Category: Dane

  • La productividad en Colombia

    El Departamento Nacional de Estadística
    produce regularmente las cuentas nacionales en las que se registra el total de
    bienes y servicios finales producidos durante el año. Las cuentas nacionales
    son de enorme utilidad para el análisis de la evolución del nivel de actividad
    económica y permiten establecer el pulso económico del país. Las cifras de la
    contabilidad económica complementadas con los estimativos de Planeación Nacional
    sobre el PIB trimestral permiten seguir la coyuntura económica colombiana.
    Sin embargo, las estadísticas publicadas por
    el DANE son menos útiles para un análisis correcto de la evolución de la
    economía en el largo plazo. En primer lugar y debido a los problemas de
    actualización del año base las cifras medidas en precios constantes pierden su
    utilidad. Medir los grandes agregados económicos en pesos de 1975 como se hace
    en Colombia, no es muy atractivo cuando 4 de cada diez colombianos no habían nacido
    en 1975 y por lo tanto no tienen ninguna referencia al valor de un peso de esa
    fecha. Mantener un año base tan distante lleva a distorsiones en la medida del
    tamaño de la economía colombiana. Estimativos preliminares muestran que si se
    midiera adecuadamente el PIB en Colombia su valor sería aproximadamente un
    cuatro por ciento mayor de lo que reporta el DANE.
    El problema de utilizar una base tan lejana
    es algo que ha venido preocupando al DANE desde hace algún tiempo. El cambio de
    base de las cuentas nacionales ha sido una de las preocupaciones del DANE y ha
    hecho esfuerzos para calcular las cifras con base en el año 1990 para el cual
    existe información censal sobre la actividad económica. Sin embargo, la
    solución no debe ser esperar quince años para hacer los cambios sino que lo que
    se debe hacer es utilizar metodologías mas apropiadas como el de utilizar
    índices encadenados en donde las ponderaciones van cambiando año a año. Las
    grandes oficinas estadísticas del mundo como la de los Estados Unidos ya han
    adoptado esta práctica y las estadísticas se producen utilizando el método de
    los índices encadenados.
    Los análisis de largo plazo no solo requieren
    una medición adecuada del crecimiento del producto sino que además necesitan
    una medición adecuada del crecimiento de los factores. Infortunadamente, las
    agencias estadísticas del gobierno colombiano no producen la información para poder medir adecuadamente el crecimiento de los factores de
    producción. Las estadísticas sobre empleo por rama de actividad son muy
    precarias. Solo desde hace poco tiempo el DANE está publicando cifras de empleo
    a nivel nacional que permitirían calcular el crecimiento en el número de
    trabajadores.
    Pero como lo han mostrado los estudiosos
    sobre el tema el número de trabajadores no es un indicador correcto del insumo
    trabajo. Lo que se necesita es un cálculo de horas trabajadas ajustadas por la
    calidad de los trabajadores. El crecimiento del empleo no es, pues, suficiente
    para medir adecuadamente el crecimiento del insumo trabajo y su medición
    correcta requiere de ajustes importantes que afortunadamente se pueden hacer
    con ayuda de las estadísticas laborales existentes.
    Algunos investigadores han comenzado a
    calcular adecuadamente el insumo trabajo pero esta no es una solución de largo
    plazo. A la larga las agencias del Estado tienen que incorporar dentro de su
    trabajo el cálculo del crecimiento del insumo trabajo. En los Estados Unidos la
    medición adecuada del insumo trabajo se ha incorporado después de más de treinta
    años de esfuerzos de destacados investigadores a la práctica normal de las
    agencias del Estado.
    Pero si la medición del insumo trabajo es
    débil, la medición del insumo capital está apenas en pañales. Saber algo tan
    sencillo como cuál es el valor de los equipos y estructuras que conforma el
    acervo de capital colombiano es bastante complicado. Hay tantas respuestas como
    investigadores han atacado el tema. El esfuerzo de estimar el acervo se repite
    innecesariamente pues todos los investigadores arrancan de cero por no contar
    con una cifra producida por las agencias del Estado.
    Las mediciones del valor del acervo de
    capital no son enteramente apropiadas para la medición del insumo capital. Como
    se explica en las primeras lecciones de los cursos de principios la medición
    adecuada del insumo capital debe hacerse por su productividad marginal y no por
    su valor. Calcular esta productividad marginal del acervo capital requiere de
    una gran paciencia que por regla general no tienen los investigadores que
    buscan un rápido reconocimiento.

    Hasta ahora se están comenzando a ver los
    primeros resultados de una medición adecuada de los insumos. Las cifras que se
    obtienen en estos trabajos pioneros hechos por estudiantes de nuestras mejores
    universidades son el primer paso para lograr mejores estimativos del
    crecimiento de la productividad de la economía colombiana. Este esfuerzo debe
    continuarse con el apoyo de las principales agencias del Estado. El DANE, el
    DNP y el Banco de la República deben apoyar este importante esfuerzo de
    medición del crecimiento económico colombiano. 
  • Lista de precios e inflación

