Category: Douglass North

  • La teoría económica y las instituciones

    Los más prestigiosos
    economistas teóricos no se han preocupado por el análisis de las instituciones.
    La admiración mostrada por los economistas por el funcionamiento del mercado ha
    dirigido los esfuerzos a su estudio. En épocas recientes se ha despertado un
    interés por el estudio de las instituciones que se ha visto recompensado cuando
    la Academia de Ciencias Suecas ha elegido al premio Nobel de Economía. El
    trabajo de Herbert Simon, Ronald Coase y Douglass North ha sido premiado con
    tan importante reconocimiento.
    La caída del muro de Berlín
    con la consecuente crisis del sistema comunista puso de presente la importancia
    de las instituciones. El fracaso del sistema comunista no solo puso de presente
    la superioridad del mercado como mecanismo de asignación de recursos sino que
    también demostró la importancia de crear instituciones que permitieran que el
    mercado funcionará de manera eficiente. La creación de mercados de valores, un
    sistema judicial que permitiera el cumplimiento de los contratos que habían
    sido el fruto de largos períodos de cambios incrementales debieron ser
    reconstruidos para soportar el nuevo modelo económico.
    El nuevo enfoque institucional
    basado en buena parte en un trabajo pionero de Ronald Coase de 1937 y expresado
    en el libro de North Instituciones, cambio institucional y desempeño económico
    ha fascinado a muchos reformadores que lo han convertido en fuente de
    inspiración para sus esfuerzos de transformar la sociedad. La teoría surge de
    forma natural cuando se introduce el concepto de los costos de transacción. En
    una sociedad donde existen los costos de transacción el mercado no asigna de
    manera óptima los recursos de la sociedad sino que requiere de instituciones
    públicas y privadas para lograr su cometido.
    Las instituciones formales e
    informales aparecen como una solución a los problemas de la información
    imperfecta y a la racionalidad limitada de los agentes económicos. La cultura
    ciudadana y otros esfuerzos educativos así como los cambios en los ordenamientos
    legales se convierten en instrumentos importantes para mejorar la asignación de
    recursos. Las propuestas de la actual administración distrital se entienden
    mejor cuando se miran a la luz del libro de North.
    El análisis de la existencia
    misma de las instituciones viene acompañado de una explicación de cuales son
    las razones del cambio. El Profesor North ilustra su tratamiento con variados
    ejemplos históricos combinando de una manera encantadora la creación de teoría
    con el análisis histórico. North al igual que Krugman destaca la importancia de
    los rendimientos crecientes para determinar el resultado final. En este mundo
    de rendimientos crecientes se pueden obtener resultados inferiores a los
    esperados. El caso del teclado actual llamado por algunos QWERTY sirve para
    ilustrar el triunfo de un diseño inferior que gracias a haber comenzado de
    primero se impuso sobre otros más eficientes.
    North ilustra el impacto
    negativo de las malas instituciones en el desarrollo económico con unas
    interesantes comparaciones entre España y Gran Bretaña en el Siglo XVI. Las
    deficientes instituciones españolas aparecen como una de las principales
    razones para el ocaso de un gran imperio. El desarrollo de instituciones en
    donde imperó la disciplina fiscal y florecieron los derechos de propiedad que
    permitieron un desarrollo del mercado de capitales aparecen como una de las
    principales causas del surgimiento de un nuevo imperio en Inglaterra.
    La lectura de tan interesante
    libro en su versión española nos deja una importante lección sobre la
    importancia de las instituciones. La cultura americana con su énfasis en la
    calidad de los productos editoriales es indudablemente una gran ventaja sobre nuestra
    cultura en la que una obra tan importante es literalmente masacrada por un
    traductor que muestra una total ignorancia del idioma y de la economía. La
    traducción del libro de North se convierte en una fuente inagotable de frases
    para ilustrar el mal manejo del lenguaje económico.

  • El año de los cliometristas

    La academia sueca ha
    reconocido la monumental labor de dos historiadores económicos norteamericanos.
    La Academia sueca
    distinguió con el Premio Nobel a dos destacados economistas americanos. Douglass North y William Fogel ganaron el codiciado galardón por sus importantes
    trabajos en el campo de la historia económica. Los trabajos de los dos
    profesores americanos se ha distinguido por la utilización de los métodos
    matemáticos y estadísticos en el estudio de la historia.
    La nueva historia
    económica cuyos representantes más importantes son los ilustres ganadores del
    Nobel 1993 ha sido objeto de notables controversias. Aunque muchos historiadores
    económicos se han mostrado bastante escépticos sobre la utilidad de los métodos
    matemáticos en la historia, hoy en día la importancia de estas técnicas ha sido
    reconocida universalmente.
    El debate sobre la
    relevancia de utilizar las técnicas matemáticas y estadísticas también se dió
    en nuestro país. En efecto, los historiadores económicos tradicionales tuvieron
    un fuerte debate a finales de los setenta con William McGrevey, tal vez el más
    caracterizado exponente de la utilización de las técnicas cuantitativas al caso
    colombiano.
    Los debates entre los
    partidarios y opositores de la nueva historia económica, fuera de tener
    importantes aspectos metodológicos muchas veces tuvieron también una clara
    connotación ideológica. Para muchos los hallazgos de los cliometristas
    resultaron bastante reaccionarios en parte porque aportaban nuevos elementos de
    juicio sobre problemas que se habían decidido más con el corazón que con el
    cerebro.
    El trabajo del Profesor
    Fogel, Tiempo en la Cruz o el análisis económico de la esclavitud negra
    de los Estados Unidos, escrito con Stanley L. Engerman, es un ejemplo de lo
    anterior. Hasta antes de Fogel, se suponía que la institución de la esclavitud
    había desaparecido porque ya no era eficiente y no cumplía con su función económica.
    Los descubrimientos de Fogel fueron sorprendentes. En su libro el Profesor
    Fogel muestra diez de las principales correcciones sobre la caracterización de
    la economía esclava de los Estados Unidos.
    Para ilustración de
    nuestros lectores y como una muestra de los temas tratados reproduciremos las
    primeras cinco. La primera corrección mencionada en el libro de Fogel y
    Engerman no que no debería sorprender a ningún economista es que la esclavitud
    no era un sistema sostenido irracionalmente por los dueños de las plantaciones
    que dejaban de percibir a sus mejores intereses económicos. La segunda
    corrección señalaba que el sistema esclavista no se encontraba moribundo al
    comenzar la guerra civil americana. En tercer lugar se mostraba que los dueños
    de los esclavos no estaban preocupados por el futuro de su sistema en la década
    que precedió a la guerra civil. La cuarta corrección que se destaca en el libro
    es que la agricultura esclavista no era menos eficiente que la agricultura que
    utilizaba trabajadores no esclavos. En quinto lugar se muestra que el esclavo
    típico no era perezoso, inepto ni improductivo. En promedio era más camellador
    y eficiente que su contraparte de color blanco.

    Al revisar nuevamente
    el libro de Fogel y Engerman no puede uno menos de maravillarse ante el trabajo
    monumental de los nuevos historiadores económicos. Ojalá esta distinción
    inspire a los economistas colombianos a escudriñar nuestro pasado.