Category: Déficit fiscal

  • Michel Camdessus saca la amarilla

    Con la mayor diplomacia
    el Director Gerente del Fondo Monetario Internacional manda una señal de alarma
    sobre el manejo de la economía colombiana. Después de reiterar el reconocimiento
    de la comunidad internacional por el manejo sensato que ha tenido la economía
    colombiana en los últimos treinta años, el Director del FMI advierte sobre los
    serios peligros que
      se pueden generar si
    no se atiende a tiempo el problema del déficit fiscal.
    La llamada de atención por
    parte de la institución encargada de velar por la salud económica mundial cae
    muy bien en estos momentos en los que el gobierno Samper está tan empeñado en
    comprar el apoyo político para su candidato. Los excesos clientelistas que se
    han despertado con motivo del inminente retiro del Ministro del Interior unidos
    a los graves desequilibrios de carácter estructural pueden llevar a la economía
    colombiana a una grave crisis.
    Un generoso régimen de
    transferencias consagrado en la constitución del 91 inspirado en buena parte
    por el primer Ministro de Hacienda de esta Administración se ha convertido en
    uno de los principales problemas de carácter estructural. Los recursos generados
    por las múltiples reformas tributarias se diluyen en obras locales que muchas
    veces no tienen la menor justificación económica. Las piscinas de olas se
    introducen en los presupuestos locales con gran facilidad. Aplicando el adagio
    popular los gobiernos locales lo que nada les cuesta lo vuelven fiesta.
    La conocida debilidad
    institucional del gobierno colombiano agravada por la crisis de gobernabilidad
    que ha caracterizado a Colombia durante esta Administración ha impedido
    convertir el aumento de los recursos dedicados a la llamada inversión social en
    mejores niveles de vida. Los gastos en educación, en salud y los de la red de
    solidaridad no han tenido el efecto que se esperaba. Los Ministerios encargados
    de la política social siguen con estructuras administrativas totalmente
    inadecuadas para poder utilizar eficazmente los cuantiosos recursos dedicados a
    mejorar el nivel de vida de los colombianos.
    Los cuantiosos aumentos en el
    presupuesto dedicado a la justicia no han logrado garantizar a los colombianos
    el derecho constitucional de una pronta y cumplida justicia. Los procesos se
    demoran una eternidad, las cárceles resultan insuficientes para albergar a los
    acusados que esperan el fallo de la justicia. El problema de la justicia es tan
    grave que la Corte Suprema tiene que llamar a examen a los candidatos a la
    fiscalía para que presenten el proyecto que harían en caso de ser nombrados.
    Ante la falla protuberante de las instituciones, el país se dedica a esperar la
    llegada del Mesías que pueda arreglar los graves problemas que le aquejan.
    El elevado presupuesto para la
    defensa del país es avalado por el FMI, por considerar que en las
    circunstancias actuales puede ser justificable. El colombiano promedio no
    concuerda con la opinión de Messieur Camdessus pues presencia cada día en la
    televisión el triste espectáculo de un Ministro que no manda, de un comandante
    de las fuerzas armadas que es ignorado por los medios de comunicación y que
    prácticamente está con los dos pies por fuera. El general Bonnet, el tercero en
    el mando se apodera de los micrófonos para recitar la línea oficial. Los cortos
    circuitos en la toma de decisiones no dejan de ser preocupantes en un país en
    el que la subversión cada vez tiene más poder.