    La inercia inflacionaria que nos quieren vender los viejos cepalinos no
    encuadra en un ambiente tan deprimido como el actual.
    En los Estados Unidos ha habido discusiones sobre la medida de los
    precios al por mayor. Para muchos analistas, el índice de los precios al por
    mayor no refleja fielmente las tendencias del crecimiento de los precios pues
    el instituto encargado de llevar las estadísticas suele preguntar por los
    precios de lista y no por el precio al cual se realizan efectivamente las
    transacciones.
      En ocasiones y
    especialmente cuando se vive una recesión los precios de las transacciones
    suelen ser inferiores a los precios
      de
    lista y por lo tanto en estas ocasiones la variación de los precios de lista es
    mayor que la variación de los precios de las transacciones.
    Aunque en Colombia el DANE trata de medir los precios reales de las
    transacciones es posible que en estos momentos de recesión se estén dando
    transacciones por debajo del precio habitual que hagan que los indicadores de
    inflación de los organismos del Estado se alejen un poco de la realidad.  La queja habitual de que el DANE tiende a
    subestimar el incremento de precios parece que ya no esta dando.  Realmente ya no hay que preguntarle a los funcionarios
    del Departamento de Estadística donde compran para ir a hacer el mercado ahí,
    sino que ahora lo que hay que preguntar es donde compran los del DANE para no
    ir allá porque los precios son más altos que los actualmente existente en
    Colombia.
    Es posible que el nivel de precios medido por el DANE sea mayor que el
    verdadero nivel de precios pues el Departamento de Estadística está en un
    proceso de revisión del Índice de Precios al consumidor.  Mientras que se define la nueva canasta el
    DANE tiende a utilizar las mismas fuentes existentes y por lo tanto no
    incorpora las Supertiendass estilo Makro que han entrado con precios más
    baratos y que han permitido al consumidor estirar su presupuesto familiar.
    Los precios de algunos productos pueden haber subido no como un reflejo
    de lo acontecido sino que pueden estar obedeciendo al deseo de lograr
    anticiparse a la nueva edición del pacto Social.  Los productores están aprovechando la
    confusión existente en el gobierno para ganar una posición más favorable en las
    negociaciones.  Es obvio que alguien que
    ya ha subido los precios puede ser bastante generoso en una negociación.  Los empresarios pueden ofrecer un aumento del
    veinte por ciento para el 97 si en los últimos meses del 96 ya subió sus precio
    en un cinco por ciento.
    Para los que observen que es muy difícil hacer aumentos que perduren en
    una situación recesiva acompañada de una revaluación se les puede argumentar
    que esto es posible  en el caso en que
    simultáneamente se ofrezcan unos descuento. 
    Es posible, entonces, gozar de una serie de rebajas temporales mientras
    que la situación de la economía es mala.
    Descuentos como los dados por las cervecera en que la tapa paga tienen
    el efecto de disminuir temporalmente el precio de la pola.  Cuando las empresas descubren que la demanda
    se ha reactivado la promoción desaparece y el precio de lista vuelve a ser
    igual al precio real.
    Los anteriores comentarios son apenas ideas que tratan de aportar
    alguna luz en medio de la oscuridad reinante en el campo económico.  La existencia de una estanflación tan
    prolongada no parece tener muchas fuerzas que las sostengan.  La inercia inflacionaria que nos quieren
    vender los viejos cepalinos tampoco encuadra en un ambiente tan deprimido como
    el actual.
    Los economistas no pueden permanecer indiferentes ante una situación
    tan rara como la que estamos viviendo. 
    El extraño mundo de Subuso es bueno para leerlo en los periódicos pero
    no muy útil como paradigma par ser enseñado a las nuevas generaciones.

