuentas. Pensionarse del ISS sigue siendo tan
    difícil como antes y el afiliado sigue en manos de una burocracia que no le
    responde a nada.
    Las mejoras en la
    institución se han quedado en el piso donde funciona la Dirección General y el
    sufrido usuario del servicio médico sigue lo mismo que antes. Las grandes
    inversiones publicitarias del ISS le han ganado un tratamiento más favorable en
    los medios de comunicación pero no han influido en la mala percepción que
    tienen los usuarios del servicio que presta el Instituto.
    Si a lo anterior le
    sumamos la grave situación económica por la que estamos atravesando y que ha
    sido el fruto de un manejo equivocado del actual equipo económico al que le han
    salido todas las cosas al revés, estaríamos inclinados a solicitar la
    colaboración de los siquiatras ecuatorianos especialistas en determinar si los
    gobernantes están en capacidad de gobernarnos o si por el contrario sería
    necesario buscar otros que no se nos hagan los locos.

  • En las que estamos Antonio, y te pones a comprar elefantes blancos

    El sufrido usuario del ISS se encuentra ante la
    perspectiva de que sus nuevas cotizaciones se evaporen como se evaporaron los
    recursos de la Caja Nacional de Previsión de la Policía
      
    La reforma de la seguridad social fue sin lugar a
    dudas uno de los principales logros de la Administración Gaviria. La
    introducción de la competencia a una rama de actividad en la que habían
    predominado monopolios oficiales totalmente ineficientes,, fue una de las bases
    sobre la que se edificó el nuevo sistema de Seguridad Social en Colombia. Las
    Administradoras de Fondos de Pensiones y las Empresas Promotoras de Salud, se
    constituyeron dentro del nuevo sistema en las entidades claves encargadas de
    prestar un mejor servicio al usuario.
    La reforma no sólo buscó prestar un mejor servicio
    sino que también pretendió dotar de mayores recursos al nuevo sistema encargado
    de la seguridad  social de los
    colombianos. Como consecuencia de la reforma laboral los costos laborales se
    han incrementado muy por encima de las metas de inflación. Los colombianos
    aceptamos este aumento en los impuestos sobre la nómina con resignación, pues
    se nos prometió que ahora sí íbamos a poder gozar de estos derechos
    fundamentales, que en el pasado fueron un canto a la patria.
    Los defensores del antiguo régimen, muchos de
    ellos con asiento en el Consejo de Ministros del Presidente Samper, lograron
    introducir en la reforma definitiva unas condiciones favorables para que el
    Instituto de Seguros Sociales pudiera retener su clientela mientras hacía los
    cambios necesarios para enfrentar la nueva competencia. El gradualismo que tuvo
    que ser desmontado para poder hacer la apertura se aceptó, en aras de poder
    arrancar con un mejor sistema.
    La experiencia de los últimos días nos parece que
    la introducción del gradualismo fue un grave error que puede hacer fracasar tan
    importante reforma. Lo que ha estado sucediendo en la seguridad social muestra
    claramente que los intereses creados de algunos gremios o grupos de presión son
    los principales enemigos de las reformas que pretenden beneficiar al público en
    general. Las ventajas temporales otorgadas no sirven para que el pecador se
    arrepienta y viva sino más bien para tratar de preservar las conquistas
    alcanzadas en el antiguo régimen.
    En lugar de volverse competitivo el Seguro Social
    sigue con los mismos vicios de antes. El prometido estado de cuenta en el que
    debían aparecer las cotizaciones hechas durante toda la vida no han llegado a
    la mayoría de los afiliados. Los que están próximos a pensionarse y los que
    quieren evaluar seriamente las posibilidades de pasarse  al sistema de Fondos de Pensiones y
    Cesantías, tienen que esperar por lo menos tres meses para poder contar con
    este papelito. El cambio al sistema de autoliquidación que debería haberse
    realizado con antelación se convierte en un viacrucis para el sufrido
    empleador, que tiene que perder gran parte de su tiempo consiguiendo un bendito
    formulario. La Administración de ISS gasta ingentes recursos en un proceso de
    transición olvidándose, quien lo creyera, de que para hacer las consignaciones
    se necesitaba contar con formularios en abundancia.
    Lo triste de todo esto es que el esfuerzo hecho
    por el ISS con sus cursos y teleconferencias que le brindaron la oportunidad de
    un pantallazo a las Directivas del ISS resultó a la postre totalmente
    innecesario. Aquí ocurrió como en el escrito de Moliére en donde el personaje
    descubrió para su sorpresa que había estado escribiendo y hablando en prosa
    toda su vida, pues el usuario  descubrió que toda su vida había
    estado haciendo autoliquidación de sus aportes. Todo empresario que pagaba a
    sus empleados y cuánto era su aporte al Seguro Social, pues de otra manera su
    contabilidad no le cuadraba.

