Category: DNP

  • La paradoja de la guerra y la paz II: una revisión de los beneficios de un acuerdo con las FARC

    La paradoja de la guerra y la paz II: una revisión de los beneficios de un acuerdo con las FARC

    En 1964 cuando Harry Johnson escribió un ensayo sobre
    aranceles y desarrollo económico en el primer número del Journal of Development
    Studies, este destacado economista mencionó que sobre estos álgidos temas
    económicos, por lo general existen tres tipos de discusiones. El fallecido
    economista de la Universidad de Chicago las clasificó de la siguiente manera: las
    que utilizan argumentos económicos, las que utilizan argumentos no económicos y
    las que se hacen sin argumentos.
    En el proceso de paz de la Habana, cuando se ha
    hablado de los beneficios para el país de la firma de un acuerdo con la
    guerrilla de las FARC, se han dado discusiones de los tres tipos mencionados
    por el profesor Johnson. Por ejemplo, en un conversatorio sobre la paz realizado
    la semana pasada en la Casa de Nariño escuché el siguiente enunciado: “La paz es
    una condición necesaria para el crecimiento económico.”

  • Gracias a las reformas la crisis no ha sido tan grave

    La poca confianza en las cifras oficiales ha desembocado en agrias
    controversias entre analistas muy respetables
    Es lamentable que en Colombia no se disponga de cuentas nacionales trimestrales para poder seguir con cuidado la evolución de la economía y los analistas tengan que dedicar buena parte de sus esfuerzos a imaginarse el estado económico del país.  La falta de estadísticas confiables ha llevado a que entidades del gobierno como el Departamento Nacional de Planeación dediquen buena parte de sus esfuerzos a seguir la evolución de la economía.  De esta manera, entidades que deberían estar pendientes de los indicadores económicos para ajustar sus políticas se dedican a medir los resultados perdiendo buena parte de su credibilidad por actuar como jueces y partes.  El cuestionamiento de las cifras se extiende de esta manera a un cuestionamiento de la entidad que perjudica notablemente a una entidad seria y respetable como el Departamento Nacional de Planeación.

    La poca confianza en las cifras oficiales ha desembocado en agrias
    controversias entre analistas muy respetables. 
    Los defensores a ultranza del modelo de sustitución de importaciones han
    comenzado a culpar a la apertura económica de los problemas coyunturales
    causados por la crisis política.  En
    lugar de aceptar que la incertidumbre causada por la crisis política y por las
    altas tasas de interés han influido negativamente en las perspectivas de
    inversión, los defensores del modelo de sustitución de importaciones aducen
    como causa de la parálisis de la inversión el efecto retardado de la apertura.
    Los críticos de las reformas económicas realizadas a comienzos del
    noventa, tanto los que están en el gobierno como los que están por fuera,
    tratan de convencemos que la crisis del 96 es ma consecuencia retardada de los
    cambios en el modelo de desarrollo, cuando un análisis objetivo mostraría todo
    lo contrario.  En primer lugar, se debe
    observar que los sectores más sensibles han sido los orientados a atender la
    demanda doméstica.  Los únicos que
    todavía conservan su dinamismo son los sectores que atienden la demanda
    externa.  Si no hubiera sido por la
    apertura, la economía estaría paralizada. 
    El paro empresarial hubiera sido inevitable en un mercado orientado
    hacia la demanda interna pues el efecto sobre la actividad económica de una
    crisis política como la actual en una situación pre-apertura hubiera sido
    devastador.  No debemos olvidar que una
    de las principales razones para buscar una apertura es mitigar las
    fluctuaciones internas, aceptando eso si una mayor influencia externa.
    En segundo lugar, las reformas al disminuir la importancia del ejecutivo
    en la política económica y al hacer énfasis en la descentralización ha logrado
    disminuir el alcance de la crisis a nivel del gobierno central.  La independencia del Banco de la República ha
    contribuido a elevar la confianza del sector privado en momentos en que el
    Presidente y sus Ministros se encuentran seriamente cuestionados.  A pesar de sus fallas evidentes, los Alcaldes
    y Gobernadores pasan a ser los lideres más admirados por la ciudadanía y se
    convierten en factores de estabilidad institucional.  La angustia de un cambio en la cúpula del
    gobierno central, es sin lugar a dudas, mucho menor cuando no hay que pensar en
    cambiar a todos los alcaldes y gobernadores.
    Finalmente, debe decirse que así como las reformas han ayudado a
    sostenerse al actual gobierno, también la crisis de confianza generada por el
    actual gobierno ha contribuido a eliminar algunos de los principales
    desequilibrios generados por la apertura. 
    En especial, el efecto Medina y sus secuelas como el efecto Botero y
    ahora el efecto trillizos han logrado eliminar la sobre valuación del peso
    colombiano devolviendo de paso la competitividad externa que se había perdido
    por la revaluación del peso.  No cabe
    duda que una solución pronta de la crisis lograría devolver a la economía a una
    senda de crecimiento acelerado y permitiría gozar de las ventajas de una
    economía más abierta.