  • La distribución del ingreso después de las reformas

    El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
    complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
    ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
    relevancia de la información utilizada para su medición.
    Uno de los debates que ha generado mayor interés en los últimos meses ha
    sido el del impacto de la apertura económica en la distribución del
    ingreso.  Los primeros análisis
    realizados por el Banco de la República mostraban que la apertura económica
    había tenido un impacto positivo en la distribución del ingreso.  Sin embargo, Eduardo Sarmiento quien por ese
    entonces ocupaba la Decanatura de Economía de los Andes comenzó a cuestionar la
    validez de los resultados, señalando que estos resultados se debían a un
    deficiente tratamiento de los datos por parte de los investigadores del Banco
    de la República.
    A partir de la observación de Eduardo Sarmiento, surgió un interesante
    debate en los medios académicos sobre el tratamiento estadístico de los datos
    procesados por el DANE en sus encuestas de hogares. Al final de muchas
    discusiones se pudo aclarar que el DANE estaba utilizando un código de varios
    nueves para indicar que el ingreso mensual de los hogares era superior a un millón
    de pesos.  Por tanto si se utilizaban los
    datos sin tener en cuenta esta convención se estaba incurriendo en un sesgo
    estadístico pues se subvaloraban los ingresos de las familias más ricas, y esto
    llevaba a producir indicadores de distribución del ingreso que mostraban una
    aparente mejoría.
    Una vez descubierta la falla, comenzaron a surgir procedimientos de
    ajustes para corregir el sesgo introducido por el tratamiento convencional
    utilizado por el DANE. Los académicos desempolvaron las fórmulas que se
    utilizaban en épocas anteriores en las cuales había que trabajar con los datos
    publicados cuando no era posible tener acceso a los archivos magnéticos de las
    encuestas de hogares.  Debido a la corta
    memoria de algunos de los que intervenían en el debate, las discusiones
    resultaron innecesariamente largas y a veces estériles pues prácticamente hubo
    que inventar de nuevo el agua tibia.
    Al final de tan acalorado debate, los académicos han producido una serie
    de números para el periodo antes de la apertura y para el periodo posterior a
    la apertura.  Los números producidos
    coinciden en la primer cifra significativa y muestran una tendencia hacia una
    peor distribución en sus dos últimas cifras significativas.  Para los críticos de la apertura los datos
    son una muestra suficiente del impacto negativo de las reformas estructurales
    de los noventa mientras que para el observador imparcial parecen estar
    mostrando apenas un proceso imperfecto de medición en el que el resultado puede
    depender en buena parte de la muestra seleccionada.  Realmente, hay más acuerdo en los indicadores
    de distribución de ingreso a través del tiempo que las que hay entre la opinión
    de si el presidente debe renunciar medida a través de diferentes encuestas.
    El gran esfuerzo dedicado por los académicos a dilucidar algo tan
    complejo como si las reformas estructurales han mejorado la distribución del
    ingreso parece perdido cuando uno comienza a indagar sobre la calidad y
    relevancia de la información utilizada para su medición.  En primer lugar, los que hemos trabajado con
    las encuestas de hogares del DANE, sabemos que la manera de formular las
    preguntas de ingresos es deficiente y que además, nunca se somete esta pregunta
    a un análisis meticuloso de su calidad, por la razón obvia de que la encuesta de
    hogares tiene como objetivo primordial el medir el empleo y el desempleo.
    Más aún, para efectos de evaluar si el nivel de vida de las familias ha
    mejorado es necesario tener presente la verdadera capacidad adquisitiva de las
    familias.  Por tanto es necesario tener
    en cuenta tanto los impuestos pagados como los subsidios recibidos, así como el
    poder adquisitivo del dinero medido en términos de bienes.  El ingreso que aparece en las encuestas de
    hogares mide de manera imperfecta lo que recibe la familia y no tiene en cuenta
    los impuestos, los subsidies ni mucho menos las ventajas que puede haber traído
    las familias la rebaja los aranceles y la nueva gama de artículos que se
    introdujeron con ocasión de la apertura.
    Infortunadamente, el debate por establecer las dos últimas cifras del
    llamado coeficiente de Gini parece estar llevándonos a mirar los árboles en
    lugar de mirar al bosque.  Es necesario
    mirar el problema de la distribución del ingreso una perspectiva de más largo
    plazo.  Lo que debe quedar claro es que
    Colombia tiene una distribución del ingreso muy concentrada y que es de
    beneficio común lograr una mejor distribución. 
    También debe quedar claro que a pesar de las profundas reformas de
    comienzos de los noventa, el impacto de las reformas ha sido marginal y que por
    lo tanto lo que se requiere es continuar trabajando en eliminar las grandes
    desigualdades que caracterizan el desarrollo colombiano.  Esto no se logra en cinco años sino que
    requiere un profundo cambio en la concepción misma del Estado y una mejora en su
    eficiencia y eficacia.  Las reformas de
    los noventas son apenas la primera fase de lo que hay que hacer.  Cinco años de reformas no pueden arreglar un
    problema tan complejo.  Devolvernos a una
    economía dirigida no parece la solución pues lo que se necesita es entrar a la
    segunda fase de las reformas.

  • Se abre el debate sobre el censo del 93.

    Puede
    decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de
    personas y que es muy probable
    que tengamos más de
    39 y medio millones de habitantes.

    Después de un esfuerzo de
    depuración de casi dos años, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística dio a conocer los resultados definitivos del último Censo de
    Población y Vivienda realizado el 24 de octubre de 1993. El Dane pudo
    establecer que se censaron 33 millones 109 mil 840 personas. Además, mediante
    una operación de comprobación diseñada de manera muy meticulosa y ejecutada con notable cuidado pudo establecer que el operativo censal omitió a 4 millones
    313 mil personas. Si a la cifra correspondiente al conteo se le añade el ajuste
    por cobertura se obtiene, entonces, una población ajustada de 37 millones 422
    mil 791 habitantes para la fecha censal.
    Si se toma como base la cifra
    ajustada y si se conoce la tasa de crecimiento de la población es posible calcular un estimativo de la población colombiana a la fecha. Infortunadamente, la tasa de crecimiento de la población en Colombia se
    desconoce y debe ser estimada a partir de la información censal, lo cual
    presenta algunos problemas que se originan por los ajustes de cobertura realizados a los dos últimos censos. Si se calcula la tasa de crecimiento de la población con base en los datos ajustados se obtiene una tasa del 2,8 por ciento anual
    que resulta relativamente alta si se tiene en cuenta información conocida
    sobre las tasas de natalidad y mortalidad. Por lo contrario si se ignoran los
    ajustes y se calcula la tasa de crecimiento de la población a partir de las
    cifras correspondientes a la población censada se obtiene una tasa del 2;2 por
    ciento que parece un poco más razonable. Cualquiera que sea el procedimiento,
    puede decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de
    personas y que es muy probable que tengamos más de 39 y medio millones de
    habitantes.
    La cifra para muchos demógrafos
    como los que hicieron las proyecciones para el estudio Colombia Siglo XXI
    resultan altas tanto en lo que se refiere al volumen de la población como a
    las tasas de crecimiento en el período intercensal y por lo tanto van a ser
    objeto de un interesante debate. Muchos políticos, por el contrario van a
    criticar las cifras del Dane por lo bajas. No cabe duda que los alcaldes y
    gobernadores piensan que la población que realmente tiene que atender está
    siempre por encima de las cifras censales y quisieran que sus ciudades y departamentos tuvieran siempre más habitantes que los que aparecen en el
    Censo pues esto les permitiría contar con mayores recursos.
    El debate tanto a nivel técnico
    como a nivel político pinta bastante movido y el Dane debe estar preparado
    para afrontarlo en ambos campos. No cabe duda de que el trabajo meticuloso realizado en los dos últimos años ha mejorado considerablemente la posición del
    organismo del gobierno encargado de ejecutar los censos. Lo que se necesita en
    estos momentos es hacer una evaluación técnica del Censo por parte de los más
    destacados investigadores colombianos.
    En primer lugar se requiere de un
    análisis cuidadoso de la calidad de la información correspondiente a las
    principales variables investigadas en el Censo del 93. Es necesario entonces
    hacer una evaluación de la calidad de la información demográfica, de vivienda,
    de cobertura de servicios públicos, de empleo y actividad económica, de
    educación y de salud para establecer la calidad de la información recolectada
    Después de hacer un análisis de
    la de la información censal basada en la información recolectada es necesario
    confrontarla con información producida por otra fuentes y con la
    correspondiente de censos  anteriores
    para poder establecer su confiabilidad.
    Una vez establecido el grado de
    confiabilidad es necesario producir indicador derivados de la información
    censal como pueden ser indicadores de la calidad de vivienda, estimativos de
    déficit educativos que permitan orientar la acción del gobierno y focalizar el
    gasto social.
    La utilidad de este tipo de
    ejerció es muy grande como se pudo apreciar esfuerzo importante realizado en
    1986 por el Dane bajo la Dirección del doctor Alfonso González. Con ayuda de
    los principales centros de investigación y la participación destacados
    investigadores se pudo hacer una evaluación de la calidad del Censo del 85 y se
    llegaron a importantes conclusiones sobre la evolución de los principales indicadores
    derivados del Censo de Población y Vivienda.
    La actual administración del Dane
    es consciente de la importancia de un ejercicio de evaluación y ha comenzado a
    programar su realización. Teniendo en cuenta 
    por un lado la experiencia acumulada en el censo y los importantes
    cambios tecnológicos que han ocurrido en los últimos diez años en el campo de
    la computación es muy probable que se logre un resultado bien interesante y que
    además tenga una amplia divulgación pues hoy en día gran número de entidades y
    empresas del sector privado son conscientes de la importancia de contar con una
    información de alta calidad que les permita hacer una planeación más eficaz
  • Mejoremos la información económica

