Category: detención Fernando Botero

  • El dólar de nuevo en primer plano

    El fuerte impacto del acontecer político en la
    economía es algo relativamente novedoso en Colombia
    La incertidumbre política ha tenido efectos
    devastadores en la economía.  El dólar
    experimentó un fuerte aumento en su valor a causa de la renuncia y posterior
    detención del Ministro de Defensa Nacional. 
    Como bien lo han anotado varios analistas económicos, lo que no pudo
    hacer el equipo económico del gobierno lo ha logrado la incertidumbre política
    que vive el país.  En Colombia, el freno
    a la revaluación real del peso no se obtuvo mediante una política fiscal
    austera sino que fue el resultado de las actuaciones del Fiscal General de la
    Nación.
    El fuerte impacto del acontecer político en la
    economía es algo relativamente novedoso en Colombia.  Por mucho tiempo, las expectativas de los
    agentes económicos estaban basados en lo que acontecía en el frente
    económico.  El dólar subía en la medida
    en la que se percibía una crisis en la balanza de pagos y bajaba cuando se
    esperaba que debido a las circunstancias económicas fuera atractivo traer
    capitales.  La apertura de la economía y
    la participación de inversionistas institucionales que valoran altamente la
    estabilidad política ha cambiado de manera fundamental el funcionamiento del
    mercado de capitales y del mercado cambiario. 
    Si Colombia quiere atraer capitales y acelerar su desarrollo no solo
    debe mantener una política económica coherente sino que, además, debe garantizar
    un entorno político estable.
    Lo peor que puede pasarle al país es minimizar la
    gravedad de la situación.  No podemos
    decir que este es el resultado de una conspiración fraguada en el New York Deli
    de la Avenida Chile y que con una declaración del Ministro de Hacienda se va a
    arreglar la situación.  No debemos perder
    de vista que la intervención en el mercado cambiario realizada por el Banco de
    la República fue similar a lo que se tenia presupuestado para todo el año.  No es lo mismo que el país pierda cincuenta
    millones de sus reservas internacionales en todo el año a perder esa misma
    cantidad en un solo día.
    Lo que menos se debe hacer es responder con un
    incremento en los controles en el mercado cambiario.  La experiencia a escala mundial muestra que
    los controles a la negociación de divisas son impotentes para contener una fuga
    de capitales.  La existencia de controles
    en 1983 y 1984 no impidió que los agentes económicos sacarán más de dos mil
    millones de dólares de Colombia y que llevarán a la economía al borde de una
    crisis cambiaria.  En las circunstancias
    actuales, la manera más fácil de precipitar una crisis cambiaria seria la
    implantación de controles adicionales en el mercado de las divisas.  Esto se interpretaría, como el último recurso
    de una administración que ha perdido el control de la economía y confirmaría
    las peores expectativas sobre la economía colombiana.  Todo el mundo se dedicaría a comprar dólares
    disparando el precio del dólar y disminuyendo la posibilidad de perder en este
    juego de apostar en contra del peso.
    La actuación correcta en estos casos es adoptar
    políticas económicas sanas y hacer más atractivo traer dólares a Colombia.  Las restricciones impuestas en el periodo de
    bonanza cambiaria que buscaban impedir la entrada de capitales deberían ser
    eliminadas.  No solo se mejoran los
    incentives para la entrada de capitales sino que, además, en un mercado más
    libre las señales son más claras y precisas. 
    En un mercado más transparente los desequilibrios pueden ser observados
    más fácilmente y en consecuencia la intervención de las autoridades económicas
    puede hacerse más rápidamente.
    En las circunstancias actuales le cabe una gran
    responsabilidad a nuestro Banco Central. 
    Las ventajas de contar con un organismo autónomo, independiente del
    ejecutivo se pueden apreciar mejor en momentos de crisis.  Debido a su independencia y en buena parte a
    que el gobierno actual no tuvo la oportunidad de hacer nombramientos en el
    Banco de la República el mercado tiene plena confianza en los encargados de la
    política monetaria y cambiaria.  El país
    estaría en graves circunstancias si las ideas del actual gobierno se hubieran
    plasmado en una Ley que hubiera limitado la independencia del Banco de la
    República.  La economía estaría a la
    deriva en momentos como este en que se cuestiona al Presidente y a sus más
    allegados.  Ojalá que esta experiencia,
    nos lleva a archivar, para siempre, los intentos de volver a las épocas de un superministro de Hacienda.  Un país no
    puede confiar en conseguir a Superman como su ministro de Hacienda pues, como
    bien se sabe, a todo Superman le aparece su criptonita.  Un arreglo institucional con un Banco Central
    independiente es una mejor garantía de estabilidad.