Category: Eduardo Sarmiento

  • La demanda no crea su propia oferta

    Con ocasión del centenario del nacimiento de Lauchlin Currie se realizaron
    en el mes de octubre varios seminarios académicos que analizaron la vigencia
    del pensamiento del destacado economista. En una de las reuniones se destacaron
    sus contribuciones en el campo de la estabilización y el crecimiento.
  • La distribución del ingreso después de las reformas

    El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
    complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
    ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
    relevancia de la información utilizada para su medición.
    Uno de los debates que ha generado mayor interés en los últimos meses ha
    sido el del impacto de la apertura económica en la distribución del
    ingreso.  Los primeros análisis
    realizados por el Banco de la República mostraban que la apertura económica
    había tenido un impacto positivo en la distribución del ingreso.  Sin embargo, Eduardo Sarmiento quien por ese
    entonces ocupaba la Decanatura de Economía de los Andes comenzó a cuestionar la
    validez de los resultados, señalando que estos resultados se debían a un
    deficiente tratamiento de los datos por parte de los investigadores del Banco
    de la República.
    A partir de la observación de Eduardo Sarmiento, surgió un interesante
    debate en los medios académicos sobre el tratamiento estadístico de los datos
    procesados por el DANE en sus encuestas de hogares. Al final de muchas
    discusiones se pudo aclarar que el DANE estaba utilizando un código de varios
    nueves para indicar que el ingreso mensual de los hogares era superior a un millón
    de pesos.  Por tanto si se utilizaban los
    datos sin tener en cuenta esta convención se estaba incurriendo en un sesgo
    estadístico pues se subvaloraban los ingresos de las familias más ricas, y esto
    llevaba a producir indicadores de distribución del ingreso que mostraban una
    aparente mejoría.
    Una vez descubierta la falla, comenzaron a surgir procedimientos de
    ajustes para corregir el sesgo introducido por el tratamiento convencional
    utilizado por el DANE. Los académicos desempolvaron las fórmulas que se
    utilizaban en épocas anteriores en las cuales había que trabajar con los datos
    publicados cuando no era posible tener acceso a los archivos magnéticos de las
    encuestas de hogares.  Debido a la corta
    memoria de algunos de los que intervenían en el debate, las discusiones
    resultaron innecesariamente largas y a veces estériles pues prácticamente hubo
    que inventar de nuevo el agua tibia.
    Al final de tan acalorado debate, los académicos han producido una serie
    de números para el periodo antes de la apertura y para el periodo posterior a
    la apertura.  Los números producidos
    coinciden en la primer cifra significativa y muestran una tendencia hacia una
    peor distribución en sus dos últimas cifras significativas.  Para los críticos de la apertura los datos
    son una muestra suficiente del impacto negativo de las reformas estructurales
    de los noventa mientras que para el observador imparcial parecen estar
    mostrando apenas un proceso imperfecto de medición en el que el resultado puede
    depender en buena parte de la muestra seleccionada.  Realmente, hay más acuerdo en los indicadores
    de distribución de ingreso a través del tiempo que las que hay entre la opinión
    de si el presidente debe renunciar medida a través de diferentes encuestas.
    El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
    complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
    ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
    relevancia de la información utilizada para su medición.  En primer lugar, los que hemos trabajado con
    las encuestas de hogares del DANE, sabemos que la manera de formular las
    preguntas de ingresos es deficiente y que además, nunca se somete esta pregunta
    a un análisis meticuloso de su calidad, por la razón obvia de que la encuesta de
    hogares tiene como objetivo primordial el medir el empleo y el desempleo.
    Más aún, para efectos de evaluar si el nivel de vida de las familias ha
    mejorado es necesario tener presente la verdadera capacidad adquisitiva de las
    familias.  Por tanto es necesario tener
    en cuenta tanto los impuestos pagados como los subsidios recibidos, así como el
    poder adquisitivo del dinero medido en términos de bienes.  El ingreso que aparece en las encuestas de
    hogares mide de manera imperfecta lo que recibe la familia y no tiene en cuenta
    los impuestos, los subsidies ni mucho menos las ventajas que puede haber traído
    las familias la rebaja los aranceles y la nueva gama de artículos que se
    introdujeron con ocasión de la apertura.
    Infortunadamente, el debate por establecer las dos últimas cifras del
    llamado coeficiente de Gini parece estar llevándonos a mirar los árboles en
    lugar de mirar al bosque.  Es necesario
    mirar el problema de la distribución del ingreso una perspectiva de más largo
    plazo.  Lo que debe quedar claro es que
    Colombia tiene una distribución del ingreso muy concentrada y que es de
    beneficio común lograr una mejor distribución. 
    También debe quedar claro que a pesar de las profundas reformas de
    comienzos de los noventa, el impacto de las reformas ha sido marginal y que por
    lo tanto lo que se requiere es continuar trabajando en eliminar las grandes
    desigualdades que caracterizan el desarrollo colombiano.  Esto no se logra en cinco años sino que
    requiere un profundo cambio en la concepción misma del Estado y una mejora en su
    eficiencia y eficacia.  Las reformas de
    los noventas son apenas la primera fase de lo que hay que hacer.  Cinco años de reformas no pueden arreglar un
    problema tan complejo.  Devolvernos a una
    economía dirigida no parece la solución pues lo que se necesita es entrar a la
    segunda fase de las reformas.