    La trimestralización de las cuentas nacionales debe venir acompañada de mejoras considerables en la medición de la actividad económica
    Los titulares de los medios de comunicación presentan dos versiones contradictorias del acontecer económico.  Cuando se registran las declaraciones del Gobierno, la situación económica siempre se muestra como bastante positiva.  Los representantes de los gremios y la mayoría de analistas, por el contrario, advierten de los peligros de una recesión, cada bando esgrime cifras aparentemente válidas.  El Gobierno presenta los indicadores positivos como la disminución del desempleo, mientras que los medios tan gobiernistas como Semana y El Tiempo apelan a la baja de la construcción, el deterioro de la cartera bancaria que suelen ser señales altamente peligrosas.

    Esta falta de consenso en cuanto a lo que verdaderamente está pasando no solo muestra una situación que debe ser objeto de atención por parte de las autoridades económicas, que se muestran más preocupadas por castigar a los altos funcionarios de la administración Gaviria que por tomar las medidas más aconsejables, sino que revela una seria deficiencia en la información producida por las mismas instituciones del Estado.  Como ya lo he anotado en esta misma columna en ocasiones anteriores, es necesario que el Dane comience a producir resultados trimestrales de las cuentas nacionales.  Mientras esto no suceda, no sólo seguiremos hablando de la economía como los ciegos de la fábula hindú sino que las autoridades económicas con su característico sesgo optimista esperarán hasta muy tarde para adoptar medidas que enderecen el rumbo de la economía.
    Los que conocemos y admiramos la labor del Dane estamos convencidos que el trimestralizar las cuentas nacionales no es muy fácil.  El Departamento de Estadística cuenta con un equipo directivo que conoce muy bien la importancia de contar con buenas estadísticas.  Mis aún, el proyecto de trimestralización de las cuentas nacionales está dentro de los propósitos de la actual administración.  Lo que se necesita ahora es llevar a cabo este proyecto de manera prioritaria.
    La trimestralización de las cuentas nacionales debe venir acompañada de mejoras considerables en la medición de la actividad económica.  El grave problema que atraviesa el campesino colombiano se ha originado en buena parte en la carencia de buena información sobre el sector agropecuario.  Es inconcebible que el último censo agropecuario, bien hecho, fuera en 1960.  La carencia de información sobre el sector agropecuario ha hecho que el Gobierno de turno no tenga elementos para definir las políticas.  Ante la ausencia de información seria sobre el sector agropecuario las discusiones entre el Gobierno y los gremios se reducen a un pliego de peticiones imposibles de cumplir.  Un Gobierno como el actual, tan inclinado a dejar contento a todo el mundo, termina haciendo demasiadas concesiones.  La pérdida de competitividad del sector cafetero por problemas de la broca debe ser cubierto por el Fondo del Café, causando de paso serios problemas de carácter fiscal sin contribuir a una mejora en la eficiencia económica.  Por el contrario, el Gobierno está de hecho premiando el comportamiento de los Miguel Tejeiros que no han hecho todo lo posible por mantener la rentabilidad del negocio cafetero.  El mensaje no puede ser más claro: es más rentable protestar que mejorar la productividad.  El resultado ya se está viendo con la escalada de los conflictos económicos.  La solución más probable será la creación de un alto comisionado para la paz económica.

