Category: Censo de población de 1993

  • Se abre el debate sobre el censo del 93.

    Puede
    decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de
    personas y que es muy probable
    que tengamos más de
    39 y medio millones de habitantes.

    Después de un esfuerzo de
    depuración de casi dos años, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística dio a conocer los resultados definitivos del último Censo de
    Población y Vivienda realizado el 24 de octubre de 1993. El Dane pudo
    establecer que se censaron 33 millones 109 mil 840 personas. Además, mediante
    una operación de comprobación diseñada de manera muy meticulosa y ejecutada con notable cuidado pudo establecer que el operativo censal omitió a 4 millones
    313 mil personas. Si a la cifra correspondiente al conteo se le añade el ajuste
    por cobertura se obtiene, entonces, una población ajustada de 37 millones 422
    mil 791 habitantes para la fecha censal.
    Si se toma como base la cifra
    ajustada y si se conoce la tasa de crecimiento de la población es posible calcular un estimativo de la población colombiana a la fecha. Infortunadamente, la tasa de crecimiento de la población en Colombia se
    desconoce y debe ser estimada a partir de la información censal, lo cual
    presenta algunos problemas que se originan por los ajustes de cobertura realizados a los dos últimos censos. Si se calcula la tasa de crecimiento de la población con base en los datos ajustados se obtiene una tasa del 2,8 por ciento anual
    que resulta relativamente alta si se tiene en cuenta información conocida
    sobre las tasas de natalidad y mortalidad. Por lo contrario si se ignoran los
    ajustes y se calcula la tasa de crecimiento de la población a partir de las
    cifras correspondientes a la población censada se obtiene una tasa del 2;2 por
    ciento que parece un poco más razonable. Cualquiera que sea el procedimiento,
    puede decirse que en julio de 1996 estamos muy cerca a los cuarenta millones de
    personas y que es muy probable que tengamos más de 39 y medio millones de
    habitantes.
    La cifra para muchos demógrafos
    como los que hicieron las proyecciones para el estudio Colombia Siglo XXI
    resultan altas tanto en lo que se refiere al volumen de la población como a
    las tasas de crecimiento en el período intercensal y por lo tanto van a ser
    objeto de un interesante debate. Muchos políticos, por el contrario van a
    criticar las cifras del Dane por lo bajas. No cabe duda que los alcaldes y
    gobernadores piensan que la población que realmente tiene que atender está
    siempre por encima de las cifras censales y quisieran que sus ciudades y departamentos tuvieran siempre más habitantes que los que aparecen en el
    Censo pues esto les permitiría contar con mayores recursos.
    El debate tanto a nivel técnico
    como a nivel político pinta bastante movido y el Dane debe estar preparado
    para afrontarlo en ambos campos. No cabe duda de que el trabajo meticuloso realizado en los dos últimos años ha mejorado considerablemente la posición del
    organismo del gobierno encargado de ejecutar los censos. Lo que se necesita en
    estos momentos es hacer una evaluación técnica del Censo por parte de los más
    destacados investigadores colombianos.
    En primer lugar se requiere de un
    análisis cuidadoso de la calidad de la información correspondiente a las
    principales variables investigadas en el Censo del 93. Es necesario entonces
    hacer una evaluación de la calidad de la información demográfica, de vivienda,
    de cobertura de servicios públicos, de empleo y actividad económica, de
    educación y de salud para establecer la calidad de la información recolectada
    Después de hacer un análisis de
    la de la información censal basada en la información recolectada es necesario
    confrontarla con información producida por otra fuentes y con la
    correspondiente de censos  anteriores
    para poder establecer su confiabilidad.
    Una vez establecido el grado de
    confiabilidad es necesario producir indicador derivados de la información
    censal como pueden ser indicadores de la calidad de vivienda, estimativos de
    déficit educativos que permitan orientar la acción del gobierno y focalizar el
    gasto social.
    La utilidad de este tipo de
    ejerció es muy grande como se pudo apreciar esfuerzo importante realizado en
    1986 por el Dane bajo la Dirección del doctor Alfonso González. Con ayuda de
    los principales centros de investigación y la participación destacados
    investigadores se pudo hacer una evaluación de la calidad del Censo del 85 y se
    llegaron a importantes conclusiones sobre la evolución de los principales indicadores
    derivados del Censo de Población y Vivienda.
    La actual administración del Dane
    es consciente de la importancia de un ejercicio de evaluación y ha comenzado a
    programar su realización. Teniendo en cuenta 
    por un lado la experiencia acumulada en el censo y los importantes
    cambios tecnológicos que han ocurrido en los últimos diez años en el campo de
    la computación es muy probable que se logre un resultado bien interesante y que
    además tenga una amplia divulgación pues hoy en día gran número de entidades y
    empresas del sector privado son conscientes de la importancia de contar con una
    información de alta calidad que les permita hacer una planeación más eficaz
  • La apertura y la reconversión espacial

