Category: Desempleo

  • Ojo con el desempleo

    El desempleo no solo es
    grave por su impacto recesivo y por el impacto psicológico adverso en los que
    pierden su empleo, sino que además puede tener graves consecuencias de largo
    plazo.
    Las cifras de desempleo
    de septiembre son realmente preocupantes. Las tasas de desempleo una vez
    eliminado el componente estacional muestran un continuado deterioro desde el
    momento mismo en que el Presidente lanzo su ambicioso programa de empleo. La
    creación del millón seiscientos mil empleos prometidos por Samper en su campaña
    ha quedado para el próximo período presidencial.
    El desempleo no solo es
    grave por su impacto recesivo y por el impacto psicológico adverso en los que
    pierden su empleo, sino que además puede tener graves consecuencias de largo
    plazo. Cuando una economía no genera el suficiente número de empleos los que
    están en la edad de comenzar a trabajar sufren desproporcionadamente. Los
    jóvenes ven cerradas las posibilidades de encontrar trabajo rápidamente y por
    tanto tienen que esperar mucho para conseguir su primer trabajo. En lugar de
    comenzar a aprender a trabajar y a someterse a la disciplina que imparte el
    participar en la actividad productiva se ven enfrentados muchas veces a
    situaciones poco edificantes.
    El joven que no
    encuentra un trabajo rápidamente comienza a cuestionarse su propia valía.
    Piensa que las dificultades no son de carácter coyuntural sino que se derivan
    de problemas más profundos y comienza a escuchar los cantos de los demagogos de
    turno que los incitan a buscar soluciones por métodos violentos.
    Pero aun los que
    reconocen que el problema puede ser de carácter temporal y que se va a resolver
    cuando entré a operar Cusiana se ven enfrentados a serios problemas. Los pocos
    empresarios que deciden contratar más trabajadores no están muy dispuestos a
    invertir en capacitación y por lo tanto el progreso de la generación de estos
    trabajadores puede ser muy lento. Las generaciones que comienzan a trabajar en
    épocas recesivas quedan marcados de por vida por una visión pesimista del
    mundo. La ética de trabajo se pierde y las posibilidades reales de avance
    prácticamente desaparecen.
    El aumento en el
    desempleo tiene en el largo plazo un grave impacto en el crecimiento económico.
    Cuando los trabajadores se ven enfrentados a una recesión y a períodos largos
    de desempleo encuentran que todos los esfuerzos hechos en su formación
    profesional resultaron estériles. La baja en la rentabilidad de la educación
    tiene como consecuencia una disminución en la demanda por educación. Cuando la
    inversión en educación se disminuye también se reduce la tasa de crecimiento de
    la economía y la posibilidad de alcanzar el nivel de vida de los países
    industrializados se reduce considerablemente.
    El ciclo económico
    tiene unas graves consecuencias en la producción de profesionales. Las
    variaciones en la demanda por educación tiene un impacto en las universidades.
    La reducción de la demanda obliga a cerrar algunas de las facultades y a acabar
    con los núcleos de excelencia asociados a las universidades. La disminución de
    la demanda de educadores a la vez tiene impacto negativo sobre el mercado
    profesional pues de esta manera se cierran las posibilidades laborales de
    muchos de los profesionales altamente calificados.

    La competitividad
    colombiana puede verse enfrentada a graves peligros si el período recesivo se
    prolonga por mas tiempo. La falta de gobernabilidad de un período puede marcar
    el comienzo de un grave ciclo recesivo de la economía colombiana y a una
    desaparición del capital humano del país. La prolongada recesión no solo ha
    frenado la formación bruta de capital fijo sino que más grave aún puede llegar
    a afectar seriamente la formación de capital humano y cerrar las puertas del
    desarrollo económico acelerado.
  • El sexo del desempleo