    Los otros sectores productivos, con la excepción del industrial, también padecen de falta de información.  La información sobre el comercio y los servicios es bastante escasa. El Dane se ha conformado con hacer los llamados Censos Económicos sobre industria, comercio y servicios cada diez años cuando las agencias encargadas de las estadísticas de otros países, siguiendo recomendaciones internacionales, lo hacen cada cinco años.  La importancia de un censo económico más frecuente, no sólo se debe al hecho obvio de producir una información actualizada cada cinco años sino que además permite que el sector público y el sector privado monte un sistema de encuestas periódicas para recabar la información económica en el período intercensal.  El poder contar con información sobre los sectores productivos facilita enormemente el manejo de nuestras grandes ciudades.  La planeación de los servicios públicos y el transporte requiere de información a nivel bastante desagregado.  Los estudios de los temas urbanos tienen que ejercitar su imaginación para poder inferir a partir de los resultados del Censo Económico de 1990 la posible evolución de la actividad productiva en nuestras grandes ciudades.
    El necesario refuerzo del sistema estadístico nacional debe venir acompañado de una mejora considerable en la manera como se presentan las estadísticas.  Hoy en día, el costo de la información producida por el Dane es muy alto y la manera como se entregan las estadísticas limita innecesariamente su acceso.  Las políticas del Dane en materia de precios son incomprensibles.  Como gran novedad ofrece al usuario la información en medios magnéticos pero para poderla entregar el usuario tiene que llevar sus propios medios magnéticos.  Las instrucciones para su utilización son prácticamente inexistentes y cuando uno logra tener acceso a ellas tiene que contratar a un ingeniero de sistemas para que le explique que puede hacer con ellas.  En otras ocasiones la información no es más que una imagen de las publicaciones en las que aparecen hasta las rayitas que separan las columnas y las filas de un cuadro.  Y, cosa de volverse locos, el precio de la información en medio magnético es considerablemente más costoso que el de la publicación.  La cartografía de una ciudad en pianos vale casi cuatrocientos mil pesos, mientras que en medio magnético puede costar diez veces más.  La utilización eficiente de los recursos dedicados por el país a producir información estadística de fácil acceso es imposible mientras persista esta economía de la exclusividad.  El Gobierno debe apoyar al Dane en los proyectos que buscan mejorar el sistema estadístico nacional, como contraprestación el Dane tiene que ofrecer mis y mejor información a un precio razonable y debe también mejorar las posibilidades de acceso al público en general.
  • Buenas noticias en el DANE

    El Doctor Diego López
    Arango, nuevo Director del DANE, debe enfrentarse a una serie de retos
    importantes que, sin lugar a dudas, sabrá sortear con éxito.
    Entre los nombramientos
    realizados por la administración Samper es conveniente destacar el de Director
    del DANE. Llega a esta importante institución una persona con una excelente
    trayectoria. El Doctor Diego López Arango nuevo director del DANE ha tenido una
    destacada actuación profesional. En la Universidad Nacional se graduó con
    honores y fue acreedor al premio Ponce de León como el mejor alumno de su
    promoción con un elevado promedio.
    Inició su carrera en la
    Universidad Nacional como profesor y fue director del Departamento de
    Ingeniería Mecánica, posteriormente Decano de la Facultad de Ingeniería y
    posteriormente Rector de la Universidad Nacional.
    El nuevo Director del
    DANE ha desempeñado importantes cargos en el sector público y privado. Fue
    Gerente del IFI, Tesorero General de la Nación y ha sido gerente de importantes
    empresas. En el momento de su nombramiento ocupaba un destacado cargo en la CCA
    donde hizo una brillante gestión que contribuyó de manera importante a la
    recuperación de esta compañía.
    El Doctor López Arango
    debe enfrentarse a una serie de retos importantes que, sin lugar a dudas, sabrá
    sortear con éxito. En primer lugar, debe lograr la aprobación de un Censo que
    ha dejado sombras de duda en cuanto a su calidad y confiabilidad. Los datos de
    las grandes ciudades están muy por encima de las proyecciones hechas por los
    demógrafos. La validación de la información Censal relacionada con variables
    tan importantes como el empleo, la vivienda, la educación debe ser motivo de
    trabajo urgente. Afortunadamente, existe una magnífica experiencia en lo que se
    refiere a la evaluación de las operaciones censales. En efecto, centros de
    investigación, universidades y destacados profesionales participaron en un
    proceso de evaluación del Censo de 1985 que permitió establecer la verdadera
    calidad de la información censal y que contribuyó al entendimiento de
    importantes fenómenos económicos y sociales.
    El DANE deberá
    desarrollar de un sistema de seguimiento para el programa bandera de la
    Administración Samper. La información que se recolecta actualmente en el campo
    del empleo no es adecuada para poder establecer con precisión la evolución de
    tan importante variable. Con las encuestas actuales no es posible tener un
    panorama claro de lo que esta ocurriendo con el empleo. No podemos seguir
    mirando únicamente a los resultados de las grandes ciudades. Se necesita tener
    una visión más amplia de lo que está pasando con el empleo a lo largo y ancho
    del país.
    El DANE necesita
    producir información más actualizada sobre la evolución de la actividad
    económica global. No podemos seguir pensando en que la actividad económica se
    puede medir una vez al año. La medición trimestral del producto nacional es de
    vital importancia para poder fijar políticas económicas que respondan a los
    cambios en el nivel de actividad económica. Los estimativos realizados por el
    Departamento Nacional de Planeación no son suficientes y en ocasiones son
    cuestionados por demasiado optimistas. Las cifras de Cuentas Nacionales tienen
    que ser producidas por el DANE y deben tener una mayor periodicidad.
    Si bien se han dado
    algunas mejoras en la forma en que se divulgan las estadísticas y en la
    actualidad se puede adquirir la información en medios magnéticos, es necesario
    avanzar más en esta materia. No es muy práctico tener que llevar diskettes para
    que le vendan las publicaciones en medio magnético. Tampoco es funcional
    obtener una réplica de las publicaciones en un medio magnético. La política de
    precios tiene que ser revaluada. No parece muy razonable cobrar caro por algo
    que el público ha pagado con sus impuestos. Parece más lógico lograr una
    divulgación mayor y mejorar el proceso de toma de decisiones de los sectores
    público y privado. El DANE debe facilitar el acceso directo a la información mediante
    la conexión con los computadores del DANE.

