Category: Educación

  • En Colombia, ser pilo pagaba

    En Colombia, ser pilo pagaba

    La semana pasada, el 5 de septiembre de 2018, durante
    el estudio del Presupuesto 2019 en las comisiones económicas de Senado y
    Cámara, María Victoria Angulo, ministra de Educación del recién posesionado
    presidente Iván Duque Marquéz,
    anunció[1] el fin del programa
    “Ser Pilo Paga”, pues se encuentra desfinanciado en 2 billones de pesos.
    Ser Pilo Paga se inició en 2014, siendo Gina
    Parody d’Echeona Ministra de Educación. Buscaba que 40.000 estudiantes de
    bajos recursos, pero con muy buenos puntajes en las pruebas Saber, accedieran
    a una carrera profesional en una de las 33 instituciones de educación
    superior colombianas con Acreditación Institucional de Alta Calidad.

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  • El profesor de las ideas

    El profesor de las ideas

    El jueves 12 de septiembre  la carrera de Economía de la Facultad de
    Ciencias Económicas Administrativas y Contables de la Universidad Javeriana
    celebró el cincuentenario de su creación con una conferencia del Profesor Xavier
    Sala-i-Martin en el que trató el tema de la economía de las ideas.
  • Retos de la educación superior en Colombia.

    Juan Manuel Santos va a intentar
    en su segundo período aprobar una de las materias en la que se rajó. No logró
    la aprobación de la reforma de la educación superior y le tocó ponerle la cara
    a la dura realidad de que el país quedó en el último lugar en las pruebas Pisa.
    La reacción instintiva de los políticos ante los problemas es buscar más
    recursos para seguir haciendo más de lo mismo. Si tenemos problemas de
    infraestructura de transporte pensamos que lo que se debe hacer es buscar
    recursos para invertir un 3 por ciento del PIB tal como lo hacen los países más
    avanzados en ese campo.

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  • La demanda no crea su propia oferta

    Con ocasión del centenario del nacimiento de Lauchlin Currie se realizaron
    en el mes de octubre varios seminarios académicos que analizaron la vigencia
    del pensamiento del destacado economista. En una de las reuniones se destacaron
    sus contribuciones en el campo de la estabilización y el crecimiento.
  • La mejor inversión

    Una política realista en el campo educativo debe partir de un reconocimiento de que lo importante es que el colombiano obtenga un conocimiento de alta calidad que le permita ser mas productivo
    La pasada cumbre de Ibero América en Bariloche trató el tema de la educación como un posible motor de desarrollo.  El gobierno colombiano perdió una magnífica oportunidad para exponer su pensamiento sobre tan importante tema.  El presidente Samper dejo pasar la oportunidad de exponer el pensamiento del gobierno colombiano ante una audiencia amplia.

    No nos debe extrañar que el gobierno no tenga una política de desarrollo basada en los recursos humanos, pues hasta el momento su única preocupación ha sido con temas de carácter coyuntural.  No sólo ha tenido que defenderse de las graves acusaciones sobre la financiación de la campaña presidencial, sino que, además, por no saber hacer las cuentas de la financiación de su plan de desarrollo ha tenido que acudir al Congreso para la aprobación de una reforma tributaria improvisada e inconveniente.
    El tema educativo durante la presente administración no ha sido bien tratado. El primer ministro de la presente Administración, Arturo Sarabia Better, tuvo un manejo bastante desafortunado de la política educativa. Su gestión fue muy pobre y se concentró en atender una serie de huelgas de los sindicatos de maestros y profesores universitarios.  Nos quedamos sin saber cuál era el pensamiento del gobierno sobre el papel de la educación en el desarrollo y cuáles eran las políticas más indicadas para lograr un mayor crecimiento económico.
    Su reemplazo, María Emma Mejía, indudablemente ha tenido mayor éxito dentro de los medios de comunicación.  Hemos visto a la Ministra, con inusitada frecuencia, en todos los medios de comunicación.  Los arreglos laborales han sido bastante generosos y los sindicatos de maestros y profesores se encuentran en relativa calma.  Sin embargo, el Ministerio sigue sin una política educativa orientada hacia el crecimiento económico.