  • Política Fiscal Colombiana

    A pesar
    de los grandes avances logrados en los ochentas el sistema fiscal colombiano
    tiene algunos problemas que deben ser corregidos poco a poco.
    El miércoles de la
    semana pasada se desarrolló en Bogotá un seminario sobre Política Fiscal
    Colombiana en donde se presentaron dos trabajos de destacados economistas
    colombianos. En el seminario, la mayor discusión se concentró en la relación
    existente entre la política fiscal y la estabilización de la economía. Para uno
    de los ponentes, el haber adoptado Colombia una política fiscal  anticíclica, ha sido una de las causas de la
    relativa estabilidad de su política macroeconómica, aún ante la presencia de un
    sector externo oscilante.
    Los dos ponentes, Jorge
    Ospina y Eduardo Sarmiento a pesar de las claras diferencias en sus enfoques,
    estuvieron de acuerdo en que el caso colombiano se ha caracterizado por un
    manejo discrecional de la política fiscal. Esta discrecionalidad, la mayor
    parte de las veces, se ha empleado para ayudar en la estabilización. Por
    ejemplo, las cifras muestran que fue posible revertir las tendencias negativas
    imperantes en 1984, mediante una sano proceso de ajuste macroeconómico en el
    que la política fiscal fue un protagonista importante.
    El paquete de medidas
    que lograron este pequeño milagro económico no solo fueron de carácter fiscal,
    sino que también incluyeron medidas cambiarias y monetarias que facilitaron el
    ajuste en los frentes externo e interno. Los estudios retrospectivos muestran
    la importancia de haber conseguido un nivel adecuado en la tasa de cambio real
    de la economía colombiana.
    A diferencia de las
    reformas anteriores, los cambios ocurridos en los ochentas fueron puestos en
    marcha sin tener que acudir a misiones fiscales lideradas por expertos
    extranjeros. Estas reformas, “made in Colombia”, tuvieron un carácter
    pragmático y buscaron simplificar las relaciones entre el contribuyente y la
    administración. Para Jorge Ospina, el buen resultado de las reformas fiscales
    colombianas se ha debido en buena parte a su carácter gradual. El público está
    dispuesto a aceptar cambios cuando estos son pequeños y frecuentes. Los grandes
    cambios asociados con la elaboración de estudios exaustivos liderados por
    reconocidos expertos extranjeros parecen entonces, ser menos efectivos que una
    serie de ajustes sugeridos y puestos en práctica por expertos nacionales.
    A pesar de los grandes
    avances logrados en los ochentas el sistema fiscal colombiano tiene algunos
    problemas que deben ser corregidos poco a poco. En primer lugar, es necesario
    disminuir la participación de los tributos sobre las importaciones. Para poder tener
    éxito en el proceso de apertura se requiere bajar los aranceles y los recargos
    a las importaciones. Obviamente para lograr mantener una estabilidad
    macroeconómica es necesario apelar a aumentos en otros tributos.