    Conociendo la
    trayectoria del Doctor López estamos seguros que hará una brillante gestión en
    el DANE. Le deseamos muchos éxitos y esperamos que el DANE se convierta en una
    de las instituciones estrella de la presente administración. 
  • Ojalá fuera verdad tanta belleza

    Lo menos que puede
    exigir el país es que el Congreso antes de aceptar las nuevas cifras censales
    llame de urgencia a los demógrafos más reconocidos para que estudien su
    confiabilidad.
    De ser ciertas las
    cifras dadas a conocer recientemente por el DANE estarían mostrando un profundo
    cambio en la composición de la población colombiana. En primer lugar, el
    fenomenal crecimiento de Bogotá estaría mostrando un cambio radical en el grado
    de concentración de las ciudades colombianas. Por mucho tiempo Colombia mantuvo
    un crecimiento balanceado en las principales ciudades. La segunda ciudad
    presentó a través del tiempo una población igual a la mitad de la capital. La
    población de la tercera ciudad siempre fue igual a la tercera parte de la
    población de la capital y la cuarta ciudad presentó una población igual a la
    tercera parte de la primera urbe colombiana. Era tal la constancia de esta
    relación que los geógrafos podían citar a Colombia como tal vez uno de los
    casos en que se cumplía llamada regla de rango tamaño, es decir en el que el
    tamaño de la urbe multiplicado por el rango era una constante.
    La segunda
    característica importante que se hace evidente en el último censo de población
    ayuda a explicar la razón por la cual ha dejado de tener validez la regla
    mencionada anteriormente. En efecto, las cifras muestran claramente que el
    concepto estrecho de ciudad definido dentro de un perímetro con validez
    político administrativo ha dejado de existir. El rango dado a nivel de ciudades
    no tiene mucho sentido. El Valle de Aburrá que comprende a Medellín, Envigado,
    Bello, Itagüi y otros municipios conforman un espacio urbano que sin lugar a
    dudas tiene una población mayor que la de Cali, Yumbo y otros municipios
    cercanos. Bucaramanga y su área de influencia continúa siendo el quinto centro
    poblado de Colombia a pesar de que la ciudad capital de Santander haya
    descendido algunos puestos en el ranking de ciudades. De ahora en adelante,
    para entender muchos fenómenos económicos será necesario pensar en términos
    metropolitanos. 
    La tercera
    característica importante que se muestra en el Censo de 1993 es la aceleración
    del proceso de urbanización. Las cifras de los últimos censos mostraban una
    relativa estabilidad en el total de la población ubicada por fuera de las
    cabeceras municipales. Lo que el DANE denominaba resto del municipio mantuvo
    por mucho tiempo cifras cercanas a los diez millones de habitantes. La
    reducción en un millón de personas en la población rural es algo totalmente
    inesperado por los estudiosos de los fenómenos poblacionales. Nadie esperaba
    que en este siglo ocurriera una migración urbana rural de tal magnitud.
    La cuarta
    característica importante de las cifras presentadas es lo inesperada de algunas
    de ellas. La población de Bogotá, Cúcuta y otras áreas urbanas resultó muy
    superior a la esperada por los estudiosos del tema demográfico. Las cifras no
    solo muestran magnitudes muy por encima de lo esperado sino que de ser ciertas
    mostrarían tasas de crecimiento totalmente inconsistentes con la evolución
    reciente en las tendencias de fecundidad, mortalidad y migración en Colombia.
    Las sorpresas brindadas
    por el Censo deben tener desvelados a nuestros más destacados demógrafos.
    Algunos de ellos deben estar pensando que la operación censal tuvo grandes
    fallas pues la discrepancia entre los datos censales y los estimativos de otras
    fuentes es demasiado grande para poderla atribuir a un error de cobertura
    normal. Los que quieren aceptar como válidas las cifras del DANE se encuentran
    más sorprendidos pues no pueden creer que unos cambios de tal magnitud los haya
    sorprendido tan fuera de base.
    Aunque en esta época
    las investigaciones exhaustivas están desacreditadas, lo menos que puede exigir
    el país es que el Congreso antes de aceptar las nuevas cifras llame de urgencia
    a los demógrafos más reconocidos para que estudien la confiabilidad de las
    cifras censales. Adicionalmente, el nuevo gobierno debe hacer un revolcón en el
    Departamento de Estadística e implantar sistemas de seguimiento a nivel
    nacional que permitan medir de una manera precisa la evolución de la realidad
    demográfica. Si las mediciones del DANE en el campo de la población no son
    aceptadas por la comunidad científica menos va a poder convencernos el próximo
    gobierno, con datos del DANE, que ha cumplido con sus metas de creación de
    empleo.