    El anterior análisis nos debe
    llevar a la conclusión de que el Fondo Monetario ha sido demasiado suave con el
    Gobierno colombiano y que por lo tanto los ajustes recomendados deberán hacerse
    muy rápido y probablemente sean más fuertes de lo que se percibe por la lectura
    de los mensajes del Director del FMI.
  • En peleas de comadres se conocen las verdades
    Si nos atenemos a la
    opinión de los Doctores Perry y Hommes, la situación financiera del gobierno
    está bastante complicada.
    La pelea entre el Doctor
    Hommes y el Doctor Perry está para alquilar balcón.  El Exministro de Hacienda en su columna del
    sábado nos trata de convencer que entregó la economía cero kilómetros el año
    pasado mientras que al día siguiente, el futuro Exministro y actual titular de
    la cartera de Hacienda trata de convencemos que le dejaron una economía
    totalmente descuadernada.  De esta pelea
    entre destacados exponentes del partido liberal lo único que queda claro es que
    las dos últimas administraciones han buscado elevar el nivel de gasto público,
    uno con el propósito de mejorar la justicia y la seguridad nacional y el otro
    con el deseo de acabar en cuatro años con la pobreza.
    Como lo muestra el poco
    éxito en la lucha inflacionaria las dos administraciones no han logrado manejar
    realmente el gasto público.  El
    crecimiento del gasto público ha estado muy por encima del rápido crecimiento
    de los recursos tributarios y hoy como hace cuatro años nos enfrentamos a la
    perspectiva de incrementos adicionales en los tributos.  Si nos atenemos a la opinión de los Doctores
    Perry y  Hommes, la situación financiera del gobierno está bastante complicada.  El país se enfrenta a una situación
    coyuntural bastante compleja por el bajo crecimiento de los recaudos del
    impuesto a la renta y a problemas estructurales bien complejos causado por un
    proceso de descentralización que ha tenido serias implicaciones para las
    finanzas nacionales.
    Como lo demuestra la poca
    acogida que tuvo la iniciativa de una nueva reforma tributaria en la pasada
    legislatura, la alternativa de incrementar los recursos del gobierno no parece
    viable y menos cuando el Presidente está pensando en volver a los gobiernos de
    partido.  Es muy difícil pensar que una
    reforma tributaria pueda pasar sin contar con el apoyo de los dos partidos
    tradicionales.
    El gobierno tiene que
    comenzar a buscar nuevos recursos que le permitan afrontar el faltante
    presupuestal.  Una de las pocas
    posibilidades que le quedan es la venta de sus activos.  El gobierno nacional no puede continuar con
    la práctica perniciosa de pagar favores regalando sus bienes a los que lo
    apoyan.  Regalar algo tan valioso como
    las nuevas frecuencias de FM a los periodistas amigos es sin lugar a duda una
    mala señal en épocas de austeridad.  El
    proceso de subasta utilizado en la telefonía celular ha demostrado ser no solo
    una fuente de recursos importantes, sino que también ha logrado impulsar la
    competencia entre los inversionistas.