    Parece asombroso es que
    el impacto regional de la apertura, que puede ser tan importante como el impacto
    sectorial, no haya sido motivo de discusión.
    Los economistas
    interesados en el proceso de la apertura se han preocupado por los efectos que
    el cambio en el modelo de desarrollo pueda tener en la estructura industrial
    colombiana. Desde aún antes de la puesta en vigencia del proceso de apertura la
    reconversión industrial fue objeto de amplias discusiones. Para muchos de los
    analistas era necesario primero hacer el proceso de reconversión industrial aún
    antes de iniciar la apertura comercial. Según estos economistas el proceso
    podría ser tan salvaje que no quedaría ni el menor rastro de lo que habíamos
    logrado con tanto esfuerzo.
    Por su parte, los
    proponentes de un proceso rápido de apertura pensaban que si se buscaba primero
    fortalecer la industria para que pudiera competir era muy probable que continuáramos
    con el excesivo proteccionismo pues los industriales no dedicarían sus energías
    a adaptarse a la nueva situación sino que más bien encaminarían sus esfuerzos a
    oponerse al proceso, logrando de paso frenar cualquier posibilidad de cambio.
    Los hechos parecen
    mostrar que el hacer la apertura antes de la reconversión fue una buena idea.
    Los efectos benéficos de esta medida han logrado convencer a los consumidores
    de las ventajas de un modelo de desarrollo orientado hacia afuera y hoy en día
    son una de las principales fuerzas en contra de un regreso a épocas anteriores.
    Lo que parece asombroso
    es que el impacto regional de la apertura, que puede ser tan importante como el
    impacto sectorial, no haya sido motivo de discusión. Por ejemplo, nunca se discutió
    si antes de hacer la apertura se deberían hacer las obras necesarias para que
    una determinada región pudiera competir en un mercado más abierto. La dotación
    de infraestructura para que las regiones se integraran a la economía
    internacional siguió su curso normal. Lo único que se hizo fue cambiar el
    nombre del programa vial. Lo que en una época se llamó el Plan de Integración
    Nacional se transformó en el Plan Vial de la Apertura. Como lo puede comprobar
    cualquier persona que tenga la curiosidad de mirar los mapas correspondientes a
    los dos planes, los proyectos incluidos en ellos son básicamente los mismos.
    Por no ser de mucho
    interés, el impacto espacial de la apertura no ha sido objeto de medición. El
    muy meritorio esfuerzo de medir el impacto de la apertura en la industria
    encomendado a la Unidad de Monitoreo del Ministerio de Desarrollo no ha tenido
    su contraparte en el ámbito espacial. Afortunadamente, y como diría el Chavo
    sin querer queriendo, la información del último Censo con todo y sus limitaciones
    nos está dando una idea de las consecuencias espaciales de la apertura.
    Si las cifras del Censo
    son correctas nos estaría mostrando que ciudades como Bogotá y Cúcuta que
    tuvieron crecimientos muy por encima de lo esperado han tenido impactos favorables
    del proceso de apertura. La hipótesis de una importante reconversión espacial
    generada por el proceso de apertura se convierte en un tema de indudable
    interés.
    De ser cierto que el
    alto crecimiento de Bogotá se debe a que la apertura le ha favorecido sería un
    evento tan difícil de predecir como el del favorable impacto de la apertura en
    el sector automotor. Todos los analistas y aún los interesados en el sector
    automotor creyeron que la apertura iba a acabar con nuestras ensambladoras.
    Inclusive los franceses que le compraron su parte al IFI buscaron en un momento
    que el gobierno les compensara por el cambio en la política.
    El tema de la
    reconversión espacial puede resultar tan fascinante como el de la reconversión
    industrial para aquellos interesados en entender un poco más sobre las
    interrelaciones entre la localización de la actividad industrial y las
    políticas de comercio exterior me permito recomendarles el libro Geografía y
    Comercio Internacional del Profesor Krugman en donde explora las consecuencias
    de las nuevas teorías del Comercio Internacional en la localización de la
    actividad económica.
  • Buenas noticias en el DANE