    En segundo lugar, será
    necesario controlar las transferencias hacia los municipios. El Impuesto al
    Valor Agregado que podría generar recursos adicionales está limitado por la
    necesidad de transferir el 50 por ciento a los municipios. Si bien, en
    principio, sería posible transferir responsabilidades adicionales a los
    municipios, en la práctivca esto es imposible. La realidad política colombiana
    es que la descentralización ha venido acompañada de un aumento en el déficit
    del nivel central. Los gastos transferidos han sido siempre menores que los
    recaudos transferidos. Las fórmulas utilizadas para ejecutar las transferencias
    no solo no han sido rígidas sino que no han incentivado un mayor esfuerzo
    local. Si la constituyente que elegimos el 9 de diciembre suprimiera las
    fórmulas específicas del situado fiscal, dandole un manejo más flexible a las
    relaciones fiscales intergubernamentales, habría contribuido notablemente a la
    mejor marcha de la nación. 
  • El Retorno de los Brujos

    La búsqueda de la
    fórmula mágica que convierta nuestro atrasado país en una economía desarrollada
    ha sido tema de innumerables ensayos. El alquimista de turno, en busca de su
    piedra filosofal, es el conocido economista Eduardo Sarmiento. Su última obra
    Los Nuevos Desafíos del Desarrollo ha sido objeto de una Mención de Honor en el
    Premio de Ciencias Alejandro Angel Escobar. Eduardo Sarmiento es uno de los más
    serios investigadores de la realidad nacional. Sus trabajos han tratado de dar
    un sólido marco teórico a las recomendaciones frecuentemente propugnadas por
    los partidarios de una gran intervención del Estado. Su obra indudablemente es
    digna de resaltar y el premio obtenido
     
    nos ha alegrado mucho a sus amigos. El libro del Decano de Economía de
    la Universidad de los Andes trata tres temas importantes. La primera parte
    analiza las complementariedades en la teoría del Desarrollo. En la segunda, el
    autor se concentra en el crecimiento de las economías donde los recursos
    naturales son abundantes y en la tercera presenta las bases para un nuevo
    modelo de desarrollo.

    El fenómeno de la
    complementariedad aparece recurrentemente en los trabajos de Sarmiento.  A diferencia del enfoque empleado por el
    autor, el tratamiento tradicional de los libros de texto tiende a ser de
    carácter eminentemente práctico. La complementariedad en la demanda de dos bienes
    suele ilustrarse con casos como el café y el azúcar. Como se enseña en los
    tratados elementales, la demanda de azúcar se aumenta cuando el precio del café
    (bien complementario) disminuye. Después de habernos ilustrado con algunos de
    sus ejemplos preferidos, el autor explora, en los Nuevos Desafíos del
    Desarrollo, algunas de las implicaciones teóricas de la existencia de bienes
    complementarios.

    Siendo un poco injustos
    con el tratamiento extenso dado en el libro a este tema y en beneficio de los
    políticos y ejecutivos que no van a tener tiempo de seguir el razonamiento del
    Dr Sarmiento, puede decirse que el mensaje que nos quiere transmitir el autor
    es que la existencia de complementariedades invalida el paradigma neoclásico y
    valida el modelo estructuralista. Sin embargo, una lectura cuidadosa de la
    evidencia aportada apenas permitiría decir que la complementariedad es la
    excepción que confirma la regla de la amplia gama de opciones de substitución
    presentes en la vida práctica.

    El tratamiento del crecimiento
    de los países con amplios recursos naturales presentado por Sarmiento
    contribuye a difundir en el país un tratamiento teórico de la llamada
    Enfermedad Holandesa. Hasta hace pocos años no existía un marco conceptual para
    poder explicar la aparente paradoja de que la mejora de los términos de
    intercambio, por ejemplo la subida del precio del café, podría tener un impacto
    negativo en la economía del país. Como se muestra en el libro el aumento de los
    precios de los recursos naturales no solo tiene un impacto inflacionario por la
    acumulación de Reservas Internacionales sino que tiende a inducir un retraso
    cambiario y a causar impactos negativos en la asignación de recursos.

    Según el análisis
    presentado, gran parte del problema se origina al permitir que los ingresos
    adicionales generados en las bonanzas queden en manos de los dueños de los
    recursos naturales. La política seguida en Colombia en la segunda mitad de los
    setenta recordada con el lema de “La Bonanza es de los cafeteros” es
    pues cuestionada al final de los ochenta por un economista que tuvo una
    importante participación en la fijación de dicha política económica.