  • El segundo trimestre pinta bien

    La justificación de un
    estímulo fiscal para compensar el choque de oferta causado por el apagón ya no
    es válida.
    El mes de abril
    comienza con buenas noticias en el frente económico. En primer lugar, el jueves
    primero, día de los inocentes en Estados Unidos y Europa, el Presidente Gaviria
    clausuró oficialmente el apagón. En segundo lugar, el DANE nos informa que la inflación
    continúa descendiendo. El incremento de los precios a nivel nacional en los
    últimos doce meses llegó a un poco más del veinticuatro por ciento. Esta cifra
    puede ser un buen indicio de que la meta de inflación para el presente año si
    se puede cumplir. Esta posibilidad se refuerza cuando se mira la inflación en
    las diversas ciudades en las que el DANE realiza su investigación sobre el
    costo de vida. En efecto, en algunas ciudades ya se ha logrado cumplir con la
    meta fijada por el Gobierno y el Banco de la República. Medellín y Cartagena
    están experimentando inflaciones de menos del 22 por ciento. Montería y
    Villavicencio están muy cerca a los dos paticos y pueden llegar a la meta el
    próximo mes.
    La euforia causada por
    estas dos buenas noticias no debería dar origen a una falsa complacencia. Por
    el contrario, es vital que el Gobierno adopte una serie de medidas que mantuvo
    en el congelador mientras duraba el odiado apagón. El gobierno debe reforzar el
    control del gasto público. La justificación de un estímulo fiscal para
    compensar el choque de oferta causado por el apagón ya no es válida.
    El ajuste en los
    precios de los energéticos y de otras tarifas de servicios públicos que eran
    políticamente imposibles con apagón y con una inflación que se resistía a ceder
    se vuelven viables cuando se cuenta con energía las veinticuatro horas del día
    y cuando la inflación se está aproximando a la meta.
    Un manejo riguroso de
    los instrumentos de política fiscal debe convertirse entonces en prioridad del
    gobierno. Los agentes económicos van a estar muy pendientes de todas las
    actuaciones del gobierno y las claudicaciones fiscales van a terminar con el
    espíritu optimista de los primeros días de abril. En esta semana la opinión
    estará pendiente de la determinación del precio interno del café. Ante una
    situación ampliamente deficitaria, el gobierno debería tratar de mantener el
    precio de la carga de café en los 85.000 pesos que estableció en julio de 1992.
    Podría mejorar, eso si, la situación de los cafeteros disminuyendo o aún
    eliminando el valor que se paga en Títulos de Ahorro Cafetero.
    Un buen manejo fiscal
    no solo es vital para un mejor control inflacionario sino que también se vuelve
    indispensable para obtener mejores resultados en el sector agropecuario, en
    general y en el sector cafetero en particular. Para todos es claro que la
    revaluación real del peso ha influido negativamente en la competitividad del
    sector agropecuario y que por lo tanto, para la recuperación del sector
    agropecuario se necesita lograr una devaluación real del peso.
    Aunque no existe un
    consenso sobre la política que se puede seguir para obtener la tan anhelada
    recuperación de la competitividad externa, las experiencias exitosas del pasado
    y los análisis teóricos muestran que la reducción del gasto público y la
    eliminación del déficit fiscal es la mejor posibilidad de lograr que una
    aceleración de la devaluación nominal se convierta en una mejora en la
    competitividad de una economía.

    Visto de esta manera,
    la congelación del precio interno del café puede convertirse en un elemento
    positivo en la solución definitiva del problema del sector agropecuario. Una
    mejora en el balance fiscal puede permitir una aceleración en el ritmo de
    devaluación lo que permitirá obtener más pesos por los pocos dólares que se le
    están pagando a los agricultores en los mercados mundiales. 
  • Gracias Presidente Clinton