    El Doctor Diego López
    Arango, nuevo Director del DANE, debe enfrentarse a una serie de retos
    importantes que, sin lugar a dudas, sabrá sortear con éxito.
    Entre los nombramientos
    realizados por la administración Samper es conveniente destacar el de Director
    del DANE. Llega a esta importante institución una persona con una excelente
    trayectoria. El Doctor Diego López Arango nuevo director del DANE ha tenido una
    destacada actuación profesional. En la Universidad Nacional se graduó con
    honores y fue acreedor al premio Ponce de León como el mejor alumno de su
    promoción con un elevado promedio.
    Inició su carrera en la
    Universidad Nacional como profesor y fue director del Departamento de
    Ingeniería Mecánica, posteriormente Decano de la Facultad de Ingeniería y
    posteriormente Rector de la Universidad Nacional.
    El nuevo Director del
    DANE ha desempeñado importantes cargos en el sector público y privado. Fue
    Gerente del IFI, Tesorero General de la Nación y ha sido gerente de importantes
    empresas. En el momento de su nombramiento ocupaba un destacado cargo en la CCA
    donde hizo una brillante gestión que contribuyó de manera importante a la
    recuperación de esta compañía.
    El Doctor López Arango
    debe enfrentarse a una serie de retos importantes que, sin lugar a dudas, sabrá
    sortear con éxito. En primer lugar, debe lograr la aprobación de un Censo que
    ha dejado sombras de duda en cuanto a su calidad y confiabilidad. Los datos de
    las grandes ciudades están muy por encima de las proyecciones hechas por los
    demógrafos. La validación de la información Censal relacionada con variables
    tan importantes como el empleo, la vivienda, la educación debe ser motivo de
    trabajo urgente. Afortunadamente, existe una magnífica experiencia en lo que se
    refiere a la evaluación de las operaciones censales. En efecto, centros de
    investigación, universidades y destacados profesionales participaron en un
    proceso de evaluación del Censo de 1985 que permitió establecer la verdadera
    calidad de la información censal y que contribuyó al entendimiento de
    importantes fenómenos económicos y sociales.
    El DANE deberá
    desarrollar de un sistema de seguimiento para el programa bandera de la
    Administración Samper. La información que se recolecta actualmente en el campo
    del empleo no es adecuada para poder establecer con precisión la evolución de
    tan importante variable. Con las encuestas actuales no es posible tener un
    panorama claro de lo que esta ocurriendo con el empleo. No podemos seguir
    mirando únicamente a los resultados de las grandes ciudades. Se necesita tener
    una visión más amplia de lo que está pasando con el empleo a lo largo y ancho
    del país.
    El DANE necesita
    producir información más actualizada sobre la evolución de la actividad
    económica global. No podemos seguir pensando en que la actividad económica se
    puede medir una vez al año. La medición trimestral del producto nacional es de
    vital importancia para poder fijar políticas económicas que respondan a los
    cambios en el nivel de actividad económica. Los estimativos realizados por el
    Departamento Nacional de Planeación no son suficientes y en ocasiones son
    cuestionados por demasiado optimistas. Las cifras de Cuentas Nacionales tienen
    que ser producidas por el DANE y deben tener una mayor periodicidad.
    Si bien se han dado
    algunas mejoras en la forma en que se divulgan las estadísticas y en la
    actualidad se puede adquirir la información en medios magnéticos, es necesario
    avanzar más en esta materia. No es muy práctico tener que llevar diskettes para
    que le vendan las publicaciones en medio magnético. Tampoco es funcional
    obtener una réplica de las publicaciones en un medio magnético. La política de
    precios tiene que ser revaluada. No parece muy razonable cobrar caro por algo
    que el público ha pagado con sus impuestos. Parece más lógico lograr una
    divulgación mayor y mejorar el proceso de toma de decisiones de los sectores
    público y privado. El DANE debe facilitar el acceso directo a la información mediante
    la conexión con los computadores del DANE.