    Pero si esto no fuera poco, el sufrido usuario se
    encuentra ante la perspectiva de que sus nuevas cotizaciones se evaporen los
    recursos de la Caja de Previsión de la Policía. El Doctor Antonio Yepes, Director
    del Instituto de Seguro Social en lugar de pensar en mejorar los servicios se
    pone a negociar las torres donde quedó el Bogotá Hilton. Un edificio totalmente
    inadecuado para atender el objetivo de sacar de la olla a un ente adscrito al
    Ministerio de Defensa. Las prioridades de las directivas del ISS continúan, de
    esta manera, totalmente alejadas de las de sus usuarios. En lugar de utilizar
    estos para modernizar los sistemas de información, eliminando los graves
    problemas existentes que han conducido al caos vivido en las últimas semanas, se
    piensa en comprar elefantes blancos. Ojalá que el gobierno se ponga los
    pantalones y ponga en cintura al ISS antes de que la competencia lo acabe.  
  • Siguen los cambios en el equipo económico

    El caos imperante en
    los Seguros permanece a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la
    antigua directora.
    La diligente directora
    del Seguro Social siguiendo el ejemplo de Andrés Restrepo Londoño  Presidente de ECOPETROL presentó
    renuncia de su cargo. El Gobierno de inmediato nombró en su reemplazo a Fanny Santamaría, otra
    destacada profesional que se venía desempeñando en la Tesorería General de la Nación.
    Este cambio que se originó en enfrentamientos relacionados con los cambios
    propuestos por el gobierno en el regimen pensional permite ahora si presentar
    un frente unido en la defensa de tan importante proyecto de Ley.
    En declaraciones
    radiales la antigua directora ha mostrado su desacuerdo con aspectos
    importantes del Proyecto. Ha sostenido que no está de acuerdo con la creación
    de los Fondos Pensionales porque los principales beneficiados van a ser los
    grandes grupos financieros. Esta afirmación, que para muchos es absolutamente
    evidente en la realidad, no es enteramente cierta. Lo que escapa a muchos
    interesados en el tema es el hecho que los verdaderos dueños de los Fondos son
    los aportantes y que las Sociedades Administradoras de Cesantías y Pensiones
    son apenas unos consejeros en inversión a los que se les paga una comisión por
    el manejo de un portafolio.
    Es entonces claro que
    los grandes beneficiados de la reforma pensional propuesta por el gobierno van
    a ser los trabajadores que ahora si van a poder obtener una buena rentabilidad
    por sus ahorros. En el sistema anterior, los aportes se perdían en un hueco
    negro en donde no se sabía cuanto había aportado cada uno de los afiliados.
    Mucho menos se premiaba a los ahorradores que habían puesto sus ahorros desde
    el comienzo pues las recompensas eran independientes de los aportes reales.
    El caos imperante en
    los Seguros permanece a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la
    antigua directora. Una empresa que no sabe a ciencia cierta a quien le debe y
    que no conoce el monto de sus deudas nunca puede ser considerada como bien
    administrada. Los pobres candidatos a pensionarse tienen que probar en cada
    caso individual sus derechos. Además, como el Coronel Aureliano Buendía tienen
    que esperar eternidades hasta que les comiencen a girar sus mesadas.
    Fuera de tener unos
    sistemas de información primitivos, el Seguro Social se ha mostrado como un
    pésimo administrador de nuestros recursos. Las inversiones que ha hecho el ISS
    no han tenido el retorno económico deseado. El apoyo al IFI y al difunto ICT
    pueden haber contribuido a llevar a cabo una política muy meritoria pero
    descapitalizaron totalmente al Seguro Social. Un consejero en inversiones con
    un récord semejante hace mucho tiempo que no contaría con ningún cliente. El
    seguir dependiendo de los consejos de semejante asesor para nuestra jubilación
    es sin lugar a dudas una de las grandes fallas del regimen vigente.
    Si no se ha presentado
    un movimiento en contra de tan mal administrador es porque hasta el momento ha
    contado con el respaldo de un papá que en principio lo respalda. Las
    limitaciones fiscales del gobierno y el gran monto de las obligaciones
    acumuladas han puesto a pensar al gobierno si debe seguir respaldando a un
    instituto con tan buenos propósitos pero con tan malos resultados.
    La renuncia de la
    Doctora Cecilia López ha dado origen a un movimiento de solidaridad en el ISS.
    Los funcionarios que la han acompañado en su labor han mostrado su apoyo a la
    exdirectora. Esto refleja tanto el natural agradecimiento con una persona de
    reconocido liderazgo como el lamento de quien ve el marchitamiento de una
    institución que tan buenos beneficios les ha deparado a sus empleados en el
    pasado.