    La política económica
    de Clinton puede favorecer a la economía colombiana.
    Los periódicos han
    comenzado a preocuparse un poco más por los acontecimientos de la economía de
    los Estados Unidos. El discurso del Presidente Clinton ha sido objeto de
    comentarios por parte de analistas y dirigentes gremiales. Es evidente que
    tanto la difusión de la televisión por cable con su cubrimiento instantáneo de
    las noticias y la reciente posesión del Presidente de los Estados Unidos
    explican en buena parte el mayor cubrimiento dado en esta ocasión al discurso
    de Clinton sobre el Estado de la Unión.
    El mensaje presupuestal
    de los presidentes de la Unión americana casi siempre pasaban desapercibidos en
    Colombia. Muy pocos de los columnistas colombianos se habían preocupado por
    analizar los acontecimientos de la economía americana. Por mucho tiempo, este
    columnista mantuvo el monopolio sobre este tema. Como bien lo saben mis
    lectores, cada año destaco la importancia de trabajos como el de la Brookings
    Institution sobre la fijación de prioridades nacionales y anhelo que algún día
    en Colombia se produzca un análisis serio que pueda enriquecer la discusión del
    presupuesto nacional.
    El mensaje de Clinton
    permite ver su deseo de controlar el déficit fiscal de los Estados Unidos. El
    Presidente Clinton entra así en clara contradicción con el Candidato Clinton.
    El candidato ofreció dar un estímulo a la economía para salir de la recesión.
    El Presidente encuentra que el ajuste fiscal con sus implicaciones recesivas de
    corto plazo es necesario para poder tener un crecimiento de largo plazo.
    Para poder entender
    este importante cambio en la dirección de la política americana así como las
    repercusiones que pueda tener en Colombia es necesario presentar antes un
    pequeño diagnóstico de la situación económica de los Estados Unidos. Para
    muchos el problema de nuestro principal socio comercial se deriva del déficit
    fiscal. Como se explicó hace ocho días, al tener que financiar un déficit el
    gobierno americano debe emitir bonos lo que lleva a un aumento en la tasa de
    interés. Este aumento en la tasa de interés en los Estados Unidos da lugar a
    una entrada de capitales lo que tiene como consecuencia una revaluación del
    dólar. La revaluación de la moneda conlleva una pérdida de competitividad de la
    economía americana con relación a la del resto del mundo. Al perder
    competitividad se disminuyen las exportaciones y se aumentan las importaciones.
    El déficit fiscal en una economía con tasas de cambio flexibles se traduce
    entonces en un déficit del sector externo y en un menor crecimiento.
    Si se acepta este
    diagnóstico la solución obvia es tratar de disminuir el déficit fiscal. Precisamente
    esto es lo que pretende el Presidente Clinton. Si el Congreso de los Estados
    Unidos acepta la propuesta del Clinton se puede esperar que el dólar se
    devaluará con relación a las otras monedas como consecuencia de la reducción en
    la entrada de capitales a Estados Unidos. Al devaluarse el dólar con relación a
    otras monedas las economías latinoamericanas y todas las que tienen sus monedas
    ligadas a la norteamericana participarán del estímulo norteamericano. En
    consecuencia, es posible esperar que la reducción del déficit fiscal de los
    Estados Unidos tenga un impulso favorable en nuestro país.
    Otro efecto importante
    de la devaluación del dólar con relación a otras monedas será la reducción de
    las tendencias proteccionistas de los Estados Unidos. El sentimiento
    proteccionista reinante no es más que un reflejo de la falta de competitividad
    de los Estados Unidos con relación al resto del mundo. Al recuperar la Economía
    americana su competitividad disminuirá la presión para cerrar la economía
    americana. Nuestro proceso de apertura tendrá mejores resultados entonces en un
    mundo en el que el dólar sea más barato que otras monedas.
    Enroque en el Banco de
    la República
    .

    Al finalizar la semana
    el gobierno anunció el nombramiento de Miguel Urrutia como nuevo Gerente del
    Banco de la República en reemplazo de Francisco Ortega. Nos complace el
    nombramiento de tan destacado economista para dirigir el Banco Central de
    Colombia. Teniendo en cuenta su brillante trayectoria le auguramos muchos
    éxitos en su nuevo cargo. 
  • La Inflación y el déficit fiscal

    No hace mucho se
    publicó en un periódico un cuadro con información sobre el crecimiento de los
    medios de pago y las tasas de inflación para “demostrar” que no hay
    una relación estrecha entre la inflación y los medios de pago, como
    justificación para no controlar el crecimiento de estos últimos
    .
    En Colombia se está
    convirtiendo en un dogma la existencia de una fuerte relación entre la magnitud
    del déficit fiscal y la tasa de inflación. La Junta Directiva del Banco de la
    República ha encontrado como disculpa para no alcanzar las metas de inflación
    la existencia de un déficit fiscal.
    El mecanismo que liga
    el déficit con la inflación es la relación existente entre el déficit fiscal y
    el crecimiento de los medios de pago cuando los gastos del gobierno se
    financian con recursos del Banco de la República.
    Estudios serios sobre
    la realidad colombiana hechos por algunos investigadores han mostrado que en la
    práctica existe una importante relación entre las tasas de inflación y la
    magnitud del déficit fiscal. Uno de estos investigadores que ahora está
    trabajando en Washington cree tan firmemente en esta estrecha relación que cada
    vez que regresa al país y encuentra una tasa de inflación elevada concluye,
    casi siempre con mucha razón, que el déficit fiscal no se ha logrado reducir.
    Ahora existe la
    tendencia a comparar dos series de variables para un conjunto de países y ver
    si existe una relación de causalidad. Por ejemplo, no hace mucho se publicó en
    un periódico un cuadro con información sobre el crecimiento de los medios de
    pago y las tasas de inflación para “demostrar” que no hay una
    relación estrecha entre la inflación y los medios de pago, como justificación
    para no controlar el crecimiento de estos últimos.
    Utilizando este mismo
    procedimiento, si se observan los datos sobre el déficit fiscal de algunos
    países industrializados y sus respectivas tasas de inflación se podría concluir
    que no hay una relación estrecha entre el déficit fiscal y la inflación. El
    último número del Economist trae información sobre el déficit fiscal de algunos
    países industrializados. Entre ellos, el único país con superávit fiscal es el
    Japón. Los demás tienen déficit fiscales muchos más altos que el de Colombia.
    Por ejemplo, Francia tiene un déficit fiscal cercano al 2.5 del PIB, Alemania
    tiene un déficit del 3 por ciento y Estados Unidos uno del 3.5. La inflación en
    todos estos países es bastante parecida. En el Japón es del 2 por ciento, en
    Francia del 3, en Alemania del 4.3 y en Estados Unidos es del 3.1 por ciento.
    Países con déficit fiscales relativamente altos como España, con un 5 por
    ciento, e Italia, con un 11 por ciento, logran hacer lo que no se ha podido lograr
    en Colombia, pues tienen inflaciones moderadas del 6.2 y del 5.4.