  • El seguimiento del Plan de Empleo del próximo gobierno

    El nuevo gobierno tiene
    la responsabilidad de precisar la meta de empleo, indicando cuáles son los
    sectores, las regiones y las ocupaciones en donde se van a generar los nuevos
    empleos.
    El seguimiento del
    cumplimiento de las promesas hechas por los candidatos debería ser una de las
    actividades prioritarias tanto para el gobierno como para la oposición. Si el
    gobernante de turno ha recibido el apoyo para un plan de generación de un
    millón y medio de empleos, es necesario establecer un esquema que permita
    seguir el cumplimiento de los ofrecimientos realizados en el campo laboral.
    Los nuevos encargados
    de la política económica muy pronto van a comprobar que la información sobre el
    empleo en Colombia es bastante deficiente. El DANE dentro de sus
    investigaciones regulares produce resultados solo a nivel de los principales centros
    urbanos. La encuesta de hogares de más amplio cubrimiento, que se realiza en el
    mes de diciembre, cubre las áreas metropolitanas de Barranquilla, Bucaramanga,
    Cali, Manizales, Medellín, Pereira, Cúcuta y las ciudades de Bogotá, Pasto,
    Ibagué y Montería.
    El número total de
    empleos en Colombia es una cifra casi imposible de obtener. Aunque en los
    Censos se indaga sobre el estatus laboral de la población colombiana, sus
    resultados no son comparables con los producidos en las encuestas de hogares.
    Los resultados del censo del 93 aún con las limitaciones anotadas podrían
    servir de base para conocer el número de empleos que recibe el próximo
    presidente. Ante la carencia de esta información es necesario proyectar a
    partir de la información del 85 y de mediciones sectoriales realizadas por el
    DANE.
    Si partimos de
    9’146.000 empleos registrados en el Censo de 1985 y utilizamos otra
    información, podemos calcular que el número de empleos pueden ser de unos 12
    millones 800 mil. De estos, unos 3 millones 300 mil corresponden al sector
    agropecuario, 3 millones 800 mil al sector asalariado y cuasi asalariado, casi
    2 millones 600 mil se ubican en el sector informal independiente y un poco
    menos de un millón corresponden al sector público.
    Para calcular el número
    esperado de empleos es necesario conocer en detalle el modelo de desarrollo que
    va a seguir el próximo gobierno. Una aproximación del número de empleos creados
    en el próximo cuatrenio se puede obtener considerando la tendencia histórica
    que podría servir de base para la evaluación del plan propuesto por el
    candidato triunfante. La experiencia ha mostrado que en condiciones normales,
    el número de empleos ha venido creciendo al 3 por ciento por año. En cuatro
    años el crecimiento compuesto sería del 12.6 por ciento lo que quiere decir que
    se habrán creado un millón seiscientos mil empleos nuevos.
    Estos cálculos burdos
    hechos en el reverso de un sobre podrían mostrar que el cumplimiento de la
    promesa puede ser relativamente fácil pues lo que se necesitaría sería mantener
    a la economía dentro de una trayectoria que permita sostener el crecimiento
    observado en el pasado. Es claro que el país no está interesado en crear un
    número determinado de empleos, lo que está buscando es que estos empleos sean
    productivos y que se elimine el gran problema de la informalidad. Por tanto, lo
    que se necesita es precisar cuáles van a ser los empleos que se quieren crear
    para que se pueda establecer si los programas tienen el éxito esperado.

    El nuevo gobierno tiene
    por lo tanto la responsabilidad de precisar la meta de empleo, indicando cuáles
    son los sectores, las regiones y las ocupaciones en donde se van a generar los
    nuevos empleos. Además, debe establecer a la mayor brevedad, un sistema de
    seguimiento a la creación de empleo. Debe dotar al DANE y al Ministerio de
    Trabajo de los recursos necesarios para hacer las encuestas que permitan
    establecer a nivel de todo el país la evolución del empleo. El gobierno debería
    comprometerse con el país a presentar en su informe al Congreso un estado del
    cumplimiento de las metas de empleo. El país podrá juzgar entonces, si las
    promesas se han cumplido o si todo se quedó en buenas intenciones.
  • Mejor información para una mejor política

    La carencia de cifras actualizadas sobre la evolución de la
    economía ha tenido importantes costos
    EI equipo económico del gobierno ha actualizado su plan
    macroeconómico para 1992.  Las metas
    fijadas al comienzo del año han sido revaluadas teniendo en cuenta lo
    acontecido en el primer semestre del presente año.

    Sin entrar a analizar si el programa macroeconómico se puede
    cumplir, es apenas justo reconocer el esfuerzo hecho por el Departamento
    Nacional de Planeación en la actualización de las cifras sobre la evolución de
    la economía.  Hasta el momento los
    analistas económicos tenían que valerse de cifras aisladas para poder entender
    lo que estaba pasando.  Obviamente, dada
    la gran dificultad de inferir el estado de la economía a partir de datos
    parciales, muchas veces obtenían visiones muy diferentes.
      