    El desempleo reportado por el DANE, por ser un fenómeno en el que priman circunstancias estacionales, sólo es comparable con el registrado en el mismo mes en años anteriores.
    Las últimas cifras
    sobre desempleo causaron un gran revuelo. Algunos 
    analistas llegaron a
    cuestionar al DANE por presentar unas cifras poco representativas de la
    situación por la que está pasando la economía colombiana. La controversia sobre
    las cifras de desempleo se originó en que las cifras de junio resultaron
    superiores a las registradas en marzo pero inferiores a las reportadas en junio
    del año pasado.
    Para un lego en
    materias económicas la discusión pareciera similar a la de algunos teólogos
    sobre el sexo de los ángeles. Este lego diría, con toda razón, que lo que está
    pasando es que la economía está mejor que el año pasado pero menos dinámica que
    el trimestre anterior. Una persona interesada en la política económica no solo
    llegaría a la misma conclusión sino que además diría, con sobrada razón que el
    mensaje importante de un indicador como el desempleo es lo que está pasando en
    el momento y que el saber que el desempleo hubiera sido menor el año pasado es
    un asunto para los interesados en la historia económica.
    Si lo que se expresa en
    el párrafo anterior fuera toda la verdad, nadie se explicaría por qué personas
    tan importantes gastan parte del tiempo debatiendo sobre algo tan elemental. La
    respuesta a esta pregunta es muy sencilla. El DANE no reporta cifras que pueden
    ser comparables de manera fácil. El desempleo reportado en Junio de 1995 no es
    comparable con el desempleo reportado en Marzo de 1995, ni con el reportado en
    Diciembre de 1994, ni con el reportado en septiembre de 1994. El desempleo
    reportado por el DANE, por ser un fenómeno en el que priman circunstancias
    estacionales, sólo es comparable con el registrado en el mismo mes en años
    anteriores.
    Como se anotó
    anteriormente, el aceptar que la única comparación posible de los índices de
    desempleo se haga con los años anteriores desvirtúa totalmente la utilización
    de este indicador. Es inaceptable que en un país en el que no existen cuentas
    trimestrales se prescinda del único indicador trimestral que pueda aportar
    información sobre el estado de la economía. Lo que se necesita es eliminar la
    posible discrepancia entre los analistas.
    La solución es bastante
    sencilla y es la práctica en otros países avanzados. El Departamento encargado
    de las estadísticas debe producir las cifras una vez se elimine cualquier
    fenómeno de carácter estacional. Estas cifras que se conocen técnicamente como
    desestacionalizadas son las que deben ser utilizadas para el análisis
    coyuntural. Si las cifras de junio, una vez desestacionalizadas, resultan
    inferiores a las de marzo la conclusión obvia para todo el mundo debe ser que
    la economía se ha desacelerado y la controversia debe centrarse en el tipo de
    medidas se deben tomar, más que en tratar de demostrar los defensores del
    gobierno que la economía está mejor que el año pasado, mientras que los
    críticos se concentran en argumentar que en junio estamos más mal que en marzo.
    Cuando uno trata de
    averiguar por qué en Colombia el DANE no presenta las cifras
    desestacionalizadas comienza a 
    oír cantidad de argumentos justificativos de la
    práctica actual. La primera es que es un proceso muy difícil y costoso. Este
    argumento no es cierto porque en Estados Unidos se consiguen programas que por
    viente dólares hacen este proceso en un microcomputador. Más aún, el DANE mismo
    tiene programas sofisticados que le han donado agencias internacionales y que
    pueden hacer este tipo de análisis. La segunda razón es que la producción de
    cifras desestacionalizadas por parte del DANE puede dar orígenes a
    controversias que le resten credibilidad a la institución. Si consideramos lo
    sucedido recientemente, la pérdida de credibilidad se debe más a no hacer el
    ajuste que a hacerlo.
    Cualquiera de los procedimientos
    generalmente utilizados para hacer el ajuste es muy superior a la solución
    actual de no hacer ningún ajuste. Debemos tener presente que son menos 
    creíbles y más controvertidas unas cifras sin ajuste. Cuando la Institución encargada de
    presentar las cifras no hace un ajuste de manera técnica deja las puertas
    abiertas para que técnicos y charlatanes hagan su propio ajuste y produzcan
    cifras que 
    sustenten su propio punto de vista.

    Si la tormenta en un
    vaso de agua creada por las cifras de desempleo de junio de 1995 sirve para
    mejorar nuestras estadísticas de desempleo y para hacerlas más apropiadas para
    el análisis coyuntural encontraremos que estas discusiones sobre el sexo del 
    desempleo resultaron fecundas.
  • El desempleo baja mientras la inflación sube

    La razón de la
    disminución en el desempleo y la aceleración se encuentran por los lados del
    gasto público.
    Los profesores de
    macroeconomía enseñan a sus alumnos que, en condiciones normales, para poder
    bajar la inflación es necesario pagar un costo en términos de aumento de
    desempleo. Esto quiere decir que por regla general los avances en uno de los
    dos campos vienen acompañados de retrocesos en el otro. Esta relación inversa
    entre el descenso de la inflación y el aumento en la inflación es ni más ni
    menos la versión modificada de la famosa Curva de Phillips.
    La evolución reciente
    de la economía colombiana muestra que esta relación inversa entre el desempleo
    y la inflación no solo se da en los libros de texto sino que también se da en
    la práctica. En efecto, el desempleo está mostrando una disminución mientras
    que la inflación ha vuelto a acelerarse.
    De lo anterior se puede
    concluir que no debemos buscar explicaciones como algunos lo han hecho en la
    deficiencia de la entidad encargada de llevar las estadísticas sino que más
    bien debemos investigar cuáles son las causas del descenso y evaluar si las
    políticas que se han seguido han sido las correctas.
    La razón de la
    disminución en el desempleo y la aceleración se encuentran por los lados del
    gasto público. Como lo han manifestado las Directivas de nuestro Banco Emisor y
    algunos analistas este gobierno está terminando su mandato con un desorden
    importante en el campo fiscal. El querer cumplir con todas las promesas hechas
    en las elecciones en el último año de gobierno puede contribuir a que el
    partido de gobierno se mantenga por otro período pero es la causa del desorden
    cuando los recursos fiscales no alcanzan para cumplir este loable empeño de
    mejorar la condición de los más desfavorecidos.
    El crecimiento
    desmedido del gasto público es algo que no puede mantenerse como un instrumento
    para reactivar la economía. Como bien se sabe en una economía abierta al crecer
    el gasto público se genera una revaluación real de la moneda que tiene como
    consecuencia la disminución de las exportaciones y el incremento de las
    importaciones. La experiencia ha mostrado que el desbalance externo en muy poco
    tiempo se transforma en una crisis de balanza de pagos que lleva a tomar el
    tipo de medidas que forman parte del recetario del Fondo Monetario
    Internacional.
    Dicho en otras
    palabras, el efecto del estímulo fiscal es por su propia naturaleza de corta
    duración, la disminución del desempleo no puede durar y el ajuste fiscal
    necesario para corregir el exceso de demanda va a causar importantes
    traumatismos en la economía. El negocio de inflar la economía a base de aumento
    en el gasto público nunca es bueno pues los beneficios no solo son de corta
    duración sino que siempre resultan inferiores a los costos que se deben pagar
    posteriormente en términos de recesión.

    El gobierno actual, que
    ha tenido logros importantes en el campo económico, no debería dañar su nota
    por intentar cumplir, a última hora, con unas promesas hechas hace casi cuatro
    años. La mejor herencia que podría dejar el gobierno sería entregar una
    economía sana sin los desequilibrios existentes actualmente.