  • El retorno del intervencionismo

    El péndulo ideológico
    parece estar moviéndose nuevamente hacia la izquierda
    .
    Cuando uno se reune con
    sus compañeros de juventud comienza a recordar las épocas cuando uno también
    tuvo veinte años. En las conversaciones afloran los temas de moda en la música,
    en la literatura, en el cine y ocasionalmente también surgen los temas de la
    teoría económica.
    Los temas de literatura
    conservan su encanto. Los Cien Años de Soledad, las obras de Vargas Llosa y
    Cortázar se dejan leer más fácilmente que hace veinticinco años. Los Mamas y
    los Papas, Simon y Garfunkel y la misma Joan Baez conservan el mismo encanto
    que disfrutamos por allá en 1967. Las películas de esa época como el Graduado
    con Dustin Hoffman siguen trayendo agradables recuerdos.
    Por el contrario,
    libros como el Nuevo Estado Industrial, que colocó a su autor, el Profesor John
    Kenneth Galbraith, en el tope de los Best Sellers y en la carátula de Time,
    quedan después de cinco lustros apenas como una muestra del buen manejo del
    lenguaje. Frases como “la espontaneidad que se puede apreciar en mis
    escritos después de la quinta corrección” que usa el Profesor Galbraith en
    la introducción de su libro son joyas que nos hacen sonreír al releerlas.
    Los grandes conceptos
    que puso en boga el Profesor Galbraith en su libro perdieron vigencia con el
    tiempo. La gran diferencia entre los escritores en economía y los fabricantes de
    autos se la escuché al Profesor Galbraith hace casi quince años. Según él, los
    autores no tiene que recoger sus obras cuando salen con defectos mientras que
    los fabricantes de automóviles están obligados a mandar recoger y reparar los
    automóviles que salen con deficiencias de la línea de ensamble.
    Las enseñanzas de
    Galbraith en su nuevo Estado Industrial y en la Sociedad Opulenta que
    resultaron con serios defectos y que justificaron excesos en el
    intervencionismo del Estado siguen circulando por el mundo en busca de
    pasajeros que se monten nuevamente en el tren de la victoria.
    Los mensajes de Clinton
    y las promesas de nuestra flamante nueva constitución parecen extraídos de la
    ideología de los sesenta. El idealismo de algunos políticos norteamericanos y
    colombianos se vuelve a alimentar de las enseñanzas de este gran economista.
    El péndulo ideológico
    parece estar moviéndose nuevamente hacia la izquierda. Las grandes problemas
    económicos que dieron lugar al desmoronamiento del sistema comunista en el
    mundo parecen olvidarse muy rápidamente. En Colombia es cada vez más frecuente
    el renacer del Cepalismo que tanto daño nos causó. Los intervencionistas
    defienden en contra de toda la evidencia instituciones como el ISS que se
    destacan por su ineficiencia con argumentos extractados del discurso de los
    sesentas.