    Si tomamos los datos de
    12 países es posible comprobar que existe una pequeña relación inversa entre el
    superávit fiscal y la tasa de inflación. En promedio por cada punto porcentual
    de incremento del superávit fiscal se reduce en dos décimas de punto porcentual
    de la tasa de inflación. Evidentemente deben existir otras explicaciones
    adicionales; de lo contrario, con un déficit de 2 por ciento, deberíamos tener
    en Colombia una tasa de inflación inferior al 3 por ciento anual. 
  • El Déficit Fiscal de los Estados Unidos

    El Presidente Ronald Reagan  se
    dirigió recientemente a todos sus gobernados por las cadenas de televisión
    norteamericana con el objeto de buscar el apoyo de los norteamericanos
    para su plan de control del déficit fiscal. Sin lugar a dudas para un
    observador imparcial lo más notable de la charla televisada fue la manera
    impecable como el presidente de los Estados Unidos hizo su
    presentación. El “Gran Comunicador” en su mensaje ante las cámaras
    convincentemente mostró la necesidad de controlar el déficit. Según
    Reagan el problema más grave que afronta la economía americana lo constituye
    el exceso de gastos sobre el ingreso fiscal de los Estados Unidos. Dicho
    problema puede poner en peligro el bienestar de todos los norteamericanos,
    haciendo nulos los esfuerzos hechos en el pasado reciente para lograr un rápido
    crecimiento. 


    La forma

    El mensaje tuvo un alto contenido cuatrijuliero con invocaciones a la
    grandeza de los Estados Unidos y con 
    exaltaciones a las bondades del mercado. Además  para motivar a su audiencia, llegó a  utilizar palabras de John
    F. Kennedy; citó lo dicho por Kennedy en su posesión: “No
    preguntemos qué puede hacer el país por nosotros sino más bien  qué podemos hacer por el país”. 

    El presidente norteamericano 
    dejó muy en claro en su mensaje que el tamaño del estado había llegado a
    ser excesivo y que para controlar el déficit fiscal era necesario comenzar a
    reducirlo. Según Reagan, la estrategia para disminuir el tamaño del
    estado debe realizarse en dos etapas. Primero, disminuir los impuestos y luego,
    disminuir el presupuesto. En su discurso enfatizó la necesidad de
    continuar con la política de reducción de impuestos y renovó su promesa de no
    aumentar los impuestos federales.


    En su alocución, Reagan aprovechó para mofarse de sus críticos. Les
    recordó que cuando inicialmente propuso su política de reducciones en los
    impuestos, ésta se bautizó con el nombre de 
    Reaganomics pero cuando comenzó a tener éxito, dejó de conocérsele con
    este nombre.

    El fondo.