    Las considerables
    demoras entre la elaboración de un manuscrito y su publicación algunas veces
    juegan una mala pasada a los autores. El notable esfuerzo de utilizar un modelo
    para analizar el manejo de una bonanza se ve disminuido cuando el libro aparece
    en épocas de vacas flacas. Aun que el tratamiento presentado no requiere sino
    de arreglos de presentación para analizar el caso de las caídas de los precios
    el esfuerzo está fuera del alcance del lector impaciente.

    La tercera parte del
    libro está llamada a causar un impacto importante. Buena parte del material
    presentado será motivo de discusión en la próxima campaña presidencial. El
    diagnóstico presentado resume las principales críticas hechas por el Dr
    Sarmiento al “Modelo de Infraestructura Física y Productos Básicos”.
    Como todos los diagnósticos que buscan llegar a una amplia audiencia, el
    presentado en el libro resalta unos puntos e ignora otros. Además, muchas veces
    es imposible distinguir en la presentación entre lo que se encuentra soportado
    por evidencia incontrastable de lo que es únicamente una hipótesis de trabajo.

    Las prescripciones del
    libro serán compartidas por muchos. Indudablemente, habrá un consenso
    importante en el fomento de la industria manufacturera. Los ochentas han sido
    una frustración tremenda para el desarrollo colombiano especialmente en lo que
    respecta al crecimiento industrial. El empleo y el valor agregado se han
    mantenido por debajo de los valores máximos obtenidos en 1979.


    Como lo han mostrado
    los trabajos del Profesor Chenery no existen casos en que una economía llegue a
    un nivel de desarrollo sin que su sector industrial se convierta en el generador
    de divisas y en líder de la transformación estructural  de la economía.
    Por otra parte, la
    confianza expresada por Sarmiento en la bondad de la intervención del Estado,
    es difícil de compartir por observadores imparciales de los tremendos errores
    de política seguidos en Latino América en los ochentas. Como muy bien lo dice
    en su libro, es sorprendente observar que las terapias propuestas por los
    estructuralistas han tenido efectos tan mediocres a pesar de basarse en
    diagnósticos más cercanos a la realidad. Según lo reconoce el autor las
    prescripciones neoclásicas han sido mejores. El trabajo de Sarmiento tendrá
    indudable importancia en el futuro próximo. No hay duda que se convertirá en un
    Clásico. O sea un libro del que muchos hablan sin haberlo leído.
  • ¿Quien dirigirá la política económica en 1986?