    Con el cuento de la
    solidaridad los defensores del intervencionismo nos quieren convencer que
    sigamos haciendo aportes en un hueco negro llamado pomposamente Instituto de
    los Seguros Sociales. La mentada solidaridad en el caso colombiano se ha
    convertido en una forma de imposición sin representación. No hay duda que los
    aportes que hacemos una gran mayoría de los colombianos no son otra cosa que un
    impuesto adicional. Los pagos al Seguro Social y al Sena nunca se traducen en
    servicios para los afiliados son lo mismo que los famosos Rudi bonos un
    impuesto más que cae en los estratos malditos.
  • Siguen los cambios en el equipo económico

    El caos imperante en los Seguros permanece  a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la antigua directora.


    La diligente directora del Seguro Social, siguiendo el ejemplo del Presidente de Ecopetrol presentó renuncia a su cargo.  El gobierno de inmediato nombró en su reemplazo a Fanny Santamaría otra desatacada profesional que se venía desempeñando en la Tesorería General de la Nación.  Este cambio que se originó en enfrentamientos relacionados con los cambios propuestos por el gobierno en el régimen pensional permite ahora si presentar un frente unido en la defensa de tan importante proyecto de ley.


    En declaraciones radiales la antigua directora ha mostrado su desacuerdo con aspectos importantes del proyecto.  Ha sostenido que no está de acuerdo con la creación de los fondos pensionales porque los principales beneficiados van a ser los grandes grupos financieros.  Esta afirmación que para muchos es absolutamente evidente en la realidad, no es enteramente cierta. Lo que escapa a muchos interesados en el tema es el hecho que los verdaderos dueños de los Fondos son los aportantes y que las sociedades administradoras de cesantías y pensiones son apenas unos consejeros en inversión a los que se les paga una comisión por el manejo de un portafolio.


    Es entonces claro que los grandes beneficiados de la reforma pensional propuesta por el gobierno van a ser los trabajadores que ahora sí van a obtener una buena rentabilidad por sus ahorros.  En el sistema anterior, los aportes se perdían en un hueco negro, en donde no se sabía cuánto había aportado cada uno de los afiliados.  Mucho menos se premiaba a los ahorradores que habían puesto sus ahorros desde el comienzo pues las recompensas eran independientes de los aportes reales.


    El caos imperante en los Seguros permanece a pesar de los grandes esfuerzos realizados por la antigua directora.  Una empresa que no sabe a ciencia cierta  a quién le debe y que no conoce el monto de sus deudas nunca puede considerarse como bien administrada.  Los pobres candidatos a pensionarse tienen que probar en cada caso individual sus derechos.  Además, como el Coronel Aureliano Buendía tienen que esperar eternidades hasta que les comiencen a girar sus mesadas.


    Fuera de tener unos sistemas de información primitivos, el Seguro Social se ha mostrado como un pésimo administrador de nuestros recursos.  Las inversiones que ha hecho el ISS no han tenido el retorno económico deseado.  


    El apoyo al IFI y al difunto ICT pueden haber contribuido a llevar a cabo una política muy meritoria pero descapitalizaron totalmente el Seguro Social.  Un consejero en inversiones con un récord semejante hace mucho tiempo que no contaría con ningún cliente.  El seguir dependiendo de los consejos de semejante asesor para nuestra jubilación es sin lugar a dudas una de las grandes fallas del régimen vigente.