    Conociendo la
    trayectoria del Doctor López estamos seguros que hará una brillante gestión en
    el DANE. Le deseamos muchos éxitos y esperamos que el DANE se convierta en una
    de las instituciones estrella de la presente administración. 
  • Ojalá fuera verdad tanta belleza

    Lo menos que puede
    exigir el país es que el Congreso antes de aceptar las nuevas cifras censales
    llame de urgencia a los demógrafos más reconocidos para que estudien su
    confiabilidad.
    De ser ciertas las
    cifras dadas a conocer recientemente por el DANE estarían mostrando un profundo
    cambio en la composición de la población colombiana. En primer lugar, el
    fenomenal crecimiento de Bogotá estaría mostrando un cambio radical en el grado
    de concentración de las ciudades colombianas. Por mucho tiempo Colombia mantuvo
    un crecimiento balanceado en las principales ciudades. La segunda ciudad
    presentó a través del tiempo una población igual a la mitad de la capital. La
    población de la tercera ciudad siempre fue igual a la tercera parte de la
    población de la capital y la cuarta ciudad presentó una población igual a la
    tercera parte de la primera urbe colombiana. Era tal la constancia de esta
    relación que los geógrafos podían citar a Colombia como tal vez uno de los
    casos en que se cumplía llamada regla de rango tamaño, es decir en el que el
    tamaño de la urbe multiplicado por el rango era una constante.
    La segunda
    característica importante que se hace evidente en el último censo de población
    ayuda a explicar la razón por la cual ha dejado de tener validez la regla
    mencionada anteriormente. En efecto, las cifras muestran claramente que el
    concepto estrecho de ciudad definido dentro de un perímetro con validez
    político administrativo ha dejado de existir. El rango dado a nivel de ciudades
    no tiene mucho sentido. El Valle de Aburrá que comprende a Medellín, Envigado,
    Bello, Itagüi y otros municipios conforman un espacio urbano que sin lugar a
    dudas tiene una población mayor que la de Cali, Yumbo y otros municipios
    cercanos. Bucaramanga y su área de influencia continúa siendo el quinto centro
    poblado de Colombia a pesar de que la ciudad capital de Santander haya
    descendido algunos puestos en el ranking de ciudades. De ahora en adelante,
    para entender muchos fenómenos económicos será necesario pensar en términos
    metropolitanos. 
    La tercera
    característica importante que se muestra en el Censo de 1993 es la aceleración
    del proceso de urbanización. Las cifras de los últimos censos mostraban una
    relativa estabilidad en el total de la población ubicada por fuera de las
    cabeceras municipales. Lo que el DANE denominaba resto del municipio mantuvo
    por mucho tiempo cifras cercanas a los diez millones de habitantes. La
    reducción en un millón de personas en la población rural es algo totalmente
    inesperado por los estudiosos de los fenómenos poblacionales. Nadie esperaba
    que en este siglo ocurriera una migración urbana rural de tal magnitud.
    La cuarta
    característica importante de las cifras presentadas es lo inesperada de algunas
    de ellas. La población de Bogotá, Cúcuta y otras áreas urbanas resultó muy
    superior a la esperada por los estudiosos del tema demográfico. Las cifras no
    solo muestran magnitudes muy por encima de lo esperado sino que de ser ciertas
    mostrarían tasas de crecimiento totalmente inconsistentes con la evolución
    reciente en las tendencias de fecundidad, mortalidad y migración en Colombia.
    Las sorpresas brindadas
    por el Censo deben tener desvelados a nuestros más destacados demógrafos.
    Algunos de ellos deben estar pensando que la operación censal tuvo grandes
    fallas pues la discrepancia entre los datos censales y los estimativos de otras
    fuentes es demasiado grande para poderla atribuir a un error de cobertura
    normal. Los que quieren aceptar como válidas las cifras del DANE se encuentran
    más sorprendidos pues no pueden creer que unos cambios de tal magnitud los haya
    sorprendido tan fuera de base.
    Aunque en esta época
    las investigaciones exhaustivas están desacreditadas, lo menos que puede exigir
    el país es que el Congreso antes de aceptar las nuevas cifras llame de urgencia
    a los demógrafos más reconocidos para que estudien la confiabilidad de las
    cifras censales. Adicionalmente, el nuevo gobierno debe hacer un revolcón en el
    Departamento de Estadística e implantar sistemas de seguimiento a nivel
    nacional que permitan medir de una manera precisa la evolución de la realidad
    demográfica. Si las mediciones del DANE en el campo de la población no son
    aceptadas por la comunidad científica menos va a poder convencernos el próximo
    gobierno, con datos del DANE, que ha cumplido con sus metas de creación de
    empleo.

