Category: Financiación vías

  • La financiación de la infraestructura vial

    Como resultado del poco conocimiento del transporte
    en Colombia las propuestas hechas en el campo de la financiación de la
    infraestructura de transporte no han resultado muy afortunadas.
    El transporte es un sector
    poco atractivo para los investigadores. 
    El conocimiento sobre el sector transporte surge, en buena parte, de una
    serie de estudios realizados muy ocasionales para fijar las bases para los planes
    de transporte. A diferencia de otros sectores como el industrial que cuenta con
    una serie de estadísticas periódicas de muy buena calidad, la información sobre
    el transporte que se publica regularmente es muy poco profunda y por lo tanto
    resulta insuficiente para hacer un diagnostico acertado de la marcha del
    sector.
    La carencia de
    estadísticas serias sobre el transporte hace que los estudios sobre el sector
    que se realizan muy de vez cuando terminen convertidos en operaciones masivas
    de procesamiento de información con la grave consecuencia de limitar a un
    mínimo el tiempo necesario para el diagnostico analítico y la formulación y
    evaluación de planes y proyectos.  Este
    proceso de investigación concentrado en unas fechas unido al cambio de las
    firmas encargados de ejecutar los estudios ha obligado a los consultores
    especializados a buscar una diversificación hacia otras áreas y ha impedido la
    acumulación seria de conocimientos sobre el tema del transporte.
    Como resultado de lo
    anterior, las propuestas hechas en el campo de la financiación de la
    infraestructura de transporte no han resultado muy afortunadas.  Los esquemas de concesión no han logrado
    despegar no solo por dificultades de información en cuanto a los costos y
    beneficios de los proyectos sino también por dificultades financieras del
    gobierno.  Ante los recortes
    presupuestales necesarios para lograr un equilibrio fiscal surgen propuestas
    del Ministerio de Transporte sobre posibles fuentes de financiación para la
    construcción y el mantenimiento de la infraestructura vial.
    En efecto, el Ministro de
    Transporte esta proponiendo la creación de una sobretasa a la gasolina para el
    mantenimiento de las vías, dedicando de paso, el cobro del peaje para la
    construcción de las nuevas.  Como complemento,
    el Ministro propone reestructurar la contribución por valorización con el fin
    de lograr captar parte de la plus valía generada por la construcción de las
    carreteras.
    La propuesta parece
    interesante a simple vista.  Sin embargo,
    además de tener problemas de carácter constitucional por ir contra de la
    prohibición de impuestos con destinación especifica, la propuesta tiene serios
    problemas de carácter técnico.  El daño
    causado por los vehículos en las carreteras tiene muy poca relación con el
    consumo de gasolina.  En primer lugar,
    gran parte del consumo de gasolina se debe al trafico urbano y por lo tanto no
    afecta para nada el deterioro de las vías a cargo del Ministerio de
    Transporte.  El establecer una sobretasa
    a la gasolina equivaldría a una transferencia masiva de recursos de los
    municipios hacia el gobierno central.
    En segundo lugar, el daño
    que causan los vehículos es proporcional a la potencia cuarta de la carga por
    eje mientras que el consumo de gasolina varia casi en relación directa con el
    peso del vehículo y por lo tanto bajo un esquema de sobretasa a la gasolina los
    vehículos que causan menos daño estarían subsidiando a los que causan más
    daño.  A la larga se estaría, entonces
    incentivando el uso de vehículos más pesados lo que tendría como consecuencia
    la disminución de la vida útil de la infraestructura de transporte.
    Pero si esto no fuera
    suficiente para no recomendar la implantación de una sobretasa a la gasolina,
    debería notarse que los estudios muestran que los impuestos a la gasolina son
    de carácter regresivo y por lo tanto los que más van a sufrir en términos
    relativos con esta sobretasa van a ser los pobres.  El gobierno al estilo de Hood Robin le
    estaría quitando a los pobres para darle a los ricos.
    Finalmente, la propuesta
    ignora que podría lograr los mismos malos efectos de una manera menos
    costosa.  En efecto, la base sobre la
    cual se liquida el impuesto a la gasolina ha tenido durante los últimos 20 años
    un claro carácter discrecional.  Como la
    base del impuesto es el costo en la refinería el gobierno decide cual es su
    valor determinando un precio político para el transporte por oleoducto.  Si quiere que el impuesto no afecte mucho al
    bolsillo del consumidor aumenta el costo del transporte por oleoducto
    reduciendo de esta manera la base sobre la cual se cobra el impuesto.  Obviamente, si quiere que el aumento sea
    mayor no necesita crear una sobretasa sino simplemente disminuir el porcentaje
    del precio total que se asigne al transporte por oleoducto.