    Si no se ha presentado un movimiento en contra de tan mal administrador es porque hasta el momento ha contado con el respaldo de un papá que en principio lo respalda.  Las limitaciones fiscales del gobierno y el gran monto de las obligaciones acumuladas han puesto a pensar al gobierno si debe seguir respaldando a un instituto con tan buenos propósitos pero con tan malos resultados.


    La renuncia de la doctora Cecilia López ha dado un movimiento de solidaridad en el ISS.  Los funcionarios que le han acompañado en su labor han mostrado su apoyo a la ex directora.  Esto refleja tanto el natural agradecimiento con una persona de reconocido liderazgo como el lamento de quien ve el marchitamiento de una institución que tan buenos beneficios les ha deparado a sus empleados en el pasado. 

  • Los Dos Seguros Sociales

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    Como muy bien lo dijo
    la Directora, es muy importante recordar que el Instituto de Seguros Sociales
    debe cumplir dos funciones bien diferenciadas. La primera se relaciona con la
    atención médica y la segunda con el pago de las pensiones.

    En estos días la
    dinámica directora del Seguro Social madrugó a defender el aumento en las
    cotizaciones del ISS. En los espacios de 6 AM a 9 AM estuvo pronta a contestar
    los interrogantes de los periodistas y de los oyentes. De acuerdo con las
    preguntas, la audiencia preocupada por los recientes anuncios sobre las
    investigaciones en el Seguro, parecía convencida de que era más prioritario
    terminar de sanear el Instituto antes de pensar en aumentar las cotizaciones.
    Como muy bien lo dijo
    la Directora, es muy importante recordar que el Instituto de Seguros Sociales
    debe cumplir dos funciones bien diferenciadas. La primera se relaciona con la
    atención médica y la segunda con el pago de las pensiones. Los problemas de
    corrupción primordialmente tienen que ver con la atención médica, mientras que
    el aumento de las contribuciones se hace para mejorar la situación financiera
    del pago de las pensiones.
    Aceptando por el
    momento, esta separación en dos Institutos de Seguros Sociales, se me hace
    importante hacer algunas precisiones sobre el manejo de las pensiones. Primero,
    el Seguro Social adolece de serias fallas en este campo; los computadores del
    Seguro son manipulados por empleados deshonestos quienes crean beneficiarios
    ficticios que no han hecho los aportes correspondientes. Es importante tapar
    estas troneras por las cuales se escapan el ahorro de los trabajadores.
    Segundo, al Seguro
    Social no le ha ido muy bien en el manejo de las contribuciones de los
    trabajadores.  El IFI y el ICT utilizaron
    los recursos del Seguro para propósitos muy loables pero de retornos muy
    mediocres. Las malas inversiones del IFI y los desastres financieros del
    antiguo ICT, redujeron considerablemente los ahorros de los trabajadores colombianos.
    La experiencia anterior
    en el manejo de los recursos lleva a la inevitable conclusión de que el Estado
    es peor administrador que el sector privado. No cabe duda que el
    microempresario obtiene un mejor retorno cuando invierte en su propia empresa que
    cuando le entrega sus ahorros al Seguro Social. Los trabajadores pueden esperar
    un mejor retorno de una inversión segura como los Títulos del Banco de la
    República, que en los retornos de los fondos a cargo del Seguro Social.
    Tercero, el desorden
    administrativo del Seguro es tan grande que llega hasta el punto en que ni el
    trabajador ni el mismo Instituto saben cual es el aporte que ha hecho en el
    curso de su vida laboral. Todos estamos acostumbrados a que cada mes nos llegue
    un extracto en el que se nos informa cual es el saldo en nuestras cuentas
    corrientes y en nuestros depósitos de ahorro. En los recibos del ISS se informa
    mes a mes cuanto debe contribuir pero nunca se informa cuanto es el monto de
    los ahorros.
    Este caos
    administrativo ha llegado a los extremos de que para poder uno gozar de la
    pensión tiene que conseguir la certificación de todos las contribuciones. Esto
    es tan absurdo como si para retirar nuestros ahorros de una corporación
    tuviéramos que adjuntar copia de todos los recibos de consignación que hemos
    hecho desde el momento en que abrimos la cuenta.
    Adicionalmente, el
    momento no es el apropiado para un aumento de las contribuciones. Como dice el
    dicho, el palo no está para cucharas. En estos momentos en que la economía está
    en recesión y en que el poco aumento de los salarios ha sido devorado por la
    inflación, es demasiado pedir un nuevo sacrificio.
    Finalmente, no debe
    olvidarse que por más que uno crea en las capacidades de la nueva directora uno
    debe darse cuenta que los problemas del país requieren de soluciones
    institucionales. No se puede esperar que el buen desempeño de una burocracia
    dependa de la presencia de genios. El cambio institucional del Seguro
    indudablemente debe venir acompañado de una mayor participación del sector
    privado. El monopolio de la seguridad social no puede mantenerse en manos del
    gobierno.
  • Seguros de Salud: Buen negocio para el sector privado pero malo para el gobierno