  • Conteo regresivo

    La sabia recomendación
    de hacer el censo en un día entre semana no se ha seguido. Las consecuencias de
    esta falla son fáciles de prever
    El próximo 24 de
    octubre se llevará a cabo un nuevo censo de población y vivienda. Dada la
    importancia que tiene la información censal para poder hacer una buena
    planeación todos los colombianos están esperando que el Departamento Nacional
    de Estadística logre realizar con éxito esta compleja operación.
    Infortunadamente, Colombia no se ha destacado por la calidad de sus últimos
    censos. En efecto, tanto el Censo del 73 como el del 85 han sido seriamente
    cuestionados por sus principales usuarios.
    En lugar de avanzar en
    la calidad de los censos en muchos casos hemos retrocedido. Para algunos que
    recuerdan con nostalgia el Censo del 38, que fue dirigido por el ilustre
    Ex-presidente Lleras Restrepo cuando era Contralor General de la República,
    todo tiempo pasado fue mejor. A juzgar por lo visto hasta el momento, el
    próximo censo no va a cambiar esta tendencia negativa.
    Es triste ver como los
    avances metodológicos adoptados en el Censo anterior han sido descartados. La
    utilización de un concepto de jure por el de facto, la recolección por personal
    profesional y el hacer el Censo, como en los países civilizados, sin tener que
    inmovilizar la población se han descartado en aras de un menor costo y un menor
    riesgo.
    El retroceso
    tecnológico podría tener alguna justificación si los procedimientos antiguos
    garantizaran una mejor calidad de la información y se apreciera un buen nivel
    de preparación. La situación parece ser muy diferente. Aunque parezca
    increíble, a menos de 20 días de iniciarse la operación no se ha expedido la
    Ley que autoriza su realización. Como se recalca en los seminarios sobre
    planificación censal, una de las primeras actividades que se deben incluir en
    el Cronograma Censal es la de la expedición de la Ley Censal. Contar con una
    base legal firme es una condición importante para asegurar los recursos
    suficientes y para lograr la aceptación de la ciudadanía.
    No solo es grave
    carecer de un soporte legal firme. Es necesario contar con personal capacitado
    que permita asegurar una buena calidad de la información recolectada. No dudo
    de la capacidad de nuestros jóvenes bachilleres. Creo que tienen la capacidad
    de aprender a recolectar la información. Sin embargo, el proceso de
    capacitación toma su tiempo. Los conceptos estadísticos en muchos casos se
    prestan a ciertas confusiones. El distinguir entre lo que es un hogar y lo que
    es una vivienda no es fácil. Los encuestadores profesionales requieren de
    entrenamiento para poder captar estas diferencias sutiles entre conceptos que
    en la vida práctica son equivalentes.
    Para poder contar con
    información confiable sobre las características mismas de la vivienda presupone
    que todos los encuestadores tengan el mismo criterio. Esto no se logra en un
    día y menos para una encuesta de carácter nacional en la que el mismo concepto
    se conoce con diferentes nombres en los diferentes sitios.
    Otra falla grande de la
    operación es el haber escogido un domingo para llevarla a cabo. La tradición de
    hacer los censos los días miércoles se ha olvidado probablemente con la idea de
    no perjudicar a la economía. La sabia recomendación de hacer el censo en un día
    entre semana no se ha seguido. Las consecuencias de esta falla son fáciles de
    prever. No debemos perder de vista que el censo pretende determinar el sitio
    habitual de residencia. Cuando el censo se realiza en un domingo y además se
    aplica una inmovilización general es muy probable que buena parte de las
    familias decidan aprovechar la oportunidad para darse un merecido descanso. Por
    tanto los sitios de veraneo van a aparecer con una población mucho mayor. Las
    familias que aprovechan para viajar a la finca del amigo van a ser registradas
    como familias sin vivienda y el hacinamiento que se tolera en un paseo va a
    quedar registrado como un serio problema que requiere una pronta solución.

    El gobierno actual que
    será recordado por mucho tiempo por el apagón y el mal manejo que le dió al
    sector eléctrico puede estar ad-portas de otro gran fracaso. Para bien del país
    esperemos que en el último momento se nos aparezca Freddy Rincón y ayude a meterle
    un gol a la improvisación.