  • ¿Qué aprendimos en el seminario?

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    Lo importante es que el
    sector privado, el gobierno central, ECOPETROL y en especial los gobiernos
    locales operen bajo el sano principio de no gastar desenfrenadamente las
    entradas ocasionales.

    El Departamento
    Nacional de Planeación y el Banco Mundial organizaron un interesante seminario
    sobre Cusiana y la economía colombiana en los años noventas. Durante los dos
    días que duró el seminario se hicieron interesantes presentaciones sobre un
    tema que ha venido preocupando a la opinión publica. Los organizadores lograron
    un éxito importante. Los conferencistas extranjeros nos trasmitieron sus
    experiencias en el manejo de las bonanzas y nos alertaron sobre de la
    posibilidad de contraer el mal holandés.
    Aunque es muy difícil
    tratar de resumir lo que se discutió en estos días es necesario comenzar a
    sacar conclusiones sobre cómo se debe manejar la economía en el futuro y cuáles
    son los posibles dilemas de política económica que se deberán tener en cuenta
    en el futuro.
    Una primera conclusión
    compartida por gran parte de los expositores es que las bonanzas en general
    pueden resultar benéficas para el país. Aquí vuelve a aplicarse el famoso dicho
    de Pambelé: “Es mejor ser rico que ser pobre”. Esto no quiere decir que
    los ricos son más felices que los pobres ni que todo el mundo que se haya
    sacado una lotería haya sabido aprovecharla. 



    En el seminario se presentaron
    casos de buenos y malos manejos de una bonanza y se analizaron cuáles fueron
    las políticas aplicadas tanto en los casos exitosos de manejo económico como en
    el caso en que las economías terminaron en peores condiciones de las que tenían
    al comienzo de la bonanza. La conclusión básica es que para tener éxito hay que
    tener un buen manejo macroeconómico y además tomar medidas microeconómicas
    acertadas. Hacer las cosas bien, indudablemente, tiene su premio.
     
    Entre lo que hay que
    hacer bien es tratar de no gastarse toda la plata de una vez y más bien vivir
    de las rentas. Esto es ni más ni menos lo que comentamos en la anterior columna
    y en la que hicimos mención a los modelos de Friedman y de Modigliani. Lo
    importante es que el sector privado, el gobierno central, ECOPETROL y en
    especial los gobiernos locales operen bajo este sano principio de no gastar
    desenfrenadamente las entradas ocasionales.
    También es muy
    importante dejar parte de estos ahorros afuera. Por tanto, los sectores público
    y privado deben mirar al extranjero como el sitio en donde hacer sus
    inversiones financieras. Una buena manera de hacer esto para el gobierno
    nacional es pagar anticipadamente la deuda externa con lo cual no solo
    contribuye a la estabilidad monetaria y cambiaria sino que también ayuda en
    parte a la solución del déficit fiscal al reducir el servicio de la deuda. 



    El
    sector privado debe buscar opciones en el exterior. Por tanto debe
    acelerar el interesante proceso de inversión colombiana en el exterior. En los
    noventas Colombia puede convertirse en el Japón de Suramérica ya no por la
    importancia de sus exportaciones sino ahora por la importancia de sus
    inversiones en el extranjero. Esta estrategia serviría no solo para aliviar la
    presión monetaria sino también para contrarrestar los efectos negativos de una
    posible revaluación del peso en las actividades ligadas al comercio exterior.
    En el Seminario se intentó presentar una visión cuantitativa del efecto de Cusiana en
    la economía. En mi opinión, esto fue lo menos bueno del seminario. Los modelos
    escogidos por los ilustres conferencistas dejaron mucho que desear y las
    conclusiones no son muy sólidas. Lo que parece claro es que el impacto de
    Cusiana no es muy grande. El crecimiento de la economía colombiana con Cusiana
    va seguir siendo inferior al cinco por ciento, cifra muy por debajo de la lograda
    en épocas de buen manejo económico. La bonanza de los noventas no nos va a
    sacar de pobres ni nos va a convertir en un país desarrollado. Tenemos que
    seguir manejando bien la economía y encontrar la manera de volver a crecer.
  • ¿Qué nos espera en el 92?