    Ha comenzado el proceso de las precandidaturas en el Partido
    Conservador y se empiezan a vislumbrar los principales aspirantes a la
    candidatura presidencial en el Partido Liberal. Muy pronto comenzarán los
    precandidatos a diseñar los temas económicos de sus campañas y a seleccionar
    sus asesores económicos. En el presente artículo vamos a realizar un primer
    intento de imaginar el tipo de políticas que seguirían los precandidatos en
    caso de salir elegidos y quienes serían los más probables integrantes del equipo
    económico.
    El Partido Conservador.
    Las ideas económicas del precandidato conservador y actual embajador
    en Washington han sido expuestas con frecuencia. De llegar a la presidencia
    indudablemente su política buscaría un crecimiento con estabilidad. Se podría
    preveer una estrategia orientada hacia el exterior utilizando las exportaciones
    y la minería como motores de la economía y trataría de reducir el déficit
    fiscal por el lado de una reducción y control del gasto más que por un aumento
    en los impuestos. En el manejo cambiario podría intentar nuevas alternativas al
    manejo tradicional de un puesto que ni el doctor Gómez Hurtado ni sus asesores
    se encuentran entre los que piensan que el Decreto 444 contiene todas las
    soluciones a los problemas económicos.
    El equipo económico del precandidato conservador estaría integrado en
    gran parte por economistas conservadores que pudiéramos decir han estado en la
    “banca”, se encuentran algunos amigos cercano del precandidato como
    el doctor Gabriel Melo actual director de El Siglo y antiguo ministro de
    Desarrollo. El doctor Melo puede ser considerado como el más posible candidato
    a Ministro de Hacienda pues combina sus conocimientos técnicos con un hábil
    manejo político. Una magnífica alternativa al doctor Melo sería el destacado
    economista conservador Miguel Urrutia. El doctor Urrutia quien se encuentra
    vinculado a la Universidad de las Naciones Unidas ha tenido la oportunidad de
    apreciar el desarrollo de las economías orientales y podría ser quien diseñe
    una estrategia del desarrollo basada en las exportaciones. Como el doctor
    Urrutia fue anteriormente subgerente del Banco de la República surgiría también
    como un excelente candidato a Gerente del Emisor. Un posible candidato a
    Director de Planeación sería el economista Jorge García García quien ha sido ya
    subdirector de Planeación y asesor de la Junta Monetaria.
    El Partido Liberal.
    Dentro del Partido Liberal oficialista existen dos tendencias en la
    política económica. Una de ellas se caracteriza por una tendencia hacia el
    intervencionismo del Estado mientras que la otra acepta más la operación del
    mercado. Entre los precandidatos liberales podríamos calificar de
    intervencionistas a Augusto Espinosa y a Víctor Mosquera Chaux. El ex-embajador
    Virgilio Barco se puede considerar ubicado en el campo de los
    no-intervencionistas mientras que el exministro Otto Morales se sale del molde
    partidista y puede considerarse como el continuador de las políticas económicas
    de los dos primeros años del gobierno del presidente Betancur. Los posibles
    miembros del equipo económico de un futuro presidente liberal podrían ser los
    siguientes: Si gana el ex-embajador Barco el consejero sería indudablemente el
    profesor Currie quien ya ha trabajado con el doctor Barco en varias ocasiones.
    La influencia del profesor Currie haría que la política económica continuara
    impulsando la construcción y el desarrollo urbano. Un posible Ministro de
    Hacienda podría ser el exministro de Agricultura, Enrique Peñaloza quien ha
    compartido con el precandidato muchas experiencias pues ambos formaron parte
    del gobierno del presidente Llerras Restrepo y estuvieron en Washington
    vinculados a organismos de crédito multilaterales. Otra opción para encabezar
    el equipo económico sería un dirigente gremial, como Luis Eduardo Rosas
    destacado economista muy vinculado al profesor Currie, o Carlos Ossa,
    presidente de la SAC, muy conocedor de los asuntos del agro quien uniría con el
    doctor Barco su preocupación por el sector agropecuario pues debemos recordar
    que el precandidato es miembro del consejo directivo de entidades dedicadas a
    la investigación agrícola y frecuente asistente a conferencias internacionales
    sobre estos temas. Si el triunfador es Augusto Espinosa sus asesores saldrían
    del campo de los ideólogos del intervencionismo. Es muy probable que aquellos
    que se han identificado con políticas fiscalistas y reformas tributarias no
    sean tenidos en cuenta pues despertarían mucha resistencia en el sector
    privado. Entre los intervencionistas no fiscalistas podemos mencionar en primer
    lugar al doctor Eduardo Sarmiento, actual funcionario de la CEPAL y columnista
    de El Espectador. El doctor Sarmiento ha sido subdirector de Planeación y
    asesor de la Junta Monetaria en la administración del presidente López
    Michelsen, fue también el asesor económico de la última campaña del Partido
    Liberal. Sus ideas económicas expuestas en dos libros no dejan ninguna duda
    sobre sus inclinaciones al intervencionismo del estado en todos los campos.
    Otro posible candidato dentro de la línea intervencionista podría ser el
    exdirector del incomex, Antonio Urdinola.
    La política económica del galanismo seguiría las orientaciones del
    doctor Lleras Restrepo. El equipo económico podría estar representado por el
    representante Gabriel Rosas, por la subdirectora de Planeación Nohora Rey de
    Marulanda o por el actual gerente del Acueducto, Luis Eduardo Robayo.
    La Izquierda.

    Las políticas económicas de los movimientos de izquierda son bastante
    conocidas y no cambian mucho en el tiempo. En la próxima campaña tendríamos una
    nueva edición pero con otros autores. entre los posibles candidatos se
    destacarían el actual director de FEDESARROLLO, José Antonio Ocampo y algunos
    de sus colaboradores, como el actual decano de Economía de la Universidad
    Nacional. Otros posibles candidatos son Jesús A. Bejarano, Salomón Kalmanovitz
    y otros profesores de la Universidad Nacional, algunos de ellos vinculados a la
    Contraloría General de la Nación.