    Las propuestas de Reagan para acabar el déficit fiscal de los Estados
    Unidos se centran en la reducción de algunos gastos que están causando serias
    ineficiencias en la asignación de recursos. En su mensaje, el presidente
    mostró una sensibilidad hacia las clases menos favorecidas no reconocida por
    sus críticos norteamericanos y de otros países.


    De una manera muy gráfica, el presidente norteamericano mostró la
    necesidad de acabar con los ferrocarriles. Señaló que por cada pasajero
    los ferrocarriles estaban perdiendo 35 dólares y que, por lo tanto en muchas
    circunstancias, resultaría más conveniente darles pasajes de avión gratis a los
    usuarios del ferrocarril.


    También señaló el absurdo al que se ha llegado con la política de
    créditos subsidiados, pues hoy en día  el
    gobierno federal tiene un programa de créditos que supera con creces el del
    Chase Manhattan y el Banco de América. El Presidente Reagan propuso acabar
    con este tipo de crédito para las grandes corporaciones. Recomendó acabar
    con el crédito del EXIMBANK, Banco de Exportaciones  e Importaciones el equivalente norteamericano
    de PROEXPO. También  recomendó
    acabar con el crédito subsidiado de la Small Business Administration,
    equivalente a nuestra Corporación Financiera Popular  y  con
    los préstamos subsidiados a los estudiantes universitarios.

    En la línea de gastos que pueden suprimirse, y a la vez contribuir a
    una mejor asignación de recursos, el Presidente Reagan mencionó el apoyo a las
    compañías de buses urbanos. Señaló que cada vez que un pasajero aborda un
    bus el gobierno federal tiene que aportar diez centavos de dólar. 


    Para lograr el apoyo de los demócratas ofreció controlar los gastos en
    defensa manteniéndolos  a un nivel
    relativo constante. Prometió que los gastos de defensa se mantendrían a
    un nivel tal que representaran una fracción constante del PIB. Recordó que
    dicha fracción sería inferior a la alcanzada en las administraciones  de Kennedy y Johnson.


    Las consecuencias

    Aunque es difícil de pronosticar la probabilidad de que el presidente
    Reagan pueda convencer al congreso y logre disminuir el déficit fiscal, sí se
    puede prever la importancia de su control.
    En primer lugar, si los Estados Unidos logran un control efectivo de
    los gastos del gobierno darán un ejemplo a otras naciones con el mismo
    problema. En estos momentos es muy difícil predicar una política de
    austeridad cuando la casa está un poco desarreglada.


    En segundo lugar, la reducción del déficit fiscal de los Estados
    Unidos permitirá una reducción de las tasas de interés internacionales, lo que
    traerá como consecuencia una disminución de los pagos por servicio de la deuda
    en los países latinoamericanos. Al disminuirse el nivel de las tasas de
    interés en los Estados Unidos, se creará una situación en la cual la inversión
    en activos domésticos sea más favorables.


    El ajuste en el frente fiscal contribuirá a un ajuste en el sector
    externo norteamericano y contribuirá a la reducción del déficit comercial de
    los Estados Unidos. Al aumentar la competitividad de los productos
    norteamericanos  aumentará la competitividad
    de economías como la colombiana cuyo patrón monetario es el dólar. Es
    conveniente anotar que gran parte de los problemas del sector externo
    colombiano se hallan relacionados con la sobrevaluación de la divisa
    norteamericana y por lo tanto su solución se logrará en la medida en que el
    dólar llegue a su nivel de equilibrio.


    Finalmente, puede decirse que al aceptar el gobierno norteamericano
    la necesidad del ajuste se están enterrando las teorías de algunos profesores
    de la escuela de Chicago que prometieron mantener en equilibrio la economía con
    el uso de instrumentos de política fiscal y monetaria. Al igual que en el
    Cono  Sur, el empleo de las recomendaciones
    del profesor Mundell ha tenido que enfrentarse a la realidad de una moneda
    sobrevalorada la cual ha acabado con la competitividad de una economía.