    Las autoridades
    económicas colombianas y los institutos de investigación colombianos, piensan
    que el 92 va a ser mejor que el 91.
    Las primeras semanas
    del año son propicias para hacer la planeación de los próximos doce meses. Por
    regla general, existe una cierta tendencia al optimismo pues se suele creer que
    el año que entra va a ser mejor que el que termina. Para el presente año, las
    publicaciones especializadas de Colombia y de los Estados Unidos están
    presentando unos pronósticos de la actividad económica que superan los
    resultados obtenidos en 1991.
    Las autoridades
    económicas colombianas y los institutos de investigación colombianos, piensan
    que el 92 va a ser mejor que el 91. La revista Coyuntura Económica, publicada
    por FEDESARROLLO, presenta unas proyecciones ligeramente mejores que sus
    estimativos del desempeño de la economía colombiana en 1991. Para Coyuntura
    Económica, la economía puede crecer un 2.2 por ciento en el 92, un poco más del
    1.8 por ciento estimado para el 91. La inflación puede llegar a los dos paticos
    (22%), cinco puntos por debajo del 27 obtenido en el 91.  Las tasas de interés bajarán los mismos cinco
    puntos porcentuales de reducción de la inflación, para colocarse a un nivel de
    31.5 por ciento. El único indicador que no mejora en las proyecciones de
    FEDESARROLLO es el déficit fiscal, que pasa de 1 por ciento del producto
    interno bruto al 1.5 por ciento.
    Las proyecciones del
    gobierno, aunque difieren en cuanto a la magnitud de las cifras, también
    muestran una mejoría de la economía. Las estimaciones del Departamento Nacional
    de Planeación presentan un crecimiento del PIB de 3.5 por ciento para 1992.
    Este desempeño de la economía colombiana, según el DNP, se basaría en un
    crecimiento elevado en las exportaciones y la inversión.
    Los cálculos no sólo
    coinciden en cuanto a que el 92 va a ser mejor que el 91, sino también en que
    el crecimiento no será el mismo para todos los sectores y para todos los
    componentes del gasto.  Según Coyuntura
    Económica, el café, la minería y la construcción crecerían dos veces más rápido
    que el total de la economía. Para FEDESARROLLO, el sector industrial sería el
    principal damnificado del 92; el valor agregado de la Industria descendería un
    cuatro por ciento durante dicho año. A nivel de componentes de la demanda,
    FEDESARROLLO coincide con Planeación en que habrá un mejor comportamiento de la
    inversión y de las exportaciones.
    Todos los analistas coinciden esta vez en que las importaciones van a
    crecer a una tasa de dos dígitos. El represamiento de las importaciones,
    causado en 1991 por la gradualidad y las expectativas de revaluación, va a
    convertirse en un torrente de productos, que si bien representará mayores
    inversiones, también tendrá efectos negativos en el sector productivo y
    especialmente en la industria.
    El rápido crecimiento
    de las importaciones, sin lugar a dudas permitirá un mejor manejo de la oferta
    monetaria, pues se eliminará la necesidad de congelar recursos, bien sea por
    operaciones de mercado abierto o, por emisión de certificados de cambio. Más
    aún, en la medida en que el volumen de importaciones sea mayor que el de
    exportaciones, el saldo de los certificados de cambio comenzará a reducirse.
    Sin embargo, la Junta
    Directiva del Banco de la República no puede esperar a que los certificados
    mueran por un mayor crecimiento de las importaciones, sino que debe tomar
    medidas adicionales para salirse del problema creado, el año anterior, por el
    Ministro de Hacienda. Una medida que serviría para eliminar algunas
    distorsiones sería la igualación de la tasa de cambio oficial y la tasa que se
    determina libremente en el mercado.