    Una política realista en el campo educativo debe partir de un reconocimiento de que lo importante es que el colombiano obtenga un conocimiento de alta calidad que le permita ser más productivo. Bienestar de los educadores es apenas una condición necesaria pero no suficiente para lograr desarrollo económico.  Por lo tanto, el gobierno debe comenzar a preocuparse por medir los resultados del proceso educativo en lugar de dedicar todos los esfuerzos a mantener contentos a los sindicatos de maestros y profesores universitarios.
    El gasto en educación no es bueno por sí mismo si no por los resultados que produce, el aumentar el gasto en educación no siempre es la solución de los problemas educativos.  Una educación más costosa no es necesariamente mejor.  El sector privado y en especial las instituciones religiosas ofrecen educación de alta calidad a costos por debajo de lo que nos toca sufragar a los contribuyentes.

    La educación pública puede no costarle mucho a los padres de los estudiantes, sin embargo, para la sociedad y para los contribuyentes los costos son muy altos.  Donde más se puede apreciar el elevado costo de la educación oficial es en las universidades públicas de Bogotá.  La Nacional y la Distrital tienen unos costos por alumno muy superiores a los de universidades particulares de igual calidad.  Si el Gobierno, el día de mañana, decidiera cerrar estas dos universidades con la mitad del presupuesto podría pagar becas en las mejores universidades colombianas para la totalidad de Los estudiantes matriculados en ellas.

    El gobierno tiene que cambiar su enfoque educativo.  El Ministerio no puede seguir siendo la institución cuya única preocupación sea mantener contento a Fecode y pagar a tiempo a los maestros.  Mucho menos debe dedicar sus esfuerzos al cumplimiento del famoso pacto social.  Su responsabilidad tiene que ser el montar un sistema educativo, eficiente y eficaz que responda a las necesidades del desarrollo económico.  Los cambios necesarios son profundos y requieren un esfuerzo continuado, el aumento en los presupuestos no se traducen necesariamente en mejores resultados para los alumnos.

  • La educación en Colombia.

    La grave situación que
    vive la educación en Colombia ha sido el fruto de errores de política.
    Hace unos treinta y
    cinco años los mejores estudiantes aspiraban a entrar a la Universidad
    Nacional. En esa época en la que no existían las pruebas del ICFES la calidad
    de los colegios se medía por el número de estudiantes que podían entrar a la
    Nacional. Los estudiantes que eran admitidos a la Nacional y a otra universidad
    privada de prestigio como los Andes o la Javeriana, usualmente preferían
    matricularse en el campus de la 45. Hoy en día, los buenos estudiantes piensan
    primero en las universidades privadas. Los Andes, la Javeriana, el Rosario y el
    Externado son las principales opciones consideradas.
    La Nacional recibía en
    sus buenas épocas magníficos estudiantes de todas las clases sociales, con una
    alta participación de la clase media y media alta. Los estudiantes de la
    nacional, con el correr del tiempo se convertían en la clase dirigente. La
    educación universitaria era en esa época la principal causa de movilidad
    social. Los estudiantes de los buenos colegios oficiales como el Camilo Torres
    o el Colegio Mayor de San Bartolomé ascendían social y económicamente gracias a
    un buen sistema educativo público.
    Hoy en día, por el
    contrario, la posibilidad de llegar a puestos directivos a través del sistema
    oficial es muy baja. La calidad de la educación oficial no es muy apreciada por
    los estudiantes y sus familias y más bien prefieren incurrir en costos elevados
    para gozar de una mejor educación en el sistema privado. La segregación social
    en el sistema educativo existente hoy en día es bastante grave pues las grandes
    diferencias existentes a nivel familiar se magnifican a través de sistemas
    educativos segregados. En el pasado, la Universidad Nacional era un crisol en
    el que se nivelaban todas las clases sociales y en las que todos aprendíamos de
    nuestros compañeros fueran ricos o pobres.
    La grave situación que
    vive la educación en Colombia ha sido el fruto de errores de política. El
    considerar que la única manera de ayudar a los estudiantes pobres era mediante
    la creación de instituciones oficiales ha sido un gravísimo error. Las Universidades
    públicas se convirtieron en instituciones en las que lo que menos importaba era
    la excelencia académica. Lo más importante era, por una parte, concientizar a
    los alumnos de los graves problemas del país y por otra lograr que profesores y
    empleados gozaran de grandes beneficios salariales independientemente de su
    desempeño. Los colegios oficiales se contagiaron de estas enfermedades. Los
    estudiantes preocupados por los problemas del país y aprendiendo las consignas
    revolucionarias y los profesores y empleados buscando mejoras salariales.
    Para poder resolver el
    problema de la educación en Colombia es necesario reducir la participación del
    sector público en la provisión de la educación. Esto no implica que los
    estudiantes pobres no vayan a tener acceso a la Educación. Por el contrario es
    probable que la ayuda a los estudiantes más necesitados se pueda ampliar. El
    estado tiene que dejar de financiar a las instituciones y comenzar a financiar
    a los estudiantes pobres independientemente del sitio en donde decidan
    estudiar.
    Las instituciones
    oficiales tienen que volverse más eficientes y reducir sus costos. Para ello el
    gobierno tiene que cambiar la manera como financia la educación pública. En
    lugar de cubrir los costos incurridos, debe más bien reconocer los servicios
    prestados por las instituciones públicas a tarifas similares a las del sector
    privado. El ahorro puede llegar a ser considerable. Estimativos hechos para el
    Distrito muestran que con la mitad del dinero es posible atender en el sector
    privado a los estudiantes que van a la Universidad Francisco José de Caldas. 
  • ¿Cuánto tienes, Cuánto Vales?

