Category: Estanflación

  • Santos II de mal en peor: Rumbo a la estanflación

    Santos II de mal en peor: Rumbo a la estanflación

    El jueves 10 de marzo de 2016 el Departamento
    Administrativo Nacional de Estadística (Dane) dio a conocer al público la cifra
    del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 2015. Posteriormente el
    Presidente Juan Manuel Santos y el Ministro de Hacienda Mauricio Cárdenas comenzaron
    a trinar elogios sosteniendo que un crecimiento de 3,1% era un excelente resultado
    económico para el país. En menos de 140 caracteres manifestaron que era el
    mejor resultado de los grandes países de la región y que por lo tanto Colombia
    debía sentirse orgulloso de las políticas públicas que se han venido siguiendo durante
    el segundo período del Presidente Santos.
    Como siempre es interesante contrastar la veracidad
    de tan grandiosas afirmaciones, lo primero que se me ocurrió fue comprobar si
    era verdad lo manifestado tanto por el Presidente como por el Ministro de
    Hacienda. Una búsqueda en Google no pudo identificar una página en la que
    apareciera el resultado de las diferentes economías de Latinoamérica. A continuación
    mire si había alguna publicación reciente de la Comisión Económica para América
    Latina y el Caribe (Cepal), entidad que hace un seguimiento juicioso de las
    economías de la región de Latinoamérica y el Caribe.

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  • Llegó la estanflación

    Los teóricos comenzaron
    a plantearse explicaciones del fenómeno que les permitiera sugerir
    recomendaciones de política económica que aliviaran esta dolorosa situación de
    inflación con desempleo.
    La primera crisis del
    petróleo de 1973 no sólo afectó la economía mundial, sino que también tuvo
    importantes impactos en la ciencia económica. Hasta esa fecha se pensaba que
    las altas tasas de inflación estaban asociadas con bajas tasas de desempleo. La
    ocurrencia simultánea de altas tasas de inflación y desempleo causadas a nivel
    mundial por la crisis del petróleo, puso a comentaristas y académicos a buscar
    explicaciones.
    Los comentaristas
    decidieron que lo más importante era buscar un término que describiera el nuevo
    fenómeno. Para eso usaron la técnica utilizada por los criadores de caballos de
    pura sangre, de poner como nombre del potro una mezcla de los nombres del padre
    y de la madre. De esta manera, surgió el nombre de estanflación para describir
    la ocurrencia simultánea de un estancamiento y de la inflación.
    Los teóricos comenzaron
    a plantearse explicaciones del fenómeno que les permitiera sugerir
    recomendaciones de política económica y, que aliviaran esta dolorosa situación
    de inflación con desempleo. Las naturaleza misma del fenómeno y las soluciones
    eran objeto de amplio debate. No existía un consenso sobre el tema. Por esa
    época, en los exámenes a los candidatos al Ph. D. de las mejores universidades
    americanas se incluyeron preguntas en las que se planteaba el fenómeno y se
    pedían soluciones a dicho problema.
    Como fruto de ese
    análisis surgieron importantes reformulaciones de los principales modelos
    vigentes. Se entendió que era muy importante distinguir entre perturbaciones
    causadas por aumentos en la demanda y, las que ocurrían como consecuencia de
    los cambios en la oferta. Se concluyó que los resultados eran muy diferentes
    para los dos casos. Cuando la perturbación se debía a cambios en la demanda,
    como por ejemplo los que se daban por variaciones en la política, fiscal y
    monetaria, existía el famoso intercambio entre inflación y desempleo. Por el
    contrario, cuando la perturbación afectaba primordialmente el lado de la oferta
    como era el caso del “shock” petrolero, ocurría la estanflación. 
    El descubrimiento de la
    medicina adecuada para manejar los fenómenos de la estanflación asociada con la
    primera crisis del petróleo llegó un poco tarde pues algunos de los pacientes
    tuvieron que padecer remedios que muchas veces resultaron peores que la
    enfermedad. Cuando ocurrió la segunda crisis del petróleo los países avanzados
    tenían más claras las posibles soluciones. Los que consideraban importante
    mantener un nivel de precios estables, por ejemplo Japón y Alemania, optaron
    por políticas monetarias y fiscales restrictivas. Por el contrario, algunos
    países decidieron acomodar la situación contrarrestando los efectos recesivos
    causados por los altos precios del petróleo, mediante una expansión de la
    demanda agregada.
    Las experiencias del
    manejo de las crisis del petróleo son invaluables para poder tomar decisiones
    en estas épocas de racionamiento eléctrico. El racionamiento eléctrico es sin
    lugar a dudas un choque de oferta tan traumático, o más, que el causado por los
    jeques árabes en 1973 y 1979. Nuestras opciones de manejo económico están
    centradas en ver si continuamos con una política restrictiva que nos elimine
    las expectativas inflacionarias, o si por el contrario aceptamos el aumento de
    precios y lo validamos mediante políticas monetarias y fiscales estimulativas.
    El racionamiento
    eléctrico entra entonces como un actor nuevo en las discusiones de política
    fiscal. El Ministro de Hacienda tiene que preguntarse si en estas
    circunstancias es necesario frenar la economía, o si más bien, se requiere un
    estímulo adicional que compense los autogoles que le metieron los encargados de
    la política energética de la Administración Barco y de la actual.