Un gran reto para los profesores de los cursos
introductorios de economía es convencer a los estudiantes de la importancia y
relevancia de esta materia. Una buena manera de transmitir los conocimientos
básicos es apelar al uso de parábolas, es decir a una “Narración de un
suceso fingido de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad
importante o una enseñanza moral.”[1]
introductorios de economía es convencer a los estudiantes de la importancia y
relevancia de esta materia. Una buena manera de transmitir los conocimientos
básicos es apelar al uso de parábolas, es decir a una “Narración de un
suceso fingido de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad
importante o una enseñanza moral.”[1]
Por ejemplo, en mi época de profesor universitario,
para presentar conceptos importantes como el de la Frontera de Posibilidades de
Producción, utilizábamos la parábola de los cañones y la mantequilla. En esta
parábola, se expone la situación de un país que puede producir dos bienes. Uno que se utiliza para la defensa nacional;
por facilidad se denomina cañón. El otro representa los bienes de consumo
privado y se denomina mantequilla.
para presentar conceptos importantes como el de la Frontera de Posibilidades de
Producción, utilizábamos la parábola de los cañones y la mantequilla. En esta
parábola, se expone la situación de un país que puede producir dos bienes. Uno que se utiliza para la defensa nacional;
por facilidad se denomina cañón. El otro representa los bienes de consumo
privado y se denomina mantequilla.
La elección entre estos dos bienes no puede ser arbitraria
sino que debe tener en cuenta el principio básico de la economía: los recursos
son escasos. Por lo tanto, para poder producir más cañones es necesario
dejar de producir mantequilla.
sino que debe tener en cuenta el principio básico de la economía: los recursos
son escasos. Por lo tanto, para poder producir más cañones es necesario
dejar de producir mantequilla.