    Infortunadamente, la alta rentabilidad de
    las entidades privadas que ofrecen el seguro de salud no se obtiene también en
    las instituciones del gobierno. Por el contrario, el Seguro Social tiene que
    cubrir la atención médica con los aportes de los otros riesgos.
    Al sufrido usuario que
    recorre las calles llenas de huecos de Bogotá, le sorprende ver el surgimiento
    de entidades que ofrecen  seguros médicos
    voluntarios. Este boom del seguro médico voluntario parece estar mostrando que
    esta actividad debe ser atractiva para que las entidades financieras, que por lo
    general son muy cautas en entrar en nuevos campos decidan hacer inversiones en
    un nuevo negocio.
    Infortunadamente, la
    alta rentabilidad de las entidades privadas que ofrecen el seguro de salud no
    se obtiene también en las instituciones del gobierno. Por el contrario, el
    Seguro Social tiene que cubrir la atención médica con los aportes de los otros
    riesgos.
    Es tan grande el
    problema del Seguro Social que el Gobierno nos está anunciando un aumento del
    100 por ciento en los riesgos de Invalidez Vejez y Muerte. La contribución va a
    pasar del 6.5 del salario al módico 13% Nuevamente nos consuelan a los
    trabajadores con el anuncio que únicamente nos va costar la tercera parte
    porque el patrono generosamente va a aportar las dos terceras partes.
    Como nos enseñan en el
    primer curso de economía y como adecuadamente se registra en las cuentas
    nacionales, las contribuciones salariales son parte integrante de la
    remuneración de los asalariados. El aumento, por lo tanto va a recaer en los
    sufridos trabajadores que verán disminuidos sus menguados ingresos.
    El aumento en la
    contribución al seguro social no tendrá como contraprestación ningún aumento en
    los beneficios pensionales. Simplemente, vienen a tapar unos huecos creados por
    un régimen pensional que fue aumentado generosamente en la administración Barco
    y a cubrir el mal manejo que se le ha dado a los administradores de los bonos
    de valor constante.
    Los créditos baratos,
    las malas inversiones y las políticas generosas han ido acabando con los
    recursos del ISS. Más aún, el gobierno no ha hecho los aportes presupuestales
    para cubrir los huecos dejados por los errores en el manejo de estos fondos.
    Al pensar que este aumento pueda seguir el mismo camino que el que han
    tomado las contribuciones anteriores, no puede uno menos que lamentar que el
    Congreso no hubiera aprobado la privatización del manejo de las pensiones. Muy
    distinto sería la actitud de los trabajadores hoy en día, si los recursos
    adicionales pudieran colocarse en la institución financiera de sus preferencias
    con la seguridad de que todo lo que se ahorra va a contribuir una vejez digna.

    El camino fácil, tomado
    por el gobierno al aumentar las cotizaciones del Seguro Social antes que hacer
    los cambios y la privatización que el público esta demandando, nos ha
    desilusionado. Confiábamos en que tanto la directora del Seguro como el
    gobierno, tomarán las medidas difíciles de alta cirugía que requiere esta
    institución de Seguridad Social.