    La medición correcta de
    la contribución del recurso humano debería ser un tema de investigación en
    Colombia. La forma como se calcula actualmente deja mucho que desear.
      
    La gente es el recurso
    más valioso que tiene un país. La participación del trabajo es el componente
    mayoritaria del producto nacional. En los Estados Unidos más de las tres
    cuartas partes del ingreso se deben al factor trabajo. En Colombia el valor de
    la participación del trabajo es un poco menor. Según las cifras de las cuentas
    del Dane la participación del trabajo o sea la fracción del ingreso clasificada
    como remuneración a los asalariados es del 43% Sin embargo, esta cifra está
    subvalorada en las Cuentas Nacionales pues el ingreso de los trabajadores por
    cuenta propia así como el ingreso laboral de los dueños de las empresas se
    clasifica erróneamente como excedente bruto de explotación.
    Algunos investigadores
    como el Profesor Harberger y Jorge García García han tratado de estimar la
    verdadera contribución del recurso humano al ingreso nacional. Los resultados
    obtenidos por estos distinguidos investigadores muestran que al clasificar de
    la manera correcta los ingresos medidos por el DANE, el panorama cambia. Al
    igual que en los Estados Unidos la mayor fracción del ingreso corresponde al
    trabajo y la menor al capital.
    El medir la verdadera
    contribución del capital humano no solo requiere del tipo de ajustes hechos por
    Harberger y García sino que también exige calcular la contribución del capital
    humano que no aparece en las cuentas nacionales. En especial es necesario
    valorar la inversión en capital humano hecha por los estudiantes y la
    contribución de las sufridas amas de casa.
    Las Cuentas Nacionales
    presentan un registro únicamente de las transacciones del mercado e ignoran el
    costo que tiene para la sociedad el hecho que un estudiante se matricule en una
    Universidad y deje de percibir un salario. El tiempo de los estudiantes no es
    tenido en cuenta en las Cuentas Nacionales. Las agencias encargadas de la
    Contabilidad Nacional no registran la inversión en Capital Humano realizado por
    los estudiantes. La verdadera formación de capital está entonces subvalorada
    por las agencias encargadas de llevar las Cuentas Nacionales.
    La medición de la
    inversión en capital humano en los Estados Unidos ha sido un tema ampliamente
    estudiado. En mi tesis de grado de la Universidad de Harvard se desarrolla una
    metodología y se realizan estimativos para el período de la Postguerra. Los
    resultados de la tesis actualizados y revisados posteriormente por el Profesor
    Dale W Jorgenson y por Barbara Fraumeni muestran la gran contribución del
    capital humano a la economía americana.
    La medición del aporte
    de la producción realizada en los hogares también ha sido un tema de interés
    para los investigadores de los Estados Unidos y de otros países. Los resultados
    de las investigaciones permiten tener una mejor idea de la evolución del
    desarrollo de un país. Las cifras de las cuentas nacionales tal como se
    presentan en las publicaciones oficiales tienden a sobreestimar el verdadero
    crecimiento del país. La actividad productiva realizada en los hogares hace
    treinta o veinte años era mucho mayor que la que se hace hoy en día. En
    consecuencia, la actividad no registrada era proporcionalmente mayor en el
    pasado que ahora. Esto significa que la actividad total ha crecido más
    lentamente que la actividad registrada en las cuentas nacionales.

    La medición correcta de
    la contribución del recurso humano debería ser un tema de investigación en
    Colombia. La forma como se calcula actualmente deja mucho que desear. La manera
    de hacer los ajustes necesarios se ha ensayado con éxito en otros países.
    Desafortunadamente, para hacer los cálculos para el caso Colombiano sería
    necesario mejorar considerablemente la información estadística.