    Este ejercicio de inferencia siempre me hace recordar la
    famosa fábula de los ciegos y el elefante. 
    Cada uno de los ciegos de la fábula se imagina el elefante dependiendo
    de lo que puede tocar del paquidermo.  De
    igual manera, cada uno de los analistas llega a una conclusión diferente del
    estado de la economía dependiendo del indicador a su disposición.
    La carencia de cifras actualizadas sobre la evolución de la
    economía ha tenido importantes costos. 
    Según Luis Jorge Garay, – uno de los mayores problemas a que se ha
    enfrentado la administración Gaviria ha sido el no haber rectificado
    rápidamente algunas de las medidas que no tuvieron el resultado previsto
    inicialmente.  Las demoras en esta
    rectificación se debieron en buena parte a la carencia de cifras confiables y
    oportunas sobre la evolución de la actividad económica.
    El Dane, a quien por Ley le corresponde la producción de las
    cifras de cuentas nacionales debería suministrar regularmente información sobre
    la evolución del PIB.  La viabilidad de
    producir cifras trimestrales del PIB a partir de indicadores ha sido
    ampliamente demostrada.  El DNP lo ha venido
    haciendo desde hace algún tiempo.  Los
    institutos de investigación como Fedesarrollo y publicaciones como la Nota
    Económica producen estimativos de la evolución del PIB con recursos limitados.
    Más aún, la anterior administración del Dane realizó
    trabajos sobre trimestralización del PIB que pueden servir de base para la
    producción trimestral de las cuentas nacionales.  El Dane debe contar con el apoyo presupuestal
    necesario para que a la mayor brevedad se produzcan regularmente cifras de
    cuentas nacionales que permitan un seguimiento de la economía colombiana.

    Los otros organismos del Estado deben preocuparse por
    disminuir el retraso en la publicación de sus cifras.  La Revista del Banco de la República, de
    tanta utilidad para el analista económico, tiene un gran rezago.  El número más reciente que encontré en mi
    biblioteca corresponde al mes de febrero de 1992.  Aun cuando uno podría pensar que el atraso de
    la publicación se debiera al deseo de incluir las cifras correspondientes a
    dicho mes, la realidad es que hay bastantes cuadros en que la última
    información disponible corresponde a meses anteriores.  Por ejemplo, la información sobre el Banco de
    la República que aparece en los cuadros 2. 1.1 y siguientes se refiere a enero
    de 1991.

    La modernización de la economía debería comenzar por el
    sistema estadístico colombiano.  Una
    economía moderna y dinámica no puede manejarse con el tipo de información
    disponible en Colombia
  • Información cosecha del 90

    El
    esfuerzo de trimestralización de las cuentas nacionales, emprendido por la
    actual administración del DANE, permitirá tener una visión más clara de la
    situación coyuntural de la economía colombiana.
      
    El Departamento
    Administrativo Nacional de Estadística está comenzando en el día de hoy el
    levantamiento de los Censos Económicos de 1990 en las doce ciudades más
    importantes. Las labores relacionadas con el empadronamiento de los
    establecimientos industriales, comerciales, de servicios, de la construcción y
    el transporte se vuelven a realizar en Colombia después de veinte años. Los
    resultados producidos por el operativo censal que se conocerán en forma
    provisional a mediados de noviembre del presente año, contribuirán a mejorar el
    conocimiento de la actividad económica colombiana.
    La información
    recolectada servirá para lograr establecer una medida más actualizada de los
    niveles de producción de la economía nacional. Hoy en día, por no disponer de
    cifras recientes, el DANE tiene que estimar el volumen de la actividad
    industrial a partir de la información anual de la encuesta industrial, que
    cubre establecimientos de más de diez empleos, añadiendo un estimativo de los
    establecimientos más pequeños basado en la situación de 1970. Por tanto, los
    cambios profundos que ha sufrido la economía colombiana tienen que ser
    ignorados, al no contar con una información más reciente. Las cifras de las
    cuentas nacionales en el futuro presentarán una visión más aproximada de la
    evolución real del desarrollo industrial colombiano.
    La información del
    censo industrial permitirá además medir de una manera más precisa las
    relaciones inter-industriales que sirven de base para el cálculo de las
    matrices de insumo-producto. Los estudiosos interesados en el análisis Insumo
    -producto desarrollado por el Profesor Leontief, han tenido que contentarse con
    los estimativos presentados por el DANE. Al no poder medir exactamente los
    cambios en la estructura productiva no ha sido posible precisar la manera como
    la industria ha venido realizando el cambio tecnológico.
    El levantamiento censal
    permitirá contar con un marco actualizado para llevar a cabo las encuestas
    mensuales de industria y  comercio. Dicha
    información servirá de base para la producción de las cifras de las cuentas
    nacionales trimestrales. Este esfuerzo de trimestralización de las cuentas
    nacionales, emprendido por la actual administración del DANE, permitirá tener una
    visión más clara de la situación coyuntural de la economía colombiana.
    El conocimiento de la
    estructura de la economía permitirá además definir un cambio de la base de los
    índices de precios del sistema de contabilidad nacional. Las cuentas nacionales
    se presentan hoy en día en precios constantes de 1975. Evidentemente el manejo
    de estas cifras se dificulta pues no tiene nada que ver con los niveles de
    precios actuales.
    La información censal
    producida por el DANE constituye una base importante para la planeación de las
    ciudades colombianas. Cada día, la elaboración de los planes de desarrollo de
    las ciudades requiere contar con mayor información por sectores cartográficos.
    Un censo económico permite producir información sobre empleo y actividad económica
    a nivel desagregado. Además, la actualización de la cartografía requerida en un
    censo económico, sirve para mejorar el marco muestral de las encuestas de
    hogares.

    Es afortunado que esto
    ocurra en el momento en que se vaticina un cambio importante en la política
    económica. Esta base informativa servirá para establecer en el futuro los
    cambios ocurridos como consecuencia de las medidas adoptadas. Para los
    estudiosos 1990 será un año en que la cosecha informativa será memorable.